Indigenismo en Ecuador

El indigenismo en Ecuador es la forma de expresión de la serie de ideas identificadas como indigenistas en América Latina. Se caracteriza por la preocupación por la situación de los indígenas, problema que ha sido abordado desde la política, la sociología, la y la literatura a lo largo de la historia de este país. Tiene su origen en los primeros protectores o procuradores de indígenas durante la Real Audiencia de Quito, seguido por los indigenistas a inicios del siglo XX y culmina con el indianismo a finales del mismo siglo.

El Indio Ecuatoriano por Pío Jaramillo Alvarado

Procuradores y protectores en la Real AudienciaEditar

La preocupación por la situación de los indígenas empezó durante la Real Audiencia de Quito a través de los protectores de indígenas españoles. El caso más famoso dentro de toda la monarquía española fue de Bartolomé de las Casas nombrado "Protector universal de todos los indios" gracias a su famoso debate con Sepúlveda. Estas ideas se reprodujeron en Quito durante los sermones en las iglesias, con las obras de evangelización y a través de las reducciones.

Sermones contra el maltrato a los indígenasEditar

Siguiendo el discurso de lascasiano, Juan de León y Larrea destacó por su retórica en su discurso a favor de los indígenas titulado "Sobre la injusta dominación de los indios, es decir el maltrato que hacemos de estos individuos de nuestra misma naturaleza" en el podemos leer el siguiente extracto que relaciona el objetivo de la religión y su vocación por mejorar la condición de los indígenas:[1]

Los indios, esta gente tan recomendable, por el abatimiento en que viven, por la utilidad que nos traen, por su natural virtud, y tan recomendada, por nuestros soberanos y sus sabias leyes, no son como nos los figuran los que preocupados del errado concepto de su brutalidad, los pintan con los colores más negros, les atribuyen los vicios más criminosos: pero la experiencia ha mostrado lo contrario; dicen que en ellos reinan principalmente la mentira, el hurto, la embriaguez, la ociosidad; haré ver la falsedad de este concepto, si se me atiende con imparcialidad.

Misiones, mártires y evangelizaciónEditar

Durante la conquista y la posterior fundación de las ciudades en la Real Audiencia de Quito, además de los conocidos y denunciados abusos de los encomenderos y soldados con la población nativa, es importante destacar el rol como "protectores de indios" de los misioneros de las distintas órdenes religiosas que en su labor, buscaron mejorar la vida de esta población, según su cosmovisión católica.[2]​ Muchos de ellos lograron importantes resultados no solo en la parte espiritual, sino también mejorando la parte material al incorporar nuevas prácticas agrícolas. Todos arriesgaron sus vidas por mejorar la vida de estos pueblos, algunos de ellos murieron en accidentes durante las misiones y muchos también fueron muertos trágicamente a manos de los poblaciones indígenas.[2]

Misión de BaezaEditar

Durante el final del siglo XVI, en 1576 empezó la misión de Baeza con el objetivo de la evangelización de los indígenas que vivían en esa región. Dentro de esto es destacable la obra de los Dominicos y los Mercedarios. Los fundadores de este convento incluyeron a los padres Francisco Cárdenas, Juan Argote y Francisco Carrera. En esta misión que tenía como objetivo el cuidado de los Quijos, se llevó a cabo además a través de clérigos seculares y religiosos dominicanos.[2]

Misión de CanelosEditar

 
Provincia de Pastaza, donde se realizaron las Misiones de Canelos

Cuatro años después de la misión de Baeza empezó la misión de Canelos que llegaba hasta la provincia de Pastaza. Varios de estos misioneros murieron martirizados durante el levantamiento indígena de 1599. El mantenimiento de estas misiones requirió constante renovación y un siglo más tarde el Padre Santiago Riofrío destacó su labor misional, arriesgando su vida muchas veces para fundar San Jacinto del Copataza, con el objetivo de educar a los niños Shuar e impulsar el cultivo de la canela.[2]

Misión en PutumayoEditar

Después del siglo XVI y a inicios del siglo XVII los Padres Francisco Delgado, Manuel Arias (quien murió en la misión) e Ignacio Soto, empezaron su labor de evangelización en Putumayo.[2]

