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Francisco Manso de Contreras (1534 – ??) fue gobernador y Teniente de Capitán General, Cabo de siete navíos de armada y Fiscal de la Audiencia de Santo Domingo en la Isla La Española.

Índice

AncestrosEditar

Francisco Manso de Contreras nació en Sevilla, España en 1534. Era hijo de Francisco Manso,[1]​ que viajó a Puerto Rico junto a su tío abuelo el primer Obispo de Puerto Rico y América Alonso Manso, en 1512, la madre de Manso de Contreras era Beatríz Zapata de Contreras hija ilegítima de S.M Rey Carlos I de España, la pequeña no fue reconocida como infanta nunca, teniendo él muy corta edad, cuando fue concebida, antes de casarse con Isabel de Portugal. El emperador había tenido varios hijos extramatrimoniales antes y después de conocer a la Reina, incluyendo a Beatríz.

Francisco Manso se connubió con Beatríz Zapata de Contreras y la dejó encinta. Murga y Huerga señalan que Francisco Manso de Contreras nació en Sevilla.[2]​ La situación fue vergonzosa para la dama, para el galán y para el obispo. Don Alonso no tuvo más remedio que tomar cartas en el asunto..., Francisco y Beatríz se embarcaron en 1534 rumbo a Sevilla; Francisco Manso ocupó entre 1522 y 1532 el puesto de mayordomo de Don Alonso,[3]​ recibía un salario de 100 pesos de oro anualmente, y “comer y beber, y casa y servicio, y un caballo, y mozo y casa, que montaba más de 200 pesos de oro cada año” y allí, en Sevilla nació un niño que se llamará Francisco Manso de Contreras. Al parecer estuvo en el Perú, porque en los méritos familiares que se presentaron en 1627 se declaró que había sido Alguacil Mayor de la Inquisición en Ciudad de Los Reyes.[4]​ Sobre su presencia en Puerto Rico, una de las testigos en las informaciones presentadas en Puerto Rico en 1566 informó:

...Francisco Manso le vio edificar casas así en esta ciudad como en el campo, teniendo como tenía sus estancias pobladas de negros y así mismo en las minas tenía sus cuadrillas de negros y le vio estar y vivir en ellos tiempo de más de diez y seis años y le vio que siempre se trató como hombre honrado y que esto es notorio.

Vida Personal y FamiliaEditar

Francisco Manso de Cotreras estaba casado en primeras nupcias con Sol Alvear sin tener sucesión con ella y en segundas con Eugenia Simón y Pica, hija de Francisco Simón y Francisca Pica, naturales de Becerril de Campos, de donde eran vecinos. Con la intención de demostrar su ascendencia y relación con don Alonso, en 1566 presentó una probanza de méritos. En ella se identificaba como señor y capitán del navío San Pedro y capitán de todas las naos y gente de mar de la isla de Puerto Rico. Además, su galeón se convirtió en la nao capitana en la defensa de la isla contra los franceses, sin señalar el año. Su relación con don Alonso Manso queda claramente establecida: es hijo de un hijo del hermano del Obispo. Fija el año en que su padre dejó Puerto Rico en 1534, y declara que es su único y legítimo heredero.[5]​ Tuvo al menos nueve hijos detectados, estos son: Francisca nacida en 1552, la cual pasó en 1585 con 33 años a Isla de Margarita, cuando este ejercía de Escribano Público, al bachiller o Licenciado Francisco Manso de Contreras Simón, que siguió la carrera de su padre, Escolástica, Fray Hernando, religioso de la Orden Franciscana que pasa a Santa Marta 1598, Beatríz que casó con Joseph de Torrecilla, Rafaela, Pedro que su esposa era Eloíza Balmacho, Fray Gaspar religioso dominico, y Antonio Manso de Contreras, todos ellos naturales de Becerril de Campos. El Oidor tuvo un sobrino hijo de Juan Manso de Contreras, natural de Luarca, llamó Andrés Manso de Contreras y Medina, que pasó a la isla de Cuba en 1606, y quedó residiendo en la misma, para la Defensa en contra de la piratería, asentándose a su vez en la villa de San Juan de los Remedios. Andrés fue nacido en Lebrija, Sevilla. Fue hermano este corsario de Francisco Manso de Contreras el Contador de la Real Hacienda de Venezuela.[6]

Francisco suplica se le de licencia para pasar a la provincia del Perú a hacer cierta cobranza. En esta licencia se incluye una descripción física de Manso de Contreras:

...es un hombre de buena estatura y en la barba y cabellos canas y la barba roja y un diente en la parte de arriba salido [más] que los otros y de parte de abajo un diente menos y de edad al parecer de cuarenta y siete años poco más o menos y los ojos algo hundidos...

