Juan Bautista Molina

militar argentino

Juan Bautista Molina (Ciudad de Salta, 1882 - Buenos Aires, ca. 1958) fue un militar argentino que destacó como líder de varios movimientos de extrema derecha en la década de 1930.

Juan Bautista Molina
General de brigada
Lealtad Ejército Argentino
Rama militar Infantería
Conflictos Golpe de Estado de 1930
Información
Nacimiento 29 de agosto de 1882
Salta, Argentina
Fallecimiento circa 1958
Buenos Aires, Argentina
Partido político Alianza Libertadora Nacionalista
Ocupaciones Secretaría General de la Presidencia
Cónyuge Adelaida Tamborini

TrayectoriaEditar

Nacido en Salta, estudió en la Escuela de Aspirantes a Oficiales del Ejército Argentino y, una vez incorporado al mismo, en la Escuela de Aplicación para Oficiales, en la Escuela de Tiro y en la Escuela Superior de Guerra. Como parte de su formación, estuvo incorporado al Ejército Imperial Alemán entre 1911 y 1913. Fue profesor en el Colegio Militar de la Nación, director de la Escuela de Suboficiales y presidente de la Subcomisión de Caballería y luego de la de Infantería del Ejército.[1]

Participó en la organización y la ejecución del golpe de Estado dirigido por José Félix Uriburu en 1930,[2]​ y cuando éste asumió la presidencia de facto, lo nombró Secretario General de la Presidencia.[1]

En mayo de 1931, Uriburu fundó la Legión Cívica Argentina, cuyo jefe nominal era Carlos Ribero, un amigo personal de Uriburu; la organización del movimiento estaba a cargo de los tenientes coroneles Emilio Kinkelín y Juan B. Molina. Se trataba de una organización dedicada a organizar desfiles, disolver a golpes las movilizaciones de los partidos democráticos y los sindicatos, y preparar sus miembros para la toma completa del Estado nacional, con un estilo muy similar a los fasci italiani di combattimento de Benito Mussolini. Esta organización realizó decenas de desfiles multitudinarios a lo largo de la década del 30.[3]

Fue posteriormente presidente de la Comisión de Adquisiciones en el Extranjero, cargo que lo llevó a un viaje a Bruselas y a París. Estando en Europa fue nombrado agregado militar a la legación en Berlín (Alemania), en la época del encumbramiento de Adolf Hitler, aunque muy pronto regresó a la Argentina.[1]

Participó en varias conspiraciones de grupos nacionalistas de derecha para derrocar al gobierno del presidente Agustín P. Justo, encumbrado mediante la proscripción de la Unión Cívica Radical y el fraude electoral. Los grupos ultraderechistas no proponían el saneamiento del sistema electoral, sino su completa eliminación, reemplazándolo por régimen autoritario, de partido único, o bien corporativista. Molina pertenecía a grupos integristas católicos. Durante una manifestación ultraderechista, en 1935, Molina exigió la disolución de los tres poderes del gobierno nacional, la abolición de los partidos políticos, el establecimiento de una dictadura militar, la promulgación de la censura de la prensa, acciones para prevenir la inmoralidad y el cambio del sistema económico, que sería dirigido por una "junta consultiva" que uniese la representación de los empleadores y los trabajadores.[4]​ A poco de serle confiada por el gobierno de Justo, en 1936, la Escuela de Sub-oficiales de Campo de Mayo, se aboca junto al Dr. Diego Luis Molinari , antiguo yrigoyenista ahora cercano a las ideas corporativistas, a planear una revolución que debía estallar ese mismo año, durante los desfiles del 9 de Julio.[5]

Quizás alertado sobre aquellos planes revolucionarias, el 20 de junio de 1936 el presidente Justo decide apartarlo sorpresivamente de la Escuela de Sub-oficiales, a fin de poner en ese cargo al coronel Santos Rossi, su ayudante de campo y hombre de confianza. Molina es nombrado entonces Director General de Ingenieros del Ministerio de Guerra, cargo en apariencia muy importante pero en realidad inocuo.[6]

En 1937 es ascendido al rango de General de Brigada; y en junio de ese mismo año fue elegido presidente del Círculo Militar [1]​, siendo su compañero de fórmula Cnel. Juan Sanguinetti que, recién llegado de la embajada argentina en Berlín, donde se había desempeñado como agregado militar, era también conocido por su identificación con el nacionalsocialismo -al que consideraba la única alternativa eficaz contra el comunismo- y aun con los postulados antisemitas del mismo.[7]​ En tal carácter dio la bienvenida al presidente Roberto Marcelino Ortiz en el banquete anual de las Fuerzas Armadas del 7 de julio de 1938, oportunidad en la cual pronunció un discurso en el que exaltaba la revolución de 1930, que fue observado por el primer mandatario en el sentido de que las fuerzas armadas debían más bien abocarse al cumplimiento de sus tareas profesionales. Sumándose a estas tensiones el que, pocos días después, Molina entraba en contacto con algunos dirigentes de la oposición sin dar previo aviso al presidente, Ortiz decidió separarlo de su cargo de Director General de Ingenieros y pasarlo a situación de disponibilidad. Pocos meses después, prefirió solicitar el retiro antes que aceptar un mando en Bahía Blanca, ciudad muy alejada de la política y las posibilidades de Buenos Aires. [6]

