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Cambios

Efecto mariposa

585 bytes añadidos, hace 1 año
Origen del término
Anteriormente, Lorenz había usado el ejemplo de una gaviota provocando una tormenta pero finalmente lo hizo más poético con la mariposa, siguiendo las recomendaciones de unos colegas.
 
Lorenz trabajaba en 1960 en la predicción del tiempo meteorológico con la ayuda de ordenadores, y, al repetir unos cálculos introduciendo valores anteriormente obtenidos, con un ''casi insignificante redondeo'', observó cambios drásticos en los resultados del tiempo meteorológico previsto a largo plazo tras efectuar un ''levísimo redondeo'', (la impresora, para ahorrar espacio recogía sólo tres cifras decimales del valor de una determinada magnitud, [0,506], que él introdujo como valor inicial para continuar los cálculos, [considerando que el error era insignificante], en lugar de introducir el valor más preciso almacenado en la memoria del ordenador, [0,506127]). Esta es su propia descripción:
 
{{cita|«En un momento dado, decidí repetir algunos de los cálculos con el fin de examinar con mayor detalle lo que estaba ocurriendo. Detuve el ordenador, tecleé una línea de números que había salido por la impresora un rato antes y lo puse en marcha otra vez. Me fui al vestíbulo a tomarme una taza de café y regresé al cabo de una hora, tiempo durante el cual el ordenador había simulado unos dos meses de tiempo meteorológico. Los números que salían por la impresora no tenían nada que ver con los anteriores.
En 1987 el término “efecto mariposa” despegó gracias al bestseller “Caos: la creación de una ciencia”, de James Gleick<ref>James Gleick, Chaos: Making a New Science, Viking Books, 1987.</ref>. Entonces fue cuando el descubrimiento de Lorenz llegó al público general, con una gran repercusión y popularidad.
 
James Gleick resumió lo sucedido, (aunque sin mencionar la mínima variación en la introducción de los resultados previos en la segunda ocasión, determinante final del fenómeno), de este modo:
 
{{cita|«En una determinada ocasión quiso volver a echar un vistazo a una simulación que ya había hecho, llevándola más lejos en el tiempo. En vez de comenzar desde el principio y esperar a que el ordenador llegara al intervalo que le interesaba, introdujo en el teclado los valores que ya tenía apuntados en el papel. Dejó la máquina trabajando y se fue a tomar un café. Después de una hora, la máquina había simulado dos meses de predicción atmosférica, y sucedió lo inesperado: Existían valores de los días que había simulado anteriormente que no coincidían con los que había calculado esta vez... De repente comprendió la verdad... El ordenador almacenaba seis decimales: 0,506127. En la impresión, para ahorrar espacio, aparecían únicamente tres: 0,506... Lorenz había introducido la expresión más corta, redondeada, convencido de que la diferencia - una milésima parte - era de poca importancia. En el sistema de ecuaciones de Lorenz, los errores ínfimos tenían efectos catastróficos»|James Gleick en ''[[Caos: la creación de una ciencia]]''}}
 
== Consecuencias generales ==
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