Evangelización de los CofanesEditar

Además de esto es importante mencionar la vida del Padre Rafael Ferrer, jesuita, y su sacrificio por la evangelización de los Cofanes[3]​. Debido a los excesos de parte de los encomenderos, en esa época hubo un alzamiento de los Cofanes que ponía en peligro la reducción. Para evitar eso, el Padre Ferrer emprendió viaje a la zona con el fin de levantar la casi destruida reducción y continuar con las misiones. Su vida de servicio de casi diez años se vio interrumpida cuando al intentar cruzar un puente que formaba parte del camino hacia la reducción, este fue retirado por los indígenas Cofanes, cayendo Ferrer al río. De esta manera terminaría la obra y vida del padre Ferrer, siendo uno de los mártires más destacados de las misiones que se llevaron a cabo en el Oriente ecuatoriano. Como consecuencia de esto, la Real Audiencia quitó la misión a la Compañía de Jesús y la dio a los Franciscanos para que continúen con la labor.[2]

Misiones en MaynasEditar

 
Mapa del país de los Maynas

Probablemente las misiones más importantes, sobre todo por magnitud, corresponden a las del País de los Maynas. El objetivo de estas reducciones comprendía un territorio basto que demandaba muchos recursos y misioneros. Según Tobar Donoso, el total de sacerdotes que se involucraron en esta misión fue de 161 religiosos de distintas nacionalidades: 43 fueron españoles, 63 americanos, 32 alemanes, 20 italianos, 2 portugueses y 1 francés. Estas personas prefirieron los riesgos de la vida misionera a quedarse en una cátedra como profesores de teología o a impartir los sacramentos en ciudades más seguras. Muchos de ellos murieron en las misiones, algunos por causas naturales y otros durante la evangelización de los indígenas.[4]​ Al final las misiones no tuvieron los resultados esperados, comparando con el éxito que fueron las misiones en Paraguay, por ejemplo. Sin embargo, fue a través de estas misiones y por la cantidad de recursos que se destinaron a ellas que Ecuador históricamente tuvo pretensiones territoriales en el Oriente ecuatoriano que causarían los conflictos limítrofes con Perú durante el siglo XIX y XX.

Indigenistas en la RepúblicaEditar

Secularización de la protección del indígenaEditar

A partir del siglo XIX empieza la preocupación por la situación de los indígenas pero a diferencia de los protectores españoles, esto sucedió a partir de la independencia. El primer caso importante corresponde a José Joaquín de Olmedo quien en su discurso contra las mitas en las Cortes de Cádiz, como en su famoso poema Canto a Bolívar, empieza a usar temas indígenas defendiendo y exaltando su condición. A esto le sigue Juan León Mera con la publicación de su novela Cumandá, que desde un punto de vista costumbrista empieza a narrar la vida de los indígenas, visibilizando de esta forma, sesgada pero inicial, la situación de los indígenas.

Esta tendencia tendría su punto más álgido a inicios del siglo XX cuando el indigenismo como tal nació a nivel regional y en Ecuador. Producto del surgimiento de la arqueología en Ecuador gracias a González Suárez, la secularización de la sociedad con la separación de la iglesia y el estado, así como de la guerra contra Perú, el indigenismo ecuatoriano se empezó a desarrollar de la pluma de Benjamín Carrión, Pío Jaramillo Alvarado y Jorge Icaza, principalmente.

Dimensión sociológicaEditar

 
Pío Jaramillo Alvarado, presidente del instituto indigenista de Ecuador.

En este aspecto es importante la influencia de los escritos de Mariátegui, quien interpretando el marxismo para aplicarlo en América Latina, desarrolló la idea de que el problema de la explotación en la región no solo dependía de las relaciones de producción, sino que adicionalmente tenía un componente racial. Además de esto, en la década de 1920, la Revolución Mexicana y la publicación de la Raza Cósmica por Vasconcelos tendrían una influencia importante sobre la publicación del libro de referencia de este tema: El indio ecuatoriano[5], por Jaramillo Alvarado. En este trabajo se detalló la historia de los indígenas en los distintos territorios de ese país desde la era preincásica hasta la republicana con el objetivo de reconocer a los indígenas como sujetos históricos, buscar una legislación que los incorpore a la vida nacional y la necesidad de reconocer el problema de la tierra (especialmente el concertaje) como base fundamental del problema del indígena.

Dimensión literariaEditar

 
Retrato de Atahualpa, a quien Benjamín Carrión dedicara su novela homónima.

Históricamente la novela Plata y bronce de Fernando Chaves publicada en 1928 es considerada la primera novela indigenista en Ecuador. Sin embargo, la obra referencial es Huasipungo de Jorge Icaza escrita en 1934[6]​. Este libro ayudó a impulsar la temática indigenista dentro de la literatura en ese país con un estilo de protesta al denunciar la situación que vivían los indígenas y describir su sufrimiento.

