Historia de la Argentina entre 1983 y 2003

La Historia de la Argentina entre 1983 y 2003[nota 1]​ estuvo marcada por la recuperación de la democracia el año en que se inicia el período, el enjuiciamiento a los culpables de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura anterior -rasgo que distingue la democracia argentina de las demás democracias recuperadas en Sudamérica-, la crisis de la deuda externa, el inicio de la globalización, las reformas neoliberales y la severa recesión económica iniciada en 1998 que terminó con la crisis generalizada de 2001/2002, durante la cual fueron asesinados decenas de opositores, incluyendo las masacres de Plaza de Mayo del 20 de diciembre de 2001 y de Avellaneda. El período abarca la primera vez en la historia argentina de dos décadas continuadas bajo régimen democrático y la primera vez en que presidentes democráticos entregan el poder a sucesores de otro partido político elegidos democráticamente.[1]

Sol de Mayo-Bandera de Argentina.svg
Historia de la Argentina
1983 - 2003
Recuperación de la democracia y crisis
División geográfica de la República Argentina.

Índice

AntecedentesEditar

Argentina había sancionado la ley de voto secreto, obligatoria y universal para varones en 1912. Dicha ley nunca pudo aplicarse con continuidad debido a que grupos civiles y militares conspiraron para interrumpir los procesos democráticos mediante golpes de Estado, gobiernos fraudulentos o elecciones con proscripción de los partidos políticos populares.

La última dictadura usurpó el poder el 24 de marzo de 1976 y se autodenominó Proceso de Reorganización Nacional. El Proceso implementó una política de terrorismo de Estado que causó que decenas de miles de personas fueran detenidas, torturadas, asesinadas, desaparecidas o privadas de su identidad en el caso de los niños. Durante siete años la dictadura llevó adelante una política económica que deterioró severamente las condiciones de vida de la población, extremando la desigualdad entre ricos y pobres y aumentando la deuda externa un 600% (de 7.700 millones a 45.000 millones). Finalmente el régimen cívico-militar desencadenó en 1982 la Guerra de Malvinas en la que Argentina fue derrotada por Gran Bretaña y sus aliados. La derrota en la guerra llevó al colapso del régimen que debió llamar a elecciones libres y entregar el poder sin condicionamientos.

El 10 de diciembre de 1983 asumieron los representantes elegidos democráticamente para ocupar el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. Ese día comenzó por primera vez en la historia argentina, un período democrático de larga duración que continúa en 2017.

Recuperación de la democraciaEditar

A pesar de las condiciones de extrema represión, diversas organizaciones políticas, sindicales, de derechos humanos y estudiantiles reclamaron el fin de la dictadura. La consigna "se va a acabar la dictadura militar" fue una de las más cantadas en las manifestaciones contra el régimen.[2]

El 14 de julio de 1981 cinco partidos políticos (Partido Justicialista, Unión Cívica Radical, Partido Intransigente, Partido Demócrata Cristiano y Movimiento de Integración y Desarrollo) formaron la Multipartidaria que emitió un comunicado de prensa en el que realizaba una "convocatoria nacional" a todos los sectores políticos, sociales, religiosos, económicos y culturales, y finalizaba con esta declaración:

De esta manera damos por iniciada la etapa de transición hacia la democracia, objetivo que constituye nuestra decisión intransferible e irrevocable. Lo hacemos bajo el lema del Episcopado Argentino: la reconciliación nacional.

Los conceptos de "transición a la democracia" y luego "consolidación de la democracia" resultarían de gran importancia política en los siguientes años. Hay que tener en cuenta que en ese momento todos los países del Cono Sur y de gran parte de América Latina estaban bajo violentas dictaduras apoyadas y coordinadas por Estados Unidos mediante el Plan Cóndor. Años después los países americanos firmarán una serie de compromisos para desconocer a los gobiernos que no lleguen al poder por medios democráticos: Protocolo de Ushuaia o Cláusula Democrática del Mercosur más Bolivia y Chile (1998), Carta Democrática Interamericana (2001), Protocolo sobre Compromiso con la Democracia de la Unasur (2010) y la Declaración Especial sobre la Defensa de la Democracia y el Orden Constitucional de la CELAC (2011).

Alfonsinismo (1983-1989)Editar

10 de diciembre de 1983: Raúl Alfonsín jura ante la Asamblea Nacional como Presidente de la Nación y dirige la palabra.

El 30 de octubre de 1983 fue la fecha establecida para realizar las elecciones. La campaña se había lanzado el año anterior, poco después de la derrota en la Guerra de Malvinas. Como venía sucediendo desde 1946 la mayoría de la población dividía sus simpatías entre peronistas y radicales. Ambos partidos sumarían el 92% de los votos. El Partido Justicialista acordó por consenso presentar la candidatura presidencial de Ítalo Luder, acompañado por Deolindo Bittel. En la Unión Cívica Radical se produjo una interna entre tres candidatos: por un lado Fernando de la Rúa expresaba a los sectores que en las últimas décadas habían conducido el partido, agrupados bajo la denominación genérica de "balbinismo"; por otro lado la corriente interna Renovación y Cambio y la organización juvenil Junta Coordinadora Nacional, con una definición política encuadrada en la socialdemocracia presentó la candidatura de Raúl Alfonsín. A esos dos candidatos principales se sumó también Luis León, con menos posibilidades. Luego de varias elecciones internas provinciales en las que Alfonsín predominó, De la Rúa y León bajaron sus candidaturas.

En las elecciones para presidente triunfó Alfonsín con un 51% de los votos, contra un 40% de Lúder. El resultado fue una sorpresa para la mayoría de los observadores, ya que el radicalismo nunca le había podido ganar una elección al peronismo.[3]​ Con posterioridad se han publicado muchos estudios y opiniones buscando explicar las causas del triunfo de Alfonsín, desde la campaña publicitaria moderna que dirigió David Ratto, centrada en los medios masivos de comunicación, hasta su postura crítica contra la Guerra de Malvinas.[3][4][5]​ Los eslóganes que más se destacaron en la campaña de Alfonsín fueron "¡Alfonsinazo!" y "¡Ahora Alfonsín!".[4]

Pese a la derrota por la presidencia, el Partido Justicialista ganó el poder ejecutivo provincial en 12 de las 22 provincias, contra solo 7 ganadas por la UCR, lo que le permitió además obtener la mayoría de la Cámara de Senadores. El peronismo gobernó en Catamarca, Chaco, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Salta, San Luis, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán. El radicalismo gobernó en Buenos Aires, Chubut, Córdoba, Mendoza, Entre Ríos, Misiones y Río Negro. Las restantes tres provincias fueron gobernadas por fuerzas provinciales: el Pacto Autonomista - Liberal en Corrientes, el bloquismo en San Juan y el Movimiento Popular Neuquino en Neuquén. En aquel momento ni Tierra del Fuego ni la Ciudad de Buenos Aires elegían gobiernos autónomos; la primera pasaría a ser provincia en 1991 y la segunda se organizaría como ciudad autónoma en 1996.

Los representantes democráticos asumieron sus cargos el 10 de diciembre de 1983. Ni bien asumió como presidente, Alfonsín emprendió dos grandes políticas:

Alfonsín también le aceptó la renuncia a todos los miembros de la Corte Suprema de Justicia y designó a los cinco reemplazantes: Genaro Carrió, José Severo Caballero, Augusto César Belluscio, Carlos Fayt y Enrique Petracchi.

Juicios a militares, sublevaciones y leyes de impunidadEditar

La CONADEP estuvo integrada por trece miembros: tres diputados y diez personalidades prestigiosas como el escritor Ernesto Sabato —que la presidió—, la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú, la activista de derechos humanos Graciela Fernández Meijide, el obispo Jaime de Nevares y el médico René Favaloro, que renunció.[nota 2]

La mayoría de las organizaciones de derechos humanos mantuvo inicialmente una actitud de desconfianza con la CONADEP, reclamando la constitución de una comisión bicameral, pero en el curso de su tarea, la CONADEP y las organizaciones de derechos humanos fueron confluyendo.[6]

Durante este período Las Madres se separaron en dos asociaciones (Madres de Plaza de Mayo y Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora) debido a las diferencias internas sobre la realización de denuncias ante la CONADEP, la definición de la situación legal de sus hijos como desaparecidos o fallecidos, la identificación de los cuerpos mediante exhumaciones de cadáveres NN, la aceptación de la reparación monetaria que ofrecía el gobierno y la persona que debía ocupar la presidencia.[7][8][9][7]

Luego de entrevistar a miles de testigos y reunir gran cantidad de documentación, la CONADEP difundió sus hallazgos mediante un programa televisivo que tuvo récord de audiencia[10]​ y presentó al presidente Alfonsín el 20 de septiembre de 1984, su famoso informe titulado Nunca más, editado por Eudeba. El informe documentó miles de casos de torturas, desapariciones y violaciones de derechos humanos que sacudieron por su horror la conciencia de la población.

Sobre la base de la investigación realizada por la CONADEP se abrió el camino para enjuiciar a las juntas militares, con excepción de la última. Luego de una considerable puja con los tribunales militares que se mostraban reacios a iniciar el juicio, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal (tribunal civil) decidió desplazar al fuero militar y asumir la causa. Los miembros del tribunal fueron Jorge Torlasco, Ricardo Gil Lavedra, León Carlos Arslanián, Jorge Valerga Aráoz, Guillermo Ledesma y Andrés J. D’Alessio. El fiscal fue Julio César Strassera y el fiscal adjunto, Luis Gabriel Moreno Ocampo. Muchos funcionarios judiciales se negaron a actuar en el juicio, por miedo a eventuales represalias que pudieran tomar los militares en un eventual nuevo golpe de Estado.

El juicio oral se inició el 22 de abril y la sentencia se dictó el 9 de diciembre de 1985. Jorge Rafael Videla y Eduardo Massera fueron condenados a cadena perpetua; Roberto Eduardo Viola a 17 años de prisión; Armando Lambruschini a 8 años; y Orlando Ramón Agosti fue condenado a 4 años y 6 meses. Fueron absueltos los demás miembros de juntas (Omar Domingo Rubens Graffigna, Basilio Lami Dozo, Leopoldo Fortunato Galtieri y Jorge Isaac Anaya). La Corte Suprema con posterioridad reduciría levemente las penas de Viola y Agosti.

La sentencia de la Cámara Federal incluyó un punto que el gobierno radical no esperaba: la orden de enjuiciar a los militares subordinados. Ante ello, Alfonsín presentó y obtuvo la sanción en 1986 de la llamada Ley de Punto Final, que estableció un plazo de caducidad de sesenta días de todas las acciones penales contra delitos de lesa humanidad. La ley no produjo el efecto deseado y en ese lapso los tribunales aceleraron los trámites y procesaron a unos 400 oficiales, de los cuales el 30% estaban en actividad.[11]

La ley fue muy criticada por las organizaciones de derechos humanos que el 24 de marzo de 1987 organizaron una marcha al Congreso para exigir sus derogación y el "juicio y castigo a todos los culpables".[11]​ Tres semanas después, el 15 de abril de 1987, el mayor Ernesto Barreiro se negó a comparecer ante los tribunales que lo enjuiciaban, refugiándose en el Regimiento XIV de Infantería en La Calera (Córdoba). De inmediato fuerzas militares se autoacuartelaron en todo el país, en solidaridad con el militar enjuiciado, exigiendo que el gobierno cambie a toda la cúpula militar. La sublevación se conoció como el Levantamiento de Semana Santa y los sublevados, acaudillados por el teniente coronel Aldo Rico, adoptaron el mote de carapintadas.

El levantamiento, considerado por varios sectores como intento de golpe de Estado, generó una enorme crisis política que duró cuatro días, durante la cual cientos de miles de personas se movilizaron para apoyar al gobierno constitucional. La crisis terminó luego de una negociación personal entre Alfonsín y los militares insurrectos, como consecuencia de la cual el gobierno envió al Congreso el proyecto de Ley de Obediencia Debida considerando inimputables de los delitos de lesa humanidad a los militares con grado inferior a coronel.

Las leyes de Punto Final y Obediencia Debida fueron severamente cuestionadas por las organizaciones de derechos humanos y diversos sectores de la sociedad civil. Entre los liberados se encontraban represores que simbolizaban la violación de derechos humanos en todo el mundo, como Alfredo Astiz.[12]​ Las leyes fueron repudiadas por las organizaciones de derechos humanos y serían anuladas en 2003. En 1987 la conocida banda Los Fabulosos Cadillacs liderada por Vicentico, fue protagonista de un escándalo de proporciones cuando se negó a compartir una mesa con funcionarios radicales durante un festival de rock, por haber sancionado la Ley de Obediencia Debida, siendo luego censurados por la televisión estatal.[13][14]​ El hecho llevó a la banda a ponerle a una de sus nuevas canciones el título "Yo no me sentaría a tu mesa".[13]​ Poco después, el 11 de diciembre de 1987, el músico británico Sting realizó un masivo recital en el estadio de River Plate en Buenos Aires, haciendo subir al escenario a las Madres de Plaza de Mayo, donde hicieron su ronda mientras sonada "They dance alone", un gesto que no había tenido ninguna banda de rock argentina. Músicos como León Gieco y Luis Alberto Spinetta han comentado la vergüenza que sintieron y al mismo tiempo el efecto de toma de conciencia que tuvo el acto.[15][16]

Pocos años después, ya durante la presidencia de Carlos Menem, las leyes de impunidad se completarían con una serie de indultos. En sentido contrario, las leyes de imunidad y los indultos serían anuladas en 2003, reabriéndose los juicios y ampliándolos también a los autores civiles.

Las amenazas contra la democracia se repetirían durante el gobierno de Alfonsín con dos nuevos alzamientos carapintadas en enero y diciembre de 1988. En enero de 1989 guerrilleros del Movimiento Todos por la Patria (MTP) coparon un cuartel en La Tablada resultando muertos 32 guerrilleros, 9 militares y 2 policías.[17][18]

El enjuiciamiento de los militares que cometieron delitos de lesa humanidad, es un rasgo peculiar de la democracia argentina recuperada en 1983 y casi único en el mundo, que la ligó estrechamente con la lucha por los derechos humanos y la distingue de otras democracias regionales recuperadas en la misma época, particularmente las de Brasil, Chile y Uruguay.

Política exterior y deuda externaEditar

La política internacional de Alfonsín, a cargo del canciller Dante Caputo, le dio una gran importancia a eliminar los conflictos con los países fronterizos, con el fin de desmilitarizar las relaciones internacionales y restar poder a las fuerzas armadas en la región. Con ese fin cerró el conflicto del Beagle con Chile, que había llevado a ambos países al borde de la guerra en 1978, aceptando la propuesta del Papa realizada en el curso de la mediación de la Santa Sede. Argentina y Chile firmaron entonces en 1984 el Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile resolviendo todas las cuestiones pendientes al sur del Estrecho de Magallanes. La decisión fue legitimada con un plebiscito no vinculante en el que el 82% de la población apoyó el acuerdo con Chile.

En 1985 Brasil fue el segundo país de la región luego de Argentina en recuperar la democracia. Inmediatamente los presidentes de ambos países, Alfonsín y José Sarney, se reunieron para firmar la Declaración de Foz de Iguazú que puso en marcha el proceso de integración que seis años después tomaría el nombre de Mercosur, sumando a Uruguay y a Paraguay a medida que esos países iban también recuperando la democracia. Hasta ese momento ambos países mantenían una relación de alta confrontación potencialmente bélica, que se remontaba a los tiempos de la colonia, cuando España y Portugal se enfrentaban para ampliar sus dominios en el mundo.

Uno de los mayores problemas del gobierno democrático fue la deuda externa contraída durante la dictadura y estatizada completamente un año antes de transferir el poder a los representantes del pueblo. El monto de la deuda que era de 7.700 millones en 1975, pasó a ser 45.000 millones en 1983: un 600% de aumento en siete años. La deuda externa, en gran parte fraudulenta, condicionaría severamente las posibilidades de crecimiento, desarrollo y mejora de las condiciones de vida de la población, durante todos los gobiernos democráticos. Alfonsín intentó en un primer momento crear un "club de deudores" para negociar en bloque con los acreedores y el Fondo Monetario Internacional. En junio de 1984 los cancilleres y ministros de Economía de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, México, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela -muchos de esos países bajo dictaduras- se reunieron en Cartagena para formar el Grupo de Cartagena, pero las presiones internacionales bloquearon la propuesta argentina para la actuación conjunta en las negociaciones de la deuda externa.[19]

En esa ocasión el ministro Caputo, expuso así la propuesta argentina:

La democracia argentina no acepta la trampa en la que el sistema financiero internacional y las minorías a él asociadas la han colocado al generar esta agobiante deuda externa. Los estados nacionales han sido usados para apañar a estos grupos especuladores. El destino del continente está en salir fuera de esta trampa. (...) La crisis que sufrimos quizás tenga como contrapartida la creación de una oportunidad invalorable para convertir finalmente en realidad la integración de América Latina y del Caribe.

