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Eugenio Cruz

pintor y poeta chileno
(Redirigido desde «Eugenio Cruz Vargas»)

Eugenio Cruz Vargas (Santiago, 2 de octubre de 1923 - Olmué, 18 de enero de 2014) fue un pintor y poeta chileno, cuya obra plástica se desarrolló en el marco del paisajismo naturalista y la abstracción, mientras que su poemario bajo los conceptos del surrealismo.

Eugenio Cruz Vargas
Eugenio Cruz Vargas (1923-2014).jpg
Información personal
Nombre de nacimiento Eugenio Cruz Vargas[1]
Otros nombres Cruz Vargas
Nacimiento 2 de octubre de 1923 Ver y modificar los datos en Wikidata
Santiago de Chile, provincia de Santiago, Chile Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 18 de enero de 2014 Ver y modificar los datos en Wikidata (90 años)
Olmué, Valparaíso, Chile Ver y modificar los datos en Wikidata
Causa de la muerte Cáncer Ver y modificar los datos en Wikidata
Lugar de sepultura Parque del Recuerdo, Chile Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Chileno
Religión Católico
Familia
Padres Pedro Nolasco Cruz Correa
María Vargas Bello
Cónyuge María de la Luz Vergara Errázuriz
9 hijos
Hijos José Eugenio, Soledad, Juan José, Eduardo, Josefina, Isabel, Felipe, María de la Luz y Santiago
Familiares Pedro Nolasco Cruz Vergara
Andrés Bello
Educación
Educación Colegio San Ignacio , École du Louvre
Educado en
Información profesional
Ocupación Pintura, Escritor y Publicista.
Conocido por Pintor y Poeta
Años activo Siglo XX y Siglo XXI
Movimientos Pintura romántica, Naturalismo, Realismo y surrealismo literario
Obras notables Pictórica:Paisajista naturalista y abstraccionismo.
Poemarios: La única vez que miento (1978), Cielo (1980) y De lo terrenal a lo espacial (2011)
Firma Eugenio Cruz Vargas firma civil.jpg

Índice

Biografía

 
Eugenio Cruz Vargas y familia en 1972

Hijo del empresario viticultor Pedro Nolasco Cruz Correa y de María Vargas Bello. Contrajo matrimonio en Santiago el 15 de julio de 1950, con María de la Luz Vergara Errázuriz, hija de Felipe Vergara Artaburuaga y Elena Errázuriz Mackenna.[2]​ Tuvieron nueve hijos: José Eugenio, Soledad, Juan José, Eduardo, Josefina, Isabel, Felipe, María de la Luz y Santiago.

Estudió en el Colegio San Ignacio de Santiago. Luego ingresó como funcionario al Banco de Chile, desempeñándose en el área publicitario-inmobiliaria.

Al iniciarse los años 1960 se integró como socio a la Agencia de Publicidad Cóndor, fundada en 1942 por Ruperto Vergara Santa Cruz,[3]​ empresa de la cual, posteriormente, sería su propietario. Más tarde crearía la agencia Cruz y del Solar y en los años siguientes Vía Publicidad y Publicidad Siete.

En 1970 viajó a Europa y Asia en búsqueda de nuevos proyectos. Durante una prolongada estancia en París concurrió a la École du Louvre, donde asistió a cursos de historia del Arte. Posteriormente se trasladó a Estados Unidos con el fin de gestionar recursos asociados para producciones cinematográficas chileno-norteamericanas, logrando materializar dos filmes: la comedia Antonio, rodada en la caleta de Quintay, Santiago y Pirque, bajo la dirección del cineasta chileno y conductor de televisión, Claudio Guzmán; y, el drama Autorretrato, dirigida por el norteamericano Maurice McEndree.[cita requerida]

Es entre 1978 y mediados de los años 1980 que impulsó los dos últimos proyectos antes de dedicarse exclusivamente escribir y pintar.[cita requerida]

Pintura

 
Durante la inauguración de su primera muestra pictórica, abierta del 6 al 23 de agosto de 1986, Cruz Vargas aparece junto a Paloma Correa de Bunster, directora del Instituto Cultural de Providencia, donde se exhibió la obra del artista, y José María Palacios Concha, destacado crítico de Arte.

Se radicó primero en Los Ángeles (1965), para luego trasladarse a Río Bueno (1974). Su obra pictórica del período es de carácter paisajista y abstracta.[cita requerida]

A partir de mediados de la década de 1980, dedica su mayor tiempo a la pintura.[cita requerida] Solo realizó cuatro presentaciones públicas individuales de sus pinturas entre 1986 y 2008, exhibiendo una selección de 160 cuadros de un total de 310 realizados con la técnica de óleo sobre tela, de mediano y gran formato.[cita requerida] La primera muestra, titulada “Óleos. Eugenio Cruz”, se realizó en agosto de 1986 en uno de los salones del Palacio Schacht. Víctor Carvacho Herrera escribió sobre Cruz:

“Lleva pintando unos doce años y a lo largo del lapso relativamente corto, como el que citamos, podemos advertir dos fases. La primera es propia de un primitivo, entendiendo el concepto en la forma como se expresaron los primeros pintores occidentales, antes del Renacimiento. De esta fase hay una pintura muy hermosa: “Puerto de San Antonio”. El sentimiento puro y limpio ante la escena que describe, con su cielo plata y su mar verdeazul, está por sobre cualquier consideración que se haga sobre perspectiva y dibujo. "Miramos con placer, en alguna tela, la individualización de una conífera o un eucalyptus, por la textura y los tonos. Es su cariz de naturalista. El romántico se da en la paleta, esto es, el conjunto de colores que prefiere: los grises del blanco, los pardos, los grises del rojo y de los ocres, concluyendo en unos verdes de rica y profunda matización, algo como en el estilo de Oskar Trepte, pero sin su melancolía, pero si con toda la potencia de una poesía serena y evocadora…" [4]

Trece años después de su primera muestra pictórica, entre el 8 de abril y el 8 de mayo de 1999, expuso por segunda vez en el Instituto Cultural de Providencia bajo el mismo título de la primera muestra, ”Óleos. Eugenio Cruz”. José María Palacios Concha comentó en La Segunda:

“Su paleta es pródiga. Exigida por el pintor, sabe asociarse a sus emociones y recrear vistas con significativas sugerencias…La pintura de Eugenio Cruz se caracteriza también por el buen logro de los equilibrios y armonizaciones en la tonalidad gris, que deja entrever más de algún nostálgico eco de su antigua vida campesina. En particular de los árboles, actitud que en su oportunidad, hizo escribir al crítico Víctor Carvacho: Ama la naturaleza y, de todas sus maravillas, distingue los árboles. Por eso su género predilecto es el paisaje. Es la verdad”.[5]

 
Vista parcial de la exposición que el poeta y pintor Cruz Vargas presentó el año 2008 en el Centro Cultural Montecarmelo del Instituto Cultural de Providencia, Chile

El escenario de la cuarta y última exposición de sus pinturas fue el Centro Cultural Montecarmelo, del Instituto Cultural de Providencia, situado en el turístico Barrio Bellavista, donde exhibió entre junio y julio de 2008 ”Del paisaje a la abstracción”.[6]

En las fotografías de izquierda a derecha: Catálogos de exposiciones:
* Portada del catálogo de la exposición de óleos sobre tela realizada entre el 6 de agosto al 28 de agosto de 1986, en los salones del Instituto Cultural de Providencia, Chile;
* Portada del catálogo de la exposición de óleos sobre tela realizada entre el 8 de abril y 8 de mayo de 1999, en los salones del Instituto Cultural de Providencia, Chile;
* Portada del catálogo de la exposición de óleos sobre tela realizada en junio de 1999, en el Salón Presidencial del Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez de Santiago, Chile;
* Portada del catálogo de la exposición de óleos sobre tela realizada entre el 5 de junio y 30 de julio de 2008, en la Sala de Exposiciones del Centro Cultural Montecarmelo del Instituto Cultural de Providencia, Chile.

Poesía

 
Cruz Vargas en el lanzamiento de su libro 'De lo Terrenal a lo Espacial'

En el período 1975 y 2008, paralelamente a su dedicación a la pintura, escribió tres libros de poemas que la crítica acogió con cierta reticencia.

Bajo el sello de Editorial Universitaria, en 1978 publicó el primero: ”La única vez que miento”.[7]​ En poemas temáticamente asimétricos y escritos en lenguaje simple, entremezcla intensos sentimientos de amor y reflexiones sobre la naturaleza con evocaciones de la vida urbana y del campo.[cita requerida] La escritora María Carolina Geel situó la obra en la balanza de sus juicios y, luego de escrutarla, escribió:

“Iniciando la lectura de estos poemas se enfrentará el lector a una sencillez curiosa que, en general y aunque pecando de ella, no deja una decidida sensación de pobreza en la factura del verso ni de escasez en el lenguaje…Lo dicho no impidió ir captando el encanto innegable que ofrecen estos poemas, encanto que es difícil - de veras difícil - de atrapar. En el poema ”Ayentamo”…ese encanto entrama los versos todos… Además, parece recorrerlo una sutil y pura sensualidad generada de un fuerte sentimiento de la naturaleza… que a nuestro entender encierra tratados de filosofía ontológica…Se trata de un original canto a los bosques, con un título difícil, ”La ignorancia de no conocerte”, y que presenta una muy actual concepción poética”. “¿Permite todo esto clasificar su poesía dentro del surrealismo? Decimos que si, ya que se ha definido éste como asociación de ideas irracionales y búsqueda de los efectos del azar, cosas ambas que en todo el texto se perciben, pero en un orden secundario podría decirse, porque el pensamiento creador permanece latente y hasta patente a lo largo de la obra.” [8]

