Haskalá

La Haskalá (en hebreo: השכלה; "Ilustración" o "educación"), también conocida como la Ilustración judía, fue un movimiento que se desarrolló en la comunidad judía europea a fines del siglo XVIII y a lo largo del siglo XIX. Tomó los valores del Siglo de las Luces, buscando una mejor integración con el entorno e incrementar la educación del hebreo, la historia judía y demás conocimientos seculares, fuera del ámbito de la escuela religiosa o yeshivá.

Precursores y figuras importantes para la Haskalá, a quienes se conoce como "ha-Maskilim" (hebr. 'los Educados'). Primera línea horizontal, dedicada a la Proto-Haskalá: Raphael Levi Hannover, Solomon Dubno, Tobias Cohn, Marcus Elieser Bloch; segunda línea, con figuras de la Haskalá berlinesa: Salomon Jacob Cohen, David Friedländer, Naphtali Hirz Wessely, Moses Mendelssohn; tercera línea, con integrantes de la Haskalá austríaca, especialmente de Galitzia: Judah Löb Mieses, Solomon Judah Loeb Rapoport, Joseph Perl, Baruch Jeittels; cuarta línea, figuras de la Haskalá rusa: Avrom Ber Gotlober, Abraham Mapu, Samuel Joseph Fuenn, Isaac Baer Levinsohn.

La haskalá, en este sentido, marca el inicio del intento de integración de los judíos europeos con el mundo secular, dando lugar al primer movimiento político judío y la lucha por la emancipación. La división de la judería asquenazí en distintos movimientos religiosos o denominaciones, especialmente en Estados Unidos y Europa, se dio históricamente como una reacción contraria a la haskalá.

El término haskalá también puede ser utilizado en otros sentidos. Designa el método de estudio para el análisis de los libros religiosos tradicionales como la Torá, la Mishná y el Talmud, basado en el método histórico crítico moderno, diferenciándose de la forma de estudio tradicional usada por el judaísmo ortodoxo. Asimismo se emplea para el estudio del hebreo bíblico, los textos poéticos, científicos y otros componentes de la literatura hebrea.

La corriente de pensamientoEditar

Desde el siglo X y XI los judíos de la Europa cristiana vivían en comunidades segregadas, las relaciones con el medio no judío eran mínimas, reducidas al comercio y no existían marcos de convivencia social. Estaban organizados así: normalmente el rabino era el miembro más influyente y se solía abonar un tributo anual al obispo o autoridad que había dado el permiso de residencia. Al igual que los gremios medievales, tenían su propia estructura de justicia, administrada por un Bet Din (juzgado rabínico) en los casos que ambas partes fueran judías, y se regían por la halajá, (ley judía).

La idea motivadora de los seguidores de la haskalá era "salir del gueto" no solo física, sino también mental y espiritualmente para lograr integrarse entre las naciones gentiles.

Moses Mendelssohn (1729-1786) fue uno de los líderes de este movimiento, junto con Aaron Halle-Wolfssohn (1754-1835) y Joseph Perl (1773-1839.)

El éxito logrado por Mendelssohn como filósofo y literato mostró una posibilidad de integración a la sociedad y la presunta aceptación de los judíos por parte de los gentiles. Mendelssohn también mostró a los judíos cómo ingresar a la sociedad alemana. Un buen conocimiento del idioma nacional era necesario para asegurar la entrada a los círculos culturales alemanes, y una excelente manera de adquirirlo fue provista por Mendelssohn en su traducción al alemán de la Torá.

Este trabajo se transformó en un puente por el cual muchos jóvenes judíos pudieron ingresar al mundo del conocimiento secular.

