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Indumentaria en la Antigua Grecia

Estatuas en la "Casa de Cleopatra" en Delos (Grecia). Hombre y mujer vistiendo un himatión.

La indumentaria en la Antigua Grecia era generalmente de carácter muy simple, a menudo consistente en un solo rectángulo de tela, no cosida, sino envuelta alrededor del cuerpo, con estilos casi idénticos tanto en la vestimenta masculina como en la femenina. La única prenda artículo que era exclusiva de las mujeres era el peplo. Esta moda se mantuvo prácticamente inalterada a lo largo de los años, solo cambiaban los tejidos y materiales utilizados y la forma en que se usaban, según la cual era posible distinguir las diferentes clases sociales del usuario.[1]​ La vestimenta se basaba principalmente en la necesidad, la función, los materiales y la protección más que en la identidad. Por lo tanto, la ropa era bastante simple, drapeada, suelta y de libre circulación.[2]

Toda la ropa de la antigua Grecia estaba hecha de fibras naturales. El lino era el tejido más común debido al clima cálido que duraba la mayor parte del año. En las raras ocasiones en que el clima era más frío, los antiguos griegos usaban lana. La ropa común de la época era blanca, o de color neutro, a veces incorporando bordes decorativos.[2]​ Hay evidencia de un diseño elaborado y colores brillantes, pero estos eran menos comunes entre los ciudadanos de clase baja.[2]​ Sin embargo, los ciudadanos nobles usaban colores brillantes para expresar su riqueza, ya que la ropa teñida era más cara.

Los griegos tenían un gran aprecio por el cuerpo humano, y lo mostraban a su manera. La tela se envolvía expertamente alrededor del cuerpo, y la tela podía ser ligeramente transparente. Los hombres no tenían problemas con la desnudez, mientras que las mujeres solo podían estar desnudas en los baños públicos.

Los griegos también influyen con bastante frecuencia en la moda moderna, especialmente en el mundo globalizado de hoy. Grandes marcas modernas como Zuhair Murad, Dolce y Gabbana, Gucci, Chanel y Versace han tomado elementos de la ropa griega para sus colecciones de prêt-à-porter y alta costura. Más notablemente, Gianni Versace usó la inspiración y los motivos de la Antigua Grecia en su colección. De hecho, toda su marca se basa en la cultura griega. El logo de Versace es de la cabeza de la mitológica Medusa rodeada por el tradicional patrón de meandro que simboliza la eternidad. También hizo una colección inspirada en los templos y ruinas griegas. Además, la famosa casa de moda Chanel dedicó toda su colección Resort 2018 a la antigua Grecia con referencias a ropa antigua, dioses y diosas, arquitectura y cultura. Además de utilizar siluetas griegas y estilos de ropa, Chanel escenificó el espectáculo en antiguas ruinas griegas, proporcionando una experiencia teatral y refinada para su público. El director creativo de Chanel, Karl Lagerfeld, es citado por el editor de Vogue, Luke Leitch: «Los criterios de belleza en la Grecia antigua y clásica siguen siendo válidos. Nunca ha habido representaciones más hermosas de mujeres. O una columna más bonita. El Renacimiento, de hecho, se basó en la antigüedad».[3]

Los hombres y mujeres de la antigua Grecia antigua usaban generalmente dos piezas de ropa que cubrían el cuerpo: una prenda interior (quitón o peplo) y una capa (himatión o clámide).[4]

La prenda interior constaba de las dos piezas mencionadas arriba:

  • La inferior, el quitón, era una túnica, por lo común sin mangas que llegaba hasta el codo y se ceñía a la cintura:
  • La superior, el himatión, consistía en una especie de manto rectangular que se echaba sobre el hombro izquierdo y se recogía por el lado opuesto, dejando ordinariamente libre en sus movimientos el brazo de esta parte; y cuando se iba de viaje o de guerra se cambiaba el himatión por la clámide, capa rectangular en tres de sus lados y algo circular en la parte que rodeaba el cuello, más corta que el manto y abrochada con fíbula sobre el hombro derecho.
Recreación de un soldado griego vistiendo un exomis. Se aprecian los pliegues huecos (colpos) sobre la cintura.

