Junta Tuitiva

junta de gobierno local de La Paz formada en 1809

La Junta Tuitiva[1]​ de los Derechos del Rey y del Pueblo fue un gobierno local formado en La Paz el 16 de julio de 1809, que duró hasta el 30 de septiembre de 1809 cuando fue reemplazada por el gobierno personal de Pedro Domingo Murillo, uno de los impulsores de la junta.

AntecedentesEditar

La ciudad de La Paz —actual sede de gobierno de Bolivia— era cabecera de una intendencia y formaba parte del Virreinato del Río de la Plata; judicialmente, dependía de la Real Audiencia de Charcas, cuyo presidente ejercía una fuerte influencia en La Paz.[2]​ El 25 de mayo de ese mismo año de 1809 había estallado en Chuquisaca una revolución que había depuesto al presidente de la Audiencia, reemplazándolo por una junta de gobierno.[3]​ Los historiadores están de acuerdo en que la revuelta de Chuquisaca fue un antecedente para la revolución en La Paz,[4]​ pero que esta fue más ambiciosa, y ha llegado a ser calificada como «el primer gobierno independiente local de la América española.»[5]

Los hechos de la Revolución de julio de 1809 son recordados como un antecedente de la independencia de Bolivia,[6]​ y Murillo como uno de los máximos próceres de ese país.[7]

EventosEditar

Aprovechando que toda la atención estaba en la procesión de la patrona castrense la Virgen del Carmen y por ello se habían licenciado las tropas, los revolucionarios encabezados por Pedro Domingo Murillo apoyados por el Batallón de Milicias al mando de su segundo jefe, Juan Pedro de Indaburu, tomaron el cuartel de Veteranos, arrestaron a los oficiales y convocaron al pueblo a la plaza por medio de campanas y pidieron un cabildo abierto, solicitando que fueran separados de sus cargos el obispo de La Paz Remigio de la Santa y Ortega y el gobernador intendente interino Tadeo Dávila. Éste intentó sofocar la revuelta y se dirigió hacia el cuartel, en donde fue arrestado. El cabildo aceptó realizar esa noche un cabildo abierto admitiendo e incorporando como representantes del pueblo a Gregorio García Lanza, Juan Bautista Sagárnaga y Juan Basilio Catácora.

Tras la renuncia del gobernador y del obispo, la deposición de los alcaldes ordinarios y de los subdelegados partidarios, el cabildo secular de la ciudad dispuso que Pedro Domingo Murillo asumiera como comandante militar de la provincia con el grado de coronel, mientras que Juan Pedro de Indaburu quedó como su segundo, otorgándosele el grado de teniente coronel. Todas las deudas en favor del fisco fueron abolidas y los documentos que las avalaban fueron quemados.

El cabildo tomó el nombre de Junta Gobernadora, conformándose en una junta de gobierno consultiva de doce miembros, denominada Junta Tuitiva de los derechos del Rey y del Pueblo:

Posteriormente fueron nombrados como vocales suplentes:

Posteriormente se incorporaron los Diputados indígenas de los partidos:

Al día siguiente fueron convocados los españoles europeos en la plaza, a quienes se les hizo prestar el juramento de:

(...) hacer perpetua alianza con los criollos, no intentar cosa alguna en su daño, y defender con ellos la religión y la patria.

ProclamaEditar

El 27 de julio se aprobó el "Plan de Gobierno" de diez artículos que se considera el primer estatuto constitucional de América Latina. Se enviaron diputados a cada uno de los seis partidos de la Intendencia de La Paz. Se formaron cinco ministerios, llamados departamentos: Gobierno, Guerra, Gracia y Justicia, Hacienda y Culto[8]​.

Proclama de la Junta Tuitiva:

Se trata de un texto, con la retórica y el estilo propio de los juristas de la Academia Carolina. En esta Academia estudiaron numerosos abogados paceños que participaron en el levantamiento del 16 de julio de 1809: Basilio Catacora, Juan Bautista Sagárnaga, Manuel de Oma y Echevarría, Gregorio Lanza, Tiburcio León de la Barra, Joaquín de la Riva, Felipe de la Riva, Juan Pórcel; Manuel Ortiz, Federico de Castro, José Aliaga,Bartolomé Andrade, Gabino Estrada, Baltasar Alquiza, Crispín Santos Diez de Medina y Gerónimo Calderón de la Barca. Todos ellos estudiaron en Chuquisaca y precisamente ahí entraron en contacto con las redes independentistas y estuvieron con varios de los más importantes revolucionarios sudamericanos.

