Cumbia (Panamá)

género musical y baile folklórico panameño

La cumbia es un género musical y baile folclórico de Panamá.[1][2]

Cumbia
Orígenes musicales Melodías criollas en el istmo de Panamá y ritmos africanos.
Orígenes culturales Elementos indígenas, negros africanos y españoles durante la Conquista y la Colonia en el istmo de Panamá.
Instrumentos comunes Rabel, mejorana, acordeón, churuca, maracas, tambor cumbiero, tambor pujador, tambor repicador, tambora y caja.
Subgéneros
Pindín, Curacha, Serrucho.
Muestra de cumbia folclórica panameña, en la variante de la Provincia de Los Santos.

Es un género musical extendido a lo largo de la geografía panameña dando como resultado la existencia de una gran cantidad de variantes regionales que van, desde las que cuentan con una influencia netamente negra, pasando a las que poseen elementos indígenas, hasta las de características predominantemente europeas.[3]

La cumbia ha sido reconocida por la UNESCO como una de las expresiones festivas y rituales de la cultura Congo de Panamá, que fueron consideradas patrimonio inmaterial de la humanidad en 2018.[4]

Etimología editar

El vocablo «cumbia» ha sido motivo de estudio por distintos autores que le atribuyen distintos orígenes y significados.

Narciso Garay, en su obra Tradiciones y Cantares de Panamá, publicada en 1930, asumió que la palabra cumbia comparte la misma raíz lingüística del vocablo cumbé, baile de origen africano registrado en el diccionario de la lengua española como ‘Baile de Negros’.[5]

La folclorista colombiana Delia Zapata Olivella, en su publicación de 1962, La Cumbia: Síntesis Musical de la Nación Colombiana, Reseña Histórica y Coreográfica, señala que la única voz similar a cumbia que acoge la Academia Española, es la de cumbé: ‘cierto baile de negros y tañido de este baile’. Y que cumbes (sin tilde), se llaman los negros que habitan en Bata, en la Guinea continental española (actual Guinea Ecuatorial).[6]

El investigador cultural colombiano Jorge Diazgranados Villarreal en su artículo «La cumbia, el jolgorio y sobre todo el placer», publicado en 1977 establece:

Cumbia viene de Cumbague y Cumbague era la personificación del cacique indígena pocabuyano, se dice que Cumbague además de tener un carácter belicoso y audaz, debía ser un excelente bebedor de maco (chicha) porque todos los de su raza eran muy borrachos y amigos del baile y la juerga.[7]

El etnólogo cubano Fernando Ortiz Fernández establece que las voces kumba, kumbé y kumbí, al castellanizarse sustituyendo la letra «k» por «c», significan ‘tambores’ o ‘bailes’. Agrega que cumbé, cumbia y cumba eran tambores de origen africano en las Antillas. Por otro lado, establece que cumba/kumba, palabra africana de las tribus bantú, significa ‘rugir’, ‘escandalizar’. Es precisamente a esta última teoría a la que Manuel Zárate, en su obra Tambor y Socavón, se adhiere como la raíz de la palabra «cumbia».[8]

En relación con la voz cumbé, la versión 23.ª del Diccionario de la Lengua Española, publicada en 2014, la registra como: ‘Danza de la Guinea Ecuatorial’ y ‘Son con que se baila el cumbé’.[9]

En 2006, el músico y musicólogo colombiano Guillermo Carbó Ronderos afirmó que la etimología de la voz cumbia es «aún controvertida», y que «parece derivar del término bantú cumbé, ritmo y danza de Guinea Ecuatorial».[10]

Ámbito geográfico editar

 
Ubicación geográfica de los distintos tipos de cumbia en el istmo de Panamá, basado en el mapeo de Edwin Pitre.

La cumbia es reconocida como un símbolo del folclore nacional;[2]​ y surge del sincretismo cultural de elementos amerindios, africanos y europeos, durante la época colonial.[11][12]

Es un género musical y baile extendido a lo largo de la geografía panameña, teniendo vigencia en la comarca Emberá-Wounaan, y en todas las provincias del país con excepción de Bocas del Toro. Sin embargo, en la península de Azuero se encuentra la mayor producción musical de este género. La cumbia es practicada generalmente en las poblaciones de la costa y vertiente del océano Pacífico; con excepción de algunas variantes que se cultivan en el interior y en la costa Caribe del país.[3]

Origen editar

Referencias documentales editar

A principios del siglo XIX, Rita de Vallarino de Obarrio fue testigo en su niñez de bailes de cumbia ejecutados por los esclavos negros en su residencia para su diversión y la de su familia. Estas vivencias fueron recogidas por su nieta Matilde de Obarrio viuda de Mallet, publicándolas en su obra Bosquejo de la Vida Colonial de Panamá en 1915:

[…] Mamá Chepita la esclava más anciana, venía con su candelero de plata al atardecer, cuando el ángelus era tocado en las torres de la catedral, seguida por Clara, quien llevaba las tijeras y el platillo, para recortar y encender todas las velas de la casa […] Cuando todas las luces estaban encendidas, la familia y las esclavas favoritas se reunían en la sala […] Llegaban los amigos, se tocaba el piano y se cantaba las baladas francesas de moda […] Otras noches se dedicaban los señores a bailar, o se hacía bailar a los esclavos, para diversión de los amos. […] Esta forma de diversión era la que más gustaba a los niños (entre ellos Rita Vallarino de Obarrio), traídos los tambores pujadores y repicadores, Benancia comenzaba el canto y su clara y dulce voz se elevaba sobre las otras […] Otra danza de los esclavos era la cumbia, para ello las parejas avanzaban al centro del cuarto, los hombres frente a las mujeres, y gradualmente se formaba un círculo de parejas. El paso del hombre era una especie de saltito hacia atrás, mientras la mujer se deslizaba hacia él llevando una vela encendida en la mano, sostenida con un gran pañuelo de colores vivos. Los espectadores le daban más velas a las favoritas, cuando el círculo pasaba frente a ellos, y a veces las muchachas difícilmente podían sostener diez y ocho o más velas en una mano, con el pañuelo alrededor de ellas para mantenerlas unidas.[13]
 
Mejorana, pequeña guitarra autóctona de Panamá, descrita por Theodore Johnson en su relato.

