Diferencia entre revisiones de «Usuario:Efegé/Guerra de las Cien Horas»

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Los fallos del MCCA con respecto a Honduras provocó que la culpa recayera sobre El Salvador.<ref>{{Cita Harvard |Alcántara Sáez|1980| pp=732|sp=sí}}</ref>Por tanto se empezó a gestarse un boicot a sus productos y se promovió el consumo de productos nacionales, aparte de desarrollarse un sentimiento nacionalista contrario al vecino país, y especialmente contra los campesinos salvadoreños residentes.<ref name=perez_uno/>(8-10pp)<ref name=overall_uno/>Esto además ayudaba al gobierno hondureño a desviar la reforma de una eficiente reforma agraria y a disminuir las protestas de maestros y estudiantes.<ref>{{Cita Harvard |Alcántara Sáez|1980| pp=731|sp=sí}}</ref>
 
Para Thomas Anderson, dicha balanza comercial era negativa de igual forma con los Estados Unidos como los vecinos centroamericanos, pero siendo el país norteamericano un importante socio en el abastecimiento de armas, créditos y el negocio de las bananas, era más fácil encontrar culpables en Centroamérica, específicamente con El Salvador, pese a que en realidad este estaba entre los más favorecidos con el MCCA. Sin embargo existieron las voces de quienes empezaron a notar que Honduras se estaba convirtiendo en una colonia salvadoreña en el aspecto económico. Esto tenía su base en que los salvadoreños competían en Honduras por empleos y tierras.<ref>{{Cita Harvard |Anderson|1981| p=65|sp=sí}}</ref>(TA,65)
 
Aunque no se considera un factor decisivo en el estallido del conflicto, el régimen hondureño tampoco haría lo necesario para que el MCCA naufragara, por el hecho que de todos modos no le traía ningún beneficio.<ref name=arieh_tres/><ref name=arieh_cuatro/>
== Antes del conflicto ==
=== Migración de salvadoreños a Honduras ===
Se presume que en 1969, el año del conflicto, existían unos 300 mil salvadoreños en Honduras,<ref name=perez_dos>{{Cita Harvard |Pérez Pineda|2014| pp=5-7|sp=sí}}</ref> (5-6 pp), un estimado del 10% del total de población de ese país.<ref name=arieh_dos>{{Cita Harvard |Arieh Gerstein|1970| pp=558|sp=sí}}</ref> Se sabe que la migración había comenzado desde finales del siglo XIX cuando llegaban desde la costa norte hondureña a contratar trabajadores en El Salvador, ya que la mano de obra nacional era insuficiente, aparte que se había impedido la llegada de trabajadores desde las islas del caribe y ayudaba a mantener salarios bajos a los productores bananeros.<ref name=saez_uno>{{Cita Harvard |Alcántara Sáez|1980| pp=729|sp=sí}}</ref> Además llegaron por el trabajo en las minas ubicadas en el centro del país. De hecho, ya para los años 1960s Honduras se había convertido en un destino prioritario de emigración para los salvadoreños, debido a múltiples factores que empujaron a dejar el país, entre ellos el latifundismo, pues según estimaciones de la época el 2% de población poseía alrededor del 60% de extensiones de tierra.<ref>{{Cita Harvard |Anderson|1981| pp=33-35|sp=sí}}</ref>(TA, pp. 33-35)Otra causa para el arribo de los salvadoreños fue el auge de las plantaciones de algodón para la década de los años 1950, años en los que su presencia ya generaba incomodidad. Como muestra de ello, en la presidencia de Julio Lozano Díaz se emitió una ley que impedía a extranjeros comprar tierras a 40 km de la costa o la línea fronteriza.<ref name=perez_dos/>(5-7pp)<ref name=overall_uno/><ref name=anderson_uno>{{Cita Harvard |Anderson|1981| pp=71-75|sp=sí}}</ref>(TA, 71-75)
 
Para el final de esa década, se comenzaban a dar los ataques a los salvadoreños, tanto que inició el retorno a su país.<ref name=anderson_uno/>(TA,71-75)Con el golpe de estado que llevó a la presidencia a Villeda Morales las afrentas a los salvadoreños disminuyeron, pero en general existía tensión con los países vecinos de Guatemala y Nicaragua con respecto a diferendos limítrofes.<ref name=anderson_uno/>(TA, 71-75)
 
Para regular la migración de salvadoreños se firmaron tratados en El Amatillo (1962) pero no existió esfuerzo por hacerlos valer, como por ejemplo las disposiciones relativas a la documentación de los inmigrantes.<ref name=perez_dos/>(5-7pp)Existió además la llamada declaración de Marcala, ratificado en la ciudad de San Miguel (1965). Otro en 1968.<ref name=overall_uno/>
Por parte de Honduras, el latifundismo era igualmente predominante. Ya desde los gobiernos liberales en el siglo XIX se favorecía la adquisición de tierras a personas de poder económico.<ref name=cococh>{{cita publicación |autor=Consejo Coordinador de Organizaciones Campesinas de Honduras |año= |título=Reforma agraria, agricultura y medio rural en Honduras|páginas=13-17 |url=http://bvirtual.infoagro.hn/xmlui/bitstream/handle/123456789/174/08_COCOCH_Reforma_Agraria_en_Honduras.pdf?sequence=1 |fechaacceso=1 de abril de 2017}}</ref>(cococh 13)Sin embargo en el siglo XX se emitieron disposiciones legales para tratar el tema agrario, especialmente para adjudicar lotes de familia, así como el establecimiento de colonias agrícolas a partir de los años 1950s. Esto ayudaba a enfrentar los despidos de trabajadores a partir de la huelga de 1954, y la toma de tierras por campesinos.<ref name=cococh/><ref>{{cita publicación |autor=Instituto Nacional Agrario |año= |título=Breve reseña histórica|páginas=1-3 |url=http://ina.hn/userfiles/file/historia_del_ina.pdf |fechaacceso=1 de abril de 2017}}</ref>(cococh 14-)(INA-his)
 