Dante Caputo, ministro de Relaciones Exteriores[20]

Economía y conflicto socialEditar

Una de las primeras medidas de Alfonsín, pocos días después de asumir, fue el envío al Congreso de una reforma a la ley sindical de la dictadura sin cumplir con la consulta a los sindicatos, un principio que integra el tripartismo promovido por la Organización Internacional del Trabajo. La decisión unilateral de Alfonsín desencadenó un conflicto de enormes proporciones entre el gobierno y los sindicatos argentinos. El proyecto conocido como "Ley Mucci" fue aprobado por la Cámara de Diputados pero fue rechazado por la Cámara de Senadores el 14 de marzo de 1984. Luego de la derrota parlamentaria, el gobierno mantuvo en vigencia la ley sindical de la dictadura de corte fascista -impugnada por la OIT-, no convocó a paritarias para negociar colectivamente salarios y condiciones de trabajo, no permitió la normalización de la CGT y mantuvo varias obras sociales sindicales intervenidas. Adicionalmente la reducción del salario real en un contexto de alta inflación, así como el aumento del desempleo y del trabajo no registrado, en el marco de planes de ajuste diseñados por el Fondo Monetario Internacional, crearon las condiciones de un grave conflicto social que se mantuvo durante la mayor parte del gobierno alfonsinista. En 1986 la desocupación llegó al 12%, una cifra nunca alcanzada antes en los registros oficiales del país.[21]​ La CGT respondió a la política económica y sindical del gobierno con trece paros generales y grandes movilizaciones, desde el 3 de septiembre de 1984 que se declaró el primero hasta septiembre de 1988 en que se realizó el último.[21]

En 1988, Alfonsín cedió a los reclamos sindicales, enviando al Congreso una nueva ley sindical redactada por consenso que fue aprobada por unanimidad en 1988 (nº 23.551) y convocó en 1989 a negociaciones colectivas paritarias, luego de catorce años. No habría una nueva convocatoria hasta 2003.

El primer ministro de Economía nombrado por Alfonsín fue Bernardo Grinspun, un destacado economista desarrollista adherente a la teoría de la dependencia, que intentó llevar adelante una política económica rechazando los condicionamientos que pretendía imponer el Fondo Monetario Internacional y los llamados Capitanes de la industria, un grupo de presión que reunía a los grandes empresarios argentinos (Manuel Gurmendi de Acindar, Ricardo Gruneisen de Astra, Jaime Núñez de Bagley, Sebastián Bagó de Laboratorios Bagó, Julio Hojman de BGH, Carlos Bulgheroni de Bridas, Miguel Roig de Bunge & Born, Gerardo Cartellone de Cartellone, Guillermo Khül de Celulosa Jujuy y SAAB Scania, Martín Blaquier de Ledesma, Amalia Lacroze de Fortabat de Loma Negra, Francisco Macri del Grupo Macri, Amín Massuh de Massuh, Vitorio Orsi de Pérez Companc, Enrique Pescarmona de IMPSA, Javier Gamboa de Alpargatas y Roberto Rocca de Techint) y que coincidía con lo que se llamaba "la patria contratista".[22]

Grinspun puso en el centro de su plan el aumento del salario real muy deteriorado durante la dictadura, para mejorar las condiciones de vida de la población y recomponer el mercado interno. Siguiendo esa política Alfonsín aumentó los salarios un 35% mediante decretos, pero la respuesta fue una inflación galopante que llegó a 688% ese primer año.[23]

La decisión de Héctor Magnetto, gerente general del Clarín de "impugnar con severidad la política de Grinspun",[24]​ y la oposición del FMI desgastaron su figura y provocaron su renuncia a poco más de un año de haber asumido, luego de que 1984 terminara con una inflación récord para el país, en medio de fuertes pujas redistributivas entre los sectores.[25][26][27]​ Una anécdota cierta gráfica muy bien el intento inicial del gobierno de Alfonsín de llevar adelante una política econónomica autónoma, que diera prioridad al desarrollo económico y social, postergando los intereses de los grandes grupos económicos:

"Si querés que me baje los pantalones, me los bajo", le gruñó Bernardo Grinspun al representante del FMI, Joaquín Ferrán. Fue durante uno de sus encuentros, cuando era ministro de Economía de Raúl Alfonsín. Pero no quedó en palabras: le dio la espalda y, literalmente, se los bajó.[28]

La renuncia de Grinspun dio paso al nombramiento de Juan Vital Sourrouille el 19 de febrero de 1985. Sourrouille fue resistido por los sectores juveniles del alfonsinismo que lo consideraban ajeno al enfoque keynesiano y desarrollista de la economía y más cercano a los enfoques neoclásicos del FMI.[11]​ El 12 de abril Alfonsín anunció que establecía una "economía de guerra" y el 14 de junio fue presentado el Plan Austral, luego de ser aprobado en Estados Unidos por los máximos funcionarios del gobierno de Reagan y el FMI.[29]​ El equipo de Sourrouille estaba integrado entre otros por dos funcionarios que más de una década después serían ministros de Economía: José Luis Machinea y Roberto Lavagna.[30]

El Plan Austral, que creaba una nueva moneda de ese nombre, tuvo como objetivo prioritario controlar la inflación. Inicialmente el objetivo se cumplió parcialmente y la inflación comenzó a bajar pasando de 688% en 1984 a 81% en 1986, pero con una costosa caída del PBI del 7% en 1985, compensada con un crecimiento de la misma magnitud en 1986.[25]​ En 1985 se realizaron elecciones legislativas que el radicalismo ganó cómodamente 42% a 34%.

Pero luego de ese momento la inflación se duplicó en 1987 llegando 174%.[25]​ El deterioro de la economía y la situación social llevó a una fuerte derrota del radicalismo en las elecciones legislativas de ese año 41% a 37%, que le hizo perder la mayoría en la Cámara de Diputados y los gobiernos de las provincias de Buenos Aires, Chubut, Entre Ríos y Mendoza, en todos los casos ganadas por el peronismo. Especialmente grave fue la pérdida de la provincia de Buenos Aires, que concentra un tercio de la población total del país, donde resultó elegido gobernador el peronista Antonio Cafiero. En Mendoza resultó elegido gobernador José Octavio Bordón, que luego se separaría del Partido Justicialista para ser candidato a presidente por el FREPASO en las elecciones de 1995.

Ese momento histórico coincidió con la Perestroika en la Unión Soviética, una serie de profundas reformas económicas al modelo comunista decididas por Mijaíl Gorbachov, que anticiparon el fin de la Guerra Fría y el comienzo del período conocido como la globalización, con la caída del Muro de Berlín en 1989 y la disolución de la Unión Soviética en 1991.

La situación continuó empeorando y en 1988 la inflación volvió a duplicarse alcanzando 387%.[25]​ El gobierno intentó sin lograrlo, retomar el control de las variables económicas mediante el Plan Primavera lanzado el 1 de agosto de 1988, pero a partir de febrero de 1989 comenzó una corrida cambiaria que desató la primera hiperinflación, con un enorme costo social, alcanzando récords en materia de pobreza, desempleo y trabajo no registrado. La participación de los asalariados en el ingreso que era del 43% en 1974, se había reducido al 27% en 1988 y caería a un mínimo histórico del 20% a mediados de 1989.[25]

Basualdo y Aspiazu señalan que el alfonsinismo se vio atrapado en la puja distributiva entre dos grandes bloques de poder económico: los acreedores de la deuda externa y los grupos empresarios que contrataban con el Estado, conocidos como "la patria contratista" (coincidente los ya mencionados Capitanes de la industria), fortalecidos con la dictadura y sobre todo con la estatización de sus deudas en 1982:[31]

La interrupción de los pagos al exterior que se produce en 1988−lo que supuso anteponer, una vez más, los intereses del capital concentrado interno a los de los acreedores externos−” De allí que, si con la interrupción de los pagos al exterior que se produce en 1988 se inició el proceso que desembocaría en la explosión hiperinflacionaria del segundo trimestre de 1989, no resulte llamativo que el ataque especulativo contra la moneda local (la “corrida cambiaria” iniciada los primeros días del mes de febrero de ese año) fuera desencadenado por algunos de los bancos extranjeros radicados en el país (Lozano y Feletti, 1991).

Basualdo y Aspiazu[31]

Otros acontecimientos del períodoEditar

Una de las definiciones más destacadas del período fue la afirmación de Alfonsín realizada durante la campaña electoral, de que “con la democracia se come, se cura, se educa”. La frase ha permanecido en el recuerdo y en los análisis sobre la relación más o menos directa entre la democracia y las condiciones de vida de la población.[32]

Dentro de la política social de Alfonsín se destacó el Plan Alimentario Nacional (PAN), primer plan social de la historia argentina, que consistía en la entrega mensual de 1.200.000 "cajas PAN" con alimentos que llegaban a cinco millones de personas empobrecidas, es decir un 16% de la población total.[33]​ Otro plan social importante fue el Plan Nacional de Alfabetización, diseñado por Nélida Baigorria, que redujo el analfabetismo de 6,1% a 3,7%.

Entre las leyes sancionadas en el período se destacan las leyes que restablecieron la patria potestad compartida (ley 23.264 de 1985) y el divorcio (ley 23.515 de 1987), instituciones que habían sido derogadas por la dictadura que derrocó al peronismo en 1955.[34]

En 1984 el Congreso de la Nación aprobó por unanimidad en ambas cámaras (ley 23.114) la realización del II Congreso Pedagógico Nacional, en referencia al primer congreso realizado un siglo antes en 1882.[35]​ El Congreso se realizó entre 1986 y 1988, con asambleas locales y provinciales, cerrando con la Asamblea Pedagógica Nacional reunida entre el 27 de febrero y 6 de marzo de 1988, en Embalse Río Tercero. El congreso reflejó una fuerte puja entre los sectores laicos y los sectores religiosos, en especial la Iglesia Católica, así como los roles de la educación pública y la educación privada. Entre las conclusiones del Congreso aprobadas por unanimidad se encontraba la propuesta de transferir todos los establecimientos educativos preescolares, primarios y medios a las provincias, aunque históricamente en Argentina una gran parte de los mismos estuvieron a cargo de la nación. Esta propuesta sería ejecutada por el presidente Carlos Menem en la década siguiente.[35]

En materia de desarrollo tecnológico el gobierno de Alfonsín impulsó en secreto el denominado Proyecto Cóndor II (CII) de investigación y construcción de un misil de mediano alcance. El proyecto de características militares se había originado en la Fuerza Aérea luego de la Guerra de Malvinas y significada un salto en el desarrollo tecnológico del país, principalmente en el área de espacial y de cohetería. El proyecto se realizaba con apoyo tecnológico de Alemania y financiero de Egipto que compraría los motores; luego se comprometió Irak a comprar los misiles. Durante el gobierno de Menem el proyecto fue desmantelado y todos los científicos despedidos, por exigencia de Estados Unidos. El periodista Daniel Santoro, quien investigó el caso, ha sostenido que el desmantelamiento total del proyecto fue dañino para el país y que podría haberse reorientado hacia fines pacíficos, para desarrollar la industria espacial argentina, algo que finalmente se hizo en la década de 2010.[36]

En 1986 Alfonsín anunció el Plan para una Segunda República Argentina integrado por una serie de ambiciosos proyectos de mediano y largo plazo para realizar una reforma profunda del país. Los proyectos principales contemplaban el traslado de la capital federal a la Patagonia (Proyecto Patagonia), la creación de la Provincia del Río de la Plata que unificaría el Gran Buenos Aires con la Ciudad de Buenos Aires, la reforma de la Constitución Nacional para abandonar el sistema presidencial y adoptar el semiparlamentarismo, la provincialización del territorio nacional de Tierra del Fuego y la reforma del Poder Judicial. Con el debilitamiento del gobierno alfonsinista el cumplimiento del Plan quedó bloqueado, pero en la década siguiente se concretarían dos de esos proyectos: la creación de la provincia de Tierra del Fuego y la reforma constitucional de 1994.

Deterioro, elecciones y "resignación" de AlfonsínEditar

Alfonsín consideró que el Grupo Clarín fue el "opositor más duro" al gobierno radical.[37]​ Lo definió públicamente como "enemigo acérrimo" y sostuvo que buscaba "hacerle caer la fe y la esperanza al pueblo argentino". Para Alfonsín el Grupo Clarín era un "ejemplo vivo (de aquello) contra lo que tenemos que luchar los argentinos".[38]​ Durante el gobierno de Alfonsín, el Grupo Clarín había comenzado su expansión hacia los medios audiovisuales, comprando por medio de testaferros y de manera ilegal Radio Mitre.

El 13 agosto de 1988 Alfonsín sufrió insultos y abucheos en la inauguración de la 101° Exposición de Ganadería y Agricultura organizada por la Sociedad Rural Argentina. El Presidente respondió a los insultos sosteniendo que se trataba de una "actitud fascista":[39][40]

Yo quiero comenzar por poner de relieve esto que está sucediendo esta tarde en la Sociedad Rural Argentina. Estas manifestaciones no se producen en tiempos de dictadura, aunque parece que algunos comportamientos no se consustancian con la democracia, porque es una actitud fascista no escuchar al orador... No creo realmente que sean productores agropecuarios los que tiene este comportamiento, son los que muertos de miedo se han quedado en silencio cuando han venido acá a hablar en representación de la dictadura. Y son también los que se han equivocado y han aplaudido a quienes han venido a destruir la producción agraria argentina, no son los productores agropecuarios.

Raúl Alfonsín, Presidente de la Nación[41]

En 1988 había que elegir a los candidatos presidenciales. El alfonsinismo no tenía una figura capaz de competir con éxito y debió resignarse a apoyar la candidatura del gobernador de Córdoba Eduardo Angeloz, el único radical de peso que había logrado un buen resultado electoral en 1987. Los sectores juveniles de la Coordinadora quisieron presentar la precandidatura de Dante Caputo, pero Alfonsín no lo permitió. Angeloz era muy crítico del alfonsinismo, fuertemente antiperonista, expresión del ala neoliberal, y proponía un amplio plan de privatizaciones y achicamiento del Estado. Angeloz compitió en la interna con Luis León, venciéndolo con un 88% de los votos.[42]​ Angeloz recurriría como imagen de campaña al "lápiz rojo" que simbolizaba su propuesta de achicamiento del gasto público.

En el peronismo compitieron el candidato de la corriente renovadora Antonio Cafiero, elegido en 1987 gobernador de la provincia de Buenos Aires y Carlos Saúl Menem, gobernador de la provincia de La Rioja. Inesperadamente, la elección interna fue ganada por Menem con una propuesta clásica del peronismo, sintetizada en el eslógan "¡Salariazo y Revolución Productiva!".[43]

En febrero de 1989 comenzaron a producirse una serie de movimientos financieros que desencadenan un proceso hiperinflacionario. Alfonsín ha sostenido que se trató de una maniobra intencional con el fin de desestabilizar su gobierno, realizada por Domingo Cavallo y Guido Di Tella y el diario Ámbito Financiero sostuvo que se trató de un "golpe de mercado", asimilado al concepto de "golpe de Estado blando". En los siguientes seis meses la inflación llegaría al 2.500%. Los salarios perdían todo su valor en el curso del mes, aún con aumentos mensuales establecidos por decreto. En el curso de esos seis meses el salario real se redujo un 30%.[21]​ La pobreza comenzó a crecer de modo exponencial: en mayo era del 25% y en octubre del 47%.

Alfonsín adelantó para el 14 de mayo las elecciones que deberían haberse realizado en octubre, pero el caos social causado por la hiperinflación y la pobreza generalizada definieron la elección a favor del candidato peronista Carlos Menem, que ganó con el 47% contra el 36% de Angeloz.

La situación social tampoco le permitió a Alfonsín cumplir su mandato que terminaba el 10 de diciembre. El 30 de mayo decretó el estado de sitio y el 11 de junio convocó a una reunión con los principales empresarios del país para pedirles apoyo para finalizar su mandato. El dirigente socialista Simón Lázara, que estuvo presente en la reunión, dijo que Magneto habló en nombre de grupo empresarial y dijo:

Ustedes ya son un obstáculo.

Al día siguiente Alfonsín habló por la cadena nacional de medios para anunciar que había "resuelto resignar, a partir del 30 de junio de 1989, el cargo de Presidente de la Nación Argentina". El uso de la palabra "resignar" y no "renunciar", como correspondía legalmente, generó confusiones y pujas políticas entre ambas fuerzas, ya que pocos días antes Alfonsín había declarado que no aceptaría una entrega anticipada del mando.[46]

Finalmente Raúl Alfonsín le transfirió la presidencia a Carlos Menem el 8 de julio de 1989. Por primera vez en la historia argentina un presidente democrático transfería el poder a otro presidente democrático de un partido político diferente. Durante el lapso faltante hasta cumplir el mandato legal de los diputados y senadores hasta el 10 de diciembre, la UCR se comprometió a facilitar la sanción de las leyes que requiriera el presidente Menem. Esta circunstancia causó también que el mandato de Menem se extendiera más allá del plazo constitucional de seis años, sumando en total seis años, cinco meses y dos días.

