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Influencia del náhuatl en el español

Fotografía del Códice Florentino.
Página del Códice Florentino, escrito en náhuatl y español. Es el documento original de la Historia general de las cosas de Nueva España.

El náhuatl es una lengua hablada principalmente por los nahuas en México. Desde la expansión de la cultura tolteca a finales del siglo X, el náhuatl comenzó su difusión por encima de otras lenguas mesoamericanas hasta convertirse en una lengua franca en una gran área de la zona mesoamericana.

En el momento de la llegada de los españoles a América, el náhuatl era una de las lenguas predominantes por los mexicanos o culhuas, ezcocanos, tepanecas, xochimilcas, chalcas, huexotzincas, tlaxcaltecas, tlahuicas, cholultecas, chalmecas, olmecas y varias tribus de origen chichimeca.[1]

El castellano de México se caracteriza no sólo por su copioso léxico de origen nahua, sino también por sus fonemas peculiares y por la entonación indígena. Pero la influencia del náhuatl se extiende más allá de México, puesto que se han recogido aztequismos en varios de los Estados Unidos como Nuevo México, Texas, Arizona y California.

Determinados vocablos nahuas se popularizaron fácilmente en el castellano de México, ya que los sustantivos comunes de la lengua indígena pasaron de una manera sencilla, regular y uniforme. Algunos ejemplos son atole, pozole, otate, petate, tecomate, olote, tecolote, etc.

La popularización de muchos términos nahuas se trasladó igualmente al refranero mexicano.

Palabras de uso muy común en español de origen nahua son: chocolate, cacao, tomate, aguacate, cacahuete, zopilote, ocelote.

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. Bar-Lewaw, I. (1965). «Huellas del náhuatl en el castellano de México». AIH Actas II. Consultado el 27 de septiembre de 2014.