La escritora Lila Cheville, en su obra Festivals and Dances of Panama, cita como referencia histórica documental, un baile observado por Theodore Johnson, durante su estadía nocturna en el pueblo de Gorgona (desaparecido bajo las aguas del canal de Panamá) en 1849, la autora considera que la ronda de danzantes al son de los tambores observada por Johnson, mantiene elementos similares a la cumbia actual en Panamá:[14]

La noche anterior no quedamos en Gorgona, un gran fandango se precipitó; y escuchando los alegres batidos de los tambores nos unimos al grupo. En frente de una de las casas estaban sentados dos hombres, rasgueando una monótona cadencia en los tambores; hechos de árbol de cacao de la mitad del tamaño de un cubo común; llevado entre las piernas; y otro con una pequeña guitarra española, quien hacía gala de la música universal en estas ocasiones. Los fiesteros formaron una rueda, en el medio de cuantos escogieran entrar al baile. Consiste generalmente de un lento arrastrar, hasta que es excitada con el aguardiente, subiendo de tono conforme la noche avanza, la mujer danza furiosamente hasta sus favoritos entre los hombres, que entonces están obligados a seguir el conjunto, todos unidos en una clase de chillido nasal o canto.[15]

Jorge Conte Porras, en su artículo «Fiesta y miseria en el Arrabal», menciona la siguiente referencia sobre la cumbia en la ciudad de Panamá:

En los archivos municipales de la ciudad, fue hallada un nota de Genaro Pacheco fechada el 21 de enero de 1895; donde se queja ante las autoridades alcaldicias, por los bailes de cumbia que se celebraban en el arrabal, que solo se prestaban para desórdenes e inmoralidades, debido a que abundaba el consumo de alcohol desmedido. Pacheco dice que en Calidonia, El Granillo y en Santa Ana: «Se vende licor clandestino en las fiestas de esos lugares en donde las diversiones consisten en las llamadas cumbias y mejoranas».[16]

Teorías editar

 
Fiesta popular de afrodescendientes en la ciudad de Panamá - El Hatillo, 1890.

Por su contenido rítmico, instrumental y la forma de su baile, se puede afirmar que la cumbia en Panamá es de ascendencia puramente africana, introducida al istmo por los negros esclavos en la época colonial.[17]​ Lo mismo sugiere el autor Narciso Garay: Por su ritmo cuadrado, exento de toda veleidad ternaria, no denota tener raíces rítmicas indo-europeas.[18]

En las ciudades y poblados coloniales del istmo no solo se escuchaban ritmos propios de la estirpe española. Los esclavos negros, criollos y mestizos que habitaban cerca de la ciudad en los cordones de miseria, también iban formando manifestaciones musicales.[19]

Las familias para exhibir a sus esclavos les daban educación para una mayor contestación; y en el caso de los mulatos obedecía a un impulso dado por parte de sus padres españoles o con fines de lucro. Posteriormente, se fueron formando coros de iglesia en los campos del interior; de forma distinta a las ciudades donde los coros eran era para deleite de los españoles, conformándose bandas de música donde se ordenaba que cantasen sus cantares africanos y bailaran al efecto catártico del ritmo de la música cuando llegaba alguna visita.[cita requerida]

Al traspasar los límites de la iglesia, los negros esclavos se reunían con sus compañeros, después de sus arduas labores de trabajo para hacer música, ya sea entonando su cánticos africanos, bailando, tañendo sus tambores ebrios de alegría o de alcohol, dando rienda a sus instintos. Así se ve reflejado en el año 1610, cuando los jesuitas de Panamá organizaron una congregación para el adoctrinamiento de los esclavos quienes acostumbraban a reunirse los domingos por la tarde, al respecto el cronista español dice así: Por qué solía haber en la ciudad algunos negros, que no acudían a la congregación sino que se iban a su junta los domingos y días de fiesta a ejercitarse en cantares y bailes de su nación.[20]

Aquella tradición propia de los esclavos africanos se fue adaptando con el pasar del tiempo conforme se conmemoraban las fiestas de los santos patronos, en los cuales el pueblo disfrutaba de las cumbias que eran muy populares. En aquella época en Panamá se celebraba en el mes de mayo las fiestas que tenían como nombre «El Velorio de la Cruz» y el pueblo se reunía a rezar rosarios, cantaban Letanías, y luego se formaban un baile donde se ejecutaban las cumbias, actualmente se mantienen vigentes en las comunidades del interior y en la capital del país. En los bailes las mujeres empolleradas resaltaban su alegría llevando así, los pasos al ritmo de los tambores y violines.[21]