Menemismo (1989-1999)Editar

El Consenso de WashingtonEditar

Carlos Menem llegó al poder en un momento muy especial de la historia mundial: el momento en que el llamado mundo comunista comenzó a desintegrarse con la caída de Muro de Berlín y Estados Unidos ganó la Guerra Fría que se había iniciado cuarenta y cinco años antes, prevaleciendo en todo el mundo las reglas del modelo neoliberal en lo que se conocería como globalización. Simultáneamente las mayores organizaciones financieras del mundo, lideradas por el Fondo Monetario Internacional y el tesoro estadounidense, elaboraron el Consenso de Washington, un programa neoliberal de reformas estructurales para los países latinoamericanos que tenía como eje las privatizaciones, la desregulación de los mercados y la flexibilización laboral, y que sería aplicado en la siguiente década por gobiernos de todas las tendencias ideológicas.

En Argentina fue aplicado por los dos siguientes presidentes de partidos políticos diferentes, el peronista Menem y el radical De la Rúa, pero que recurrieron al mismo ministro de Economía, Domingo Cavallo. Hay consenso en considerar que fue el país que en la década del '90 fue más lejos en las reformas neoliberales. En un conocido paper de la Universidad de Harvard escrito por Dani Rodrik en 2002, el economista dice que "Argentina logró más liberalización del comercio, reforma impositiva, privatización y reforma financiera que ningún otro país en América Latina; hizo todo lo posible para granjearse la simpatía del mercado internacional de capitales", preguntándose luego: "¿Por qué entonces los inversores internacionales abandonaron abruptamente el país al final de la década?[47]

El período se caracterizó por una corrupción generalizada,[48]​ que llegó a incluir la renuncia del Vicepresidente Carlos Álvarez en 2000 debido a una denuncia de sobornos a varios senadores para sancionar una ley de flexibilización laboral y un considerable nivel de violencia política que incluyó dos atentados terroristas con más de cien muertos, así como el asesinato de periodistas y activistas sociales. La llamada experiencia neoliberal en Argentina se extendió desde 1989 hasta diciembre de 2001, cuando terminó estallando la crisis de cuatro años más grave de la historia argentina, destruyendo gran parte del tejido social y poniendo al país al borde de la guerra civil y una eventual desintegración.[49][50][51][52]

De la hiperinflación menemista a la convertibilidadEditar

 
Inflación e hiperinflación. En rojo el pico hiperinflacionario alfonsinista (izquierda) y el pico hiperinflacionario menemista (derecha), con su escalada previa en naranja. El resto de los meses la inflación osciló sobre la línea del 10% mensual.

Es habitual en el relato periodístico referirse a "la hiperinflación", en singular, ubicándola en los últimos meses del gobierno de Alfonsín. Pero Menem también debió enfrentar un proceso hiperinflacionario que comenzó a estallar en diciembre de 1989 y barrió su primer plan económico elaborado por la empresa multinacional Bunge & Born (Plan BB) y aplicada por un funcionario de la empresa, Néstor Rapanelli, designado ministro de Economía. Aunque las consecuencias positivas y negativas de la inflación se encuentran discutidas entre las diversas escuelas económicas, como lo muestra la curva de Phillips (a menor desempleo, mayor inflación), hay que distinguirla de la hiperinflación que, por producirse a una velocidad que destruye el valor de la moneda antes de que el salario pueda ser gastado, genera enormes transferencias de ingreso en cortísimo plazo en perjuicio de la población asalariada y un generalizado caos social en sociedades completamente monetarizadas. El Plan BB inició el proceso de privatizaciones y el achicamiento drástico del Estado con las leyes de reforma del Estado (ley 23.696) y emergencia económica (ley 23.697), por las que el Congreso de la Nación le delegó amplias facultades al Poder Ejecutivo y cuya constitucionalidad fue y sigue siendo muy discutida.[53]​ Para el proceso de privatizaciones Menem designó a María Julia Alsogaray, una política ultraliberal dirigente de la antiperonista UCD, y Roberto Dromi. Las acciones de ambos serían consideradas actos de corrupción y en el caso de Alsogaray fue condenada tres veces sumando once años de prisión.[54][55][56]

Durante 1990 Menem trató de aplicar un segundo plan económico con Erman González como ministro de Economía, implementando el Plan Bonex mediante el cual el Estado se apropió de los ahorros bancarios de la población a cambio de un bono pagadero en 1999. Pese a ello la inflación de todo 1990 fue de 2314% (la de 1989 había sido de 3079%). Con semejantes números el país seguía en hiperinflación.

El principal periodista político Bernardo Neustadt, desde su programa de televisión Tiempo Nuevo, convocó a la población a apoyar al gobierno de Menem con una manifestación a Plaza de Mayo que se denominó "la Plaza del Sí" y se realizó el 6 de abril de 1990. Dos días antes de la manifestación se publicó en Clarín una solicitada paga de apoyo titulada "los que queremos el cambio".[57][58]

A comienzos de 1991 la embajada de Estados Unidos denunció un pedido de coimas contra la empresa Swift, desatando un escándalo conocido como Swiftgate que causó la renuncia de Erman González. El escándalo del Yomagate involucrando a la familia del presidente, en 1991 había sacado también a la luz la instalación del narcotráfico en Argentina.[59]​ Tomó el cargo el entonces canciller Domingo Felipe Cavallo, quien asumió el 1 de marzo de 1991. Cavallo era presidente de la Fundación Mediterránea financiada por un grupo de empresas entre las que se destacaba Arcor y había sido presidente del Banco Central durante la dictadura, estatizando la deuda externa privada en 1982, acto que lo llevó a establecer buenas relaciones con los grupos económicos más importantes que actuaban en el país.[60]​ Tomó tres grandes medidas, la convertibilidad de la moneda nacional con el dólar (ley 23.928), la suspensión ("consolidación") por diez años del pago de la deuda interna (ley 23.982) y la llamada "flexibilización laboral" (ley 24.445). Esas medidas, sumadas a las leyes de reforma del Estado (ley 23.696) y de emergencia económica (ley 23.697), cambiarían profundamente la sociedad argentina.

Las privatizaciones en Argentina se caracterizaron por su celeridad y su amplitud, sin parangón con otros países europeos o americanos, salvo los del bloque comunista. Entre 1990 y 1994 se privatizaron prácticamente todas las empresas del Estado: ENTel, Ferrocarriles Argentinos, Correo Argentino, YPF, Gas del Estado, SEGBA, Canal 13, Canal 11, Canal 9, Obras Sanitarias de la Nación, los astilleros, las firmas siderúrgicas, las petroquímicas, las flotas mercantes, los puertos, el banco hipotecario, YCF, etc.[31]​ En la mayoría de los casos los valores a los que fueron vendidas y las sumas recibidas fueron intencionalmente rebajados, como se probó en los juicios por corrupción realizados posteriormente.[61]​ Durante el gobierno de Menem también se privatizaron los fondos de pensión (jubilatorios) que pasaron a ser administrados por empresas con fines de lucro denominadas AFJP.

Un reportaje realizado por la revista Gente a Roberto Dromi -quien se definía como Gerente de Privatizaciones del gobierno de Menem-, resulta revelador de las promesas, las expectativas y la realidad del proceso de privatizaciones:

-Periodista: Cuando se haga la concesión de ferrocarriles ¿habrá trenes para todos y a 500 kilómetros por hora, como dijo el presidente?
-Roberto Dromi: No, habrá trenes que correrán a doscientos kilómetros por hora, en un plazo de dos años. Lo garantizo.[62]

En su film La próxima estación(2008) el cineasta Pino Solanas opone otra cara de las privatizaciones:

La construcción de los ferrocarriles fue una de las grandes epopeyas industriales del país... A comienzos de los años 90, las empresas del Estado se privatizaron con la promesa de modernizar sus servicios y brindar mejor atención: los trenes interurbanos fueron suprimidos; miles de pueblos quedaron aislados y un millón de habitantes emigró hacia las capitales. El maltrato al pasajero se hizo norma. Los robos y accidentes se multiplicaron. Con la privatización de las aerolíneas también se eliminaron rutas provinciales y los pasajeros son abandonados en los aeropuertos. Jamás se vivió en el país una crisis del transporte semejante. Al suprimir el 80% de los trenes, el transporte de cargas y pasajeros pasó al automotor. Las carreteras quedaron saturadas y los accidentes fueron en aumento: sólo en el 2007 la “guerra del automotor” provocó más de 8000 muertos y miles de heridos. La confusión sobre lo público y lo privado sigue vigente. Los trenes se privatizaron porque daban pérdidas, pero los servicios públicos ¿están para dar ganancias o para servir a la comunidad? ¿Acaso deben dar renta las escuelas o los hospitales públicos? Si los ferrocarriles perdían 1 millón de dólares por día, hoy cuestan 3 millones diarios pero sólo funciona el 20% de los trenes que teníamos antes... El ferrocarril no tiene reemplazo.

Pino Solanas, La próxima estación[63]

En el área de medios de comunicación, el lobby del diario Clarín consiguió la derogación de la norma que limitaba la concentración de medios de comunicación gráficos, televisivos y radiales por una sola empresa, lo que le permitió convertirse en uno de los grupos empresariales más importantes del país, concentrando periódicos, revistas, canales de televisión, radios, canales de cable, agencias de noticias y empresas de Internet, así como adquirir medios competidores para cerrarlos, en la mayor parte de las provincias y ciudades. Varias personalidades como Jorge Lanata,[64]​ director del diario Página/12 y Julio Ramos, director del diario Ámbito Financiero y autor del libro Los cerrojos a la prensa, denunciaron el monopolio creado por el Grupo Clarín y el daño que el mismo le hizo a la libertad de prensa e información en Argentina:

El gran problema, la gran acechanza de la prensa argentina en estos años 90 es el monopolio Clarín. Es el gran dominador, el gran pulpo que se extiende amenazante sobre toda forma de disfusión, escrita o electrónica que no se pliegue a sus designios de dominación... La tesis de este libro es que un monopolio de prensa tiene una tendencia natural al ahogo de la competencia y a la expansión mucho mayor que la que mostraría un sujeto malvado que buscase deliberadamente el mismo fin. Y al final la conclusión será inevitable: si un mal es natural y creciente sólo la legislación puede detenerlo.

Los cerrojos a la prensa, Julio Ramos[65]

En 1995 el periodista Mario Krasnov apareció muerto con un balazo en la cabeza cuando se disponía a publicar una novela, financiada por algunos funcionarios del gobierno, sobre la corrupción imperante en el Grupo Clarín y su participación en acciones ilegales y de censura.[66]

 
Evolución de la pobreza en Argentina, 1965-2005.

El proceso de reforma menemista incluyó una reforma profunda de la educación, con la sanción de la ley de transferencia de escuelas a las provincias (nº 24.049 de 1992), la ley federal de educación (nº 24.195 de 1993) y la ley de educación superior (nº 24.521 de 1995). Las normas combinan principios y valores democratizadores de la educación que estaban en la tradición argentina, con políticas eficientistas y tecnocráticas de reducción del gasto público, que agravaron la situación en muchas provincias que se hallaban quebradas, fragmentaron el sistema y evitaron que la inversión en educación llegara al 6% del PBI, que era uno de los objetivos.[67]

En 1993 se estableció por ley (nº 24.144) la autonomía del Banco Central, "uno de los ejes del Consenso de Washington, artículo de fe de la ortodoxia neoliberal", tal como lo define la BBC de Londres,[68]​ separando así la política monetaria de la política fiscal, e impidiendo su coordinación. Entre 1989 y 1994, 32 países establecieron la independencia del Banco Central.[69]​ Luego de la crisis mundial de 2008 los principales países del mundo abandonarían la autonomía de los bancos centrales.[68]

En 1993 se produjo un fuerte conflicto entre la industria automotriz y los medios de comunicación en el marco del proceso de desindustrialización que estaba provocando la apertura económica. El conflicto estalló cuando el Grupo Macri, que tenía la concesión de la fábrica de automóviles Fiat, decidió levantar la publicidad que realizaba en el programa de televisión Tiempo Nuevo que conducía Bernardo Neustadt, debido a su prédica contraria a la industria nacional. Neustadt y la asociación de empresarios de prensa ADEPA, denunciaron a su vez al Grupo Macri, por presionar con la publicidad para condicionar la opinión del programa ("alquilar conciencias").[70]

Menem solía usar la expresión "cirugía mayor sin anestesia",[71]​ para referirse a los cambios que estaba realizando, una expresión que señala tanto la magnitud del cambio como el enorme sufrimiento humano que produjo a la población. Cientos de miles de personas fueron despedidas del sector público a causa de las privatizaciones y la "reforma" del Estado,[72]​ y luego de la crisis mexicana de 1994 conocida como "Efecto Tequila" un millón de personas más fueron despedidas del sector privado, saltando la desocupación en mayo de 1995 al 18,6%, la más alta de la historia argentina hasta ese momento.[73]

Sin embargo el malestar social tardaría unos años en manifestarse abiertamente. La ley de convertibilidad fue sancionada en marzo de 1991 y para fines de ese año las tasas había bajado del 1% mensual, ayudada también por la venta de la mayoría de los activos del Estado y el ingreso masivo de productos extranjeros. Basualdo y Asipazu explican que la convertibilidad y las privatizaciones beneficiaron tanto a los acreedores externos (bancos) como a la "patria contratista", encontrando así una fórmula para terminar con la puja distributiva entre esos dos grandes sectores del poder económico concentrado que había llevado al desquicio de la economía en los seis años anteriores.[31]

Relaciones internacionalesEditar

Las relaciones internacionales se caracterizaron por dos grandes políticas:

El Mercosur constituyó una experiencia inédita entre países del hemisferio sur. La teoría económica entonces predominante sostenía que los acuerdos de integración económica entre países no desarrollados no podían tener éxito. Contra ese pronóstico el Mercosur produjo un cambio radical de la estructura del comercio exterior en la región, haciendo que el comercio entre los países del bloque aumentara exponencialmente, especialmente para productos manufacturados. Hasta 1991 el comercio de Argentina con Brasil oscilaba en los 500 millones de dólares anuales; una vez establecido el Mercosur el intercambio creció un 1000%, superando los 6.500 millones en 1977 y 1978.[77]​ El Mercosur sería la única región el continente americano en la que sus miembros no firmaron tratados bilaterales de libre comercio.

Durante su primer gobierno Menem vendió clandestinamente y de manera ilegal armas a Croacia en 1991 durante la guerras civiles yugoslavas y a Ecuador en 1995 durante la Guerra del Cenepa con el Perú. En noviembre de 1995, para encubrir el delito, el gobierno mandó a dinamitar la fábrica de armas de Río Tercero que arrasó con gran parte de la ciudad de Río Tercero, causando la muerte de siete personas e hiriendo a más de trescientas. El escándalo por venta de armas a Ecuador y Croacia fue revelado por Clarín en marzo de 1995,[78]​ y causó la renuncia del ministro de Relaciones Exteriores Oscar Camilión y la condena penal en 2013 del entonces presidente Menem, Camilión y otros funcionarios.[78]

Guerra contra IrakEditar

 
El destructor ARA Almirante Brown (D-10) fue una de las dos naves con las que Argentina participó en la Guerra del Golfo contra Irak.

La política de "relaciones carnales" con Estados Unidos llevó a que durante la presidencia de Menem entrara en guerra contra Irak en la Guerra del Golfo (1990-1991), instrumentada a través del Operativo Alfil. Fue la primera y única vez en la historia argentina que un gobierno democrático entró en guerra. Argentina integró un grupo de 34 naciones que atacaron a Irak, luego de que esta nación anexara Kuwait. El presidente Menem envió dos naves a la guerra, la corbeta ARA Spiro (P-43) y el destructor ARA Almirante Brown (D-10). La misión asignada a las naves argentinas fue escoltar a los buques de carga que entregaban insumos a los combatientes, a través del Golfo Pérsico, que había sido minado con minas anti-buques.

Muchos observadores han sugerido la posibilidad de que los atentados a la embajada de Israel en 1992 y a la mutual judía AMIA, han sido consecuencia del involucramiento bélico de Argentina en los conflictos del Medio Oriente.[79][80][81]

Disidencia, indultos y terrorismoEditar

La adscripción de Menem al neoliberalismo generó de inmediato una ruptura disidente tanto dentro del Partido Justicialista, como en el movimiento obrero, que con el paso de los años iría creciendo. Dentro del PJ, en diciembre de 1989 se separaron ocho diputados conocidos como el Grupo de los Ocho que formaron un bloque parlamentario independiente. Entre esos diputados se encontraba Chacho Álvarez, fundador del Frente Grande, que se transformaría en uno de los líderes de la oposición al menemismo.

