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Caligrama del león Ismail.

El ismaelismo (en árabe: الإسماعيليون al-Ismāʿīliyyūn; en persa: إسماعیلیان Esmāʿiliyān) es una de las corrientes del islam chií. Sus miembros son llamados también «septimanos». No reconocen más que los siete primeros imanes chiíes.

HistoriaEditar

 
Árbol del Islam chií

El origen del ismailismo se remonta a la muerte, en 765, del sexto imán chiita y las discusiones a propósito de su sucesión. Dicho imán, Ya`far as-Sadiq, había nombrado sucesor a su primogénito Ismail ibn Ya'far (Ismael), pero este murió unos años antes que su padre. La parte de la comunidad chií que más adelante formará la rama de los imaníes decidió que le sucediera su otro hijo, Musa al-Kazim, como séptimo imán. El grupo llamado después ismailí, sin embargo, no admitió la muerte de Ismail y extendieron la creencia de que se había ocultado y que volvería al final de los tiempos como mahdi.

Los historiadores no ismailíes reconocen que la ocultación en realidad pretendía resolver los problemas derivados de la figura del imán como líder político, puesto que los imames chiíes eran duramente perseguidos por el poder califal de Bagdad y acababan invariablemente muertos o encarcelados. Al "ocultarse", el imán adquiría una fuerte y exclusiva dimensión espiritual y los fieles tenían más libertad de movimientos para adoptar posiciones respecto al poder político imperante. Muy perseguidos, los ismailíes siguieron venerando en secreto a su imán oculto al tiempo que hacían un proselitismo muy activo, primero en Oriente Medio y luego en el resto del mundo musulmán. Consiguieron establecer un pequeño Estado en Túnez gracias a la adhesión de algunas tribus bereberes y de ahí se lanzaron a la conquista de Egipto, donde fundarán la dinastía fatimí. Otros ismailíes, llamados cármatas, rechazaron la autoridad de los califas-imames fatimíes y fundaron un Estado en Baréin, distinguiéndose por un uso extraordinario de la violencia.

Los fatimíes, por su parte, tuvieron un cisma en 1094, a la muerte del califa Al Mustansir; el regente Al-Afdal Shahanshah colocó al hijo menor Al-Musta'li, en lugar del mayor al-Nizar, lo que dio lugar a dos grupos rivales: nizaríes y musta'líes.

DoctrinaEditar

Los ismailíes profesan doctrinas muy complejas, fuertemente influidas por el neoplatonismo. Los estudios recientes, basados en un análisis de las fuentes primarias, han mostrado que el pensamiento ismailí estuvo en constante interacción con corrientes bien conocidas de la filosofía, la teología y el misticismo islámicos, y hasta cierto punto fue influido por ellas. El intelecto humano se dedica a recuperar y divulgar lo que es interior u oculto (batin). Los sunitas que fueron hostiles a este movimiento o se opusieron a su postura filosófica e intelectual consideraron heréticos a los ismailitas e inventaron leyendas sobre ellos y sus enseñanzas. Los primeros estudios occidentales sobre filosofía islámica heredaron ciertos sesgos de las posturas antifilosóficas musulmanas medievales, que tendían a proyectar una imagen negativa del ismailismo, percibiendo su contribución filosófica como derivada de fuentes y tendencias "exteriores" al Islam. Los estudios recientes, basados en un análisis más profundo de las fuentes primarias, proporcionan una perspectiva equilibrada y han demostrado que el pensamiento ismailí no es sino una de las muchas sectas místicas chítas que fueron muy populares en Basora y Medina en el siglo VIII.[1]​ Hoy se considera inapropiado tratar el ismailismo como una escuela marginal dentro del pensamiento islámico; constituye, por el contrario, una rama filosófica significativa, entre otras, de la filosofía islámica. Para los ismailíes, el islam tiene dos principios complementarios: el exotérico o zahirí, representado por el Corán en su sentido literal y la Sharia, y el esotérico o batiní, personificado por el imam y la interpretación mística del Corán. Los ismailíes piensan que el Corán es una alegoría de un mensaje oculto que, a su vez, es alegoría de otro más oculto aún, y así sucesivamente hasta alcanzar siete niveles de esoterismo, el último de los cuales contiene la verdad suprema.

Algo que también caracteriza el ismailismo es su teología singular. Sus partidarios ven a Dios como un concepto transcendal y abstracto, que no tiene un comportamiento humano, y consideran que los atributos que se le asignan corresponden a su esencia y no constituyen una descripción de la deidad. Su visión del tiempo es cíclica, en vez de lineal. Este concepto cíclico de la historia está a su vez relacionado con la noción del destino humano y se ilustra bien con la interpretación del relato coránico de la caída de Adán. Este drama en el cielo, como se explica en la escritura de al-Hamidi (595/1199) y otros, que incluye la estancia de Adán en el jardín, su tentación por Satanás y su posterior caída, tuvo lugar en un mundo no material preexistente, el 'alam al-ibda'. Este Adán primordial se llama Adán ruhani, Adán espiritual. Utilizando el sistema cosmológico de los diez intelectos ya expuestos por Kirmani, este relato representa en la figura de Adán el estado del tercer intelecto en rango. El buen aspecto del "árbol" en el "jardín" al que se le prohibió acercarse es el estado del primer intelecto universal. Iblis, que es Satanás, es la representación del deseo de Adán de sobrepasar el estado que se le concedió. Esto lo llevó a sentir una ambición injusta, a desear igualarse en rango con sus superiores. El posterior castigo y la expulsión del jardín marcan la pérdida de su rango y de su preeminencia sobre los intelectos que estaban hasta entonces debajo de él. Se convierte en el décimo intelecto, pero busca a través del arrepentimiento recuperar su estado original. Al regresar a través de los intelectos que están sobre él, Adán, símbolo ahora de la humanidad, recupera su estado original. También es por esta razón que el Universo de Intelectos tiene como contrapartida en la tierra la jerarquía de la fe. Colectivamente, esta jerarquía representa el da'wa, la llamada, devolviendo al caído al camino verdadero y representando un paso en el proceso de "ascenso". La caída no es el preludio de la idea del "pecado original", sino la caracterización del proceso cósmico en el que los ciclos de la profecía y su posterior consumación restauran el verdadero orden de las cosas. El papel de la jerarquía es designar para Adán, como para toda la humanidad, el camino que se debe atravesar, los pasos que hay que dar para alcanzar el Intelecto Universal. Tal retorno representa el objetivo potencial que cada ser humano puede alcanzar y por medio del cual se alcanza el reconocimiento apropiado de la Unidad de Dios y la sabiduría del proceso creativo. El estado al que se debe retornar es aquel en que Adán tuvo el conocimiento de lo que el Corán llama "los nombres, todos ellos" (II, 31), lo cual según los ismailíes significa la conciencia del haqa'iq, las verdades universales.[2]

El ismailismo hoyEditar

Los modernos ismailíes, llamados a veces neoismailíes, son alrededor de 15 millones de personas y viven sobre todo en la India, Pakistán, Siria, Tayikistán (en la región de Badajshán) y Yemen. Se reparten en dos grandes comunidades: los bohras,[3]​ evolución de los musta'líes, y los joya o khodjas, herederos de los nizaríes, cuyo jefe espiritual es el Agha khan. En Siria, Líbano e Israel están también los drusos, miembros de una secta iniciática derivada del ismailismo fatimí. En Asia central y África oriental también tienen cierta presencia.

Véase tambiénEditar

Enlaces externosEditar

ReferenciasEditar