Juntas Castellanas de Actuación Hispánica

Las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica (JCAH) fueron un partido político español de ideología fascista fundado en Valladolid el 9 agosto de 1931 por Onésimo Redondo. Tuvo una escasa militancia que no llegó más allá de los límites de la provincia de Valladolid y una corta existencia. En octubre de ese mismo año se integró en las nuevas Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS) creadas junto con el grupo organizado en Madrid por Ramiro Ledesma Ramos y que se expresaba a través de la revista La Conquista del Estado. Fue el primer partido español de ideología netamente fascista.

Juntas Castellanas de Actuación Hispánica
Líder Onésimo Redondo
Fundación 9 de agosto de 1931
Disolución 10 de octubre de 1931
Ideología Fascismo[1]
Ultranacionalismo español[2]
Catolicismo tradicionalista[2]
Agrarismo[3]
Antisemitismo[4]
Sucesor Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS)
Sede Valladolid
País España
Publicación Libertad

Su órgano de comunicación fue el semanario Libertad.[5][6]

AntecedentesEditar

 
Vista de Mannheim, ciudad en la que Onésimo Redondo conoció el nacionalsocialismo.

El fundador y líder del partido fue Onésimo Redondo. Este era un hombre de extracción rural procedente de un ámbito castellano, conservador y clerical. En 1928 trabajó como lector de español en el Colegio Católico de Mannheim, donde entró en contacto con las actividades e ideología del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, que le impresionaron aunque sin llegar a hacerle abandonar su catolicismo. Ello le llevó a desarrollar una ideología marcada por tres objetivos básicos: la unidad nacional, la justicia social y la primacía de los que consideraba tradicionales «valores hispánicos».[7]

Durante 1930 y 1931 organizó un sindicato de remolacheros en la provincia de Valladolid, lo que le permitió contactar con el sindicalismo. Se sentía muy identificado con la lucha de los pequeños agricultores castellanos, y era hostil al separatismo burgués catalán y vasco, a los movimientos obreros izquierdistas, a los grandes financieros y a los políticos liberales anticlericales. Propugnaba una rebelión de los campesinos y comerciantes católicos de la España interior contra los liberales descreídos de las grandes ciudades para salvar la nación y acabar con las tendencias egoístas, «pornográficas» y «judías». Creía que la actividad económica podía ser controlada por sindicatos autónomos pero organizados a nivel nacional. Aunque había sido miembro de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas en el pasado, en ese momento era partidario de organizar un movimiento juvenil revolucionario, nacionalista y violento.[8]​ Políticamente había apoyado a la candidatura monárquica en las elecciones municipales de abril de 1931. Después había ayudado a poner en marcha la sección vallisoletana de Acción Nacional, pero el acatamiento de este partido católico al nuevo orden establecido decepcionó al joven, que deseaba una oposición más radical a la República.[2]

El 13 de junio de 1931 fundó en Valladolid el semanario Libertad, con el que propagó sus ideas, que propugnaban tanto la destrucción de la burguesía liberal como la lucha contra la legislación anticlerical de la II República. En el número 17 afirmaba:

La coeducación o emparejamiento escolar es un crimen ministerial contra las mujeres decentes. Es un capítulo de la acción judía contra las naciones libres. Un delito contra la salud del pueblo que deben penar con su cabeza los traidores responsables.

También sostenía que España estaba ya sumida en una guerra civil y que la juventud debía prepararse para la lucha:

La juventud debe ejercitarse en la lucha física, debe amar por sistema la violencia. La violencia nacional es justa, es necesaria, es conveniente. Es una de nuestras consignas permanentes la de cultivar el espíritu de una moral de violencia, de choque militar.

Redondo conoció la publicación de Ramiro Ledesma La Conquista del Estado, por la que sintió un interés que era correspondido por su colega.[8]

 
Las JCAH contaron con algunos estudiantes de la Universidad de Valladolid.

Las JuntasEditar

El 9 de agosto de 1931, Redondo fundó las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica, una organización política que debía servir para llevar sus ideas a la práctica. Sus primeros afiliados fueron algunos seguidores suyos de los alrededores de Valladolid y varios estudiantes radicales.[9]​ Entre ellos estaban su hermano Andrés, Emilio Gutiérrez Palma, Narciso García Sánchez y los hermanos Jesús y Francisco Ercilla.[1]​ Otros afiliados fueron José Antonio Girón, Carlos Sanz, Manuel González Vicén, Elías Iglesias, Fernando Bulnes y Javier Martínez de Bedoya.[10]​ Los dirigentes intentaron captar a un número de seguidores suficiente para formar milicias de acuerdo a los cánones fascistas, para lo que convocaban a la juventud a la conquista del poder político, ya que era el único colectivo al que consideraba «incontaminado» por el liberalismo y el marxismo.[11]

