Los Millares

Bien de Interés Cultural

El yacimiento arqueológico de Los Millares es un asentamiento prehistórico de la Edad del Bronce (3.200-2.200 a. C), formado por el poblado y su necrópolis con una extensión de 6 y 13 hectáreas respectivamente. Situado en el municipio de Santa Fe de Mondújar (Almería), se localiza sobre un gran espolón amesetado que forma el Río Andarax y la Rambla de Huéchar sobre la que se construyó un poblado con 4 líneas de muralla, una necrópolis formada por unas 80 tumbas colectivas y una doble línea de fortines que controlan visualmente los accesos a todo el conjunto arqueológico.

Los Millares
Despoblado de Los Millares
Cuenco de Los Millares.png
Localización geográfica/administrativa
Macizo Sierra de Gádor
Situación 36°57′44.61″N 2°31′37.05″O / 36.9623917, -2.5269583
Situación
País(es) Flag of Spain.svg España
División(es) Andalucía
Subdivisión(es) Almería
Municipio(s) Santa Fe de Mondújar
Historia del sitio
Tipo Yacimiento arqueológico
Uso original Hábitat y necrópolis
Época(s) Edad del Cobre
Cultura Cultura arqueológica de Los Millares
Eventos históricos
Fecha construcción entre 3500-3100 a. C.a.C.
Abandono o destrucción sobre 2250-2200 a. C.
Ocupante(s) 1000-1500
Hallazgos y descubrimiento
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Descubrimiento finales siglo XIX
Arqueólogo(s) Luis Siret
Dimensiones del sitio
Superficie 4-5 ha
Coordenadas 36°57′53″N 2°31′20″O / 36.964722222222, -2.5222222222222Coordenadas: 36°57′53″N 2°31′20″O / 36.964722222222, -2.5222222222222
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Índice

IntroducciónEditar

Su descubrimiento está relacionado con la construcción de la linea férrea Almería-Linares a finales del siglo XIX. El asentamiento fue descubierto e investigado por vez primera por Luis Siret y Pedro Flores centrándose en la necrópolis, diversas estructuras del poblado y el levantamiento de distintas planimetrías del conjunto y de algunos de sus fortines. Tras la publicación de los primeros trabajos la comunidad científica lo ha considerado como uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Europa para el estudio y la comprensión de la Edad del Cobre por su monumentalidad, complejidad y nivel de investigación. Durante la década de los años 40 Georg y Vera Leisner recopilaron y sistematizaron la informacion anterior siendo publicada en el corpus sobre megalitismo en el sur de la Península Ibérica Die Megalithgräber der Iberischen Halbinsel. Der Südden (1943).

Tras décadas de abandono los profesores Antonio Arribas y Martín Almagro realizaron otra serie de intervenciones, centradas en parte en una extensa área de la necrópolis, reexcavando las tumbas anteriores, e iniciándose por primera vez la excavación del tramo central de la Línea I de la muralla, que puso al descubierto la verdadera dimensión y complejidad del poblado y sus murallas.

Desde la década de los 80 la Universidad de Granada, bajo la dirección de Antonio Arribas y Fernando Molina, ha desarrollado un proyecto centrado en la investigación sistemática de Los Millares definiéndose la organización interna del poblado, su secuencia cronológica, el estudio de los fortines, centrados estos últimos fundamentalmente en los Fortines I y V. Asímismo, se ham desarrollado numerosos estudios e investigaciones sobre antracología, carpología, arqueozoología y geoarqueología que ofrecen una visión más exacta sobre el paleoambiente, la economía y los modos de vida en el poblado de Los Millares y su entorno.

La Junta de Andalucía al mismo tiempo ha financiado diversos trabajos de conservación del yacimiento arqueológico que culminaron con una consolidación de todas las estructuras arqueológicas presentes en el poblado -líneas de murallas, cabañas, etc.-, así como diversas intervenciones en los Fortines I y V, la rehabilitación de la Venta de Los Millares Centro de Recepción, que alberga una exposición permanente sobre la investigación llevada a cabo en el asentamiento. Del mismo modo, durante el año 2005 también se impulsó un proyecto de difusión como la construcción ex novo de un Espacio Didáctico que recrea un área de la necrópolis, la muralla y diversos espacios dómésticos del yacimiento a escala real. Recientemente se ha incorporado las técnicas de realidad aumentada (AR) en la que mediante técnicas 3D los visitantes pueden conocer in situ una reconstrucción integral de diversas tumbas colectivas y la Línea I de la muralla.