Respecto a estudios etnográficos y científicos, la folclorista Dora Pérez de Zárate afirma que la música en la cumbia primitiva, era actividad solamente de los tambores y de las voces de la concurrencia que cantaba las cumbias toda la noche; Se remudaban las cantalantes. Es posible que el advenimiento del rabel y posteriormente el acordeón que aliviaban el cansancio de las gargantas, hiciera que esos instrumentos ocuparan el lugar que hoy ocupan; pero los tambores siguen siendo el eje de la manifestación cumbiera, sobre todo el tambor cumbiero de dimensión un poco más holgada que la de los tambores del tamborito. Las voces siguen, a menudo, coreando la cumbia y más, cuando el entusiasmo sube de punto.[22]

En el Distrito de Montijo de la provincia de Veraguas se encontraron rastros de la cumbia primitiva, ejecutada con un instrumento de ascendencia indígena de cuerda por pulsación llamado Arco cuya función dentro del conjunto tradicional era la de llevar la melodía. Dicho instrumento era acompañado por un socavón y del tamborcito o caja veragüense quien llevaba el ritmo, formando así la orquesta de cumbia o de curacha (nombre con que se le conoce a los bailes de cumbia en esa región).[23]

El último ejecutor de este instrumento fue Crecencio González, de la población de Montijo, observado en 1954.[23]

Según la opinión de Dora Pérez de Zárate en la cumbia de angelito, rito mortuorio que se baila en las tierras altas de la Provincia de Coclé, se ven los restos supervivientes de los ritos negros de fecundidad de la época pagana, debido a su movimiento de caderas exagerado y ejecución extraña y diferente al resto de las cumbias del país. Naturalmente, al morir un niño, era necesario sustituirlo y traer otro. Provocar el encuentro aunque fuera en medio de la desesperación; triunfar sobre la muerte, haciendo brotar la vida y todo esto se lograba con este baile sugeridor y sensual.[24]

Los indígenas cuentan con unos bailes que son de ese tipo, de carácter etnográficos, desconocidos por la mayoría de los panameños; valga advenir, que ellos no usan tambor si se interpreta la cumbia, su aporte se ve más que todo en la coreográfica de algunas cumbias regionales donde se forman de uno en fondo.[25]

Baile editar

Los pasos básicos comunes a todas las variantes de la cumbia en Panamá son:[17]

  • El paseo: Consiste en el desplazamiento regular de las parejas. Para ello las mujeres se deslizan, dando pasitos cortos, a dos tiempos, muy seguidos.
  • La seguidilla: Son pasos cortos, a dos tiempos, muy seguidos, llevando casi siempre un pie adelante y otro atrás, el pie derecho plano en el piso y el izquierdo con el metatarso puesto en la superficie.
  • Las vueltas. Es lo más florido del baile y también lo más complejo; la iniciación de ello requiere un fuerte resonar de las maracas y tambores y expresiones de gritos y voces de ánimo, por parte de los hombres, en las vueltas o cambios de posición, la mujer siempre pasa por delante del hombre.

A las variantes de cumbia en la Región de Azuero se añadirían los siguientes pasos:[17]

  • Escobillado: Es rápido, Ambos bailarines arrastran levemente los pies en punta y contorneando el cuerpo y las manos en forma oscilatoria.
  • El zapateo sencillo: El ejecutante con los dos pies ligeramente separados, zapatea con el pie hacia adelante, tendiendo a colocarlo hacia el lado contrario de su origen.
  • El zapateo del zapatero: Se realizan 4 zapateados alternados con cada pie que finalizan con un quinto acentuado y firme del pie derecho que termina la serie.
  • El zapatero corrido (hombres): Ligeramente separados los pies, el ejecutante zapatea con cada pie justamente al frente de su lugar.
  • El zapateo corrido (mujeres): Es exactamente igual al de los hombres con diferencia que se hace en cuclillas.

La seguidilla y el contorneo de las caderas que tienen un origen africano, que se ven claramente reflejado en formas folclóricas más primitivas con alta ascendencia negra como el tamborito y el baile afrocolonial de los congos.[23]

El paseo, el escobillado y los zapateos son elementos culturales aportados por los españoles, observados especialmente en la cumbia santeña.[17]

Se resalta el aporte indígena en algunas formas coreográficas de la cumbia, en el caso de las formaciones de uno en fondo (hombres detrás de las mujeres) característicos de estas etnias, observado especialmente en las cumbias del Distrito de Ocú.[17]

Coreografía editar

 
Pareja bailando cumbia en un desfile en la ciudad de Panamá

Por testimonio oral se dice que se llamaba simplemente cumbia al baile de parejas independientes y cumbia cerrada a la de parejas en ruedo.[26]​ Esas denominaciones han salido de arreglos hechos sobre el esquema de la cumbia Suelta. Se sabe que a golpe de madrugada, cuando el Seco o el Guarapo fermentado habían subido la temperatura al grado más alto, algunas veces, una voz alegre gritaba:!Cierren! y el círculo se estrechaba para permitir libertades que en círculo despejado no podían hacerse. Cuando ya se iban sintiendo más tranquilos, optaban por abrir el círculo y volver al espacio primitivo.[27]

La cumbia folclórica adopta dos modalidades de baile, conocidas como «cumbia suelta» y «cumbia amanojá».[17]

