Filosofía moderna

filosofía origina en Europa en el siglo XVII

La filosofía moderna es aquella filosofía desarrollada durante la edad moderna y asociada con la modernidad. No es una doctrina concreta o escuela (por lo que no debe ser confundida con movimientos específicos como el Modernismo), a pesar de que muchos autores de esta era comparten ciertos supuestos comunes, lo cual ayuda para distinguirla de filosofía anterior y posterior.[1]

Historia de la filosofía
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El siglo XVII marca el inicio de la filosofía moderna, mientras que el comienzo del siglo XX marca aproximadamente su fin. Cuánta parte del Renacimiento debería ser incluido como parte de la filosofía moderna es un asunto controvertido: el Renacimiento Temprano es a menudo considerado menos moderno y más medieval comparado al Alto Renacimiento más tardío.[2]​ También se debate si la modernidad ha acabado o no en el siglo XX y si ha sido reemplazada por la posmodernidad. Cómo uno decide estas cuestiones determina el alcance del uso del concepto de «filosofía moderna». Otro de estos usos es datar la filosofía moderna desde la «Era de la Razón», donde la filosofía sistemática se hizo común, lo cual excluye a Erasmo de Róterdam y a Nicolás Maquiavelo como «filósofos modernos». Otra forma es fecharla, de la misma forma que la mayoría del período moderno está fechado, desde el Renacimiento. Para algunos, la filosofía moderna terminó en 1800 con el surgimiento del hegelianismo y del idealismo. Una visión general tendría entonces a Erasmo de Róterdam, Francis Bacon, Nicolás Maquiavelo y Galileo Galilei como representantes del auge del empirismo y del humanismo.

Durante los siglos XVII y XVIII, las figuras importantes en filosofía de mente, epistemología y metafísica se podían dividir aproximadamente en dos grupos principales. El racionalismo, dominante en Francia y Alemania, que argumentaba que todo conocimiento tiene que empezar de ideas innatas en la mente. Racionalistas importante fueron René Descartes, Baruch Spinoza, Gottfried Leibniz, y Nicolas Malebranche. El empirismo, por otro lado, defendió que el conocimiento siempre empieza por la experiencia sensorial que recibimos a través de los sentidos. Figuras importantes de esta línea de pensamiento fueron David Hume John Locke y George Berkeley. La ética y la filosofía política generalmente no se subsume dentro de estas categorías, aunque todos estos filósofos trabajaron en la ética en sus estilos distintivos propios. Otras figuras importantes en filosofía política incluyen Thomas Hobbes y Jean-Jacques Rousseau.

A fines del siglo XVIII, Immanuel Kant estableció un sistema filosófico innovador que pretendía reconciliar el racionalismo y el empirismo. Ya sea que tuviera o no razón, la terminar la disputa filosófica continuó. Kant influyó fuertemente en las obras filosóficas alemanas a principios del siglo XIX, comenzando así la tradición del idealismo alemán. El tema característico del idealismo fue que el mundo y la mente deben entenderse de acuerdo a las mismas categorías. El idealismo alemán culminó con el trabajo de Georg Wilhelm Friedrich Hegel, quien, entre muchas otras cosas, dijo que «lo real es racional; lo racional es real».

El siglo XIX se caracterizó por ser en gran parte una reacción a la filosofía de Immanuel Kant,[3]​ y en el último tercio a la publicación de El origen de las especies. Comenzó con el desarrollo del idealismo alemán (principalmente Fichte, Schelling y Hegel), pero siguió con una cantidad de otros movimientos,[4]​ la mayoría de los cuales fueron creados por filósofos trabajando desde fuera del mundo académico.[5]​ En Alemania, los excesos metafísicos del idealismo dieron lugar a un movimiento neokantista. Arthur Schopenhauer llevó el idealismo a la conclusión de que el mundo no era más que un inútil juego de imágenes y deseos, y defendió el ateísmo y el pesimismo. Nietzsche, en cambio, consideró que esto no llevaba al pesimismo, sino a la posibilidad de un nuevo tipo de libertad, proclamó la muerte de Dios y junto con Kierkegaard sentaron las bases para la filosofía existencialista.[6]Auguste Comte acuñó el término «positivismo» y popularizó la escuela del mismo nombre.[7][8]​ En la ética, Jeremy Bentham y John Stuart Mill elaboraron el utilitarismo, según el cual la acción correcta es aquella que produce la mayor cantidad de felicidad general.[9]Karl Marx y Friedrich Engels invirtieron la filosofía hegeliana para sentar las bases del materialismo dialéctico. En los Estados Unidos, Charles Sanders Peirce, William James y John Dewey dieron origen a la escuela pragmatista.[10]​ Por el final del siglo, Edmund Husserl inició la escuela de la fenomenología trascendental. En el último tercio del siglo, Gottlob Frege empezó con su trabajo en lógica matemática, que habría de proveer las herramientas para la filosofía analítica, pero que permanecería desconocido hasta el siglo XX. La filosofía británica del siglo XIX de a poco fue dominada por el pensamiento neohegeliano y como reacción contra esto, figuras como Bertrand Russell y George Edward Moore crearon el movimiento de la filosofía analítica, que es esencialmente una actualización del empirismo tradicional acomodando la invención de la lógica moderna por el matemático alemán Gottlob Frege.

ContextoEditar

 
Francisco Suárez, figura puente entre la filosofía escolástica y la filosofía moderna.[11]

Filosofía renacentistaEditar

 
El Hombre de Vitruvio, de Leonardo Da Vinci, resume varias ideas del pensamiento renacentista.

La filosofía renacentista, o filosofía del Renacimiento, es la filosofía que se desarrolló principalmente entre los siglos XV y XVI, comenzando en Italia y avanzando hacia el resto de Europa.

En el Renacimiento, la filosofía todavía era un campo muy amplio que abarcaba los estudios que hoy se asignan a varias ciencias distintas,[12]​ así como a la teología. Teniendo eso en cuenta, los tres campos de la filosofía que más atención y desarrollo recibieron fueron la filosofía política, el humanismo y la filosofía natural.[12]

En la filosofía política, las rivalidades entre los estados nacionales, sus crisis internas y el comienzo de la colonización europea de América renovaron el interés por problemas acerca de la naturaleza y moralidad del poder político, la unidad nacional, la seguridad interna, el poder del Estado y la justicia internacional.[12]​ En este campo destacaron los trabajos de Nicolás Maquiavelo, Jean Bodin y Francisco de Vitoria.[12]

El humanismo fue un movimiento que enfatizó el valor y la importancia de los seres humanos en el universo,[12]​ en contraste la filosofía medieval, que siempre puso a Dios y al cristianismo en el centro. Este movimiento fue, en primer lugar, un movimiento moral y literario, protagonizado por figuras como Erasmo de Róterdam, Santo Tomás Moro, Bartolomé de las Casas y Michel de Montaigne.[12]

La filosofía de la naturaleza del Renacimiento quebró con la concepción medieval de la naturaleza en términos de fines y ordenamiento divino, y comenzó a pensar en términos de fuerzas, causas físicas y mecanismos.[12]​ Hubo además un retorno parcial a la autoridad de Platón por sobre Aristóteles, tanto en su filosofía moral, en su estilo literario como en la relevancia dada a la matemática para el estudio de la naturaleza.[12]Nicolás Copérnico, Giordano Bruno, Johannes Kepler, Leonardo da Vinci y Galileo Galilei fueron precursores y protagonistas en esta revolución científica, y Francis Bacon proveyó un fundamento teórico para justificar el método empírico que habría de caracterizar a la revolución. Por otra parte, en la medicina, el trabajo de Andreas Vesalius en anatomía humana revitalizó la disciplina y brindó más apoyo al método empírico.[12]​ La filosofía de la naturaleza renacentista tal vez se explica mejor por dos proposiciones escritas por Leonardo da Vinci en sus cuadernos:

  • Todo nuestro conocimiento tiene sus orígenes en nuestras percepciones.
  • No hay certeza en la que no se puedan usar ninguna de las ciencias matemáticas ni ninguna de las ciencias derivadas de las ciencias matemáticas.

De manera similar, Galieo basó su método científico en experimentos, pero también desarrolló métodos matemáticos para su aplicación a problemas de física, un ejemplo temprano de física matemática. Estas dos formas de concebir el conocimiento humano formaron el fondo para el inicio del empirismo y el racionalismo, respectivamente.[12]

Otros filósofos del renacimiento influyentes fueron Pico della Mirandola, Nicolas de Cusa, Michel de Montaigne, Francisco Suárez, Erasmo de Róterdam, Pietro Pomponazzi, Bernardino Telesio, Johannes Reuchlin, Tommaso Campanella, Gerolamo Cardano y Luis Vives.

IlustraciónEditar

 
Pintura de Charles Gabriel Lemonnier que representa la lectura de una tragedia de Voltaire, por entonces en el exilio, El huérfano de China (1755), en el salón literario de madame Geoffrin en la calle Saint-Honoré de París. Los personajes más notables reunidos en torno al busto de Voltaire son Rousseau, Montesquieu, Diderot, d'Alembert, Buffon, Quesnay, Du Plessis y Condillac. Además, figuran Gresset, Marivaux, Marmontel, Vien, La Condamine, Raynal, Rameau, mademoiselle Clairon, Hènault, Choiseul, Bouchardon, Soufflot, Saint-Lambert, el Conde de Caylus, Felice, el barón de Aulne, Malesherbes, Maupertuis, Mairan, d'Aguesseau, Clairault, la condesa de Houdetot, Vernet, Fontenelle, el duque de Nivernais, Crébillon, Duclos, Helvètius, Vanloo, Lekain, Lespinasse, Boccage, Réaumur, Graffigny, Jussieu y Daubenton.