En el movimiento obrero, Saúl Ubaldini expresó su oposición al menemismo y si bien no pudo articular un frente político antimenemista, fue parte del proceso que llevó a la creación del MTA (Movimiento de los Trabajadores Argentinos), un grupo disidente dentro de la CGT que terminaría siendo de gran importancia, principalmente por contar con los sindicatos del transporte. Por otra parte, otro sector de la CGT, ligado con la corriente socialcristiana y por el diputado justicialista rebelde Germán Abdala, formó otra corriente disidente dentro del movimiento obrero a partir de uno de los sindicatos docentes (CTERA) y uno de los sindicatos de empleados públicos (ATE), primero como Congreso de los Trabajadores Argentinos y luego separándose formalmente de la CGT con la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA).

El MTA y la CTA cuestionaron duramente la política laboral de Menem, en especial el aumento de la desocupación y el trabajo no registrado, la llamada "flexibilización laboral" y los "contratos basura", la política de privatizaciones y desregulación de mercados, como consecuencia de Consenso de Washington, la sujeción a las instrucciones del Fondo Monetario Internacional y la postergación de las necesidades populares para pagar la deuda externa.[82][83]

El movimiento obrero realizaría nueve huelgas generales contra Menem, cuatro antes de iniciar su segundo mandato y cinco después. Además en 1994 se realizó la Marcha Federal a través de todo el país con más de 50.000 manifestantes. La huelga general de 1995 fue también en repudio del asesinato del militante sindical Víctor Choque durante la represión de una manifestación por despidos en Ushuaia, primer asesinato causado por la policía luego de la recuperación de la democracia en 1983.[84][85][83]

En 1991 Norma Guimil de Plá liderando una organización de jubilados, inició una manera inédita de protesta en Argentina que se generalizaría en los años siguientes, cortando la estratégica avenida Rivadavia en el punto donde se encuentra el Congreso Nacional, reclamando la actualización de las jubilaciones congeladas por la política de Cavallo. El 16 y 17 de diciembre de 1993 una pueblada en Santiago del Estero y La Banda incendió edificios públicos y viviendas de los funcionarios, constituyéndose en el primer "estallido social" causado por la política económica neoliberal, que pocos años después daría nacimiento al movimiento piquetero.

El presidente Menem continuó con la política de impunidad para los delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura que había iniciado Alfonsín luego de los levantamientos militares carapintadas. A tal fin entre el 7 de octubre de 1989 y el 30 de diciembre de 1990, dictó diez decretos indultando a civiles y militares que cometieron delitos durante la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional incluyendo a los miembros de las juntas condenados en el Juicio a las Juntas de 1985, al procesado ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz y los líderes de las organizaciones guerrilleras.[86]​ Mediante estos decretos fueron indultadas más de 1.200 personas.[87]​ Las organizaciones de derechos humanos criticaron duramente los indultos, exigiendo su derogación. Finalmente en 2003, las llamadas leyes de impunidad dictadas por Menem y Alfonsín serían anuladas por el Congreso Nacional y el Poder Judicial.[88]​ Pese a los indultos el 3 de diciembre de 1990 se produjo un nuevo levantamiento carapintada (el cuarto y último) que causó trece muertos y decenas de heridos.

En 1997 Abuelas de Plaza de Mayo inició una causa penal sosteniendo que el secuestro de bebés era parte de un plan sistemático impulsado desde el más alto nivel del Estado durante la dictadura. Se trata de uno de los juicios más importantes referidos a violaciones de derechos humanos en la Argentina durante la dictadura. En ella se investiga la apropiación de 194 niños.[89]​ Ese año, al cumplir dos décadas de búsqueda de los nietos y nietas desaparecidos las Abuelas lanzaron la campaña «¿Vos sabés quién sos?», con el fin de permitir que los jóvenes con dudas sobre sus orígenes pudieran acercarse libremente y en un ambiente de contención. En 1998, el subcomisiario Samuel Cobani Miara fue condenado a doce años de prisión por la apropiación ilegal de los mellizos Gonzalo y Matías Reggiardo Tolosa, hijos de Juan Reggiardo y María Rosa Tolosa, desaparecidos en 1977.[90]​ Ese mismo año las Abuelas de Plaza de Mayo propusieron incorporar a la Convención sobre los Derechos del Niño el derecho a la identidad que fue incluido en los arts. 7 y 8, conocidos por eso como los artículos argentinos.[91][92]

Durante el primer gobierno de Menem Argentina sufrió dos importantes atentados terroristas: el 18 de marzo de 1992 una bomba voló la embajada de Israel en Buenos Aires asesinando a 22 personas e hiriendo a más de 200, y el 18 de julio de 1994 otra bomba voló la mutual judía en Buenos Aires AMIA, matando a 85 personas e hiriendo a más de 300. El atentado contra la embajada de Israel no fue llevado a juicio, mientras que el atentado contra la AMIA fue objeto de encubrimiento durante el gobierno de Menem, razón por la cual en agosto de 2015 se inició juicio oral contra el propio presidente Menem y otros doce acusados.

Pacto de Olivos y elecciones de 1995Editar

Para fines de 1991 y a pesar de estar los salarios congelados a los valores de marzo de 1991, luego de dos años de hiperinflación y con la mayoría de la población debajo o cerca de la línea de pobreza, la reducción de la inflación a tasas de un solo dígito anual fue recibida con alivio. Por otra parte la reaparición del crédito permitió que la población pudiera ampliar su poder de compra mediante el endeudamiento, dando lugar al fenómeno conocido como "voto cuota", refiriéndose al impacto electoral de esa situación. La mejora del humor social se reflejó en las elecciones legislativas de 1993 donde el peronismo, con un 42% de los votos, amplió la cantidad de diputados en un 10%, en tanto que el radicalismo con un 30% sólo pudo mantener los diputados que ya tenía.

Menem comenzó a pensar en la posibilidad de su reelección para lo cual negoció con Alfonsín una serie de "coincidencias básicas" que se conoció como Pacto de Olivos. Poco después se realizaron las elecciones para elegir convencionales constituyentes, de los cuales el 44% correspondieron al Partido Justicialista, 24% a la Unión Cívica Radical, 10% al Frente Grande, 6% al MODIN y el 16% restante a partidos provinciales de importancia o nacionales de escasa presencia. Los resultados mostraban una abrupta caída de la UCR y la aparición de dos fuerzas políticas nuevas:

El 22 de agosto de 1994 se aprobó la reforma constitucional, algo que resultaba indispensable porque la constitución que regía en ese momento había sido impuesta en 1957 por la dictadura que usurpó el poder en 1955, sin la participación del peronismo (que había sido proscripto), ni del sector intransigente del radicalismo y otras fuerzas políticas que se retiraron por considerarla ilegal. El nuevo texto no incluyó nuevos derechos laborales (segunda generación), pero incluyó los derechos de tercera generación, le dio estatus constitucional a los tratados internacionales de derechos humanos y superior a las leyes al resto de los mismos, y amplió los derechos políticos, entre ellos el derecho de resistencia a la opresión y normas de defensa de la democracia. Sobre el régimen de gobierno, estableció el voto directo y balotaje para el cargo presidencial, acortó el mandato presidencial de seis a cuatro años permitiendo una reelección inmediata, creó el cargo de Jefatura de Gabinete de Ministros, acortó el mandato de los senadores, incorporó un tercer senador para la primera minoría, creó el Consejo de la Magistratura.

La nueva constitución estableció la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires sujeta a los límites de una ley del Congreso Nacional, que se sumó así a la creación de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur dispuesta por el Congreso Nacional en 1991; una y otra comenzaron a elegir su propio gobierno y tres senadores cada una para integrar la Cámara de Senadores.

Las elecciones presidenciales de 1995 fueron ganadas nuevamente por Carlos Menem, con un 49,94% de los votos. Al superar el 45% se consagró automáticamente ganador, sin necesidad de recurrir al balotaje que establecía la nueva constitución en caso de no superar este último porcentaje y tener una diferencia con el segundo menor a 10 puntos. La novedad política fue que la Unión Cívica Radical no salió segunda, sino tercera con 17% de los votos. Nunca había pasado desde su fundación en 1891. Segundo salió la fórmula de dos peronistas disidentes, José Octavio Bordón-Chacho Álvarez, por la alianza FREPASO, con 29% de los votos.

El peronismo ganó las gobernaciones de 15 de las 22 provincias en que se realizaron elecciones ese año: Buenos Aires, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Misiones, Salta, San Juan, San Luis, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero y Tierra del Fuego. El radicalismo ganaría en cinco provincias: Catamarca (con un frente), Chaco, Chubut, Córdoba y Río Negro. En Neuquén ganó el Movimiento Popular Neuquino y en Tucumán ganó Fuerza Republicana siendo elegido Antonio Domingo Bussi, quien luego sería condenado por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura. Corrientes había sido intervenida en 1992 siendo normalizada en 1993 con el triunfo del Pacto Autonomista Liberal y del Partido Nuevo en 1997, en ambos casos partidos provinciales. La Ciudad de Buenos Aires eligió su primer gobierno autónomo en 1996, triunfando la UCR con la candidatura de Fernando de la Rúa.

Segunda presidencia de MenemEditar

La segunda presidencia de Menem (1995-1999) se caracterizaría por la continuidad de la política neoliberal y la convertibilidad, con el apoyo pleno del Fondo Monetario Internacional; la desindustrialización y deterioro de las condiciones de vida de la población y el agravamiento del conflicto social con la aparición del movimiento piquetero; el crecimiento de la deuda externa un 220% entre 1989 y 2000; una confrontación política dentro del PJ en la que intervendrían Menem, Cavallo (que renunció), el gobernador de la provincia de Buenos Aires Eduardo Duhalde y el empresario Alfredo Yabrán definido públicamente por Cavallo como "el jefe de la mafia"; la formación de una fuerte alianza opositora entre la Unión Cívica Radical y el FREPASO que terminaría ganando las elecciones presidenciales de 1999. Sobre el final del período comenzaría la larga recesión de la crisis 1998-2002, que llevaría al estallido de diciembre de 2001.

Renuncia de CavalloEditar

El 23 de agosto de 1995 Cavallo denunció en la Cámara de Diputados que había una mafia que operaba en el Correo, la Aduana y los aeropuertos, individualizando al jefe:

El empresario Alfredo Yabrán lidera grupos mafiosos.

Domingo Cavallo en la Cámara de Diputados, 1995[94]

Alfredo Yabrán era hasta ese momento un empresario virtualmente desconocido por la población, que resultó ser uno de los más poderosos del país. Propietario de empresas como Oca, Edcadasa e Intercargo, Yabrán había mantenido relaciones estrechas con la dictadura militar y el alfonsinismo, y ahora se ubicaba en el entorno del presidente Menem. La denuncia de Cavallo contra Yabrán fue también una embestida contra Menem. Desde el entorno del Presidente se dijo que Cavallo defendía los intereses de la empresa estadounidense Federal Express,[95]​ propiedad de Fred Smith.

Casi un año después, el 27 de julio de 1996, el presidente Menem le pidió la renuncia a Cavallo. Luego de que el cargo fuera rechazado por Miguel Ángel Broda y Roberto Alemann, Menem designó como Ministro de Economía a Roque Fernández, que se desempeñaba como presidente del Banco Central.[96]

La política económica no cambió con el alejamiento de Cavallo pero ya en 1997 sus consecuencias negativas eran sentidas por amplias capas de la población. La desocupación masiva persistió con una tasa de dos dígitos (recién en 2006 volvería a ser de un sólo dígito) y el trabajo no registrado no cesaba de aumentar. Uno de los cambios más sensible fue la instalación de una criminalidad endémica, desconocida hasta entonces en el país, con una tasa de asesinatos que aumentó un 400% entre 1989 y 1996.[97]​ En 1996 se produjo la pueblada de Cutral Có y Plaza Huincul que sacudió al país y dio origen al movimiento piquetero, a través del cual los desocupados y pueblos en desaparición, recurrieron al bloqueo de rutas para protestar contra las políticas neoliberales. Al año siguiente se produce otra pueblada piquetera en General Mosconi (Salta) -organizada por la recién creada Unión de Trabajadores Desocupados (UTD)- y una nueva pueblada en Cutral Có donde la policía asesinó a Teresa Rodríguez. La represión de los piquetes dio lugar al concepto de "criminalización de la protesta social".

Cortes de ruta 1993-1997
Fuente: Iñigo Carrera et al[98]
Año Cortes %
1993 1 0,6
1994 9 5,8
1995 15 9,6
1996 23 14,8
1997 108 69,2
Total 156 100

Entre las organizaciones piqueteras más importantes surgidas en la década de 1990, se encuentran la Federación Tierra y Vivienda (FTV), perteneciente a la CTA y liderada por Luís D'Elía; y la Corriente Clasista y Combativa (CCC), vinculada al Partido Comunista Revolucionario (PCR) y liderada por Juan Carlos Alderete. En general las organizaciones de desocupados o piqueteras, fueron críticas del diseño de los Planes Trabajar, pero los aceptaron para reorganizarlos internamente, orientándolos al trabajo social y ambiental comunitario.[99][100]

A partir del año 2000 y a medida que se agravaba la crisis social aparecerían otras organizaciones piqueteras.

Durante su segundo mandato el movimiento obrero realizaría cinco huelgas generales contra Menem, tres de ellas en 1996, una en 1997 y la última en 1999.[84][101][83]

La alta desocupación que afectaba a más de dos millones de personas y las puebladas piqueteras impulsó al gobierno nacional y los gobiernos provinciales a crear los primeros "planes sociales", iniciados por el Plan Trabajar que llegó a tener en octubre de 1997 un pico máximo de 206.000 planes.[102]

El 25 de enero de 1997 fue asesinado el periodista gráfico José Luis Cabezas. La investigación involucró al empresario Yabrán y estableció que los autores materiales estaban bajo las órdenes de su jefe de custodia. Al año siguiente Yabrán se suicidaría cuando estaba a punto de ser detenido. El crimen de Cabezas y la muerte de Yabrán se sumaron a una larga serie de crímenes y muertes "dudosas", como las del brigadier Rodolfo Echegoyen, el empresario Poli Armentano, la secretaria de Emir Yoma Lourdes Di Natale, el empresario Marcelo Cattaneo y el propio hijo del presidente Carlos Menem junior.[103]

En este período se produjo el 10 de octubre de 1997, el accidente del vuelo 2553 de Austral Líneas Aéreas que había sido privatizada por Menem y comprada por la empresa española Iberia. En el accidente murieron 74 personas. La causa directa fue la no colocación de la alarma recomendada por congelamiento de los tubos de Pitot que miden la velocidad y la falta de entrenamiento de los pilotos ante esa eventualidad, que indujeron el error de los pilotos.[104][105]​ La justicia argentina demoraría tanto la iniciación del juicio contra los presuntos culpables, que en 2017 aún no se había iniciado.[106]

Las consecuencias del creciente malestar social se expresó en las elecciones legislativas del 26 de octubre de 1997 en las que triunfó La Alianza UCR-FREPASO con un 47% de los votos, contra un 36% del Partido Justicialista, que perdió el 10% de sus diputados.

Los últimos dos añosEditar

En el segundo semestre de 1998 comenzó una recesión que sería la más destructiva de la historia argentina y que se extendería hasta 2002, incluyendo el estallido de diciembre de 2001 que causó la renuncia del presidente Fernando de la Rúa.

Simultáneamente el Fondo Monetario Internacional puso a la Argentina como modelo ejemplar de sus exigencias económicas, invitando a hablar al presidente Menem ante la asamblea conjunta del Fondo y el Banco Mundial de 1998, en un gesto sin antecedentes.[107][108]

Cuando Menem tomó el gobierno en 1989 el ingreso por persona era de 2.300 dólares y lo dejaría diez años después en 7.700 dólares. Luego de los cuatro años de recesión y del estallido de la convertibilidad, el ingreso promedio de cada habitante volvería a caer a 2.600 dólares en 2002.[109]​ La deuda externa pasó de 65.000 millones en 1989 (85% del PBI) a 121.877 millones en 1999 (42% del PBI).[110]​ Con el estallido de la convertibilidad en 2001 la deuda pasaría a ser el 130% del PBI.[110]

 
Un segundo accidente aéreo de magnitud en dos años, se produjo cuando el vuelo 3142 de la empresa low cost LAPA que se estrelló en Buenos Aires en 1999 causando 67 muertos, debido a serias negligencias.