BibliografíaEditar

En 1574 Francisco suplica se le de licencia para pasar a la provincia del Perú a hacer cierta cobranza. En esta licencia se incluye una descripción física de Manso de Contreras I:

...es un hombre de buena estatura y en la barba y cabellos canas y la barba roja y un diente en la parte de arriba salido [más] que los otros y de parte de abajo un diente menos y de edad al parecer de cuarenta y siete años poco más o menos y los ojos algo hundidos...

En el año de 1577, en la Ciudad de Madrid, por una Real Provisión se da por título de notario de Indias a Francisco Manso de Contreras, por mediación del Duque de Lerma su primo, Francisco Gómez de Sandoval-Rojas y Borja I duque de Lerma, en un Real Provisión dando título de notario de Indias a Francisco Manso de Contreras. En esta época Gómez de Sandoval era el primer ministro y valido de Felipe III de España. Se le asocia a Manso con las despoblaciones de 1605 de la banda norte de La Española. En menor grado, se le incluye en relatos sobre los rescates en Cuba. Y se le identifica el 8 de febrero de 1592 como gobernador de la provincia de Santa Marta y Río de la Hacha, perteneciente al Virreinato de Nueva Granada. Tuvo que enfrentar a Francis Drake en 1595. Se tiene conocimiento de que realizó pesquerías de perlas de esta última ciudad, María Cristina Navarrete hace referencia al gobernador, sin nombrarlo.

A medida que la Corona de Castilla conquistaba nuevas regiones en el continente Americano, su interés en La Española disminuía, y la población de la colonia crecía lentamente. A principios del siglo XVII, la isla y sus vecinas más pequeñas (en particular la Isla de la Tortuga) se convirtieron en un bastión para los piratas que surcaban el mar Caribe. Las devastaciones de Osorio produjeron una parálisis económica tal, debido al abandono de la agricultura y ganadería, que a partir de 1604 fue necesario el Situado, dinero que la Corona española otorgó a partir del Tesoro en el Virreinato de Nueva España, y que era destinado a pagar los sueldos de los colonizadores en La Española y en Puerto Rico. En 1606, el rey Felipe III de España ordenó que todos los habitantes de La Española se trasladaran a Santo Domingo, para evitar la interacción con los piratas. Sin embargo, esto contribuyó a que los piratas franceses, ingleses y neerlandeses sentaran bases en el norte y oeste de la isla abandonada.

La Corte había designado al Licenciado Manso para colaborar en la operación de esta reducción, y presenta sus acciones en ellas bajo la luz del despecho, teniendo conocimiento de las despoblaciones desde antes del recibo de las cédulas en La Española, por lo que anticipaba responsabilidades más importantes en el proyecto, quizás como su “principal ejecutivo”. En relación a la comisión que se le dio para ir a Cuba tras los vecinos de La Yaguana que se pasaron a ella, Moreta Castillo plantea el viaje desde la perspectiva de misión doble: castigar a los contrabandistas y a la gente de La Yaguana. Su estadía en Cuba tenía como propósito extender los sueldos que se le debían pagar diariamente, y para generar relaciones políticas. Añade que a pesar de las duras acusaciones del presidente Osorio, el Consejo de Indias aprobó sus actuaciones en Cuba, y lo nombró oidor de la Real Audiencia de Panamá, en que relata las incidencias de su viaje desde Santo Domingo a Isla de Margarita y de allí a Tierra Firme, presencia de corsarios en aquella isla, Trinidad y Guayana y rescates que se practican con los índios. Se mantuvo un constante surgimiento de la enemistad entre el Presidente y el Oidor, al comenzar un enfrentamiento que se fijó en la plaza de la ciudad, Manso ordenó a prender a quien lo leyó públicamente, pero Osorio lo mandó soltar, “rencilla que vertió, entre presidente y oidor, veneno de enemistad”. El presidente Antonio Osorio había descubierto las redes familiares del Oidor más allá de las costas de La Española por lo que lo denuncia en una carta enviada al Rey:

...El licenciado Francisco Manso de Contreras, siendo como escribí a Vuestra Majestad en 15 de febrero de este año 1606, deudo de la más gran parte de los de Santo Domingo, que es un linaje que llaman Bardecí, que abraza lo más de allí, y así ha sido de grandísimo inconveniente su provisión para esta Audiencia, porque además del parentesco dicho, es mañosísimo, de suerte que mostrándose muy recto juez en lo exterior, es un perpetuo negociador de todas estas gentes y de los de La Margarita, a donde tiene su casa, mujer e hijos y hacienda, y en Puerto Rico, otra caterva de deudos, que viniendo como vienen las apelaciones de todos aquellos lugares a sus manos, vienen a estar las cosas de justicia no en muy seguro estado, porque teniendo como tiene el artificio y maña que he dicho, engaña a los más que no le conocen, y así lo hizo conmigo...