  • Cumbia suelta: Es un baile colectivo, donde las parejas se desplazan formando una ronda en la que los varones van por dentro y las mujeres por fuera. Las mujeres llevan en algunas regiones velas encendidas en las manos. El movimiento en la ronda se realiza a través de una Seguidilla muy menuda, continuada, con movimientos insinuantes de caderas; y sin romper la circunferencia, adornan estos pasos con vueltas y giros, al intercambiar brevemente los lugares que han ocupado, los que forman la pareja, desde el principio del baile. Todos estos movimientos van indicados por la música que obliga a los cambios.[17]
  • Cumbia amanojá: Es la agarrada o semiabrazada, que permite el uso del salón, muchos ubican el origen de este tipo de cumbia que comentamos, en las regiones santeñas, cuando los ritmos de la cumbia y sus melodías fueron arregladas para ser usados en los salones. La frase melódica es más amplia, se le introdujeron adornos, se amplió la orquesta que además de los tambores utilizó unas veces, maracas; otras, guácharas; triángulo; flauta; guitarra española y violín que ha sido sustituido hoy por el acordeón. Hasta los textos literarios pasaron del tono picaresco, a literatura más sana; romántica y apasionada. Los movimientos un tanto sensuales perdieron un poco de su color y todo fue adecuándose para uso de la gente que no se sentía bien en el nivel que rodeaba el patio en las prácticas de la cumbia de ronda.[17]

Manuel Zárate, en su obra Tambor y Socavón, toma como paradigma la cumbia que se baila en la Ciudad de La Chorrera, haciendo la salvedad de que existen muchas otras variantes a nivel nacional, en donde la coreografía difiere a la descrita a continuación:

[…] Es un baile de ronda, donde se admiten hasta cuarenta personas, y si hay demasiados bailadores se hacen dos rondas concéntricas, de parejas. Las cumbias donde el componente cultural afropanameño es predominante constan de dos figuras, el paseo y la vuelta. El paseo consiste en el desplazamiento regular de las parejas. Para ello las mujeres se deslizan dando pasitos cortos, a dos tiempos, muy seguidos (seguidilla), con toda la planta del pie asentada sobre el terreno y llevando casi siempre un pie adelante y otro detrás. Los hombres imitan a veces ese movimiento, y otras dan pasos alternando la salida con cada pie, una vez con el derecho, otra con el izquierdo, lo cual da más libertad al bailador para ejecutar flexiones y quites vistosos. La segunda figura se ejecuta de una clara llamada de las maracas, repique prologando y fuerte muy característico, y consiste en dos desahogados cambios de las posiciones entre hombres y mujeres, los cuales se ejecutan sin dejar de bailar y de avanzar en la rueda. Es tan llamativo este movimiento como una figura de ballet. Por dos veces el hombre va hasta el círculo de las mujeres o poco más allá y las mujeres se adentran hasta el de los hombres. Al llegar los varones afuera y las damas adentro, verifican una vuelta simultánea, en forma de "lazo" y en seguida con el mismo paso que llamamos seguidilla, vuelven a sus lugares, por esta vez al varón no ejecuta vuelta en el interior, sino que forma en su línea de movimientos un ángulo y no "lazo", para volver a emprender, sin perder el paso, el mismo camino hacia afuera, mientras que la mujer girando, sobre sí misma al llegar a su puesto, vuelve hacia adentro, gira y continuando el paso, va a colocarse en la situación primera, lo mismo que el varón, quien al llegar al exterior del círculo, se regresa a buscar su puesto primitivo. Ambos recuperan sus posiciones para comenzar de nuevo el paseo. La dirección de la ronda suele cambiarse de vez en cuando y adopta el sentido de las agujas del reloj, con lo cual se pone a prueba la destreza de los bailadores, pues deben repetir el esquema consabido, "al revés".[17]

Armonía, ritmo y melodía editar

 
Campesino panameño tocando violín folclórico

Compás y ritmo editar

La cumbia es de compás binario de ascendencia africana en división 2/4 y 6/8 de ascendencia europea en caso de la modalidad atravesá. Normalmente las canciones son ejecutadas con un compás único y uniforme en toda su duración. Sin embargo, también es común que ambos compases alternen en una misma canción, característica identitaria de la cumbia en Panamá.

Las cumbias de la región de Azuero, han sido las más estudiadas y se ha determinado que poseen una estructura musical: A----B----C----D.[28]

  • El segmento AB corresponde a una introducción, herencia indiscutible de la musicalidad europea.
  • El segmento BC corresponde a un moderato de origen africano acompañado melódicamente con la saloma.
  • El segmento CD es el estribillo o «rumba», la parte más movida de la pieza musical.

Respecto a las líneas temporales para marcar las estructura rítmica, fueron investigadas por Edwin Pitre, en su tesis doctoral de música sobre la cumbia panameña, en la que plasma que el ritmo es marcado por la churuca, instrumento de percusión confeccionado a raíz de una calabaza, cuyo timbre es agudo y penetrante como una maraca, cumpliendo la función de metrónomo regulando una polirítmia compleja.[29]

En una gráfica de tiempo para 16 pulsos, los patrones de tiempo asimétricos serían:

X.xxX.xxX.xxX.XX

Esta estructura sonora y de ejecución está ligada directamente a los ritmos musicales de origen bantú en África, presente en muchos géneros folclóricos de América Latina, sin embargo en Panamá tiene la particularidad de que su instrumentación le posibilita un tono más agudo, siendo pues otro elemento identitario de la cumbia.[26]

Este mismo patrón rítmico es encontrado en otros géneros musicales de ascendencia africana presentes en el país, tales como el tamborito, el congo y el bullerengue.[26]

Melodía editar

En la cumbia, la melodía proviene tanto del canto como de instrumentos musicales, tiene características autóctonas y foráneas.

En el canto se utiliza como recurso fundamental en muchas cumbias regionales la saloma, la cual es una emisión vocal melodiosa de ascendencia indígena, presente en las faenas y fiestas campesinas del interior de la república. También se utilizan frecuentemente interjecciones como ¡ejue! ¡ay ombe! ¡iorele! ¡ irolela ¡aje! y ¡ay!. En cuanto a los instrumentos musicales ya sea el rabel, violín o el acordeón siempre siguen a la voz e incluso es frecuente que al cantar los instrumentos melódicos dejen de ejecutarse por completo, siendo esta última característica sello del canto de la cumbia en el Istmo.[cita requerida]

Una paradigma constante en el canto de la cumbia panameña en la península de Azuero y provincias colindantes es la preferencia de las intérpretes femeninas por utilizar como recurso el falsete.