La Ilustración fue un movimiento cultural e intelectual, primordialmente europeo,[13]​ que nació a mediados del siglo XVIII y duró hasta los primeros años del siglo XIX. Fue especialmente activo en Francia, Inglaterra y Alemania.[14]​ Inspiró profundos cambios culturales y sociales, y uno de los más dramáticos fue la Revolución francesa. Se denominó de este modo por su declarada finalidad de disipar las tinieblas de la ignorancia de la humanidad mediante las luces del conocimiento y la razón.[15]​ Existió también una importante Ilustración española e hispánica, pero más científica y humanística que política.[16]​ El siglo XVIII es conocido, por estos motivos, como el Siglo de las Luces[17]​ y del asentamiento de la fe en el progreso.

Los pensadores de la Ilustración sostenían que el conocimiento humano podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía para construir un mundo mejor. La Ilustración tuvo una gran influencia en aspectos científicos, económicos, políticos y sociales de la época. Este tipo de pensamiento se expandió en la burguesía y en una parte de la aristocracia, a través de nuevos medios de publicación y difusión, así como reuniones, realizadas en casa de gente adinerada o de aristócratas, en las que participaban intelectuales y políticos a fin de exponer y debatir acerca de ciencia, filosofía, política o literatura.

Madame de La Fayette, Lady Mary Wortley Montagu, Olympe de Gouges y Mary Chudleigh fueron escritoras y activistas que trataron de extender los cambios que la Ilustración promovía a la situación de la mujer. [cita requerida]

CorrientesEditar

RacionalismoEditar

 
René Descartes rompió con la tradición escolástica, dando inicio a la filosofía moderna en general y al racionalismo en particular.

El racionalismo es una corriente filosófica que acentúa el papel de la razón en la adquisición del conocimiento. Contrasta con el empirismo, que resalta el papel de la experiencia, sobre todo el sentido de la percepción.

El racionalismo se desarrolló en Europa continental durante los siglos XVII y XVIII. Tradicionalmente, se considera que comienza con René Descartes y su expresión «pienso, luego existo». Descartes decía que la geometría representaba el ideal de todas las ciencias y también de la filosofía. Descartes aseguraba que solo por medio de la razón se podían descubrir ciertas verdades universales, contrario en su totalidad a la idea que manejaba el movimiento empirista. A partir de aquellas verdades es posible deducir el resto de contenidos de la filosofía y de las ciencias. Manifestaba que estas verdades evidentes en sí eran innatas, no derivadas de la experiencia. Este tipo de racionalismo fue desarrollado por otros filósofos europeos, como el neerlandés Baruch Spinoza y el pensador y matemático alemán Gottfried Wilhelm Leibniz. Se opusieron a ella los empiristas británicos, como John Locke y David Hume, que creían que todas las ideas procedían de los sentidos.

El racionalismo sostiene que la fuente de conocimiento es la razón dada por Dios y rechaza la idea de los sentidos, ya que nos pueden engañar; defiende las ciencias exactas, en concreto las matemáticas. Descartes quería volver a la filosofía en un conocimiento científico, por lo tanto darle un método científico, por lo que se basó en las matemáticas, que se consideraban como una ciencia segura, por ello se dio a la tarea de describir el principio de la matematización, en su libro Discurso del método, para realizar una investigación filosófica, el método consiste de cuatro reglas:[18]

  1. Evidencia: solo es verdadero todo aquello que no emite ninguna duda al pensamiento.
  2. Análisis: Reducir lo complejo a partes más simples para entenderlo correctamente.
  3. Deducción: Permitir a la operación racional deductiva el peso de la investigación, para encontrar las verdades complejas a partir de la deducción de las simples.
  4. Comprobación: Comprobar si lo descubierto a partir de la razón fue conseguido a través de estas reglas antes mencionadas.

El racionalismo nasistodológico ha sido aplicado a otros campos de la investigación filosófica. El racionalismo en ética es la afirmación de que ciertas ideas morales primarias son innatas en la especie humana y que tales principios morales son evidentes en sí a la facultad racional. El racionalismo en la filosofía de la religión afirma que los principios fundamentales de la religión son innatos o evidentes en sí y que la revelación no es necesaria, como en el deísmo. Desde finales del siglo XIX, el racionalismo ha jugado un papel antirreligioso en la teología.

El término racionalismo tiene un significado muy amplio: en general, llamamos racionalista a toda posición filosófica que prima el uso de la razón frente a otras instancias como la fe, la autoridad, lo irracional, la experiencia empírica, etc. Es racionalista todo aquel que cree que el fundamento, el principio supremo, es la razón. Junto con ello, cabe ser racionalista en relación con un género de cuestiones y no serlo en relación con otro. El término racionalismo se usa comúnmente en la historia de la filosofía para designar una cierta forma de fundamentar el conocimiento: cabe pensar que el conocimiento descansa en la razón, valora más la razón que los sentidos, podemos llamar racionalistas a Parménides, Platón y Descartes; y podemos decir que Aristóteles, Santo Tomás y, por supuesto, Hume, tienden al empirismo, dado el valor que dieron a la experiencia sensible o percepción.

Algunos racionalistas influyentes fueron Christian Wolff, René Descartes, Baruch Spinoza y Gottfried Leibniz.

EmpirismoEditar

 
Estatua de David Hume en Edimburgo, Escocia. Hume fue uno de los empiristas más influyentes.
El empirismo es una teoría filosófica que enfatiza el papel de la experiencia y la evidencia, especialmente la percepción sensorial, en la formación de ideas y adquisición de conocimiento, sobre la noción de ideas innatas o tradición.[19]​ Para el empirismo más extremo, la experiencia es la base de todo conocimiento, no solo en cuanto a su origen sino también en cuanto a su contenido. Se parte del mundo sensible para formar los conceptos y estos encuentran en lo sensible su justificación y su limitación.

La filosofía aristotélica tradicional entra profundamente en crisis a partir de la teoría heliocéntrica del universo y de los progresos que la ciencia está obteniendo aplicando métodos nuevos de investigación. De especial relevancia es el método «resolutivo-compositivo» de Galileo.[20]

La ciencia intenta «descubrir las leyes que rigen la naturaleza para dominarla». ¿Cómo es posible llegar a conocer desde la experiencia las leyes generales del comportamiento de la naturaleza?

  • Dos modelos de método de investigación: Francis Bacon y Descartes
  • Dos modelos de pensamiento filosófico y valoración del conocimiento: Racionalismo y Empirismo propiamente dichos.

Es en este campo filosófico de oposición racionalismo-empirismo en el que frecuentemente se sitúa el empirismo en cuanto tal. Se restringe incluso al titulado «empirismo inglés» (Francis Bacon, Hobbes, Locke, Berkeley, Hume), en oposición al «racionalismo continental» (Descartes, Malebranche, Spinoza, Leibniz, Christian Wolff).

En esta oposición el problema se viene a reducir a la admisión de la existencia o no existencia de las ideas innatas.

Según Descartes el entendimiento se funda en intuiciones evidentes puestas por Dios en la naturaleza humana, como ideas innatas o principios del pensar,[21][22]​ a partir de las cuales es posible establecer unas relaciones lógicas entre las ideas recibidas de la experiencia.[23]

Este modo de pensar relacionando ideas mediante el análisis ha dado enormes frutos en el progreso habido durante los últimos años en el cálculo matemático para el descubrimiento y descripción de las leyes de la naturaleza y sus aplicaciones a la ciencia empírica, la Física como ciencia moderna y la astronomía sobre todo.

Tras el desarrollo del cálculo habido ya en el Renacimiento, y el desarrollo del álgebra por Simon Stevin, François Viète, Gerolamo Cardano y otros, se hace posible el cálculo del movimiento de los proyectiles por Tartaglia; del movimiento de caída de los «graves» Galileo; el estudio de la variación de presión por la altura Torricelli; el estudio de las presiones y el descubrimiento de la prensa hidráulica y cálculo de probabilidades Pascal; la predicción del movimiento de los planetas Kepler. Y la culminación de este proceso se da en el seno del racionalismo con el propio Descartes, Pascal, Leibniz y Newton. Estos dos últimos, con el descubrimiento del cálculo infinitesimal, abrieron enormes perspectivas en la matematización y cálculo de funciones continuas aplicables a tantos procesos de cambio continuo en la naturaleza, siendo finalmente la obra de Newton todo un compendio de lo que vino a significar la ciencia física durante los siguientes siglos.

Sobre el modelo de este proceso de reflexión matemática Descartes propone su método de investigación científica; una ciencia que garantiza la verdad por la sucesión de evidencias con certeza que se establecen siguiendo las reglas del método.[24]

Estas verdades así establecidas se corresponden con la realidad del mundo porque una de las principales ideas innatas es la idea de Dios como ser Perfecto y Bueno, que no puede engañarse ni engañarnos.[25]

Son los racionalistas principales: Descartes, Spinoza, Malebranche, Leibniz,[26]Wolff, Pascal y el grupo de Port Royal en Francia.

IdealismoEditar

El idealismo, o inmaterialismo, es la familia de teorías filosóficas que afirman la primacía de las ideas o incluso su existencia independiente. Afirman que la realidad, o la realidad que podemos conocer, es fundamentalmente un constructo de la mente o inmaterial. El idealismo supone que los objetos no pueden tener existencia sin que haya una mente que esté consciente de ellos. Para poder conocer las cosas, se debe tomar en cuenta la conciencia, las ideas, el sujeto y el pensamiento.