Con estas acusaciones, Sedeño y Osorio nos abren la puerta para comenzar a ilustrar el capital social del licenciado Manso de Contreras. Cabe señalar que las relaciones de afinidad no parecen haber sido casuales. Casaús incluye las alianzas a través del matrimonio como uno de los factores que dan cohesión a las redes familiares. Para completar la identificación de algunos de sus parientes más prominentes, Manso de Contreras tenía en Santo Domingo relación directa de sangre con los Bardecí, tal y como el presidente Osorio mencionaría en sus acusaciones. Lo más importante de este dato es que a través de ellos, el licenciado Manso de Contreras enlazó con las principales familias de La Española: los Caballero, los Tostado, los Pimentel y los Castellanos. Estas familias habían mantenido importante presencia en los cabildos eclesiástico y secular de Santo Domingo desde temprano en el siglo XVI.

El 16 de octubre de 1584 Hernando recibió una carta privada de Gaspar Manso de Contreras, de acuerdo a esta carta, las alianzas matrimoniales de la familia respondían a una estrategia calculada de su padre:

...Nuestro padre queda bueno y hace y ha hecho tanta hazaña en después de haber casado tanto hijo. Ahora haber provisto a tres como es el enviar pormi hermana y la dote de doña Raphaela, que allega a casi mil ducados. Y yo, que por ser la casa pobre de necesidad, hube menester algo y esto con no muchas rentas, sino por el favor divino que ha querido favorecer al ardentísimo deseo que siempre ha tenido y tiene de remediar sus [hijos] y ponerlos en estado lo mejor que ha podido, y no ha sido tan mal, que otro con muchas rentas y hacienda no lo hubiera hecho mejor, porque lo granado de esta isla tiene por yernos y emparentado, de tal suerte que no es poco envidiado. Y nosotros, que por ser los menores que nos tenemos y aún nos tienen por los mejor librados...

Presentaba una habilidad y vínculos de amistades y de familia, y a través de esta lograba evitar sus consecuencias de las acusaciones en su contra por parte de sus enemigos. Sobre sus relaciones familiares, señalar a los Bardecí, “de gran raigambre en la colonia y muy poderosa, eran parientes de Manso a través de su esposa. Los Bardecí eran sus primos por vía materna. Fray Martín Vázquez de Arce acusó al licenciado Manso de haberse apropiado de tres herencias, una de ellas de quince mil ducados dejados por el portugués Bartolomé Fernández.

En Cumaná tenía de enemigo al gobernador Diego Suárez de Amaya, con quien aparentemente ya había tenido choques tras la comisión que recibió en 1604 para atender temas relacionados a las pesquerías de perlas y las canoas de negros. En la isla Margarita tuvo enfrentamientos con el gobernador Pedro Fajardo, y con el contador Gaspar de los Reyes. El primero fue en consecuencia de la residencia que le tomó, que al parecer fue tan dura que otros gobernadores intervinieron a favor de Fajardo. En Cuba, Manso contó con una larga lista de detractores, particularmente en las villas del Bayamo, y Puerto del Príncipe, como consecuencia de su comisión para terminar los rescates. Uno de estos fue el capitán Juan de Treviño Guillamas. Era vecino de La Habana, y teniente de tierra adentro de Cuba, desde donde llevó a Santo Domingo a los arrestados por el licenciado Manso de Contreras por rescates. Manso de Contreras envió una carta culpándolo de rescates, lo que generó un extenso debate sobre las bondades y los vicios de Treviño.

Manso dio el primer paso para acercarse al Presidente en una carta escrita en un tono de sincera reconciliación. En ella, resumiendo el desarrollo de la relación de ambos, le declaraba a Osorio:

De que habiendo deseado servir a Vuestra Señoría tanto y más que al señor don Diego, de gloriosa memoria, y no dado ocasión más a vuestra merced que a otro, y que Vuestra Señoría sea tan desaficionado a mis cosas, cuanto el difunto aficionado a ellas. No me admiro porque son negocios de justos que no admiten disputa. Déjolo a Dios, que sabe la verdad y esta se rastreará mejor cuando Su Majestad mande, que ya no es posible menos, se averigüe mi vida y proceder en esa plaza. Y pluguiera a Dios nunca la hubiera yo aceptado, que ninguna otra temí tanto por saber las inquietudes de ella, causadas siempre de los malos terceros, que a estos echo la culpa y no a Vuestra Señoría, que en los principios me honró e hizo la merced que a los demás y ninguno reconoceré ventaja en merecerla, a Vuestra Señoría, si no en adularle y traerle más cuenta que pienso ninguno los aborrece tanto como yo en el mundo, pero son de manera los que por acá corren del odio con que dicen Vuestra Señoría trata de mis cosas y da lugar a que se trate de ellas pesadamente, que aunque por ningún caso doy crédito a nada. Estoy confuso por los inconvenientes que de ello nacen en el servicio de Su Majestad sobre los negocios que tengo a cargo...

