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Ley de Debye

Una ley científica es una proposición científica en la que se afirma una relación constante entre dos o más variables o factores, cada uno de los cuales representa una propiedad o medición de sistemas concretos. También se define como regla y norma constantes e invariables de las cosas, surgida de su causa primera o de sus cualidades y condiciones. Por lo general se expresa matemáticamente o en lenguaje formalizado. Las leyes muy generales pueden tener una prueba indirecta testeando proposiciones particulares derivadas de ellas y que sean verificables. Los fenómenos inaccesibles reciben una prueba indirecta de su comportamiento a través del efecto que puedan producir sobre otros hechos que sí sean observables o experimentables.

En la arquitectura de la ciencia la formulación de una ley es un paso fundamental. Es la primera formulación científica como tal. En la ley se realiza el ideal de la descripción científica; se consolida el edificio entero del conocimiento científico: de la observación a la hipótesis teórica-formulación-observación-experimento (ley científica), teoría general, al sistema. El sistema de la ciencia es o tiende a ser, en su contenido más sólido, sistema de las leyes.[1]

Diferentes dimensiones que se contienen en el concepto de ley:[2]

  • La aprehensión meramente descriptiva
  • Análisis lógico-matemático
  • Intención ontológica

Desde un punto de vista descriptivo la ley se muestra simplemente como una relación fija, entre ciertos datos fenoménicos. En términos lógicos supone un tipo de proposición, como afirmación que vincula varios conceptos relativos a los fenómenos como verdad.[3]​ En cuanto a la consideración ontológica la ley como proposición ha sido interpretada históricamente como representación de la esencia, propiedades o accidentes de una sustancia. Hoy día se entiende que esta situación ontológica se centra en la fijación de las constantes del acontecer natural, en la aprehensión de las regularidades percibidas como fenómeno e incorporadas en una forma de «ver y explicar el mundo».[4]

El problema epistemológico consiste en la consideración de la ley como verdad y su formulación como lenguaje y en establecer su «conexión con lo real», donde hay que considerar dos aspectos:

  • El término de lo real hacia el cual intencionalmente se dirige o refiere la ley, es decir, la constancia de los fenómenos en su acontecer como objeto de conocimiento. Generalmente, y de forma vulgar, se suele interpretar como «relación causa/efecto» o «descripción de un fenómeno». Se formula lógicamente como una proposición hipotética en la forma: Si se da a, b, c.. en las condiciones, h, i, j... se producirá s, y, z...[5][6]

Índice

DescripciónEditar

Las leyes generales pueden demostrarse mediante pruebas indirectas comprobando proposiciones particulares verificables derivadas de ellas. Los fenómenos inaccesibles se someten a pruebas indirectas mediante valoración cualitativa y cuantitativa de la evolución del efecto que generen sobre otros hechos observables y experimentales.

  • En ciencias naturales una ley científica es una regla en la que se relacionan eventos de ocurrencia conjunta, generalmente causal, y que se ha manifestado siguiendo el método científico. Se acepta que tras una ley científica natural existe cierto mecanismo necesario propiciante de que regularmente los hechos sucedan de cierto modo.
  • En ciencias sociales una hipótesis científica confirmada se refiere a una característica común a muchos fenómenos sociales diferentes, de patrón regular o constante en el transcurso del tiempo en determinadas circunstancias. Se dice que los sujetos sociales se comportan bajo las mismas características, es decir, acordes con la ley de comportamiento. A veces se considera que algunas leyes sociales son contingentes o históricamente condicionadas.

Popper, en una concepción falsacionista de la racionalidad científica, afirmó que «toda ley natural puede expresarse con la afirmación de que tal y tal cosa no puede ocurrir».[7]

Ley científica y cienciaEditar

Los hechos que evolucionan según patrones regulares y constantes en ciencias se describen mediante una proposición lingüística o ley científica, que es un planteamiento de los hechos en toda su complejidad. Con la ciencia experimental comienza la indagación de leyes científicas vinculadas a los distintos fenómenos. Galileo Galilei (1564-1642) escribió:

Si es verdad que un efecto es consecuencia de una sola causa primaria y que entre la causa y el efecto hay un nexo firme y constante, debe concluirse, necesariamente, que donde se perciba una alteración firme y constante en el efecto, habrá una alteración firme y constante en la causa.

