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José García-Aldave Mancebo[a]​ (10 de febrero de 1876 - 13 de octubre de 1936) fue un militar español.

Índice

BiografíaEditar

Sus padres fueron el militar José García Aldave y María Belén Mancebo.[1]

Ingresó en la Academia General Militar de Toledo el 31 de agosto de 1891, de donde se licenció en julio de 1894 como teniente segundo de infantería.[2]​ A lo largo de su carrera militar participaría en las guerras de Cuba, Melilla y el Rif. En 1925 alcanzó el rango de coronel, mandando los regimientos de infantería n.º 29, n.º 17 y n.º 33.[2]

En febrero de 1932 ascendió al rango de general de brigada.[2]

En julio de 1936 se encontraba destinado en Alicante como comandante militar de la plaza y al frente de la 6.ª Brigada de Infantería, perteneciente a la III División Orgánica.[3][4]​ Al estallido de la Guerra Civil, García-Aldave no se sublevó contra el gobierno,[b]​ pero mantuvo una posición indecisa frente a la rebelión militar.[6]​ Ordenó a las tropas bajo su mando que se acuartelaran, aunque permitió el envío de una columna para combatir a los sublevados en Almansa.[7]​ García Aldave se mantuvo indeciso[8]​ y a la espera de lo que decidiera el comandante de la III División Orgánica, el general Fernando Martínez-Monje Restoy.[9]​ Cuando el 20 de julio se reunió con el presidente de las Cortes, Diego Martínez Barrio, le manifestó que era fiel a la República pero que nunca se pondría frente a sus «hermanos de armas».[10]​ Finalmente, el 23 de julio, ante su actitud dudosa, las autoridades republicanas destituyeron a García-Aldave y lo recluyeron en el Hotel Samper junto a otros oficiales sospechosos.[11]

García-Aldave fue juzgado por un tribunal,[7]​ condenado a muerte y fusilado el 13 de octubre de 1936,[12]​ junto a otros ocho oficiales rebeldes.[13]

FamiliaEditar

Era hijo del general José García Aldave, que fue capitán general de Melilla.

NotasEditar

  1. A veces apareces mencionado en documentos oficiales como José García-Aldave y Mancebo.
  2. La noche del 17 al 18 de julio, mientras asistía a una cena, hizo unas enigmáticas declaraciones. Los comensales hablaron sobre las festividades que se realizarían al verano siguiente, a lo que García-Aldave respondió que para entonces «él ya no estaría allí» y que «dios sabe el rumbo que habrán tomado las cosas en España».[5]

ReferenciasEditar

BibliografíaEditar