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Durante ocho siglos Andalucía quedó integrada en el mundo islámico tras la conquista musulmana del reino visigodo. Al-Ándalus fue el nombre con el que los musulmanes denominaron a los territorios conquistados en la Península Ibérica. Andalucía recibió ese nombre, como una metonimia, a consecuencia de la presencia del Islam en el sur de la Península.

Índice

De la conquista musulmana al CalifatoEditar

El omeya Abd al-Rahmán I transformó Al-Ándalus en el Emirato independiente de Damasco. Abd al-Rahmán I y sus sucesores estimularon el desarrollo económico regulando el comercio, fomentando la introducción de nuevos cultivos e incentivando la ganadería y la construcción de acequias, canales y regadíos. La industria textil y la industria del cuero adquirieron un notable desarrollo. Córdoba se embelleció al mismo tiempo que comenzaba la construcción de la mezquita.

Los desequilibrios en la sociedad y la subida de los impuestos provocaron un descontento social y sublevaciones, como el motín del arrabal de Córdoba en 813, las revueltas mozárabes o la rebelión de muladíes en 879 encabezados por Omar.

Abd al-Rahmán IIIEditar

 
Medina Azahara, la ciudad-residencia del califa Abd al-Rahmán III, en Córdoba, fue construida entre los años 936 y 940.

La llegada al poder de Abd al-Rahmán III en 929 hizo posible el restablecimiento de la autoridad de los Omeyas. Las mejoras en el funcionamiento de la administración, el impulso a la prosperidad económica y el desarrollo intelectual y artístico convirtieron al Califato[1][2]​ y a Medina Azahara en uno de los centros de mayor esplendor cultural.

Los sucesores de Abd al-Rahmán III no fueron capaces de mantener el apogeo del Califato ni evitar la fragmentación del mundo andalusí. Los inicios del siglo XI contemplaron el desarrollo de intrigas y luchas civiles, lo que condujo a la destrucción de Mediana Azahara debido a una sublevación bereber que a partir de 1031 culminó con la disgregación del Califato y la constitución de las taifas.

Los taifas y las invasiones almorávide y almohadeEditar

En la taifa de Córdoba, la taifa de Sevilla y la taifa de Niebla predominó la etnia árabe. En la taifa de Arcos, la taifa de Algeciras, la taifa de Carmona, la taifa de Granada, la taifa de Málaga y la taifa de Ronda predominaron los bereberes. La taifa de Almería estuvo dominada por los eslavos.

La conquista de Toledo por Alfonso VI de León cundió la alarma en las taifas e hizo que interviniera el rey de Sevilla, Al-Mutamid. Sus ejércitos derrotaron a los cristianos en la batalla de Zalaca y en la batalla de Uclés. Sin embargo, los almohades ocuparon el lugar a partir de 1147.

Durante la presencia de los almorávides y los almohades floreció el comercio y se vivió en un auge económico en ciudades como Almería, Granada, Málaga y Sevilla. Sevilla se convirtió en la capital del Imperio almohade, y se llevaron a cabo las construcciones de la Torre del Oro y el alminar de la Giralda.

Tras la derrota en la batalla de Las Navas de Tolosa el dominio almohade llegó a su fin. A partir de entonces, Despeñaperros y el valle del Guadalquivir quedaron a manos de los reinos cristianos. Años posteriores el reino nazarita de Granada fue capaz de resistir a la presión de los castellanoleoneses.

La civilización islámica en AndalucíaEditar

 
La cultura del baño desempeñaba un importante papel en la civilización andalusí. Un claro ejemplo son los baños Árabes de Jaén, en el Palacio de Villardompardo.

La islamización de Andalucía se cristalizó a partir del siglo X en una cultura andalusí, que en el ámbito de las artes y las ciencias alcanzó su mayor brillantez.

El desarrollo cultural vivido en Andalucía era incomparable con los demás lugares de Europa occidental. La civilización de Al-Ándalus se caracterizó por el alto grado de refinamiento, exquisitez y sensibilidad gracias a maestros en jardinería, constructores de palacios, alcázares, mezquitas y edificios monumentales.

El aprovechamiento de los recursos naturales, la prosperidad y la riqueza económica y el incremento de la población favoreció el desarrollo de las ciudades. La urbanización se convirtió en uno de los más característicos de la civilización islámica.

La ciudad andalusí estuvo dominada por la alcazaba. En la medina se localizaba las alhóndigas, la alcaicería, los almacenes, la mezquita, el zoco, etc. Al exterior de las murallas se situaban los arrabales.

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. R. Arjona Castro: Andalucía musulmana: Estructura político administrativa, 1982.
  2. AA.VV.: Atlas de Andalucía, 1981.

BibliografíaEditar

  • Álvarez Rey, L.; Aróstegui Sánchez, J.; García Sebastián, M.; Gatell Arimont, C.; Palafox Gamir, J.; Risques Corbella, M. (2013). Historia de España. España: Vicens Vives. Las raíces históricas de España. ISBN 9788431692582.