Al parecer el acercamiento no surtió el efecto deseado. En 1607 Manso lo declaró “el mayor y más capital enemigo, sin haberle dado causa, a lo menos justa.

Sus criados, clientes y enemigos en IndiasEditar

Los clientes y criados representaban importantes elementos en las redes relacionales horizontales, considerándolas como manifestaciones de vínculos interpersonales más allá del parentesco. Hemos podido identificar criados en Santa Marta, La Española y La Margarita. En 1592, el licenciado Manso viajó a Santa Marta, donde era gobernador, con Juan de Tudela.[7]​ y Juan Santos Cevallos.[8]​ Cuando pasó a Santo Domingo en 1603, llevó consigo a los siguientes criados: Pedro de Tapia y Ana de Aguayo, su mujer; Juan de Almonací o Almonacid, que llegaría a ser tesorero de La Margarita; Juan Pérez de Córdoba; Andrés Fernández de Cendeira; y Francisco de la Huerta, que era primo segundo suyo, siendo hijo de Francisca Negrete y nieto de Simón Negrete.[9]​ Sobre Almonacid, Pedro de Arévalo Sedeño, fiscal de la Real Audiencia de Santo Domingo, escribió al rey en 1605:

Este Juan de Almonacid, escribano, es el que se dice haber dado al Doctor Prado un testimonio falso sobre que ha habido pleito en vuestro Consejo y contra quien el licenciado Manso de Contreras procedió en la residencia de la dicha isla Margarita por haber dado a don Pedro Fajardo otro tal testimonio cuando se embarcó en Sanlúcar, como el que dicen dio al Doctor Prado, y el dicho vuestro oidor dice que con siete testigos tiene averiguado ser falso el tal testimonio, y dice que remitió a Vuestra Majestad el castigo de este delito, porque aunque este testimonio se dio para cobrar en La Margarita y con él defraudar vuestra hacienda, cuando se dio, el dicho Almonacid estaba en Sanlúcar y declinó jurisdicción, pidiendo remisión a Sanlúcar si la dicha remisión hecha por el dicho licenciado Manso fue justa; Vuestra Majestad mandará se vea...

Conociendo su relación con Manso de Contreras, Osorio acusaba a Almonacid de haber llevado a Santo Domingo unas calabazas de perlas que valían más de 150 ducados de plata. Según Ibarra, que sirvió de testigo a Osorio, por favorecerlos, Manso liberó a un maestre de una fragata que vino a Santo Domingo de la isla Margarita a negocios de ambos sin registro, licencia ni despacho. También califica a Almonacid como “delincuente, y hombre que está casado con una mulata”.[10]​ En los capítulos que el obispo Martín Vázquez de Arce puso en 1604 a Manso de Contreras, menciona a Juan de Almonacid como escribano del gobernador don Pedro de Fajardo. El capítulo sexto menciona que Manso casó a Almonacid con una mulata hija de Jorge Veneciano, mercader extranjero, que había sido su criado.[11]​ Este capítulo identifica a otras relaciones de Manso en la isla Margarita. Como Almonacid pasó a la comisión en Margarita para tomar la residencia a Fajardo, pero tenía una prohibición real, vendió la escribanía a Pérez de Córdoba en 500 ducados. El capítulo también nombra a Duarte de Acosta y a Antonio López Romero como personas que comisionaron a Almonacid “seguir a don Pedro Fajardo sobre unos negros que compró y sobre un baúl de perlas”. También se menciona a Diego de León, quien había sido muerto en la isla.[12]​ Conocemos de Duarte de Acosta; siendo vecino de Sevilla, en 1597 consignó mercaderías a Baltasar da Cunha en Jamaica.[13]​ Antonio López Romero fue condenado por una pendencia y debía dinero de penas de cámara durante la gobernación de Bernardo de Vargas Machuca en 1618.[14]​ Sobre León, conocemos que fue pasajero en el navío Nuestra Señora del Rosario en 1598, cuando le fueron consignadas mercaderías para entregarles en Margarita por Gonzalo Milano.[15]​ En los cargos que se le pusieron en 1606 por parte de Osorio, se le señala también a Francisco Jordán como criado, a quien Manso había nombrado por alguacil de la Real Audiencia, “estando él actualmente sirviendo y siendo y tenido por hombre bajo y representante, y estándole sirviendo salió con la vara y la trajo muchos meses”. En el cargo que siguió a este, también se le identificó como criada a Francisca de Grado, madre de Juana de Rivera, siendo esta acusada por su marido de estar amancebada con el licenciado Fernando de Castilla.[16]​ Jorge Veneciano como criado del licenciado Manso y de la madre de este. Añadió “el cual vino a la dicha isla muy pobre y en servicio y casa de los dichos. Empezó a enriquecer y ahora es el hombre más rico de la isla”. Añade que Manso casó a Almonacid con una hija de Veneciano.[17]​ Veneciano, que era natural de Venecia, era maestre de los navíos El Espíritu Santo y Nuestra Señora del Rosario. Confirmando la relación con los Manso de Contreras, en 1595 El Espíritu Santo viajó de Sevilla a Tierra Firme llevando mercaderías registradas por Gerónimo de Velasco a Gerónimo Campuzano, doña Felipa de Villena y Tomás Sánchez Maraver.[18]​ Por otra parte, en 1603 Juan Pérez de Córdoba participó en una escritura que sería señalada como fraudulenta en la residencia que se tomó a Manso de Contreras en Panamá en 1617. Al año siguiente, Lázaro Ramírez puso un pleito y causa contra Manso de Contreras por 1,350 reales castellanos que fueron prestado a Pérez de Córdoba como principal, siendo Manso de Contreras su fiador. Sin embargo, el dinero llegó a manos del oidor como principal. Al ser interrogado, Manso declaró no acordarse, por haber pasado mucho tiempo de la escritura.[19]​ En La Margarita también se identificó como criado de Manso de Contreras al tesorero Antonio Álvarez. En uno de los capítulos que puso Antonio Osorio a Manso, incluye la comunicación entre ambos:

Iten, se le hace cargo al dicho licenciado Manso de Contreras que debiendo tener en secreto las cosas del Acuerdo, no lo hizo y por la carta que se refiere en el cargo antes de este descubrió al dicho tesorero Antonio Álvarez que el licenciado Marcos Núñez de Toledo, oidor de esta Real Audiencia, en sus pleitos le había sido contrario...[20]

En 1604 el Oidor escribió una carta privada a Álvarez donde revelaba sus estrategias para estorbar pleitos que no favorecían a sus allegados y aliados. Esta carta cayó en manos de Osorio, quien la utilizó para sustentar sus acusaciones contra del licenciado.[21]​ Debemos advertir que aunque fuera su criado, Álvarez ejercía el oficio de tesorero de la Real Hacienda de isla Margarita en 1602, cuando Manso de Contreras todavía no recibía su nombramiento como fiscal de la Real Audiencia de Santo Domingo.[22]​ Sin embargo, en 1609, habiendo sido trasladado a la Real Audiencia de Panamá, Manso se alejaría de Álvarez, a quien llamaría “uno de los más perniciosos hombres que ha habido en estas partes. Está privado por la Audiencia en vista y revista de su oficio de tesorero”. Según refería, el gobernador, que era su amigo, “le ha dado el de contador, que quitó a Salcedo, y clama la gente de esta isla de que quiera sustentar tan mal hombre y que tanta cizaña y discordia causa en todos”.[23]​ En La Española, Pedro Caballero Bazán fue identificado en 1607 como cliente de Manso de Contreras. Era dueño del ingenio de Ocoa, donde se habían realizado los rescates que llevaron a la Audiencia a dar comisión para ir a Azua a castigarlos.[24]​ Sobre esta relación, Osorio formuló un cargo contra Manso:

Iten, se le hace cargo al dicho licenciado Manso de que estando prohibido por cédula de Su Majestad el visitar los oidores a los vecinos de esta ciudad, el dicho licenciado Manso tenía mucho trato y familiaridad con Pedro Caballero Bazán y con su mujer e hijas y las ha visitado muchas y diversas veces de noche y a deshoras, llevándolas a su casa y dándoles collación a puerta cerrada, y volviéndolas acompañando siendo como el dicho Pedro Caballero es persona que tiene muchos pleitos en la Audiencia y dueño del ingenio de Ocoa a donde se cometieron los delitos de rescates, y se entiende que por esta razón el dicho oidor no hizo todas las diligencias que debió para averiguar los rescates cuando fue a Azua...[25]

La red de relaciones familiares y comerciales del licenciado Manso de Contreras, muy espesa y densa, se extendía hasta la península, a la Corte misma. Como vimos, algunos de sus detractores justificaban su resistencia al cumplimiento de la orden para despoblar la banda norte diciendo que había tenido conocimiento de antemano desde la Corte de esta, y esperaba que le fueran comisionadas. Por otro lado, el propio Oidor mencionó al Conde de Villalonga como persona que conocía de sus negocios y que podía proteger a sus clientes, y a don Antonio de Villafañe como persona en la Corte que conocía sus negocios en Cartagena.[26]​ Su enemigo, el fiscal Pedro de Arévalo Sedeño, presentó al rey un cuadro bastante acertado de la situación de Manso de Contreras en cuanto a sus relaciones familiares. De paso, nos revela la extensión de sus negocios en las Indias:

En todas cuantas cosas tocaren a vuestra Real Hacienda y a pleitos fiscales de justicia real y verdaderamente yo tengo por sospechoso al dicho licenciado Manso de Contreras y en todo cuanto corra por su mano veo que corre mal, y no me maravillo por hallarle tan prendado de negociaciones y parentescos, que cierto parece gran inconveniente que uno sea oidor donde tiene parientes tantos como él tiene en esta tierra, suyos propios y de su mujer, natural de la misma tierra, y más teniendo tan grandes granjerías y haciendas como tiene, y así son pocos los pleitos, así civiles como criminales, que no le toquen a él o a cosas suyas y de su mujer, y si a los que se casasen en la provincia Vuestra Majestad les priva de oficio, o haciéndoles mucha merced los muda a otra parte, aparece que Vuestra Majestad había de ser servido remediar esto en el dicho licenciado Manso de Contreras, y habiendo Vuestra Majestad de mudarlo a otra parte, aviso desde luego que será inconveniente muy grande mudarle al nuevo reino, porque en el distrito de aquella Audiencia tiene grandes negocios y cobranzas procedidas del tiempo que fue gobernador en el Río de La Hacha...[27]

El licenciado Manso de Contreras tenía otras relaciones comerciales que fueron descubiertas a través de las acusaciones que se le hicieron y de la carta de su hermano Gaspar, ya citada anteriormente. Rebasando las fronteras impuestas por el mar, los negocios de Manso de Contreras cubrían de uno a otro extremo del Caribe. En 1606 Arévalo Sedeño escribió al rey una extensa carta donde revelaba el esquema comercial que en el que involucraba a Manso de Contreras, al también oidor Gonzalo Mexía de Villalobos, y a oficiales reales en Puerto Rico, La Margarita y hasta en Nueva España. La carta incluye la siguiente información:

...el licenciado Manso de Contreras, oidor de esta Real Audiencia, y el licenciado Mexía de Villalobos tienen gran correspondencia con los gobernadores de Puerto Rico y de La Margarita, y con un Íñigo de Otaza, mercader de mucho caudal, depositario general de Puerto Rico, y un Jorge Veneciano, también mercader caudaloso de La Margarita, que son las personas que hacen los negocios de los dichos gobernadores, en cuya cabeza anda la negociación y trato de los dichos gobernadores y los dichos oidores. Asímismo tienen en esta ciudad otros dos mercaderes ricos, que son Baltasar de Sepúlveda, regidor, y Gerónimo de Pedrálvarez, regidor, en cuya cabeza anda el negocio, y los de aquí y el de Puerto Rico se corresponden con el doctor Quesada de Figueroa, que fue oidor de esta Real Audiencia, y ahora lo es en México, por medio de cierto mercader, Cristóbal de Robles, que también se fue de esta ciudad a México con el dicho oidor, y por medio de doña Isabel Vaca, mujer del dicho doctor Quesada… porque todo el tiempo que fue tal gobernador tuvo gran correspondencia con un Pedro Núñez de Bohórquez, su encomendero, vecino de Cartagena, a quien remitió grandes partidas de esclavos y mercaderías, y habiendo fenecido con él cuenta de último alcance, le alcanzó al dicho encomendero en 66,000 pesos de plata, por los cuales le dio por fiador y asegurador a un Luis Diez, vecino también de Cartagena...[28]

El fiscal Pedro de Arévalo Sedeño también se convirtió en enemigo de Manso de Contreras y de Mexía de Villalobos, complementando las cartas de Osorio al rey con sus propias investigaciones y acusaciones. Manso de Contreras justificó la actitud contraria hacia él del fiscal en una carta al rey:

En esta Audiencia hay muy gran quietud y conformidad para las cosas [del] servicio de Vuestra Majestad y se hace justicia sin respectos, y las discord[ias] que solía, solo [ha] habido de contrapeso la soltura del fiscal en decir injurias y afrentas a voces y descompuestamente a muchas personas en el tribunal, de que hay general sentimiento, y el cabildo de esta ciudad se ha quejado a la Audiencia y presidente de ella diversas veces, hele corregido fraternalmente y ordenándole pida y alegue lo que le pareciere importa al derecho de Vuestra Majestad y que de palabra no trate mal a ninguna persona, y que hable reportadamente y sin voces, no ha sido posible, ni a lo que creo en su mano el enmendarlo, antes lo hace cada día peor, y habido vez que se ha abajado desbaratadamente de los estrados con muy gran nota y escándalo, sin se lo poder estorbar el licenciado Marcos Núñez, que presidía, y haciéndolo yo pocos días ha el mismo oficio por más antiguo en ejecución del hábito que en esto tiene, comenzó a desbaratarse y a reprender a la Audiencia. Ordenéle callar y que si no lo hacía se daría cuenta a Vuestra Majestad de su modo de proceder. Intentó bajarse dos o tres veces sin ninguna causa, y estorbéselo porque no hubiese más escándalo, de que ha quedado con mucho sentimiento.[29]