El materialismo rechaza el idealismo. El idealismo no es precisamente antagónico al realismo pues hay filosofías idealistas (idealismo objetivo) que postulan una existencia de objetos abstractos independientes del observador.

Epistemológicamente, el idealismo se manifiesta como un escepticismo sobre la posibilidad de saber cualquier cosa independiente de nuestra mente. En un sentido sociológico, el idealismo enfatiza cómo las ideas humanas, especialmente las creencias y los valores, dan forma a la sociedad.[27]​ Como doctrina ontológica, el idealismo va más allá, afirmando que todas las entidades están compuestas de mente o de espíritu.[28]​ El idealismo rechaza así las teorías físicalistas y dualistas, que no atribuyen prioridad a la mente. Una versión extrema de este idealismo puede existir en la noción filosófica del solipsismo.

En 1781, Immanuel Kant publicó su famosa Crítica de la razón pura, rechazando ambas posturas y proponiendo una alternativa. Según Kant, si bien todo nuestro conocimiento empieza con la experiencia, no todo se origina de ella,[27]​​ pues existen ciertas estructuras del sujeto que anteceden a toda experiencia, en tanto son las condiciones que la hacen posible. La filosofía del siglo XIX se caracterizó en gran parte por ser una reacción a su filosofía,[28]​​ comenzando con el desarrollo del idealismo alemán.

Algunos idealistas influyentes fueron Immanuel Kant, Johann Gottlieb Fichte, Friedrich Wilhelm Joseph Schelling, Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Arthur Schopenhauer y Francis Herbert Bradley.

MaterialismoEditar

El materialismo es la doctrina filosófica que postula que la materia es lo primario y que la conciencia existe como consecuencia de un estado altamente organizado de esta, lo que produce un cambio cualitativo.

(Galileo Galilei, Francis Bacon, Thomas Hobbes, Pierre Gassendi, John Locke, Baruch Spinoza).

Con el surgimiento de las relaciones capitalistas de producción, se fomenta la producción, se despliega la industria y el comercio, lo cual requiere el conocimiento concreto de las leyes del mundo circundante y aparece la necesidad de estudiar e indagar la naturaleza. Esto le da un impulso a la filosofía la cual se proclama como ciencia llamada a averiguar las verdades que ayudan en la vida práctica y orientan la creación de valores materiales, se declaran falsos los postulados de la filosofía medieval y a su método por la inducción a errores y se ofrecen nuevos medios de investigación y métodos para conocer la verdad.

Uno de los principales filósofos de esta corriente fue Francis Bacon (1561-1626), quien criticó duramente la filosofía idealista, empezando por la Antigüedad y llegando hasta el Medioevo, por haberse convertido en sirviente de la teología y haber llegado a fundamentar sus tesis con dogmas religiosos, por su carácter especulativo, la vacuidad y la inconsistencia de sus postulados. Bacon consideraba la experiencia como fundamento del proceso de conocimiento si se libraba al hombre y a su conciencia de todo tipo de prejuicios. Defendía el mundo material infinito y eterno siendo una de sus propiedades fundamentales el movimiento, que Bacon reducía a unas cuantas formas.

Al método de Bacon le son inherentes asimismo la metafísica y el mecanicismo, pues entendía que los objetos eran una combinación mecánica de ciertas cualidades permanentes y que podían ser entendidos mediante la unificación mecánica de los datos sobre sus diversos aspectos. Pese a sus insuficiencias, la doctrina de Bacon fue un considerable paso adelante en el desarrollo del pensamiento filosófico y marcó la aparición de una nueva forma de materialismo filosófico, el materialismo metafísico.

La doctrina materialista continuó desarrollándose por filósofos como Thomas Hobbes (1588-1679), quien entendía que la naturaleza representa una totalidad de cuerpos que poseen dos propiedades principales: extensión y figura, y reducía la variedad de movimiento al movimiento mecánico, entendiendo como movimiento la traslación de los cuerpos en el espacio. Estableció como único método científico del saber el matemático, sostenido en las operaciones de sumar y restar.

Muchos años más tarde, tenemos a Pierre Gassendi, representante de la tradición materialista, quien se oponía a los intentos de René Descartes para basar las ciencias naturales en fundaciones dualistas.

NihilismoEditar

El nihilismo (del latín nihil, "nada") es una doctrina filosófica que considera que al final todo se reduce a nada, y por lo tanto nada tiene sentido. Rechaza todos los principios religiosos, morales y gnoseológicos, a menudo fundamentándose en la creencia de que la vida no tiene sentido, que Dios no existe puesto que la naturaleza y el universo son indiferentes con el ser humano, sus valores y su sufrimiento, de que no existe un fin último teleológico en ausencia de un orden divino una vez que Dios ha muerto, de que no hay una verdad absoluta y de que la realidad es aparente. El nihilismo suele presentarse como nihilismo existencial, forma en la que se sostiene que la vida carece de significado objetivo, propósito, o valor intrínseco.[29]​ El nihilismo se puede considerar crítica social, política y cultural a los valores, costumbres y creencias de una sociedad, en la medida en que estas participan del sentido de la vida, negado por dicha corriente filosófica. El término nihilista fue creado por el novelista ruso Iván Turguénev en su novela Padres e hijos (1862): "Nihilista es la persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como artículo de fe" y se extendió de manera extraordinaria en la sociedad rusa de la segunda mitad del siglo XIX con distinto significado: para los conservadores era ofensivo, para los revolucionarios demócratas era una señal de identidad.[30]

Nietzsche estructuró la conceptualización del término, pero este ya existía como corriente en la antigua Grecia[31]​ representado por la Escuela cínica y en el escepticismo.[32]

El nihilismo niega lo que pretenda un sentido superior, objetivo o determinista de la existencia puesto que dichos elementos no tienen una explicación verificable. En cambio, es favorable a la perspectiva de un devenir constante o concéntrico de la historia objetiva, sin ninguna finalidad superior o lineal. Es partidario de las ideas vitalistas y lúdicas, de deshacerse de todas las ideas preconcebidas para dar paso a una vida con opciones abiertas de realización, una existencia que no gire en torno a cosas inexistentes.

En este sentido el nihilismo no significa creer "en nada", ni pesimismo ni mucho menos "terrorismo" como suele pensarse, si bien estas acepciones se le han ido dando con el tiempo a la palabra. De todas formas hay autores que al nihilismo, entendido como negación de todo dogma para dar apertura a opciones infinitas no determinadas, le llaman nihilismo positivo, mientras que al sentido de negación de todo principio ético que conlleve la negligencia o la autodestrucción le llaman nihilismo negativo, aunque también se los conoce como nihilismo activo y nihilismo pasivo.

Una de las referencias más lejanas se encuentra en el filósofo sofista Gorgias quien afirmaba: "Nada existe, si algo existe no es cognoscible por el hombre; si fuese cognoscible, no sería comunicable" o en la actitud vital del discípulo de Antístenes, Diógenes de Sinope.[33]

ExistencialismoEditar

 
En el sentido de las agujas del reloj desde la parte superior izquierda: Søren Kierkegaard, Fyodor Dostoevsky, Jean-Paul Sartre, Friedrich Nietzsche

El existencialismo[34]​ es una corriente filosófica que sostiene que la existencia precede a la esencia y que la realidad es anterior al pensamiento y la voluntad a la inteligencia. Los filósofos existencialistas se centraron en el análisis de la condición humana, la libertad y la responsabilidad individual, las emociones, así como el significado de la vida. Sostienen que el punto de partida del pensamiento filosófico debe ser el individuo y las experiencias subjetivas fenomenológicas del individuo. Sobre esta base, los existencialistas sostienen que la combinación del pensamiento moral y el pensamiento científico son insuficientes para entender la existencia humana, y, por lo tanto, es necesario un conjunto adicional de categorías, gobernadas por la norma de autenticidad.[35][36][37]Kierkegaard y Nietzsche sentaron las bases para la filosofía existencialista.10

No se trata de una escuela filosófica homogénea ni sistematizada, y sus seguidores se caracterizan principalmente por sus reacciones contra la filosofía tradicional. Actualmente se consideran tres tipos de "escuelas" existencialistas: el existencialismo cristiano, el existencialismo agnóstico y el existencialismo ateo.

El existencialismo tuvo su origen en el siglo XIX y se prolongó aproximadamente hasta la segunda mitad del siglo XX. Algunos existencialistas influyentes fueron Søren Kierkegaard, Friedrich Nietzsche, Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Karl Jaspers, Gabriel Marcel, Martin Heidegger y Albert Camus.

PragmatismoEditar

 
Charles Sanders Peirce, fundador del pragmatismo.

El pragmatismo es una corriente filosófica centrada en la vinculación de la práctica y la teoría. Describe un proceso en el que la teoría se extrae de la práctica y se aplica de nuevo a la práctica para formar lo que se denomina práctica inteligente. Posiciones importantes características del pragmatismo incluyen el instrumentalismo, el empirismo radical, el verificacionismo, la relatividad conceptual y el falibilismo. Existe un consenso general entre los pragmatistas de que la filosofía debe tener en cuenta los métodos y los conocimientos de la ciencia moderna.[38]

La piedra angular del pragmatismo es la redención de la idea de verdad (y otras nociones como el bien y la belleza) en la filosofía post-kantiana. Aunque según los pragmatistas el conocimiento objetivo podría ser imposible, se puede redefinir la verdad como aquello que funciona desde nuestra limitada forma de experimentar la realidad.[39][40]

El pragmatismo fue creado en los Estados Unidos a finales del siglo XIX.[41]Charles Sanders Peirce (y su máxima pragmática) merece la mayor parte del crédito por el pragmatismo,[42]​ junto con William James y John Dewey, contribuidores de finales del siglo XIX.[38]

Pierce describió el pensamiento de la escuela con la siguiente máxima pragmática: «Considera los efectos prácticos de los objetos de tu concepción. Luego, tu concepción de esos efectos es la totalidad de tu concepción del objeto».

