Abrir menú principal

Incitato (en latín, Incitatus: impetuoso) fue el caballo preferido de Calígula (12-41 d. C.). Se trataba de un caballo de carreras que había nacido en Hispania, de donde en esa época se importaban a Roma cerca de 10.000 equinos al año.

Fuentes clásicasEditar

 
Calígula e Incitato

La narrativa tradicional de los autores romanos es que la devoción de Calígula por su caballo Incitato llegaba a extremos ridículos. En un primer momento mandó construirle una caballeriza de mármol con pesebres de marfil para su uso exclusivo, pero pronto llegó a darle toda una villa con jardines y 18 sirvientes para su cuidado personal. Dormía con mantas de color púrpura (el tinte más caro en la Antigua Roma, reservado a la familia imperial) y llevaba collares de piedras preciosas. Según Suetonio, Calígula quiso nombrar cónsul a Incitato.[1]​ Este hecho ha sido tradicionalmente interpretado como fruto de la demencia del emperador, pero lo cierto es que la actitud servilista y pusilánime de los senadores del reinado de Calígula bien pudiera haber influido en dicho nombramiento, volviéndolo un hecho irónico que denotaría el sarcástico desprecio de Calígula hacia las instituciones públicas del Imperio.

De acuerdo a Casio comía copos de avena mezclados con suaves y delgadísimas escamas de oro, tomaba el mejor vino en copas de oro, devoraba ratones, calamares, mejillones y pollo; vestía púrpuras de la mejor calidad y usaba collares con piedras preciosas; su pareja habría sido una yegua de nombre Penélope, y había sido elegida por Calígula como esposa de su amado caballo.[2]

Incitatus incluso llegó a formar parte de la mesa en donde comía su dueño, Calígula.

Como caballo de carreras que era, Incitato participaba en las competiciones celebradas en el hipódromo de Roma. La noche anterior a una carrera, el emperador dormía junto al animal y se decretaba un silencio general que nadie podía violar en toda la ciudad bajo pena de muerte, con el fin de que el caballo descansase correctamente. Al parecer, Incitato solo perdió una carrera en su vida, tras la cual Calígula ordenó al verdugo que matase lentamente al auriga para asegurarse de que sufriera.

Historiografía contemporaneaEditar

La verosimilitud de la historia presentada por los biógrafos clásicos es generalmente cuestionada por los historiadores actuales. Historiadores como Anthony A. Barrett sugieren que los cronistas romanos como Suetonio y Dion Casio fueron influenciados por la situación política de sus propios tiempos, cuando pudo haber sido útil para los emperadores del momento el desacreditar a los primeros emperadores de la dinastía Julio-Claudia. Además, la naturaleza extravagante de la historia servía para hacer que su obra fuera más interesante, lo que les ganó lectores adicionales.

Una hipótesis es que la forma en que Calígula trataba a Incitato no era ningún signo de locura sino simplemente una broma elaborada, destinada a ridiculizar y provocar al Senado; o tal vez una forma de sátira, en la que el emperador se burlaba diciendo que un caballo podría realizar las tareas de un senador.[3]

Barrett señala que "se difundieron muchas historias sobre Incitato, que probablemente se originaron a partir de las bromas de Calígula".[4]​ "Posiblemente por un sentido del humor pervertido, Calígula hacía brindis a la salud de Incitato, y afirmaba que tenía la intención de nombrarlo su sacerdote ".[4]

Las fuentes antiguas tienen claro que el caballo nunca se convirtió en cónsul.[5]

ReferenciasEditar

  1. Suetonio. Las vidas de los doce césares, Calígula LV.
  2. Dion Casio. Historia Romana. 
  3. Did Caligula really make his horse a consul?, Elizabeth Nix, History Channel, Junio 21, 2016
  4. a b Barrett, Anthony A. (1990). Caligula: The Corruption of Power. New Haven, CT: Yale University Press. 
  5. Mythbusting Ancient Rome – Caligula’s Horse, Shushma Malik and Caillan Davenport, The Conversation, Mayo 4, 2017

BibliografíaEditar

Historia Universal, Ediciones Castell S.A. ISBN 84-7489-348-8. Tomo II, pág. 311.