Diferencia entre revisiones de «Guerra civil española»

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{{Guerra aérea durante la Guerra Civil Española}}
{{Guerra naval durante la Guerra Civil Española}}
La '''Guerraguerra Civilcivil Españolaespañola''', o '''guerra de España''', fue un [[conflicto social]], político y [[Guerra|bélico]] —que más tarde repercutiría también en una [[crisis económica]]— que se desencadenó en [[España]] tras el fracaso parcial del [[Golpe de Estado en España de julio de 1936|golpe de Estado del 17 y 18 de julio de 1936]] llevado a cabo por una parte del [[Fuerzas Armadas de la República Española|Ejército]] contra el gobiernoGobierno de la [[Segunda República Española|Segunda República]]. Tras el [[bloqueo del Estrecho]] y el posterior [[puente aéreo]] que, gracias a la rápida colaboración de la [[Alemania nazi]] y la [[Italia fascista]], trasladó las tropas rebeldes a la [[España peninsular|Península]] en las últimas semanas de julio,{{Harvnp|Alpert|1996|p=127}}{{Harvnp|Sole i Sabaté|Villaroya|2003|pp=16-17}} comenzó una [[guerra civil]] que concluiría el [[1 de abril]] de [[1939]] con el [[Último parte de la Guerra Civil Española|último parte de guerra]] firmado por [[Francisco Franco]], declarando su victoria y estableciendo [[dictadura de Francisco Franco|una dictadura que duraría hasta su muerte el 20 de noviembre de 1975]].
 
La guerra tuvo múltiples facetas, pues incluyó [[lucha de clases]], [[guerra de religión]], enfrentamiento de [[nacionalismo]]s opuestos, lucha entre [[dictadura militar]] y [[republicanismo|democracia republicana]], entre [[revolución]] y [[contrarrevolución]], entre [[fascismo]] y [[comunismo]].{{Harvnp|Santos Juliá|1999|p=118. «Fue desde luego [[lucha de clases]] por las armas, en la que alguien podía morir por cubrirse la cabeza con un sombrero o calzarse con alpargatas los pies, pero no fue en menor medida [[guerra de religión]], de [[nacionalismo]]s enfrentados, guerra entre [[dictadura militar]] y [[republicanismo|democracia republicana]], entre [[revolución]] y [[contrarrevolución]], entre [[fascismo]] y [[comunismo]]»}}
Posteriormente, el 18 de noviembre del mismo año, el mismo tribunal decidió extinguir su [[Responsabilidad penal|responsabilidad]] al haberse certificado su fallecimiento.<ref group="lower-alpha">En el auto por el que queda extinta la responsabilidad penal, se detalla que es por «delitos contra Altos Organismos de la Nación y la Forma de Gobierno, así como respecto del delito de [[detención ilegal]] con [[desaparición forzada]] de personas, en el contexto de [[crímenes contra la humanidad]]».</ref><ref name="segundo auto">{{cita web|url=http://www.elpais.com/elpaismedia/ultimahora/media/200811/18/espana/20081118elpepunac_1_Pes_PDF.doc|título=Juzgado Central de Instrucción n.º 5. Audiencia Nacional. Madrid. Sumario (proc. ordinario) 53/2008 E. Auto|editorial=[[Poder judicial de España|Administración de Justicia]]|autor=[[Baltasar Garzón|{{versalita|Garzón Real}}, Baltasar]]|fecha=18 de noviembre de 2008|urlarchivo=http://web.archive.org/web/http://www.elpais.com/elpaismedia/ultimahora/media/200811/18/espana/20081118elpepunac_1_Pes_PDF.doc|fechaarchivo=3 de diciembre de 2015}}</ref>|group="lower-alpha"}}
 
Las consecuencias de la guerraGuerra civilCivil han marcado en gran medida la historia posterior de España, por lo excepcionalmente dramáticas y duraderas: tanto las [[Evolución demográfica moderna de España|demográficas]] —mortandad y descenso de la natalidad que marcaron la [[pirámide de población]] durante generaciones— como las materiales —destrucción de las ciudades, la estructura económica, el patrimonio artístico—, intelectuales —fin de la denominada [[Ser de España#La «Edad de Plata»|Edad de Plata de las letras y ciencias]]— y políticas —la [[represión política en España|represión]] en la retaguardia de ambas zonas, mantenida por los vencedores con mayor o menor intensidad durante todo el franquismo, y el [[exilio republicano]]—, y que se perpetuaron mucho más allá de la prolongada [[posguerra española|posguerra]], incluyendo la excepcionalidad geopolítica del mantenimiento del régimen de Franco hasta 1975.
 
== Antecedentes ==
[[Archivo:Cubierta constitucion1931.jpg|thumb|Portada de la [[Constitución de 1931]].]]
{{AP|Segunda República Española}}
En enero de 1930 el general [[Miguel Primo de Rivera]] reconoce el fracaso de [[Dictadura de Primo de Rivera|la Dictadura]] que había instaurado en septiembre de 1923 con el apoyo del rey y dimite.<ref>{{cita libro |apellido=García Queipo de Llano |nombre=Genoveva |título=El reinado de Alfonso XIII. La modernización fallida |año=1997 |editorial= Historia 16 |ubicación=Madrid |isbn= 84-7679-318-9|páginas=130}}</ref> [[Alfonso XIII]] nombra entonces como presidente del gobierno al general [[Dámaso Berenguer]], pero ésteeste no consigue devolver a la monarquía la "normalidad constitucional" (este período fue conocido como [["Dictablanda" del general Berenguer|"Dictablanda"]]) y es sustituido en febrero de 1931 por el almirante [[Juan Bautista Aznar]], quien convoca [[elecciones municipales del 12 de abril de 1931|elecciones municipales para el domingo 12 de abril]].{{Harvnp|Juliá|1999|pp=27-28}} Las elecciones son ganadas en las ciudades por las candidaturas republicano-socialistas surgidas del [[Pacto de San Sebastián]] de agosto de 1930 y el martes 14 de abril el rey Alfonso XIII, ante las dudas de la Guardia Civil y del Ejército a utilizar la fuerza para frenar las multitudinarias manifestaciones prorrepublicanas que inundan las principales ciudades, abandona el país. En Madrid el "comité revolucionario" republicano-socialista proclama la República y asume el poder como [[Gobierno Provisional de la Segunda República Española|Gobierno Provisional]] presidido por [[Niceto Alcalá-Zamora]].<ref name=eduardo>{{cita publicación |apellido=Suárez |nombre=Eduardo |título=Tres días de abril que revolucionaron España |año=2006 |publicación=La Aventura de la Historia |número=90 |issn=1579-427X |url=}}</ref>
 
Durante el [[primer bienio de la Segunda República Española]] se aprueba la nueva [[Constitución de 1931|Constitución republicana]] y el gobierno de coalición de republicanos de izquierda y de socialistas presidido por [[Manuel Azaña]], formado el [[15 de diciembre]] de [[1931]] tras rechazar el [[Partido Republicano Radical]] su participación en el mismo por estar en desacuerdo con la continuidad en el gobierno de los socialistas, profundiza las reformas iniciadas por el [[Gobierno Provisional de la Segunda República Española|Gobierno Provisional]] cuyo propósito es modernizar la realidad económica, social, política y cultural españolas. El nuevo gobierno se formó tras la elección de [[Niceto Alcalá Zamora]] como Presidente de la República, quien confirmó a [[Manuel Azaña]] como Presidente del Gobierno.
No obstante, el amplio abanico de reformas que emprendió el gobierno "social-azañista" encontró gran resistencia entre los grupos sociales y corporativos a los que se intentaba "descabalgar" de sus posiciones adquiridas: los terratenientes, los grandes empresarios, financieros y patronos, la [[Iglesia católica]], las [[órdenes religiosas]], la opinión católica, la opinión monárquica o el [[militarismo]] “africanista”. Este último organizó un fracasado [[Sanjurjada|golpe de estado en agosto de 1932]] encabezado por el [[general Sanjurjo]].{{Harvnp|Aróstegui|1997|pp=13-14}} Pero también existió una resistencia al reformismo republicano de signo contrario: el del revolucionarismo a ultranza, que encabezaron las organizaciones [[anarquismo|anarquistas]] (la [[Confederación Nacional del Trabajo|CNT]] y la [[Federación Anarquista Ibérica|FAI]]). Para ellos, la República representaba el "orden burgués" (sin demasiadas diferencias con los regímenes políticos anteriores, [[Dictadura de Primo de Rivera|Dictadura]] y [[Restauración borbónica en España|Monarquía]]) que había de ser destruido para alcanzar el "[[Anarcocomunismo|comunismo libertario]]".{{Harvnp|Gil Pecharromán|1997|p=64-68}} Así se produjeron una serie de levantamientos anarquistas (en [[Revolución de Enero de 1933|enero]] y [[Revolución de diciembre de 1933|diciembre de 1933]]) reprimidos con dureza.
 
La coalición encabezada por Azaña se deshace y se convocan elecciones para noviembre de 1933, en las que votaron por primera vez las mujeres, que son ganadas por la derecha católica de la [[Confederación Española de Derechas Autónomas|CEDA]] y por el centro-derecha republicano del [[Partido Republicano Radical]] de [[Alejandro Lerroux]]. Este forma gobierno con el objetivo de “rectificar” las reformas del primer bienio, no anularlas, para incorporar a la República a la derecha “accidentalista” (que no se proclamaba abiertamente monárquica, aunque sus simpatías estuvieran con la Monarquía, ni tampoco republicana) representada por la CEDA y el [[Partido Agrario Español|Partido Agrario]], que le dan su apoyo parlamentario.{{Harvnp|Gil Pecharromán|1997|p=84}} Cuando la CEDA entra en el gobierno en octubre de 1934 se desencadena la [[Revolución de Octubre]], una fracasada insurrección socialista que sólosolo se consolidó en [[Revolución de Asturias|Asturias]] durante un par de semanas (el único lugar donde también participó la CNT), aunque finalmente también fue sofocada por la intervención del Ejército, que trajo del [[Protectorado español de Marruecos]] a las tropas coloniales de [[regulares]] y [[Legión Española|legionarios]] y, una vez finalizada, se produjo una fuerte represión. Lo mismo sucedió con la proclamación por el presidente de la [[Generalidad de Cataluña]] [[Lluís Companys]] del "Estado Catalán" dentro de la "República Federal Española" el [[6 de octubre]].{{Harvnp|Casanova|2007|p=112}}
 
La [[Revolución de octubre de 1934]] hizo aumentar en el gobierno radical-cedista los temores a que un próximo intento de una "revolución bolchevique" acabara triunfando. Esto acentuó la presión sobre el Partido Radical para llevar adelante una política más decididamente legisladora o contrarrevolucionaria.{{Harvnp|Gil Pecharromán|1997|p=96}} En última instancia, los sucesos de octubre de 1934 convencieron a la CEDA de que era necesario llegar a alcanzar la presidencia del gobierno para poder dar el "giro autoritario" que el régimen, según ellos, necesitaba.{{Harvnp|Juliá|1999|p=106}} El líder de la [[CEDA]], [[José María Gil Robles]], encontró su oportunidad cuando estallaron el [[escándalo del estraperlo]] y el del [[asunto Nombela]] que hundieron a Lerroux y al Partido Republicano Radical, del que no se recuperaría.{{Harvnp|Gil Pecharromán|1997|p=82}} Pero el Presidente de la República Alcalá Zamora se negó a dar el poder a una fuerza “accidentalista” que no había proclamado su fidelidad a la República y encargó la formación de gobierno a un independiente de su confianza, [[Manuel Portela Valladares]], quien forma el [[15 de diciembre]] un gabinete republicano de centro-derecha que aguanta el poder Ejecutivo hasta que Alcalá Zamora convoca elecciones para el 16 de febrero de 1936.{{Harvnp|Gil Pecharromán|1997|p=82-84}}
 
=== El Gobierno del Frente Popular (febrero-julio de 1936) ===
El miércoles [[19 de febrero]], [[Manuel Azaña]], el líder del Frente Popular, formaba un gobierno que, conforme a lo pactado con los socialistas, sólosolo estaba integrado por ministros republicanos de izquierda (nueve de [[Izquierda Republicana]] y tres de [[Unión Republicana (España, 1934)|Unión Republicana]]).{{Harvnp|Casanova|2007|p=156}} Una de sus primeras decisiones fue alejar de los centros de poder a los generales más antirrepublicanos: el general [[Manuel Goded]] fue destinado a la Comandancia militar de Baleares; el general [[Francisco Franco]], a la de Canarias; el general [[Emilio Mola]] al gobierno militar de Pamplona. Otros generales significados como [[Luis Orgaz Yoldi|Luis Orgaz]], [[Rafael Villegas Montesinos|Rafael Villegas]], [[Joaquín Fanjul]] y [[Andrés Saliquet]] quedaron en situación de disponibles.{{Harvnp|Casanova|2007|pp=122-123}}
 
La medida más urgente que hubo de tomar el nuevo gobierno fue la [[amnistía]] de los condenados por los [[Revolución de 1934|sucesos de octubre de 1934]], "legalizando" así el asalto a varias cárceles por la multitud, pero dando cumplimiento también al punto principal del programa electoral del Frente Popular.{{Harvnp|Casanova|2007|p=120}} Otra de las medidas urgentes era reponer en sus puestos a los alcaldes y concejales elegidos en 1931 y sustituidos durante el [[segundo bienio de la Segunda República Española|bienio conservador]].{{Harvnp|Casanova|2007|p=157}} El 28 de febrero el gobierno decretaba no sólosolo la readmisión de todos los trabajadores despedidos por motivos políticos y sindicales relacionados con los hechos de 1934, sino que, presionado por los sindicatos, ordenaba a las empresas que indemnizaran a estos trabajadores por los jornales no abonados.{{Harvnp|Gil Pecharromán|1997|pp=120-121}} Asimismo, fue restablecido el gobierno de la [[Generalidad de Cataluña]], cuyos miembros habían salido de la cárcel beneficiados también por la amnistía.{{Harvnp|Casanova|2007|p=120}}
 
La “cuestión agraria” fue otro problema que el nuevo gobierno tuvo que abordar con urgencia a causa de la intensa movilización campesina que se estaba produciendo con el apoyo decidido de las autoridades locales repuestas y que amenazaba con provocar graves conflictos en el campo, especialmente en [[Extremadura]].{{Harvnp|Casanova|2007|p=160}}{{Harvnp|Gil Pecharromán|1997|p=121. «A los pocos días de las elecciones, unos ochenta mil campesinos andaluces, manchegos y extremeños convocados por la [[FNTT]] [socialista], se lanzaron a ocupar las fincas de las que habían sido desalojados en el invierno de 1934-35 [por los gobiernos radical-cedistas]. Se producía así un hecho consumado, que obligó al Ministerio de Agricultura a adoptar medidas oportunas para volver a poner en vigor la legislación del primer bienio»}} Así el 19 de abril el ministro de Agricultura, [[Mariano Ruiz Funes]], presentaba varios proyectos de ley, entre ellos uno que derogaba la Ley de Reforma de la Reforma Agraria de agosto de 1935, que se convirtió en ley el 11 de junio, por lo que volvía estar en vigor plenamente la [[Ley de Reforma Agraria de 1932]]. Gracias a varios decretos y a esta ley entre marzo y julio de 1936 se asentaron unos 115.000 campesinos, más que en los tres años anteriores.{{Harvnp|Gil Pecharromán|1997|p=122}} Sin embargo, continuó la alta conflictividad en el campo, debida sobre todo a la actitud de los propietarios y a la radicalización de las organizaciones campesinas, saldándose todo ello con incidentes violentos. El caso más grave se produjo en [[Yeste (Albacete)|Yeste]] ([[provincia de Albacete|Albacete]]), donde a finales de mayo de 1936 "la detención de unos campesinos que pretendían talar árboles en una finca particular condujo a un sangriento enfrentamiento entre la Guardia Civil y los jornaleros, en los que murieron un guardia y 17 campesinos, varios de ellos asesinados a sangre fría por los agentes".{{Harvnp|Gil Pecharromán|1997|p=130}}
 
=== La violencia política ===
Los gobiernos del Frente Popular también tuvieron que hacer frente a un aumento de la violencia política provocada por el partido fascista [[Falange Española]], que a principios de 1936 era una fuerza política marginal, pero que tras el triunfo del Frente Popular recibió una avalancha de afiliaciones de jóvenes de derechas dispuestos a la acción violenta, y por la respuesta que le dieron las organizaciones de izquierda.{{Harvnp|Gil Pecharromán|1997|p=128}} El primer atentado importante que cometieron los falangistas fue el perpetrado el 12 de marzo de 1936 contra el diputado socialista y “padre” de la [[Constitución de 1931]] [[Luis Jiménez de Asúa]], en el que ésteeste resultó ileso, pero su escolta, el policía Jesús Gisbert, murió.{{Harvnp|Casanova|2007|p=164}} La respuesta del gobierno de Azaña fue prohibir el partido y detener el 14 de marzo a su máximo dirigente [[José Antonio Primo de Rivera]], pero el paso a la clandestinidad no impidió que siguiera perpetrando atentados y participando en reyertas con jóvenes socialistas y comunistas.{{Harvnp|Gil Pecharromán|1997|p=128}}{{Harvnp|Casanova|2007|p=165}}
 
Los incidentes de mayor trascendencia se produjeron los días 14 y 15 de abril. El día 14 tuvo lugar un desfile militar en el Paseo de la Castellana de Madrid en conmemoración del Quinto Aniversario de la República. Junto a la tribuna principal estalló un artefacto y se produjeron a continuación varios disparos que causaron la muerte a Anastasio de los Reyes, alférez de la [[Guardia Civil]] que estaba allí de paisano, e hirieron a varios espectadores. Derechistas e izquierdistas se acusaron mutuamente del atentado. Al día siguiente se celebró el entierro del alférez que se convirtió en una manifestación antirrepublicana a la que asistieron los diputados [[José María Gil Robles]], líder de la CEDA, y [[José Calvo Sotelo]], líder de la derecha monárquica antirrepublicana y antidemocrática, además de oficiales del ejército y falangistas armados. Desde diversos lugares se produjeron disparos contra la comitiva que fueron respondidos, produciéndose un saldo de seis muertos y de tres heridos. Uno de los muertos fue el estudiante Ángel Sáenz de Heredia, falangista y primo hermano de José Antonio Primo de Rivera.{{Harvnp|Casanova|2007|p=165}} También resultó herido un joven tradicionalista ([[carlista]]), José Llaguno Acha, y una muchedumbre intentó linchar al teniente [[José del Castillo Sáenz de Tejada]] al que se le acusó de dispararle.
Según el estudio más completo que se ha realizado sobre las víctimas mortales como resultado de la violencia política entre febrero y julio de 1936, antes de iniciarse el golpe de estado, hubo un total de 189 incidentes y 262 muertos, de ellos 112 causados por la intervención de las fuerzas de orden público. De las 262 víctimas, 148 serían militantes de la izquierda, 50 de la derecha, 19 de las fuerzas de orden público y 45 sin identificar. Además ese estudio constata que el número de víctimas mortales causadas por la violencia política fue disminuyendo en esos cinco meses.{{Harvnp|Cruz|2006|p=167}}
 
La violencia política de los meses de gobierno en paz del Frente Popular, de febrero a julio de [[1936]], fue utilizada después por los vencedores en la guerraGuerra civilCivil como justificación de su alzamiento. Hoy en día, el debate sigue abierto, aunque la mayoría de los historiadores opinan que en absoluto puede hablarse de una "primavera trágica" en la que el gobierno del Frente Popular hubiera perdido el control de la situación.{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=22}} Y la conclusión de la mayoría de ellos es clara: “La desestabilización política real en la primavera de 1936 no explica en modo alguno la sublevación militar [de julio de 1936] y menos aún la justifica".{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=22}} “La política y la sociedad españolas mostraban signos inequívocos de crisis, lo cual no significa necesariamente que la única salida fuera una guerra civil”.{{Harvnp|Casanova|2007|p=164}}
 
Durante los primeros meses de 1936 se produjo una polarización de la política española, en cuyos extremos se situaba la izquierda revolucionaria y la derecha [[Fascismo|fascista]], y en medio una izquierda moderada y una derecha republicana junto con un centro anticlerical y una derecha de fuerte componente católico y monárquico (que representaba a muchos militares, [[terrateniente]]s y a la [[jerarquía]] católica que veían peligrar su posición privilegiada y su concepto de la unidad de España). Una división que podía remontarse al siglo XIX cuando tuvo lugar el difícil proceso de cambio que se inició en [[1808]] para poner fin al [[absolutismo]] que lastraba al país, manteniendo fuertes diferencias económicas entre privilegiados y no privilegiados, y que el [[moderantismo]] decimonónico sólosolo consiguió superar parte. El resultado fue una población rural dividida entre los jornaleros anarquistas y los pequeños propietarios aferrados a (y dominados por) los [[Caciquismo|caciques]] y la Iglesia; unos burócratas conformistas y una clase obrera con salarios muy bajos y, por lo tanto, con tendencias [[revolución|revolucionarias]] propias del nuevo siglo, hacen que también entre las clases pobres la división fuese muy acusada. También provenía del siglo XIX la tradición de que los problemas no se arreglaban más que con los [[pronunciamientos]]. No es extraño, pues, que en una España marcada por la reciente dictadura de [[Miguel Primo de Rivera|Primo de Rivera]] e intentonas fallidas, como las de [[José Sanjurjo]], volviese a haber ruido de sables y se temiese un plan para derribar al nuevo Gobierno establecido. Los acontecimientos darían la razón a los pesimistas.
 