LiberalismoEditar

 
John Locke fue el primero en desarrollar una filosofía liberal, creó el derecho a la propiedad privada y el consentimiento de los gobernados.

El liberalismo es una filosofía política y moral que defiende la libertad individual, la igualdad ante la ley, y una reducción del poder del Estado. Representa una corriente muy heterogénea y hay muchas formas y tipos de liberalismo, pero en general defiende los derechos individuales (fundamentalmente la libertad de expresión y la libertad de prensa), el libre mercado, el secularismo, la igualdad de género, igualdad racial, la propiedad privada, la democracia, el Estado de derecho, el capitalismo, la sociedad abierta y el internacionalismo.

El liberalismo contemporáneo surgió en la Ilustración y se popularizó rápidamente entre muchos filósofos y economistas europeos y más tarde en la sociedad en general, especialmente entre la burguesía. Los liberales buscaban eliminar la monarquía absoluta, los títulos nobiliarios, la confesionalidad del Estado y el derecho divino de los reyes y fundar un nuevo sistema político basado en la democracia representativa y el Estado de derecho. Los liberales acabaron con las políticas mercantilistas y las barreras al comercio, promoviendo el comercio libre y la libertad de mercado. Los líderes de la Revolución francesa y la Revolución estadounidense se sirvieron de la filosofía liberal para defender la rebelión contra la monarquía absoluta. En el siglo XX, el fascismo y el comunismo fueron ideologías populares que se oponían abiertamente al liberalismo. Las democracias liberales, que se hallaron en el bando vencedor en ambas guerras mundiales, se expandieron por el mundo durante el siglo XX.

Los liberales se dividen en dos grandes ramas: los moderados y los progresistas. Los moderados tienden al elitismo y al conservadurismo mientras que los progresistas defienden ciertos aspectos del Estado del bienestar. En Europa, los moderados son la rama dominante.[43]

MarxismoEditar

El marxismo es una perspectiva teórica y un método de análisis socioeconómico de la realidad y la historia, que considera las relaciones de clase y el conflicto social utilizando una interpretación materialista del desarrollo histórico y adopta una visión dialéctica de la transformación social y análisis crítico del capitalismo, compuesto principalmente por el pensamiento desarrollado en la obra del filósofo, sociólogo, economista y periodista revolucionario alemán de origen judío, Karl Marx.[44]​ El fue quien contribuyó en la sociología, la economía, el derecho y la historia; así como también la serie de pensadores que complementan o reinterpretan este modelo, tradición que va desde Friedrich Engels, coeditor de Marx, hasta otros pensadores como Lenin, Stalin, León Trotski, Rosa Luxemburgo, Antonio Gramsci, Georg Lukács o Mao Zedong. Es correcto hablar de marxismo como una corriente del pensamiento humano. El marxismo se asocia principalmente al conjunto de movimientos políticos y sociales que surgieron durante el siglo XX, entre los que destacaron la Revolución rusa, la Revolución china y la Revolución cubana.

El marxismo ha pretendido desarrollar una ciencia social unificada (historia, teoría sociológica, teoría económica, ciencia política y epistemología) para la comprensión de las sociedades divididas en clases y la fundamentación de una visión revolucionaria del cambio social que ha inspirado innumerables movimientos sociales y políticos en el mundo a través de la historia moderna. Presenta tres dimensiones identificables: una dimensión económico-sociológica, una dimensión política y una dimensión crítico-filosófica expresada la filosofía anterior en el idealismo de Hegel y en el materialismo de Feuerbach.[45]​ El análisis marxista, denominado materialismo histórico, enfatiza en el carácter determinante de las condiciones materiales - relaciones sociales y lugares en la producción- en la vida de las personas y en la conciencia que tienen sobre sí mismas y sobre el mundo. Dicha base material es considerada, en esta perspectiva, determinante en última instancia de otros fenómenos sociales, tales como las relaciones sociales y políticas, el derecho, la ideología o la moral.

Se ha desarrollado en muchas ramas y escuelas de pensamiento diferentes, con el resultado de que ahora no existe una única teoría marxista definitiva.[46]​ Diferentes escuelas marxistas ponen un mayor énfasis en ciertos aspectos del marxismo clásico mientras rechazan o modifican otros aspectos. Muchas escuelas de pensamiento han tratado de combinar conceptos marxistas y conceptos no marxistas, lo que ha llevado a conclusiones contradictorias.[47]

El materialismo histórico y el materialismo dialéctico sigue siendo el aspecto fundamental de todas las escuelas de pensamiento marxistas. Esta opinión es rechazada por algunos postmarxistas como Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, quienes afirman que la historia no solo está determinada por modos de producción, pero también por conciencia y voluntad.[48]​ Varias corrientes también se han desarrollado en el marxismo académico, a menudo bajo la influencia de otros puntos de vista: marxismo estructuralista, marxismo histórico, marxismo fenomenológico, marxismo analítico, marxismo humanista, marxismo occidental y marxismo hegeliano. El legado de Marx se ha disputado entre numerosas tendencias, las cuales incluyen el leninismo, el marxismo-leninismo, el trotskismo, el maoísmo, el luxemburguismo y el marxismo libertario.

El marxismo ha tenido un profundo impacto en la academia global y ha influido en muchos campos como la arqueología, la antropología[49][50]​, estudios de ciencias[51]​, ciencias políticas, teatro, historia, sociología, historia y teoría del arte, estudios culturales, educación, economía, ética, criminología, geografía, crítica literaria, estética, teoría del cine, psicología crítica y filosofía.

UtilitarismoEditar

El utilitarismo es una filosofía construida a fines del siglo XVIII por Jeremy Bentham, que establece que la mejor acción es la que produce la mayor felicidad y bienestar para el mayor número de individuos involucrados y maximiza la utilidad.

Otro filósofo que desarrolló este concepto fue John Stuart Mill en su libro El utilitarismo en 1863. Parte de que todo ser humano actúa siempre —sea a nivel individual, colectivo, privado, público, como en la legislación política— según el principio de la mayor felicidad, en vistas al beneficio de la mayor cantidad de individuos.

La "utilidad" se define de varias maneras, generalmente en términos del bienestar de los seres humanos. Bentham la describió como la suma de todo placer que resulta de una acción, menos el sufrimiento de cualquier persona involucrada en dicha acción. En la economía neoclásica se llama utilidad a la satisfacción de preferencias, mientras que en filosofía moral es sinónimo de felicidad, sea cual sea el modo en el que esta se entienda. Esta doctrina ética a veces es resumida como "el máximo bienestar para el máximo número".

Es una versión del consecuencialismo, al considerar que solo las consecuencias de una acción son un criterio a observar para definir moralmente si esta es buena o mala. A diferencia de otras formas de consecuencialismo, como el egoísmo, considera los intereses de todos los individuos por igual. Mill se otorga, en la evaluación moral de los actos, la misma importancia a sí mismo que a los otros. En este sentido, se remite explícitamente a la regla evangélica: "Trata a tu prójimo como a ti mismo". Este precepto será una primera formulación de la máxima utilitarista bien comprendida.[52]

No señala únicamente cómo proceder ante un dilema moral, sino también sobre qué problemas pensar, dado que los problemas que considera van más allá de las consecuencias a un futuro a corto plazo, atendiendo a los efectos de decisiones tomadas para personas que todavía no existen, ya que nuestras acciones tendrían un impacto potencial en estas.[53]

Se destacan otros utilitaristas como William Godwin, James Mill y Henry Sidgwick.

PositivismoEditar

El positivismo o filosofía positiva es una corriente filosófica que afirma que el único conocimiento auténtico es el conocimiento científico y que tal conocimiento solo puede surgir del método científico, siendo el ejemplo ideal las ciencias físicas que triunfan claramente en el dominio de la naturaleza y en las aplicaciones técnicas que de ella se derivan.

Como consecuencia de esta postura, los positivistas critican la metafísica como pseudociencia por buscar lo que está más allá de la ciencia. Una línea de crítica fue a partir de lo que se llamó las «trampas del lenguaje», lo que supuso un interés en el estudio del lenguaje tanto en su dimensión formal, empirismo lógico, como en cuanto lenguaje natural, estudiando los «juegos del lenguaje», y dio lugar a la filosofía analítica.

El positivismo deriva del empirismo y de la epistemología que surge a inicios del siglo XIX de la mano de los pensadores franceses Henri de Saint-Simon y Auguste Comte, y el británico John Stuart Mill. Se extiende y desarrolla por el resto de Europa en la segunda mitad del siglo XIX. Desde un positivismo extremo[54]​ hasta un positivismo casi idealista, el siglo XIX y comienzos del XX ofrecen un riquísimo panorama de autores y escuelas todas bajo denominación positivista. El rasgo común que caracteriza a todos ellos es la aceptación del conocimiento científico como única forma de conocimiento legítimo y el rechazo a la metafísica como pseudociencia.

