Segundo libro de los Macabeos

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3:25-26[1]​).

El Segundo libro de los Macabeos, también conocido como 2 Macabeos, II Macabeos, y 2º de Macabeos, es un libro deuterocanónico del Antiguo Testamento en el Catolicismo y la Ortodoxia, pero considerado apócrifo por los Protestantes y Judíos. Junto con el anterior, pone fin al apartado histórico de los textos sagrados. Se encuentra ubicado entre I Macabeos y Job en el canon católico, y entre I Macabeos y III Macabeos en el canon ortodoxo.

Índice

Autor, fecha e idiomaEditar

El autor es anónimo. Sólo se puede afirmar que no es el mismo de I Macabeos.

Es, por supuesto un judío alejandrino o influido por la escuela literaria egipcia tolomea. Es evidente en él una adhesión total y completa a la Ley. En sus tiempos se lo hubiese denominado fariseo, en el buen sentido de la palabra.

Escribe en un griego excelente, culto y sumamente retórico, aunque por momentos se vuelve rebuscado y edulcorado.

Origen del libroEditar

Según el autor, II Macabeos no es más que un resumen de un libro escrito por un tal Jasón de Cirene en cinco volúmenes, del cual se sabe muy poco.[2]

Fecha de composiciónEditar

No la conocemos con exactitud, pero el original griego de Jasón de Cirene se escribió entre los años 130 y 125 a.C. Por lo tanto, el recopilador y autor de II Macabeos tiene que haber redactado este resumen entre 125 y 63 a.C.

Relaciones con I MacabeosEditar

Contrariamente a lo que pudiera pensarse, II Macabeos no es la continuación de I Macabeos. En realidad narra acontecimientos que están contenidos en el anterior; pero si éste se extendía durante 41 años, II Macabeos relata sólo 15 (176-161 a.C). Es decir, II Macabeos abarca apenas los primeros siete capítulos de I Macabeos.[3]

Sin embargo, ambos libros divergen en muchos aspectos y hechos, que se explican porque los objetivos de ambos autores son también muy diferentes. Éste tan sólo busca exaltar loas al Templo de Jerusalén, y no relatar la rebelión contra los seléucidas.

En otros lugares completa y profundiza los hechos narrados en el libro anterior.

SinopsisEditar

El libro se centra en dos fiestas religiosas: la Dedicación del Templo luego de su reconstrucción, y el día en que Nicanor amenaza al edificio sagrado. Cuenta también la herejía sacrílega de Heliodoro] asesor de Seleuco III de los seléucidas.[4]

Leído junto con su similar, II Macabeos hace un retrato histórico preciso de la religión judía y de su interminable lucha para mantener, pura e incontaminada, su religión monoteísta.

El libro segundo de los Macabeos es muy importante en la doctrina religiosa del Antiguo Testamento. Su intención, aparte de las ya explicadas, es demostrar la existencia de los poderes angélicos, y dos conceptos que suenan conocidos para el cristiano moderno: la intercesión de los santos y la resurrección de la carne. La primera doctrina es rechazada por los judíos y protestantes, mientras que la segunda es aceptada por todos los ramales del Judeocristianismo.

En otros sitios este libro se ocupa también de los castigos que el Más Allá reserva a los pecadores, y de la ayuda que la oración elevada a los fieles difuntos provee.[5]

Otros libros de los Macabeos: canonicidadEditar

Existen cuatro libros de los Macabeos:

CríticasEditar

Este libro presenta algunas doctrinas que, para Lutero y sus seguidores, no concuerdan con las enseñanzas del Antiguo Testamento: La intercesión de los santos y la ayuda brindada por los fieles difuntos. En 2 Macabeos 15:12-16[6]​ se presenta la intercesión en favor de Israel del difunto sumo sacerdote Onías III (contemporáneo de Matatías y su hijo Judas Macabeo), mas la de Jeremías, el profeta fallecido casi 400 años antes.[7]​ Aparentemente, siguiendo la postura luterana, ésta enseñanza se contradice con Eclesiastés 9:5[8]​ que dice:

"Porque los que viven saben que han de morir, pero los muertos nada saben, ni tienen más recompensa. Su memoria cae en el olvido."

Eclesiastés 9:5. (Versión Reina Valera 1960).

Sin embargo, podríamos también encontrar en este versículo contradicciones con doctrinas cristianas tan importantes como la resurrección o la salvación, con lo cual podría excluirse esta interpretación tan literal. Es por esto que el resto de iglesias cristianas (ortodoxas, coptas, orientales y católicas) no dudan de la autoridad doctrinal de estos libros, mientras fueron excluidos de la Biblia por Lutero, junto con el resto de deuterocanónicos, por no hallarse él de acuerdo con la doctrina de la comunión de los santos, explícita en este libro.

Asimismo, otra de las críticas que se plantean desde la postura luterana y protestante, es que dicho libro podría reconocer no ser escrito sobre la base de una inspiración por parte de Dios, contradiciendo este principio que da veracidad a la Biblia:

"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia"

2 Timoteo 3:16. (Versión Reina Valera 1960).[9]

Se toma en cuenta los siguientes versículos para corroborar la falta de inspiración divina en la composición de este libro:

"Así pasaron los acontecimientos relacionados con Nicanor. Como desde aquella época la ciudad quedó en poder de los hebreos, yo también terminaré aquí mismo mi relato. Si ha quedado bello y logrado en su composición, eso es lo que yo pretendía; si imperfecto y mediocre, he hecho cuanto me era posible. Como el beber vino solo o sola agua es dañoso, y en cambio, el vino mezclado con agua es agradable y de un gusto delicioso, igualmente la disposición grata del relato encanta los oídos de los que se dan en leer la obra. Y aquí pongamos fin"

2 Macabeos15:37-39. (Versión Biblia de Jerusalén).[10]


Predecesor:
I Macabeos
(cánones católico y ortodoxo)
II Macabeos
Libro histórico de la Biblia
(cánones católico y ortodoxo)

Sucesor:
III Macabeos (canon ortodoxo)
Job (Libro sapiencial de la Biblia, en los cánones católico, protestante y judío)


ReferenciasEditar

Véase tambiénEditar