== El detonante: el golpe de estado de julio de 1936 ==
De los lugares donde ha triunfado la sublevación parten las [[Defensiva y ofensiva|ofensivas]] de las tropas rebeldes, a hacer lo que la propaganda "nacional" llamó la «[[Reconquista]]», para tomar las ciudades en manos de la República o a liberar los lugares en manos de los rebeldes asediados por las tropas gubernamentales, como son los casos del [[Sitio de Oviedo (1936)|sitio de Oviedo]] y del [[asedio del Alcázar de Toledo|Alcázar toledano]].
 
En la [[zona sublevada]] la muerte en accidente de aviación del que iba ser el jefe de la rebelión, el [[general Sanjurjo]], provocó que los generales sublevados decidieron crear el jueves 23 de julio una [[Junta de Defensa Nacional]], que quedaría constituida al día siguiente en [[Burgos]], y que estaría integrada por los generales [[Miguel Cabanellas]], que fue nombrado presidente de la Junta por ser el general más antiguo entre los sublevados, [[Andrés Saliquet]], [[Miguel Ponte]], [[Emilio Mola]] y [[Fidel Dávila]], además del coronel [[Federico Montaner]] y el coronel [[Fernando Moreno Calderón|Moreno Calderón]]. En el Decreto nº 1 que publicó la Junta se establecía que éstaesta asumía "todos los poderes del Estado" y que representaría al país ante los poderes extranjeros, aunque en las semanas siguientes ningún país la reconoció y siguió considerando como gobierno legítimo de España al de Madrid presidido por el republicano de izquierda [[José Giral]].{{Harvnp|Aróstegui|2006|p=190}} El 27 de julio de 1936 llegó a España el primer escuadrón de aviones italianos enviado por [[Benito Mussolini]].<ref>[[:wikisource:Speech delivered by Premier Benito Mussolini. Rome, Italy, February 23, 1941|Discurso de Benito Mussolini. Roma, Italia, 23 de febrero de 1941]], traducción inglesa.</ref>
 
Las fuerzas republicanas, por su parte, consiguen sofocar el alzamiento en más de la mitad de España, incluyendo todas las zonas industrializadas, gracias en parte a la participación de las [[milicia]]s recién armadas de [[Socialismo|socialistas]], [[comunismo|comunistas]] y [[anarquismo|anarquistas]], así como a la lealtad de la mayor parte de la [[Guardia de Asalto]] y, en el caso de Barcelona, de la Guardia Civil. El gobernador militar de Cartagena, Toribio Martínez Cabrera, era simpatizante del Frente Popular y la marinería también era contraria al golpe militar, lo que unido a los tumultos populares de los días 19 y 20 hicieron fracasar el movimiento golpista en la base naval de [[Cartagena (España)|Cartagena]] y el resto de la provincia de [[Región de Murcia|Murcia]].
La zona fiel a la República ocupa ''grosso modo'' la mitad este de la Península: la parte oriental de [[Aragón]] (menos las tres capitales), [[Cataluña]], [[Comunidad Valenciana|Valencia]], [[Región de Murcia|Murcia]], [[Andalucía oriental]] (menos la ciudad de [[Provincia de Granada|Granada]]), [[Comunidad de Madrid|Madrid]], [[Castilla la Nueva]] y [[La Mancha]]. En el oeste controlaba las provincias de [[Provincia de Badajoz|Badajoz]] y de [[Provincia de Huelva|Huelva]]. Aislada de esta zona quedaba la franja cantábrica formada por [[Asturias]] (menos Oviedo y Gijón), [[Provincia de Santander (España)|Santander]], [[Vizcaya]] y [[Guipúzcoa]]. El territorio leal era superior en extensión al rebelde y se trataba, por lo general, de las zonas de España "socialmente más evolucionadas, con importante población urbana, más industrializadas y con núcleos de obrerismo modernos organizados".{{Harvnp|Aróstegui|2006|pp=92-94}}
 
Así pues, el resultado del levantamiento era incierto pues tuvo éxito en unos sitios y fracasó en otros, por lo que España quedó dividida en dos zonas: una controlada por los militares que se habían alzado contra la República (la [[zona sublevada]]) y otra que permaneció fiel al gobierno (la [[zona republicana]]). Aproximadamente un tercio del territorio español había pasado a manos rebeldes, con lo que ninguno de los dos bandos tenía absoluta supremacía sobre el otro. La intentona de derrocar de un golpe a la República había fracasado estrepitosamente. Ambos bandos se prepararon para lo inevitable: un enfrentamiento que iba a desangrar España durante tres largos años. La Guerraguerra Civilcivil Españolaespañola acababa de empezar.
 
== Las operaciones militares ==
 
=== Los dos ejércitos ===
Aunque se trata de un tema muy controvertido, la mayoría de los historiadores calculan que un 70% de los 15. 000 jefes y oficiales en activo en 1936 combatieron en el [[bando sublevado]] (1236 fueron fusilados o encarcelados por ser desafectos al bando vencedor en cada lugar), mientras que, por el contrario, la mayor parte de los 100 generales no se sublevaron. De los 210. 000 soldados de tropa y suboficiales que teóricamente formaban el ejército regular en 1936, unos 120. 000 quedaron en la zona sublevada, pero lo más decisivo fue que entre ellos se encontraban los 47. 000 que formaban el [[Ejército Español de África|Ejército de África]] que constituían las mejores tropas del ejército español. La [[Guardia Civil]], por su parte, quedó muy dividida entre los leales y los rebeldes a la República.{{Harvnp|Aróstegui|2006|pp=92-94}}
 
Así pues, el '''[[bando sublevado]]''' no tuvo que construir su ejército sino que contó desde el primer momento con las unidades militares (y las fuerzas de orden público) sublevadas durante el golpe ya organizadas y dirigidas por sus mandos, entre las que destacaba el ejército del [[Protectorado español de Marruecos|Protectorado de Marruecos]], el llamado [[Ejército Español de África|Ejército de África]], compuesto por la [[Legión Española|Legión Extranjera]] y los [[Regulares]] (tropas indígenas moras mandadas por oficiales españoles) que constituía la fuerza militar más experimentada de todo el ejército español.{{Harvnp|Alpert|1996|pp=123-124}} Por otro lado las [[milicia]]s [[carlista]]s ([[requetés]]) y las milicias [[falangista]]s que apoyaron a los sublevados fueron integradas en el ejército del que se consideraban aliadas y no enemigas (al contrario de lo que sucedió en el [[bando republicano]] donde las milicias obreras, especialmente las [[milicias confederales]] anarquistas, siempre desconfiaron de la institución militar, con la excepción de las milicias [[comunista]]s).{{Harvnp|Alpert|1996|p=189}}
 
En el [[bando sublevado]] el ejército alcanzó rápidamente la unidad de mando y dominó completamente la vida civil de la [[zona sublevada]], que ellos llamaban ''[[zona nacional]]''.{{Harvnp|Alpert|1996|pp=123-124}} La muerte en un accidente de aviación en los primeros días del golpe del [[general Sanjurjo]], que era el militar elegido por sus compañeros para encabezar la sublevación, hizo que el mando en la [[zona sublevada]] quedara entonces repartido entre los generales [[Emilio Mola]] y [[Francisco Franco]], pero sólosolo dos meses después, el [[1 de octubre]], el general Franco asumió el mando único militar y político (el general Mola murió en otro accidente de avión al año siguiente, el [[3 de junio]] de [[1937]]).{{Harvnp|Alpert|1996|pp=123-124}}
 
"El fenómeno de la centralización militar del esfuerzo de guerra en la zona sublevada hizo que no se permitiese nada que se asemejase a la desunión política, al rencor entre grupos políticos y a la falta de confianza en los mandos y jefes de la campaña, todo lo cual se manifestó especialmente en la retaguardia republicana del [[Campaña del Norte|norte]], en [[Ofensiva de Aragón|Aragón]] y en [[Ofensiva de Cataluña|Cataluña]], que es donde se perdió realmente la guerra. (...) A medida que la República iba perdiendo la guerra, aumentaban el hambre y las privaciones en la retaguardia, creándose una situación infernal, con refugiados, bombardeos, escasez y frío".{{Harvnp|Alpert|1996|p=190}}
En cuanto a la ayuda extranjera, el [[bando sublevado]] recibió armas de todo tipo y aviones prácticamente desde el primer día por parte de la [[Alemania nazi]] y la [[Italia Fascista]] a la que pronto se añadieron unidades militares completas (la [[Legión Cóndor]] alemana y el [[Corpo Truppe Volontarie|CTV]] italiano) en un flujo continuo que nunca se detuvo a largo de la guerra.{{Harvnp|Alpert|1996|pp=187-191}}
 
Por su parte el '''[[bando republicano]]''' no pudo contar con prácticamente ninguna unidad militar completa organizada y disciplinada con todos sus mandos y suboficiales y durante los primeros meses la fuerza militar que se opuso al ejército sublevado, tras la decisión del gobierno de [[José Giral]] de licenciar a las tropas para evitar que la sublevación se extendiera, estuvo constituida por [[Columna (militar)|columnas]] improvisadas integradas por unidades sueltas y por las [[milicia]]s de las organizaciones obreras, que cuando estaban mandadas por oficiales de carrera éstosestos a menudo suscitaban sospechas de traición entre los combatientes. Fue a partir de la formación del gobierno de [[Largo Caballero]] el 5 de septiembre de 1936 cuando se inició el proceso de construcción de un verdadero ejército, con la militarización de las milicias y su integración en las [[Brigadas Mixtas]], primer paso para la creación del [[Ejército Popular Republicano|Ejército Popular]] que sólosolo se logró tras la superación de la crisis de los "[[sucesos de mayo de 1937]]" y la formación a continuación del gobierno de [[Juan Negrín]]. Pero el ejército republicano siempre tuvo un problema estructural de difícil solución: la falta de mandos profesionales (según los cálculos de Michael Alpert, sólosolo un 14% de los militares que figuraban en el ''Anuario Militar'' de 1936 servían todavía en 1938 en el ejército de la República). Un problema que fue especialmente acuciante en el caso de la Armada.{{Harvnp|Alpert|1996|pp=123-124}} Algo que reconoció el general republicano [[Vicente Rojo Lluch|Vicente Rojo]], que escribió:{{Harvnp|Alpert|1996|p=189}}
{{cita|Hemos creado un ejército con el nombre de tal, con toda la nomenclatura y sistema de mandos de un ejército regular... pero sólo hemos subido los primeros peldaños para alcanzar la cumbre}}
 
Además en el [[bando republicano]] la unidad de mando sólosolo se logró (y nunca fue completa) a mediados de 1937 cuando el Ejército Popular estuvo completamente estructurado y, por otro lado, sólosolo a partir de ese momento las necesidades militares se impusieron sobre las de la vida civil (marcada por la [[Revolución Social de 1936]]). Y también, a diferencia del bando sublevado, era el gobierno quien tomaba las decisiones pero siguiendo casi siempre las recomendaciones del Jefe del Estado Mayor, el coronel y luego general [[Vicente Rojo Lluch|Vicente Rojo]], y de otros militares leales.{{Harvnp|Alpert|1996|pp=123-124}}
 
En cuanto a la ayuda extranjera la República, a causa de que Francia y Gran Bretaña no acudieron en su ayuda y además impulsaron el pacto que dio nacimiento al [[Comité de No Intervención]] (cuya prohibición de suministrar armas a alguno de los bandos contendientes no fue cumplida ni por Alemania ni por Italia, a pesar de haber firmado el acuerdo) la República tuvo que adquirir el material bélico donde pudo, a menudo recurriendo a los traficantes de armas que en ocasiones les vendieron material anticuado o en muy mal estado a precios astronómicos. Esto le hizo depender de los suministros que le proporcionó la Unión Soviética, después de que [[Stalin]] superara sus dudas sobre la ayuda a los republicanos españoles, cuyo material bélico (armas automáticas, tanques y aviones) acompañado de instructores y consejeros militares soviéticos, junto con las [[Brigadas Internacionales]] reclutadas por la [[Internacional Comunista]] o [[Komintern]], no comenzó a llegar hasta octubre de 1936 y luego las sucesivas entregas se interrumpieron en varias ocasiones en función de la coyuntura internacional europea (que determinaron, por ejemplo, que el gobierno francés abriera o cerrara la frontera) y del creciente bloqueo impuesto por la Armada sublevada en los puertos republicanos.{{Harvnp|Alpert|1996|pp=187-191}}
Nada más conocerse el [[17 de julio]] por la tarde que la sublevación militar había triunfado en el [[Protectorado español de Marruecos|Protectorado de Marruecos]], el ministro de Marina [[José Giral]] (que dos días después acabaría presidiendo el gobierno de la República tras la dimisión de [[Santiago Casares Quiroga]] y del gobierno "relámpago" de [[Diego Martínez Barrio]]) ordenó que varios barcos de guerra de la [[Marina de Guerra de la República Española|Marina]] se dirigieran al [[estrecho de Gibraltar]] para que bloquearan las plazas de [[Ceuta]], [[Larache]] y [[Melilla]] y evitar así el paso a la península de las tropas coloniales. De la base de [[Cartagena (España)|Cartagena]] salieron los destructores ''[[Almirante Valdés (AV)|Almirante Valdés]]'', ''[[Lepanto (L)|Lepanto]]'' y ''[[Sánchez Barcáiztegui (SB)|Sánchez Barcáiztegui]]'', con orden de navegar a máxima potencia hasta el estrecho.{{Harvnp|Romero|1967|p=47}} Gracias a que las dotaciones de esos barcos se rebelaron contra sus oficiales, que estaban comprometidos en el golpe, los sublevados no pudieron disponer inicialmente del [[Ejército Español de África|Ejército de África]], compuesto por la [[Legión Española|Legión Extranjera]] y los [[regulares]] (tropas formadas por marroquíes mandados por oficiales españoles).{{Harvnp|Alpert|1996|pp=123-124}}
 
El mismo día 19 de julio en que fue sofocada la rebelión en Madrid, salieron de la capital hacia la [[sierra de Guadarrama]] varias [[Columna (militar)|columnas]] compuestas por [[miliciano]]s y por tropas de las unidades militares que habían sido disueltas por orden del gobierno para evitar que se pudieran sumar a la sublevación. Allí consiguieron impedir que las columnas de los sublevados enviadas por el [[general Mola]] desde Castilla y León y desde Navarra consiguieran atravesar los puertos de montaña de la sierra madrileña y llegar a la capital.{{Harvnp|Alpert|1996|pp=126-127}} El frente norte de Madrid quedó así estabilizado hasta el final de la guerra.{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=52}} Esta primera campaña de la guerraGuerra civilCivil fue conocida con el nombre de '''[[batalla de Guadarrama]]'''.{{Harvnp|Thomas|1976|p=341}}
 
Desde Barcelona, también una vez sofocada la rebelión, salieron varias columnas formadas rápidamente por las organizaciones obreras y los partidos de izquierda para dirigirse a [[Aragón]]. Junto con las columnas del [[POUM]] y del [[PSUC]] (y una de [[Esquerra Republicana de Catalunya]] que salió desde Tarragona), el contingente más importante lo aportaron las [[milicias confederales]] de las organizaciones anarquistas ([[Confederación Nacional del Trabajo|CNT]], [[Federación Anarquista Ibérica|FAI]], [[Juventudes Libertarias]]). La primera y más numerosa fue la [[columna Durruti]], así llamada porque estaba encabezada por el líder de la FAI [[Buenaventura Durruti]], que salió de Barcelona el día 24 en dirección a Zaragoza. Las también anarquistas [[columna Ascaso]] y [[columna Los Aguiluchos de la FAI]] salieron en dirección a Huesca. pero ninguna de ellas consiguió alcanzar sus objetivos de liberar las tres capitales aragonesas (desde Valencia había salido hacia Teruel la [[columna de Hierro]]), y el '''[[frente de Aragón]]''' quedó estabilizado, aunque los anarquistas llevaron la [[revolución social española de 1936|revolución]] a la mitad oriental de Aragón donde crearon el [[Consejo Regional de Defensa de Aragón]].{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=56}}
 
También desde la ciudad condal se organizó una expedición a las islas [[Baleares]], de las que sólosolo [[Menorca]] continuaba republicana. La operación iniciada el 8 de agosto al mando del [[capitán Bayo]] tuvo un éxito inicial al conseguir ocupar una franja de la costa de Mallorca, pero el '''[[desembarco de Mallorca]]''' acabó en un completo fracaso.{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=56}} Otro fracaso fue la '''[[ofensiva de Córdoba]]''', "donde la situación estaba indecisa, lo que constituyó una de las pocas iniciativas estratégicas republicanas". Fue organizada desde [[Albacete]] por el [[general Miaja]], cuyo jefe de Estado Mayor era el teniente coronel [[José Asensio Torrado]], pero el avance se detuvo pronto (el general Miaja situó su cuartel general en [[Montoro]]) y los republicanos no pudieron reconquistar la Andalucía occidental, en manos de los sublevados especialmente después de la llegada de los primeras unidades procedentes del [[Protectorado español de Marruecos|Protectorado de Marruecos]].{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=56}}
 
La situación de bloqueo en que se encontraba el Ejército de África (la principal fuerza de combate con que contaban los sublevados para tomar Madrid, una vez detenidas las columnas del general Mola en la sierra de Guadarrama) se pudo superar gracias a la rápida ayuda que recibieron los sublevados de la [[Alemania nazi]] y de la [[Italia fascista]]. El [[26 de julio]] llegaron a Marruecos los primeros veinte aviones de transporte alemanes Junker, que se podían convertir fácilmente en bombarderos, acompañados por cazas, y, cuatro días después, el 30 de julio, los primeros nueve cazabombarderos italianos. Con estos medios aéreos el [[general Franco]], jefe de las fuerzas sublevadas de Marruecos, pudo organizar un '''puente aéreo con la península''' para transportar a los legionarios y a los regulares, y además conseguir la superioridad aérea en el estrecho. Así pues, el 5 de agosto pudo cruzarlo con una pequeña flota llamada por la propaganda de los sublevados "[[Convoy de la Victoria]]".{{Harvnp|Alpert|1996|p=127}} Sin embargo, el desbloqueo completo del paso del estrecho no se produciría hasta más tarde, cuando el gobierno republicano decidió transferir la mayoría de sus barcos de guerra al [[Cantábrico]], lo que según el historiador Michael Alpert constituyó "quizá el mayor error de la Guerra Civil". Esta decisión estuvo motivada, entre otras razones, por la negativa de [[Gran Bretaña]], que contaba con la flota naval de guerra más importante del Mediterráneo, a que el gobierno republicano detuviera el tráfico neutral dirigido al territorio enemigo, por lo que los buques de guerra republicanos no podrían impedir que los barcos mercantes alemanes e italianos desembarcaran material de guerra en los puertos de Ceuta, Melilla, Cádiz, Algeciras o Sevilla, controlados por los sublevados.{{Harvnp|Alpert|1996|p=127}}
[[Archivo:Bundesarchiv Bild 183-2005-0601-500, Spanien, Himmlerbesucht die Burg von Toledo.jpg|thumb|[[Heinrich Himmler]] visitando el [[Alcázar de Toledo]] junto a [[José Moscardó]] en octubre de 1940, un año y medio después del fin de la guerra civil.]]
 