En 1941 organizó un golpe de Estado que debía estallar la mañana del 14 de febrero. Molina se puso al mando de la Escuela de Caballería[cita requerida]. Su principal colaborador sería el Tte Cnel. Urbano de la Vega, contando además con el apoyo de algunos otros jefes de unidades, entre los cuales estaban, aparentemente, el por entonces comandante de la escuela de Infantería, Tte. Cnel. Franklin Lucero, y el de la escuela de Artillería Tte. Cnel. Joaquín Sauri (aunque el primero desmentiría más adelante, ya siendo ministro de guerra de Perón, la vinculación de ambos oficiales con aquel movimiento.[7]​). Además, conspiraba en forma paralela contra el gobierno un grupo liderado por el general Benjamín Menéndez. También se habían organizado comandos civiles nucleados por la Alianza de la Juventud Nacionalista, a la cual pertenecía Molina, quién contaba nuevamente, como en la intentona del 36, con la colaboración del Dr. Diego Molinari. El golpe fracasó cuando, en medio de la noche, se presentó a una inspección sorpresiva el secretario de Guerra, general Juan Nerón Tonazzi. Horas más tarde, el ministro de Guerra, Carlos Márquez, le ordenó pedir su pase a retiro, que le fue otorgado de inmediato. Fue expulsado de la Alianza de la Juventud Nacionalista, pero continuó en contacto con líderes nacionalistas, ya exclusivamente del ámbito militar, tales como Eduardo Lonardi, Fortunato Giovannoni y los hermanos de la Vega.[8]

Durante el gobierno de Ramón S. Castillo se reunió varias veces con el presidente, ostentando el supuesto cargo de Jefe del Movimiento de la Alianza de la Juventud Nacionalista, de la cual supuestamente había sido expulsado, y en la cual ejercía cada vez menos influencia.[2]​ Aun así, en 1943 dirigió una manifestación de los grupos de ultraderecha en Buenos Aires, protestando contra la actitud de la presidencia de Ramón S. Castillo, que conservaba la neutralidad durante la Segunda Guerra Mundial. Los manifestantes exigían la incorporación del país al Eje y gritaron consignas, antiestadounidenses, antibritánicas, además de reclamar "¡Muerte a los judíos!"[4]​ La respuesta del gobierno fue pasar a Molina —retirado de hecho del Ejército desde 1939— a retiro militar ese mismo año.[1]

Su influencia disminuyó mucho con la formación de la Alianza Libertadora Nacionalista, liderada por Carlos Burundarena y Juan Queraltó, que apoyó decididamente la Revolución de 1943 y participó en la formación del peronismo.[9]​ En 1951, durante la presidencia de Juan Domingo Perón y a su pedido, fue dado de baja del Ejército Argentino.[1]

Falleció en Buenos Aires en los años finales de la década de 1950.

ReferenciasEditar

  1. a b c d e f Quién es quién en la Argentina: biografías contemporáneas. Kraft. 1955. p. 426. 
  2. a b Furman, Rubén (2014). Puños y pistolas: La extraña historia de la Alianza Libertadora Nacionalista. Sudamericana. 
  3. Navarro, Marysa (1968). Los nacionalistas. Jorge Álvarez. pp. 93-95. 
  4. a b Rock, David (1995). Authoritarian Argentina. The Nationalist Movement: Its History and its Impact (en inglés). University of California Press. p. 103. 
  5. Potash, Robert A. (1981). «El general Presidente». El ejército y la política en la Argentina 1928-1945. De Yrigoyen a Perón. (en traducción al Español de original en inglés). Sudamericana. p. 145. 
  6. a b El ejército y la política en la Argentina 1928-1945. De Yrigoyen a Perón. p. 162. 
  7. a b Potash, Robert A. (1981). El ejército y la política en la Argentina 1928-1945. De Yrigoyen a Perón. (en traducción al Español de original en inglés). Sudamericana. p. 175
  8. Rosa, José María (1987). «El planteo de los tenientes coroneles». La Historia de Nuestro Pueblo. 
  9. Caviglia, Mariana (2006). Dictadura, vida cotidiana y clases medias: una sociedad fracturada. Prometeo. p. 130.