Insurrección de José Leonardo Chirino

Insurrección en Venezuela

La insurección de José Leonardo Chirino, también conocida como la insurrección de los negros de Coro, fue una insurrección de esclavos en Venezuela iniciada el 10 de marzo de 1795. La rebelión fue uno de los primeros intentos independentistas registrados en Venezuela.[1]

Insurrección de José Leonardo Chirino
Busto de José Leonardo Chirino, Caujarao.JPG
Busto de José Leonardo Chirino, líder de la insurrección, en Caujarao, estado Falcón
Fecha 10 de marzo de 1795
Lugar Curimagua, estado Falcón, Venezuela
Resultado Insurrección fallida, José Leonardo Chirino ejecutado

AntecedentesEditar

El movimiento tuvo diferentes causas. La variable condición en que se encontraban los negros, que eran unos libres y otros esclavos;[1]​ la de los indios, que eran respecto a los tributos, unos exentos y otros demorados (la obligación de trabajar en las minas 8 meses al año). En el trato de los unos con los otros, tanto los negros esclavos como los indios “demorados” se daban cuenta de lo injusto de su situación. Así estaban las cosas cuando circuló el rumor de que el Rey de España Carlos III había acordado flexibilizar el régimen de la esclavitud; se decía que la cédula que esto ordenaba habría llegado a Venezuela, pero las autoridades coloniales, y especialmente el Cabildo de Caracas, se oponían a darle cumplimiento, por atentar contra los derechos de los propietarios. Este rumor fue dispersado desde 1770 por un africano conocido como Cocofio. Después de su muerte en 1792, esta constante insistencia sobre la libertad de los esclavizados fue retomada y reactivada por los cimarrones africanos procedentes de las colonias holandesas, francesas e inglesas. Varios centenares de estos cimarrones que se fugaron de las colonias extranjeras se refugiaron en la región de Coro, donde existían diferentes vías que abrían el paso a los esclavizados africanos insulares que se liberaron.[2]

La idea de implantar lo que entonces era conocido como "La Ley de los Franceses", que no es otra cosa que la República, el legado fundamental de la Revolución Francesa, va ganando adeptos entre los negros esclavos y libres, zambos, indios y mestizos. Pero el detonante decisivo de las convulsiones de 1795 es de orden más pragmático, más doméstico. Por esos días ejerce funciones de recaudador de rentas Juan Manuel Iturbe, a quien suele pasársele la mano a la hora del rigor y los castigos, y es contra esa situación en particular, que humilla y enardece a los labradores, que Chirino se levanta en armas. La otra figura descollante de la rebelión es el negro José Caridad González, un hombre culto y defensor de los derechos de los esclavos.

InsurrecciónEditar

El 10 de mayo de 1797 Chirino en compañía de José Caridad González,[3]​ gestan y comienza a expandirse en la mencionada hacienda de Macanillas, cerca del Valle Curimagua; los alzados buscan tomar algunas propiedades de la zona, con la idea de incorporar hombres a la revuelta antes de llegar a Coro, como lo hacen en efecto bajo el mando de Juan Cristóbal Acosta, pues Chirino se queda para organizar otro grupo.

Los insurgentes proclamaron abiertamente sus objetivos:

  • La aplicación de la “Ley Francesa”, significando el establecimiento de una república democrática;
  • La libertad de los africanos esclavizados y la abolición de la esclavitud;
  • La supresión de tributos pagados por los indígenas (demora) y los impuestos como la “alcabala”;
  • La eliminación de la aristocracia blanca.[2]

El dominio ejercido por la sociedad criolla en las regiones tomadas por los alzados entra en crisis; en las haciendas que caen en poder de estos se impone la supresión de la esclavitud, la eliminación de los privilegios y de los impuestos de alcabala.

La idea inicial de llegar a Coro sufre un primer contratiempo luego de los éxitos iniciales, ya que los alzados deciden permanecer en las zonas tomadas. En el entretiempo, la sociedad criolla tiene oportunidad de organizarse y de conseguir refuerzos, enteradas las autoridades de que las armas que en el llano, al sur de Coro, tomaron posiciones; llevaban, además de otras armas de fuego, 2 cañones pedreros. Cuando los negros acometieron desordenadamente, sus columnas fueron destrozadas. En la corta refriega murieron 25 negros y quedaron 24 heridos.

