Manio Valerio Máximo

militar romano, dictador y príncipe del Senado en el siglo V a. C.

Manio Valerio Máximo[a]​ fue dictador de Roma en 494 a. C. durante la primera secessio plebis. Era hermano de Publio Valerio Publícola y Marco Valerio Voluso.[1][2]

Manio Valerio Máximo

Dictador
-en el año 494 a. C.

Información personal
Nombre en latín M'.Valerius Vol.f. Maximus Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento Siglo VI a. C.juliano Ver y modificar los datos en Wikidata
valor desconocido Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 463 a. C. Ver y modificar los datos en Wikidata
valor desconocido Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padres Voluso Valerio Ver y modificar los datos en Wikidata
valor desconocido Ver y modificar los datos en Wikidata
Cónyuge valor desconocido Ver y modificar los datos en Wikidata
Hijos Marco Valerio Máximo Lactuca Ver y modificar los datos en Wikidata

Nombramiento como dictadorEditar

Durante el periodo de descontento popular en Roma que dio origen a la primera secessio plebis, volscos, sabinos y ecuos tomaron las armas simultáneamente contra Roma. Para enfrentar la amenaza, Valerio fue nombrado dictador por el senado. Se considera que su elección se debió tanto a su temperamento moderado como a la aceptación popular que le daba el recuerdo de su difunto hermano Publio.[1]

Actuación militarEditar

Valerio solicitó la conscripción y el pueblo respondió positivamente. Alzó diez legiones (aproximadamente 45.000 hombres), un número mayor al que nunca se hubiera reclutado con anterioridad. Cuatro de estas legiones quedaron asignadas al dictador para combatir a los sabinos, que se consideraban la mayor de las amenazas militares, y tres a cada uno de los cónsules para contener a ecuos y volscos.[1]

Valerio logró la victoria contra los sabinos y fue honrado con un triunfo. Además, se le recompensó con una silla curul en el Circo Máximo para él y para sus descendientes.[3]

Secesión de la plebeEditar

Después del regreso a Roma de los ejércitos, Valerio pidió al senado que hiciera frente a los problemas de la deuda en curso que afligía al pueblo. El senado declinó actuar y el dictador se expresó con indignación:

«No me dejarán recomendar la concordia. Crean lo que digoː en breve desearán que el pueblo de Roma tenga protectores como yo. Por mi parte, ni voy a decepcionar a mis conciudadanos ni voy a ser dictador para ningún propósito. Las divisiones internas y las guerras extranjeras llevaron a la República a exigir tal magistrado. La paz está asegurada fuera e impedida en casa. Voy a ser testigo de estos trastornos como un ciudadano privado y no como dictador». - Manio Valerio Máximo , Livio, Ab urbe condita , 2,31

Dimitió como dictador y volvió a su casa, saludado por el aplauso del pueblo romano.[3]

Véase tambiénEditar

NotasEditar

  1. En latín, M'. Valerius Maximus.

ReferenciasEditar