El 21 de septiembre el Ejército de África tomaba la ciudad de [[Maqueda]], a tan sólosolo 100 kilómetros de Madrid. Ese mismo día se reunían los generales sublevados en una finca de los alrededores de [[Salamanca]] para nombrar al general Franco como mando único y supremo de las fuerzas sublevadas. Una semana después volverían a reunirse para dilucidar el mando político. En ese intervalo de tiempo, el general Franco decidió desviar hacia Toledo las columnas que avanzaban hacia Madrid para '''levantar el [[asedio del Alcázar de Toledo]]''', donde guardias civiles y algunos pocos cadetes de la Academia de Infantería al mando de su director, el coronel [[José Moscardó]], llevaban dos meses resistiendo los ataques republicanos.{{Harvnp|Alpert|1996|pp=128-129}} Esta decisión, que según algunos historiadores hizo perder a los sublevados la posibilidad de tomar Madrid antes de que se organizase su defensa,{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=57}} ha suscitado un debate entre los historiadores. Para una buena parte de ellos fue una decisión más política que militar, pues afianzó el prestigio del general Franco ante sus compañeros cuando se estaba discutiendo ya el mando único político.{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=57}} "El Alcázar encerraba un tesoro de legitimidad simbólica: academia militar, los sitiados resistían en medio de las ruinas, con los muros de la poderosa fábrica medio destruidos, refugiados en los sótanos. Con su liberación, Franco recibió un enorme capital político: el Alcázar era el símbolo de la salvación de España que, como una mártir, resucitaba del sepulcro al que la habían conducido sus enemigos".{{Harvnp|Juliá|1999|p=120}} Además tuvo un enorme valor propagandístico para la causa de los sublevados. "Del Alcázar se hizo posteriormente un mito por los franquistas, cuyos principales extremos -el episodio de los diálogos de Moscardó y su hijo en manos de los asediadores, por ejemplo- están hoy absolutamente desacreditados".{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=57}} Sin embargo algunos historiadores afirman que también tuvo una motivación militar. "Parece convincente la explicación usual: el compañerismo militar y el valor propagandístico de rescatar a los asediados en el Alcázar imponían levantar el asedio cuanto antes. Es posible que hubiera motivos políticos, no separados de la ambición de Franco de ser generalísimo y jefe civil, que impusieran ese gesto heroico. Ahora bien, el hecho de tomar primero Toledo podía justificarse militarmente: asegurar esta ciudad permitiría atacar Madrid desde el sur y el este, protegiendo los flancos por el Tajo y contando con dos carreteras de primera categoría en lugar de una".{{Harvnp|Alpert|1996|pp=128-129}} El mismo día que era levantado el asedio, el 28 de septiembre, el general Franco era nombrado por sus compañeros de sublevación no sólosolo “''Generalísimo de las fuerzas nacionales de tierra, mar y aire''", sino también "''Jefe del Gobierno del Estado Español, mientras dure la guerra''".{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=57}}
 
El día 8 de octubre, el Ejército de África alcanzó [[San Martín de Valdeiglesias]], a unos cuarenta kilómetros de Madrid, donde tomó contacto con las fuerzas sublevadas del norte al mando del general Emilio Mola, que acababa de finalizar la '''[[campaña de Guipúzcoa]]''' tras tomar [[Irún]], el [[5 de septiembre]] y [[San Sebastián]] el [[13 de septiembre]], quedando el norte republicano rodeado por tierra por los "nacionalistas". Así pues, a principios de octubre, las fuerzas sublevadas se habían desplegado en un semicírculo alrededor de Madrid que partía de Toledo al sur y alcanzaba el noroeste a unos diez kilómetros al norte de [[El Escorial]], y que se encontraba entre 40 y 55 kilómetros de la capital. Aunque las fuerzas republicanas opusieron mayor resistencia gracias a la reorganización militar emprendida por el gobierno Largo Caballero (con la formación de las Brigadas Mixtas al mando en su mayoría de militares de carrera y en las que fueron encuadradas las milicias, una militarización acompañada de la creación de la figura de los comisarios políticos), las fuerzas "nacionales" fueron estrechando el semicírculo que atenazaba la capital (mientras que en el norte el [[17 de octubre]] rompían el [[Sitio de Oviedo (1936)|cerco de Oviedo]]) y a principios de noviembre llegaron a los barrios del sur de Madrid. "El ataque a Madrid marcó el final del primer periodo de la guerra".{{Harvnp|Alpert|1996|pp=130-132}}
"La resistencia de Madrid cambió el signo de la guerra. Ya no sería un conflicto de rápidos movimientos envolventes, sino de batallas a gran escala, de maniobras tácticas para alcanzar objetivos estratégicos, en las que unos cuantos centenares de metros de terreno tendrían significado y cuyo modelo sería la [[Primera Guerra Mundial|la guerra de 1914-1918]], más que las campañas coloniales, única forma de guerra que los españoles conocían de modo directo".{{Harvnp|Alpert|1996|p=136}}
 
Al fracasar el ataque frontal los nacionales decidieron envolver Madrid por el noroeste concentrando sus fuerzas para cortar la carretera de La Coruña e intentar penetrar por allí en Madrid. En el primer intento que tuvo lugar a finales de noviembre ('''[[primera batalla de la carretera de La Coruña]]''') sólosolo consiguieron avanzar tres de los siete kilómetros previstos, quedando detenido el ataque. El segundo intento tuvo lugar en diciembre ('''[[segunda batalla de la carretera de La Coruña]]''') y también resultó un fracaso. El tercer y último intento (la conocida como '''[[tercera batalla de la carretera de La Coruña]]''') tuvo lugar a principios de enero de 1937 y constituyó la "primera batalla importante de la Guerra Civil en campo abierto".{{Harvnp|Alpert|1996|p=137}} Los nacionales organizaron un importante ejército, llamado [[División Reforzada de Madrid]], que contaba con tanques italianos, baterías antitanque para contrarrestar los [[T-26]] soviéticos y artillería pesada. Frente a ella los republicanos desplegaron un ejército compuesto de cinco divisiones, cada una con tres brigadas, aunque algunas no estaban completas y muy pocas estaban mandadas por oficiales de infantería de carrera (para mandar las cinco divisiones se tuvo que recurrir a dos oficiales retirados por la [[ley Azaña]] de 1931, a dos oficiales provenientes de las fuerzas de seguridad, y a un miliciano, el comunista [[Juan Modesto]]). Entre los días 6 y 9 de enero la División Reforzada atacó hacia el norte y luego giró al este al llegar a la carretera de La Coruña, pero las fuerzas republicanas resistieron y los "nacionales" tuvieron que desistir en su avance.{{Harvnp|Alpert|1996|pp=137-138}}
 
Fracasado el intento de envolver Madrid por el noroeste, los nacionales lo intentan por el sureste avanzando hacia el río [[Jarama]] para cortar la vital carretera de Valencia, por donde llegaban a Madrid la mayoría de sus suministros. La '''[[batalla del Jarama]]''' se inició el [[4 de febrero]] con el ataque por unidades de la [[Legión Española]] y fuerzas [[regulares]] marroquíes, apoyadas por carros de combate, a las posiciones republicanas. El 11 de febrero tomaban el puente de [[Pindoque]] defendido por la compañía "[[André Marty]]" de la [[XII Brigada Internacional]] que tuvo 86 muertos. Los nacionales prosiguieron su avance pero las fuerzas republicanas apoyadas por unidades de tanques soviéticos dirigidos por el general "Pablo" (el [[Aleksandr Rodímtsev|general Rodímtsev]]) y el dominio del aire de la aviación republicana gracias a los "[[Polikarpov I-15|Chatos]]" les obligó a detenerse y renunciar a alcanzar la línea [[Arganda del Rey|Arganda]]-[[Morata de Tajuña]]. Sin embargo los republicanos no pudieron recuperar el terreno perdido y el frente quedó estabilizado el [[23 de febrero]] de 1937. Fue el final de la [[batalla del Jarama]].{{Harvnp|Alpert|1996|pp=138-139}}
[[Archivo:Frente del Norte - Spanish Civil War (March-Sept 1937).svg|thumb|upright=1.5| Mapa de la [[Campaña del Norte]].]]
 
La [[Batalla de Guadalajara (1937)|batalla de Guadalajara]] fue el último intento del [[bando sublevado]] de tomar Madrid y sólosolo una semana después de su final se inició la '''[[Campaña del Norte]]''', el ataque de las fuerzas sublevadas contra la franja cantábrica que permanecía fiel a la República pero que estaba aislada por tierra del resto de la [[zona republicana]]. El objetivo de los "nacionales" era controlar sus importantes recursos mineros e industriales (especialmente las siderurgias y las fábricas de armas), además de que su conquista permitiría trasladar la flota sublevada al Mediterráneo para intentar detener el tráfico marítimo que se dirigía a los puertos republicanos.{{Harvnp|Alpert|1996|pp=148-149}} La ofensiva de las fuerzas sublevadas al mando del [[general Mola]] (unos 28&nbsp;000 efectivos, incluidos los de las unidades del [[Corpo Truppe Volontarie|CTV]] italiano, apoyados por 140 aviones italianos y alemanes de la [[Legión Cóndor]]) se inició el 31 de marzo de 1937 desde las posiciones alcanzadas en octubre de 1936 en la [[campaña de Guipúzcoa]], que se situaban a unos 35 kilómetros al oeste de San Sebastián, sobre las defensas de [[Campaña de Vizcaya|Vizcaya]] que había organizado el gobierno vasco presidido por [[José Antonio Aguirre]] desde octubre de 1936 tras haber aprobado las [[Cortes republicanas]] el [[Estatuto Vasco-Navarro|Estatuto de Autonomía del País Vasco]]. El [[Ejército Vasco]] reclutado por Aguirre rechazaba la autoridad del general [[Francisco Llano de la Encomienda]] que era el jefe del Ejército del Norte, que teóricamente agrupaba a todas las fuerzas de [[Vizcaya]], [[Provincia de Santander (España)|Santander]] y [[Asturias]], y actuaba de forma independiente (en él no existía la figura del comisario político y tenía pocos mandos profesionales).{{Harvnp|Alpert|1996|pp=149-150}}
[[Archivo:Bundesarchiv Bild 183-H25224, Guernica, Ruinen.jpg|thumb|right|[[Bombardeo de Guernica]], el [[26 de abril]] de [[1937]].]]
 
En la primera ofensiva de la '''[[campaña de Vizcaya]]''' las fuerzas "nacionales", aunque contaban con la superioridad naval y aérea (el grueso de la flota republicana se encontraba en el Mediterráneo y sólosolo había un pequeño número de cazas soviéticos), avanzaron relativamente poco debido a la fuerte resistencia que encontraron y a las malas condiciones meteorológicas. La segunda ofensiva iniciada el 20 de abril tuvo más éxito alcanzando cinco días después la línea [[Guernica y Luno|Guernica]]-[[Durango (Vizcaya)|Durango]]. El día 26 de abril, tras haber [[Bombardeo de Jaén|bombardeado Jaén]] y [[bombardeo de Durango|Durango]] los días anteriores, se produjo el [[bombardeo de Guernica]] por aviones alemanes de la [[Legión Cóndor]] y aviones italianos del [[Corpo Truppe Volontarie|CTV]] causando muchas víctimas civiles y una enorme destrucción porque además de las bombas convencionales utilizaron bombas incendiarias. Tres días después las fuerzas "nacionales" ocupaban la ciudad y el día 30 de abril llegaban a Bermeo.{{Harvnp|Alpert|1996|pp=150-152}}
 
Entonces ambos ejércitos se reorganizaron (el "[[lehendakari]]" Aguirre en persona asumió el mando supremo del ejército vasco) para atacar y defender respectivamente el conjunto de las fortificaciones alrededor de [[Bilbao]], el llamado "[[Cinturón de Hierro]]", que sin embargo había perdido gran parte de su utilidad porque el ingeniero que las había diseñado, [[Alejandro Goicoechea]], se había pasado al [[bando sublevado]] con los planos de las mismas. Gracias a ellos, los "nacionales" pudieron penetrar por sus puntos débiles mientras la ciudad de Bilbao era bombardeada por la artillería pesada y por la aviación. Finalmente Bilbao cayó el 16 de junio, sin que el gobierno de Valencia, presidido desde el 17 de mayo por el socialista [[Juan Negrín]] tras superar la crisis republicana de los "[[sucesos de mayo de 1937]]" hubiera podido organizar algún ataque en otros frentes que hubiera dificultado la gran concentración de medios terrestres y aéreos desplegada por los "nacionales" en la [[Campaña de Vizcaya]].{{Harvnp|Alpert|1996|pp=152-153}}
 
Por fin a principios de julio las fuerzas republicanas lanzaron una ofensiva en el frente de Madrid para aliviar la presión del ejército "nacionalista" en el norte. Así el 6 de julio comienza la '''[[batalla de Brunete]]''' llamada así porque la lucha por la conquista de ese pueblo situado al oeste de Madrid por los republicanos (que pretendía seguir después en dirección sureste para encontrarse con las otras fuerzas gubernamentales que avanzarían desde el sur de la capital, lo que de tener éxito obligaría a los "nacionales" a ordenar un repliegue general de sus fuerzas si no querían verse cercados) se convirtió en el elemento central de los combates. El ataque hacia Brunete fue lanzado por el reorganizado V Cuerpo de Ejército republicano al mando del comandante de milicias [[Juan Modesto]] apoyado por unidades de tanques [[T-26]] soviéticos que ocupó la localidad casi sin resistencia, pero el general Franco reaccionó rápidamente y envió unidades de la [[Legión Española|Legión]] y de [[Regulares]] más las [[brigadas de Navarra]] y unos 150 aviones italianos y alemanes retirados del frente del norte, deteniéndose así el ataque hacia Santander. Esto permitió a las fuerzas nacionales realizar el contraataque.{{Harvnp|Alpert|1996|pp=153-155}} "Empezó así una batalla de desgaste bajo el tremendo sol veraniego, sin sombra ni agua, que terminó arrojando un saldo de 40. 000 bajas. La dura batalla concluyó el 26 de julio, por puro agotamiento. El [[Ejército Popular Republicano]] había retenido importantes sectores del territorio que había conquistado... aunque perdió Brunete. (...) [La batalla de] Brunete coincidía con el aniversario del principio de la guerra. A partir de unas cuantas [[Columna (militar)|columnas]] sublevadas que luchaban contra [[milicia]]s improvisadas se habían formado dos ejércitos con un considerable apoyo de artillería y aviación".{{Harvnp|Alpert|1996|pp=155-156}}
 
Terminada la [[batalla de Brunete]] las fuerzas "nacionales" se reorganizaron y reanudaron la [[Campaña del Norte]] atacando Santander desde el sur por el puerto de montaña de [[Reinosa]] y desde el este siguiendo la costa. La '''[[batalla de Santander]]''' comenzó el 14 de agosto con el ataque a [[Reinosa]] que fue ocupada sólosolo dos días después y cuya fábrica de armamento no fue destruida por los republicanos en su retirada en desbandada. La resistencia republicana en la costa también se desplomó rápidamente ante el avance de las unidades del [[Corpo Truppe Volontarie|CTV]] italiano gracias especialmente a la superioridad aérea (los republicanos no pudieron enviar aviación a aquella zona debido a la lejanía de las bases) cuyos continuos bombardeos destrozaron y desmoralizaron a las fuerzas republicanas mandadas por el general [[Mariano Gamir Ulibarri]] nombrado el 6 de agosto. El 24 de agosto, sólosolo diez días después de iniciada la ofensiva, la ciudad de Santander (donde escaseaban los víveres y el combustible debido al bloqueo naval de la armada sublevada) fue ocupada después de que las fuerzas de orden público, una vez evacuados los mandos, izaron bandera blanca.{{Harvnp|Alpert|1996|pp=160-161}} "La historia de la campaña de Santander es la de un continuo avance, con ocasionales y breves resistencias. Fueron muchos los prisioneros y los que se "pasaron", lo que daba fe del estado de desmoralización de las filas republicanas"{{Harvnp|Alpert|1996|p=161}}
[[Archivo:Batalla de Belchite.png|thumb|upright=1.3|Mapa del entorno donde se desarrolló la [[Batalla de Belchite (1937)|batalla de Belchite]] con indicación de las situaciones inicial y final.]]
La segunda ofensiva republicana para aliviar la presión de los "nacionales" en el Norte llegó tarde pues comenzó el mismo día de la caída de Santander. Esta vez se desarrolló en el [[frente de Aragón]], que se mantenía prácticamente inalterado desde el inicio de la guerra cuando las columnas de [[milicias confederales]] anarquistas y del [[POUM]] salieron de Cataluña y ocuparon la mitad oriental de Aragón (donde crearon un ente casi independiente llamado [[Consejo de Aragón]]) aunque no consiguieron su objetivo de conquistar Zaragoza, y que tras los "[[sucesos de mayo de 1937]]" habían sido incorporadas a las unidades regulares del [[Ejército del Este]]. El 24 de agosto comenzó la '''[[ofensiva de Zaragoza]]''' cuyo propósito era romper el frente y alcanzar la capital aragonesa, lo que obligaría al general Franco a suspender su [[ofensiva del Norte]]. Al norte del Ebro combatían las divisiones anarquistas y al sur las comunistas dirigidas por [[Enrique Líster]] y los dos generales internacionales "[[Karol Świerczewski|Walter]]" y "[[Emilio Kléber|Kleber]]". Después de la toma de los pueblos de [[Codo (Zaragoza)|Codo]] y [[Quinto (Zaragoza)|Quinto]] cercaron [[Belchite]] el día 26, dando inicio a la '''[[Batalla de Belchite (1937)|batalla de Belchite]]''' el hecho bélico más destacado de la campaña. Los "nacionales" que defendían el pueblo resistieron encarnizadamente hasta el [[3 de septiembre]]. Cuatro días antes los "nacionales" habían iniciado la contraofensiva que al norte del Ebro hizo retroceder a las divisiones anarquistas y al sur en [[Fuentes de Ebro]], un pueblo situado a 26 kilómetros de [[Zaragoza]], consiguió derrotar a las unidades de tanques soviéticos [[Tanque BT|BT5]] y a la [[XV Brigada Internacional]].{{Harvnp|Alpert|1996|pp=157-160}}
 
Aunque Belchite permaneció en manos de los republicanos los dos objetivos de la [[ofensiva de Zaragoza]] no se consiguieron: ni se tomó la capital aragonesa ni se detuvo el avance "nacionalista" en el frente norte. Tras la ocupación de Santander se inició el 1 de septiembre la '''[[ofensiva de Asturias]]''' por la costa y por el interior para poner fin al último territorio de la franja norte republicana. Unos días antes se había formado en [[Gijón]] ([[Oviedo]] continuaba ocupada por los "nacionalistas" desde el inicio de la guerra) el [[Consejo Soberano de Asturias y León]] bajo la presidencia del socialista [[Belarmino Tomás]], uno de los antiguos dirigentes de la [[Revolución de Asturias]] de octubre de 1934, que intentó organizar la defensa, pero su situación eran tan difícil como la de Santander. Los asturianos no tenían apoyo naval (sólosolo disponían del [[Císcar (CR)|destructor ''Císcar'']]) ni apoyo aéreo (los pocos aviones con que contaban eran muy inferiores a los de los atacantes) y estaban sometidos al bloqueo naval de la armada sublevada lo que había provocado problemas de abastecimientos civiles y militares agravados por la presencia de unos 300. 000 refugiados procedentes de otras zonas ocupadas por las tropas "nacionales". Así pues la resistencia al avance "nacionalista" fue muy difícil de mantener por la carencia de material y alimentos y por el abandono de la zona desde aire y mar y la desmoralización de las tropas dio lugar a retiradas desordenadas a causa del pánico. Sin embargo hasta el 20 de octubre no fue tomado [[Gijón]], el último reducto de la Asturias republicana y de todo el norte.{{Harvnp|Alpert|1996|pp=162-163}} La mayoría de los prisioneros del Frente Norte fueron recluidos en el [[campo de concentración de Miranda de Ebro|campo de Miranda de Ebro]].
 