La túnica o quitón sufrió muchas variaciones siendo una de ellas el exomis, propio de obreros o esclavos que dejaba al descubierto el hombro derecho con todo el brazo. Asimismo, la túnica larga, propia de nobles, de filósofos y de mujeres y el diplois o doble quitón, formado por una túnica larguísima que se redoblaba hacia la cintura.

Dichas piezas se hacían de lino, de lana o de biso y más adelante de seda, con pocos cortes y costuras, y se sujetaba con broches o fíbulas, y un cinturón o una faja.[2]​ Se adornaban con franjas a modo de galones y con otros bordados, siempre con sobriedad y buen gusto, dando preferencia a los colores blanco y verde.

En general, las prendas se podían intercambiar entre hombres y mujeres.[2]​ Aunque no han sobrevivido prendas de este periodo, existen descripciones en testigos contemporáneos y en representaciones artísticas. Habitualmente, solía confeccionarse en casa, y era cortada con varias longitudes de tela rectangular de lino o lana.[5]

Índice

Tipo de prendasEditar

Las dos principales clases de prendas eran los endimata (ὲνδυματα), que se ponína sobre una «camisa», y el epiblemata (ὲπιβλῄματα), parecido a una capa echada de manera holgad sobre el cuerpo desnudo o encima del endimata.[6]​ Hermann Weiß, señala a que´se debe que el carácter original de la indumentaria, que consiste en las dos partes mencionadas, permaneciera esencialemnte igula. Los cambios posteriroes se aplicaron solo a la moda en el uso de estos y a sus cualidades materiales y ornamentales.[7]

QuitónEditar

 
Cariátide con quitón con apotigma.

El quitón (en griego antiguo, χιτών (chitōn),) era el vestido comúnmente usado en la antigua Grecia, una túnica de tela ligera cerrada por una costura. Se diferenciaba del peplo en que estaba cerrado en los hombros por una fíbula.

Era una simple prenda de túnica de lino más ligera y generalmente plisada que era usada por ambos sexos y por todas las edades. Consistía en un cilindro ancho y rectangular de tela asegurado a lo largo de los hombros y la parte superior de los brazos por una serie de cierres.[8]​ Los quitones caían típicamente a los tobillos del portador, pero a veces se usaban quitones más cortos durante las actividades vigorosas de los atletas, los guerreros o los esclavos.[9]

A menudo el exceso de tela se colocaba sobre una faja, o cinturón, que se sujetaba alrededor de la cintura[3] Para repartir el volumen a veces se llevaba un cinturón, o se llevaba un cordón alrededor del cuello, debajo de las axilas, cruzado en la espalda y atado en la parte delantera.

 
Traje de viaje griego, que incorpora un quitón, una clámide, sandalias, y un pétaso, sombrero que cuelga en la parte de atrás.

Los dorios y los jonios, dos de las poblaciones de la antigua Grecia, lo concibieron de forma diferente. dos tipos de quitones -dórico y jónico-, llamados así por sus similitudes con las columnas dóricas y jónicas. El quitón dórico era más corto, más simple y sin mangas, ya que la tecnología de las mangas aún no se había creado realmente. Consistía en un solo rectángulo de tela de lana o lino. Al igual que en la cariátide de la derecha, el quitón dórico tiene un pliegue en la parte superior o apoptigma. Se podía colocar simplemente sobre el cuerpo o llevar con una superposición parcial en los hombros, siendo esta la disposición más común para las mujeres. Se podía cerrar con costuras laterales, fíbulas o broches para formar un drapeado.[10]

El quitón jónico requería una pieza mucho más larga de tela de lino o lana, y se mantenía unido mediante costuras o se sujetaba con pequeños alfileres por todo el cuerpo. En la cintura, el exceso de tela se detuvo con el zoster, un cinturón que determinaba un drapeado que también podía originar dos grandes mangas abocinadas; más tarde se colocó otra cinta delgada y elegante, a la vista, debajo del pecho. Podía apoyarse en ambos hombros o sólo en el izquierdo, dejando así libre al derecho, una solución preferida por los que realizaban tareas manuales. A diferencia del dórico, no tenía un apoptigma, y era un rectángulo de tela lo suficientemente largo como para que cuando se plegaba por la mitad se completara toda su envergadura. Antes de que existieran los patrones de mangas con forma, los griegos los sujetaban con fíbulas al final de ambos brazos para unir los bordes de la parte superior delantera y trasera de la tela. El quitón jónico también tenía un cinturón en la cintura. El dórico se hacía generalmente de lino y el jónico de lana.