Para entonces, sin más empresas ni propiedades del Estado para privatizar y ante el debate pública acerca de la continuidad del régimen de convertibilidad, los capitales extranjeros y argentinos comenzaron a fugarse del país en cantidades crecientes: mientras en el período 1991-1993 los capitales argentinos en el exterior sumaban uno 50.000 millones de dólares, en 1998 habían subido a 85.000 y en 1999 a 90.000 millones.[111]​ Como han investigado Basualdo y Kulfas, la fuga de capitales se relaciona estrechamente con el crecimiento de la deuda externa.[112]​ El 31 de agosto de 1999 sucedió un segundo accidente aeronáutico de magnitud, cuando el vuelo 3142 de la empresa low cost Líneas Aéreas Privadas Argentinas (LAPA) se estrelló en plena ciudad de Buenos Aires, causando la muerte de 67 personas. La empresa y las autoridades habían sido advertidas de los graves incumplimientos en materia de seguridad que la empresa privada venía cometiendo,,[113]​ en tanto que la película Whisky Romeo Zulu, realizada por un expiloto de LAPA Enrique Piñeyro reconstruyó los hechos y dejó un testimonio de las consecuencias negativas de la desregulación en la aviación comercial.[114]

De cara a las elecciones de 1999, la convertibilidad se puso en el centro del debate. Tanto el menemismo, como Cavallo y La Alianza defendieron la convertibilidad. En cambio el candidato del Partido Justicialista Eduardo Duhalde sostenía que era necesario iniciar una salida ordenada de la convertibilidad que evitara un estallido.

En las elecciones presidenciales de 1999 la defensa de la convertibilidad fue decisiva para el triunfo de La Alianza UCR-FREPASO, encumbrando como presidente al radical Fernando de la Rúa, acompañado como vicepresidente por el frepasista Chacho Álvarez. La Alianza obtuvo el 48% de los votos, el Partido Justicialista 38% de los votos y en tercer lugar salió Cavallo con el 10% de los votos.

El peronismo ganó las gobernaciones de 13 de las 22 provincias en que se realizaron elecciones ese año y el anterior: Buenos Aires, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Misiones, Salta, San Luis, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero, Tierra del Fuego y Tucumán. El radicalismo accedería a la gobernación en ocho provincias: Catamarca (con un frente), Chaco, Chubut, Córdoba (el año anterior), Entre Ríos, Mendoza, Río Negro y San Juan. En Neuquén ganó el Movimiento Popular Neuquino. Corrientes fue nuevamente intervenida en diciembre de 1999 siendo normalizada en 2001 con el triunfo de la UCR. El FREPASO accedería al gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 2000.

La Alianza y el estallido (1999-2001)Editar

La Alianza era una fuerza heterogénea unida con el fin de desplazar al Partido Justicialista del poder.[115]​ Estaba integrada por la Unión Cívica Radical (UCR) -donde se diferenciaba el sector alfonsinista del sector más conservador liderado por el Presidente De la Rúa- y el Frepaso, una confederación formada por los partidos Frente Grande, PAIS, Socialista Popular, Socialista Democrático, Intransigente y Demócrata Cristiano. La heterogeneidad de La Alianza llevaría a conflictos internos que redujeron su apoyo político y terminaron aislando y debilitando al Presidente.

"Ajuste", corrupción en el Senado y renuncia del VicepresidenteEditar

Antes de las elecciones uno de los referentes económicos de La Alianza Ricardo López Murphy sostuvo que si ganaba De la Rúa había que reducir un 10% los salarios de los empleados públicos para achicar el déficit fiscal y ganar competitividad internacional.[116]​ La declaración obligó a De la Rúa a anticipar que López Murphy no sería su Ministro de Economía -lo nombraría inicialmente a cargo de la cartera de Defensa- pero puso de manifiesto las presiones provenientes del Fondo Monetario Internacional para realizar un "ajuste". "Ajuste" o "ajuste estructural" es un término técnico que el FMI utiliza desde la década de 1980 para referirse a la "condicionalidad" que el organismo internacional exige a los países periféricos,[117]​ uno de los aspectos más criticados del accionar del FMI luego de la crisis mundial de 2008.[118][119]

El presidente De la Rúa designó como su primer Ministro de Economía a José Luis Machinea, uno de los economistas que había integrado el equipo de Sourrouille durante el gobierno de Alfonsín. A poco de asumir el gobierno estableció un aumento de impuestos generalizado y una reducción de las jubilaciones superiores a 3.100 pesos,[120]​ y cinco meses después dispuso la rebaja de salarios estatales que López Murphy había anticipado el año anterior.[121]

El FMI había exigido también la aprobación de una ley de flexibilización laboral "para bajar costos laborales" que logró ser sancionada en el Congreso el 11 de mayo de 2000, pese a la oposición sindical.[122][123]​ Esta ley desencadenaría un conflicto interno de enorme proporciones. Durante su tratamiento Hugo Moyano, secretario general de la CGT Disidente, dio a conocer que el Ministro de Trabajo Alberto Flamarique le había dicho en una reunión frente a otras personas que "para los senadores tengo la Banelco", aludiendo al pago de sobornos.[124]​ Poco después, el 25 de junio el periodista Joaquín Morales Solá dio entidad a las denuncias en su influyente columna política del diario La Nación:

Incluso, habrían existido favores personales de envergadura a los senadores peronistas -para sorpresa de algunos-, después de que estos aprobaran la reforma laboral; esas concesiones fueron conversadas y entregadas por dos hombres prominentes del gobierno nacional. La puerta que se abrió es un precedente arriesgado, en el que el intercambio de favores reemplazaría a la política. ¿Qué línea prevalece? ¿La de aquellos favores a cambio del voto para una ley o la del vicepresidente Carlos Álvarez, que viene denunciado a los senadores peronistas y a la corporación senatorial por el uso que ésta hizo de los recursos de la Cámara?

Joaquín Morales Solá, 25 de junio de 2000[125]

Los hechos se sucedieron vertiginosamente. El histórico senado peronista Antonio Cafiero exigió que se investigara la denuncia de Morales Solá. El tema se instaló en los medios y en agosto se abrió la causa penal.[126]

El 18 de agosto el Vicepresidente Chacho Álvarez, afectado en su condición de presidente del Senado, anunció que había abierto una investigación de los hechos. El 30 de agosto el senador justicialista Emilio Cantarero reconoció en una entrevista a La Nación que varios senadores fueron sobornados por el Presidente de la Nación a través de el jefe de los servicios de inteligencia el banquero Fernando de Santibáñez.[126]

El 5 de octubre De la Rúa reorganizó su gabinete, confirmando a De Santibáñez, "ascendiendo" a Flamarique a Secretario General de la Presidencia y nombrando en su lugar como Ministra de Trabajo a Patricia Bullrich. Los nombramientos fortalecían al llamado Grupo Sushi liderado por el hijo del Presidente Antonio de la Rúa y debilitaban al FREPASO y el alfonsinismo. La decisión presidencial fue tomada como una provocación por parte del Chacho Álvarez,[127]​ quien al día siguiente renunció a su cargo de Vicepresidente de la Nación desencadenando una ruptura en el seno de La Alianza de la que no logrará reponerse. Al explicar su públicamente su renuncia Álvarez declaró:

Respeto las determinaciones del Presidente, sin embargo no puedo acompañarlas en silencio porque son contradictorias con las decisiones que vengo reclamando en el Senado... Estoy convencido de que estamos en una crisis terminal en la forma de hacer política, del vínculo entre la política y la gente.

Chacho Álvarez, 6 de octubre de 2000[127]

Blindaje, "riesgo país" y cisma de La AlianzaEditar

El 19 de diciembre de 2000, acuciada por la dificultad para cumplir con el pago de los intereses de la deuda externa, Argentina acordó con el Fondo Monetario Internacional una operación que se llamó Blindaje, por medio de la cual el FMI y varios bancos aceptaron poner a disposición del país 39.700 millones de dólares a cambio de que Argentina aprobara una nueva ley de flexibilización laboral, el aumento de la edad jubilatoria y un riguroso ajuste fiscal que se extendía a las provincias.[128][129]

A partir de febrero de 2001 grandes flujos de fondos empezaron a abandonar el país y la situación económica empeoró causando que el 5 de marzo renunciara el ministro de Economía, José Luis Machinea. Este año tomaría un gran auge en los medios de comunicación la expresión técnica "riesgo país", relacionado con el riesgo inversor del capital, pero que a la población llegó como un indicador de temor ante la situación de riesgo en que se hallaba el país:[130]

El concepto de riesgo país se ha instalado en la vida cotidiana con la fuerza de una sensación térmica que marca la temperatura del ánimo... Como una fuerza oscura, ante la que racionalmente no podríamos hacer nada, el riesgo país es un poderosísimo hallazgo de terrorismo verbal.

Machinea fue reemplazado por Ricardo López Murphy, economista de FIEL perteneciente al ala neoliberal del radicalismo y que pocos años después sería uno de los fundadores del PRO junto a Mauricio Macri. La designación de López Murphy tuvo un fuerte apoyo de los grupos económicos nacionales e internacionales, que demostraron ese apoyo subiendo la bolsa y bajando el riesgo país.[132]​ El nuevo Ministro de Economía anunció un nuevo ajuste integrado por treinta medidas, entre las que se destacaba un gran recorte a la inversión en educación (1.130 millones de dólares), incluyendo la reducción de los salarios de los maestros, el despido de 40.000 empleados públicos, una nueva ley de flexibilización laboral y un aumento del IVA.[133]

El anuncio de las medidas desencadenó un cisma en el gobierno de la La Alianza provocando la renuncia de todos los funcionarios del FREPASO y de los alfonsinistas. El diario Página/12 tituló "Como un mazazo que quebró el Gobierno". Al renunciar a su cargo de Ministro del Interior el alfonsinista Federico Storani le dijo a De la Rúa:

Me voy. No puedo firmar eso, Además estoy seguro de que es inviable social y políticamente. Vas a perder el poco apoyo político que nos queda.

Falto de apoyo político, López Murphy debió renunciar cuatro días después de anunciar su ajuste. Su reemplazante sería Domingo Cavallo, el ideólogo y ejecutor del plan económico del menemismo.

Conflicto socialEditar

Las privatizaciones, despidos de empleados públicos, cierres de ramales ferroviarios y la convertibilidad dispuestos por el Presidente Menem entre 1989 y 1994, fueron seguidas de la aparición del desempleo masivo estructural por primera vez en la historia argentina. Cumpliendo la curva de Phillips (a menor inflación mayor desocupación), la inflación disminuyó a un dígito mensual desde 1991 y el desempleo subió a dos dígitos mensuales desde 1994, donde permanecería por más de una década (recién en 2006 el desempleo se reducirá a un dígito mensual).

El efecto domninó[135]​ de las sucesivas crisis internacionales de la década de 1990 (Tequila, Dragón, Vodka, Samba) fueron deteriorando la calidad de vida de la población, cerrando centros de trabajo indispensables para decenas de ciudades y destruyendo el tejido social. La criminalidad se hizo endémica desde mediados de la década de 1990,[97]​ característica que Argentina comenzó a compartir con el resto de América Latina donde las tasas de homicidio desde la década de 1980 comenzaron a subir hasta ser las más altas del mundo, duplicando el promedio mundial.[136]​ Cientos de miles de personas emigraron hacia otros países impulsados por la desesperación.[137]​ En el segundo semestre de 1998 comenzó la peor recesión económica de la historia argentina, que se extendería hasta 2002, causando la destrucción de una cuarta parte de la riqueza del país. En ese contexto el desempleo aumentó sin parar: 13,8% en 1999, 14,7% en 2000 y 21,5% en 2001, el más alto de la historia. Simultáneamente el trabajo no registrado (empleadores que no hacen los aportes jubilatorios y al sistema de salud de sus trabajadores), la privatización de la seguridad social (AFJPs) y la reducción de la cobertura social por parte del Estado, generó una enorme masa de excluidos y excluidas.

Luego de una mejora relativa en 1998, el conflicto social se agravó año a año en extensión territorial y violencia en la represión. Los cortes y movilizaciones de desocupados ya no solo se realizaban en localidades del "interior", sino también en todo el Gran Buenos Aires y la Capital Federal. Si en los diez años del gobierno de Menem hubo dos manifestantes muertos (Víctor Choque y Teresa Rodríguez),[nota 3]​ durante los dos años del gobierno de De la Rúa el número se elevó a ocho hasta diciembre de 2001 (Federico Escobar, Mauro Ojeda, Orlando Justiniano, Alejandro Gómez, Aníbal Verón, Luisa Alegre, Carlos Santillán y José Barrios),[nota 4]​ a los que deben sumarse los casi 40 muertos en la represión del 19 y 20 de diciembre de 2001.[138][139]

Cortes de ruta 1999-2002
Año Cortes %
1999 252 5,6
2000 514 11,5
2001 1383 30,8
2002 2336 52,1
Total 4485 100
Fuentes:«Hubo más cortes de ruta». El Cronista. 3 de julio de 2008. ;
«Cortes de rutas». Nueva Mayoría. 2001. 

Cavallo, Megacanje, crisis y renuncia de De la RúaEditar

El entonces presidente Fernando de la Rúa habla por la cadena nacional en la noche del 19 de diciembre de 2001 y declara el estado de sitio. Inmediatamente después de finalizado el mensaje comenzó la pueblada que causó su renuncia al día siguiente.
 
Domingo Cavallo, exministro de Economía de Menem, fue designado en marzo de 2001 ministro de Economía de De la Rúa. Fue procesado por el Megacanje. Su decisión de imponer el "Corralito" fue uno de los antecedentes directos del estallido social. Renunció en pleno estallido, en la madrugada del 20 de diciembre.
 
Federico Sturzenegger, uno de los procesados por el Megacanje. Sturzenegger se desempeñaba como secretario de Política Económica. En diciembre de 2015 fue nombrado por el presidente Mauricio Macri como presidente del Banco Central.

El 20 de marzo de 2001 asumió Domingo Cavallo el Ministerio de Economía con amplios poderes. quien en 1982 había estatizado la deuda externa argentina y en la década de 1990 -también como ministro-, fue el autor del Plan de Convertibilidad y de las reformas económicas y sociales conocidas como neoliberales durante el gobierno del presidente Menem. Una de las primeras medidas de Cavallo fue realizar con el Fondo Monetario Internacional una cuestionada operación llamada Megacanje, que exigió fuertes restricciones a la acción del Estado, bajo la consigna "déficit cero".

En 2014 la justicia procesó a diez funcionarios por haber cometido delitos en la operación del Megacanje: Domingo Cavallo, Federico Sturzenegger (exsecretario de Política Económica), Jorge Baldrich (exsecretario de Hacienda), Julio Dreizzen (exsubdirector de Financiamiento), Horacio Liendo (exasesor del entonces ministro de Economía Domingo Cavallo), Ernesto Marcer (exProcurador del Tesoro), Carlos Molina (exDirector de la Oficina Nacional de Crédito Público), Norberto López Isnardi (exDirector de Financiación Externa de la Oficina Nacional de Crédito Público), Guillermo Mondino (exjefe de Gabinete de Asesores del Ministerio de Economía) y David Mulford (banquero estadounidense que organizó la operación).[140]​ Los procesados apelaron y obtuvieron inicialmente el sobreseimiento, pero finalmente en fallos sucesivos de la Cámara Federal y la Corte Suprema (este último del 29/12/2015), el procesamiento quedó firme y los acusados serán juzgados en juicio oral.[141][142][143]​ En abril de 2015 la Cámara de Casación había decidido también anular el fallo de absolución a Cavallo, disponiendo un nuevo juicio.[144]

En 2004 el periodista Ernesto Tenembaum publicó un revelador libro titulado Enemigos, sobre la responsabilidad del FMI en la crisis socioeconómica y el default argentino, reproduciendo sus diálogos vía correo electrónico con Claudio Loser, funcionario del Fondo que se desempeñó como jefe del Departamento del Hemisferio Occidental entre 1994 a 2002, año en que fue despedido a causa del estallido argentino y dejar su cargo a Anoop Singh.[145]​ En esos diálogos Loser -aún defendiendo al FMI- reconoce que muchas de las medidas impulsadas por el FMI terminaron en hechos de corrupción y que se trata de un organismo que defiende antes que nada los intereses de Estados Unidos:

A partir de mediados del siglo pasado, los norteamericanos vieron limitada su capacidad para enviar marines a estabilizar otros países. Muchas veces, sentí que el FMI cumplía ese rol.

Claudio Loser, jefe del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, 1994-2002[145]

En la misma dirección el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, exvicepresidente del Banco Mundial, ha criticado duramente al FMI y al sistema financiero internacional como responsables del empobrecimiento y la exclusión de cientos de millones de personas.[119]​ Con respecto a su papel en Argentina ha dicho:

En los ’90, fue el FMI el que guió a la Argentina a aplicar las políticas de austeridad, con resultados desastrosos.