Galileo Galilei[cita requerida]

El físico-matemático Henri Poincaré (1858-1912) aporta una definición similar:

¿Qué es una ley? Es un vínculo constante entre un antecedente y un consecuente, entre el estado actual del mundo y su estado inmediatamente posterior.

Poincaré[cita requerida]

La actividad científica se desarrolla en función de la ley científica. De ahí que el físico Max Planck haya propuesto[cita requerida] los principios de la ciencia experimental siguientes:

I) La naturaleza existe de por sí, y el hombre no es sino una pequeña parte de ella.
II) La naturaleza es legal (satisface leyes) y la legalidad es causal (no hay azar objetivo).
III) La realidad puede conocerse de a poco, aunque jamás perfectamente.
IV) La ciencia marcha de la diversidad a la unidad, de lo subjetivo a lo objetivo, y de lo relativo a lo absoluto.

En la actualidad se sabe que existen leyes científicas tanto causales como probabilísticas o estocásticas. De ahí que en el concepto de ley científica se deban considerar ambos tipos de ley (determinista y estocástica). Se podría ampliar los fundamentos de la ciencia de Planck y proponer los siguientes (tácitamente aceptados por la mayoría de los científicos[cita requerida]):

1) Todo lo existente está regido por leyes naturales.
2) Estas leyes son invariantes en el tiempo y en el espacio.
3) La actividad del científico consiste en describirlas.
4) La existencia de estas leyes es independiente de que el ser humano las describa o no.
5) Es posible, en principio, conocer la totalidad de las leyes.

Leyes científicasEditar

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. París, Carlos (1952). Física y filosofía: El problema de la relación entre ciencia física y filosofía de la naturaleza. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Universidad de Madrid. p. 85. 
  2. París, Carlos (1992). Ciencia, tecnología y transformación social. Universitat de Valencia. p. 109. ISBN 84-370-0966-9. 
  3. Matemáticamente la aplicación de un procedimiento mensurativo cuantifica dichos datos y convierte en variables los conceptos por ellos referenciados, mientras que su relación adquiere la estructura de una función matemática. Los empiristas lógicos pensaron que la estructura afirmativa de las leyes solamente son esquemas meramente formales de funciones proposicionales que adquieren la forma de argumento al sustituir las variables por los contenidos conceptuales de la observación previamente medida. Eso hizo posible la pretensión de construcción de "el lenguaje Universal de la Ciencia" como "Proyecto Unificado".
  4. Russell, Bertrand (1982). La evolución de mi pensamiento filosófico. Madrid: Alianza. pp. 163 y ss. 84-206-1605-2. 
  5. Russell, Bertrand (1982). La evolución de mi pensamiento filosófico. Madrid: Alianza. pp. 169 y ss. 84-206-1605-2. 
  6. El hecho de la flotación de un cuerpo en un fluido, se formularía: Si un cuerpo a se encuentra sumergido en un fluido, condición h, experimentará un empuje vertical hacia arriba igual al peso del volumen de fluido que desaloja. Lo que equivale a la explicación causal de que: Un cuerpo flota en el agua porque el peso del volumen del agua que desaloja, (el volumen que ocupa el cuerpo sumergido), es mayor que el peso de todo el cuerpo (explicación esencial); o «descripción del fenómeno» de cómo sucede la flotación de un cuerpo.
  7. Echevarría, J. (1995) Filosofía de la ciencia

BibliografíaEditar

  • Galileo Galilei: Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo, Librería del Colegio, S. A.
  • Henri Poincaré: Últimos pensamientos, Ed. Espasa-Calpe Argentina, S. A.
  • Max Planck: Autobiografía científica, Ediciones Leviatán.

Enlaces externosEditar