Compatriotas: Hasta aquí hemos tolerado una especie de destierro en el seno mismo de nuestra patria; hemos visto con indiferencia por más de tres siglos sometida nuestra primitiva libertad al despotismo y tiranía de un usurpador injusto que, degradándonos de la especie humana, nos ha mirado como a esclavos; hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez que se nos atribuye por el inculto español, sufriendo con tranquilidad que el mérito de los americanos haya sido siempre un presagio de humillación y ruina. Ya es tiempo, pues, de sacudir yugo tan funesto a nuestra felicidad, como favorable al orgullo nacional español. Ya es tiempo, en fin de levantar el estandarte de la libertad en estas desgraciadas colonias, adquiridas sin el menor título y conservadas con la mayor injusticia y tiranía. Valerosos habitantes de La Paz y de todo el Imperio del Perú, revelad vuestros proyectos para la ejecución; aprovechaos de las circunstancias en que estamos; no miréis con desdén la felicidad de nuestro suelo, ni perdáis jamás de vista la unión que debe reinar en todos, para ser en adelante tan felices como desgraciados hasta el presente.

El manuscrito original, escrito en Chuquisaca (La Plata) fue enviado a La Paz para promover la revolución. Hoy se encuentra en el Archivo General de la Nación Argentina, en Buenos Aires, entre los papeles incautados y enviados a las autoridades del Virreinato del Río de La Plata, del que dependía la Real Audiencia de Charcas.

La junta envió un oficio al gobernador de Potosí explicando su accionar:

Si este Pueblo reunido con todas sus jerarquías que lo forman pidió a voces la deposición de sus autoridades, fue porque le eran sospechosas y caminaban de acuerdo con otros jefes de este Reino para realizar sus miras infames y ambiciosas.

Reacción realistaEditar

Mientras tanto el intendente de Potosí, Francisco de Paula Sanz, desconoció a la Audiencia de Charcas que había emitido un silogismo independentista, enviado la famosa Proclama a La Paz y apoyado a la Junta Tuitiva de La Paz. Procedió entonces en Potosí a separar a los oficiales americanos del Batallón de Cívicos e hizo arrestar a varios simpatizantes de la Audiencia independentista, entre ellos a los jefes del Batallón de Azogueros. Pidió ayuda al virrey del Perú José Fernando de Abascal y Sousa. El presidente interino de la Real Audiencia del Cuzco, brigadier José Manuel de Goyeneche, por instrucción del virrey Abascal, ofreció al virrey del Río de la Plata Baltasar Hidalgo de Cisneros sus fuerzas militares para actuar sobre los sublevados de La Paz y de Chuquisaca. Cisneros aceptó el 21 de septiembre pidiendo que se coordinara con el general Vicente Nieto quien había sido nombrado presidente de la Audiencia de Charcas.

Abascal envió al gobernador de Huarochiri coronel Juan Ramírez Orozco a tomar el mando de las tropas en la frontera de la Intendencia de Puno y la de La Paz. Estableciéndose el campamento en el pueblo Zepita, a donde envió una compañía del Regimiento veterano Real de Lima y milicias de Arequipa, Cuzco y Puno. La vanguardia al mando del coronel Piérola desalojó a los revolucionarios del puente sobre el río Desaguadero, límite entre los virreinatos.

El 20 de septiembre Goyeneche se puso en marcha hacia el Campamento de Zepita, mientras que el gobernador intendente de Potosí Paula Sanz movilizaba sus tropas hacia Chuquisaca y Cisneros enviaba un contingente desde Buenos Aires de casi un millar de soldados al mando del nuevo presidente de la Audiencia de Charcas general Vicente Nieto y del subinspector general Bernardo Lecocq.

Las tropas partieron de Buenos Aires el 4 de octubre de 1809, incorporando algunos soldados en Salta. Participaban soldados veteranos de Dragones, del Regimiento Fijo de Infantería y del Real Cuerpo de Artillería, una compañía de marina y tropas milicianas de Patricios, Arribeños, Andaluces, Montañeses y Artilleros de la Unión.

EnfrentamientosEditar

La Junta Tuitiva organizó la defensa de La Paz y envió a Victoriano Lanza a Chuquisaca para pedir auxilios mientras intentaba propagar la insurrección en otras ciudades. El material militar existente en la ciudad sólo era de 800 fusiles y 11 piezas de artillería. Goyeneche recibía secretamente bagajes del subdelegado de Larecaja Francisco Mutari, quien le servía de contacto con sus partidarios en La Paz. El 25 de septiembre fue abortada una contrarrevolución realista encabezada por Francisco San-cristóbal, quien fue arrestado. El 30 de septiembre fue disuelta la Junta Tuitiva, asumiendo Pedro Domingo Murillo el mando político y militar, disolviéndose también el escuadrón de Húsares. El 12 de octubre fue sofocado un nuevo intento contrarrevolucionario realista.