El positivismo surgió como manera de legitimar el estudio científico naturalista del ser humano, tanto individual como colectivamente. Según distintas versiones, la necesidad de estudiar científicamente al ser humano nace debido a la experiencia sin parangón que fue la Revolución francesa, que obligó por primera vez a ver a la sociedad y al individuo como objetos.

La aplicación de la filosofía positiva a las diferentes ciencias y objetos de investigación, así como la rigidez en que se consideren los principios empiristas, dieron lugar a muy diversos tipos de empirismos y positivismos.[55][56]

AnarcocomunismoEditar

El anarcocomunismo (también conocido como comunismo anarquista,[57]​ comunismo libre, comunismo libertario[58][59][60][61][62]​ y anarquismo comunista)[63][64]​ es una teoría del anarquismo que aboga por la abolición del estado, el capitalismo, el trabajo asalariado y la propiedad privada (manteniendo el respeto por la propiedad personal)[65]​ a favor de una propiedad común de los medios de producción,[66][67]democracia directa y una red horizontal de consejos de trabajadores con producción y consumo basados en el principio rector: «De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades».[68][69]

Algunas formas de comunismo anarquista, como el anarquismo insurreccional, están fuertemente influenciadas por el egoísmo y el individualismo radical, creyendo que el anarcocomunismo es el mejor sistema social para la realización de la libertad individual.[70][71][72][73]​ La mayoría de los anarcocomunistas ven el anarcocomunismo como una forma de reconciliar la oposición entre el individuo y la sociedad.[74][75][76][77][78]

El anarcocomunismo se desarrolló a partir de las corrientes socialistas radicales después de la Revolución Francesa,[79][80]​ pero se formuló por primera vez como tal en la sección italiana de la Primera Internacional.[81]​ El trabajo teórico de Piotr Kropotkin cobró importancia más tarde, ya que expandió y desarrolló secciones proorganizacionales e insurgentes.[82]​ Hasta la fecha, los ejemplos más conocidos de una sociedad comunista anarquista (es decir, establecidos en torno a las ideas tal como existen hoy y alcanzando la atención y el conocimiento mundial en el canon histórico) son los territorios anarquistas durante la Revolución española[83]​ y el Territorio Libre durante la Revolución rusa, y la Provincia Libre de Shinmin. A través del esfuerzo y la influencia de los anarquistas españoles durante la Revolución española dentro de la Guerra Civil española, a partir de 1936 existía el comunismo anarquista en la mayor parte de Aragón, partes de Levante y Andalucía, así como en el bastión de la Cataluña anarquista antes de ser aplastado por las fuerzas combinadas del régimen golpista, Adolf Hitler, Benito Mussolini, la represión del Partido Comunista Español (respaldada por la Unión Soviética) a partir de levantamientos revolucionarios en medio de una guerra contra el fascismo, así como los bloqueos económicos y de armamentos de los países capitalistas y de la propia República española.[84]​ Durante la Revolución Rusa, anarquistas como Nestor Makhno trabajaron para crear y defender, a través del Ejército Revolucionario Insurreccional de Ucrania, el comunismo anarquista en el Territorio Libre de Ucrania desde 1919 antes de ser conquistados por los bolcheviques en 1921.

Darwinismo socialEditar

 
Charles Darwin, promotor de la teoría de la Evolución y la selección natural.

El darwinismo social es una teoría social[85]​ que defiende que la teoría de la selección natural de Charles Darwin tiene aplicaciones sociales en comunidades humanas. Está basado en la idea de la supervivencia del más apto[86]​ concebido como mecanismo de evolución social[87]​ y la creencia de que el concepto darwiniano de la selección natural puede ser usado para el manejo de la sociedad humana, insistiendo en la competición[88]​ (étnica, nacional, de clase, etc.) por recursos naturales o diversos puestos sociales.

El darwinismo social está basado en interpretaciones sobre los escritos de Darwin, que fueron planteadas teóricamente por Herbert Spencer en un inicio, y posteriormente usadas para fines políticos, teniendo numerosos partidarios.[89]​ El darwinismo social gozó de una gran aceptación en círculos académicos[90]​ y fue una gran influencia en países imperialistas a finales del siglo XIX y en la primera mitad del siglo XX.

El paleontólogo Stephen Jay Gould denunció duramente las bases del darwinismo social, considerando que la de sus argumentos, basados en una "falsedad científica", condujeron a la matanza de millones de seres humanos y perpetuaron las injusticias sociales, basándose en la supuesta inferioridad innata de algunos seres humanos.[91]

Los "darwinistas sociales" se han percibido a sí mismos como actores que aplican las bases biológicas darwinianas a la sociedad.

FenomenologíaEditar

 
Perspectiva interna, dibujo de Ernst Mach.

La fenomenología (del griego antiguo φαινόμενoν 'aparición, fenómeno' y λογος 'estudio, tratado') es el estudio filosófico del mundo en tanto se manifiesta directamente en la conciencia; el estudio de las estructuras de la experiencia subjetiva. Aunque es una empresa completamente empírica (en la tradición de Locke, Hume y Kant), se distingue de la ciencia por no intentar explicar los fenómenos en términos de objetos externos al sujeto (noúmeno), sino que se limita a describirlos y entenderlos en sus propios términos; de manera similar a cómo un pintor analizaría su visión de una escena para lograr reproducirla.

La fenomenología es un amplio movimiento filosófico fundado en los primeros años del siglo XX por Edmund Husserl, quien la describía como una «psicología descriptiva», y luego fue ampliado por un círculo de sus seguidores en las universidades de Göttingen y Munich en Alemania. Esta filosofía se extendió luego a Francia, Estados Unidos y otros lugares, a menudo en contextos muy alejados de los primeros trabajos de Husserl.[92]

Aunque la fenomenología no es un movimiento unitario, todos los fenomenólogos comparten la búsqueda de un conocimiento que apela exclusivamente a la experiencia evidente, carente de hipotetización y modelos conceptuales del mundo. Esto se ve reflejado en el lema de Franz Brentano «¡A las cosas mismas!», donde por «cosas» se entienden los objetos mentales.[93]

Aunque el término «fenomenología» fue usado muchas veces en la historia de la filosofía antes de Edmund Husserl (1859-1938), el uso moderno de la palabra está ligado explícitamente al método y proyecto filosófico que este denominó fenomenología trascendental. El uso posterior del término está basado principalmente en la fenomenología de Husserl o relacionado críticamente con ella.

Algunos fenomenólogos influyentes fueron Edmund Husserl, Martin Heidegger, Maurice Merleau-Ponty y Max Scheler.

RamasEditar

MetafísicaEditar

 
Friederich Nietzsche criticó la metafísica y la objetividad del conocimiento y la razón del pensamiento dominante filosófico occidental.[94][95]​ Pintura de Edvard Munch.
 
El idealismo trascendental de Immanuel Kant significó un «giro copernicano» para la metafísica.

La tradición moderna divide la metafísica en: metafísica general u ontología —ciencia del ente en tanto ente— y metafísica especial, que se divide en tres ramas:

Esta clasificación, que fue propuesta entre otros por Christian Wolff, ha sido posteriormente discutida, pero sigue siendo considerada canónica.[96]

El idealismo trascendental de Kant significó un «giro copernicano» para la metafísica. Su posición frente a la metafísica es paradigmática. Le atribuye ser un discurso de «palabras huecas» sin contenido real, la acusa de representar las «alucinaciones de un vidente», pero por otra parte recoge de ella la exigencia de universalidad. Kant se propuso fundamentar una metafísica «que se pueda presentar como ciencia». Para ello examinó primero la posibilidad misma de la metafísica. Para Kant las cuestiones últimas y las estructuras generales de la realidad están ligadas a la pregunta por el sujeto. A partir de este presupuesto dedujo que hay que estudiar y juzgar aquello que puede ser conocido por nosotros. A través de su criticismo se diferenció explícitamente de las posiciones filosóficas que tienen como objeto la pregunta sobre qué es el conocimiento. Se alejó así de las tendencias filosóficas imperantes, tales como el empirismo, el racionalismo y el escepticismo. También a través del criticismo marcó distancia del dogmatismo de la metafísica que -según Kant- se había convertido en una serie de afirmaciones sobre temas que van más allá de la experiencia humana. Intentó entonces llevar a cabo un análisis detallado de la facultad humana de conocer, es decir, un examen crítico de la razón pura, de la razón desvinculada de lo sensible (Crítica de la razón pura, 1781-1787). Para ello es decisivo el presupuesto epistemológico de Kant de que al ser humano la realidad no se le presenta tal como es realmente (en sí), sino tal como se le aparece debido a la estructura específica de su facultad de conocimiento. Como el conocimiento científico también depende siempre de la experiencia, el hombre no puede emitir juicios sobre cosas que no están dadas por las sensaciones (tales como «Dios», «alma», «universo», «todo», etc.) Por ello Kant dedujo que la metafísica tradicional no es posible, porque el ser humano no dispone de la facultad de formar un concepto basándose en la experiencia sensible de lo espiritual, que es la única que permitiría la verificación de las hipótesis metafísicas. Como el pensar no dispone de ningún conocimiento de la realidad en este aspecto, estos asuntos siempre permanecerán en el ámbito de lo especulativo-constructivo. Entonces, por principio, no es posible según Kant decidir racionalmente sobre preguntas centrales tales como si Dios existe, si la voluntad es libre o si el alma es inmortal. Las matemáticas y la física pueden formular juicios sintéticos a priori y, por ello, alcanzar un conocimiento universal y necesario, un conocimiento científico.