Armonía editar

La armonía estudiada por Pitre demuestra que en la cumbia con rabel, violín o mejorana existe una falta de nota fundamental de acorde implícito en la armonía, notándose la ausencia de sonidos graves. Con la introducción posterior de la guitarra española, se sustenta la tonalidad apoyando el ritmo, además frecuentemente es encontrado en la primera y en la segunda inversiones de acordes.[29]

En las canciones con introducciones con estructura A-B, el guitarrista utiliza un rasgado autóctono que da la sensación de escuchar un arpa.

Instrumentos musicales editar

El instrumento común de todas las cumbias del país es el tambor, en sus variantes pujador, repicador y caja. Su origen fue investigado por Manuel F. Zárate, quien pudo, por las informaciones recibidas de la directora del Real Museo de Bélgica en Tervuren, Olga T. Boone, que los tambores panameños tienen procedencia de África en las regiones que comprende el Gabón Río Muni y el Camerón por un lado y el lago Techad has Futa Djalon por otro.[30]

La base rítmica la llevan el tambor repicador, pujador (los nombres pueden variar según la región del país), mientras que la caja y la tambora llevan el compás. Los instrumentos que marcan el ritmo son las maracas y la churuca, y La guitarra lleva la armonía. Los instrumentos cantantes son: el rabel, el violín el acordeón, la armónica, la flauta común y la flauta travesera, según la elección de los ejecutantes, generalmente se toca uno a la vez, pero puede darse ejecuciones combinadas de los mismos. Existe también la «cumbia mejorana», en la que solo se usa un instrumento, la guitarra mejorana.[31]

Es preciso hacer la aclaración que los instrumentos melódicos más arcaicos de las cumbias panameñas son el arco indígena y el rabel ambos observados en la provincia de Veraguas, siendo estos instrumentos los únicos instrumentos de cuerda de aceptación por los indígenas Ngäbe, por ende sus formas más puras y tradicionales son ejecutadas con el mismo, el acordeón entró a finales del siglo XIX pasando a ser preferido por su alta sonoridad en contraste con el rabel y el violín.[17][23]

En las cumbias de vieja estirpe, el rabel parece más bien acompañar al tambor, que a la inversa, esto es producto que los instrumentos cantantes se han agregado al baile cuando ya hacía mucho tiempo que se bailaba la cumbia al son de tambores y voces, este último fenómeno aún es observado en la cumbia congo, darienita y chorrerana.[17]

Las distintas variantes de cumbia tienen una formación instrumental de alrededor de 17 instrumentos musicales, cuya utilización puede variar dependiendo de la región del istmo de donde proceda:

Arco musical de Montijo editar

El arco musical es un instrumento de ascendencia indígena extinguido, que formó parte de los grupos de cumbia de la provincia de Veraguas.[23]​ El arco se elaboraba de una rama de guásimo de pulgada y media de espesor o de guasemillo de playa siendo más anchos al usar las ramas de dicho árbol. Tenía un largo de alrededor de 1,66 metros, la base era de 4 cm de largo y casi una pulgada de espesor. Para ejecutarlo se afirmaba la base o punta en la que terminaba, sobre el suelo, o sobre la pared. El otro extremo se introducía en la boca que hacía caja de resonancia al pulsar su única cuerda. Al tocar el instrumento tenía la capacidad de emitir las notas musicales básicas para realizar una melodía completa.

Rabel o violín criollo editar

El músico Narciso Garay, estudio este instrumento y estableció que el Rabel panameño es descendiente del instrumento musical árabe rabeb, que al igual que el rabel pastoril de España, mantiene sus tres órdenes.

En cuanto los materiales para su construcción Garay señala, que la tapa suele fabricarse de balsa y todo el resto del instrumento de árbol de cedro o de jamaico. En cambio, para fabricar el arco, al cual se le da forma curva y tendida análoga se usa el matillo. Las cuerdas salen de la crín del caballo.[32]

Mejorana editar

La guitarra mejorana fue investigada por Brenes y estableció que los materiales para la construcción de la guitarra son los siguiente: «la tapa y el fondo de la caja “resonadora” son planos y paralelos. El portacuerdas, mango o cuello es tan corto que casi parece ser hecho a la medida de la mano. El cuerpo resonador tiene forma de ocho alargado. Esta guitarra mide de 55 a 60 cm de largo. Existen dos variedades determinadas por el cordaje y la afinación; la “mejorana”, de cinco y la bocona, de cuatro cuerdas .[33]

Guitarra española editar

Es un instrumento musical de uso universal, debido a que es utilizado de forma generalizada en la tradición musical panameña, comúnmente acompaña al violín en reemplazo de la mejorana.[33]

Acordeón editar

Procedente de Austria, fue traído a Panamá a mediados del siglo XIX por marineros y aventureros europeos, que en grandes cantidades cruzaban el istmo rumbo a California durante la fiebre del oro. Se tiene noticias de su venta en el istmo desde hace más de 160 años en un anuncio en el periódico la estrella de Panamá en 1850.[34]​ En sus investigaciones Brenes recibió testimonios orales de parte de músicos, que puntualizaron que a finales del siglo XIX y durante la Guerra de los Mil Días, los panameños usaban el acordeón como sustituto del violín en los bailes de los pueblos istmeños.[35]