Las consecuencias de la victoria "nacionalista" en la [[Campaña del Norte]] fueron muy importantes para el curso de la guerra. "Franco pudo concentrar todas sus fuerzas en el centro de España y en el Mediterráneo, y obtuvo el beneficio de una industria no destruida. La victoria restableció el orgullo de Mussolini [perdido por la derrota de la [[Batalla de Guadalajara (1937)|batalla de Guadalajara]]], que en adelante cooperaría de buena gana con Franco. La opinión internacional juzgaba que, una vez perdido el norte, la victoria era cuestión de tiempo".{{Harvnp|Alpert|1996|p=163}}
[[Archivo:Solid_blue.png|10px]] Principales centros nacionalistas <br />
[[Archivo:Red-square.gif|10px]] Principales centros republicanos]]
Los dos ejércitos salieron muy quebrantados de la [[batalla del Ebro]], pero los "nacionales" lograron rehacerse rápidamente, estando, a principios de diciembre de 1938, preparados para comenzar la '''[[ofensiva de Cataluña]]''', "que sería la última significativa de la guerra",{{Harvnp|Alpert|1996|p=182}} en un momento en que tras los [[acuerdos de Múnich]] atacar Cataluña ya no implicaba el peligro de una reacción francesa ("Francia y Gran Bretaña habían aceptado, al menos tácitamente, la continuación de la presencia italiana en España, y sólosolo deseaban el fin del conflicto. Por su parte, Franco había garantizado su neutralidad en caso de una guerra general").{{Harvnp|Alpert|1996|p=182}}
 
El ataque a Cataluña se retrasó a causa del mal tiempo y finalmente comenzó el [[23 de diciembre]], avanzando desde el sur y desde el oeste, encontrando una fuerte resistencia durante las dos primeras semanas. Sobre el día 6 de enero, los restos del [[Ejército del Ebro]] habían quedado casi completamente diezmados, mientras que el otro grupo de ejércitos del [[GERO]], el [[Ejército del Este]], se batía en retirada. El jefe del Estado Mayor republicano, el general [[Vicente Rojo Lluch|Vicente Rojo]], proyectó una maniobra de diversión en la zona centro-sur para aliviar la presión sobre Cataluña, pero fracasó (hubo que desistir del desembarco en [[Motril]] por la debilidad de la flota republicana, "minada por la desidia, la indisciplina y la falta de una clara dirección político-estratégica"; la ofensiva en el frente de Extremadura tuvo escaso éxito dada la baja moral y la falta de material y de medios de transporte que padecían los ejércitos de la zona centro-sur ([[GERC]]) al mando del [[general Miaja]]).{{Harvnp|Alpert|1996|p=182}}
El [[5 de marzo]], al día siguiente del inicio de la sublevación de Cartagena, comenzó el '''[[golpe de Casado]]''' apoderándose sus partidarios de los puntos neurálgicos de Madrid y anunciando a continuación la formación de un [[Consejo Nacional de Defensa]] presidido por el [[general Miaja]]. El Consejo emitió un manifiesto por radio dirigido a la "España antifascista" en el que se deponía al gobierno de Negrín, pero no hablaba para nada de las negociaciones de paz. Las unidades militares controladas por los comunistas opusieron resistencia en Madrid y sus alrededores pero fueron derrotados (hubo cerca de 2000 muertos). Al día siguiente Negrín y su gobierno, junto con los principales dirigentes comunistas, abandonaron España en avión para evitar ser apresados por los "casadistas".{{Harvnp|Casanova|2007|pp=337; 405}}
 
Consumado el golpe de Casado, el general Franco se negó a aceptar un nuevo "abrazo de Vergara", como Mola también lo había rechazado en el primer día del golpe de 1936, y no concedió a Casado "ninguna de las garantías imploradas casi de rodillas por sus emisarios [que sólosolo se entrevistaron con miembros de baja graduación del Cuartel General], y contestó a británicos y franceses, deseosos de actuar como intermediarios en la rendición de la República para así contener la influencia alemana e italiana sobre el nuevo régimen, que no los necesitaba y que el ''espíritu de generosidad'' de los vencedores constituía la mejor garantía para los vencidos".{{Harvnp|Juliá|1999|p=143}}
[[Archivo:Spain final-guerra-civil.jpg|thumb|Comunicado emitido por el Cuartel General del Generalísimo anunciando el fin de la guerra]]
Franco únicamente aceptaba una "rendición sin condiciones" por lo que sólosolo restaba preparar la evacuación de Casado y el Consejo Nacional de Defensa. Estos embarcaron con sus familias el 29 de marzo en el destructor británico que los trasladó a Marsella (el socialista [[Julián Besteiro]] decidió quedarse). Un día antes las tropas "nacionales" hicieron su entrada en Madrid y rápidamente los sublevados en su '''[[ofensiva final]]''' ocuparon prácticamente sin lucha toda la zona centro-sur que había permanecido bajo la autoridad de la República durante toda la guerra (el [[29 de marzo]] Cuenca, [[Albacete]], Ciudad Real, Jaén, Almería y Murcia; el [[30 de marzo]] Valencia y Alicante, y el [[31 de marzo]] la ciudad de [[Cartagena (España)|Cartagena]]).<ref>[http://www.guerracivil1936.galeon.com/vicder.htm Historia de España. La Guerra Civil Española, Ramón Puche Maciá].</ref><ref>[http://www.um.es/campusdigital/TalComoEra/EncNicolas89.htm Campus Digital(UMU). Mª Encarna Nicolás Marín].</ref> En [[Alicante]] desde el día 29 de marzo unas 15.000 personas, entre jefes militares, políticos republicanos, combatientes y población civil que habían huido de Madrid y de otros lugares se apiñaban en el puerto a la espera de embarcar en algún barco británico o francés, pero la mayoría no lo lograron y fueron apresados por las tropas italianas de la [[División Littorio]], al mando del general [[Gastone Gambara]]. Muchos de los capturados fueron ejecutados allí mismo.{{Harvnp|Casanova|2007|pp=405-407}}
 
El [[1 de abril]] de 1939 la radio del bando rebelde ("[[Radio Nacional de España]]") difundía el [[último parte de la Guerra Civil Española|último parte de la guerra civil española]], que decía lo siguiente:
 
{{cita|En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. Burgos, 1º de abril de 1939, año de la victoria. El Generalísimo. Fdo. Francisco Franco Bahamonde.}}
A pesar de contar con una flota tan importante, el problema residió en que a lo largo de la guerra no se consiguieron superar los efectos de la represión que tuvo lugar en el momento del golpe de estado de julio de 1936 cuando la marinería y los suboficiales se rebelaron para impedir que los barcos se sumaran a la sublevación, ya que la inmensa mayoría de la oficialidad era partidaria del golpe.{{Harvnp|Bahamonde|Cervera Gil|1999|p=422}} En una fecha tan avanzada como mayo de 1938, un informe presentado al presidente [[Juan Negrín]] sobre la situación de la flota señalaba la ausencia de eficacia y de disciplina. "''En general la moral ofensiva de los mandos es pequeña y la moral de combate de las dotaciones es baja''". Además, apuntaba la presencia de la [[quinta columna]] franquista tanto en la Flota como en la [[base naval de Cartagena]] ("''Moral derrotista. Mucho fascista con entera libertad de acción''", se decía). Informes posteriores indicaban que la situación no había mejorado.{{Harvnp|Bahamonde|Cervera Gil|1999|pp=422-424}}
 
A diferencia de lo que ocurrió con el bando sublevado, que fue apoyado por las armadas italiana y alemana, la República sólosolo recibió de la [[URSS]] cuatro lanchas torpederas de [[clase G-5]], además de unos pocos mandos y especialistas en submarinos que, según un informe "reservado y confidencial" presentado al presidente Negrín, eran "considerados -dentro de la Flota- como huéspedes molestos a los que hay soportar con amabilidad. Lo mismo ocurre en la [[base naval de Cartagena]]".{{Harvnp|Bahamonde|Cervera Gil|1999|pp=422-424}} Por su parte, Francia y Gran Bretaña sólosolo participaron en alguna ocasión puntual para evitar el apresamiento de buques propios por la flota "nacional".
 
Así pues, por encima de alguna victoria ocasional, como el hundimiento del [[Crucero Baleares|''Baleares'']] a principios de marzo de 1938 en la [[batalla del cabo de Palos (1938)|batalla del cabo de Palos]], "la realidad era que la marina republicana se había centrado en el servicio de protección del tráfico mercante, en el mantenimiento de un canal suministrador de pertrechos de guerra y de alimentos".{{Harvnp|Bahamonde|Cervera Gil|1999|p=423}} Pero ni siquiera esa función de escolta la desempeñó con pleno éxito, como se señalaba en un informe del servicio secreto republicano ([[Servicio de Información Militar|SIM]]) de enero de 1939 en el que después de afirmar la "notoria inferioridad" de la marina de guerra republicana respecto de la Marina de los "nacionales" se decía:{{Harvnp|Bahamonde|Cervera Gil|1999|pp=422-424}}
La flota republicana y la [[base naval de Cartagena]] fueron aumentando su importancia estratégica para la causa del [[bando republicano]] a media que aumentaban las dificultades para el abastecimiento procedente del exterior por vía terrestre, como consecuencia de los cierres frecuentes de la frontera francesa, por lo que el mantenimiento del "cordón umbilical" marítimo con la [[Unión Soviética]] era vital para los republicanos. También cobraron cada vez más importancia a medida que las derrotas republicanas se fueron acumulando y el territorio de la [[zona republicana]] se redujo porque, especialmente tras la [[ofensiva de Cataluña|caída de Cataluña]] a principios de febrero de 1939, "para los combatientes republicanos la Base y la Flota eran una especie de salvaguarda para el caso de una evacuación organizada o de última hora".{{Harvnp|Bahamonde|Cervera Gil|1999|pp=421-422. «la base de Cartagena podría convertirse, por sus condiciones naturales y su magnífico emplazamiento, en el bastión sobre el que se asentara cualquier hipótesis de una resistencia escalonada»}}
 
Al principio de la Guerra Civil, la marina del '''[[bando sublevado]]''' era muy inferior a la marina gubernamental pues sólosolo contaba con el [[Acorazado Alfonso XIII|acorazado ''España'']] (botado en 1913 y que en julio de 1936 se encontraba en dique seco); los cruceros ligeros [[Crucero Navarra|''República'', rebautizado como ''Navarra'']], (botado en 1920 pero que se encontraba en reparaciones y no entró en servicio hasta muy avanzada la guerra, en agosto de 1938), y el [[Crucero Almirante Cervera|''Almirante Cervera'']] (botado en 1928); el [[destructor Velasco]] (botado en 1923); cinco torpederos; tres cañoneras y cinco guardacostas. Pero esta inferioridad se vio compensada muy pronto gracias al control de los sublevados del principal astillero de la marina en [[Ferrol]] donde estaba prácticamente terminado el crucero pesado [[Crucero Canarias|''Canarias'']] -que entró en servicio en septiembre de 1936- y otro, el [[Crucero Baleares|''Baleares'']], a punto de ser entregado (entró en servicio en diciembre de 1936), junto con los dos únicos dragaminas de España (el [[Clase Júpiter|dragaminas Júpiter]], que entró en servicio a principios de 1937, y el [[dragaminas Vulcano]], que entró en servicio a finales de ese mismo año).{{Harvnp|Thomas|1976|pp=360-362}}{{Harvnp|Alpert|1987|pp=378-379}}
 
La inferioridad inicial de los sublevados se vio compensada también con el apoyo con que contaron prácticamente desde el inicio de la guerra de la Armada Italiana, que participó con cruceros auxiliares y submarinos en el bloqueo de los envíos de armamento de la [[Unión Soviética]], y de la alemana. El escándalo producido al hundir un submarino italiano por error un destructor británico, hizo que la [[Italia Fascista]] dejara de participar directamente en acciones de guerra navales, cediendo cuatro «submarinos legionarios» a los "nacionales" y vendiéndoles cuatro destructores y dos [[Clase General Mola|submarinos]].
{{AP|Bombardeos en la Guerra Civil Española}}
[[Archivo: Bombardeo sobre la estación del Norte en Valencia.jpg|thumb|derecha|Bombardeo de la [[Estación del Norte (Valencia)|Estación del Norte]] de [[Valencia]] por aviones italianos en 1937.]]
La principal novedad en el campo de la guerra aérea de la contienda española de 1936 a 1939 fue que "por primera vez en la historia la aviación fue utilizada intensamente en misiones de bombardeo sobre la retaguardia".{{Harvnp|Solé i Sabaté|Villarroya|2003|p=9}} Así "a partir de la guerra civil española las víctimas podían estar a centenares de kilómetros de los lugares del enfrentamiento bélico y ser sencillamente población civil indefensa".{{Harvnp|Solé i Sabaté|Villarroya|2003|p=10}} Dado que la aviación militar española en julio de 1936 estaba obsoleta esto sólosolo fue posible porque ambos bandos recibieron ayuda de potencias extranjeras que aportaron sus modernos bombarderos: el [[bando sublevado]] los [[Savoia-Marchetti S.M.81]] y los [[Savoia-Marchetti S.M.79]] de la [[Aviación Legionaria]] de la [[Italia fascista]] y los [[Junkers Ju 52]] y [[Heinkel He 111]] de la [[Legión Cóndor]] de la [[Alemania nazi]]; el [[bando republicano]] los [[Túpolev_SB|Katiuska]]s de la [[Unión Soviética]].{{Harvnp|Solé i Sabaté|Villarroya|2003|p=10}}
 
El [[bando sublevado]] utilizó en repetidas ocasiones el "bombardeo de terror", como lo llaman Solé i Sabaté y Villarroya, cuyo único objetivo era la población civil para desmoralizarla y empujarla a la rendición. Esta estrategia la inició en Madrid cuando en noviembre de 1936 fracasó el ataque frontal contra la ciudad y la continuó con el [[bombardeo de Durango]], el [[bombardeo de Guernica]], el [[bombardeo de Lérida]], los [[bombardeos aéreos de Barcelona en enero de 1938]], los [[bombardeos aéreos de Barcelona en marzo de 1938]],<ref>[http://politica.elpais.com/politica/2013/01/25/actualidad/1359149850_136009.html 21 aviadores sin piedad]</ref> el [[bombardeo del mercado central de Alicante]], el [[bombardeo de Granollers]] y los bombardeos sobre diversas poblaciones catalanas en los meses finales de la guerra, especialmente los de Figueras, y cuyas víctimas principales fueron mujeres y niños en un momento en que el ejército republicano ya no existía en Cataluña.{{Harvnp|Solé i Sabaté|Villarroya|2003|p=313}} El único posible caso de "bombardeo de terror" por parte del [[bando republicano]] fue el de [[Cabra]] en noviembre de 1938, pero todo parece indicar que se trató de un terrible error cometido por los pilotos que confundieron el mercadillo de la ciudad con un campamento de tiendas de campaña de una unidad italiana que, según la orden que habían recibido, había que buscar y destruir.<ref name=ebro>''Desde la batalla del Ebro hasta el final de la guerra'', Tomo II de ''Aviación republicana: historia de las Fuerzas Aéreas de la República Española (1931-1939)'', de [[Carlos Saiz Cidoncha]], 2006</ref>
La muerte el [[20 de julio]] del [[general Sanjurjo]], exiliado en Estoril, a causa del accidente que tuvo nada más despegar el avión en el que tenía que dirigirse desde [[Lisboa]] hacia [[Pamplona]] para ponerse al frente de la sublevación, dejó a los generales sublevados sin el jefe que iba a encabezar el levantamiento.{{Harvnp|Aróstegui|1997|pp=70-72}} Para suplir en parte la carencia de un mando único los generales y jefes sublevados constituyeron en [[Burgos]] el [[24 de julio]] una [[Junta de Defensa Nacional]] presidida por el general de más graduación y más antiguo, [[Miguel Cabanellas]].{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=36}} Su Decreto número 1 establecía que asumía "''todos los poderes del Estado''"{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=36}} y en sucesivos decretos extendió el estado de guerra que los sublevados habían proclamado en cada sitio a toda España (lo que sirvió de base para someter a [[Consejo de guerra|consejos de guerra]] sumarísimos a todos los que se opusieran a la rebelión militar),{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=72}} ilegalizó los partidos y sindicatos del [[Frente Popular]] y prohibió todas las actuaciones políticas y sindicales obreras y patronales "''mientras duren las actuales circunstancias''" (Decreto del 25 de septiembre).{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=76}}
 
Pero lo más urgente era lograr la unidad de mando militar.{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=72}} Así el 21 de septiembre de 1936 tuvo lugar en una finca de los alrededores de Salamanca la primera reunión a la que asistieron los generales de la [[Junta de Defensa Nacional]], con el añadido de los generales [[general Orgaz|Orgaz]], [[Germán Gil y Yuste|Gil Yuste]] y [[general Kindelán|Kindelán]]. Allí los reunidos discutieron sobre la necesidad del mando único de las fuerzas sublevadas y nombraron para el cargo al [[general Franco]] pues era quien mandaba el ejército que estaba a punto de conseguir la entrada en Madrid (el [[Ejército Español de África|Ejército de África]] estaba cerca de [[Maqueda]] a sólosolo 100 kilómetros de la capital) y el que había obtenido la ayuda de la [[Alemania nazi]] y de la [[Italia fascista]], y que venía tratando con ellos. Pero una vez decidido el mando único en el terreno militar aún quedaba por dilucidar el mando político.{{Harvnp|Juliá|1999|p=119}}
 
Entonces el general Franco realizó una "jugada maestra": ordenar que las columnas que avanzaban hacia Madrid se desviaran hacia Toledo para [[Asedio del Alcázar de Toledo|liberar el Alcázar]] y así levantar el cerco de dos meses al que llevaban sometidos un millar de guardias civiles y falangistas además de algunos cadetes de la Academia de Infantería al mando de su director, el coronel Moscardó,{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=76}} y que tenían retenidos "como rehenes a mujeres y niños de conocidos militantes de izquierda".{{Harvnp|Casanova|2007|p=344}} "La toma del Alcázar agrandó la leyenda del general Franco. La famosa frase de Moscardó ''sin novedad en el Alcázar'', repetida ante Franco y numerosos periodistas dos días después de su liberación, fue adecuadamente propagada. Franco era el salvador de los héroes sitiados, el símbolo de un ejército dispuesto a ganar la guerra a cualquier precio".{{Harvnp|Casanova|2007|p=345}}
 