El biur, análisis de la Biblia siguiendo el método histórico-crítico, preparado bajo la supervisión de Mendelssohn, fue diseñado para contrarrestar la influencia de los métodos tradicionales rabínicos de exégesis. Junto con la traducción, este fue la herramienta básica de la haskalá. El movimiento rápidamente se expandió por toda Europa, y sus adherentes fueron llamados maskilim.[1]

El lenguaje jugó un papel clave en el movimiento de la haskalá, y Mendelssohn, junto con otros, llamaron a un resurgimiento del hebreo y una disminución en el uso del yiddish, con el objetivo final de lograr su extinción. Esto estaba motivado igualmente por un rechazo de la sociedad alemana al yiddish, que lo veía como un dialecto espurio en lugar de un idioma con identidad propia.

El resultado fue el surgimiento de una nueva y poderosa literatura secular, y de nuevos estudios crítico-históricos de los libros religiosos tradicionales.

Julius Fürst y con otros estudiosos judeo-alemanes compilaron diccionarios y gramáticas del hebreo y el arameo. Ahora los jóvenes judíos podían estudiar y comunicarse en el lenguaje del país donde vivían, lo que les brindaba otros caminos hacia la integración.

EfectosEditar

La haskalá facilitó la integración de los judíos en las sociedades occidentales y dio lugar a un renacimiento de la cultura secular judía, con un nuevo interés tanto por la historia judía como por la identidad judía. El resultado fue el surgimiento del compromiso de los judíos con la vida política de los países en los cuales residían. Esto se expresó de múltiples maneras, como la lucha por la emancipación judía y el nacimiento de nuevos movimientos políticos judíos, y en última instancia el desarrollo del sionismo frente al antisemitismo y las persecuciones de fines del siglo XIX.

Otra de las consecuencias fue el surgimiento de la corriente reformista, luego dividida generando el movimiento masortí. Esto también tuvo influencias en la ortodoxia, como el Movimiento del Musar en Lituania, o la concepción de Torah im Derech Eretz del rabino Samson Raphael Hirsch (1808–1888), que marcaba la relación con el mundo gentil desde el punto de vista ortodoxo (también llamado neo-ortodoxo).

En la actualidad, un 70 % de la población judía vive integrada a la sociedad moderna siguiendo los conceptos de la haskalá, siendo el sector ortodoxo-haredí solo una minoría, aún autoconfinada a la judería y cada vez más cuestionada, tanto por judíos como por no judíos.[cita requerida]

Haskalá y JasidutEditar

El Rebe Najman de Breslov y Reb Noson buscaron un diálogo con los Maskilim[2]​ quienes de hecho estaban extendiendo una amenaza real a la fe judía: el ateísmo pronto llevaría al mundo entero a esa oscuridad característica de las dos guerras mundiales posteriores. En Rusia, entonces, tanto el servicio militar obligatorio (los niños de 7 y 8 años fueron separados de las familias para entrenarlos y prepararlos para la guerra a partir de los 18 años, incluso durante una duración de 25 años) y la pobreza había ayudado a desviar la atención del estudio de la Torá, como el Talmud y la Halajá; la censura de los textos de l'Arizal, del Zohar y de las enseñanzas del Baal Shem Tov se había colocado y también se había prohibido la impresión de algunos textos sagrados. El Rebe Najman de Breslov sabía, sin embargo, que cada catástrofe espiritual es seguida por un aumento aún mayor: afirmó que la guerra de Gog y Magog se centró en la derrota del ateísmo. Muchos niños de Israel se vieron prácticamente forzados a ingerir alimentos que no eran kosher, a someterse a varias torturas para convertirse, finalmente trataron de prohibir el Brit Milá.

De hecho, la religión judía se basa en la fe en Dios y en la verdad de la revelación divina de la Torá; Haskalá, al negar este principio, se había otorgado la "libertad de improvisar sistemas de pensamiento autorreferenciales" y, por lo tanto, solo con las confirmaciones de la mente humana.

Reb Noson advirtió explicando que todos los cargos contra los judíos hicieron explícita una reticencia negativa a la Torá de todo el pueblo judío.