La situación entre los oidores y el presidente llegó a mayores, obligando a la Corona a enviar un visitador, Juan Suárez de Ovalle, quien encontró los ánimos igual de exaltados. Por esta razón, mencionaba, los vecinos “se quejan comúnmente todos que por sus fines particulares de amistad de unos y enemistad de otros no se administra justicia, y el jueves pasado, siete de este, se encontraron de nuevo el licenciado Manso de Contreras y el licenciado Antonio de Ovando, oidores[30]​ El paso del licenciado Francisco Manso de Contreras por las diversas instituciones del poder colonial parecen haber favorecido, y a la vez ser favorecidos, por su fuerte capital social. Había nacido en la península, y a la misma vez contaba con una considerable familia inmediata y extendida en las Indias. Esto constituía, literalmente, lo mejor de dos mundos. Lo primero le abrió las puertas a las instituciones coloniales y lo segundo a las costumbres y hábitos locales. En múltiples ocasiones sus detractores habían señalado esta realidad como un problema para la buena administración de justicia en las Indias. Muchos de sus parientes y clientes eran reconocidos abiertamente en los centros de poder donde actuó. Entre sus parientes se incluyen a las principales familias de Santo Domingo y La Margarita. Aunque ya para finales del siglo XVI este puede haber perdido relevancia, en Puerto Rico era parte del estamento de los sobrinos del Obispo Manso. En las sociedades indianas, era fácil ganarse una enemistad o ser objeto de acusaciones, reales o inventadas. El único requisito parece haber sido anteponerse u oponerse uno a las ambiciones del otro. De un momento a otro quienes eran amigos podían convertirse en enemigos declarados de cualquier ministro. Sus enemigos acérrimos criticaron, condenaron y reportaron a la Corte cada evento en la vida de Manso de Contreras que tuviera visos de fraude, acusándolo de deservicio. Más que la colaboración, lo que nos sustenta en nuestra meta por identificar las estrategias de resistencia del licenciado Francisco Manso de Contreras es la oposición que enfrentó en sus oficios. Repetimos el señalamiento de Imízcoz: es a través de estos conflictos y las negociaciones en las que se envuelve el actor social lo que le permiten manipular las reglas de las estructuras.