La organización era católica y anticomunista y su lema era «Tradición y renovación». Uno de sus objetivos era «la revolución hispánica, que no ha comenzado, que es urgente, que es necesaria para la salvación de todos, que tiene que correr a cargo de una promoción juvenil inflamada de anhelo de engrandecer a España». Aunque con diferencias ideológicas con el grupo de Ledesma, la ideología fascista estaba presente.[12]​ No obstante, las JCAH tenían un carácter más defensivo que el colectivo formado en torno a La Conquista del Estado, de sesgo más revolucionario. Redondo consideraba necesaria la participación de la juventud en la actividad política entendida como «milicia cívica».[13]

AgrarismoEditar

Para ganar el apoyo de los pequeños propietarios agrícolas, Redondo exponía un ruralismo regeneracionista inspirado en Joaquín Costa y Macías Picavea.[10]Libertad lanzó como grito de la «nueva Revolución» el de «¡Castilla, salva a España!». La Castilla idealizada de las Juntas era la de los pequeños propietarios agrarios; una sociedad rural en la que pervivía el catolicismo tradicional. Incluía las pequeñas ciudades, pero no la gran capital que era ya Madrid. Redondo se oponía a la reforma agraria preconizada por los republicanos y, en particular, al reparto de tierras a los campesinos carentes de ellas. Proponía a cambio una orientación agrícola de la política económica exterior, la intervención estatal para mantener estable el precio del cereal, la creación de un banco agrario, la oferta de créditos baratos a los campesinos, el fomento de nuevos cultivos, la extensión de los regadíos y la reconstitución de los patrimonios comunales eliminados por la desamortización.[14]

AntisemitismoEditar

 
La literatura antisemita influyó en Redondo y sus JCAH.

Aunque en España pervivió durante siglos un residuo de antijudaísmo de raíz religiosa, el antisemitismo no era un componente fundamental en la extrema derecha española. Sin embargo, en los años 30, la radicalización política hizo que lo «judío» se uniera a la masonería y al marxismo como «enemigos interiores» a combatir. Para entonces, ya se había difundido por toda Europa el libelo conocido como Los protocolos de los sabios de Sión. Sus tesis fueron repetidas por Henry Ford en su libro El judío internacional, que fue editado varias veces en España. Con base en este último, Redondo publicó dos artículos en Libertad: «El peligro judío» el 27 de junio de 1931, y «El judío internacional. Intervención de los hebreos americanos en la revolución rusa» el 28 de septiembre. En ellos hizo referencias denigrantes hacia el judaísmo y añadía insultos dedicados a los políticos republicanos y socialistas. Otros dirigentes de las Juntas hicieron comentarios sobre el «espíritu judío de Marx y Lenin».[15]

En otro artículo publicado el 24 de julio y titulado «La próxima quema de conventos», Redondo proponía medidas explícitas para acabar con los enemigos de España:

Por eso proponemos que, en la defensa, se dirijan los tiros a la cabeza de los verdaderos responsables, de esos tipos que fundan con dinero judío —¡y quien sabe si del mismo Estado español!— esas publicaciones: entre ellos se encuentra la famosa vieja que tenemos de Ministro de Bellas Artes.[nota 1]

Los escritos de Redondo, sin embargo, carecían de capacidad para identificar claramente al adversario, lo que perjudicó su actividad proselitista.[16]

ProyectoEditar

El propósito de las JCAH era instaurar una dictadura nacional que liquidase el parlamentarismo y acabase con la amenaza marxista. El partido no se autodenominaba como fascista, ya que consideraba que su proyecto de «revolución hispánica» era completamente original, aunque reconocía que el fascismo perseguía similares objetivos.[17]

El partido se ocupó mucho de teorizar acerca de la legitimidad del uso de la violencia. Consideraba que era obligación del Estado frenar las amenazas existentes contra la unidad nacional. Pero ante la inoperancia del gobierno para frenar la violencia revolucionaria, los ciudadanos estaban autorizados a usarla a través de milicias nacionales.[18]

Creación de las JONSEditar

Las pequeñas JCAH estaban completamente aisladas en Valladolid y carecían de contactos en Madrid.[9]​ A pesar de sus esfuerzos, el grupo no pasaba de treinta o cuarenta miembros, profesionales liberales, agricultores y universitarios como José Antonio Girón de Velasco.[19]​ Puesto que Ledesma se había quedado sin recursos económicos, ambos grupos contactaron en septiembre de 1931 porque consideraban que se necesitaban el uno al otro. A pesar de sus diferencias, tanto el católico Redondo como el subversivo Ledesma eran nacionalistas, revolucionarios, antimarxistas y autoritarios. La unión de ambos grupos era necesaria para su supervivencia. En consecuencia, el ejemplar del 10 de octubre de La Conquista del Estado anunció la fusión de ambos grupos para formar las nuevas Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista. Así nació la primera organización política de ideología expresamente nacional-sindicalista.[9]

Véase tambiénEditar

NotasEditar

  1. La alusión era al ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes Marcelino Domingo, y le valió a Redondo una demanda judicial. (Rodríguez Jiménez, 2000, p. 101)

ReferenciasEditar

BibliografíaEditar