Obviamente, las relaciones interreligiosas hoy y las relaciones para trabajo entre judíos y "gentiles" siempre continuaron, excepto quizás en los peores momentos de la guerra radical; desafortunadamente, Haskalá alivió un problema de época para el pueblo de Israel: muchos no-judíos se convirtieron[3]​ casi obligando a los judíos de origen a comportarse de una manera muy "artificial y extraña". Este dilema religioso-existencial siempre ha sido vivido de manera ambivalente por los judíos: bien... se aceptaba la fe en Dios, pero nunca pudieron traicionar esa naturaleza específica del pueblo judío elegido como tal: la Kedushá, o santidad.

La dura oposición encontrada por Rebe Najman y Reb Noson se debió a su incansable intento de acercar a todos a la fe en Dios, tanto religiosos como pecadores; como este era un valor tan importante, sus oponentes los veían como una amenaza explícita a su posición de líder: los oponentes más tenaces estaban de hecho expresamente apegados al dinero, el poder y un punto de vista difícil de cambiar.[4]​ De hecho, los opositores creían que con Breslov se establecerían las bases de una visión demasiado simplista de la religión, que no consideraba el prestigio de unos pocos y con la intención de difundir secretos bíblicos demasiado altos para las masas.

Por lo tanto, los Maskilim deseaban la fama y la gloria de la supremacía religiosa como líderes, presentando la unión de la cultura, comúnmente entendida, con la religión judía tradicional como "la única forma sofisticada" de representar al judaísmo precisamente en la sociedad de la época.

Desafortunadamente, el objetivo de los Maskilim se logró parcialmente. Muchos judíos cayeron en su trampa, que estaba escondida detrás de falsas ideologías o teorías mentirosas, obligándolos a apartarse de los dictados de la Torá casi sin darse cuenta. Gradualmente, algunos judíos ya ni siquiera podían reconocer la verdad porque debido a los Maskilim estaba completamente rodeado de herejías que distanciaban la fe judía al no permitir distinguir completamente lo verdadero de lo falso. Esto significa que el alma de algunos judíos estaba manchada por la falsedad, que luego se arrastró hasta la raíz de la religiosidad judía más veraz. Los falsos líderes solo deseaban "poder" al presentar la verdad de la Torá por ganancias y dinero: muchos judíos fueron víctimas de sus maquinaciones, incrédulos de tal descaro; los judíos más simples no podían creer que se pudiera hacer semejante afrenta a la Torá y, de hecho, temían una posible venganza de los Maskilim: sabían pero necesitaban más confirmación de que los dirigiría por completo hacia la verdadera devoción. Así que esas "verdades falsas" también corrompieron el alma de algunos ... y, en consecuencia, su educación.

Por otro lado, el Rebe Najman consideró que era necesario un vínculo con los Maskilim para evitar una eliminación completa de la raíz religiosa judía de aquellos que ya estaban muy lejos: la recuperación de los textos religiosos judíos era muy difícil, ya que la impresión a veces se realizaba sin permisos; pasó mucho tiempo antes de que Reb Noson pudiera obtener todos los permisos para imprimir y difundir las enseñanzas del Rebe, incluso había mucha pobreza y tuvo que lograr varias ofertas de dinero para la imprenta.

Frente a las grandes dificultades individuales e históricas, tanto con guerras devastadoras como en la confrontación intelectual, los Jasidim o los judíos en general siempre han mantenido la fe en la verdad: la Torá. El Rebe Najman de Breslov y Reb Noson dieron la posibilidad de que la luz inicialmente oculta comenzara a extenderse por todo el mundo para ser reconocida por todos los seres humanos de buena voluntad. Hoy, incluso en escuelas institucionales seculares o privadas, se proponen lecturas de Najman de Breslov y se venden en Internet textos que describen meticulosamente las enseñanzas más profundas. Bueno, todo esto en el pasado, incluso recientemente ... ¡hubiera sido casi inimaginable!