Armónica editar

Es de uso en la música folclórica de algunas población del interior de Panamá. Es comúnmente llamado «pito». En sus investigaciones tanto Manuél Zárate y Gonzálo Brenes llegaron a la conclusión que su introducción al istmo de Panamá es más reciente que la del acordeón.[17][33]

Flauta travesera editar

Aerófono de origen europeo utilizado en la música popular panameña, alternando en algunos pueblos de las provincias centrales con el violín y la guitarra española.[33]

Triángulo editar

El triángulo es usado en las provincias de Los Santos y Herrera, según testimonios de ancianos recogidos por Brenes, afirman que conocieron este instrumento a finales de siglo XIX.[33]

Almirez editar

Usado exclusivamente en el distrito de Antón en la Provincia de Coclé, es una pequeña campana con su forma de mortero que al momento de tocarse por dentro con el majador produce unos acordes sencillos y armoniosos. También cambian de ritmo al mismo tiempo que los tambores y las tonadas de las solistas; la solista canta y a la vez toca el almirez al lado de la caja; un dato curioso es que si la cantante no sabe tocar el almirez, los hombres encargados de los tambores no los suenan.[36]

Churuca editar

La churuca se confecciona a partir de una calabaza. Esta calabaza tiene forma alargada y por lo general termina en un mango curvo. Se deja secar hasta que al agitarse como si fuese un sonajero, se sienta el sonido de las semillas. En este momento, es necesario hacer una incisión o hueco con mucho cuidado para sacarle las semillas y los restos de pulpa del fruto, dejándose solamente la parte externa, ya seca. Luego de ese delicado proceso, se le hacen con segueta o cuchillo las ranuras en la cara opuesta a aquella donde se abrió el agujero. Estas ranuras, o rayas, luego para producir el sonido al ser rascadas con el trinche.[33]

Zambumbia editar

Instrumento propio de las cumbias de la provincia de Chiriquí, consiste en un tronco delgado hueco, que es rellenado con semillas secas o pequeñas piedras, y tapado en los extremos.[17]

Tambor repicador editar

De forma cilíndrica, de sonido agudo, está revestido con cuero de venado, amarrado con cuerdas y cuñas que le dan tensión al cuero, generalmente es el que adorna la melodía de percusión con su repicar en contratiempo.[33]

Tambor pujador editar

De cuña de sonido grave, el que puja sin variar, de la misma constitución del repicador, sin embargo es un poco más grueso con relación al primero.[33]

Caja editar

De origen hispánico, es un instrumento cilíndrico hueco confeccionado de madera cubierto con cuero de venado, tiene parches por sus dos lados, y se toca con dos bolillos o palitos. Es normalmente acompañado con una cuerda delgada tensada en uno de sus parches de cuero, para que al ser ejecutado emita un sonido vibratorio acompañado con el sonido del cuero. Su función es lleva el compás en la orquesta.[33]

Tambora editar

Conocida también como «caja», de origen africano, es un tambor de doble parche de cuero de venado que marca el bajo, de forma similar a la caja de origen hispánica, pero con dimensiones mucho más anchas y largas.[17][33]

Tambora bombo editar

Única en todo el país, presenta dimensiones del tamaño de un bombo y es propia de la comunidad coclesana del Pajonal.[27]

Tambor cumbiero o sequero editar

Tambor cuya construcción y uso es exclusivo para la cumbia, es propio de la región chorrerana y Pajonal en Coclé.[17]

Variantes regionales editar

Cumbia santeña editar

Originaria de la Península de Azuero, se ejecuta tradicionalmente con violín, caja, guachara o churuca, tambor pujador o llamador y guitarra.[17]​ Goza de gran popularidad en el país y es la que más ha evolucionado. Su forma popular se canta y ejecuta con acordeón y se le conoce como Típico. El baile tradicional se realiza bajo la forma de cuatro figuras: Paseo, seguidilla, cruce y zapateo. Las mujeres bailan ataviadas con lujosas y tradicionales polleras, los hombres con camisilla o camisa blanca y sombrero «pintao». Según el orden, tiempo y duración de las cuatro figuras, la cumbia santeña presenta a su vez las siguientes subvariantes:[37]

  • Cumbia cerrada: Es de ritmo acelerado, en la figura de la seguidilla las parejas bailan en grupo y cierran un círculo momentáneamente y luego se vuelve a abrir.
  • Cumbia abierta: Es de ritmo lento y no se baila en grupo.
  • Cumbia zapateada: En ella los movimientos de los ejecutantes acompañan la música con rítmicos zapateos
  • Cumbia atravesada: Es una cumbia de ritmo alegre y rápido. Se le conoce como «atravesao», es de movimientos más libres y tiene carácter muy festivo.

Cumbias de la región de Dos Ríos, Dolega editar

Estos bailes se caracterizan por la alegría, en especial en el varón ya que realiza una serie de ejercicios con euforia y alegría durante el baile, la dama también es alegre pero menos activa durante el baile. Los instrumentos que se utilizan para la ejecución de la cumbia de Dos Ríos están: la caja, dos tambores( pujador y repicador), la churuca, la maraca y el acordeón. Entre ellas resaltan:

  • Cumbia la Tumba Caña: Su nombre representa la faena de la tumba de caña. El varón lleva en su mano derecha un machete y en la izquierda un gancho y las damas unos trozos de caña en las manos. Se baila en círculo, pero tiene la particularidad de que se inicia en semicírculo para que las parejas que van a bailar individualmente puedan desplazarse y luego, cuando todas las parejas se suman a bailar se cierra el círculo.