Del idealismo trascendental de Kant surge el idealismo alemán —representado sobre todo por Fichte, Schelling y Hegel— que considera a la realidad como un acontecimiento espiritual en el que el ser real es superado, siendo integrado en el ser ideal. El idealismo alemán recoge el giro trascendental de Kant, es decir que, en vez de entender la metafísica como la búsqueda de la obtención del conocimiento objetivo, se ocupa de las condiciones subjetivas de posibilidad de tal conocimiento. Así, se plantea hasta qué punto el ser humano puede llegar a reconocer estas evidencias. Sin embargo, rechaza que el conocimiento se limite a la experiencia posible y a los meros fenómenos, y propone una superación de esta posición, volviendo a postulados metafísicos que puedan reclamar validez universal: «conocimiento absoluto» como se decía desde Fichte hasta Hegel. Si aceptamos que los contenidos del conocimiento solo valen en relación con el sujeto —como suponía Kant— y consideramos que esta perspectiva es absoluta, es decir, es la perspectiva de un sujeto absoluto, entonces el conocimiento válido para este sujeto absoluto también tiene validez absoluta. A partir de este planteamiento el idealismo alemán considera que puede superar la contradicción empírica entre sujeto y objeto, para poder captar lo absoluto.

Hegel sostiene que de una identidad pura y absoluta no puede surgir o entenderse una diferencia (esa identidad sería como «la noche, en la que todas las vacas son negras»): no explicaría la realidad en toda su diversidad. Por eso «la identidad de lo absoluto» debe entenderse como que está desde su origen ya que contiene en sí la posibilidad y la necesidad de una diferenciación. Esto implica que lo absoluto se realiza en su identidad por el plasmado y la superación de momentos no idénticos, esto es, la identidad dialéctica. A partir de este planteamiento Hegel desarrolla la Ciencia de la lógica considerado, tal vez, como el último gran sistema de la metafísica occidental.

GnoseologíaEditar

En el siglo XVII, el inglés Francis Bacon escribe Advancement of knowledge y Novum organum, donde reclama el apoyo de la monarquía para impulsar el conocimiento de tipo empírico. La tradición empirista encontraría a sus principales defensores en John Locke, David Hume y George Berkeley. Locke se ocupó de estas cuestiones en su obra Ensayo sobre el entendimiento humano; Berkeley sigue parcialmente a Locke en su Tratado sobre los principios del conocimiento humano, de 1710; y Hume, hizo lo propio en la primera parte de su Tratado de la naturaleza humana y en su Investigación sobre el entendimiento humano.

Por otro lado, el francés René Descartes publica en 1637 el Discurso del método y en 1641 las Meditaciones metafísicas, obras en gran parte dedicadas a plantear y resolver los problemas fundamentales de la teoría del conocimiento. Descartes introduce la duda metódica como método racional para obtener conocimiento seguro, y dio inicio a la tradición racionalista, que será continuada por Spinoza y Leibniz, entre otros.

Ya en el siglo XVIII, en 1781, el alemán Immanuel Kant publica la Crítica de la Razón Pura, una obra muy influyente en la que critica tanto al racionalismo como al empirismo y propone una alternativa superadora: el idealismo trascendental. Con ello propuso un «giro copernicano» en la filosofía moderna, donde el sujeto ya no es pasivo frente al mundo, sino que pasa a ser un sujeto activo que «construye» el objeto de su conocimiento. De este modo, Kant propone que el mundo nouménico permanece incognoscible para el sujeto, que solo puede conocer el mundo fenoménico, mediado por las intuiciones puras del espacio y el tiempo, las categorías del intelecto y las ideas regulativas de la razón. A partir de entonces, la gnoseología ha intentado volver a recuperar el conocimiento del mundo. La obra de Kant dio inicio al idealismo alemán, escuela que tuvo a sus mayores exponentes en Johann Gottlieb Fichte, Friedrich Schelling y Georg Wilhelm Friedrich Hegel.

LógicaEditar

 
Gottfried Leibniz (1646-1716).

En el siglo XVII, la lógica adquiere un nuevo enfoque en las interpretaciones racionalistas de Port Royal (Antoine Arnauld, Pierre Nicole) pero tampoco supusieron un cambio radical en el concepto de la lógica como ciencia.

Los filósofos racionalistas, al situar el origen de la reflexión filosófica en la conciencia, aportaron, a través del desarrollo del análisis como método científico del pensar,[97]​ los temas que van a marcar el desarrollo de la lógica formal. Son de especial importancia la idea de Descartes de una Mathesis Universalis[98]​ y de Leibniz que, con su Characteristica universalis supone la posibilidad de un lenguaje universal, especificado con precisión matemática sobre la base de que la sintaxis de las palabras debería estar en correspondencia con las entidades designadas como individuos o elementos metafísicos, lo que haría posible un cálculo o computación mediante algoritmo en el descubrimiento de la verdad.[99][100]​ Aparecen los primeros intentos y realizaciones de máquinas de cálculo (Pascal y Leibniz) y aunque su desarrollo no fue eficaz, sin embargo la idea de una Mathesis Universalis o Characteristica universalis es el antecedente inmediato del desarrollo de la lógica simbólica a partir del siglo XX. Leibniz y Descartes seguían muy de cerca la escuela jesuita, sobre todo a Francisco Suárez, quienes a su vez utilizaban la Lógica Mexicana, de Fray Antonio de Rubio, filósofo mexicano (Novohispano).[101]​ Además se considera que las lógicas modernizantes nunca lograron la precisión de estos estudios. Sander Pierce, Gottlob Frege, Saussure y Wittgenstein siguieron criterios neoescolásticos para formular sus teorías lógicas, más acabadas.[102]

En el siglo XVIII, Kant consideraba que la lógica por ser una ciencia a priori había encontrado su pleno desarrollo prácticamente con la lógica aristotélica, por lo que apenas había sido modificada desde entonces.[103]​ Pero hace un uso nuevo de la palabra «lógica» como lógica trascendental, en el sentido de investigar los conceptos puros del entendimiento o categorías trascendentales.

La lógica del pensar trascendental acaba situándose en un proceso dialéctico como idealismo subjetivo en Fichte; idealismo objetivo en Schelling y finalmente un idealismo absoluto en Hegel, que considera la lógica dentro del Absoluto como un proceso dialéctico del Espíritu Absoluto[104]​ que produce sus determinaciones como concepto y su realidad como resultado en el devenir de la Idea del Absoluto como Sujeto[105][106]​ cuya verdad se manifiesta en el resultado del movimiento mediante la contradicción en tres momentos sucesivos, tesis-antítesis-síntesis. La epistemología y la ontología van unidas y expuestas en la Filosofía entendida ésta como Sistema Absoluto.

ÉticaEditar

Los filósofos éticos modernos trabajan con la mirada puesta, sobre todo, en el mundo antiguo (estoicos, epicúreos, Platón, Aristóteles), si bien con algunos elementos heredados de la Escolástica medieval. Descartes tiene algunos elementos de ética en su famoso Discurso del método. Dentro del racionalismo, es Baruch Spinoza quien elaboró de modo más amplio y sistemático una propuesta ética. En el ámbito del empirismo, David Hume trabajó en diversos momentos para comprender los motivos profundos de las acciones humanas.

La gran revolución ética moderna se realiza a través de Immanuel Kant, que rechaza una fundamentación de la ética en otra cosa que no sea imperativo moral mismo (deontologismo formal), pues si la moral se orienta a buscar la felicidad no podría dar ninguna norma categórica ni universal. Los filósofos idealistas desarrollaron esta moral del imperativo categórico. Hacen frente así al utilitarismo, al afirmar que el principio de utilidad no es el único criterio de corrección de las acciones.

Filosofía políticaEditar

 
La Libertad guiando al pueblo, de Eugène Delacroix (1830, Louvre), pintura creada en un momento en que viejas y modernas filosofías políticas entraron en violento conflicto.

Durante el periodo de la Ilustración, nuevas teorías sobre lo que es el ser humano y sobre la definición de la realidad y la forma en que esta se percibe, junto con el descubrimiento de otras sociedades en las Américas y las cambiantes necesidades de las sociedades políticas (especialmente después de las revoluciones en Inglaterra, Francia, las colonias inglesas en Norteamérica y Haití) llevaron a nuevas preguntas e ideas de pensadores como Thomas Hobbes, John Locke, Montesquieu y Jean-Jacques Rousseau.