Maskilim, Mitnagdim y la JasidutEditar

Aunque los Maskilim tenían una conexión con la religión pero precisamente "débiles", hoy los llamaríamos "seculares", los Mitnagdim eran devotos fervientes, por lo que incluso se opusieron radicalmente a la propagación del Jasidismo. En ambos casos, tanto los Mitnagdim primero como los Maskilim posteriormente, el tema de la disputa se centró precisamente en el liderazgo de toda la comunidad del pueblo judío: el Baal Shem Tov con Najman de Breslov antes y los seguidores de Jasidim de todos los tiempos, insistieron en la simplicidad del judaísmo hasta el punto de considerar también la Kabbalah accesible a todos, lo cual no siempre es aceptado por los Mitnagdim que conocían la profecía de la Torá a este respecto precisamente sobre los tiempos mesiánicos; los Mitnagdim consideraban que un solo Líder no podía corresponder a nada más que al Mesías y por esta razón temían el "Liderazgo Jasídico".

Por otro lado, Mitnagdim y Maskilim eran oponentes, a veces hasta el punto de crear inconvenientes con los no judíos... En cualquier caso, muchos de ellos, tanto entre los Mitnagdim como los Maskilim, se convirtieron en Jasidim: esto significa que, aunque en principio era difícil que pudiera suceder, muchos de ellos eran una especie de "jasidim asimilado que correría el riesgo de ahogarse en el olvido de la contradicción de la disensión de los Mitnagdim o el aparente conocimiento apático de los Maskilim".

Resumiendo mientras los Mitnagdim representaban, de manera radical, la visión más rigurosa del judaísmo con mil dudas sobre el verdadero significado de la santidad (Kedushá) y la elección del pueblo judío, los Maskilim representan una relación exagerada con realidad material: por un lado, tenemos un extremismo intransigente que no nos permite comprender verdaderamente el significado de la vida judía como salvación, libertad y redención... por otro lado, una indulgencia que ya no tiene las herramientas para una confrontación constructiva. No es casualidad, por lo tanto, que por demasiado rigor, una vez conscientes, algunos afirmaron, por ejemplo, que el Gaon de Vilna había devuelto a los primeros "Hasidim adversarios": el Gaon de Vilna es, de hecho, la "clave para leer" de esto época en el judaísmo religioso; los Maskilim, en cambio, tuvieron que aceptar la prevalencia del judaísmo religioso, aún hoy el más veraz según la sana opinión objetiva de todos los judíos.

HoyEditar

Con esta afirmación, la Torá, sin embargo, nos invita a mantener un diálogo también con los Maskilim, continuando la vida religiosa judía, aunque intentan de una forma u otra agregar tentaciones continuas y, a menudo, aprovechar pequeñas deficiencias. Aunque la religión judía enseña que en la historia muchos enemigos atraparon al pueblo judío sin preparación y estos Maskilim obstinadamente quieren encontrar pequeños defectos en la Torá y en los judíos, cada judío está obligado a entretenerse con una dialéctica que, sin embargo, cada vez sin demora es sustancialmente con respuestas definitivas. Todo esto demuestra la tenacidad de los judíos en la Torá y su fe única en Dios.

El logro de la verdad siempre ha fascinado al ser humano. Desde los albores de la humanidad, como en la antigüedad y a lo largo de la historia, la verdad obviamente ha sido el único recurso efectivo para el logro de objetivos importantes y decisivos en todos los aspectos de la vida. Por lo tanto, la verdad es también la posibilidad de tener un sustento económico ya que, por ejemplo, el error en el sector de la economía puede causar daños en los diversos mercados ... y el error es exactamente lo contrario de la verdad.

El Rebe Najman de Breslov y aún Reb Noson querían que la verdad se viviera plenamente incluso en la educación de los más jóvenes amenazados por la Haskalá y de aquellos que se encontraban en una condición de "caos existencial". Finalmente, Reb Noson dedicó toda su vida a la difusión de la verdadera Torá de la Jasidut, ya que su fundador Baal Shem Tov ya había comenzado.