El 28 de septiembre de 1936, el mismo día en que el [[Alcázar de Toledo]] fue liberado, se celebró la segunda reunión de los generales en Salamanca para decidir quién ostentaría el mando político. El elegido fue el general Franco al que sus compañeros de sublevación nombraban no sólosolo “''Generalísimo de las fuerzas nacionales de tierra, mar y aire''", sino también "''Jefe del Gobierno del Estado español, mientras dure la guerra''".{{Harvnp|Juliá|1999|p=120}} Pero cuando fue publicado al día siguiente el [[s:Decreto nombrando Jefe del Gobierno a Francisco Franco|decreto nº 138]] de la Junta de Defensa Nacional con su nombramiento se había introducido un importante cambio en el texto: se había suprimido la coletilla "''mientras dure la guerra''", y al nombramiento del general Franco como "''Jefe del Gobierno del Estado Español''" se le añadía "''quien asumirá todos los poderes del nuevo Estado''". Este decreto de 29 de septiembre de 1936 sería el fundamento de la legitimidad del poder del "Generalísimo" durante los siguientes 39 años.{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=76}}
 
=== El general Franco, «Generalísimo» y «Caudillo» ===
El [[1 de octubre]] de [[1936]], en el [[Palacio de Capitanía General (Burgos)|salón del trono de la Capitanía General de Burgos]], Francisco Franco tomaba posesión de su nuevo cargo, como ''Generalísimo'' del ejército sublevado y ''Jefe del Gobierno del Estado''.<ref name="p344">[[Ramón Tamames]], pág. 344</ref>
 
Un día antes el obispo de Salamanca [[Enrique Pla y Deniel]] había hecho pública una pastoral en la que presentaba la guerra como "''una cruzada por la religión, la patria y la civilización''", dando una nueva legitimidad a la causa de los sublevados: la religiosa. Así el "Generalísmo”, no era sólosolo el "''jefe y salvador de la Patria''", sino también el "Caudillo" de una nueva "Cruzada” en defensa de la fe católica y del orden social.{{Harvnp|Casanova|2007|p=345}}
[[Archivo: Casa Del Cordón Fachada Sur.JPG|thumb|left|[[Casa del Cordón (Burgos)|Casa del Cordón]], en [[Burgos]], sede de la [[Junta Técnica del Estado]].]]
La primera ley que promulgó el "Generalísimo" Franco fue la que creaba la [[Junta Técnica del Estado]] (en sustitución de la [[Junta de Defensa Nacional]]), presidida por el [[general Dávila]] (que en el verano de 1937 sería sustituido por el general monárquico [[Francisco Gómez-Jordana]], mucho más eficiente que su antecesor){{Harvnp|Casanova|2007|p=357}} y que contaba con una Secretaría General del Jefe del Estado, cargo que desempeñó [[Nicolás Franco]], el hermano mayor del "Generalísmo". Su ocupación fue "rectificar toda la legislación republicana volviendo las cosas a su punto anterior".{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=76}}
Finalmente, el Cuartel General de Franco decidió actuar, y el mismo día en que los falangistas contrarios a la fusión celebraron un Consejo Nacional en el que eligieron a Manuel Hedilla como "jefe nacional", el domingo 18 de abril,{{Harvnp|Casanova|2007|p=352}} el propio general Franco anunció que se iba a promulgar al día siguiente un [[Decreto de Unificación]] de Falange y la Comunión Tradicionalista, que pasaban a estar ahora bajo su jefatura directa como "jefe nacional" del mismo.{{Harvnp|Thomas|1976|p=691}}
 
Franco una semana después mandó detener a Manuel Hedilla (junto con otros falangistas disidentes) cuando se negó a integrarse en la Junta Política del nuevo partido como simple vocal y además comunicó a sus jefes provinciales que obedecieran únicamente sus propias órdenes.{{Harvnp|Casanova|2007|p=353}} "Para que no quedara duda sobre la ubicación del poder en lo que ya comenzaba a llamarse Nuevo Estado, Hedilla fue juzgado y condenado a muerte por su ''manifiesta actuación de indisciplina y de subversión frente al Mando y el Poder únicos e indiscutibles de la España nacional''. A todos debía quedar claro que la unidad de mando militar sería en el futuro unidad de mando político".{{Harvnp|Juliá|1999|pp=121-122}} Pero el "Generalísimo" Franco siguió los consejos de la hermana del "Ausente" [[Pilar Primo de Rivera]] (líder del sector "puro" de Falange), de Serrano Suñer y del embajador alemán e indultó a Hedilla, aunque ésteeste pasó cuatro años en la cárcel y cuando salió de ella quedó apartado de la vida política.{{Harvnp|Casanova|2007|p=354}}
 
En los estatutos del "partido único", publicados el 4 de agosto, se estableció que el "Caudillocaudillo" sólosolo sería "responsable ante Dios y ante la Historia", y ante nadie más.{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=92}}
 
Dos meses antes, el [[3 de junio]], en plena [[Campaña del Norte]], el [[Emilio Mola Vidal|general Mola]], el "Directordirector" de la conspiración militar que había dado el golpe de estado de julio de 1936 con el que comenzó la Guerra Civil, moría cuando el avión en el que viajaba se estrelló en una colina del pueblo de [[Alcocero de Mola|Alcocero]], cerca de Burgos.{{Harvnp|Thomas|1976|p=744}} Mola solía emplear el avión con frecuencia en sus desplazamientos y no existen pruebas de que hubiera sabotaje, aunque la muerte favorecía claramente a [[Francisco Franco|Franco]] al eliminar al "Directordirector" como rival.{{Harvnp|Thomas|1976|p=744}} El embajador alemán escribió poco después: "''Sin duda Franco se siente aliviado por la muerte del general Mola''".{{Harvnp|Casanova|2007|p=355}}
 
En octubre de 1937 fueron nombrados por el "Generalísmo" Franco los 50 miembros del [[Consejo Nacional de FET y de las JONS]], pero no pasó de ser un órgano meramente consultivo.{{Harvnp|Thomas|1976|p=808}} Lo mismo se podía decir de la [[FET y de las JONS]], cuya única actividad quedaba reducida en la práctica a efectuar propaganda.{{Harvnp|Thomas|1976|p=809}} Sin embargo, los dirigentes de Falange ocuparon muchos de los puestos más importantes en la administración del "Nuevo Estado" y en el partido.{{Harvnp|Casanova|2007|p=355}}
En la tarde del viernes 17 de julio se conocía en Madrid que en el [[Protectorado español de Marruecos|Protectorado de Marruecos]] se había iniciado una sublevación militar. Al día siguiente la sublevación se extendió a la península y las organizaciones obreras ([[Confederación Nacional del Trabajo|CNT]] y [[UGT]]) reclamaron "armas para el pueblo" para acabar con ella, a lo que el gobierno de '''[[Santiago Casares Quiroga]]''' se negó.{{Harvnp|Aróstegui|2006|pp=97-101}}
 
Por la noche de ese sábado 18 de julio Casares Quiroga presentó su dimisión al presidente de la República [[Manuel Azaña]] y ésteeste encargó a '''[[Diego Martínez Barrio]]''', presidente de las Cortes y líder de [[Unión Republicana (España, 1934)|Unión Republicana]], que formara un gobierno que consiguiera "detener la rebelión" sin recurrir al apoyo armado de las organizaciones obreras. Martínez Barrio incluyó en su gabinete a políticos moderados y dispuestos a llegar a algún tipo de acuerdo con los militares sublevados{{Harvnp|Aróstegui|2006|pp=97-102}} y en la madrugada del sábado 18 al domingo 19 de julio, habló por teléfono con el general Emilio Mola, "El Director" de la sublevación, pero ésteeste se negó rotundamente a cualquier tipo de transacción. Así el "gobierno de conciliación" de Martínez Barrio dimitió y Azaña nombró el mismo domingo 19 de julio nuevo presidente del gobierno a un hombre de su partido '''[[José Giral]]''', que formó un gobierno únicamente integrado por republicanos de izquierda, aunque con el apoyo explícito de los socialistas, que tomó la decisión de entregar armas a las organizaciones obreras, algo a lo que también se había negado Martínez Barrio porque, al igual que Casares Quiroga, consideraba que ese hecho traspasaba el umbral de la defensa constitucional y "legal" de la República.{{Harvnp|Aróstegui|2006|pp=100-103}}
 
A causa de esta decisión de "entregar armas al pueblo" el Estado republicano perdió el monopolio de la coerción, por lo que no pudo impedir que se iniciara una '''[[revolución social española de 1936|revolución social]]''', ya que las organizaciones obreras no salieron a la calle "exactamente para defender la República... sino para hacer la revolución. (...) Un golpe de estado contrarrevolucionario, que intentaba frenar la revolución, acabó finalmente desencadenándola".{{Harvnp|Casanova|2007|pp=204-205}}
[[Archivo:escudoaragon.jpg|thumb|upright|Escudo del [[Consejo Regional de Defensa de Aragón]], órgano creado durante la [[Revolución social española de 1936]]]]
{{VT|Revolución social española de 1936}}
La entrega de armas a los partidos y organizaciones obreras hizo que éstasestas constituyeran rápidamente "[[milicia]]s armadas para hacer frente a la rebelión en el terreno militar y para proceder a una profunda revolución social (desentendiéndose de las autoridades republicanas, a las que no derribaron): incautaron y colectivizaron explotaciones agrarias y empresas industriales y mercantiles para asegurar la continuidad de la producción y distribución de bienes, y se hicieron cargo del mantenimiento de las principales funciones competencia del Estado. La producción, el abastecimiento de la población, la vigilancia, la represión, las comunicaciones y el transporte, la sanidad, quedaron en manos de comités sindicales, que en no pocas localidades suprimieron la moneda para sustituirla por vales. Ante el hundimiento de los mecanismos del poder público ["un gobierno que reparte armas es un gobierno que se ha quedado sin instrumentos para garantizar el orden público e imponer su autoridad"], surgió en el verano de 1936 un nuevo poder obrero, que era a la vez militar, político, social, económico”.{{Harvnp|Juliá|1999|p=124}} "En el [[País Vasco]], sin embargo, donde el [[PNV]] había rechazado la coalición con la [[CEDA]] en las elecciones de febrero de 1936 y apoyado a la izquierda en la tramitación del [[Estatuto de Autonomía]], finalmente aprobado el 1 de octubre de 1936, no hubo revolución social y un partido católico y nacionalista se mantuvo hasta junio de 1937 al frente de un gobierno autónomo con poder sobre poco más que el territorio de Vizcaya".{{Harvnp|Juliá|1999|pp=118-119}}
 
Los comités que surgieron por todas partes eran autónomos y no reconocían límites a sus actuaciones,{{Harvnp|Juliá|1999|p=125}} pero la paradoja fue que al mismo tiempo la revolución no acabó con el Estado republicano, sino que simplemente lo ignoró y lo redujo a la inoperancia. En Cataluña se constituyó el [[Comité Central de Milicias Antifascistas]], pero el gobierno de la Generalidad no fue destituido y continuó en su puesto. En Valencia apareció el [[Comité Ejecutivo Popular]]. En [[Málaga]] y [[Lérida]] surgieron sendos Comités de Salud Pública. En [[Cantabria]], [[Gijón]] y [[Jaén]], comités provinciales del [[Frente Popular]] ([[Comité de Guerra de Gijón]], [[Comité Popular de Sama de Langreo]], etc). En Vizcaya, una Junta de Defensa. En Madrid se constituyó un Comité Nacional del Frente Popular, que organizaba milicias y la vida de la ciudad, pero junto a él seguía existiendo el gobierno de [[José Giral]] formado sólosolo por republicanos de izquierda.{{Harvnp|Casanova|2007|p=302}}
 
Pero el gobierno Giral, a pesar de que el poder real no estaba en sus manos, no dejó de actuar, especialmente en el plano internacional. Fue este gobierno el que pidió la venta de armas al gobierno del Frente Popular de Francia, y al no conseguirla, luego a la [[Unión Soviética]], para lo cual dispuso de las reservas del oro del [[Banco de España]]. En el plano interior destituyó a los funcionarios sospechosos de apoyar la sublevación y dictó las primeras medidas para intentar controlar las "ejecuciones" indiscriminadas, arbitrarias y extrajudiciales de "fascistas" que llevaban a cabo decenas de "tribunales revolucionarios", también conocidos como "[[checas]]", montadas por las organizaciones y partidos obreros que habían impuesto el "[[Terror Rojo (España)|terror rojo]]" en Madrid y en otros lugares. Así el gobierno Giral creó los tribunales especiales "para juzgar los delitos de rebelión y sedición y los cometidos contra la seguridad del Estado". Sin embargo estos "tribunales populares" no acabaron con las actividades de las "checas" que siguieron asesinando "fascistas" mediante los "[[Paseo (fusilamiento)|paseos]]" (detenciones ilegales que acababan con el asesinato del detenido y cuyo cadáver eran arrojado en una cuneta o junto a la tapia de un cementerio) o las "[[Sacas de presos|sacas]]" (excarcelaciones de presos que supuestamente iban a ser puestos en libertad pero que en realidad eran llevados al paredón).{{Harvnp|Casanova|2007|pp=303-304}}
La política del nuevo gobierno tuvo cinco ejes fundamentales, algunos ya iniciados por Largo Caballero: la culminación de la formación del [[Ejército Popular]]{{Harvnp|Juliá|1999|p=133}} y el desarrollo de la industria de guerra (lo que llevó al gobierno a trasladarse de Valencia a Barcelona en noviembre de 1937 para, entre otras razones, "''poner en pleno rendimiento la industria de guerra''" catalana);{{Harvnp|Casanova|2007|p=332}} la continuación de la recuperación por el gobierno central de todos los poderes, con la justificación de que la dirección de la guerra así lo reclamaba (fue disuelto el [[Consejo de Aragón]], último baluarte de la [[Confederación Nacional del Trabajo|CNT]]; el traslado del gobierno de Valencia a Barcelona para "''asentar definitivamente la autoridad del gobierno en Cataluña''" relegó al gobierno de la Generalidad de [[Lluís Companys]] a un papel secundario).{{Harvnp|Casanova|2007|pp=328; 332}} mantenimiento del orden público y la seguridad jurídica (con Zugazagoitia en Gobernación e Irujo en Justicia, se redujeron las ejecuciones "extrajudiciales" y las actividades de las "[[checas]]", pero en la "desaparición" del líder del POUM el gobierno dejó hacer a los comunistas y a los agentes soviéticos del [[NKVD]]);{{Harvnp|Casanova|2007|pp=329-331}} se dieron garantías a la pequeña y mediana propiedad;{{Harvnp|Casanova|2007|p=328}} se intentó cambiar la política de "no-intervención" de Gran Bretaña y Francia por la de mediación en el conflicto, para que presionaran a Alemania e Italia y cesaran en su apoyo a los sublevados, con el objetivo final de alcanzar una "paz negociada", pero no se consiguió nada.{{Harvnp|Juliá|1999|p=137}} El gran derrotado de esta línea política fue el sindicalismo, tanto el de la UGT y como el de la CNT.{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=98}} Por el contrario, los que resultaron más reforzados fueron los comunistas, de ahí la acusación lanzada contra Negrín de ser un "criptocomunista".
[[Archivo: Map of the Spanish Civil War in July 1938.png|thumb|upright=1.5| Mapa de la guerra civil española en julio de 1938]]
Las derrotas de la República en la [[batalla de Teruel]] y en la [[ofensiva de Aragón]] provocaron la '''crisis de marzo de 1938'''. Azaña y Prieto consideraron que lo que había sucedido mostraba que el ejército republicano nunca podría ganar la guerra y que había que negociar una rendición con apoyo franco-británico. Frente a ellos Negrín y los comunistas eran firmes partidarios de continuar resistiendo. La crisis se abrió al intentar Negrín que Prieto cambiara de ministerio (habiendo declarado su convicción de que la guerra estaba perdida, Prieto era el peor de los ministros de Defensa posible), pero Azaña respaldó a Prieto, así como el resto de los republicanos de izquierda y los nacionalistas de Esquerra y del PNV. Sin embargo, éstosestos no consiguieron articular ninguna alternativa a Negrín, y este acabó saliendo reforzado de la crisis, con la consiguiente salida de Prieto del gobierno.{{Harvnp|Casanova|2007|pp=333-334}}
 
Negrín recompuso el gobierno el 6 de abril y asumió personalmente el Ministerio de Defensa e incorporó al gabinete a los dos sindicatos, UGT y CNT. Además [[José Giral]] fue sustituido en el ministerio de Estado por el socialista [[Julio Álvarez del Vayo]].{{Harvnp|Casanova|2007|pp=334-335}} Las posiciones del nuevo gobierno con vistas a unas posibles negociaciones de paz quedaron fijadas en su "''Declaración de los 13 puntos''", hecha pública en la significativa fecha del 1º de mayo. En ella, "el gobierno anunciaba que sus fines de guerra consistían en asegurar la independencia de España y establecer una República democrática cuya estructuración jurídica y social sería aprobada en referéndum; afirmaba su respeto a la propiedad legítimamente adquirida, la necesidad de una reforma agraria y de una legislación social avanzada, y anunciaba una amplia amnistía para todos los españoles que quieran cooperar a la inmensa labor de reconstrucción y engrandecimiento de España. En su intento de aparecer ante las potencias extranjeras con la situación interior controlada, Negrín inició gestiones infructuosas con el [[Santa Sede|Vaticano]] para restablecer relaciones diplomáticas y abrir las iglesias al culto".{{Harvnp|Juliá|1999|pp=139-140}}
 
Negrín era consciente de que la supervivencia de la República no sólosolo dependía del fortalecimiento del [[Ejército Popular Republicano|Ejército Popular]] y de que se mantuviera la voluntad de resistencia de la población civil en la retaguardia, sino también de que Francia y Gran Bretaña pusieran fin a la política de "no intervención" o de que al menos presionaran a las potencias fascistas para que éstasestas a su vez convencieran al "Generalísimo" Franco para que aceptara un final negociado. Negrín pensaba que su política era la única posible. Como dijo en privado "''no se puede hacer otra cosa''". Así pues, su idea era resistir para negociar un armisticio que evitara el "''reinado de terror y de venganzas sangrientas''" (las represalias y fusilamientos por parte de los vencedores sobre los vencidos) que Negrín sabía que Franco iba a imponer, como efectivamente acabó sucediendo.{{Harvnp|Casanova|2007|pp=335-336}}
 
Además Negrín, el general [[Vicente Rojo Lluch]], jefe del Estado Mayor, y los comunistas, creían posible que el ejército republicano aún era capaz de una última ofensiva, que se inició el 24 de julio de 1938, dando comienzo así a la [[batalla del Ebro]], la más larga y decisiva de la guerraGuerra civilCivil. Pero después de tres meses de duros combates, se produjo una nueva derrota del ejército republicano que tuvo que volver a sus posiciones iniciales, "con decenas de miles de bajas y una pérdida considerable de material de guerra que ya no podría utilizarse para defender Cataluña frente a la decisiva [[ofensiva de Cataluña|ofensiva franquista]]".{{Harvnp|Casanova|2007|p=336}}
 