El yacimiento arqueológicoEditar

 
Recreación de Los Millares en su momento de apogeo.

El pobladoEditar

El poblado de Los Millares está formado por tres líneas de muralla concéntricas, así como una ciudadela en el espacio más interno protegida por una muralla que la rodea. Situado sobre un espolón amesetado fue elegido por su posición estratégica, que controla el acceso desde el mar y los pasos desde la Sierra de Gádor por la Rambla de Huéchar mediante la construcción de una doble línea de fortines. 

El poblado se localiza al interior de las murallas observándose cabañas de tipo circular, cuyas dimensiones pueden oscilar entre los 2,5 a los 6,20 metros. Estas se construyen mediante zócalos de mampostería de piedra trabadas con barro sobre los que alzaban paredes de barro y cañizos. La cubierta, construida a base de ramajes, materias vegetales (espartos, taray, etc.) y barro, era soportada por las paredes y una serie de postes situados en el interior de las cabañas. El interior de las viviendas presenta hogares, bancos adosados a las paredes y pequeños recintos delimitados con lajas de piedra hincadas verticalmente que sirvieron para colocar vasijas de almacenamiento, junto a áreas de molienda de cereal. Asociadas a las cabañas también se han podido documentar fosas de distinto tamaño interpretándose en unos casos como silos y en otros como cisternas

Junto a las viviendas destacan otro tipo de estructuras como son diversos talleres metalúrgicos y el edificio singular. El taller metalúrgico mejor conservado se localiza junto a la línea III del poblado, de forma cuadrangular, con unas dimensiones de 8 por 6,50 metros.

Al interior destacan los restos de varias estructuras: una fosa donde se hallaron restos de mineral de cobre, un horno delimitado por un anillo de barro endurecido por el fuego con un hueco mayor en la parte central para introducir la vasija-horno donde la malaquita y la azurita se fundía y una estructura de lajas de piedra, situada junto a una de las esquinas de entrada al edificio. 

Por otro lado, destaca el edificio singular, que ocupa la parte central de la explanada mas interna en el interior de la Línea III, cuyas dimensiones superan al resto de las estructuras documentadas hasta el momento en el yacimiento. Así, este edificio se ha interpretado como un palacio-almacén, un edificio de carácter religioso o un edificio singular. Asimismo, otras estructuras relevantes son los restos de una antigua conducción de agua o canal que trascurría por la necrópolis hasta llegar a la parte más interna del poblado y varios espacios aún sin excavar que son interpretados como cisternas para el almacenamiento de agua. 

La ciudadela correspondiente al espacio más interno del asentamiento. Esta posee otra muralla que la rodea, quedando aislada del resto del poblado, según describen las curvas de nivel del terreno. En este lugar se localiza una de las cisternas localizada ya durante las excavaciones de Luis Siret

Cada uno de los espacios anteriores queda rodeado por una muralla, existiendo hasta cuatro Líneas diferentes de muralla (Línea I, II, III, IV), que corresponderían a sucesivas ampliaciones del poblado. Destacan por su monumentalidad y complejidad la Línea I o Muralla Exterior que presenta varios accesos, destacando la Barbacana o Puerta Central. Construida al comienzo como una simple entrada al poblado abriendo un vano en la muralla, se fue complicando paulatinamente hasta convertirse en una gran puerta monumental formada por dos antenas que se extienden hacia el exterior de la muralla; y la Puerta Sur localizada a unos 100 m de la anterior, formada por otra pequeña barbacana con acceso lateral desde ambos lados. 

