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Homosexualidad y rituales precolombinos

La homosexualidad en los rituales precolombinos es poco conocida debido a que históricamente ha sido un tema objeto de la censura homofóbica.[1]​ Dada la cercanía de los conquistadores españoles a la Iglesia católica, que considera la homosexualidad como un pecado, fue una práctica prohibida y sancionada desde los inicios de la conquista de América. A pesar de que los misioneros y colonizadores europeos definían comúnmente a los amerindios como culturas primitivas sin un orden social claramente establecido, permitiendo así conductas promiscuas calificadas como herejías por las autoridades eclesiásticas de la época, muchas sociedades indígenas castigaban fuertemente el adulterio (incluso si era permitida la poligamia), la violación, la prostitución, el incesto y la pedofilia, no así la homosexualidad como un acto entre adultos y por mutuo consentimiento.[2][3]

Se ha logrado deducir a través de cerámicas y artesanías halladas, e incluso algunas crónicas de los colonizadores europeos.[cita requerida]

En México precolombinoEditar

Los mayas eran relativamente tolerantes con la homosexualidad. Se sabe de fiestas sexuales entre los mayas que incluían el sexo homosexual, lo que no impide que la sodomía estuviese condenada a muerte en horno ardiente.[4][5]

La sociedad maya consideraba la homosexualidad preferible al sexo prematrimonial heterosexual, por lo que los nobles conseguían esclavos sexuales para sus hijos.[4]

Por otro lado los mexicas o aztecas parecen haber sido tolerantes con la homosexualidad, ya que algunos de sus rituales públicos tenían tintes homoeróticos. Así, por ejemplo, adoraban a la diosa Xochiquétzal, que bajo su aspecto masculino, con el nombre de Xochipilli, protegía la prostitución masculina y la homosexualidad.[5]​ El que Xochipilli fuera invocando como patrón de los homosexuales, y prostitutos masculinos; nos da la idea de que pudo existir rituales completamente homoeróticos, o incluso; un sacerdocio y liturgia completamente homosexual.

Algunos eruditos modernos creen que los mexicas eran intolerantes con la homosexualidad; lo que es cierto es que todas las afirmaciones contra las diversidades sexuales son recogidas después de la invasión española, y solamente escritas en las fuentes españolas. No hay ningún documento realmente mexica, (es decir, anterior a la conquista); que hable en contra de la diversidad sexual, es posible que mucho de lo que ignoremos sobre el asunto fue llevado al fuego por los misioneros y soldados españoles que consideraban la sodomía un pecado.

Durante siglos ha sido borrado de los libros de historia las condiciones sociales de los habitantes de América mucho antes de la llegada de los europeos, entre ellas, las prácticas homosexuales que eran toleradas y formaban parte de la vida diaria. La cultura de los 'dos espíritus' en Norte América fue una de las primeras costumbres que los europeos trataron de destruir y desaparecer de la historia. Antes de la colonia, los nativos americanos reconocían 5 géneros, y utilizaban el término "gente de dos espíritus" antes de las imposiciones morales cristianas que llegaron con la Conquista.

En Centroamérica y el CaribeEditar

Antes de la llegada de los europeos al continente americano, los nativos o indígenas en Centroamérica, las islas del Caribe y Norteamérica, los homosexuales eran considerados frecuentemente como seres especiales, mágicos, dotados de poderes sobrenaturales cuya cercanía era augurio de buena suerte.

El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo relata que había indígenas que acostumbraban para buscar protección y ayuda divina «traer por joyel un hombre sobre otro en aquel acto de Sodoma, hecho de oro de relieve». La institución del berdache (hombre-mujer), mago y chamán, en muchas tribus de Norteamérica, así como los ejemplos escultóricos que han quedado de las culturas mesoamericanas, indican una tolerancia o aprecio de las prácticas homosexuales similar a las del mundo mediterráneo precristiano o las de la India clásica. También se tienen referencias sobre uniones homosexuales en Norteamérica. Por ejemplo, entre las sociedades americanas nativas, han tomado la forma de relaciones con personas de dos-espíritus. En ellas un hombre de la tribu, que de joven demostraba características del género femenino, asumía las obligaciones de este género con todas sus responsabilidades. Este hombre era considerado parte de una tercera sexualidad, ni hombre, ni mujer, y tratado como esposa por el hombre en la tribu que elegía unirse a él en una ceremonia similar a las uniones heterosexuales celebradas en estas tribus. Las personas dos-espíritus también eran respetadas como chamanes místicos. Con la expansión de las religiones monoteístas el concepto matrimonial entre personas del mismo sexo desapareció en el siglo XIX y principios del siglo XX.

