Inerrancia bíblica

En la teología cristiana, la inerrancia de la Biblia es una doctrina que consiste básicamente en la ausencia de errores o de fallas en las Sagradas Escrituras, las que, al ser inspiradas por Dios mismo, siempre dicen la verdad, y no se equivocan.

Por lo anterior, la Biblia es la máxima autoridad, tanto en temas doctrinales, como en temas morales. Cabe destacar que este término resulta falaz a ojos de la ciencia, especialmente de la biología, pues según esta, existen diversos errores científicos en la inerrancia bíblica e inspiración divina. La Iglesia católica responde a esta objeción diciendo que, cuando se afirma la inerrancia bíblica, se está proclamando que la doctrina religiosa de las Sagradas Escrituras, que deben ser interpretadas en su conjunto, no contiene errores en materia de fe y costumbres, aunque el escritor bíblico como hombre de su tiempo hubiera suscrito a modelos cosmológicos que, a partir del avance de la ciencia, se han visto superados.

El apóstol Pablo declaró a su discípulo Timoteo: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (2 Timoteo 3,16)

Esta declaración de que las Sagradas Escrituras habían sido inspiradas por Dios mismo, dio pie a los primeros discípulos para desarrollar esta doctrina basada en simple lógica: si Dios es perfecto, y toda la Biblia fue inspirada por él, por tanto, toda la Biblia es perfecta.

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ReferenciasEditar