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Escultura de la Madremonte en el Jardín Botánico de Medellín.

La Madremonte, llamada también la Madreselva, es un personaje legendario del folclor colombiano, presente en diversas regiones como Antioquia, Andes centrales y occidentales de Colombia, y los valles del Magdalena y el Cauca. Es descrita de diversas formas, generalmente una mujer que cuida de los montes y las selvas, y tiene poderes sobre el clima y la vegetación. Su origen proviene de antiguas deidades indígenas suramericanas que representan a la «Madre Tierra».

Su descripción varía, desde un monstruoso ser femenino cubierto de musgos, ramas y bejucos, de ojos encendidos, hasta una mujer joven, hermosa, elegante y alta, vestida y coronada de ramajes y plantas, o bien, una anciana huesuda de largas extremidades, vestida de hojas. Se aparece en sitios pantanosos y zonas selváticas profundas cuando hay grandes tempestades, lanzando grandes alaridos que se sobreponen a los truenos. Los campesinos colombianos atribuían la turbiedad de ríos y quebradas a la Madremonte, que se bañaba en ellos durante las inundaciones y borrascas.

Al igual que otros seres similares de las mitologías indígenas, la Madremonte era una guardiana de la selva y los animales. Perseguía a cazadores, aserradores y pescadores, así como a los esposos infieles y a los que peleaban por los límites de las propiedades, a quienes atraía con sus gritos hacia las zonas boscosas. Perdía a las personas en las selvas y se llevaba a los niños, y era responsable de transmitir enfermedades por medio del agua. Se le podía espantar enfrentándosele cara a cara, azotándola con ramas de tabaco y sin demostrarle temor.

En la región de Antioquia, se ha relacionado el mito de la Madremonte con la diosa Dabaibe de los pueblos catío, nutabae y chocoe, cuyo poder divino se centraba en los bosques, ríos y huracanes de la región del Atrato. La figura de la Madremonte tiene paralelismos con otras deidades indígenas protectoras de la naturaleza, como la andina Pachamama de Perú y Bolivia, las leyendas de María Lionza y el Capu en Venezuela, la deidad acuática Yara de la región del Amazonas, y el Caa-Yurí en Brasil.

ReferenciasEditar