Además de estos dos libros, Benjamín Carrión continuaría con los esfuerzos literarios a través de la publicación de la novela Atahuallpa[7]​, buscando una nueva historia que explique el origen del país (en palabras de Carrión El cuento de la patria[8]). La anterior historia que explicaba el origen fundacional de Ecuador había sido establecido en el siglo XIX por Julio Matovelle durante el proceso de consagración de Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María. Durante sus escritos, Matovelle trazó paralelismos entre estas dos consagraciones y la muerte de García Moreno y Mariana de Jesús, respectivamente. En otras palabras, Ecuador nacería fruto de la muerte fundacional de dos personas: con el sacrificio de García Moreno luchando contra la corrupción y la inmoralidad hasta el punto de entregar su vida como un mártir, así como con el ofrecimiento voluntario de Mariana de Jesús para que los terremotos paren en la Real Audiencia de Quito. De esta forma quedaba establecida la República del Sagrado Corazón de Jesús.[9]​ Sin embargo, a partir de la separación de la Iglesia y el Estado, no solo que legalmente Ecuador dejó de estar consagrado (cuando cambio la constitución en la Revolución Liberal), sino que además necesitaba un nuevo origen, esta vez secular. No obstante, el patrón se mantuvo, y era necesario una muerte fundacional que explique el nacimiento de ese país. Para ello, Carrión se valió de la vida y sobre todo muerte de Atahualpa como el último gran Inca que unificó el imperio y cuyo prematuro fin conformaría un nuevo comienzo (en palabras de Carrión: Anocheció en la mitad del día). Por si fuera poco, esta figura del último Inca servía además para fines nacionalistas ya que su lucha y victoria sobre Huáscar, impulsaría la lucha de Ecuador en los conflictos limítrofes con Perú que se dieron en esos años (se asumía que Huáscar había nacido en Cusco, Perú y Atahualpa en Quito, Ecuador).[7]

En la poesía, por último, es importante destacar a César Dávila Andrade quien, antes del giro esotérico que tomaría su carrera, escribió "Boletín y Elegía de las Mitas", el que es quizá el poema indigenista más importante que se ha escrito en Ecuador.

Regreso de la religión: nuevas misiones y obra pastoralEditar

En la segunda mitad del siglo XX, la preocupación por lo indígena reconcilió sus ideas con la devoción religiosa a través de la Teología de la Liberación. La opción preferencial por los pobres, en Ecuador, tendría un enfoque importante hacia los indígenas por su condición económica. La persona más destacada en este ámbito fue el Monseñor Leónidas Proaño. Con su trabajo, desde que fue nombrado obispo de Riobamba buscó cambiar la situación económica de pobreza de los indígenas, creó Escuelas Radiofónicas Populares para mejorar la educación y creó Centro de Estudios y Acción Social. Por todo esto fue llamado "el obispo de los indios". Además fundó un Centro de Formación de Misioneras Indígenas del Ecuador, en la comunidad de Pucahuaico en la provincia de Imbabura.

IndianismoEditar

El indianismo ha sido definido como "las propuestas surgidas desde intelectuales indígenas que reivindican la existencia de una sociedad indígena con sus propios valores que ha persistido a pesar de la opresión histórica."[10]​ Si los protectores de indígenas fueron en su mayoría españoles o criollos y su forma de ver al mundo desde su religiosidad católica fue criticada por los indigenistas durante la república. A su vez, el indigenismo sería superado por el indianismo: es decir cuando los mestizos dejan de hablar por los indígenas y son los mismos indígenas quienes defienden su posición.[11]

Indígenas como sujetos históricosEditar

Dimensión literariaEditar

La literatura desarrollada por indígenas empieza con Jacinto Collahuazo durante la segunda mitad del siglo XVII en la Real Audiencia de Quito. Jacinto fue tomado prisionero por haber escrito un libro en quichua. El tema de este era la guerra entre Huáscar y Atahualpa. Su obra fue quemada y terminó sus días en la cárcel. Además de esto, el ejemplo más antiguo es "Elegía a la muerte de Atahualpa"[12]​, destacado por Mera, en su Ojeada histórico crítica[13]​ y traducida por Luis Cordero del quichua, es el poema que más destaca dentro de lo que se considera como literatura indianista. En la actualidad destacan Ariruma Kowii y Yana Lucila Lema Otavalo, ambos en la poesía.