Cumbia chorrerana editar

Cumbia del Distrito de La Chorrera, se toca con acordeón, los danzantes llevan velas encendidas y bailan haciendo un círculo alrededor de los músicos, el momento más alegre del baile es aquel en el que la música hace un cambio y resuenan las maracas y tambores, mientras que los participantes saloman y gritan anunciando que es el momento de cambiar de posición mientras que se dan giros y se ejecutan movimientos eróticos. Se toca en tiempo de tambor «norte», según Manuel Fernando Zárate tiene parecido con la cumbia de Cartagena de Indias, sostiene la hipótesis que dicho parecido es producto del asentamiento de soldados colombianos en la ciudad a fines del siglo XIX, para sofocar disturbios civiles en el istmo.[17]

Cumbia darienita editar

Muy popular al este de la Provincia de Panamá y en la provincia de Darién, se caracteriza por movimientos sensuales y picarescos, su ascendencia africana es muy notoria. Se baila con velas encendidas llevadas por las mujeres.[17]

Cumbia congo editar

La cumbia tiene forma y carácter diferente en la provincia de Colón, en un principio era eminentemente cantada, posteriormente se sustituyó por la melodía de violines y acordeones, donde se eliminaron las voces y las palmadas. Es desarrollada en un sitio al aire libre, sin importar mucho lo irregular del piso. En la ronda se admiten hasta treinta bailadores y si son demasiados se hacen dos rondas concéntricas de parejas. Como todas las cumbias de ascendencia puramente africana, consta de dos pasos esenciales: el paseo y la vuelta, todo esto complementado con voces alentadoras y movimientos sensuales. La dirección de la ronda se cambia de vez en cuando y adopta el sentido de las agujas del reloj, con lo cual se pone a prueba la destreza de los bailadores pues deben repetir el esquema del paseo y vueltas, pero ahora al revés. En la actualidad, los violines y acordeones han perdido popularidad y se ha vuelto a interpretar en su forma original cantada.[cita requerida]

En 2018 fueron inscritas las expresiones rituales y festivas de la cultura congo, en la lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Con este reconocimiento la cumbia congo, una de las expresiones que forma parte del ritual de dicho pueblo, pasa a ser reconocida no solo como patrimonio de los panameños sino de toda la humanidad.[38]

Cumbias de las comunidades del distrito de Ocú y de la provincia de Veraguas editar

Es bailada en ronda utilizando como instrumento musical la Mejorana.[17]

Eventos y Festivales editar

Festival Nacional de la Cumbia Chorrerana editar

Celebrado en La Chorrera, en conmemoración de la desaparición física del popular músico de cumbia chorrerana, Carlos Felipe Isaac «Ñato Califa» y la cantante Lucia «Chía» Ureña, al igual que los 6 miembros de su agrupación musical.

El festival es llevado a cabo en el anfiteatro Lucía «Chía» Ureña, haciéndose reconocimientos en su marco a folcloristas y artesanos chorreranos, que han luchado para que la cultura cumbiera se preserve.

Durante este evento de tres días, se realizan concursos de baile y canto de cumbia chorrerana, indumentaria chorrerana, máscaras del Gran Diablo y de toque del tambor cumbiero.[39]

El festival es organizado por el «Comité Chorreranos Unidos, Que la Cumbia No Pare» desde el año 2007, en cada edición se elige una reina que se encarga de presidir la celebración; además de los concursos se realizan desfiles y presentaciones de conjuntos folclóricos de distintas partes del país.[40]