Estos teóricos fueron impulsados por dos preguntas básicas: una, por qué derecho o necesidad las personas forman Estados; y dos, cuál podría ser la mejor forma que debiera adoptar un Estado. Estas preguntas fundamentales implicaban una distinción conceptual entre los conceptos de "Estado" y "gobierno". Se decidió que "Estado" se referiría a un conjunto de instituciones duraderas a través de las cuales el poder sería distribuido y su uso se justificaría. El término "gobierno" se referiría a un grupo específico de personas que ocuparían las instituciones del Estado, y crearían las leyes y ordenanzas por las cuales las personas, incluidas ellas mismas, estarían obligadas. Esta distinción conceptual continúa operando en la ciencia política contemporánea, aunque algunos politólogos, filósofos, historiadores y antropólogos culturales han argumentado que la mayor parte de la acción política en cualquier sociedad ocurre fuera del Estado, y que hay sociedades que no están organizadas en Estados que igualmente deben ser tenidas en cuenta en términos políticos. Mientras no se introdujera el concepto de orden natural, las ciencias sociales no podrían evolucionar independientemente del pensamiento teísta. Desde la revolución cultural del siglo XVII en Inglaterra, que se extendió a Francia y al resto de Europa, la sociedad ha sido considerada sujeta a leyes naturales similares al mundo físico.[107]

Las relaciones políticas y económicas fueron influenciadas drásticamente por estas teorías mientras que el concepto de gremio fue subordinado a la teoría del comercio libre, y el dominio católico de la teología fue cada vez más desafiado por las Iglesias protestantes subordinadas a cada Estado-nación, las que también predicaban en la lengua vulgar o nativa de cada región (lo que la Iglesia católica condenaba airadamente). Con todo, la Ilustración fue un ataque directo a la religión, particularmente al cristianismo. El crítico más franco de la iglesia en Francia fue Voltaire, una figura representativa de la Ilustración. Después de Voltaire, la religión nunca volvería a ser la misma en Francia.[108]

John Locke, en particular, ejemplificó esta nueva era de la teoría política con su obra Dos tratados sobre el gobierno civil, donde propone una teoría del estado de naturaleza que complementa directamente su concepción de cómo ocurre el desarrollo político y cómo puede fundarse a través de la obligación contractual. Locke refutó la teoría política paternalista fundada por Sir Robert Filmer en favor de un sistema natural basado en la naturaleza en un determinado sistema. La teoría del derecho divino de los reyes se convirtió en una fantasía pasajera, expuesta al tipo de ridículo con que John Locke la trató. A diferencia de Maquiavelo y Hobbes, pero como Tomás de Aquino, Locke aceptaría el dictamen de Aristóteles de que el hombre busca ser feliz en un estado de armonía social como animal social. A diferencia de la visión preponderante de Aquino sobre la salvación del alma del pecado original, Locke creía que la mente del hombre entra en este mundo como una tabla rasa. Para Locke, el conocimiento no es innato, revelado ni basado en la autoridad, sino sujeto a la incertidumbre templada por la razón, la tolerancia y la moderación. Según Locke, un gobernante absoluto como lo propuso Hobbes es innecesario, porque la ley natural se basa en la razón y busca la paz y la supervivencia para el hombre.