En América del SurEditar

 
Vasija (huaco) representando una escena de sexo anal homosexual.

Según estudios antropológicos, en Ecuador los nativos distinguían divinidades masculinas y femeninas, Dios Sol, Dios Luna, Madre Tierra, Madre Naturaleza, Padre Volcán y respetaban la bisexualidad. Según las leyes y creencias de estos aborígenes, para ser chamán de una tribu era necesario ser homosexual, lo cual implicaba sabiduría, la representación de lo masculino y femenino en un solo ser.[6]

En el Imperio inca, la homosexualidad era asociada a conceptos de carácter religioso y sagrado, siendo practicada normalmente —incluso, las relaciones lésbicas eran bien vistas—;[7]​ sin embargo, otras fuentes señalan castigos en contra de los homosexuales.[8]

No obstante, en otras culturas parece que no era aceptada con normalidad, como es el caso de los aymaras donde se habla muy poco de este tema y se equipara con la infidelidad. Ciertas comunidades igualan los homosexuales a los infieles, que son castigados con penas severas y expulsados de los rituales. Recientemente una investigación afirma también sobre el mundo aymara, en los relatos prehispánicos que se encuentra información acerca de la búsqueda del placer y se habla de Chaupiñamca, personaje femenino que se satisfacía con una huaca. A esa huaca los hombres rogaban engrandecer sus penes para satisfacer a las mujeres. El gran pene no era tanto símbolo de masculinidad u orgullo del hombre, sino era para satisfacer a la mujer. No había supremacía masculina, era la mujer la que buscaba la satisfacción y condicionaba al hombre.

En los aymaras el coito no sólo tiene una función de reproducción, sino también de placer. Se indica la preparación de brebajes para mejorar la satisfacción de las relaciones sexuales.

También en algunos grupos subétnicos de los incas, parece que en general, la homosexualidad en el incanato no era bien vista (especialmente en la sierra),[cita requerida] ya que entre las máximas de la moral inca (generalmente tres conocidas: ama sua, ama llulla, ama qella), se incluía dos más: ama waqlla (no seas afeminado o pervertido) y ama sipish (no destruyas la vida de los demás).[cita requerida]

El caso de los indígenas del Amazonas, como los chané chiriguanos practican también la homosexualidad. Pues se dice que cuando existía infidelidad de parte de la mujer estos abandonaban a su cónyuge. Ser hombre activo homosexual no era considerado malo, ser pasivo lo consideraban malo, es decir, que estar en el papel de la mujer significaba una ofensa. Tomarse la mano entre dos hombres era un signo de amistad y fraternidad.[9]

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. Agencia EFE (2 de julio de 2010). «El sexo antes de Hernán Cortés». El Mundo (España). Consultado el 18 de abril de 2017. 
  2. Villegas Díaz, Myrna (2014). «Sistemas sancionatorios indígenas y derecho penal». Scielo.cl. Consultado el 18 de abril de 2017. 
  3. González Ochoa, José María (2015). Protagonistas desconocidos de la conquista de América. Ediciones Nowtilus. ISBN 9788499677354. 
  4. a b «Gay chronicles», artículo de Len Evans, revisado en octubre de 2002. Consultado el 2 de julio de 2012.
  5. a b Bernarda Reza Ramírez: «Propuesta para abatir el delito en el estado de Veracruz», artículo en el sitio web Universidad Abierta (México) de 2007. Consultado el 2 de julio de 2012.
  6. GLBTT Ecuatoriano
  7. López, Eduardo Ramón. «El rostro oculto de los pueblos precolombinos» (HTM). www.islaternura.com. Consultado el 6 de enero de 2008. .
  8. Crompton, Louis (2003). Homosexuality and Civilisation (en inglés). Cambridge, MA: Harvard University Press. ISBN 0-674-02233-5. Consultado el 8 de agosto de 2011. 
  9. La homosexualidad en el Amazonas.