Poco antes de que finalizara la batalla del Ebro se produjo otro hecho que también fue determinante para la derrota de la República, esta vez procedente del exterior. El 29 de septiembre de 1938 se firmaba el [[acuerdo de Múnich]] entre Gran Bretaña y Francia, por un lado, y Alemania e Italia, por otro, que cerraba toda posibilidad de intervención de las potencias democráticas a favor de la República. De las misma forma que ese acuerdo supuso la entrega de [[Checoslovaquia]] a [[Adolf Hitler|Hitler]], también supuso abandonar a la República Española a los aliados de nazis y fascistas.{{Harvnp|Casanova|2007|p=336}} De nada sirvió que en un último intento desesperado de obtener la mediación extranjera Negrín anunciara ante la [[Sociedad de Naciones]] el 21 de septiembre, una semana antes de que se firmara el [[acuerdo de Múnich]], la retirada unilateral de los combatientes extranjeros que luchaban en la España republicana, aceptando (sin esperar a que los "nacionales" hicieran lo propio) la resolución del [[Comité de No Intervención]] que proponía un Plan de retirada de voluntarios extranjeros de la Guerra de España. El 15 de noviembre de 1938, el día de antes del fin de la [[batalla del Ebro]], las [[Brigadas Internacionales]] desfilaban como despedida por la avenida Diagonal de [[Barcelona]]. En el campo rebelde, por su parte, en octubre de 1938, seguros ya de su superioridad militar y de que la victoria estaba cerca, decidieron reducir en un cuarto las fuerzas italianas.{{Harvnp|Bahamonde|Cervera Gil|1999|p=77. «Es verdad que España estuvo "invadida" de presencia extranjera en los dos bandos, pero fue más la que se observó del lado del gobierno de Burgos y, sobre todo, ésta persistió hasta el final. Y es indudable que el argumento que esgrimía Negrín de que el bando nacional no era español, sin ser ni mucho menos verdad, tenía mucha más razón de ser que cuando Burgos afirmaba que la España republicana era prácticamente un satélite de [[Stalin]]».}}
Los regímenes fascistas europeos ([[Alemania]] e [[Italia]]) y el [[Portugal]] ''[[Oliveira Salazar|salazarista]]'' apoyaron desde el principio a los militares sublevados, mientras que la República, tras negarle su ayuda Francia y Gran Bretaña que optaron por la política de [[Acuerdos de No Intervención|No Intervención]], obtuvo el apoyo de la [[URSS]] y de las [[Brigadas Internacionales]] a partir de octubre de 1936 (también recibió el apoyo casi simbólico de [[México]]). Este "apoyo internacional a los dos bandos fue vital para combatir y continuar la guerra en los primeros meses. La ayuda italo-germana permitió a los militares sublevados trasladar el [[Ejército Español de África|Ejército de África]] a la península a finales de julio de 1936 y la ayuda soviética contribuyó de modo decisivo a la defensa republicana de Madrid en noviembre de 1936".{{Harvnp|Casanova|2007|pp=261-262}}{{Harvnp|Casanova|2007|pp=273-274. «[A partir del inicio de la batalla de Madrid], la guerra ya no era un asunto interno español. Se internacionalizó y con ello ganó en brutalidad y destrucción. Porque el territorio español se convirtió en campo de pruebas del nuevo armamento que estaba desarrollándose en esos años de rearme, previos a una gran guerra que se anunciaba [la Segunda Guerra Mundial]».}}
 
Hay un aspecto humanitario de la dimensión internacional de la guerraGuerra civilCivil que no hay que olvidar: que la mayoría de las [[Embajadas y legaciones extranjeras (Guerra civil española)|embajadas y legaciones extranjeras]] de Madrid y algunos consulados de capitales de provincia dieron [[asilo político]] a miles de españoles de ambos bandos que se encontraban en peligro de muerte.<ref>[http://web.archive.org/web/http://www.secc.es/media/docs/6_4_Moral_Roncal.pdf ''EL ASILO DIPLOMÁTICO: UN CONDICIONANTE DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES DE LA REPÚBLICA DURANTE LA GUERRA CIVIL'' Antonio Manuel Moral Roncal Universidad de Alcalá de Henares]</ref>
 
=== La política de «no intervención» de Gran Bretaña y Francia ===
Gran Bretaña y Francia veían que la "guerra de España" podía complicar aún más el difícil juego estratégico que se desarrollaba a escala europea. Por ello, la primera orientación de la diplomacia de esas potencias fue la de procurar el ''aislamiento'' del conflicto español. A esa estrategia se debió la política sobre la "No-Intervención" al que se sumaron 27 países de Europa y que dio nacimiento al [[Comité de No Intervención]] con sede en Londres.{{Harvnp|Aróstegui|1997|pp=59-60}}
 
La "no intervención" estuvo determinada por la política británica de "[[apaciguamiento]]" (''appeasement policy'') de la [[Alemania nazi]], a la que se vio arrastrado el gobierno del Frente Popular de Francia, que sólosolo contaba con los británicos ante una posible agresión alemana. Además las simpatías del gobierno conservador británico se fueron decantando hacia el [[bando sublevado]], ante en el temor de que España cayera "''en el caos de alguna forma de [[bolchevismo]]''" (en palabras del cónsul británico en Barcelona) si ganaba la guerra el [[bando republicano]].{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=60}}{{Harvnp|Casanova|2007|pp=263-265}}
 
La idea partió del gobierno francés consciente de que ya que no podían ayudar a la República (porque ello supondría abrir un gran conflicto interno en la sociedad francesa y además enturbiaría las relaciones con su aliado "vital", Gran Bretaña), al menos podrían impedir la ayuda a los sublevados. El gobierno británico se sumó enseguida al proyecto, aunque el mismo "ponía en el mismo plano a un Gobierno legal y a un grupo de militares rebeldes".{{Harvnp|Casanova|2007|pp=263-265}}
 
Pero en la práctica la política de "no intervención" se convirtió en una "farsa", como la calificaron algunos contemporáneos, porque Alemania, Italia y Portugal no suspendieron en absoluto sus envíos de armas y municiones a los sublevados.{{Harvnp|Casanova|2007|p=266}} La República, que a partir de octubre de 1936 comenzó a recibir la ayuda soviética, denunció ante la [[Sociedad de Naciones]] la intervención de las potencias fascistas en favor de los sublevados, aunque éstasestas nunca fueron amonestadas.{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=60}}
 
=== La intervención extranjera en favor de los sublevados ===
Ante el fracaso del golpe de estado de julio de 1936 (en cuanto a la toma inmediata del poder), los militares sublevados obtuvieron ayuda rápidamente de la [[Italia fascista]] y de la [[Alemania nazi]]. Las ayudas en hombres al bando sublevado se materializaron en la [[Legión Cóndor]] alemana (unos 6000 hombres) y el [[Corpo di Truppe Volontarie]] italiano (un máximo de 40&nbsp;000), más un contingente de combatientes portugueses denominados [[Viriatos]].{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=42}} Para que no hubiera duda de su compromiso con la causa del [[bando sublevado]], el [[18 de noviembre]] de [[1936]] (en plena [[batalla de Madrid]]), Italia y Alemania reconocieron oficialmente al "Generalísimo" Franco y a su [[Junta Técnica del Estado]] como el gobierno legítimo de España.{{Harvnp|Casanova|2007|p=278}} En cuanto a armamento, según [[Julio Aróstegui]], los sublevados recibieron de Italia y de Alemania 1359 aviones, 260 carros de combate, 1730 cañones, fusiles, y municiones para todo ello.{{Harvnp|Aróstegui|1997|p=42}}
 
Los combatientes alemanes, italianos y portugueses eran soldados regulares a los que se les proporcionaba una paga en su país de origen, aunque la propaganda de los sublevados siempre los presentó como "voluntarios". Los voluntarios genuinos fueron unos mil o mil quinientos hombres, entre los que destacaron la [[Brigada Irlandesa]] del general [[Eoin O'Duffy]], integrada por unos 500-900 efectivos{{refn|group=lower-alpha|[[Julián Casanova]] apunta medio millar de irlandeses,{{Harvnp|Casanova|2007|p=277. «De los voluntarios genuinos [que combatieron en las tropas del ejército de Franco], entre mil y mil quinientos, destacaron los católicos irlandeses... Sólo combatieron en la batalla del Jarama, en febrero de 1937, donde, dada su inexperiencia militar, no salieron muy airosos y unos meses después volvieron a su patria. Además de ese medio millar de "camisas azules" irlandeses, hubo en las tropas de Franco rusos blancos curtidos en la lucha contra los bolcheviques, un grupo variado de fascistas y antisemitas procedentes de la Europa oriental y unos trescientos franceses de la ultraderechista Croix de Feu que constituyeron el batallón Jeanne d'Arc»}} sin embargo otros autores elevan esta cantidad a un número indeterminado entre 700-900 combatientes.<ref name=stradling>{{cita libro|autor=R.A. Stradling|título=La República asediada|editor=Paul Preston|isbn=84-8307-400-1|páginas=185-224|capítulo=Campo de batalla de las reputaciones: Irlanda y la Guerra Civil española, }}</ref>}} que habían venido a combatir a España para "''librar la batalla de la cristiandad contra el comunismo''" (aunque sólosolo participaron en la [[batalla del Jarama]] y unos meses después volvieron a Irlanda), y 300-500 franceses de la organización [[ultraderecha|ultraderechista]] [[Croix-de-feu]] (luego convertida en el [[Partido Social Francés]]) que constituyeron el [[batallón Jeanne d'Arc]].{{Harvnp|Casanova|2007|p=277}}{{refn|group=lower-alpha|[[Julián Casanova]] menciona 300 combatientes franceses,{{Harvnp|Casanova|2007|p=277. «De los voluntarios genuinos [que combatieron en las tropas del ejército de Franco], entre mil y mil quinientos, destacaron los católicos irlandeses... Sólo combatieron en la batalla del Jarama, en febrero de 1937, donde, dada su inexperiencia militar, no salieron muy airosos y unos meses después volvieron a su patria. Además de ese medio millar de "camisas azules" irlandeses, hubo en las tropas de Franco rusos blancos curtidos en la lucha contra los bolcheviques, un grupo variado de fascistas y antisemitas procedentes de la Europa oriental y unos trescientos franceses de la ultraderechista Croix de Feu que constituyeron el batallón Jeanne d'Arc»}} sin embargo otros estudios apuntan un número superior, en torno a 500.<ref>{{cita web|url=http://www.cepc.gob.es/publicaciones/revistas/revistaselectronicas?IDR=9&IDN=637&IDA=26672 |título=La extrema derecha francesa en España: mitos y realidades de la bandera Jeanne d'Arc (1936-1939)|autor=Dewaele, H.|editor= Revista Historia y política: Ideas, procesos y movimientos sociales, nº 8|fecha= 2002}}</ref><ref name=stradling />}} También hay que contar entre los extranjeros que participaron en el [[bando sublevado]] a los miles de marroquíes del [[Protectorado español de Marruecos]] que fueron enrolados de forma intensiva en las tropas de [[Regulares]] del [[Ejército Español de África|Ejército de África]] a cambio de una paga.{{Harvnp|Casanova|2007|p=278}}
 
La razón principal de la ayuda de la [[Alemania nazi]] a Franco fue que [[Adolf Hitler|Hitler]] consideró que en la "inevitable" guerra europea que iba a estallar en los próximos años sería mejor contar en España con un gobierno favorable encabezado por militares anticomunistas que por uno republicano que reforzaría sus vínculos con Francia (y con su aliada Gran Bretaña) y con la Unión Soviética.{{Harvnp|Casanova|2007|pp=267-268}} En la decisión de Hitler también contaron otros dos factores, uno ideológico (según la propaganda [[nazi]] la guerra de España era una confrontación entre "fascistas" y "marxistas", responsabilizando a la [[Unión Soviética]] y al "comunismo internacional" de haberla causado){{Harvnp|Casanova|2007|p=267}} y otro militar (experimentar nuevas armas y nuevas tácticas, lo que se concretó en el despliegue en la [[zona sublevada]] de una unidad aérea completa, apoyada por tanques y cañones antiaéreos, denominada la "[[Legión Cóndor]]").{{Harvnp|Casanova|2007|p=278}} Se probaron los cazas [[Messerschmitt Bf 109]] y [[Junkers Ju 87 A/B]] y los bombarderos [[Junkers Ju 52]] y [[Heinkel He 111]]. Asimismo estrenó en España sus tácticas de bombardeo sobre ciudades. Aunque no fue el único, el más famoso fue el [[bombardeo de Guernica]] representado por [[Picasso]] en su cuadro ''[[Guernica (cuadro)|Guernica]]'', expuesto en el pabellón español de la Exposición Universal de París de 1937.
=== La intervención extranjera en favor de la República ===
[[Archivo:Испанская 11 интербригада в бою под Бельчите. 1937-edit.jpg|left|thumb|Tanque soviético [[T-26|T-26B]] durante la [[batalla de Belchite (1937)|batalla de Belchite]], septiembre de [[1937]].]]
[[Stalin]] respondió positivamente a la petición de ayuda formulada por el gobierno republicano, no inmediatamente sino cuando se convenció de que si la República española era derrotada aumentaría el poder de las potencias fascistas en Europa, lo que supondría una amenaza para la Unión Soviética (igual que para Francia, una posible aliada). Así fue como en septiembre de 1936 Stalin decidió enviar material bélico a la República española y ordenó además al [[Internacional Comunista|Komintern]] que organizara el envío de voluntarios, que formarían las [[Brigadas Internacionales]].{{Harvnp|Casanova|2007|pp=271-274}} Por las Brigadas pasaron un total aproximado de 40&nbsp;000 hombres y el material de guerra soviético que la República recibió, cuyos primeros envíos llegaron al puerto de Cartagena a principios de octubre de 1936, fueron 1100 aviones, 300 carros de combate y 1500 cañones (a los que habría que añadir algunas pequeñas partidas francesas, de artillería y aviones, y fusiles y munición mexicanos).{{Harvnp|Casanova|1997|p=42. «El problema de la evaluación cuantitativa de esas entregas de armamento sigue en pie y la valoración de su utilidad también».}} Otros autores precisan más las cifras y afirman que la URSS envió 680 [[avión|aviones]] (cazas ''[[Polikarpov I-15|Chato]]'' y ''[[Polikarpov I-16|Mosca]]'' y bombarderos "[[Tupolev SB|Katiuska]]"), 331 [[carro de combate|carros de combate]], 1.6991699 piezas de [[artillería]], 60 coches blindados, 450&nbsp;000 fusiles [[Mosin-Nagant]], 20. 486 ametralladoras y ametralladoras ligeras [[Ametralladora ligera Degtyarov|DP]] y 30&nbsp;000 toneladas de munición.<ref>José Mª Manrique Lucas Molina Franco, ''Las armas de la Guerra Civil Española'', La esfera de los libros, ISBN 84-9734-475-8.</ref> Este material de guerra fue acompañado de unos 2000 técnicos, pilotos y asesores militares (y también agentes del [[NKVD]], la policía secreta [[estalinista]], bajo el mando de [[Alexander Orlov]]). Asimismo envió combustible, ropa y alimentos, parte de ellos sufragados con donaciones populares.{{Harvnp|Casanova|2007|p=273}} Los soviéticos, como los alemanes y los italianos, probaron armas y tácticas de combate.<ref>[http://web.archive.org/web/http://www.euskosare.org/komunitateak/jakinet/florentino_totorica/at_download/file El C-6, comandado por el ruso Nikolai Yegipko].</ref><ref>[http://perso.wanadoo.es/pfcurto/serie_c.html Submarino C-1]. En agosto de 1936 es nombrado comandante el oficial ruso Burmistrov, que sustituyó al C.C. Lara.</ref><ref>{{cita|Para jefe de la flotilla de los tres submarinos, el C-2, el C-4 y el C-6, se nombró al ruso Burmistrov, pasando el C-6 al mando de su compatriota Eguipko, que aunque no tengo noticia de que llegara a hundir ningún barco, sí que, por lo menos, mantuvo a su submarino en actividad hasta el último momento. Ambos alcanzarían el almirantazgo en la Marina soviética, y Eguipko desempeñaría en los años setenta el puesto de almirante-jefe de la base de Leningrado.|[http://www.asturiasrepublicana.com/cervera5.html ¡El «Cervera» a la vista!]}}</ref>
[[Archivo:Flag of the International Brigades.svg|thumb|Bandera de las [[Brigadas Internacionales]].]]
Del reclutamiento y de los aspectos organizativos de las [[Brigadas Internacionales]] se encargaron dirigentes del [[Partido Comunista Francés]], encabezados por [[André Marty]], y el centro de reclutamiento se estableció en [[París]]. La inmensa mayoría de los que se alistaron fueron verdaderamente "voluntarios de la libertad" (como decía la propaganda republicana) llegados desde los países dominados por dictaduras y por el fascismo, como Alemania, Italia o [[Polonia]], pero también de los países democráticos como Francia (que aportó el mayor número de brigadistas, unos 9.0009000), Gran Bretaña y [[Estados Unidos]] (con el famoso [[batallón Lincoln]]). Por tanto las Brigadas Internacionales no fueron el "Ejército de la [[Komintern]]" como aseguraba la propaganda del [[bando sublevado]], instrumento de la política de Stalin.{{Harvnp|Casanova|2007|pp=274-275}} El centro de entrenamiento en España se situó en [[Albacete]] y allí se organizaron las cinco brigadas numeradas de la XI a la XV, cuya entrada en combate se produjo en la [[batalla de Madrid]].{{Harvnp|Casanova|2007|p=276}}
 
[[México]] apoyó la causa republicana de forma militar, diplomática y moral: proveyendo a las fuerzas leales de 20&nbsp;000 [[rifle]]s, municiones (se habla de un aproximado de 28 millones de cartuchos), 8 baterías, algunos aviones y comida, así como creando asilos para cerca de 25&nbsp;000 españoles republicanos, dando protección, techo, alimentación y comida a miles de intelectuales, familias y niños que llegaron al puerto de [[Veracruz]]. [[Argentina]] cooperó en la evacuación de asilados hacia Francia con dos buques de la [[Armada Argentina]], el ARA 25 de mayo y el ARA Tucumán.
La República financió la guerra con las reservas de oro del [[Banco de España]] que envió a la [[Unión Soviética]] (lo que la propaganda [[franquista]] llamó el "[[oro de Moscú]]"), menos una cuarta parte que fue vendida a Francia. El "oro de Moscú" estaba destinado "al pago del armamento adquirido a Rusia y otros países que hubo de abonarse siempre, mientras que las entregas alemanas e italianas [a los sublevados] eran gratis o con pago diferido en mercancías. Se evalúa el oro salido [hacia Moscú] en 510 toneladas, con un valor de 530 millones de dólares de la época. Hoy sabemos que no hay más "oro de Moscú" que ese, que fue invertido en su totalidad en la compra de armas".{{Harvnp|Aróstegui|1997|pp=42-43}}
 
La oportunidad y el acierto de la decisión del gobierno de [[Largo Caballero]] de depositar en Moscú la mayor parte de las reservas de oro del [[Banco de España]] (a donde llegaron a principios de noviembre de 1936) ha sido objeto de polémica entre los historiadores. Unos afirman, siguiendo fundamentalmente las investigaciones de [[Ángel Viñas]], que el gobierno republicano no tenía otra opción, debido a la hostilidad que habían mostrado hacia la República los bancos de Gran Bretaña y Francia, por lo que la Unión Soviética era la única que garantizaba armamento y alimento a cambio de oro. Por el contrario [[Pablo Martín-Aceña]], un investigador especializado en la financiación de la guerraGuerra civilCivil, cree que el gobierno de la República decidió con precipitación antes de haber explorado otras opciones, como Francia e incluso Estados Unidos.{{Harvnp|Casanova|2007|p=281}}
 
La propaganda [[franquista]] dijo que el oro del [[Banco de España]] (al que llamó el "oro de Moscú") había sido robado por la República y entregado a Stalin sin contrapartidas,{{Harvnp|Casanova|2007|p=285}} pero las investigaciones de [[Ángel Viñas]] han demostrado que el "oro de Moscú" se gastó en su totalidad en compras de material bélico. Por su parte el [[Banco de Francia]] adquirió 174 toneladas de oro, una cuarta parte del total de las reservas, por las que pagó a la Hacienda republicana 195 millones de dólares. En total, entre el "oro de Moscú" (tres cuartas partes de las reservas del Banco de España) y el "oro de París" (una cuarta parte, del que la propaganda franquista nunca habló) las autoridades republicanas obtuvieron 714 millones de dólares que fue el coste financiero de la guerraGuerra civilCivil para la República. En Rusia no quedó nada del oro español y las reservas estaban prácticamente agotadas en el verano de 1938. El problema fue que debido a la política de "no intervención" en muchas ocasiones los emisarios de la República fueron estafados por los traficantes de armas que les vendieron equipos obsoletos a precios mucho mayores del coste real.{{Harvnp|Casanova|2007|pp=285-286}} Los gobiernos republicanos también fueron estafados por la propia Unión Soviética, como ha señalado [[Gerald Howson]], o por Polonia y otros países que abusaron de la precaria situación republicana para venderles "chatarra bélica".{{Harvnp|Casanova|2007|p=289}}
 