Estudio y pragmáticaEditar

Cada judío y, por lo tanto, todo el pueblo judío, naturalmente, es llevado a buscar la sabiduría de la Torá y Dios: incluso en el peor momento de la soledad interna más radical, su esperanza solo puede encontrar satisfacción en las maravillas de la verdad de la Torá. Esto es cierto incluso frente a la riqueza material más buscada: en la religión judía, el trabajo para el sustento económico es muy importante, como ya se indicó en la ética definida Torah im Derej eretz... pero obviamente el anima presenta necesidades prioritarias ante las cuales es absolutamente imposible y no se recomienda renunciar.

ReferenciasEditar

  1. Mapa de la expansión de la Haskalá
  2. De hecho, el término Maskil deriva del hebreo Shekel (שכל) que, también según Jaim Vital, es el intelecto en su totalidad en la forma más viva de su lógica (Shaaré Kedushá) - La corona del sacerdocio es la santidad del cuerpo, "guf"; la corona del reino es la espiritualidad santa: "nefesh"; la corona de la Torá es el intelecto sagrado: "shekel"; la corona del "buen nombre" es la totalidad del hombre... (Derej ha-Jaim 4:14, 169a) Solo más tarde adquirió un valor etimológico para indicar el grupo citado aquí y luego un grado de Semijá rabínica que precede cronológicamente al de Rav. ...Y ahora empiezo a revelarte verdaderamente todos los aspectos interpretados explícitamente para cada Maskil que, temeroso de Dios, es perfecto para la perfección humana y con intelecto divino (Abraham Abulafia)
  3. Cierta vez Reb Noson estaba hablando sobre el patriarca Abraham y su ardiente deseo de servir a Dios. Él fue la primera persona que reconoció en verdad a Dios y Lo sirvió día y noche, haciendo todo lo que estaba a su alcance para difundir el conocimiento de Dios en el mundo. Una de las personas que estaba escuchando a Reb Noson suspiró y dijo, “¿ Cómo es que uno puede alcanzar un corazón así?”. Dijo Reb Noson, “Tú también tienes un corazón así. Lo que sucede es que no le has puesto ‘corazón’”. El hombre tiene libertad de elección y todos en el mundo tienen el poder de elevarse a los niveles más excelsos ("Kojvei Or" p. 79, #30)
  4. La ley judía Halajah sugiere no leer o tratar de estudiar los textos de toda la filosofía aristotélica porque, como Maimónides explica en La Guía de los perplejos, no hay fe en la providencia divina: esto se deduce de la teoría aristotélica sobre la subdivisión de los cielos o las órbitas. Aunque en el texto "Fons Vitae" de Ibn Gabirol se resuelven todas las dudas lógico-racionales con respecto a la filosofía de Aristóteles, finalmente con Maimonides también se resuelven las teológicas desde todos los puntos de vista. En las crónicas de los cristianos, está escrito que había 300,000 libros filosóficos. Sus sabios le dijeron: "Todos los libros que tienes son solo ficción e historias inútiles y lo importante es traducir la Torá divina de los judíos" ((en inglés) Abraham Zacuto The Book of Lineage - Or Sefer Yohassin Zacuto Foundation)

Véase tambiénEditar

BibliografíaEditar

  • Dubnow, Simón. Historia Universal del Pueblo Judío, Buenos Aires: Sigal, tomo VIII.
  • Johnson, Paul. La historia de los Judíos, ISBN 959-15-1052-2
  • Dauber, Jeremy. Antonio's Devils: Writers of the Jewish Enlightenment and the Birth of Modern Hebrew and Yiddish Literature, Stanford University Press, 2004. ISBN 0-8047-4901-9 reseña
  • Rasplus, Valéry. "Les judaïsmes à l'épreuve des Lumières: les stratégies critiques de la Haskalah", ContreTemps, n°17, septiembre de 2006 (en francés).

Enlaces externosEditar