Diferencia entre revisiones de «Usuario:Efegé/Guerra de las Cien Horas»

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En consecuencia, el INA ejerció la reforma agraria siguiendo precisamente planteamientos nacionalistas.<ref name=arieh_tres/>El 1 de noviembre de 1962 se publicó el Decreto Ley No. 2-62, que contenía la conocida como “Primera Ley de Reforma Agraria”, que en realidad no se empezó a aplicar hasta 1969.<ref>{{Cita Harvard |Bologna|1978| pp=77|sp=sí}}</ref>Dicha ley iba dirigida tanto a nacionales como a extranjeros,<ref name=saez_uno/></ref>pero los más afectados de dicha reforma fueron los campesinos salvadoreños, los más vulnerables en este escenario, específicamente estipulaba el requisito de ostentar la nacionalidad hondureña para ser beneficiario de la distribución de tierras por parte del INA, institución para la que la presencia salvadoreña en tierras públicas había sido un "sistemático plan de invasiones y acaparamiento".<ref name=perez_cuatro>{{Cita Harvard |Pérez Pineda|2014| pp=108-109|sp=sí}}</ref>(108pp)<ref>{{Cita Harvard |Anderson|1981| pp=63-64|sp=sí}}</ref>(TA,63-64)
 
Sumada a la incapacidad del gobierno hondureño de absorber y legalizar la creciente inmigración,<ref name=arieh_dos/> se inició la expulsión masiva de salvadoreños desde Honduras,<ref name=perez_tres/>(11-15pp)a lo que sumó la negación de servicios de salud a estos residentes.<ref name=overall_uno/><ref name=anderson_dos>{{Cita Harvard |Anderson|1981| pp=91-9293|sp=sí}}</ref>(TA, 91-92) (art.68 Ley agraria).
 
Para mediados de junio de 1969, comenzó el arribo de los salvadoreños expulsados con las pocas posesiones que les acompañaban, que pese a la opinión general que llegaban maltratados, existían testimonios que lo negaban, aunque sí se mostraban exhaustos, hambrientos y desorientados. De acuerdo a datos de la Cruz Roja antes y después del conflicto el número de refugiados ascendió a 80 mil. <ref name=anderson_cuatro>{{Cita Harvard |Anderson|1981| pp=101-103|sp=sí}}</ref>(101-103,TA)
 
A este situación hostil se sumaban las viejas disputas fronterizas entre ambos países. Debido a su impresición, dichas áreas eran sujeto de invasiones mutuas desde tiempo atrás, con más imputaciones a salvadoreños que tomaban tierras en los departamentos fronterizos de Honduras, pero que se agravaron desde 1967. Especialmente los salvadoreños transgredían la línea fronteriza con grupos paramilitares y la Guardia Nacional que iban tras supuestos delincuentes.(80 TA)
Por el contrario, políticos, intelectuales y la misma prensa hacían caso omiso de los desmanes contra los residentes extranjeros.<ref name=perez_cinco/>(116-117pp)
 
Sin embargo, el despojo de las tierras de los salvadoreños, también atrajo la rapiña sobre sus bienes por aquellos que aprovecharon el abandono de las autoridades.<ref name=anderson_dos/>(TA, 93) La situación generó el surgimiento de grupos fuera de la ley que atentaron contra los salvadoreños, que aumentaron después de los encuentros de fútbol entre las selecciones de ambos país en el marco de la eliminatoria para la copa del mundo de 1970.<ref name=overall_uno/>Especialmente señalada fue la denominada Mancha brava, que pese a que algunos negaban su existencia o carecía de organización, sí habían fuertes grupos violentos como en Olancho al que se le adjudican agresiones.<ref name=anderson_tres>{{Cita Harvard |Anderson|1981| p=-79|sp=sí}}</ref>(TA,79) A esta amenaza también se sumó la prensa hondureña que apoyó las acciones del INA .<ref name=anderson_dos/>(TA,93)
 