Dentro del proceso evolutivo de Los Millares se observan, al menos, 4 fases:

  1. Cobre Antiguo. Los inicios de Los Millares datan de este momento fechado en el yacimiento hacia el 3.200-3.100 a.C. El poblado ocupa la parte más interior del espolón que corta el rio Andarax, y construye la muralla más interna o muralla IV a modo de ciudadela. Durante este momento también se construye la muralla II.
  2. Cobre Pleno. Esta fase corresponde al apogeo del poblado produciéndose una expansión de distintas lineas de muralla y la construcción de los primeros fortines con una cronología que iría desde 3.000 a 2.600 a.C.
  3. Cobre Tardío. Durante este momento los fortines poseen una máxima expansión documentándose hasta 13 fortines que bordean todas las cadenas montañosas de alrededor. Aparecen los primeros vasos campaniformes marítimos.
  4. Cobre Final. Se produce un repliegue en el poblado reduciéndose la población en la ciudadela interior y algunos fortines. Al final de este período se produce una crisis social y política cuyas causas han sido explicadas de diversas formas: conflictos o desastres naturales -terremotos, y/o desplazamiento de las fuentes de agua que llegan a Los Millares.
 
Edificio de planta cuadrada de Los Millares identificado como taller metalúrgico.

EconomíaEditar

Entre los cultivos principales se daban los cereales (trigo y cebada) y las leguminosas (haba y lenteja). La cabaña ganadera estaba constituida por cabras, ovejas, bóvidos y équidos, de los cuales no solo se extraerían carne y pieles, sino que se obtendrían numerosos recursos secundarios, como son la leche (y su derivado el queso), el estiércol, la tracción y la carga. Asimismo, la caza (ciervos, jabalíes, uros, etc) tendría un peso sustancial en la dieta, aportando hasta una quinta parte de la carne consumida.[1]

Aunque la mayoría de las actividades artesanales se realizaban en los entornos domésticos, la producción de algunos bienes hubo de requerir la presencia de especialistas; este sería el caso de algunas cerámicas muy homogéneas y la razón de la existencia del edificio de planta cuadrada de la parte superior del poblado, identificado como un taller metalúrgico. La presencia en los enterramientos de campaniformes marítimos, marfil y cáscaras de huevos de avestruz indica la existencia de redes comerciales que llegaban al Atlántico y el Norte de África.[2]

Los artefactos de cobre fundido son muy pocos y, básicamente, hachas planas, cinceles o puñales triangulares. La mayor parte de los útiles se fabricaban en piedra, tallada (puntas de flecha bifaciales o alabardas) o pulida (hachas, azuelas e ídolos). También se utilizaban el hueso y el asta para realizar punzones, agujas o botones. La cerámica es habitualmente tosca y lisa, abarcando básicamente cuencos, platos y cubiletes, aunque también hay vasos simbólicos (con oculados y soliformes) y campaniformes.[2]

SociedadEditar

 
Enterramiento de Los Millares.

Gracias al estudio de los restos hallados en la necrópolis los investigadores han llegado a la conclusión de que ésta era una sociedad en proceso de jerarquización. Según Chapman, aunque las sepulturas son colectivas y, por tanto, representativas de un grupo familiar, entre ellas hay claras diferencias, que se aprecian en su mayor o menor complejidad arquitectónica y en la riqueza de los ajuares que contienen. Además, las tumbas más complejas y ricas se encuentran más cerca de la muralla. En el interior de ellas se ha detectado una cierta compartimentación del espacio y no todos los miembros de la comunidad eran enterrados en ellas (se han hallado unos mil esqueletos). Todo ello lleva a suponer (a falta de pruebas categóricas) que unas incipientes élites, los grandes hombres, comenzaban a diferenciarse del resto de la población.[3]

Los grupos de Los MillaresEditar

 
Mapa del yacimiento en OpenStreetMap

Los yacimientos calcolíticos del sudeste se extienden por Almería, Granada, Murcia y Alicante, provincias que componen, actualmente, el área más seca de toda Europa. Son asentamientos de una hectárea normalmente y con un cierto nivel de urbanización, dedicados a la explotación de sus respectivos territorios: Almizaraque (Bajo Almanzora), Terrera Ventura (Tabernas), El Tarajal (Campo de Níjar), El Malagón, Las Angosturas, Cerro de la Virgen, Cabezo del Plomo (Mazarrón), Les Moreres (Crevillente), etc.[4]

Entre las características comunes de estos poblados destacarían:

  • Alto grado de fortificación, lo que contrasta con las poblaciones neolíticas precedentes, dispersas y con pocas protecciones.
  • Necrópolis en el exterior de los poblados, con abundancia de enterramientos megalíticos colectivos, en forma de tholos en las zonas bajas y con tipologías variadas hacia el interior.
  • Diferenciación social acusada en las tumbas.

Mientras que los poblados de las zonas cercanas al mar controlaban las vegas más fértiles, lo que indicaría una clara dedicación a la agricultura, los de las tierras altas estaban situados en pasos naturales y áreas de pastos, ideales para dominar el comercio y la ganadería.[1]

Los enterramientos se caracterizan por su gran tamaño. Suelen estar formados por una cámara circular de hasta seis metros de diámetro cubierta por una falsa cúpula, cámaras laterales secundarias, corredores de acceso divididos en secciones por unas losas perforadas y un túmulo de tierra recubriéndolo todo.[5]

 
Cuenco de Los Millares decorado con ciervos (M.A.N., Madrid).

InterpretacionesEditar

A grandes rasgos, dos han sido las líneas de interpretación mediante las cuales se ha querido explicar el aumento de la complejidad cultural durante el Calcolítico en el sudeste ibérico:

  • la tesis difusionista u orientalista;
  • la explicación evolucionista o autoctonista.

Los hermanos Siret fueron los primeros que introdujeron el término colonia para designar los asentamientos del sudeste español. Posteriormente, Bosch Gimpera los relacionó con unos supuestos grupos norteafricanos que habrían llegado durante el Neolítico a la región. Georg y Vera Leisner retornaron a la idea de que la llegada de colonos orientales estuvo en el origen de la complejidad cultural en la región.[6]

Pero los materiales de importación oriental más antiguos encontrados en España son unas cerámicas micénicas halladas en Córdoba y datadas hacia el 1300 a.C. (las dataciones calibradas de Carbono 14 sitúan Los Millares entre 3100-2200 a.C.). Por otro lado, los ídolos oculados, la cerámica acanalada o pintada y las coladas de cobre del sudeste peninsular tienen características propias, diferentes de los supuestos modelos orientales.[7]

Así que los investigadores no han tenido más remedio que reformular sus teorías y, actualmente, la mayoría de los estudiosos opinan que los cambios culturales y sociales que se dieron en el área de Los Millares durante la Edad del Cobre fueron consecuencia de una evolución autóctona. El problema está en la falta de datos arqueológicos que, por ahora, impiden ofrecer una imagen más completa del alcance de esta evolución.[7]

Galería fotográficaEditar

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. a b Delibes, Germán; Fernández-Miranda, Manuel. Los orígenes de la civilización. El Calcolítico en el Viejo Mundo. pp. 161,164-165. 
  2. a b Delibes, Germán; Fernández-Miranda, Manuel. Los orígenes de la civilización. El Calcolítico en el Viejo Mundo. pp. 166-167. 
  3. Delibes, Germán; Fernández-Miranda, Manuel. Los orígenes de la civilización. El Calcolítico en el Viejo Mundo. pp. 163,168-169. 
  4. Delibes, Germán; Fernández-Miranda, Manuel (1993). «Los orígenes de la civilización. El Calcolítico en el Viejo Mundo». Madrid (primera edición) (Editorial Síntesis). pp. 156-158,160. ISBN 84-7738-181-X. 
  5. Delibes, Germán; Fernández-Miranda, Manuel. Los orígenes de la civilización. El Calcolítico en el Viejo Mundo. pp. 162-163,166. 
  6. Hernando Gonzalo, Almudena (1987-88). «Interpretaciones culturales del Calcolítico del sureste español. Estudio de las bases teóricas». Cuadernos de Prehistoria de la Universidad de Granada (12-13): 41-51. 
  7. a b Delibes, Germán; Fernández-Miranda, Manuel. Los orígenes de la civilización. El Calcolítico en el Viejo Mundo. pp. 169-171. 

BibliografíaEditar

  • Barandiarán, I. et. al. (1998). Prehistoria de la Península Ibérica. Ed. Ariel (Ariel Prehistoria), Madrid. 
  • Fernando Molina, Juan Antonio Cámara (2005). Los Millares. Dirección General de Bienes Culturales, Sevilla. 
  • Robert Chapman (1991). La Formación de las Sociedades Complejas. El sureste de la Península Ibérica en el marco del Mediterráneo Occidental. Ed. Crítica, Barcelona. ISBN 84-7423-517-0. 

Enlaces externosEditar