Por su parte el [[bando sublevado]], como no contaba con oro, sufragó la mayor parte del coste de la guerra (unos 700 millones de dólares, una cantidad similar a la gastada por la República) mediante créditos obtenidos de Italia y de Alemania.<ref>[http://www.publico.es/481164/quien-financio-la-guerra-civil ¿Quién financió la Guerra Civil?]</ref> La [[Alemania nazi]] se cobró una parte del material de guerra que suministró "en especie" (un sistema ideado por [[Hermann Goering]]) con alimentos, materias y primas y minerales españoles que llegaban a Alemania a través de dos compañías creadas con tal fin. Algo parecido ocurrió con Italia, por lo que las dos potencias fascistas sustituyeron a Francia y Gran Bretaña como los primeros clientes comerciales de España.{{Harvnp|Casanova|2007|pp=286-287}} Asimismo los sublevados también obtuvieron ayuda económica y financiera de empresas y hombres de negocios de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos, especialmente de aquellos que más simpatizaban con la "causa nacional" (por ejemplo, las empresas norteamericanas y británicas [[Texaco]] y [[Royal Dutch Shell|Shell]] les vendieron a crédito petróleo durante toda la guerra).{{Harvnp|Casanova|2007|pp=287-288. «Sin ese petróleo, la maquinaria de guerra del ejército de Franco no hubiera funcionado, pues Italia y Alemania, como España, dependían del petróleo angloamericano para sus suministros. Franco recibió 3.500.000 toneladas de petróleo a crédito, más del doble de las importaciones que consiguió la República, y además algunos de esos magnates del petróleo entorpecieron el comercio hacia la República y bloquearon los créditos a su sistema bancario».}} El bando sublevado también recibió ayuda financiera de españoles ricos como [[Juan March]], que aportó 15 millones de libras esterlinas, o del ex-reyexrey [[Alfonso XIII]], que donó 10 millones de dólares.{{Harvnp|Casanova|2007|p=288}}<ref>[[José Ángel Sánchez Asiaín]], ''La financiación de la Guerra Civil española'', 2012; glosado por [[Manuel Lagares]] ([http://www.elmundo.es/opinion/2017/01/12/5876764aca47419a6b8b45a7.html ''Aportación de un banquero a la historia''], El Mundo, 15 de enero de 2017):
{{cita|... desde el principio de la II República los monárquicos se habían propuesto derrocarla y lo intentaron de inmediato con la fallida insurrección del general Sanjurjo en 1932. A ese primer núcleo monárquico -que por sí solo aportó inicialmente a la sublevación más de 15 millones de pesetas de la época, equivalentes a unos 300 millones de euros de hoy- se le fueron añadiendo después las aportaciones de otros grupos ideológicos y de intereses, espoleados quizá por el movimiento revolucionario y separatista de gran parte de las izquierdas españolas en octubre de 1934. No fueron los militares los que promovieron inicialmente la sublevación. Sánchez Asiaín mantiene que, después del rotundo fracaso de la intentona de 1932, los militares no se comprometieron seriamente con ningún movimiento subversivo hasta después de las elecciones de febrero de 1936. En la financiación durante esa etapa previa destaca el papel de Portugal e Italia en el plano internacional y, en el ámbito interior, los de Juan March y otros empresarios y personas de elevado patrimonio, pero también el de otras numerosas personas que ya en los primeros días de la guerra entregaron cuantiosos donativos para la rebelión de forma más o menos voluntaria. Alemania, que había apoyado indirectamente el golpe fallido de 1932, no se comprometerá con los sublevados hasta días después del 18 de julio de 1936, aunque parece que Sanjurjo había logrado alguna vaga promesa alemana en febrero de ese año. El papel de Portugal en esa etapa previa fue muy importante aunque aparentemente se limitase a permitir reuniones en su territorio en torno al general Sanjurjo, jefe propuesto del nuevo golpe militar. ... la peseta republicana fue utilizada como arma de guerra contra su propio emisor ya que el Gobierno de Burgos aprovechó sistemáticamente la enorme cantidad de pesetas del otro bando que fue acumulando a medida que avanzaban sus tropas, tanto para hundir la cotización de la peseta republicana en el exterior mediante ventas masivas a bajo precio, como para las numerosas operaciones de inteligencia que se llevaron a término en el territorio enemigo y para la ayuda a sus partidarios en tales territorios (las numerosas quintas columnas). Para ello estableció eficientes mecanismos de intervención militar inmediata de las sucursales bancarias en los territorios recién ocupados para hacerse cargo de su documentación y de sus fondos líquidos, que quedarían después bajo el control de comisiones más técnicas y especializadas con representantes de los propios bancos. Pero también los republicanos hicieron uso de la guerra monetaria, aunque mucho más limitadamente y de forma un tanto sorprendente, pues les acabó provocando efectos negativos sobre su moneda. Como el Gobierno de Burgos hubo de recurrir inicialmente al estampillado de los billetes de la República ante la falta de papel moneda propio, la República recurrió a un estampillado falso de pesetas republicanas para hacerlas pasar por pesetas de Burgos y aprovecharse así de su más alta cotización. Sin duda, la victoria en esta particular e innovadora guerra monetaria corresponde al Gobierno de Burgos, que fue quien la utilizó primero y quien pudo disponer de volúmenes crecientes de pesetas republicanas auténticas al ir ocupando gradualmente todo el territorio con sus correspondientes depósitos en sucursales bancarias.}}</ref>
 
== La Iglesia y la Guerraguerra Civilcivil Españolaespañola ==
{{AP|Iglesia Católica y Guerra Civil Española}}
 
Aunque la motivación religiosa no aparece en ninguno de los bandos de [[pronunciamiento]] del [[golpe de estado en España de julio de 1936]],{{Harvnp|Raguer|2001|p=78}} la conversión del golpe de estado en una “cruzada” o “guerra santa” en defensa de la religión, se produjo rápidamente, lo que resultó muy oportuno para legitimar el golpe militar.{{Harvnp|Raguer|2001|p=83-84}} Esta sacralización de la guerra se acentuó sobre todo cuando comenzaron a llegar a la [[zona sublevada]] las primeras noticias de la salvaje persecución religiosa que se había desencadenado en la [[zona republicana]], donde el alzamiento militar había fracasado.{{Harvnp|Raguer|2001|p=84}} [[José María Pemán]], uno de los principales ideólogos del [[bando sublevado]] escribió: “''el humo del incienso y el humo del cañón, que sube hasta las plantas de Dios, son una misma voluntad vertical de afirmar una fe y sobre ella salvar un mundo y restaurar una civilización''”.{{Harvnp|Raguer|2001|pp=87-88}}
[[Archivo:Pius xi 1.jpg|thumb|Papa [[Pío XI]].]]
La mayoría de los obispos españoles esperaron a que el [[Santa Sede|Vaticano]] se pronunciara antes de hacer pública su visión de la guerra, pero esto no ocurrió hasta el [[14 de septiembre]] de 1936 cuando el papa [[Pío XI]] pronunció el discurso “''La vostra presenza''” en su residencia veraniega de [[Castelgandolfo]] en una audiencia pública a un grupo de unos 500 católicos españoles que habían conseguido huir de la [[zona republicana]], muchos de ellos gracias a la ayuda de las autoridades republicanas, especialmente de la Generalidad de Cataluña. Pero en el discurso el Papa no utilizó el término de “cruzada” para referirse al conflicto bélico en España sino el de “Guerra Civil” “''entre los hijos del mismo pueblo, de la misma madre patria''” e hizo una exhortación final a [[amor a los enemigos|amar a los enemigos]].{{Harvnp|Raguer|2001|pp=119-122}} De hecho en la [[zona sublevada]] del discurso sólosolo se publicaron aquellos párrafos que parecían ratificar la condición de [[cruzada]] de la guerra civil y se suprimió toda la segunda parte en que se exhortaba a amar a los enemigos. Los obispos españoles, que al principio sólosolo conocieron el discurso de Pío XI en esta versión propagandística, hicieron públicas inmediatamente encendidas pastorales a favor de los sublevados, entre las que destacó la del obispo de Salamanca [[Enrique Pla y Deniel]] publicada el 30 de septiembre de 1936, sólosolo un día antes de que el general Franco fuera proclamado “Generalísmo” y “Jefe del Gobierno del Estado”, bajo el título “Las dos ciudades” y en la que declaraba la guerra como una “cruzada por la religión, la patria y la civilización” (cuando Pla y Deniel conoció la versión completa no se retractó en absoluto de su pastoral, como tampoco lo hicieron el resto de obispos).{{Harvnp|Raguer|2001|pp=123-124}} De esta forma "Franco contó con el apoyo y bendición de la [[Iglesia católica]]".{{Harvnp|Casanova|2007|p=340}} En el mismo sentido se expresó el [[cardenal]] [[Isidro Gomá]], [[arzobispo]] de [[Archidiócesis de Toledo|Toledo]] y [[primado de España]]:
{{cita|¿La guerra de España es una guerra civil? No; una lucha de los sin Dios [...] contra la verdadera España, contra la religión católica.|''La Guerra de España, 1936–1939'', página 261.}}
[[Archivo:Agirre Lekube, Jose Antonio.jpg|thumb|right|El lehendakari Aguirre en el exilio francés (abril de 1939).]]
Se planteó un grave problema para la idea de "cruzada" defendida por el [[bando sublevado]] cuando el [[Partido Nacionalista Vasco]] (PNV), un partido católico, permaneció fiel a la República (por lo que en el [[País Vasco]] republicano, que comprendía [[Vizcaya]] y [[Guipúzcoa]], no hubo persecución religiosa, ninguna iglesia fue incendiada ni clausurada y el culto católico se desarrolló con normalidad), lo que echaba por tierra la concepción de la guerraGuerra civilCivil como una "cruzada". Por eso el 6 de agosto de 1936, solo tres semanas después del [[golpe de estado en España de julio de 1936|golpe de julio]], el [[obispado de Vitoria|obispo de Vitoria]] (cuya diócesis abarcaba entonces también [[Vizcaya]] y [[Guipúzcoa]], además de [[Álava]]) [[Mateo Múgica]] y el [[obispado de Pamplona|obispo de Pamplona]] [[Marcelino Olaechea]], publicaron conjuntamente una "Instrucción Pastoral" (que en realidad había sido escrita por el cardenal primado de [[Toledo]] [[Isidro Gomá]]) en la que instaban a los nacionalistas vascos a que pusieran fin a su colaboración con la República.{{Harvnp|Raguer|2001|pp=205-206}} En la "instrucción pastoral", y en otros escritos posteriores del cardenal Gomá sobre la "cuestión vasca", se hace referencia a los sacerdotes asesinados en las primeras semanas de la guerra por los "nacionales", y no por los "rojos", y cuya muerte en cierta forma justifica por ser "separatistas". El asesinato de estos sacerdotes motivó las protestas del obispo de Vitoria [[Mateo Múgica Urrestarazu]] que fue respondida por la [[Junta de Defensa Nacional]] con la exigencia al [[Santa Sede|Vaticano]] de que fuera destituido de su obispado y abandonara España, a pesar de haber apoyado el "alzamiento" (el 14 de octubre de 1936 el obispo Múgica salió camino del exilio).{{Harvnp|Raguer|2001|p=367-369}} Esta "cuestión vasca" reapareció cuando el País Vasco republicano fue ocupado por los "nacionales" en junio de 1937, a causa de que la represión también incluyó a numerosos sacerdotes vascos "separatistas" que fueron encarcelados por el delito de "rebelión".{{Harvnp|Raguer|2001|p=250}}
 
Dos meses después se hizo pública la [[Carta colectiva de los obispos españoles con motivo de la guerra en España]] que fue redactada por el cardenal primado de Toledo [[Isidro Gomá]] a instancias del "Generalísimo" [[Francisco Franco]] que le pidió el 10 de mayo de 1937 que, dado que el episcopado español le apoyaba, publicara "''un escrito que, dirigido al episcopado de todo el mundo, con ruego de que procure su reproducción en la prensa católica, pueda llegar a poner la verdad en su punto''".{{Harvnp|Raguer|2001|pp=151-152}} La "verdad" que pretendía el general Franco que se difundiera en este documento estaba destinada a contrarrestar la condena hecha por amplios sectores del catolicismo europeo y americano más avanzado de los asesinatos cometidos por los "nacionales" de catorce sacerdotes en el [[País Vasco]] y de miles de obreros y campesinos en toda la [[zona sublevada]], además de su rechazo a considerar a la guerra civil española como una [[cruzada]] o [[guerra santa]].{{Harvnp|Raguer|2001|p=151}}
En cuanto al número de víctimas un folleto de [[propaganda]] [[franquista]] editado en París en 1937 cifró el número en 16.750 sacerdotes y el 80% de los miembros de las órdenes religiosas. Estas cifras se mantuvieron como las oficiales durante las dos primeras décadas de la [[dictadura franquista]] hasta que en 1961 el sacerdote [[Antonio Montero Moreno]] (que después sería obispo de Badajoz) publicó el único estudio sistemático y serio que se ha realizado hasta ahora, citando por sus nombres a las víctimas. Según ese estudio titulado ''Historia de la persecución religiosa en España 1936-1939''{{Harvnp|Montero Moreno|1999|p=762}} fueron asesinados en la [[zona republicana]] 12 obispos, 4184 sacerdotes seculares, 2365 religiosos y 263 monjas.{{Harvnp|Raguer|2001|pp=175-176}} Queda pendiente conocer el número de los seglares católicos que fueron asesinados no por lo que supuestamente hubieran hecho individualmente sino por pertenecer a una asociación confesional católica o meramente por ser católicos practicantes.{{Harvnp|Raguer|2001|p=177}}
 
Lo que las investigaciones posteriores a la de Montero Moreno han aclarado es que el mayor número de asesinatos se produjo entre julio y septiembre de 1936 cuando los miembros del clero eran apresados y ejecutados sin ningún tipo de juicio. A partir de la última fecha comenzaron a funcionar los [[tribunal popular|tribunales populares]] bajo el impulso del nuevo gobierno de Largo Caballero que dieron unas mínimas garantías jurídicas a los detenidos y las condenas solían acabar con penas de prisión y no con la muerte. Tras los [[sucesos de mayo de 1937]] y la formación del gobierno de [[Juan Negrín]] en el que el ministerio de justicia fue ocupado por el católico del [[PNV]] Manuel de Irujo cesaron completamente los asesinatos y la mayoría de los sacerdotes que estaban en prisión fueron puestos en libertad. Sin embargo, la prohibición del culto público católico continuó así como otras medidas revolucionarias. Sólosolo al final de la guerra con la desbandada del ejército republicano hacia la frontera francesa volvieron a producirse nuevas víctimas entre los miembros del clero, entre las que destaca el obispo de Teruel [[Anselmo Polanco Fontecha]].{{Harvnp|Raguer|2001|p=178}} Así pues, según el historiador y [[monje]] [[benedictino]] [[Hilari Raguer]], "no se puede negar la trágica realidad de las matanzas del verano del 36, pero es confusionario pretender que el terror hubiera durado hasta el final de la guerra".{{Harvnp|Raguer|2001|p=178}}
 
Las autoridades republicanas (especialmente los gobiernos autónomos de Cataluña y del País Vasco) intentaron evitar los asesinatos de sacerdotes y religiosos, y en general de las personas de derechas y de militares. En el País Vasco el gobierno de [[José Antonio Aguirre]] consiguió dominar la situación y allí no hubo persecución religiosa. En Cataluña, a pesar de que el poder efectivo lo tenían los cientos de comités revolucionarios fundamentalmente anarquistas que habían surgido tras la derrota de la [[golpe de Estado en España de julio de 1936|sublevación del 19 de julio]], la Generalidad presidida por [[Lluís Companys]] consiguió poner a salvo a miles de personas de derechas amenazadas, y entre ellas numerosos sacerdotes (empezando por la cabeza de la Iglesia en Cataluña, el arzobispo de Tarragona [[cardenal Vidal y Barraquer]] que había sido detenido por un grupo de milicianos) y religiosos (entre ellos 2142 monjas),{{Harvnp|Raguer|2001|p=203}} concediéndoles pasaportes y fletando barcos franceses e italianos para que pudieran huir al extranjero,{{Harvnp|Raguer|2001|pp=198-201}} aunque no pudo evitar que cientos de ellos fueran ejecutados por ser católicos.<ref>[http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/10/09/catalunya/1381348793_742067.html Las beatificaciones de la discordia]</ref>
En cuanto al restablecimiento del culto público el gobierno se encontró con la rotunda oposición de los anarquistas, por un lado, y, por otro, por la de algunos católicos republicanos y de las autoridades eclesiásticas que pensaban que las iglesias no se podían reabrir sin más olvidando los asesinatos y los incendios de los primeros meses de la guerra, además de que todo ello se podría convertir en un instrumento de la propaganda republicana.{{Harvnp|Raguer|2001|p=330}} El gobierno llegó a enviar en secreto a Roma a un eclesiástico para que hiciera saber al [[Santa Sede|Vaticano]] su propósito de normalizar la vida eclesiástica y reconciliarse con la Iglesia.{{Harvnp|Raguer|2001|pp=331-332}} Pero la respuesta del [[Santa Sede|Vaticano]] fue evasiva sin comprometerse en nada.{{Harvnp|Raguer|2001|p=333}}
 
Un nuevo gesto de reconciliación con la Iglesia se produjo el 17 de octubre de 1938 cuando cuatro ministros del gobierno presidieron el entierro católico del oficial vasco capitán [[Vicente Eguía Sagarduy]] muerto en combate, al que se le dio gran publicidad en la prensa y que tuvo gran impacto a nivel internacional.{{Harvnp|Raguer|2001|pp=347-348}} El paso siguiente fue la creación el 8 de diciembre de 1938 del Comisariado de Cultos de la República encargado de proteger la libertad religiosa y de cultos, al frente del cual Negrín nombró a un colega católico y amigo suyo [[Jesús María Bellido Golferichs]], que aceptó el cargo "cumpliendo un deber de católico". Pero el culto público no tuvo tiempo para ser restablecido a causa de la [[ofensiva de Cataluña]] que lanzó el "Generalísimo Franco" el 23 de diciembre de 1938 y que en sólosolo mes y medio ocupó toda Cataluña. Así pues, la reapertura de los templos católicos en Cataluña no fue obra de la República sino que la trajeron las tropas de Franco (cuando ya se habían hecho los preparativos para reabrir al culto una de las capillas de la [[catedral de Tarragona]], los "nacionales" entraron en la ciudad el 15 de enero).{{Harvnp|Raguer|2001|pp=354-358. «Así, por unos pocos días, no fue posible restablecer el culto público en un punto de la España republicana, ni siquiera en una sola capilla, antes de la llegada de los "cruzados" vencedores»}}
 
== La represión en las retaguardias ==
{{AP|Terror Rojo (España)|Terror Blanco (España)|Víctimas de la Guerra Civil Española}}
Durante los primeros días, unas 50. 000 personas que quedaron atrapadas en el bando contrario fueron ejecutadas mediante los llamados ''paseos''. Estos eran realizados por grupos armados que iban a buscar a la gente a sus casas o las cárceles donde se hallaban presos y bajo el eufemismo de ''vamos a dar un paseo'' los llevaban a cualquier carretera o a las tapias del cementerio y los ejecutaban.
 
Posiblemente el más divulgado de tales ajusticiamientos entre los llevados a cabo por el bando sublevado, debido a la relevancia del protagonista, sea el del poeta y dramaturgo [[Federico García Lorca]] en el barranco de [[Víznar]] en Granada. También adquirió gran relevancia la [[masacre de Badajoz]], perpetrada por las tropas sublevadas tras la toma de la ciudad.
En la zona bajo control de la República, los enfrentamientos entre milicias y facciones opuestas también sirvieron de coartada a episodios de represión sangrientos, como en el caso de las [[jornadas de mayo de 1937]] en Barcelona, narradas por el escritor [[Inglaterra|inglés]] [[George Orwell]] en su obra ''[[Homenaje a Cataluña]]'', basada en su experiencia de primera mano.
 