Para Pérez Pineda los salvadoreños se identificaron como un "problema nacional", "una presencia indeseable que debía ser erradicada aunque fuera parcialmente".<ref name=perez_seis>{{Cita Harvard |Pérez Pineda|2014| pp=104-106|sp=sí}}</ref>(104 pp)La prensa hondureña jugó un rol importante al estigmatizar a los salvadoreños en el territorio, como sujetos que habían tomado las mejores tierras a través de "argucias y juego sucio", entre otras afrentas.<ref name=perez_seis/>(106 pp)El estado de hostilidad llegó al punto de agredir a hondureños al confundirlos con los salvadoreños.<ref>{{Cita Harvard |Pérez Pineda|2014| p=113|sp=sí}}</ref>(113pp)Por otro lado, se señala que esto favorecía a los grupos de poder salvadoreños para evadir una reforma agraria en su propia tierra, incitando a la población contra el vecino país.<ref name=anderson_tres/>(TA,79)La cuestión de los salvadoreños se llevó a las disputas electorales en las que los partidos políticos se acusaban de utilizar "indocumentados salvadoreños" para obtener votos fraudulentos.<ref name=arieh_uno>{{Cita Harvard |Arieh Gerstein|1970| pp=554-555|sp=sí}}</ref>
 
Por otro lado, se levantaron actas notariales para recabar los testimonios de los desplazados para reforzar las acusaciones a las autoridades hondureñas, la mayoría de ellos tras los encuentros de fútbol. De los testimonios se conoce las turbas lideradas por autoridades locales, civiles o militares, conformadas por hombres, mujeres o incluso niños, todos armados de garrotes, y piedras, que algunos fueron sacados de sus residencias, especialmente señalaban al Cuerpo Especial de Seguridad; u obligados por el INA a abandonar las tierras que cultivaban, otros habían sido testigos de ahorcamientos; aunque existían los que dijeron no haber recibido daño alguno o haber visto hechos atentatorios contra compatriotas. Además se anotaron saqueos y otras agresiones físicas. Se conoció además de comités de vigilancia armados ante infundados rumores de ataques "quintacolumnistas" salvadoreños.<ref name=pp_dieciocho>{{Cita Harvard |Pérez Pineda|2014| pp=82-89|sp=sí}}</ref><ref>{{Cita Harvard |Pérez Pineda|2014| p=122|sp=sí}}</ref>(82-89pp)(122pp)Pese a que no fue un ataque generalizado en todo el territorio contra los extranjeros del vecino país, tampoco existió una condena unánime contra los actos de vandalismo comprobados.<ref name=perez_siete>{{Cita Harvard |Pérez Pineda|2014| p=126|sp=sí}}</ref>(126pp)
 
=== La eliminatoria de Concacaf para la Copa Mundial de Fütbol de 1970 ===
Para junio de 1969 se tenía prevista la serie a visita recíproca entre las selecciones nacionales de El Salvador y Honduras, que formaba parte de la clasificación de Concacaf para la copa mundial de fútbol que se realizaría en México el año siguiente. El ambiente para el encuentro internacional comenzó a enrarecerse cuando en la primera semana de ese mismo mes, ya la prensa salvadoreña había revelado la llegada de los salvadoreños expulsados del territorio hondureño.<ref name=perez_siete/><ref name=perez_ocho>{{Cita Harvard |Pérez Pineda|2014| pp=17-24|sp=sí}}</ref>(126pp)(17-24pp)y de igual forma, como también ocurrió con la radio en ambos países, se tendió a exagerar muchos incidentes.<ref name=anderson_cuatro/>(TA,101)
 
El primer juego se llevó a cabo en Tegucigalpa el 8 de junio con victoria local de 1-0. Antes del encuentro, los jugadores salvadoreños fueron molestados con el ruido generado por el alboroto fuera del hotel donde se encontraban.<ref>{{Cita Harvard |Anderson|1981| pp=95-97|sp=sí}}</ref>(TA, 95-96)
 