Es así que el desarrollo de la agricultura en Honduras comenzó a despuntar en los años 1960 con apoyo del Estado, con la fundación del INA en 1961, que trataba de conseguir una "reforma agraria práctica", pero en la que no se quitarían tierras a latifundistas <ref name=cococh/>(cococh 14...)Las medidas eran contraproducentes pues surgió otro problema de la escasez de tierras principalmente por la expansión de la ganadería. De hecho, el país tenía, como en El Salvador, el latifundismo muy extendido con el 63,3% de la tierra en manos del 8,8% de la población.<ref>{{Cita Harvard |Anderson|1981| p=53|sp=sí}}</ref>(TA,53)(cococh 14...)
 
Por tanto se inició una competencia por las tierras baldías o estatales en las que ya estaban asentados campesinos salvadoreños, lo que provocó el inevitable conflicto entre campesinos y terratenientes.<ref name=perez_dos/>(5-7pp)A esto se unió el progresivo desempleo causado por la reducción de trabajadores desde los años 1950 por parte de la United Fruit Company y la Standard Fruit Company.<ref name=perez_dos/> (5-7pp)
Sánchez Hernández, pese a las crecientes demostraciones de protesta y una oposición política fuerte como el PDC no enfrentaba una inestabilidad seria.<ref name=perez_tres>{{Cita Harvard |Pérez Pineda|2014| pp=11-15|sp=sí}}</ref>(11-13pp)López Arellano por el contrario, había tenido que enfrentar una huelga general en 1968 y la creciente demanda de tierras por parte de campesinos, a lo que se agregaban los salarios paupérrimos,(63-64TA)lo que chocaba con los intereses de los grandes terratenientes, especialmente en febrero y marzo de 1969 cuando en Olancho la Federación Nacional de Agricultores y Ganaderos ejercieron su poder para influir en el Instituto Nacional Agrario para proteger los grandes latifundios. Ellos claramente plantearon mediante carta dirigida al presidente que eran salvadoreños los que usurpaban las propiedades rurales.<ref name=arieh_tres/>
 
En consecuencia, el INA ejerció la reforma agraria siguiendo precisamente planteamientos nacionalistas.<ref name=arieh_tres/>El 1 de noviembre de 1962 se publicó el Decreto Ley No. 2-62, que contenía la conocida como “Primera Ley de Reforma Agraria”, que en realidad no se empezó a aplicar hasta 1969.<ref>{{Cita Harvard |Bologna|1978| pp=77|sp=sí}}</ref>Dicha ley iba dirigida tanto a nacionales como a extranjeros,<ref name=saez_uno/></ref>pero los más afectados de dicha reforma fueron los campesinos salvadoreños, los más vulnerables en este escenario, específicamente estipulaba el requisito de ostentar la nacionalidad hondureña para ser beneficiario de la distribución de tierras por parte del INA, institución para la que la presencia salvadoreña en tierras públicas había sido un "sistemático plan de invasiones y acaparamiento".<ref name=perez_cuatro>{{Cita Harvard |Pérez Pineda|2014| pp=108-109|sp=sí}}</ref>(108pp)<ref>{{Cita Harvard |Anderson|1981| pp=63-64|sp=sí}}</ref>(TA,63-64)
 
Sumada a la incapacidad del gobierno hondureño de absorber y legalizar la creciente inmigración,<ref name=arieh_dos/> se inició la expulsión masiva de salvadoreños desde Honduras,<ref name=perez_tres/>(11-15pp)a lo que sumó la negación de servicios de salud a estos residentes.<ref name=overall_uno/><ref>{{Cita Harvard |Anderson|1981| pp=91-92|sp=sí}}</ref>(TA, 91-92) (art.68 Ley agraria).
 
Para mediados de junio de 1969, comenzó el arribo de los salvadoreños expulsados con las pocas posesiones que les acompañaban, que pese a la opinión general que llegaban maltratados, existían testimonios que lo negaban, aunque sí se mostraban exhaustos, hambrientos y desorientados. De acuerdo a datos de la Cruz Roja antes y después del conflicto el número de refugiados ascendió a 80 mil. <ref>{{Cita Harvard |Anderson|1981| pp=101-103|sp=sí}}</ref>(101-103,TA)
 
A este situación hostil se sumaban las viejas disputas fronterizas entre ambos países. Debido a su impresición, dichas áreas eran sujeto de invasiones mutuas desde tiempo atrás, con más imputaciones a salvadoreños que tomaban tierras en los departamentos fronterizos de Honduras, pero que se agravaron desde 1967. Especialmente los salvadoreños transgredían la línea fronteriza con grupos paramilitares y la Guardia Nacional que iban tras supuestos delincuentes.(80 TA)