Joseph Stiglitz[146]

En julio la provincia de Buenos Aires creó el patacón, una cuasimoneda provincial con la que se pagaban salarios y contratos del Estado, que circuló como medio de pago alternativo. En los meses siguientes muchas provincias y el propio Estado nacional crearon pseudo-monedas de curso legal.[147]

En julio la Ministra de Trabajo Patricia Bullrich dispuso la rebaja a partir del 1 de agosto de un 13% de las jubilaciones superiores a $ 574, afectando a 533.401 personas jubilados.[148]​ El 31 de agosto Bullrich dispuso también el pago bancarizado de salarios para las empresas con menos de 50 trabajadores, bancarizando así al total de los trabajadores registrados.[149]

El 14 de octubre de 2001 se realizaron elecciones legislativas en las que La Alianza oficialista fue derrotada ampliamente por el Partido Justicialista, con el agravante de que el presidente De la Rúa no tuvo espacio político para sostener a ningún candidato. Uno de los datos centrales de la elección fue el llamado "voto bronca", votos en blanco o anulados intencionalmente que alcanzaron el 25% del total, ganando incluso en la Ciudad de Buenos Aires y en la Provincia de Santa Fe,[150]​ sacando a la luz una grave crisis de representatividad.[151]

El 3 de diciembre de 2001, debido a la interrupción del aporte de fondos por parte del Fondo Monetario Internacional, el presidente De la Rúa dictó un decreto solicitado por Cavallo imponiendo lo que fue conocido como "el corralito", un paquete de medidas económicas que dispuso la bancarización de la economía, mediante la prohibición de extraer dinero en efectivo de los bancos en sumas superiores a 250 pesos o dólares por semana. Esta medida afectó principalmente a las personas con ingresos informales, entre ellos los trabajadores no registrados por las empresas que en ese momento alcanzaba el 44,8%, cifra que casi duplicaba la de 1994, cuando llegaba a 28,4%. En su discurso por cadena nacional Cavallo denunció un tipo especial de grupos financieros especulativos operando contra la moneda argentina y los denominó con una expresión que en los años siguientes sería muy usada: "fondos buitres".[152]

El 13 de diciembre comenzaron a producirse estallidos entre las clases populares de algunas ciudades de las provincias, llevados adelante por los denominados piqueteros. Varios comercios de zonas empobrecidas del interior del país y del Gran Buenos Aires sufrieron saqueos por parte de sectores de la población desocupadas e indigentes.[153]​ El gobierno atribuyó esas revueltas a un plan desestabilizador orquestado por algunos líderes del Partido Justicialista.[154]

Luego de seis días de saqueos fueron asesinadas siete personas, por las fuerzas de seguridad y los propios comerciantes. Esa noche el presidente De la Rúa se dirigió por televisión a la población para anunciar que había decretado el estado de sitio. Inmediatamente después de terminado el anuncio de De la Rúa, millones de personas en todo el país empezaron a hacer sonar cacerolas desde sus casas y muchas salieron a la calle dando inicio a lo que se conoció como "el cacerolazo". Un gran grupo se concentró frente a la Casa Rosada exigiendo la renuncia del presidente De la Rúa y comenzando a corear una consigna que caracterizaría al movimiento: "¡qué se vayan todos!". A las 3 de la mañana del día 20 de diciembre renunció el ministro Cavallo.[154]

Durante el día 20 de diciembre continuó la pueblada con nuevos enfrentamientos entre la policía y los manifestantes reunidos en la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, y en otros puntos del país. Esta vez las fuerzas de seguridad asesinaron a 32 manifestantes, causando más de 400 heridos.

A las 4 de la tarde, visiblemente debilitado y políticamente aislado, el presidente pronunció un discurso por televisión convocando a la "unidad nacional" y ofreciendo al Partido Justicialista cogobernar el país. A las 19:45 el presidente De la Rúa firmó su renuncia y minutos después abandonó en helicóptero la Casa Rosada mientras en los alrededores se producía una batalla campal.[155]

Cinco presidentes en doce díasEditar

La renuncia de Fernando de la Rúa se produjo en un momento de virtual desaparición del Estado en el que la economía había llegado a un desquicio tal que más de la mitad de la población veía directamente amenazada su supervivencia y la escasa clase media que aún subsistía se había hundido en la vulnerabilidad o planeaba su emigración a otro país. La población no reconocía legitimidad al Estado ni a los representantes políticos. El país se hallaba al borde de la desintegración y de la guerra civil.

Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá y Eduardo CamañoEditar

Renunciado De la Rúa, asumió la presidencia de la Nación en forma interina el presidente provisional del Senado, el peronista Ramón Puerta. El día 23 de diciembre se reúne la Asamblea Legislativa, que nombra como presidente de la Nación durante noventa días a Adolfo Rodríguez Saá, también peronista y hasta ese momento gobernador de la provincia de San Luis, con el mandato de convocar a elecciones y realizarlas el día 3 de marzo de 2002. En su discurso ante el Congreso de la Nación, el flamante presidente anunció el "default" o cesación de pago de la deuda externa.

El 28 de diciembre se produjeron nuevas manifestaciones bajo el lema de "que se vayan todos", incluyendo el ingreso al Congreso Nacional y el incendio de algunos muebles, que llevaron a la renuncia del gabinete presidencial. La falta de convocatoria a elecciones que le había ordenado el Congreso, restó apoyo político a Rodríguez Saá que luego de una frustrada reunión de gobernadores peronistas en Chapadmalal el 29 de diciembre, decidió renunciar, lo que hizo verbalmente por televisión el 30 de diciembre a la noche desde la provincia de San Luis, aclarando que dejaba el cargo desde ese mismo momento. Minutos después también renunció Ramón Puerta por fax dirigido al presidente de la Cámara de Diputados, para salir del país inmediatamente después.[156]

Institucionalmente esa serie de renuncias dejaron al país sin autoridad, razón por la cual un grupo de funcionarios llegó a sostener que debía asumir el presidente de la Corte Suprema Julio Nazareno, a la vez que Rodríguez Saá fue denunciado penalmente por abandono del cargo.[156]​ Finalmente intervino el escribano general del Gobierno, convenciendo a Rodríguez Saá para que pidiera licencia hasta que asumiera el presidente interino y acordando con el presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Camaño, para que asumiera como presidente interino, lo que finalmente hizo el día 31 de diciembre a las 6 de la tarde hasta que se reuniera la Asamblea Legislativa.[157]

Eduardo Duhalde (2002-2003)Editar

La Asamblea Legislativa se reunió al día siguiente, 1 de enero de 2002, aceptando primero la renuncia de Rodríguez Saá y luego designando como Presidente de la Nación al senador justicialista Eduardo Duhalde para cumplir el mandato de De la Rúa. Duhalde juró ante el Congreso esa misma noche, a las 23:30.[158]

Pocos días después de su acceso al poder, el nuevo primer mandatario dispuso sus primeras medidas para hacer frente a la crisis económica: abandono del tipo cambiario fijo, devaluación del peso, pesificación de la economía (incluidos depósitos bancarios) y la distribución de planes sociales para atenuar los efectos de una economía en recesión que había incrementado la pobreza e indigencia hasta índices nunca vistos antes en la Argentina.

En abril de 2002, el ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, dimitió ante las protestas suscitadas por el denominado "Plan Bonex", que preparaba junto a Duhalde para canjear por bonos de deuda pública los depósitos bancarios a plazo inmovilizados. Duhalde designó entonces a Roberto Lavagna, quien anunció que no se produciría el retorno a un tipo de cambio fijo y que persistirían las restricciones bancarias.

La mayoría de la población cayó debajo de la línea de pobreza: si en mayo de 2001 el 35% era pobre, un año después esa cantidad había trepado el 53%, equivalente a 20 millones de personas, de los cuales la mitad eran indigentes (no recibían lo suficiente para comer). La situación era mucho más graves para los niños y niñas, ya que entre ellos la pobreza llegaba al 70%. Territorialmente había varias regiones y ciudades con niveles de pobreza superiores al 70%, como la provincia de Formosa, las ciudades de Concordia y Posadas y el cuarto cordón del Gran Buenos Aires (Florencio Varela, Moreno, Merlo, Tigre y La Matanza). La Ciudad de Buenos Aires era la que mejor estaba con un 80% por encima de la línea de pobreza.[159]​ La destrucción del tejido social, el empobrecimiento general, el rechazo generalizado de la población hacia todo tipo de liderazgos y la práctica desaparición del Estado llegó a tal punto que la guerra civil y la desintegración nacional fueron posibilidades que se contemplaron tanto dentro como fuera de Argentina.

El 25 de mayo el padre Jorge Bergoglio, por entonces cabeza de la Iglesia Católica argentina, realizó un dramático llamado a la población alertando que la Argentina estaba "a las puertas de la disolución nacional":

Hoy, como nunca, cuando el peligro de disolución nacional está a nuestras puertas, no podemos permitir que nos arrastre la inercia, que nos esterlicen nuestras impotencias o que nos amedrenten las amenazas... Hemos vivido mucho de ficciones, creyendo estar en los primeros mundos, nos atrajo “el becerro de oro” de la estabilidad consumista y viajera de algunos, a costa del empobrecimiento de millones. Cuando oscuras complicidades de dentro y fuera, se convierten en coartadas de actitudes irresponsables que no vacilan en llevar las cosas al límite sin reparar en daños: negocios sospechosos, lavados que eluden obligaciones, compromisos sectoriales y partidarios que impiden una acción soberana, operativos de desinformación que confunden, desestabilizan y presionan hacia el caos;... Abramos los ojos a tiempo: una sorda guerra se está librando en nuestras calles, la peor de todas, la de los enemigos que conviven y no se ven entre sí, pues sus intereses se entrecruzan manejados por sórdidas organizaciones delincuenciales y sólo Dios sabe qué más, aprovechando el desamparo social, la decadencia de la autoridad, el vacío legal y la impunidad... Ahora o nunca, busquemos la refundación de nuestro vínculo social, como tantas veces lo reclamamos con toda la sociedad y, como este publicano arrepentido y feliz, demos rienda suelta a nuestra grandeza: la grandeza de dar y darnos . La gran exigencia es la renuncia a querer tener toda la razón; a mantener los privilegios; a la vida y la renta fácil ,… a seguir siendo necios, enanos en el espíritu.

Homilía del padre Jorge Bergoglio, 25 de mayo de 2002[49]

El gobierno vio cumplidos algunos de sus principales objetivos en junio: el Senado derogó la llamada Ley de Subversión Económica tal como exigía el FMI, se acordó un pacto fiscal con los gobiernos provinciales para reducir en un 60% su déficit, y se dispuso un nuevo Plan Bonos. Pero el eje del programa gubernamental, cumplir las exigencias del FMI para recuperar su ayuda económica, generó todo tipo de actitudes opositoras y agudizó la conflictividad social. Pese a que la crisis continuó, el gobierno intentó normalizar progresivamente el sistema financiero; en noviembre de 2002, casi un año después de su implantación, finalizaron las restricciones para retirar efectivo de cuentas corrientes (acababa así el llamado "corralito"), y en marzo de 2003 se levantaron las limitaciones para retirar fondos de depósitos a plazo fijo (el denominado "corralón").

El 26 de junio de 2002, se produce la Masacre de Avellaneda en el que el gobierno nacional ordenó la represión de una manifestación de grupos piqueteros resultando asesinados los jóvenes Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. Ante este hecho Duhalde anticipó seis meses el llamado a elecciones presidenciales y anunció que no iba a volver a presentarse.

Elecciones presidenciales de 2003Editar

Las elecciones presidenciales de 2003 reflejaron el grado de desintegración sufrido por el país y el estallido de los dos partidos políticos tradicionales.[160]​ A las elecciones se presentaron tres candidaturas peronistas (Menem, Kirchner y Rodríguez Saá) y otras tres radicales (López Murphy, Carrió y Moreau). Ninguna de ellas alcanzaría más del 25%. Debió haberse realizado un balotaje entre Menem y Kirchner, primero y segundo con 24% y 22%, respectivamente. Pero Menem decidió no presentarse al balotaje -ante la evidencia de que Kirchner obtendría un amplio triunfo-, razón por la cual Nestor Kirchner fue consagrado presidente, acompañado por Daniel Scioli como vicepresidente.

Se trataba de un gobierno débil, sin mayoría en ninguna de las dos cámaras, que asumió el 25 de mayo de 2003, debido a la renuncia anticipada de Duhalde, debiendo completar primero el mandato anterior que se cumplía el 10 de diciembre. Diez días antes de la asunción de Kirchner, el influyente periodista del diario La Nación José Claudio Escribano escribió una editorial marcada por la desesperanza y la imagen del país recogida en Estados Unidos:

La Argentina ha resuelto darse gobierno por un año.

José Claudio Escribano, La Nación, 15/05/2003[160]


Véase tambiénEditar

NotasEditar

  1. Cualquier división de la historia argentina es arbitraria, y existen al menos tantas como historiadores que la hayan intentado. En este artículo se utiliza una división en tres etapas históricas de duración relativamente similar desde la Revolución de Mayo hasta la actualidad: una etapa formativa, durante la cual se estableció la estructura política y geográfica de la Argentina actual y el modelo económico agroexportador; una segunda etapa, en que ese modelo no fue puesto en duda más que en aspectos marginales, y los conflictos fueron generalmente de tipo político-ideológico; y una tercera etapa, en que el modelo agroexportador fue puesto sistemáticamente en cuestión, y durante el cual estuvieron vigentes los tres partidos que hasta la fecha han dominado la escena política: el radicalismo, el peronismo y el liberalismo, que durante la mayor parte de este ciclo sólo pudo acceder al poder por medio de gobiernos de facto. En este esquema, esta última etapa se ha dividido en tres períodos: dos de veinte años cada una —una división por razones de simetría, casi completamente arbitraria— y un período que refiere a la historia actual, es decir desde la recuperación definitiva de la democracia en 1983 hasta la actualidad.
  2. La renuncia de René Favaloro a la CONADEP ha dado lugar a diferentes versiones sobre sus motivaciones:
    • Emilio Crenzel menciona varias razones posibles. Informa que en su carta de renuncia Favaloro solo aduce razones laborales. Cita la carta que le enviara a Alfonsín expresándole su malestar por la política oficial hacia Isabel Perón. Informa que el comisionado Eduardo Rabossi contó que Favaloro estaba disgustado con la CONADEP por no haber elegido el equipo que propuso para identificar a los hijos de los desaparecidos, y que el comisionado Gregorio Klimovsky y el secretario Leopoldo Silgueira pensaban que Favaloro no estaba tan "identificado" con la CONADEP porque tenía muchas relaciones militares. Informa también que "para la prensa renunció por oponerse a la emisión del programa 'Nunca Más' producido por la CONADEP". Crenzel, Emilio (2014). La historia política del Nunca Más. Buenos Aires: Siglo Veintiuno. p. 80. ISBN 9789876290258. 
    • Graciela Fernández Meijide dice que Favaloro envió una carta aduciendo razones anímicas y laborales al mismo tiempo que remitía una carta de renuncia a Alfonsín en la que se mostraba molesto y decepcionado porque había recibido a Isabel Perón; entre los miembros de la CONADEP la impresión era que había renunciado por la relación que mantenía con algunos militares que desde 1976 habían obtenido aportes monetarios importantes para su Fundación.Fernández Meijide, Graciela (2009). Historia íntima de los derechos humanos en la Argentina (1° edición). Buenos Aires Ediciones Corregidor. ISBN 950-05-1077-4. 
    • Un artículo sin firma publicado en el sitio Cerromercedario, utilizando como fuentes los sitios web de la Fundación Favaloro y Wikipedia, afirma que renunció por profundas diferencias ideológicas: Favaloro consideraba que hubo delitos cometidos tanto por el Estado Nacional de esos años como por las organizaciones subversivas que operaban desde la clandestinidad.«El Dr. Favaloro, toda una metáfora de la argentinidad». 29 de julio de 2008. Consultado el 24 de diciembre de 2015. 
    • Héctor D'Amico afirma que renunció al ser informado de que la Comisión no tenía atribuciones para investigar a grupos terroristas cercanos al gobierno de Isabel Perón, como la Triple A. D'Amico, Héctor. «A 30 años del Nunca más, la figura del escritor cobra justa dimensión como el hombre comprometido con la suerte de su país en tiempos aciagos». La Nación. Consultado el 24 de diciembre de 2015. 
    • Las Abuelas de Plaza de Mayo atribuyen la renuncia al rechazo de la propuesta de Favaloro de que el laboratorio de los doctores Emilio Haas y Luis Verruno realizara los análisis de histocompatibilidad en el país. Las Abuelas no aceptaron la recomendación de Favaloro argumentando que Verruno trabajaba en el Hospital Militar dentro del cual había funcionado un centro clandestino de detención durante la dictadura. «Las Abuelas y la genética». Consultado el 24 de diciembre de 2015. 
  3. Víctor Choque fue un obrero metalúrgico salteño de 34 años, casado con hijos, que fue asesinado por la policía provincial el 12 de abril de 1995 durante una manifestación sindical de la Unión Obrera Metalúrgica en Ushuaia, donde estaba trabajando. Teresa Rodríguez era una trabajadora en casas particulares de 22 añor, vecina de Cutral Có y madre de dos hijos, que fue asesinada por la Gendarmería nacional el 12 de abril de 1997 durante la segunda pueblada de Cutral Có y Plaza Huincul.
  4. Federico Escobar y Mauro Ojeda fueron dos jóvenes trabajadores correntinos, asesinados el 17 de diciembre de 1999 cuando bloqueaban el puente General Belgrano. Alejandro Matías Gómez y Orlando Justiniano fueron dos jóvenes trabajadores desocupados de General Mosconi que aparecieron muertos el 9 de mayo de 2000 luego de haber sido detenidos por la policía provincial mientras realizaban un piquete en su pueblo. Aníbal Verón fue un trabajador desocupado de 37 años, vecino de Tartagal (Salta), con cinco hijos, que fue asesinado el 10 de noviembre de 2000 por la policía provincial mientras integraba un piquete en la ruta nacional 34. Luisa Alegre fue una jubilada, presidenta del Centro de Jubilados Alma y Vida de La Matanza que murió el 21 de junio de 2001 a consecuencia de un infarto sufrido mientras participaba de un corte de la ruta nacional 3, en Isidro Casanova. Oscar Barrios y Carlos Santillán fueron dos obreros de la construcción de General Moscini, asesinados el 17 de junio de 2001 por la Gendarmería nacional y la justicia provincial.