El quitón con mangas que llegaba hasta las muñecas fue ideado por los griegos minorasiáticos.[11]

 
El auriga de Delfos, vestido con un quitón largo (quitón jónico).
Quitón doble

El quitón doble fue un desarrollo del quitón. ERa una pieza de tela rectangular, muy larga, entrelazada, abierta en un lado. medía aproximadamente una vez y media la longitud delcuerpo. la parte de la tela que sobresalía estaba plegada alrededor del pecho y de la espalda, desde el cuello hacia a bajo. el borde superior se colocaba alrededor del cuello y las dos esquinas abiertas se abrochaban juntas sobre un hombro. Sobre el otro hombro, el borde superior del quitón también se sujetaba con un broche y el brazo se metía por la abertura izquierda entre este broche y la correspondiente esquina de tela.[12]

Quitón medio abierto

Del mismo modo se colocaba el quitón medio abierto, cuyo lado abierto estaba cosido desde el cinturón hasta el dobladillo más bajo.[12]

Quitón doble cerrado

Esta variedad de quitón llegaba hasta los pies.. Era una pieza de tela bastante más larga que el cuerpo humano y estaba cerrada por ambos lados. Había que meterse dentro como si se hiciese en un cilindro. la parte sobresaliente de tela se volvía hacia el exterior y el borde plegado se subía hasta los hombros, cruzando (primero al lado derecho y luego al izquierdo) las partes delantera y trasera y se sujetaban por medio de broches. Los brazos se sacaban por estas dos aberturas. En torno a las caderas el quitón se sujetaba con un cinturón, con el cual se tiraba de la parte más baja de la tela que arrastraba en el suelo, lo suficiente para permitir dejar la descubierto los dedos de los pies. El quitón se colocaba en pliegues sobre el cinturón, más cortos o más largos. Muy probablemente la parte del quitón que sobresalía, la cual también podía ser una prenda independiente se llamaba diplois (διπλοἷς) o diploïdion (διπλοἷδιον). Los principales cambios en la moda afectaron a la colocación del diploïdion, que o bien llegaba hasta debajo del pecho o se prolongaba hasta las caderas. Las partes delantera y trasera podían abrocharse juntas cruzando los hombros o se podían cruzar los bordes en varios sitios mediante fíbulas o broches; de esa forma el brazo desnudo se hacía visible a intervalos, y por tanto el quitón sin mangas daba la impresión de tenerlas. Donde el diploïdion se separaba del quitón formaba una especie de capa que, sin embargo, por su forma se parecía al diploïdion propiamente dicho. A esta capa se la llamó probablemente ampechonion (ὰμπχονιον). Su forma se modificó considerablemente con la moda, tomando algunas veces la forma de una especie de chaqueta ajustada; en otras (cuando los lados se quedaban abiertos) la de una especie de chal, cuyos extremos tenían la misma longitud que el propio quitón. en el segundo caso el ampechonion era al menos tres veces más largo que ancho.[13]

Quitonisco

A veces los hombres griegos usaban una versión corta llamada quitonisco. En los vasos cerámicos los hombres se representaban con quitonisco cuando se dedican a actividades agrícolas y a la caza, o la llevaban bajo la armadura en las batallas. Encima de los quitoniscos también se podía llevar un quitón norma en versión larga.[14]

PeploEditar

 
Copia romana del original griego. Obsérvese la densa serie de fíbulas que cierran el peplo en el hombro y descienden sobre el brazo.

Predecesor del himatión, el peplo era una pieza cuadrada de tela que las mujeres llevaban originariamente sobre el quitón.[8]​ El tercio superior de la tela estaba doblado y sujeto a ambos hombros, dejando la tela abierta hacia abajo por un lado.[5]​ Esta parte superior del peplo, que se doblada hacia abajo hasta la cintura, forma un apoptigma.[nota 1]​ A veces los peplos se usaban solos como una forma alternativa de quitón.[2]​ Como con el quitón, a menudo se usaba una faja o cinturón para sujetar los pliegues a la cintura.[4]

HimatiónEditar

El himatión (ἱμάτιον) era una simple prenda exterior que se llevaba sobre el peplo o quitón. Consistía en una tela rectangular pesada. para colocarlo se cubrían primero la espalda y los hombros dejando que cayeran por delante las dos puntas que formaban los dos ángulos inferiores del rectángulo de tela. El brazo extendido permitía que los pliegues pasaran por debajo del brazo izquierdo y se sujetaba, doblado ya, en el hombro derecho, desde donde caían los pliegues en punta por la espalda.[15]​ Podía también recogerse le pliegue del himation hasta la barbilla o hacerlo pasara por la cabeza a modo de capucha. Los oradores atenienses del siglo IV a. C. hablaban en la tribuna con los pliegues pasados bajo la axila derecha y subiendo la tela después a través del pecho como una bufanda hasta el hombro izquierdo, lo que permitía tener el brazo derecho totalmente libre.[16]

El himatión podía echarse sobre la cabeza para cubrir al portador cuando eran vencido por la emoción o la vergüenza.[4]

En climas fríos se utilizaba himationes más voluminosos.[4]

ClámideEditar

La clámide (χλαμΰς) era una pieza cuadrada o rectangular, sin costuras, echada sobre el hombro izquierdo. Los extremos abiertos se cruzaban hacia el hombro derecho y se sujetaban con una fíbula. Las esquinas que colgaban se mantenían rectas, como en el himatión, por medio de pesas cosidas a ellas.[17]​ Al ser muy abierta y flotante no cubría el cuerpo como el himatión y no evitaba llevar túnica.[18]

Su uso estaba extendido entre los viajeros, los soldados y los efebos.[19]​ Los soldados, sobre todo los de caballería llevaban una clámide corta, de paño más rígido y grueso, prendida sobre el hombro con una hebilla.[20]

TribónEditar

El tribón era una variante del himatión, más sencillo y sin adornos.[15]​ De forma también rectangular, se colocaba echando una esquina sobre el hombro izquierdo por la parte delantera y lo sujetaba al cuerpo el brazo izquierdo. En la parte de atrás se tiraba de la prenda hacia el lado derecho hasta cubrir completamente la parte superior del hombro derecho o, al menos, hasta la axila, en cuyo caso el hombro derecho quedaba al descubierto. Finalmente se echaba de nuevo sobre el hombro izquierdo para que los extremos cayeran sobre la espalda.[21]


Solían ir los griegos con la cabeza descubierta pero cuando era necesario resguardarla de la intemperie, llevaban el píleo, gorro semiovoide de piel o la mitra a modo de turbante oriental o el pétaso que era un sombrero de fieltro y con alas. Para calzado (que ordinariamente, no se usaba dentro de casa) se servían de la crépida, especie de sandalia o de la carbatina semejante a la abarca de los pueblos montañeses, o bien del coturno, parecido a un borceguí el cual servía especialmente para los actores de la tragedia, dándole entonces gran altura con una suela de madera muy gruesa. Las mujeres griegas usaban larga túnica a veces en forma de diploide y sobre ella, el himatión o peplo; esta última pieza, amplia y de forma rectangular, se llevaba unas veces a modo de túnica ceñida y otras como manto, considerándose siempre como la túnica superior de Atenea. Se cubrían la cabeza con un velo llamado calyptra, cuando no llevaban el manto de modo que bajase desde ella.

