Industria argentina, la fábrica es para los que trabajan

película argentina


Industria argentina, la fábrica es para los que trabajan es una película argentina dirigida por Ricardo Díaz Iacoponi sobre su propio guion que se estrenó el 12 de abril de 2012 y que tuvo como protagonistas a Carlos Portaluppi, Eduardo Cutuli, Aymará Rovera y Soledad Silveyra.

Índice

SinopsisEditar

Los trabajadores de una fábrica metalúrgica que cierra se organizan como una cooperativa para mantener en funcionamiento la compañía abandonada por sus dueños.

RepartoEditar

ComentariosEditar

El crítico de Ámbito Financiero Paraná Sendrós opina que un punto a favor en el filme es que la trama no recurre a ninguna aparición providencial, sino que los obreros se salvan por su propio esfuerzo, con la sola orientación de un abogado y la lúcida comprensión de un juez en lo civil y comercial. El punto en contra es que no plantea de modo verosímil tanto las razones del dueño como las de sus empleados, buscando un entendimiento, sino que el dueño es presentado monolíticamente como mala persona, estafador, prepotente, etc., etc., siempre acompañado por un chofer guardaespaldas. Y como una mala persona no basta, ahí está también la síndico prepotente, enemiga de los obreros, papel que Soledad Silveyra encarna con entusiasmo de sainete y peinado ventarrón y el crítico concluye: “Carlos Portaluppi, Cutuli, Daniel Valenzuela, Luis Margani, son bien creíbles como trabajadores, y muchas situaciones que interpretan se hacen más que reconocibles y sensibles para el público hacia el cual la obra va orientada: el de las propias fábricas recuperadas, que además, en nombre de sus luchas y sentimientos, puede pasar por alto alegremente algunas limitaciones evidentes de escenografía, puesta en escena y presupuesto (por empezar, faltan extras). Lástima que de esa forma, el discurso convence solo a los convencidos.[1]

La crónica de La Nación a cargo de Adolfo C. Martínez dice que:

“El novel director Ricardo Díaz Iacoponi narra una historia cálida, humana, plena de aciertos tanto en las situaciones como en los diálogos, y así el film se transforma en la radiografía de muchos, que como ellos, debieron vivir en épocas de desesperanza.

El realizador no necesitó de enredadas madejas ni de elementos herméticos para contar esta trama. Apostó a la humildad de sus personajes, a la sinceridad de sus acciones, a la sencillez de un guion que marca paso a paso la diversidad de esos hombres tronchados por la pobreza que se les avecina. Contó, además, con un elenco que supo insertarse en este entramado, y así sobresalen los trabajos de Carlos Portaluppi y Cutuli, acompañados con idéntico fervor por Aymará Rovera, Celina Font, Daniel Valenzuela, Manuel Vicente y Soledad Silveyra. El apoyo técnico es otro puntal del relato, ya que la fotografía y la música enmarcan con calidad esta anécdota de dolor y esperanza..”[2]

NotasEditar

  1. Sólo logra convencer a los ya convencidos por Paraná Sendrós. Acceso 16-4-2012
  2. Industria argentina por Adolfo C. Martínez publicado en La Nación del 12-4-2012. Acceso 16-4-2012

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