ReferenciasEditar

  1. Sáenz Quesada, María (2014). Roque Sáenz Peña: el presidente que forjó la democracia moderna. Buenos Aires: Sudamericana. ISBN 9789500748377. ; Stubrin, Marcelo (10 de marzo de 2012). «A cien años de la Ley Sáenz Peña (II)». El Estadista. Consultado el 3 de octubre de 2015. ; Justiparan, Alejandro (21 de octubre de 2010). «Ley Sáenz Peña: 'Quiera el pueblo votar'». Siempre Historia. Archivado desde el original el 4 de octubre de 2015. Consultado el 3 de octubre de 2015. 
  2. Wischñevsky, Sergio. «Resistencia obrera a la dictadura militar». Forjando (Banco Provincia) (9). 
  3. a b Aruguete, Natalia (1 de julio de 2013). «Germán Ferrari, periodista e investigador, sobre el año del retorno a la democracia. Las enseñanzas del ’83». Página/12. Consultado el 24 de septiembre de 2015. 
  4. a b Morales, Rubén. «1983 ¿Lúder o Alfonsín?». Publicidad Política. Consultado el 24 de septiembre de 2015. 
  5. Borrini, Alberto (1987). Cómo se hace un presidente. Buenos Aires: Cronista Comercial. ISBN 9509067156. 
  6. Crenzel, Emilio (2014). La historia política del Nunca Más. Buenos Aires: Siglo Veintiuno. ISBN 9789876290258. 
  7. a b «Argentina 1976: estudios en torno al golpe de Estado. Llamada a pie de página 272». Consultado el 18 de enero de 2013. 
  8. «Quiénes somos». Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Consultado el 18 de enero de 2013. 
  9. Jelin, Elizabeth (compiladora); Lorenz, Federico Guillermo, et al. (2002): Las conmemoraciones: las disputas en las fechas "in-felices" (llamada al pie de página 74). Madrid: Siglo XXI de España, 2002. Portada del libro. Consultado el 18 de enero de 2013.
  10. Crenzel, Emilio (2014). «'Nunca Más. La investigación de la CONADEP en la televisión». La historia política del Nunca Más. Buenos Aires: Siglo Veintiuno. p. 80-89. ISBN 9789876290258. 
  11. a b c Escudé, Carlos; Cisneros, Andrés (2000). 69-La administración radical (1983-1989). «Historia de las Relaciones Exteriores Argentinas». El Historiador. 
  12. «Prisión perpetua para Astiz, uno de los símbolos del horror de la dictadura». Clarín. 26 de octubre de 2011. Consultado el 21 de enero de 2016. 
  13. a b Rivelli, Vito (abril de 2002). «¡Escándalo! Ellos no se sentarían en su mesa». LFC Rarezas. 
  14. Aliverti, Eduardo (24 de julio de 1987). «Buenas noches, censura». Página/12. 
  15. Guerrero, Gloria (marzo de 1988). «Entrevista a Luis Alberto Spinetta: Si no deformo algo, no me quedo tranquilo». Revista Humor. «Yo lo ví a Sting por TV y a mí el mono me dió una lección. Porque hizo subir a las "Madres" y nadie de nosotros las haría subir... porque tienen miedo o por algo...» 
  16. Polimeni, Carlos (1 de enero de 2001). «Ellas ya no danzan tan solas». Página/12. «Muchos músicos argentinos sintieron alegría, envidia y vergüenza a la vez, luego de aquella noche del 11 de diciembre de 1987. "Lo que yo me pregunté -contó luego León Gieco- es que cómo era posible que nosotros no hubiésemos tenido el coraje de hacer algo con las Madres y por las Madres. Aquel tipo impecable, vestido como un dandy, que no tenía nada que ganar acá nos dio una lección de actitud." Fue a partir de ahí que el ideario de los músicos argentinos de rock se fue poblando de relación con la lucha por los derechos humanos. Lo que hoy resulta más o menos normal para docenas de grupos y solistas, hasta el gesto de Sting no estaba en el parámetro de la cultura local de rock.» 
  17. «Lista detallada de las personas muertas en el episodio de La Tablada». 
  18. Jaunarena, Horacio (2011). La Casa Está En Orden. Argentina: Taeda Editora. p. 260. 
  19. “Alfonsín propugnó un encuentro de gobiernos deudores y acreedores”, Clarín, 14 de septiembre de 1984.
  20. El Grupo de Cartagena, en Cisneros et al, [1]
  21. a b c Iñigo Carrera, Nicolás (2003). «Las huelgas generales, Argentina 1983-2001: un ejercicio de periodización». PIMSA. Consultado el 25 de septiembre de 2015. 
  22. Tedesco, Laura (1999). Democracy in Argentina: Hope and Disillusion. Nueva York: Frank Cass Publishers. p. 130. ISBN 0714649783. 
  23. Gómez Peracca, Paz (2012). «El tercer movimiento histórico». Revista de Ciencia Política (Buenos Aires). agosto (16). ISSN 1851-9008. 
  24. Sivak, Martín (2015). Clarín. La era Magneto. Buenos Aires: Planeta. p. 78. ISBN 9789504947066. 
  25. a b c d e Rapoport, Mario (2010). «Una revisión histórica de la inflación argentina y de sus causas». Página oficial de Mario Rapoport. p. 11. Consultado el 25 de septiembre de 2015. 
  26. Krakowiak, Fernando (16 de diciembre de 2005). «Historia de amor, odios y siempre de mucho ajuste». Página/12. Consultado el 25 de septiembre de 2015. 
  27. Sivak, Martín (2015). Clarín. La era Magneto. Buenos Aires: Planeta. p. 81. ISBN 9789504947066. 
  28. «Murió Grinspun, el ex ministro de Alfonsín». Clarín. 12 de octubre de 1996. Consultado el 25 de septiembre de 2015. 
  29. Tereschuk, Nicolás (13 de octubre de 2009). «Juan Vital Sourrouille: ni Gates, ni Sub-Gates, ni Gatos». Artepolítica. Consultado el 25 de septiembre de 2015. «O el, conocido, pero no por eso menos impactante relato sobre la presentación en secreto del proyecto del Plan Austral en Estados Unidos, en un cuarto en el que estaban Paul Volker (Reserva Federal), James Baker (secretario del Tesoro), Jacques de Larosière (director del FMI), Robert Mulford (también del Departamento del Tesoro) y un par más de la “crema” de Washington. Ante ellos “había que explicar el plan y convencerlos”. Sourrouille cuenta que pidió un pizarrón, para contar durante alrededor de dos horas cuál era la idea, con un nivel de detalle del tipo “tal día, tal cosa, tal día, tal cosa, tal día, tal cosa”. Hasta que Volker, la persona más poderosa del mundo político en materia económica por entonces, se paró y dijo “estoy de acuerdo”.» 
  30. Sivak, Martín (2015). Clarín. La era Magneto. Buenos Aires: Planeta. p. 82. ISBN 9789504947066. 
  31. a b c d Basualdo, Eduardo; Aspiazu, Daniel (2002). «El proceso de privatización en Argentina». Biblioteca Virtual. CLACSO. Consultado el 30 de septiembre de 2015. 
  32. Discurso de Raúl Alfonsín en el estadio de Ferro, 30 de septiembre de 1983, Di Meglio, Gabriel; Álvarez, Gustavo (2013). «Con la democracia se come, se cura, se educa». Voces de la democracia. Los discursos que hicieron historia 1983-2013. Aguilar. ISBN 9789870431954. 
  33. Ferrarese, Laura (15 de junio de 2003). «A seis meses de asumir, el gobierno de Raúl Alfonsín hizo el lanzamiento de las cajas PAN, el gran antecedente». La Nación. Consultado el 26 de septiembre de 2015. 
  34. La patria potestad compartida había sido establecida en la Constitución de 1949 (art. 37), abolida en 1956, y el divorcio había sido establecido por ley 14.394 del 24 de diciembre de 1954 (art. 31) suspendido por el decreto ley 4070/1956.
  35. a b Varios autores (2001). «Transferencia educativa hacia las provincias en los años '90: un estudio comparado». UDESA. 
  36. Santoro, Daniel (23 de noviembre de 2010). «Daniel Santoro: 'la destrucción del misil fue un desperdicio'». Gómez, Rocío. 
  37. Sivak, Martín (2015). Clarín. La era Magneto. Buenos Aires: Planeta. p. 123. ISBN 9789504947066. 
  38. Sivak, Martín (2015). Clarín. La era Magneto. Buenos Aires: Planeta. pp. 113-114. ISBN 9789504947066. 
  39. Santoro, Roberto. «El día que silbaron a Alfonsín en la Rural». TEA. Consultado el 26 de junio de 2015. 
  40. Naishtat, Silvia (19 de agosto de 1988). «La patota ganadera». El Periodista (Buenos Aires) (204). 
  41. Alfonsín, Raúl (13 de agosto de 2014). «Discurso de Alfonsín en la Rural». Argentina.ar. Consultado el 3 de febrero de 2015. 
  42. Ares, Carlos (5 de julio de 1988). «Eduardo Angeloz, candidato presidencial de los radicales argentinos». El País. Consultado el 24 de febrero de 2015. 
  43. Fraga, Rosendo (10 de julio de 1998). «Cuando Menem derrotó al aparato del PJ». La Nación. Consultado el 24 de febrero de 2015. 
  44. McAdam, Claudio Oscar; Sukup, Viktor; Katiz (1999). Raúl Alfonsín. La democracia pese a todo. Buenos Aires: Corregidor. p. 231.  |nombre1= y |nombre= redundantes (ayuda)
  45. Sivak, Martín (2015). Clarín. La era Magneto. Buenos Aires: Planeta. p. 130. ISBN 9789504947066. 
  46. Comas, José (14 de junio de 1989). «Alfonsín dimitirá 5 meses antes del fin de su mandato». El País. Consultado el 24 de febrero de 2015. 
  47. Rodrik, Dani (agosto de 2002). Feasible globalizations. 
  48. Verbitsky, Horacio (1991). Robo para la corona. Buenos Aires: Planeta. ISBN 9507421459. 
  49. a b Bergoglio, Jorge (25 de mayo de 2002). «Texto completo de la homilía del cardenal Jorge Bergoglio en el Tedéum». La Nación. Consultado el 29 de septiembre de 2015. 
  50. Rachid, Jorge (2005). El genocidio social neoliberal del fin del siglo. Buenos Aires: Corregidor. ISBN 9500516012. 
  51. Cortina, Rubén; Robles, Alberto. «Casi un holocausto». Página/12. Buenos Aires. p. 8. 
  52. Varesi, Gastón Ángel (2014). «El gobierno de Eduardo Duhalde». Papeles de Trabajo (Buenos Aires) 8 (14): 177. 
  53. Elías, José Sebastián (7 de septiembre de 2013). «Leyes de emergencia económica y control judicial de constitucionalidad: radiografía de una relación difícil». Revista de Teoría del Derecho (Universidad de Palermo). abril 2014 (1): 115-156. Consultado el 30 de septiembre de 2015. 
  54. «Nueva condena a María Julia Alsogaray, esta vez por contratos irregulares». Telam. 19 de febrero de 2015. Consultado el 30 de septiembre de 2015. 
  55. «María Julia Alsogaray fue condenada a 4 años de prisión». La Nación. 18 de junio de 2013. Consultado el 30 de septiembre de 2015. 
  56. Hauser, Irina (21 de noviembre de 2008). «En un inesperado fallo judicial, se declara que la venta de Aerolíneas fue ilegal. Más que privatización, un negociado». Página/12. Consultado el 4 de abril de 2009. 
  57. Schulz, Juan Sebastián (2014). «La transformación del Partido Justicialista, 1983-1995. Desindicalización, institucionalización, clientelismo y política territorial». VIII Jornadas de Sociología. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, UNLP. Consultado el 2 de octubre de 2015. 
  58. Pucciarelli, Alfredo (2011). «Menemismo. La construcción política del peronismo neoliberal». Los años de Menem. La construcción del orden neoliberal. Buenos Aires: Siglo XXI. p. 40. 
  59. Lejtman, Román (1994). Narcogate. Buenos Aires: Sudamericana. ISBN 9789500709163. 
  60. Archiópoli, Mateo (7 de setiembre de 2013). «Argentina, Neoliberalismo y las consecuencias de la Convertibilidad en la década de 1990». Revista de Teoría del Derecho (Revista de Ciencia y Política). Diciembre (17). ISSN 1851-9008. Consultado el 30 de septiembre de 2015. 
  61. «Amplían denuncia penal contra María Julia Alsogaray por la venta de Entel». Las Andes. Mendoza. 15 de abril de 2009. Consultado el 1 de octubre de 2015. 
  62. Castello, Cristina (1990). "Reportaje a Roberto Dromi: 'las privatizaciones me dejan de cama'", Gente (revista), 6 de julio de 1990.
  63. Solanas, Pino (2008). «La última estación». Página oficial de Pino Solanas. Consultado el 2 de marzo de 2015. 
  64. «El día que Lanata explicó el monopolio del Grupo Clarín». Info News. 29 de octubre de 2013. Consultado el 30 de septiembre de 2015. 
  65. Ramos, Julio (1993). Los cerrojos a la prensa. Buenos Aires: AmFin. pp. 6-7. 
  66. Sivak, Martín (2015). «El año de los malditos». Clarín. La era Magneto. Buenos Aires: Planeta. pp. 221-227. ISBN 9789504947066. 
  67. Puiggrós, Adriana (1996). Que pasó en la educación argentina. Desde la conquista hasta el menemismo. Buenos Aires: Kapelusz. pp. 140-143. ISBN 9501361934. 
  68. a b «Adiós a la independencia de los bancos centrales». BBC. Londres. 3 de febrero de 2013. Consultado el 4 de octubre de 2015. 
  69. Lukin, Tomás (7 de enero de 2007). «Matriz del neoliberalismo». Página/12. Consultado el 4 de octubre de 2015. 
  70. Neustadt, Bernardo (1995). No me dejen solo. Buenos Aires: Planeta. pp. 285-289. ISBN 9507426663. 
  71. Curia, Walter (22 de agosto de 1999). «Menem lo dijo (en diez años)». Clarín. Consultado el 30 de septiembre de 2015. 
  72. En la Administración pública nacional los empleados se redujeron de 591.103 en 1989 a 315.070 en 1993, mientras que los despidos en las empresas privatizadas sumaron 280.509 entre 1990 y 1993. Delich, Francisco (1997). El desempleo de masas en la Argentina. Buenos Aires: Norma. pp. 122 y 126. ISBN 9501399044. 
  73. Delich, Francisco (1997). El desempleo de masas en la Argentina. Buenos Aires: Norma. p. 5. ISBN 9501399044. 
  74. «'La frase sobre las relaciones carnales fue una estupidez'». Página/12. 1 de enero de 2001. Consultado el 2 de marzo de 2015. 
  75. Colonna, Lucas (18 de junio de 2006). «Alvarez: 'El Mercosur es la única política de Estado'». La Nación. Consultado el 2 de marzo de 2015. 
  76. «Giavarini: el Mercosur es 'una política de Estado'». Mercado. 19 de octubre de 2001. Consultado el 2 de octubre de 2015. 
  77. Costantino, Silvina (2001). «Comercio de Argentina con Brasil». MECON. Consultado el 2 de octubre de 2015. 
  78. a b Santoro, Daniel (8 de marzo de 2013). «Los vaivenes de la causa por la venta ilegal de armas a Ecuador y a Croacia». Clarín. Consultado el 2 de octubre de 2015. 
  79. Moreno, Sergio (17 de marzo de 2007). «El atentado». Página/12. Consultado el 2 de octubre de 2015. 
  80. Goobar, Walter. «Doce pruebas que apuntan a Irán». Página oficial de Walter Goobar. Consultado el 2 de octubre de 2015. 
  81. Eliaschev, Pepe (18 de julio de 2012). «AMIA 18 años». Página oficial de Pepe Eliaschev. Consultado el 2 de octubre de 2015. 