ConsecuenciasEditar

Este movimiento, de hondas raíces sociales, llamó la atención de las autoridades coloniales sobre las diferencias existentes y las injusticias, particularmente en lo tocante al cobro de impuestos a las clases humildes. Aunque fracasó, no fue estéril, porque a la postre se redujeron los impuestos y se cobraron con sentido más humano.[4]

José Leonardo Chirino no llegó a tiempo para participar en el combate, al saber la derrota se internó en la serranía, trata de reorganizarse. Escribe al cacique y a los indios de Pecaya, pidiéndoles incorporación a la lucha y prometiéndoles que no pagarían demora; esto es, un tributo especial de los indígenas y que ahora se les cobraba en dinero en efectivo. Sin embargo, tres meses después la traición de un antiguo compañero facilita su captura y es trasladado hacia Caracas, donde la Real Audiencia lo condena a muerte por delito de subversión. Se le condena «a muerte de horca que se ejecutará en la plaza principal de esta capital adonde será arrastrado desde la Cárcel Real, y verificada su muerte, se le cortará la cabeza y las manos y se pondrá aquella en una jaula de fierro sobre un palo de veinte pies de largo en el camino que sale de esta misma ciudad para Coro y para los Valles de Aragua, y las manos serán remitidas a esa misma ciudad de Coro para que una de ellas se clave en un palo de la propia altura y se fije en la inmediación de la aduana llamada de Caujarao, camino de Curimagua, y la otra en los propios términos en la altura de la sierra».[5]

Su hija Viviana fue vendida por 200 pesos y a sus dos hijos los vendieron por 120 y 150 pesos respectivamente. Y como última medida se incluye en el escudo de la ciudad de Coro las tres cabezas degolladas y sangrantes de José Leonardo y sus lugartenientes, como pública advertencia a quienes tuvieran pensado levantarse contra Dios y el Rey.

La condena es realizada conforme a la tradición colonial y en concordancia con los agravios infligidos por el alzado a los sectores dominantes. El 10 de diciembre de 1796, Chirino es inmolado en la horca, en plaza pública y su cuerpo fue descuartizado y colocadas sus partes en distintos lugares.[6]

LegadoEditar

Además esta insurrección es considerada por los historiadores como el primer movimiento preindependentista de Venezuela.[1]​ Con el objeto de cumplirse en 1995 el bicentenario de la rebelión liderada por Chirino, el Ejecutivo Nacional, el Congreso de la República y diversas instituciones culturales del país, acordaron homenajear a Leonardo Chirino. Entre los actos conmemorativos, se develó una placa en el Panteón Nacional, el 10 de mayo de 1995, con lo cual quedó reconocida oficialmente su presencia al lado de los otros próceres venezolanos.[cita requerida]

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. a b c «Insurrección de los negros de Coro». Fundación Empresas Polar. Consultado el 21 de septiembre de 2022. 
  2. a b «José Leonardo Chirino y José Caridad González. Luchadores africanos venezolanos de la gran revolución de 1795». Consultado el 23 de marzo de 2008. 
  3. Acrra, Aewha. [http://guyana.embajada.gob.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=471:10-de-mayo-de-1795-la-rebelion-de-los-esclavos-que-consolido-la-idea-de-la-libertad-en-la-colonia&catid=3:noticias-de-venezuela-en-el-me los mamás mundo&Itemid=19&lang=es «10 de mayo de 1795: La rebelión de los esclavos que consolidó la idea de la libertad en la colonia»]. guyana.embajada.gob.ve. Consultado el 28 de julio de 2018. 
  4. «Movimiento de José Leonardo Chirino». Consultado el 22 de marzo de 2008. 
  5. Gil Fortoul, José (1930). Historia Constitucional de Venezuela. Editorial Sur America. 
  6. «1796: Jose Leonardo Chirino, Venezuelan slave revolt leader». ExecutedToday.com (en inglés estadounidense). 10 de diciembre de 2008. Consultado el 28 de julio de 2018.