ReferenciasEditar

  1. Vicente Murga y Álvaro Huerga, Episcopologio I, de Puerto Rico I. D. Alonso Manso, primer obispo de América (1511–1539) (Ponce: Universidad Católica de Puerto Rico, 1987), 411, 428 y 449. Identificado como administrador o mayordomo, declara tener 35 años y ser sobrino del obispo; también aparece como Francisco Díaz. Declara que fue mayordomo desde 1522 hasta 1532.
  2. Murga y Huerga, Episcopologio I, 150.
  3. Murga y Huerga. Episcopologio I, 447-448.
  4. Confirmación de encomienda de Chiapa, etc. 1629. AGI, Audiencia de Guatemala (en adelante, GUA) 99, N.14.
  5. Ibid.
  6. CONTRATACION,5390,N.38. Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Francisco Manso de Contreras, contador de la Real Hacienda de la provincia de Venezuela, vecino de Lebrija, con su mujer María Bejerano, y sus hijos María, Diego, Antonio e Isabel, a Venezuela. Fecha presentación 15 de Feb de 1624
  7. Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Juan de Tudela. 1592. AGI, CT 5240, N.2, R.8.
  8. Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Juan Santos Ceballos. 1592. AGI, CT 5240, N.2, R.9.
  9. Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Andrés Fernández de Cendiera. 1603. AGI, CT 5277, Números 74, 75, 76, 77 y 78.
  10. Informaciones: Testimonio de Autos. 1606. AGI, SD 17, N.12, fs.21 y 51.
  11. Vicente Murga y Álvaro Huerga, Episcopologio II, De Rodrigo de Bastidas a Martín Vázquez de Arce (1540–1610) (Ponce: Universidad Católica de Puerto Rico, 1988), 428. En el apéndice B.3 incluimos un listado de algunos mercaderes que hemos encontrado en la investigación realizada.
  12. Este capítulo identifica a otras relaciones de Manso en la isla Margarita. Como Almonacid pasó a la comisión en Margarita para tomar la residencia a Fajardo, pero tenía una prohibición real, vendió la escribanía a Pérez de Córdoba en 500 ducados. El capítulo también nombra a Duarte de Acosta y a Antonio López Romero como personas que comisionaron a Almonacid “seguir a don Pedro Fajardo sobre unos negros que compró y sobre un baúl de perlas”. También se menciona a Diego de León, quien había sido muerto en la isla.
  13. Registro del navío San Pedro. 1597. AGI, CT 1123, N.5, fs.19 y 20.
  14. Carta de Juan Rodríguez de las Varillas, gobernador de Isla Margarita. 7 ago 1618. AGI, SD 180, R.7, N.62, f.3.
  15. Registro del navío Nuestra Señora del Rosario. 1598. AGI, CT 1129, N.7, f.63.
  16. “Testimonio del estado de la visita que el señor presidente de Santo Domingo por comisión de Su Majestad tomó a los licenciados Villalobos y Manso, oidores”. Carta de Antonio Osorio, presidente de la Audiencia de Santo Domingo, al rey. 25 mar 1607. AGI, SD 52, R.7, N.92, fs.11-11v. Este expediente está transcrito en el apéndice A.55.
  17. Carta de Pedro de Arévalo Sedeño, fiscal de la Audiencia de Santo Domingo, al rey. 14 feb 1605. AGI, SD 52, R.5, N.20, f.3.
  18. Registro del navío El Espíritu Santo. 1595. AGI, CT 1114, N.2, fs.65-67.
  19. “Testimonio del pleito y causa de Lázaro Ramírez contra el licenciado Manso de Contreras”. Carta del oidor Alonso Espino de Cáceres, al rey. 12 jul 1618. AGI, PAN 17, R.2, N.18.
  20. “Testimonio del estado de la visita que el señor presidente de Santo Domingo por comisión de Su Majestad tomó a los licenciados Villalobos y Manso, oidores”. Carta de Antonio Osorio, presidente de la Audiencia de Santo Domingo, al rey. 25 mar 1607. AGI, SD 52, R.7, N.92. Los cargos que aquí se incluyen están presentados con más detalle, incluyendo a los testigos, en Informaciones: Testimonio de Autos. 1606. AGI, SD 17, N.12, fs.10v-11. Cargo número 16.
  21. “Copia de la carta que el licenciado Manso escribió al tesorero de La Margarita”. Carta de Antonio Osorio, presidente de la Audiencia de Santo Domingo, al rey. 1 nov 1606. AGI, SD 52, R.6, N.81, f.1. Esta carta fue entregada por Álvarez a Osorio, quien la utilizó como evidencia contra Manso. La carta está transcrita en el apéndice A.28.
  22. Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Antonio Álvarez, tesorero de la Real Hacienda de la Isla Margarita, a la Isla Margarita. 10 jul 1602. AGI, CT 5272, N.1, R.57.
  23. Carta del oidor Francisco Manso de Contreras al rey. 1609. AGI, PAN 16, R.1, N.15, f.1v. Esta carta está transcrita en el apéndice A.92.
  24. “Testimonio del estado de la visita que el señor presidente de Santo Domingo por comisión de Su Majestad tomó a los licenciados Villalobos y Manso, oidores”. Carta de Antonio Osorio, presidente de la Audiencia de Santo Domingo, al rey. 25 mar 1607. AGI, SD 52, R.7, N.92, f.10v.
  25. “Testimonio del estado de la visita que el señor presidente de Santo Domingo por comisión de Su Majestad tomó a los licenciados Villalobos y Manso, oidores”. Carta de Antonio Osorio, presidente de la Audiencia de Santo Domingo, al rey. 25 mar 1607. AGI, SD 52, R.7, N.92. Los cargos que aquí se incluyen están presentados con más detalle, incluyendo a los testigos, en Informaciones: Testimonio de Autos. 1606. AGI, SD 17, N.12, f.10v, cargo #14.
  26. “Copia de la carta que el licenciado Manso escribió al tesorero de La Margarita”. Carta de Antonio Osorio, presidente de la Audiencia de Santo Domingo, al rey. 1 nov 1606. AGI, SD 52, R.6, N.81, f.3. En la correspondencia custodiada en el Archivo General de Simancas se incluyen varias cartas dirigidas al Conde de Villalonga entre 1603 y 1606, cuyo nombre era Pedro Franqueza y Esteve.
  27. Carta de Pedro de Arévalo Sedeño, fiscal de la Audiencia de Santo Domingo, al rey. 2 mar 1606. AGI, SD 52, R.6, N.66, f.6.
  28. Carta de Pedro de Arévalo Sedeño, fiscal de la Audiencia de Santo Domingo, al rey. 2 mar 1606. AGI, SD 52, R.6, N.66, f.1v. Énfasis provisto.
  29. Carta de Francisco Manso de Contreras, oidor de la Audiencia de Santo Domingo, al rey. 3 dic 1605. AGI, SD 52, R.5, N.54, f.1.
  30. Carta de Juan Suárez de Ovalle, visitador de la Audiencia de Panamá, al rey. 8 ago 1614. AGI, PAN 16, R.6, N.71, f.1.

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