  82. Polack, María Elena (26 de diciembre de 1996). «La CGT hace el séptimo paro contra Menem». La Nación. Consultado el 12 de agosto de 2015. 
  83. a b c Duhalde, Santiago (primavera 2009). «La respuesta de los sindicatos estatales al neoliberalismo en Argentina (1989-1995)». Trabajo y Sociedad (Santiago del Estero) XII (13). ISSN 1514-6871. 
  84. a b Iñigo Carrera, Nicolás (2011). «huelgas generales, Argentina 1983-2001: un ejercicio de periodización». ASET. p. 13. Consultado el 12 de agosto de 2015. 
  85. Las huelgas generales decretadas durante los gobiernos de Menem fueron las siguientes: 9 de noviembre de 1992 (CGT), 2 de agosto de 1944 (MTA y CTA), 21 de abril de 1995 (MTA y CTA), 6 de septiembre de 1995 (CGT, MTA y CTA), 8 de agosto de 1996 (CGT, MTA y CTA), 26 y 27 de septiembre (CGT, MTA y CTA), 26 de diciembre de 1996 (CGT, MTA y CTA), 14 de agosto de 1997 (MTA y CTA), 6 de julio de 1999 (CTA). Iñigo Carrera, Nicolás (2011). «huelgas generales, Argentina 1983-2001: un ejercicio de periodización». ASET. p. 13. Consultado el 12 de agosto de 2015. 
  86. «Los decretos de indulto, por Emilio F. Mignone, Nunca Más». Archivado desde el original el 20 de junio de 2002. Consultado el 1 de abril de 2017. 
  87. «Debaten quienes serían alcanzados por la derogación de los indultos, Línea Capital, 27 de marzo de 2006». Consultado el 1 de abril de 2017. 
  88. «Declaran nulos e inconstitucionales los indultos de Menem a represores, La Capital, 20 de marzo de 2004». Archivado desde el original el 8 de abril de 2004. Consultado el 1 de abril de 2017. 
  89. «Piden llevar a juicio oral la causa por robo de bebés en la dictadura». Clarín. 7 de febrero de 2006. Consultado el 24 de marzo de 2009. 
  90. «Caso Miara: ratifican condena». Clarín. 1 de septiembre de 1998. Consultado el 24 de marzo de 2009. 
  91. Ginzberg, Victoria (30 de septiembre de 2007). «Abuelas de Plaza de Mayo: 30 años de lucha». Consultado el 24 de marzo de 2009. 
  92. Domínguez, María Elena (junio de 2008). «El padre en la apropiación». Aesthethika 4 (1). ISSN 1553-5053. Archivado desde el original el 25 de febrero de 2009. Consultado el 24 de marzo de 2009. «Número íntegramente dedicado a la apropiación ilegal de niños y la restitución de su identidad.» 
  93. «El apoyo del progresismo». Página/12. 15 de septiembre de 2015. Consultado el 1 de octubre de 2015. 
  94. «Cavallo ratificó ante la Justicia su denuncia contra Yabrán». Clarín. 23 de agosto de 1996. Consultado el 2 de marzo de 2015. 
  95. Río, Ricardo (5 de junio de 1998). «Erman González admite que negoció con Yabrán por los aeropuertos». Clarín. Consultado el 2 de marzo de 2015. 
  96. «Menem cambió a Cavallo por Roque Fernández; sigue la convertibilidad». La Nación. 27 de julio de 1996. Consultado el 2 de marzo de 2015. 
  97. a b Rodríguez, Fernando (27 de julio de 2001). «La violencia es realidad y sensación en la Argentina». La Nación. Consultado el 2 de marzo de 2015. 
  98. Iñigo Carrera, Nicolás; Cotarelo, María Celia (1998). «Los llamados cortes de ruta. Argentina 1993-1997». PYMSA. Consultado el 12 de agosto de 2015. 
  99. Wahren, Juan (2012). «Movimientos Sociales, y territorios en disputa. Experiencias de trabajo y autonomía de la Unión de Trabajadores Desocupados de Gral. Mosconi, Salta». Trabajo y Sociedad (Santiago del Estero). julio/diciembre (19). ISSN 1514-6871. Consultado el 3 de octubre de 2015. «primero los planes trabajar no los queríamos, y al hacerlos productivos se han dado cuenta que hemos hecho más que el municipio. Y llegó a ser un poder paralelo al municipio, sin darnos cuenta y no teníamos esa ansiedad de poder porque vos cuando estás trabajando, trabajando con toda la gente pero no pensando en el poder sino pensando en hacer cosas». 
  100. «Pepino Fernández, líder de la UTD Mosconi: 'Con presión, hasta el más duro cae'». Revista Sudestada. octubre (103). 2011. Consultado el 3 de octubre de 2015. 
  101. Las huelgas generales decretadas durante los gobiernos de Menem fueron las siguientes: 9 de noviembre de 1992 (CGT), 2 de agosto de 1944 (MTA y CTA), 21 de abril de 1995 (MTA y CTA), 8 de agosto de 1996 (CGT, MTA y CTA), 26 y 27 de septiembre (CGT, MTA y CTA), 26 de diciembre de 1996 (CGT, MTA y CTA), 14 de agosto de 1997 (MTA y CTA), 6 de julio de 1999 (CTA). Iñigo Carrera, Nicolás (2011). «huelgas generales, Argentina 1983-2001: un ejercicio de periodización». ASET. p. 13. Consultado el 12 de agosto de 2015. 
  102. Vales, Laura (5 de octubre de 2003). «Una breve historia de los planes sociales». Página/12. Consultado el 3 de octubre de 2015. 
  103. Verbitsky, Horacio (21 de mayo de 1998). «Un empresario más». Página/12. 
  104. «La caída del avión de Austral en Fray Bentos. Revelación sobre una tragedia aérea». Clarín. 6 de septiembre de 2001. 
  105. «La Asociación de Pilotos denuncia que falta entrenamiento». Página/12. 30 de septiembre de 1999. 
  106. Gleser, Claudio (13 de junio de 2016). «Fray Bentos, una tragedia que acumula polvo e impunidad». La Voz. Córdoba. 
  107. Montenegro, Maximiliano (7 de octubre de 1998). «Menem se presentó en la asamblea del FMI como líder de la región». Página/12. Consultado el 2 de marzo de 2015. 
  108. Bonelli, Marcelo (1 de octubre de 1998). «El FMI quiere poner a la Argentina como ejemplo». Clarín. Consultado el 2 de marzo de 2015. 
  109. World Bank. «GDP per capita (current US$)». World Bank. Consultado el 2 de marzo de 2015. 
  110. a b World Bank. «GDP (current US$)». World Bank. Consultado el 2 de marzo de 2015. 
  111. Montenegro, Maximiliano (30 de diciembre de 2001). «Fuga de capitales en la Argentina». Suplemento Cash de Página/12. 
  112. Basualdo, Eduardo M.; Kulfas, Matías (2000). «Fuga de capitales y endeudamiento externo en la Argentina». AEYT (FLACSO): 76-103. Consultado el 2 de marzo de 2015. 
  113. «El cineasta Enrique Piñeyro declaró en la causa por la tragedia de Lapa». Ámbito. 18 de agosto de 2009. 
  114. Piñeyro, Enrique (7 de agosto de 2007). «Whisky Romeo Zulú». ABC Guionistas. 
  115. Godio, Julio (1998). La Alianza. Buenos Aires: Grijalbo. ISBN 9502802373. 
  116. «López Murphy: bajar sueldos». La Nación. 15 de abril de 1999. Consultado el 2 de octubre de 2015. 
  117. FMI (13 de abril de 2015). «La condicionalidad del FMI». Fondo Monetario Internacional. Consultado el 2 de octubre de 2015. 
  118. Sanahuja, José Antonio. «Consenso,disenso,confusión.El “debate Stiglitz”en perspectiva». Academia. Consultado el 2 de octubre de 2015. 
  119. a b Stiglitz, Joseph E. (2002). El malestar en la globalización. Madrid: Taurus. ISBN 968-19-1187-3. 
  120. «El Congreso sancionó la suba de impuestos». La Nación. 30 de diciembre de 1999. Consultado el 2 de octubre de 2015. 
  121. «Anuncian la poda salarial para 140.000 estatales». Clarín. 29 de mayo de 2000. Consultado el 2 de octubre de 2015. 
  122. Sivak, Martín (2015). Clarín. La era Magneto. Buenos Aires: Planeta. pp. 328-329. ISBN 9789504947066. «La Ley de Reforma Laboral (reclamada por el FMI para bajar costos laborales, según The New York Times y resistida por los sindicatos) se sancionó en el Senado el 26 de abril de 2000.» 
  123. Yapur, Felipe (12 de mayo de 2000). «La ley de reforma laboral fue aprobada ayer por los diputados. Tributo de Flamarique a De la Rúa». Página/12. Consultado el 2 de octubre de 2015. 
  124. La Razón, 13 de abril de 2000, citado en «Requerimiento de elevación a juicio J.N°3, Sec. N°6, c.n°9900/00 “n.n. s/cohecho». CIPCE. 14 de agosto de 2009. Consultado el 2 de octubre de 2015. 
  125. Morales Solá, Joaquín (25 de junio de 2000). «Carencias y defectos del gobierno». La Nación. Consultado el 2 de octubre de 2015. 
  126. a b «Requerimiento de elevación a juicio J.N°3, Sec. N°6, c.n°9900/00 “n.n. s/cohecho». CIPCE. 14 de agosto de 2009. Consultado el 2 de octubre de 2015. 
  127. a b Cibeira, Fernando (7 de octubre de 2000). «La renuncia de Chacho Álvarez cambió el escenario de la política». Página/12. Consultado el 2 de octubre de 2015. 
  128. Cufré, davil (8 de julio de 2014). «Fondo Monetario». Página/12. Consultado el 13 de agosto de 2015. 
  129. Bonelli, Marcelo (19 de diciembre de 2000). «El Blindaje: la Argentina se aseguro el pago de las deudas del 2001. Salió el blindaje: son US$ 39.700 millones». Clarín. Consultado el 13 de agosto de 2015. 
  130. Scolari, Carlos A. (2007). «La larga marcha del Riesgo País argentino según el diario Clarín.com. El año que vivimos en peligro». Telos. enero-marzo (69). Consultado el 3 de octubre de 2015. 
  131. Muleiro, Vicente (15 de mayo de 2001). «Nuevo escenario: la nueva sensación térmica de los argentinos. ¿Cómo está hoy el riesgo país?». Clarín. Consultado el 3 de octubre de 2015. 
  132. «Fuerte respaldo de los mercados a López Murphy». Clarín. 6 de marzo de 2001. Consultado el 3 de octubre de 2015. 
  133. «Las 28 medidas de López Murphy». Clarín. 17 de marzo de 2001. Consultado el 3 de octubre de 2015. 
  134. Natanson, José (17 de marzo de 2001). «López Murphy hizo los anuncios y provocó un cisma en La Alianza. Como un mazazo que quebró el Gobierno». Página/12. Consultado el 3 de octubre de 2015. 
  135. Sotelo González, Alizda (IX). «Crisis económicas mundiales, el efecto dominó». El Buzón de Pacioli. octubre-diciembre 2009 (66). Consultado el 3 de octubre de 2015. 
  136. Romano, Ignacio; Chiti, Roberto; Pinto, María Cecilia (2005). El ránking de la violencia en América Latina: una de las regiones más violentas del planeta. Universidad de Georgetown. 
  137. Werd, Carlos (16 de diciembre de 2011). «Argentina revierte el fenómeno de emigración desesperada de la crisis de 2001». La Información. Consultado el 3 de octubre de 2015. 
  138. Bonelli, Marcelo (18 de junio de 2001). «Historia de piquetes y disturbios». La Nación. Consultado el 13 de agosto de 2015. 
  139. Tagliaferro, Eduardo (31 de julio de 2000). «Acusaciones por la muerte de los piqueteros Gómez y Justiniano. Otra vez una cuestión policial». Página/12. Consultado el 13 de agosto de 2015. 
  140. «Procesaron a ex funcionarios de la Alianza por el "megacanje". Entre los acusados se encuentra el diputado de Pro Federico Sturzenegger; Cavallo ya estaba implicado en el caso». La Nación. 4 de enero de 2014. Consultado el 16 de noviembre de 2015. 
  141. «Por su intervención en el Magacanje de 2001. Sturzenegger, otra vez procesado». Página/12. 29 de diciembre de 2015. Consultado el 23 de marzo de 2016. 
  142. «Procesaron a ex funcionarios de la Alianza por el "Megacanje". Entre los acusados se encuentra el diputado de Pro Federico Sturzenegger; Cavallo ya estaba implicado en el caso». Parlamentario. 4 de enero de 2014. Consultado el 16 de noviembre de 2015. 
  143. «Cavallo, absuelto por el Megacanje». Página/12. 6 de noviembre de 2014. Consultado el 16 de noviembre de 2015. 
  144. «Casación revisará la absolución de Cavallo en la causa por el Megacanje». Cronista Comercial. 29 de abril de 2015. Consultado el 16 de noviembre de 2015. 
  145. a b Tenembaum, Ernesto (2004). Enemigos. Buenos Aires: Norma. ISBN 978-9875452022. 
  146. Lukin, Tomás; Lewkowicz, Javier (9 de diciembre de 2011). «Diálogo con Joseph Stiglitz sobre la experiencia argentina. 'Con la guía del FMI, los resultados fueron desastrosos'». Página/12. Consultado el 2 de octubre de 2015. 
  147. Cirino, Julio (28 de marzo de 2002). «Argentina: Un país, 14 monedas». Libertad Digital. Consultado el 2 de octubre de 2015. 
  148. «El gobierno y la crisis: la ministra anticipó que ya están preparando la quita a jubilaciones de más de 500 pesos. Bullrich: todo listo para el recorte». Clarín. 23 de julio de 2000. Consultado el 2 de octubre de 2015. 
  149. Blanco, Javier (1 de septiembre de 2001). «Las empresas chicas, obligadas a pagar sueldos por cuentas bancarias». La Nación. Consultado el 13 de agosto de 2015. 
  150. Medeo, Enrique (15 de octubre de 2001). «Voto bronca: una protesta muy fuerte que triunfó en la Capital y Santa Fe». Clarín. Consultado el 13 de agosto de 2015. 
  151. Blanck, Julio (31 de diciembre de 2001). «La política argentina, revolcada entre el esperpento y las cacerolas». Clarín. Consultado el 13 de agosto de 2015. 
  152. Dellatorre, Raúl (3 de diciembre de 2001). «Un pie sobre depósitos e ilusiones». Página/12. Consultado el 7 de octubre de 2015. 
  153. Fernández Moores, Lucio (19 de diciembre de 2001). «Para frenar los saqueos, el Gobierno reparte comida». Clarín. Consultado el 14 de agosto de 2015. 
  154. a b Semán, Ernesto (20 de diciembre de 2001). «Tras el estado de sitio y los saqueos, se va Cavallo y ahora negocian con el PJ». Clarín. Consultado el 14 de agosto de 2015. 
  155. González, Fernando (21 de diciembre de 2001). «De la Rúa renunció, cercado por la crisis y sin respaldo político». Clarín. Consultado el 14 de agosto de 2015. 
  156. a b Pérez Cotten, Ana Clara (10 de noviembre de 2013). «Natalio Etchegaray, el escribano general de Gobierno. 'La asunción presidencial es como una boda'». Info News. Consultado el 14 de agosto de 2015. 
  157. «Eduardo Camaño asumió como presidente interino». La Nación. 31 de diciembre de 2001. Consultado el 14 de agosto de 2015. 
  158. Vidal, Armando (2 de enero de 2002). «Seis horas y más de 260 votos para elegir un nuevo Presidente». Clarín. Consultado el 14 de agosto de 2015. 
  159. «El 53% de los argentinos está por debajo de la línea de pobreza». Clarín. 22 de agosto de 2002. Consultado el 29 de septiembre de 2015. 
  160. a b Escribano, José Claudio (15 de mayo de 2003). «Treinta y seis horas de un carnaval decadente». La Nación. Consultado el 2 de octubre de 2015. 

Enlaces externosEditar