Véase también editar

Referencias editar

  1. «Definición RAE». 
  2. a b Ministerio de Educación de Panamá. «Símbolos del Folklore Panameño». Archivado desde el original el 4 de diciembre de 2011. Consultado el 25 de marzo de 2011. 
  3. a b Dora P. de Zárate y Manuel Zárate, Enciclopedia de la Cultura para Niños y Jóvenes. Suplemento Educativo Cultural del Diario Panameño La Prensa N.º 29. Septiembre de 1985.
  4. Expresiones rituales y festivas de la cultura congo - Inscritas en 2018 (13.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad
  5. Garay, Narciso, Tradiciones y cantares de Panamá: ensayo folklórico, editorial De L'expansion Belge, 1930, Bélgica; p. 294.
  6. «La cumbia», Revista Colombiana de Folclor, vol. III, n. 7, (2.º ep.), pp. 189-200. 1962.
  7. Diazgranados Villarreal, Jorge, La cumbia, el jolgorio y sobre todo el placer, suplemento Week-End, Diario del Caribe, 1977, Barranquilla, pp. 4-5.
  8. «La Cumbia en Panamá, Nisla Vergara. 2011.». Archivado desde el original el 17 de julio de 2011. 
  9. Real Academia Española. «cumbé». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Consultado el 16 de marzo de 2019. 
  10. Guillermo Carbó Ronderos. «La cumbia». Archivado desde el original el 19 de junio de 2012. Consultado el 4 de julio de 2012. 
  11. Mallet, Matilde de Obarrio Vda. de, Bosquejo de la vida colonial de Panamá, Panamá: Impresora Panamá, 1961. 61: ilus.; 22 cm; p. 27.
  12. Acosta Mack, Apolonio. Historia del Congo. Panamá. Imprenta Articsa; p. 76.
  13. Mallet, Matilde de Obarrio Vda. de, Sketches of spanish-colonial life in Panama: 1572-1821, Nueva York: Sturgis & Walton Company, 1915.
  14. Cheville, Lila, Festivales and Dances of Panama, Panamá: Litho Impresora Panamá, 1977. 187 pp.; 22 cm; p. 128 (en inglés).
  15. Theodore, Johnson, California and Oregon: or sights in the gold región, and scenes by the way. Philadelphia: Lippincott & co., 1831; p. 31 (en inglés).
  16. Archivos del Municipio, Tomo 35, Archivo N.º 2, nota de Genaro Pacheco del 21 de enero de 1895.
  17. a b c d e f g h i j k l m n ñ o p q r Zárate, Manuel (1962). Imprenta Nacional, ed. Tambor y socavón: Un estudio comprensivo de dos temas del folklore panameño y sus implicaciones históricas y culturales. Ministerio de Educación. p. 408. 
  18. «Garay, Narciso, Tradiciones y Cantares de Panamá, Página 294». Consultado el 5 de abril de 2017. 
  19. Alvarado, Cheyla y Santana Bleixen, El pluralismo cultural musical en la sociedad panameña desde sus inicios hasta principios del siglo XX, p. 47.
  20. Castillero, Ernesto, datos del origen del tamborito, revista lotería n.º 33, febrero de 1944, p. 25.
  21. Castillero, Ernesto, cuadro de costumbres, las divisiones sociales de los panameños, revista Épocas, 13 de octubre de 1949, pp. 6-7.
  22. «Dora P. de Zárate en relación a las cumbias ancestrales cantadas». Archivado desde el original el 6 de octubre de 2011. 
  23. a b c d e Zárate, Dora P. Sobre nuestra Música Típica, editorial universitaria, Panamá, 1996; pp. 69-73.
  24. «Dora P. de Zárate en relación a la cumbia del angelito». Archivado desde el original el 6 de octubre de 2011. 
  25. «Vergara Nisla, La Cumbia en Panamá, 2001». Archivado desde el original el 17 de julio de 2011. 
  26. a b c Violín Israel y Daniel Dixon, Análisis general de la música africana y afro-antillana y su influencia en la música popular de Panamá. Editora Universidad. Panamá. 1995; p. 178.
  27. a b Dora P. de Zárate. Enciclopedia de la Cultura para Niños y Jóvenes. Suplemento Educativo Cultural del Diario Panameño La Prensa N.º 29. Septiembre de 1985.
  28. «Durán Pastor, La Saloma Panameña, Diario el Panamá América. Edición del 7 de enero de 1999.». Archivado desde el original el 17 de febrero de 2015. Consultado el 9 de septiembre de 2014. 
  29. a b Pitre Vásquez, Edwin Ricardo (2008). Veredas Sonoras da Cúmbia Panameha: Estilos e Mudança de Paradigma (pdf) (en portugués). São Paulo. 
  30. Zárate, Dora P. de: Una vez más sobre los tambores. Revista Lotería n.º 349-349, marzo-abril, 1985. Edit. La Nación. Panamá.
  31. «Instrumentos Musicales Panameños». Archivado desde el original el 29 de julio de 2012. 
  32. «Garay, Narciso, Tradiciones y Cantares de Panamá, Página 287». Consultado el 5 de abril de 2017. 
  33. a b c d e f g h i j Brenes, Gonzalo (1999). Los instrumentos de la Etnomusica de Panamá. Autoridad del Canal de Panamá. P. 
  34. «Chiriboga, Vilma, Cosmopolitanismo y sincretismo en el Panamá Colombiano. Vida Cotidiana en la Ciudad de Panamá (1850-1890), Editoria Universidad, 2001, Panamá. Pag.102». Archivado desde el original el 19 de agosto de 2014. 
  35. Brenes Candanedo, Gonzalo, Los instrumentos de la Etnomusica de Panamá, Autoridad del Canal de Panamá, Panamá. 1999.
  36. Hernández Maxdalis, Variantes de Cumbia en Antón Centro, editora Universidad de Panamá, 2009. Pág. 29
  37. «bailes regionales de Panamá». Archivado desde el original el 1 de octubre de 2011. 
  38. Expresiones rituales y festivas de la cultura congo Panamá, Inscritas en 2018 (13.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad
  39. «Viene la Cumbia Chorrerana, Mi Diario (9/4/2015)». Consultado el 5 de abril de 2017. 
  40. «Mantienen con vida la Cumbia Chorrerana, Diario la Estrella de Panamá (12/12/2010)». Consultado el 5 de abril de 2017. 

Bibliografía editar

  • Dora P. de Zárate. Enciclopedia de la Cultura para Niños y Jóvenes. Suplemento Educativo Cultural del Diario Panameño La Prensa N.º 29. Septiembre de 1985.
  • Zárate, Manuel Fernando de las Mercedes. Tambor y socavón: un estudio comprensivo de dos temas del folklore panameño y sus implicaciones históricas y culturales, Ministerio de Educación, 1962 (Imprenta Nacional), 408 pp.
  • Garay, Narciso. Tradiciones y cantares de Panamá: ensayo folklórico, editorial De L'expansion Belge, 1930, Bélgica.
  • Brenes Candanedo, Gonzalo, Los instrumentos de la Etnomusica de Panamá, Autoridad del Canal de Panamá, Panamá. 1999.
  • Alvarado, Cheyla, y Santana, Bleixen, El pluralismo cultural musical en la sociedad panameña desde sus inicios hasta principios del siglo XX, p. 48.
  • Matilde de Obarrio Vda. de Mallet, Bosquejo de la vida colonial de Panamá, Panamá: Impresora Panamá, 1961. 61: ilus.; 22 cm.
  • Castillero, Ernesto, Datos del origen del tamborito, revista lotería n°33 febrero 1944, p. 25.

Enlaces externos editar