TejidosEditar

Los griegos disponían de lino, el pelo de cabra que tras tejerse se obtenían los bastos o saccos —un tejido tosco—, y la lana.[22]​ La existencia del algodón (a la que Heródoto llama «lana vegetal»)[23]​, y la seda,[24]​ la conocían de manera vaga.[22]

El tejido no se cortaba para ajustarlo a las medidas corporales y coserlo después, sin que la pieza rectangular que salía del telar, después de tratarlo el tintorero y el batanero, se envolvía libremente en el cuerpo de maneras muy diversas y se sujetaba con cinturones, fíbulas, broches y algunos puntos de costura.[25]

Primeramente, el lino, bruto o elaborado, lo importaban los griegos de Europa, de Asia Menor y Oriente, donde se cultivaba. Posteriormente la planta se aclimató en Tracia, Macedonia, Acaya y otras regiones, y en las islas de Chipre, Amorgos y Creta. Después de secar al sol los tallos de lino se enfriaban con agua templada. Después se volvían a secar y mediante un mazo se machacaban sobre piedras, para separar la corteza de las fibras internas, que a continuación se hilaban y tejían.[26]

La preparación de la lana, su hilo y tejido eran labores femeninas hecha en el oikos, pero había talleres artesanales masculinos: los de Mégara confeccionaban exomis de una calidad muy apreciada.[27]

Con las pieles de cabra se hacían taparrabos, los cáunaces de los pastores persas, adoptados por los griegos, y de los que se mofa Aristófanes debido a su rusticidad:[28]​ «Cuando traigas las cabras de vuelta del Feleo, como tu padre, vestido con una pellica...».[29]​ El cáunace era en el siglo V a. C., el tejido velloso de los mantos invernales de los atenienses.[30]

Con pieles se confeccionaban los uniformes sacerdotales o iniciáticos, como eran los de los ritos dionisíacos. Otro tipo de pieles de animales no domésticos, vestían los adeptos del festival de las Dionisias.[31]​ Se trataba de la nebris, hecha con piel moteada de cervatillo, que en Las bacantes de Eurípides, Dioniso viste encima del largo vestido de Penteo.[32][33]

Indumentaria masculinaEditar

 
A la izquierda de la imagen, Teseo vistiendo túnica corta sin cinturón.

Los hombres no llevaban ropa interior debajo de la túnica. El modelo más sencillo de túnica era el exomis, que era la prenda de vestir de los esclavos, de los obreros libres y de casi todos los soldados. De corta longitud, ceñido a la cintura con un cinturón y sujeto al hombro con un nudo simple o una fíbula, podía estar abierto o cosido sobre el muslo izquierdo. Dejaba descubierta la mitad de derecha del torso de manera amplia. [34]

El quitón, cuando era corto se diferenciaba únicamente del exomis en que usualmente se ataba a los hombros con cintas o prendedores. El cinturón que lo ajustaba, formaba en torno a la cintura una serie de pliegues huecos llamados colpos. Con frecuencia se precisaba ceñirse otro cinturón, el zoster, cinturón de cuero de uso militar que formaba un segundo colpos,[34]​ como es visible en un caballero de pie, delante de su caballo en el friso de las Panateneas.[35]

No se despojaban de la túnica para dormir, sí del cinturón, pues durante la noche les servía de camisón.[34]​ Los niños vestían túnicas cortas sin cinturón, como la del joven Teseo en la copa de Eufronio en el museo del Louvre.[36]

Los hombres adultos y los efebos de las tribus dóricas, vestían una prenda llamada tribón (en griego antiguo, τρίβων o τρίβωνιον), rectangular y de mucho menor tamaño que el himatión, y los niños hasta la edad de doce años, solo vestían el quitón. El filolaconismo presente en Atenas hizo común esta prenda. La túnica del niño ateniense consistió únicamente en el quitón hasta la Guerra del Peloponeso (431 a. C.) Al llegar a la efebía llevaban clámide, capa introducida en Ática desde Tesalia o Macedonia.[17]

Indumentaria femeninaEditar

NotasEditar

  1. Apoptigma, o peplo diploidon, es un rectángulo de tela más largo que los que se usaban en La época arcaica y clásico; doblado hacia arriba, de modo que, una vez que el peplo se sujeta en los hombros mediante fíbulas, cae un volante sobre el pecho y la espalda, hasta la cintura, o más allá.