En el segundo juego en San Salvador, realizado el 15 de junio, los aficionados correspondieron de la misma forma: se reportaron tiros al aire mientras el bus transportaba a la selección visitante,<ref name=diplomatic>{{cita web |url= http://adst.org/2014/06/the-1969-soccer-war/|urltrad= |título=The 1969 “Soccer War”|fechaacceso=5 de abril de 2017|autor=Association for Diplomatic Studies and Training|idioma=inglés}}</ref>y se generó mucho ruido durante su estadía en el hotel. Pero la prensa hondureña reportó más incidentes: vehículos dañados, ataques a los visitantes durante la partida, insultos y el irrespeto al himno nacional<ref name=perez_ocho/>(17-24pp) Pero lo peculiar del caso es que dichos incidentes fueron tomados con suma gravedad.<ref name=anderson_cinco/>(TA,95-96)
 
Además, tras este segundo encuentro, ganado por los locales 3-0, los diarios hondureños reportaron vejámenes en contra de salvadoreños residentes<ref name=diplomatic/> y saqueos por bandas delincuenciales en colonias de Tegucigalpa en establecimientos donde vendían productos salvadoreños, y pese a los llamados de las autoridades y medios de comunicación a no destruir propiedad privada y prevenir cualquier tipo de desórdenes, y se atribuyeron los hechos a delincuentes comunes.(11-15pp)Pese a que también se condenaba el primitivismo de la afición salvadoreña en contra de los visitantes.<ref name=perez_tres/>(11-15pp)
 
Los hechos llevaron al canciller hondureño, Tiburcio Carías Castillo a enviar una nota de protesta a su similar de El Salvador, y por parte de Honduras existió una denuncia ante la OEA por las agresiones en El Salvador.<ref name=anderson_cinco/>(TA,95-96)
 
En El Salvador se capturaron a sospechosos por las agresiones antes del juego a la delegación e hinchada hondureña realizadas en el hotel Gran San Salvador y se les tildó de afiliación comunista.<ref name=perez_tres/>(11-15pp)Pese a todo, se aseguró que no se dañó a los hondureños residentes en el país.<ref name=perez_ocho/>(17-24pp)Sin embargo, un punto que se resaltó en cierto periódico de la prensa hondureña fue la perpetración de violaciones de mujeres en el mismo estadio nacional, pese a que este hecho no se detalló en otros medios, y la misma Secretaría de Relaciones Exteriores solo se pronunció ante los abusos de «mujeres indefensas». La cancillería, en la que estaba al frente Tiburcio Carías Castillo, en tanto, adujo que los ataques había sido planificados y masivos, ligó la violencia "antihondureñista" al problema de la migración hondureña, y justificó los ataques a los residentes salvadoreños como "lógica" reacción. De hecho, y pese a que los primeros ataques se consideran espontáneos después del segundo encuentro, estos se fueron incrementando con el paso de los días. La prensa hondureña, en tanto, se mostraban los argumentos en favor de la calma como de justificación a los ataques.<ref name=perez_ocho/>(17-24pp)
En El Salvador, en tanto, el presidente Sánchez Hernández exacerbó los ánimos de la población con mensajes nacionalistas y antihondureños.<ref>{{Cita Harvard |Alcántara Sáez|1980| pp=733|sp=sí}}</ref>
 
Debido a la situación, un subcomité de Derechos Humanos de la OEA se desplazó a ambos países para investigar las agresiones, que corroboró los incidentes y criticando la pasividad de la autoridades en El Salvador, así como la violencia ejercida sobre los salvadoreños en Honduras.<ref name=anderson_cinco/>(TA,97)
 
Al final la eliminatoria entre ambas selecciones se resolvió en la Ciudad de México con triunfo para los salvadoreños y su posterior clasificación a la copa del mundo.