Diferencia entre revisiones de «Ajedrez»

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Deshecha la edición 96457358 de Sam Hanna (disc.)
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[[Archivo:Samuel Reshevsky versus the World.JPG|thumb|250px|right|El niño prodigio del ajedrez, [[Samuel Reshevsky]], de ocho años, derrota a varios maestros del ajedrez, en unas partidas simultáneas en Francia.]]
 
En la actualidad existe una importante investigación psicológica del ajedrez. Uno de los hechos mejor establecidos es que aunque el ajedrez es ampliamente considerado el mejor ejemplo de actividad intelectual entre los juegos, existe muy poca evidencia entre [[Ciencia cognitiva|capacidades cognitivas]] concretas y la pericia en el ajedrez. Aunque existe una débil correlación entre [[inteligencia]] y pericia en el ajedrez entre los niños que están aprendiendo, dicha correlación no existe cuando consideramos grandes maestros o niños altamente talentosos para el ajedrez, pero no por su [[inteligencia]] sino por la aplicación de las estrategias.<ref>[http://web.archive.org/web/http://bura.brunel.ac.uk/bitstream/2438/642/1/Does+Chess+Need+Intelligence-revision-finalINT.pdf Merim Bilalić (2007): «Does chess need intelligence?» ''Inteligence'', '''35''', pp. 457-470, 2007].</ref> El factor que explica mejor el desempeño ajedrecístico es el número de horas de práctica. No obstante es evidente que este es un juego/deporte destacadamente [[intelectual]] debido a que requiere [[concentración]], [[cálculo]], [[capacidad de análisis]], y es bien conocido que abundan altísimos cocientes intelectuales entre los jugadores de primera fila mundial. Algunos estudios sugieren que los grandes maestros son capaces de almacenar entre 10 mil y 100 mil “fragmentos”<ref>Simon, H. A. & Gilmartin K. J. (1973): «A simulation of memory for chess positions.» ''Cognitive Psichology'', '''5''', pp. 29-46.</ref> o posiciones de tablero ajedrecísticamente relevantes, aunque simulaciones por ordenador estiman este número en 300 mil.<ref>Gobet, F. & Simon H. A. (1998): «Expert memory: Revisiting the chunking hypothesis.» ''Memory'', '''6''', pp. 225-255.</ref><ref>Gobet, F. & Simon H. A. (2000): «Five seconds or sixty? Presentation time in expert memory.» ''Cognitive Science'', '''24''', pp. 651-682.</ref>
 
Otro aspecto, menos estudiado, es el de la personalidad de los ajedrecistas. Un estudio que comparaba 219 niños que jugaban al ajedrez con otros 50 que no lo hacían, cuyos rasgos de personalidad fueron clasificados de acuerdo con el [[Modelo de los cinco grandes|Test de personalidad de los cinco grandes]] («O»: Apertura a nuevas experiencias, «C»: [[Responsabilidad]], «E»: [[Extroversión]], «A»: [[Amabilidad]], «N»: [[Neuroticismo]]), sugería que era más probable que los niños con alta puntuación en los factores «O» y «E» fueran jugadores de ajedrez. Los niños varones que puntúan más alto en el factor «A», están menos interesados en el juego. Eso podría explicar por qué las niñas, que generalmente puntúan más alto en el factor «A», están en general menos interesadas en el juego. Otro estudio realizado en [[estudiantes universitarios]] menciona que, aquellas personas cuya [[personalidad]] les hace placenteras la búsqueda y experimentación de sensaciones nuevas y fuertes, se sienten mucho más atraídas por el juego que aquellas que evaden esas sensaciones, sin importar el [[sexo]].<ref>Joireman J.A., Fick C.S. & Anderson J.W. (2002): “Sensation seeking and involvement in chess”, ''Personality and Individual Differences'', '''32''', p. 509-515.</ref> Sin embargo, los estudios no han detectado ninguna correlación entre los rasgos de personalidad y la pericia ajedrecística de un jugador.