Véase tambiénEditar

Notas y referenciasEditar

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  15. «Influencia filosófica en la insurgencia de 1810 , Jesús Pérez Uruñuela». 
  16. Cf. P. Aullón de Haro, La Escuela Universalista Española del siglo XVIII, Madrid, Sequitur, 2016; A. García Martín, La Ilustración Hispánica, Madrid, AECID, 2018.
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  20. Que posteriormente ha tomado el nombre de "hipotético-deductivo" y durante algún tiempo ha sido considerado por muchos el "prototipo" de método de investigación científica. En Lógica empírica se hace una breve descripción del método en la aplicación que Galileo hace para el estudio del movimiento de caída de los graves.
  21. Descartes, Principia philosophiae (1644)
  22. En el estoicismo encontramos un antecedente de este concepto, lo que ellos llamaron nociones comunes, como principios lógicos que hacían posible el pensar y razonar.
  23. Las ideas en este sentido moderno no tienen nada que ver con el concepto platónico-aristotélico de ideas. Ahora son meramente contenidos de conciencia, una percepción subjetiva del individuo en su conciencia
  24. Siempre y cuando estas conexiones lógicas se establezcan adecuadamente, es decir, siguiendo el método analítico paso a paso sin omitir ninguno; esto no siempre ocurre así porque la mente humana actúa frecuentemente sin seguir las pautas racionales; dejándose llevar de la precipitación y falta de análisis así como de las pasiones.
  25. Hipótesis del genio maligno, en sus Meditaciones metafísicas. Dios es la consecuencia afirmada con certeza de un Ser perfecto a partir de la idea innata de perfección que surge de la propia idea de imperfección que se da en la conciencia por el hecho mismo de la duda, pues la duda aparece en esencia como imperfecta respecto a la perfección de la certeza. Dios por tanto tiene que existir pues, de no existir, no sería perfecto; Descartes para ello utiliza una nueva versión del argumento ontológico de San Anselmo
  26. Quien responde a Locke con su libro: "Nuevo ensayo sobre el entendimiento humano" y abre perspectivas nuevas para la reflexión que hará más tarde Kant: Nada se halla en el intelecto que no estuviese antes en los sentidos «salvo el propio intelecto», apuntando que el entendimiento no es meramente pasivo en la recepción de los datos de la experiencia pues, para Leibniz, la sustancia, en cuanto "mónada", es ante todo "actividad" y por ello «sujeto de todos sus predicados». Las mónadas no admiten causalidad externa. Dicha causalidad es solo aparente para la conciencia humana por su conocimiento limitado. Para Dios todo está regido por una razón suficiente, Él mismo y su saber infintito como providente, de modo que en realidad metafísica, todas las verdades del mundo son verdades de razón y por tanto analíticas.
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  47. O'Hara, Phillip (September 2003). Encyclopedia of Political Economy, Volume 2. Routledge. p. 107. ISBN 978-0-415-24187-8. «Marxist political economists differ over their definitions of capitalism, socialism and communism. These differences are so fundamental, the arguments among differently persuaded Marxist political economists have sometimes been as intense as their oppositions to political economies that celebrate capitalism.» 
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  54. Puesto que no podemos ir más allá de lo fenoménico, tomemos lo fenoménico como realidad; la realidad queda determinada por aquello que se puede contar, medir o pesar, porque no hay otro contenido de conocimiento posible.
  55. José Ferrater Mora llega a distinguir hasta siete empirismos diferentes: «(1) El empirismo llamado por antonomasia "sensible". Cuando se destaca el papel que desempeñan las sensaciones en el conocimiento se usa el nombre "sensacionismo". (2) El empirismo "inteligible". Según el mismo, los llamados "objetos ideales" —números, proposiciones, conceptos, etc.— son objeto de la experiencia, entendiéndose esta en un sentido amplio. Algunos fenomenólogos han hablado en este sentido de un empirismo (o positivismo) total contra el empirismo (o positivismo) sensible. (3) El empirismo moderado o empirismo crítico, que admite el origen empírico del conocimiento, es decir, que admite que todo conocimiento se funda en la experiencia sensible, pero que requiere ser examinado y controlado por algún esquema o cuadro conceptual. (4) El empirismo radical, expresión debida a William James, para quien inclusive las relaciones son "experimentales". Según escribe James en Essays in Radical Empiricism (II, 1), "con el fin de que un empirismo sea radical es menester que no admita en sus construcciones ningún elemento que no sea directamente experimentado, ni excluya de ellas ningún elemento que sea directamente experimentado". (5) El empirismo "total", que ha defendido S. Alexander (Space, Time, and Deity, libro I, cap. 6), al adherirse a la máxima de Hume según la cual hay que buscar siempre la base empírica de nuestras ideas, pero corrigiéndola, si es menester, para combatir cualquier posible inadmisible prejuicio en favor de ciertas impresiones. Para Alexander "un empirismo cabal acepta su fórmula [la de Hume], pero como no tiene ningún prejuicio en favor de las existencias separadas o distintas que atraen nuestra atención, insiste en que en el curso de las inspecciones efectuadas por la experiencia, ningún elemento debe ser omitido del inventario". Ni siquiera hay que hacer como Hume y detenerse en las condiciones sustantivas (o sustantivistas) del yo, olvidando sus condiciones transitivas, ya que ello tiene por consecuencia olvidar "la esencial continuidad de la mente". (6) El empirismo llamado "integral", que ha sido defendido por Risieri Frondizi. (7) El empirismo "dialéctico" de que a veces ha hablado el autor de la presente obra y que consiste, grosso modo, en usar ciertos conceptos como conceptos-límites, esto es como no denotativos de ninguna realidad y a la vez en tratar estos conceptos como a la vez contrapuestos y complementarios. (8) El empirismo lógico.» (Ferrater Mora, José. Diccionario de filosofía.)
  56. Daniel Kalpokas. Pragmatismo, empirismo y representaciones. Una propuesta acerca del papel epistémico de la experiencia (UBA-UNC-CONICET) Anal. filos. v. 28 n. 2, Ciudad Autónoma de Buenos Aires nov. 2008 «Las vinculaciones entre el pragmatismo y el empirismo han sido siempre complejas, ambivalentes y estrechas. En efecto, si bien puede decirse que el pragmatismo clásico constituye una filosofía de raigambre empirista, no es menos cierto que todos los autores pragmatistas desarrollaron una crítica novedosa del viejo empirismo británico. Ya sea que se trate del "realismo crítico del sentido" de Peirce,1 del empirismo radical de James o del instrumentalismo de Dewey, en todos estos casos se evidencia la recepción crítica que del empirismo efectuaron los clásicos del pragmatismo. En nuestros días, con el giro lingüístico de por medio, la situación ha cambiado sensiblemente. Luego de los ataques de Quine a los dos dogmas del empirismo -la distinción analítico-sintético y el reduccionismo- sumados a la crítica de Davidson al dualismo esquema-contenido (el supuesto tercer dogma), poco parece haber quedado de una filosofía que pueda tildarse de "empirista". En términos de historia de la filosofía, la novedad con la que nos encontramos aquí es la de un pragmatismo profundamente divorciado del empirismo o, en el caso de Rorty, un pragmatismo claramente anti-empirista. Pues bien, situándome en el seno del pragmatismo contemporáneo, quisiera abordar las vinculaciones entre estas dos corrientes filosóficas -el empirismo y el pragmatismo- a partir de un problema que ha resultado central en la epistemología contemporánea, a saber, el de si la experiencia constituye, en algún sentido, una instancia de legitimación de nuestras creencias. En la primera sección de este trabajo discuto la tesis rortyana según la cual la experiencia únicamente causa creencias, pero no las justifica (I). En la segunda sección, en cambio, presento las líneas generales de una concepción alternativa que, evitando una recaída en el llamado "mito de lo dado", pretende devolverle a la noción de "experiencia" su significado epistemológico (II).»
  57. Bolloten, Burnett (1991). The Spanish Civil War: revolution and counterrevolution. UNC Press Books. p. 65. ISBN 978-0-8078-1906-7. Consultado el 25 de marzo de 2011. 
  58. According to anarchist historian Max Nettlau, the first use of the term "libertarian communism" was in November 1880, when a French anarchist congress employed it to more clearly identify its doctrines. Nettlau, Max (1996). A Short History of Anarchism. Freedom Press. p. 145. ISBN 0-900384-89-1. 
  59. "Anarchist communism is also known as anarcho-communism, communist anarchism, or, sometimes, libertarian communism". "Anarchist communism - an introduction" by Libcom.org.
  60. "The terms libertarian communism and anarchist communism thus became synonymous within the international anarchist movement as a result of the close connection they had in Spain (with libertarian communism becoming the prevalent term)". "Anarchist Communism & Libertarian Communism" by Gruppo Comunista Anarchico di Firenze. from "L'informatore di parte", No.4, October 1979, quarterly journal of the Gruppo Comunista Anarchico di Firenze Archivado el 18 de octubre de 2017 en la Wayback Machine..
  61. "The 'Manifesto of Libertarian Communism' was written in 1953 by Georges Fontenis for the Federation Communiste Libertaire of France. It is one of the key texts of the anarchist-communist current". "Manifesto of Libertarian Communism" Archivado el 23 de octubre de 2019 en la Wayback Machine. by Georges Fontenis.
  62. "In 1926 a group of exiled Russian anarchists in France, the Delo Truda (Workers' Cause) group, published this pamphlet. It arose not from some academic study but from their experiences in the 1917 Russian revolution". "The Organizational Platform of the Libertarian Communists" by Delo Truda.
  63. "The Schism Between Individualist and Communist Anarchism" by Wendy McElroy.
  64. "Anarchist communism is also known as anarcho-communism, communist anarchism, or, sometimes, libertarian communism". "Anarchist communism - an introduction" by Jacques Roux.
  65. "The revolution abolishes private ownership of the means of production and distribution, and with it goes capitalistic business. Personal possession remains only in the things you use. Thus, your watch is your own, but the watch factory belongs to the people". Alexander Berkman. "What Is Communist Anarchism?" [1].
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  70. Christopher Gray, Leaving the Twentieth Century, p. 88.
  71. "Towards the creative Nothing" by Renzo Novatore
  72. Post-left anarcho-communist Bob Black after analysing insurrectionary anarcho-communist Luigi Galleani's view on anarcho-communism went as far as saying that "communism is the final fulfillment of individualism...The apparent contradiction between individualism and communism rests on a misunderstanding of both...Subjectivity is also objective: the individual really is subjective. It is nonsense to speak of "emphatically prioritizing the social over the individual,"...You may as well speak of prioritizing the chicken over the egg. Anarchy is a “method of individualization.” It aims to combine the greatest individual development with the greatest communal unity."Bob Black. Nightmares of Reason.
  73. "Modern Communists are more individualistic than Stirner. To them, not merely religion, morality, family and State are spooks, but property also is no more than a spook, in whose name the individual is enslaved - and how enslaved!...Communism thus creates a basis for the liberty and Eigenheit of the individual. I am a Communist because I am an Individualist. Fully as heartily the Communists concur with Stirner when he puts the word take in place of demand - that leads to the dissolution of property, to expropriation. Individualism and Communism go hand in hand". "Stirner: The Ego and His Own". Max Baginski. Mother Earth. Vol. 2. No. 3 May 1907.
  74. "Communism is the one which guarantees the greatest amount of individual liberty — provided that the idea that begets the community be Liberty, Anarchy...Communism guarantees economic freedom better than any other form of association, because it can guarantee wellbeing, even luxury, in return for a few hours of work instead of a day's work". "Communism and Anarchy" by Peter Kropotkin.
  75. "This other society will be libertarian communism, in which social solidarity and free individuality find their full expression, and in which these two ideas develop in perfect harmony". Organisational Platform of the Libertarian Communists by Dielo Truda (Workers' Cause).
  76. "I see the dichotomies made between individualism and communism, individual revolt and class struggle, the struggle against human exploitation and the exploitation of nature as false dichotomies and feel that those who accept them are impoverishing their own critique and struggle". "My Perspectives" Archivado el 29 de julio de 2011 en WebCite by Willful Disobedience Vol. 2, No. 12.
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  79. Robert Graham, Anarchism - A Documentary History of Libertarian Ideas - Volume One: From Anarchy to Anarchism (300CE to 1939), Black Rose Books, 2005
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  82. "Anarchist-Communism" by Alain Pengam: "This inability to break definitively with collectivism in all its forms also exhibited itself over the question of the workers' movement, which divided anarchist-communism into a number of tendencies."
  83. "This process of education and class organization, more than any single factor in Spain, produced the collectives. And to the degree that the CNT-FAI (for the two organizations became fatally coupled after July 1936) exercised the major influence in an area, the collectives proved to be generally more durable, communist and resistant to Stalinist counterrevolution than other republican-held areas of Spain." Murray Bookchin. To Remember Spain: The Anarchist and Syndicalist Revolution of 1936]
  84. Murray Bookchin. To Remember Spain: The Anarchist and Syndicalist Revolution of 1936]
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  93. Véase la declaración al principio del primer tomo del Jahrbuch für Philosophie und phänomenologische Forschung
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  96. Ferrater Mora, José (1994). Diccionario de filosofía. Editorial Ariel. ISBN 9788434405042. 
  97. René Descartes, Blaise Pascal y, sobre todo, Gottfried Leibniz que hicieron posible la aplicación del cálculo a la experiencia dando lugar al desarrollo de la lógica empírica como método científico que hizo posible la ciencia moderna.
  98. Descartes, René. «Regla IV». Reglas para la dirección de la mente. 
  99. Honderich, T., ed. (2001). Enciclopedia Oxford de Filosofía (Carmen García Trevijano, trad.). Madrid. Editorial Tecnos. ISBN 84-309-3699-8. 
  100. Sobre el supuesto de que en el alma existen unos principios del pensar (ideas innatas) que se corresponden a los principios del ser, pues en el fondo responden a Dios, que no puede engañarse ni engañarnos, según Descartes o a una Armonía Preestablecida, según Leibniz, o a una unidad del pensar y ser en una única Sustancia sive Deus sive Natura, según Baruch Spinoza
  101. Beuchot, Mauricio (2006). Lógica y metafísica en la nueva España. México: IIF-UNAM. pp. 28-31. 
  102. Beuchot, Mauricio (2006). Lógica y metafísica en la nueva España. IIF-UNAM. pp. 56-61. 
  103. Kant, Immanuel (1781). Crítica de la razón pura. «La lógica de Aristóteles no ha tenido que retroceder un solo paso... Es también digno de atención que tampoco haya podido dar, hasta ahora, ningún paso hacia adelante, y que, según toda apariencia, parece ya cerrada y acabada. Cuando algunos modernos han tratado de extenderla introduciendo capítulos, s´lo han hecho palpable la ignorancia que tienen de la propia naturaleza de esta ciencia. Cuando se traspasan los límites de una ciencia y se entra en otra no es un aumento lo que se produce, antes bien una desnaturalización. Los límites de la lógica están claramente determinados, el ser una ciencia que sólo expone y demuestra rigurosamente las reglas formales del pensar.» 
  104. Hegel, G. W. F. (1970). «Libro I: La doctrina del ser. Sección I: Determinación (cualidad). Capítulo I: c) Devenir. 1.- La unidad del ser y la nada.» [Clemente Fernández, S.I. Los filósofos modernos, selección de textos]. Ciencia de la Lógica. Madrid. «El puro ser y la pura nada son, por lo tanto, la misma cosa. Lo que constituye la verdad no es ni el ser ni la nada, sino aquello que no traspasa, sino que ha traspasado; vale decir, el ser [traspasado] en la nada y la nada [traspasada] en el ser. Pero, al mismo tiempo, la verdad no es su indistinción, sino el que ellos no son lo mismo sino que son separables, e inmediatamente cada uno desaparece en su opuesto. Su verdad, pues, consiste en este movimiento del inmediato desaparecer de uno en otro: el devenir; un movimiento donde los dos son diferentes, pero por vía de una diferencia que el mismo tiempo se ha resuelto inmediatamente.» 
  105. El Absoluto se ha de entender como Sujeto, no como sustancia; frente a la idea aristotélica del ser que ha predominado en la filosofía tradicional. Para una exposición sintética del pensamiento de Hegel: Zubiri. Naturaleza, Historia y Dios. 1963. Editora Nacional.”Hegel y el problema metafísico”. p.223 y ss.
  106. Para una exposición sintética del pensamiento de Hegel, véase Zubiri (1963). «Hegel y el problema metafísico». Naturaleza, Historia y Dios. Editora Nacional. pp. 223 y ss. 
  107. Barens, Ingo; Caspari, Volker; Schefold, Bertram (2004). Ingo Barens, Volker Caspari, y Bertram Schefold (eds.), ed. Political events and economic ideas. Edward Elgar Publishing. pp. 206-207. ISBN 978-1-84542-152-6. 
  108. Byrne, James M. (1997). Religion and the Enlightenment. Westminster John Knox Press. pp. 1-2. ISBN 978-0-664-25760-6.