El 13 de octubre Goyeneche abandonó el Campamento de Zepita rumbo a La Paz, mientras el 15 de octubre Murillo trasladó las tropas y la artillería a Chacaltaya, excepto una compañía que permaneció custodiando la ciudad. De esa compañía se apoderó Juan Pedro de Indaburu el 18 de octubre, pasándose a los realistas, capturando a varios revolucionarios y haciendo ahorcar al día siguiente a Pedro Rodríguez. Murillo entró con las tropas en la ciudad, siendo herido Indaburu y ejecutado por Antonio de Castro, mientras las tropas saqueaban La Paz, retirándose ese mismo día hacia Chacaltaya.

El 25 de octubre Goyeneche atacó con artillería Chacaltaya, por lo que los revolucionarios huyeron hacia el Partido de las Yungas abandonando la artillería, 200 fusiles y posibilitando la entrada de Goyeneche en la ciudad ese mismo día. Desde allí envió al coronel Domingo Tristán con una división de 100 hombres hacia los Yungas, en donde entre octubre y noviembre de 1809 derrotó a Victorio García Lanza en los combates de Irupana y Chicaloma entrando en La Paz el 11 de noviembre.[9]​ Luego de este último fueron ejecutados Lanza y Antonio de Castro poniendo sus cabezas en picas. Mientras Murillo fue apresado en los primeros días de diciembre en Zongo. Luego también apresaron a muchos otros revolucionarios.[10]

RepresiónEditar

 
Ejecución de Pedro Murillo, por Joaquín Pinto.

Tras dominar la insurrección, Goyeneche ordenó el juzgamiento de los revolucionarios. El virrey Cisneros le ordenó que «procediese contra los reos pronta y militarmente aplicándoles todo el rigor de la ley». Mientras que el general Vicente Nieto pedía «practicar el pronto, ejecutivo y veloz escarmiento». Diez de los cabecillas fueron ahorcados, otros fueron degollados y sus cabezas clavadas en picas colocadas en la vía pública y otros fueron puestos en prisión o desterrados a las islas Malvinas y a las Filipinas, a todos se les confiscaron los bienes. En total se hicieron 86 procesos hasta marzo de 1810.[11]​ Los ejecutados el 29 de enero de 1810 fueron: Basilio Catacora, Buenaventura Bueno, Melchor Jiménez, Mariano Graneros, Juan Antonio Figueroa, Apolinar Jaén, Gregorio García Lanza, Juan Bautista Sagárnaga y Pedro Domingo Murillo quien, según una leyenda que fue difundida en La Paz, antes de su ejecución en la horca pronunció las siguientes palabras:

Compatriotas, yo muero, pero la tea que dejo encendida nadie la podrá apagar, ¡viva la libertad![12]

El 7 de marzo de 1810 Goyeneche salió de La Paz para retornar al Cuzco, dejando a Juan Ramírez Orozco como gobernador intendente, junto con 400 hombres.

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. Tuitivo, va: de acuerdo al Diccionario de la lengua española significa «que guarda, ampara y defiende.»Diccionario de la lengua española. Real Academia Española, 2020
  2. Siles Salinas, Jorge (2009). Historia de la independencia de Bolivia. Plural. pp. 19-33. 
  3. Roca, José Luis (1998). 1809, la revolución de la Audiencia de Charcas en Chuquisaca y en La Paz. Plural editores. p. 19. ISBN 9788489891326. 
  4. Ríos de Reyes, Evelyn (2002). Antecedentes de la revolución del 16 de julio de 1809 en La Paz. Plural editores. p. 73. ISBN 9789990564679. 
  5. Albarracín Millán, Juan (2002). La dominación perpetua de Bolivia: la visión chilena de Bolivia en el Tratado de 1904. Plural editores. p. 64. ISBN 9789990563559. 
  6. Klein, Herbert S. (2016). Historia mínima de Bolivia. El Colegio de México AC. p. sección 8. ISBN 9786074629217. 
  7. Sanabria G., Floren (1990). Murillo y la Revolución del 16 de julio: con breves biografías de los próceres de nuestra independencia. Proinsa. 
  8. Roca, José Luis (1998). 1809, la revolución de la Audiencia de Charcas en Chuquisaca y en La Paz. Plural editores. p. 78. 
  9. «ra52 - Revista Andina». 
  10. 16 de julio de 1809, la primera revolución independentista del continente.
  11. «Levantamiento de La Paz-1809.»
  12. «Movimientos precursores de la emancipación.»

BibliografíaEditar

  • Clément Thibaud, La Academia Carolina y la independencia de América, Los abogados de Chuquisaca (1776-1809), Editorial Charcas, Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, Biblioteca y Archivo Nacionales de Bolivia, 2010