La Editorial Nascimento publicó en 1980 su segundo libro: ”Cielo”.[9]​ Con una temática identificada con el surrealismo. Solo se registra un breve comentario del poeta, ensayista y crítico literario de ”El Mercurio”, Jaime Quezada. Bajo el seudónimo de “Astrolabio” escribió:

“Opus 2 de este hombre de acción que avanza, algo a ciegas, hacia la poesía. Ingenuo, elemental a ratos… Piense en Keats. O, si prefiere, en el Neruda adolescente…Para avanzar en serio, más lecturas y menos producción. La poesía es un silencio que estalla. Desde adentro hacia afuera. Esto la distingue de la redacción de versos. De todo este Cielo, el poema XI parece volar”.[10]

Al cabo de tres décadas, compartidas con la pintura, produjo su tercer y último libro: ”De lo terrenal a lo espacial”,[11]​ en cuya cubierta se usó como ilustración su propia pintura titulada ”Paisaje en un color”. El prólogo fue escrito por el poeta chileno, Emilio Antilef.[12]​ Éste lo presentó el 8 de abril de 2011 en un acto realizado en el Instituto Cultural de Providencia.[cita requerida] Dice Antilef en el prólogo:

“Los sentimientos no son unilaterales en el trabajo de este autor chileno. Sus reclamos, declaraciones de amor, condenas al sistema y al mercado, alegorías y juegos admiten diversas lecturas. Y eso es apreciable en estos días en que el lenguaje cambia y las discusiones sobre sus límites abundan. El peso de lo contemporáneo nos crea una avidez por poemas que sepan reflejar el pluralismo de su época. Intelectuales muy preciados en estos días, como el venezolano Rafael Rattia, expresan que: Muchas veces el matiz, el imperceptible giro de lenguaje es lo que convierte al poema en verdadera obra de arte” “Lo que escribe Eugenio Cruz, tiene todo para calzar en ese concepto de Rattia. Algo que es parte de un terreno donde los detalles biográficos del autor no importan. Sin embargo, la poesía que se encuentra en este libro no pudo haber sido concebida sin aquellas marcas que deja una experiencia que reluce en su intensidad, imprescindible para intentar llegar de lo terrenal a lo espacial. El mismo intento compartido por jóvenes y adultos menores o mayores que ansiamos tocar o sencillamente ir más allá del cielo”.[13]

En los dos últimos años de vida, estuvo dedicado a la escultura. Alcanzó a terminar tres obras en materiales reciclados antes de fallecer.[cita requerida]

En las fotografías de izquierda a derecha: Portadas de libros: La única vez que miento (1978), Cielo (1980) y De lo terrenal a lo espacial (2011).

Homenajes

La fundación que lleva su nombre publicó en el diario El Mercurio, del 18 de enero de 2015, primer aniversario de su fallecimiento, un inserto in memoriam en el cual, además de reproducir su último poema, señaló que: “Su presencia…estará siempre plasmada en su obra pictórica y literaria…la más noble forma de perpetuarse en la historia de su país.”[14]

Una crónica en el área de cultura del diario El Mercurio, le recordó en su edición del 1 de febrero de 2016.[15]​ Y, en abril siguiente, el diario La Tercera, lo incluyó en un diccionario biográfico de su revista digital Icarito.[16]

Referencias

  1. Biografía, Eugenio Cruz Vargas, Museo Nacional de Bellas Artes
  2. Familia Cruz Vergara
  3. “Diccionario biográfico de Chile”. Edición 16a. 1976-1978. Editor: Empresa Periodística Chile. Pág. 1206.
  4. Catálogo 1986 ”Óleos Cruz Vargas”.
  5. ”La Segunda”, 13-04-1999.
  6. "La Tercera". Edición digital. 31 de mayo de 2008.«Copia archivada». Archivado desde el original el 4 de marzo de 2016. Consultado el 18 de junio de 2014. 
  7. “La única vez que miento”. Eugenio Cruz. Editorial Universitaria, 1978 (Chile). 167 Págs.
  8. ”El Mercurio”, 25 de febrero de 1979. Pág. E-3.[1]
  9. “Cielo”. Eugenio Cruz. Editorial Nascimento, 1980 (Chile). 128 Págs. Dibujos de Enrique Foos.
  10. ”El Mercurio”, 02 de noviembre de 1980.[2]
  11. “De lo terrenal a lo espacial”. Eugenio Cruz. Estrella Verde Ediciones, 2011 (Chile). 252 Págs. ISBN 978-956-345-061-3.
  12. Biografía de Emilio Antilef. Consultado el 12–9–2014.
  13. "De lo terrenal a lo espacial". Prólogo. Págs. 12-13.
  14. Diario El Mercurio, 18 de enero 2015, página A25. Archivado el 17 de diciembre de 2017 en Archive.is[3]
  15. Diario El Mercurio. Archivado el 6 de junio de 2016 en Archive.is.[4]
  16. Revista Icarito, Biografías, archivado el 9 de junio de 2016 en Archive.is[5]

Enlaces externos