El militar [[Ramón Salas Larrazábal]] estudió las cifras de víctimas que pudieron morir en estas retaguardias. Consideró, según sus estudios que todas las víctimas fueron inscritas en los [[Registro Civil|Registros Civiles]], haciendo un cálculo aproximado de las muertes de la Guerra. En el [[Anexo:Mortalidad en la Guerra Civil Española, por inscripción en juzgados|Anexo:Mortalidad en la guerra civil española, por inscripción en juzgados]], se puede ver un resumen de sus conclusiones. Sin embargo en estudios posteriores, y por ejemplo, en [[Navarra]] que el consideraba lugar ''testigo'', se ha podido comprobar que las [[víctimas de la Guerra Civil en Navarra|víctimas de la represión]] eran muy superiores a las cifras que él había calculado.
 
=== Investigación de los crímenes ===
Terminada la guerra, el bando republicano fue acusado por el bando sublevado de la [[represión en la zona republicana durante la Guerra Civil Española|comisión de crímenes]] desde los primeros días de la guerra. Las principales acusaciones se refieren a la [[persecución religiosa durante la Guerra Civil Española|persecución religiosa contra los católicos]],<ref>{{cita libro|apellidos=Thomas|nombre=Hugh|título=La guerra civil española. Volumen I|año=1976|editorial=Grijalbo Mondadori|isbn=84-253-2768-7|páginas=1164|ubicación=Páginas 295 y siguientes}}</ref><ref>{{cita publicación|apellido=Tuñón de Lara|nombre=Manuel|título=La guerra civil|publicación=Historia 16|año=1982|mes=diciembre|volumen=Extra XXIV|serie=Historia de España|número=12|páginas=18}}</ref> la creación de centros de detención semiclandestinos ([[checa (España)|checas]]) donde se torturaba y asesinaba a los sospechosos de simpatizar con el bando contrario<ref>{{cita libro|apellidos=Thomas|nombre=Hugh|título=La guerra civil española. Volumen I|año=1976|editorial=Grijalbo Mondadori|isbn=84-253-2768-7|páginas=1164|ubicación=Páginas 301 y siguientes}}</ref> y la realización de [[asesinato masivo|asesinatos masivos]] como las [[Matanza de la Cárcel Modelo de Madrid|matanzas de la Cárcel Modelo de Madrid]]<ref>{{cita libro|apellidos=Thomas|nombre=Hugh|título=La guerra civil española. Volumen I|año=1976|editorial=Grijalbo Mondadori|isbn=84-253-2768-7|páginas=1164|ubicación=Páginas 437 y siguientes}}</ref> y de [[matanzas de Paracuellos|Paracuellos]].<ref>{{cita libro|apellidos=Thomas|nombre=Hugh|título=La guerra civil española. Volumen II|año=1976|editorial=Grijalbo Mondadori|isbn=84-253-2769-5|páginas=1164|ubicación=Páginas 523 y siguiente}}</ref> El [[dictadura de Francisco Franco|régimen franquista]] promovió una extensa investigación sobre estos hechos conocida como [[Causa General]]<ref>{{cita web|autor=causageneral.org|título=Causa General|url=http://www.causageneral.org/|fechaacceso=16 de junio de 2012}}</ref><ref name="Texto del avance hecho por el Ministerio Fiscal en 1943">{{cita web|autor=Editorial Akrón|título=Causa General. La dominación roja en España.|url=http://editorialakron.es/cms/uploads/File/CAUSA%20GENERAL%20ebook%20Muestra.pdf|fechaacceso=17 de junio de 2012|urlarchivo=http://web.archive.org/web/http://editorialakron.es/cms/uploads/File/CAUSA%20GENERAL%20ebook%20Muestra.pdf|fechaarchivo=3 de diciembre de 2015}}</ref> que, pese a haber sido realizada con parcialidad y sin las suficientes garantías procesales, contó con abundantes pruebas documentales y testificales.
 
Por su parte, los delitos de los vencedores nunca fueron investigados ni enjuiciados. Numerosas voces del ámbito jurídico como [[Baltasar Garzón]] (ex-magistradoexmagistrado español de la Audiencia Nacional), [[Carlos Jiménez Villarejo]] (fundador de la asociación [[Justicia Democrática]]),<ref name="villarejo" /> [[Raúl Zaffaroni]] (penalista y magistrado de la Corte Suprema de Argentina),<ref name="zafaroni" /> así como diversas asociaciones de víctimas del [[franquismo]] y otros, sostienen que el [[bando sublevado]] cometió actos de [[genocidio en España|genocidio]] y [[crímenes contra la humanidad]], ya que en la documentación ahora disponible, como los archivos militares de la época, se demostraría que sus planes incluyeron el exterminio y persecución sistemática de la oposición política, la violación de las mujeres de la zona republicana,<ref>[http://books.google.es/books?id=PucipZwqWoQC&pg=PA237&lpg=PA237&dq=%22Dar+patadas+y+berrear+no+las+salvar%C3%A1%22&source=bl&ots=hHxr1qA6ki&sig=JknCgYltXYbEHg8x_e7YbXIzgTY&hl=es&sa=X&ei=isXnT9CbJKb80QWtq6GSCQ&redir_esc=y#v=onepage&q=%22Dar%20patadas%20y%20berrear%20no%20las%20salvar%C3%A1%22&f=false Ultrajadas y violadas], ''Los crímenes de Franco en Euskal Herria, 1936-1940''.</ref><ref>Queipo de Llano: "Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los rojos lo que es ser hombre. De paso también a las mujeres de los rojos que ahora, por fin, han conocido hombre de verdad y no castrados milicianos. Dar patadas y berrear no las salvará", Unión Radio Sevilla, julio de 1936.</ref> la imposición de tests físicos y psicológicos a presos para vincular su ideología con enfermedades mentales o el [[Niños robados por el franquismo|robo sistemático de niños]] a padres republicanos para eliminar la "contaminación" ideológica, a los que todavía se oculta su verdadera identidad.
 
Por considerar que dichos actos, por su naturaleza de crímenes contra la humanidad no pueden [[prescripción (Derecho)|prescribir]] ni ser absueltos, el magistrado-juez Baltasar Garzón inició un proceso para investigar los hechos, basándose en el que ya había impulsado infructuosamente contra el exdictador chileno [[Augusto Pinochet]], afirmando que no se buscaba «hacer una revisión en sede judicial de la Guerra Civil».<ref name="primer auto" /> Entre otras consideraciones, argumentó la acusación de [[Genocidio (Derecho español)|genocidio de acuerdo con el derecho español]],{{#tag:ref|El artículo 607 del Código Penal español exige para que concurra el delito de genocidio que el autor tenga el «propósito de destruir total o parcialmente un grupo nacional, étnico, racial, religioso o determinado por la discapacidad de sus integrantes».|group="lower-alpha"}} citando al auto 211/2008 del Juzgado Central de Instrucción número dos (caso SS-Totenkopf o Genocidio nazi), mediante el cual se consideraba delitos de genocidio y lesa humanidad los cometidos contra los españoles recluidos en los campos de concentración nazis con motivaciones políticas o ideológicas.<ref name="primer auto" /><ref name="segundo auto" /><ref>[http://ocw.um.es/gat/contenidos/evarubio/dipu/material_clase/AutoProce17sep2009.doc Auto de procesamiento de Johann Leprich, Anton Tittjung y Josias Kumpf por actos de persecución contra prisioneros españoles en los campos nacional-socialistas de Mauthausen y Sachsenhausen.], ''Juzgado central de instrucción nº 002, Audiencia Nacional. Madrid.</ref> La [[Audiencia Nacional (España)|Audiencia Nacional]] decidió por mayoría de votos y sin hacer ninguna valoración acerca del carácter delictivo de los hechos denunciados, que el Juzgado Central de Instrucción número cinco dirigido por Garzón carecía de competencia objetiva para investigarlos, al considerar extinguida la posible [[responsabilidad penal]] de [[Anexo:Imputados en el auto de 16 de octubre de 2008 del Juzgado Central de Instrucción nº 005 de la Audiencia Nacional|los investigados]] a causa de su fallecimiento.<ref name=garzon9>{{cita web|autor=Audiencia Nacional|título=Auto de 2 de diciembre de 2008|url=http://imagenes.publico.es/resources/archivos/2008/12/4/12284251315362008-12-4%20Auto%20resuelve%20competencia%20sobre%20%20investigacion%20Memoria%20Historica.pdf|fechaacceso=15 de junio de 2012|obra=Pleno de la Sala de lo Penal}}</ref> Los magistrados discrepantes consideraron que el juzgado sí era competente al ser los hechos investigados «delitos de lesa humanidad y genocidio», por constituir una «sistemática y masiva eliminación de adversarios políticos» tras la contienda.<ref>{{cita web|autor=Clara Bayarri|título=Yo discrepo pero no prevarico|url=http://elpais.com/diario/2010/04/22/espana/1271887204_850215.html|fechaacceso=15 de junio de 2012|obra=El País}}</ref>
 
[[Archivo:Spanish Civil War - Mass grave - Estépar, Burgos.jpg|right|thumb|Fosa común en [[Estépar]], [[provincia de Burgos]], con 26 víctimas del bando republicano. La excavación tuvo lugar en el mes de julio de 2014.]]
El número de víctimas civiles aún se discute. Algunos afirman exageradamente que la cifra se situaría entre 500&nbsp;000 y 1&nbsp;000&nbsp;000 de personas.<ref name=bajas /> Muchas de estas muertes no fueron debidas a los combates, sino a la represión en forma de ejecuciones sumarias y ''paseos''. Esta se llevó a cabo en el bando sublevado de manera sistemática y por orden de sus superiores, mientras en el bando republicano se produjo de manera descontrolada en momentos en que el gobierno perdió el control de las masas armadas.<ref name=thomas>Thomas, Hugh, ''Op.Cit.''</ref> Los abusos se centraron en todos aquellos sospechosos de simpatizar con el bando contrario. En el bando sublevado se persiguió principalmente a [[sindicalismo|sindicalistas]] y políticos republicanos (tanto de izquierdas como de derechas), mientras en el [[bando republicano]] esta represión se dirigió hacia simpatizantes de la reacción o sospechosos de serlo y [[sacerdote]]s de la [[Iglesia Católica|Iglesia católica]], llegando a quemar conventos e iglesias y asesinando a [[obispo]]s, sacerdotes, religiosos y religiosas. Es incalculable la pérdida en el patrimonio histórico y artístico de la Iglesia Católicacatólica, pues se destruyeron unos 20&nbsp;000 edificios —entre ellos varias catedrales— incluyendo su ornamentación (retablos e imágenes) y archivos.<ref>[http://www.artehistoria.com/frames.htm?http://www.artehistoria.com/histesp/contextos/7229.htm «La Iglesia y la guerra civil»], por [[Javier Tusell]].</ref><ref>[http://web.archive.org/web/http://www.sbhac.net/Republica/TextosIm/Biblio/BiblioGCe.htm ''Sobre la Guerra Civil, su gran producción bibliográfica y sus pequeñas lagunas de investigación''], por Juan García Durán.</ref>
 
El número de muertos en la Guerraguerra Civilcivil española sólosolo puede ser estimado de manera aproximada. El bando sublevado estableció una cifra de 500. 000, incluyendo además de los muertos en combate, a las víctimas de bombardeos, ejecuciones y asesinatos. Estimaciones recientes arrojan esa misma cifra de 500. 000 muertos o algo menos, sin incluir a quienes murieron de malnutrición, hambre y enfermedades engendradas por la guerra. La cifra de un millón de muertos, a veces citada, procede de una novela de Gironella, que la justifica entre los 500. 000 reconocidos y otros tantos cuya vida resultó irremediablemente destrozada.
 
=== La represión franquista de la posguerra y el exilio republicano ===
El exilio forzoso de muchos represaliados antes, durante y después de la guerra es difícil de cuantificar. Según su situación geográfica y sus preferencias políticas se optó entre salir por mar, cruzando el océano para pasar a países sudamericanos en su mayoría o el mar los más pudientes para ir a Inglaterra o Francia. O por tierra cruzando los Pirineos al lado galo, país que muchos eligieron por su cercanía con España y su creencia de buena acogida, demostrándose su error con hechos como los campos de concentración de Bram.
 
El exilio republicano se produjo en tres momentos. El primero fue la [[campaña del Norte]] (marzo- a noviembre de 1937);. elEl segundo, la [[caída de Cataluña]], (enero- a febrero de 1939), durante la cual pasaron a Francia alrededor de 400&nbsp;000 personas (una cantidad tan importante que desbordó a las autoridades francesas, que tuvieron que improvisar diversos campos de concentración, incluso en las playas, donde los recluidos padecieron unas duras condiciones de vida),; aunque casi la mitad de ellas acabarían retornando a España;. laLa tercera y última oleada se produjo al final de la guerra, en los últimos días de marzo de 1939, cuando miles de republicanos se dirigieron a los puertos de Levante para conseguir un barco que los llevara al exilio, pero muy pocos lo consiguieron.{{Harvnp|Bahamonde|Cervera Gil|1999|p=439}} Se calcula que en el mes de marzo de 1939 sólosolo pudieron abandonar España entre 7000 y 7500 personas, incluidos los marinos de la dotación de la Flota que huyó a [[Bizerta]].{{Harvnp|Bahamonde|Cervera Gil|1999|pp=499}}
 
Entre los exiliados se encontraba una parte significativa de las élites intelectuales españolas que buscaron acomodo en otros países, especialmente en México, lo que supuso una enorme pérdida de capital humano para España. Así por ejemplo, "en febrero de 1942 el consulado general de México en [[Vichy]] censó a 13&nbsp;400 españoles de formación superior que deseaban salir de la Francia ocupada; entre ellos 1743 médicos, 1224 abogados, 431 ingenieros y 163 profesores de los 430 que poseía España en 1936".{{Harvnp|Bahamonde|Cervera Gil|1999|pp=339-340}}
 
=== Relaciones internacionales ===
Las repercusiones políticas y emocionales de la guerra trascendieron de lo que es un conflicto nacional, ya que, por muchos otros países, la Guerra Civil española fue vista como parte de un conflicto internacional que se libraba entre la [[religión]] y el [[ateísmo]], la revolución y el fascismo. Para la URSS, Alemania e Italia, España fue terreno de prueba de nuevos métodos de guerra aérea y de carros de combate. Para Gran Bretaña y Francia, el conflicto representó una nueva amenaza al equilibrio internacional que trataban dificultosamente de preservar, el cual se derrumbó en 1939 (pocos meses después del fin de la guerra española) con la [[Segunda Guerra Mundial]]. El pacto de Alemania con la Unión Soviética supuso el fin del interés de éstaesta en mantener su presión revolucionaria en el sur de Europa.
 
En cuanto a la política exterior, la GCE supuso el aislamiento de España y la retirada de embajadores de casi todo el mundo. SóloSolo unos pocos países mantuvieron relaciones diplomáticas con España desde el final de la II Guerra Mundial hasta el inicio de la [[Guerra Fría]]. A partir de los años 50, las relaciones internacionales españolas, con el apoyo de EE.UU., pasan a ser casi normales, salvo con los países del [[Bloque Soviético]].
 
=== Las «Regiones Devastadas» ===
Durante la Guerraguerra Civilcivil Españolaespañola de 1936 a 1939, muchos pueblos y ciudades resultaron total o parcialmente destruidos. Una vez finalizada la guerra, se constituyó la ''Dirección General de Regiones Devastadas'' que asumió la función de reconstruirlos.
 
Entre muchas poblaciones devastadas, se encontraron las siguientes:
 
== Memoria histórica ==
[[Archivo:Mapadefosas-mjusticia-es.jpg|thumb|Mapa de fosas de la Guerraguerra Civilcivil Españolaespañola. Localización geográfica de las fosas o lugares de enterramiento en el territorio español de las que se dispone información, representadas con símbolos de diferentes colores según la actuación realizada sobre cada una de ellas. Fuente: [http://mapadefosas.mjusticia.es Ministerio de Justicia]]]
En 2007 el gobierno español aprobó la [[Ley de Memoria Histórica]], que intenta restaurar la memoria y dignidad de los represaliados.<ref>[http://www.20minutos.es/noticia/1039609/0/mapa/fosas/guerra-civil/ El Ministerio de Justicia cuelga en Internet el mapa de las fosas de la Guerra Civil]</ref> Esta incluye renombrar vías públicas con nombres franquistas, eliminación de símbolos falangistas de monumentos, mapas de [[fosas comunes]] y [[exhumación de cadáveres]], etc.<ref>[http://www.publico.es/espana/373876/rubalcaba-explicara-el-mapa-de-fosas Rubalcaba explicará el mapa de fosas]</ref>
 
 
=== Cine ===
''Véase [[:Categoría:Películas sobre la Guerra Civil Española|Categoría:Películas sobre la guerra civil española]]''<ref>[http://www.ucm.es/info/multidoc/multidoc/revista/num9/cine/guerra-civil/principal.html]. En algunas listas se incluyen películas en las que la relación con la guerra civil es muy lejana: [http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/literatura%201966-1985.htm]</ref>
 
Realizadas durante la propia guerra, aunque también hubo películas de ficción (las republicanas ''[[Aurora de esperanza]]'' —[[Antonio Sau]], Barcelona, 1937—, ''[[Barrios bajos]]'' —[[Pedro Puche]], Barcelona, 1937— y ''[[Nuestro culpable]]'' —[[Fernando Mignoni]], 1938— y cinco películas ''nacionales'' de [[Benito Perojo]] y [[Florián Rey]] rodadas en los estudios alemanes de la [[Universum Film AG|UFA]], de género folclórico —ambiente reconstruido en ''[[La niña de tus ojos]]'', [[Fernando Trueba]], 1998—),<ref>J. M. Caparrós Lera [http://caparroscinema.blogspot.com/2006/07/la-guerra-civil-espaola-en-el-cine.html ''La Guerra Civil española en el cine''], ABCD las Artes y las Letras, 15-VII-2006.</ref> fueron fundamentalmente de género [[documental]]:
* ''[[La vieja memoria]]'' ([[Jaime Camino]], 1976)
* ''[[Retablo de la guerra civil española]]'' ([[Basilio Martín Patino]], 1980); el mismo autor previamente había tratado la posguerra en ''[[Canciones para después de una guerra]]'' (1971) y la figura de Franco en ''[[Caudillo (película)|Caudillo]]'' (1974).
* ''[[La Guerra Civil Española (serie)|La Guerraguerra Civilcivil Españolaespañola]]'' ([[Granada Televisión]], 1983)
* ''El honor de las injurias'' ([[Carlos García Alix]], 2007)<ref>Rocío García [http://www.elpais.com/articulo/arte/legendaria/venganza/miseria/elpepuculbab/20081108elpbabart_8/Tes «Una legendaria venganza contra la miseria]. Carlos García Alix estrena ''El honor de las injurias'', un documental que se adentra en el horror de la guerra y del fanatismo a través de la figura de Felipe Sandoval, pistolero anarquista que se quitó la vida en julio de 1936 (sic, es 1939) en un centro de detención», ''El País'', 8 de noviembre de 2008</ref>
* ''El perro negro (historias de la Guerraguerra Civilcivil Españolaespañola)'' ([[Péter Forgács]], 2005)<ref>[http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1401179] ''Premio al mejor documental en el [[Festival de Cine de Tribeca]] (Nueva York). La película, creada a partir de las cintas caseras que personajes como [[Joan Salvans]] y [[Alberto Noriega]] grabaron en esa época, ofrece una visión intimista y poética de las circunstancias que rodearon el conflicto.''</ref>
* ''Los niños de Morelia'' ([[Juan Pablo Villaseñor]], 2004, México)<ref>[http://www.cinetecanacional.net/ficha?cvePel=2750&corto=2750] Cineteca Nacional de México.</ref>
 
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