ReferenciasEditar

  1. «L'abbigliamento dell'antica Grecia» (en italiano). Consultado el 15 de noviembre de 2018. 
  2. a b c d e f Adkins, Lesley; Adkins, Roy (1997). Handbook to Life in Ancient Greece. Nueva York: Facts On File. ISBN 9780816056590. 
  3. Leitch, Luke (24 de mayo de 2017). «Chanel Resort 2018 Fashion Show» (en inglés). Consultado el 15 de noviembre de 2018. 
  4. a b c d Alden, Maureen (enero de 2003). «Ancient Greek Dress». Costume (en inglés) 37.1: 1-16. 
  5. a b Ancient Greek Dress. «Department of Greek and Roman Art». Heilbrunn Timeline of Art History (en inglés). Nueva York: Metropolitan Museum of Art. octubre de 2003. Consultado el 15 de noviembre de 2018. 
  6. Guhl y Koner, 2002, p. 219.
  7. Weiß, Hermann (1860–1872). Kostümkunde. Handbuch der Geschichte der Tracht, des Baues und von den frühesten Zeiten bis auf die Gegenwart. 3 Teile in 6 Abteilungen (en alemán) I. Stuttgart: Ebner & Seubert. pp. 703 y ss. .
  8. a b Garland, Robert. Daily Life of the Ancient Greeks. Westport, Conn: Greenwood Press, 2009. Print.
  9. Johnson, Marie, Ethel B. Abrahams, Maria M. L. Evans. Ancient Greek Dress. Chicago: Argonaut, 1964. Print.
  10. Elderkin, Kate. «Buttons and their Use in Greek Garments». The American Journal of Archaeology 2 (3): 333-345. 
  11. Guhl y Koner, 2002, p. 220.
  12. a b Guhl y Koner, 2002, p. 222.
  13. Guhl y Koner, 2002, pp. 224-225.
  14. Sekunda, Nicholas (2000). Greek Hoplite 480 - 323 BC, (en inglés). Osprey Publishing. p. 57. ISBN 1-85532-867-4. 
  15. a b Flacelière, 1989, p. 192.
  16. Flacelière, 1989, p. 193.
  17. a b Guhl y Koner, 2002, p. 228.
  18. Flacelière, 1989, p. 194.
  19. Guhl y Koner, 2002, p. 229.
  20. Rossi, 1973, p. 57.
  21. Guhl y Koner, 2002, p. p 226-227.
  22. a b Flacelière, 1989, p. 188.
  23. Heródoto, Historia, III, 47 y 106.
  24. Aristóteles, Historia de los animales, V, 9, 11.
  25. Flacelière, 1989, p. 189.
  26. Flacelière, 1989, pp. 188-189.
  27. Toussaint-Samat, 1994a, p. 34.
  28. y Toussaint-Samat, 1994b, p. 102.
  29. Aristófanes, Las avispas, 70.
  30. Toussaint-Samat, 1994b, p. 105.
  31. y Toussaint-Samat, 1994b, pp. 167-168.
  32. Eurípides, Las bacantes, 23-25.
  33. Toussaint-Samat, 1994b, p. 168.
  34. a b c Flacelière, 1989, p. 190.
  35. Charbonneaux, Jean (1964). La sculpture grecque classique (en francés) I. plancha 62. Editions Gonthier. 
  36. Dugas, Charles; Flacelière, Robert (1968). Thésée, images et récits (en francés). plancha 9. París: De Bocard. 

BibliografíaEditar

  • Flacelière, Robert (1989). La vida cotidiana en Grecia en el Siglo de Pericles. Madrid: Temas de Hoy. ISBN 84-8667-571-5. 
  • Toussaint-Samat, Maguelonne (1994a). Historia técnica y moral del vestido. Las telas. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 84-206-0681-2. 
  • Toussaint-Samat, Maguelonne (1994b). Historia técnica y moral del vestido. Las pieles. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 84-206-0680-4. 
  • Guhl, E.; Koner, W. (2002). Los griegos. Su vida y costumbres. Madrid: Edimat Libros. ISBN 84-8403-286-8. 
  • Rossi, Attilio (1973). Todo sobre Atenas clásica. Barcelona, México D. F.: Grijalbo. ISBN 84-253-0265-X. 
  • El contenido de este artículo incorpora material de Arqueología y bellas artes, de 1922, de Francisco Naval y Ayerbe, que se encuentra en el dominio público.

Enlaces externosEditar