Dimensión políticaEditar

 
Tránsito Amaguaña

En lo político existen cinco personalidades indígenas que conforman el símbolo de la participación indígena en la historia del Ecuador que son: Rumiñahui, Jumandi[14]​, Fernando Daquilema, y las dos mujeres más destacadas en el siglo XX Dolores Cacuango y Tránsito Amaguaña.[15]​ Además de esto, la lucha indígena por mayor reconocimiento tuvo como resultado que en la década de los noventa, Ecuador se reconozca como Estado Plurinacional. Esto fue reafirmado en la Constitución de 2008 que se mantiene vigente. Adicionalmente fue destacada la participación de Nina Pacari como la primera vicepresidenta de la Asamblea Nacional a inicios del siglo XXI. Además, el partido Pachakutik, en 2021 obtuvo el éxito electoral más importante de su historia en las votaciones de la Asamblea Nacional, convirtiéndose en la segunda fuerza política.[16]

Evolución demográfica y desafíosEditar

De acuerdo al primer censo[17]​ realizado en el siglo XVIII, el 63% de la población de la Real Audiencia de Quito estaba identificada como indígena. Sin embargo, en el último censo este porcentaje bajó a un 6,5% de la población. Aunque existe mucha distancia entre ambos estudios estadísticos y la metodología por lo demás ha cambiado, la tendencia es clara: existe un proceso de asimilación de los indígenas hacia la cultura mestiza. La explicación tradicional del mestizaje, describe un proceso de mezcla racial que nace a partir de la conquista, cuando hombres españoles tuvieron hijos con mujeres indígenas. Sin embargo, en realidad, podemos ver a través de estas fuentes estadísticas que el mestizaje:[17]

  • fue un proceso de asimilación cultural, no de mezcla racial
  • se dio en su mayor parte en la república y no en la colonia (el primer censo es a las puertas de la independencia)
  • no involucró en su mayoría la presencia de españoles peninsulares

De esto se puede deducir que el principal desafío de los indígenas como sujetos históricos: buscar al mismo tiempo una participación relevante en la historia, sin tener que asimilarse a una cultura mestiza.

ReferenciasEditar

  1. Cervantes, Biblioteca Virtual Miguel de. «Prosistas de la colonia : siglos XV-XVIII». Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 18 de septiembre de 2022. 
  2. a b c d e f Cervantes, Biblioteca Virtual Miguel de. «La Iglesia, modeladora de la nacionalidad / Julio Tobar Donoso; con prólogo del R. P. Aurelio Espinosa Pólit, S.I.». Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 19 de septiembre de 2022. 
  3. «Rafael Ferrer | Real Academia de la Historia». dbe.rah.es. Consultado el 18 de septiembre de 2022. 
  4. Cervantes, Biblioteca Virtual Miguel de. «Historia general de la República del Ecuador. Tomo tercero / escrita por Federico González Suárez». Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 18 de septiembre de 2022. 
  5. Alvarado, Pío Jaramillo (1936). El indio ecuatoriano. Talleres gráficos del estado. Consultado el 18 de septiembre de 2022. 
  6. Sacoto, Antonio (1991). «Jorge Icaza: El indigenismo ecuatoriano». Revista de Crítica Literaria Latinoamericana 17 (33): 253-259. ISSN 0252-8843. doi:10.2307/4530540. Consultado el 29 de septiembre de 2022. 
  7. a b Carrión, Benjamín (1934). Atahuallpa. Consultado el 18 de septiembre de 2022. 
  8. Carrión, Benjamín; T, Fausto R. Aguirre (1992). El cuento de la patria. Libresa. ISBN 978-9978-80-158-1. Consultado el 5 de octubre de 2022. 
  9. Matovelle, José Julio; Pólit, Manuel María (1886). La República del Sagrado Corazón de Jesús. Revista Religiosa Mensual. Consultado el 5 de octubre de 2022. 
  10. «Intelectuales indígenas, neoindigenismo e indianismo en Ecuador». 
  11. Ibarra, Hernán (5 de febrero de 2014). Intelectuales indígenas, neoindigenismo e indianismo en el Ecuador. ISSN 1012-1498. Consultado el 19 de septiembre de 2022. 
  12. «Elegía a la muerte de Atahualpa - Wikisource». es.wikisource.org. Consultado el 29 de septiembre de 2022. 
  13. Mera, Juan León (1893). Ojeada histórico-Crítica sobre la poesía ecuatoriana desde su época más remota hasta nuestros días. Consultado el 29 de septiembre de 2022. 
  14. «Jumandi: Rebelión, Anticolonialismo y Mesianismo en el Oriente Ecuatoriano». 
  15. «La Rebelión de los Indios». 
  16. Pazmiño, Liz Briceño (15 de abril de 2021). «¿Quiénes son los asambleístas de Pachakutik?». GK. Consultado el 18 de septiembre de 2022. 
  17. a b «Una mirada histórica a la estadística de Ecuador».