Joaquín Vizcaíno

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Detalle de la estatua del Marqués de Pontejos en Madrid (Medardo Sanmartí, 1889).

Joaquín Vizcaíno y Martínez Moles (1790-1840), marqués consorte y viudo de Casa Pontejos, fue un militar, político y filántropo español, de ideas ilustradas y liberales, corregidor de Madrid y fundador de la primera caja de ahorros de España.

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BiografíaEditar

Perteneciente a una familia hidalga oriunda de Vicálvaro (Madrid), nació el 21 de agosto de 1790 en La Coruña, donde su padre estaba destinado como fiscal togado de la Real Audiencia de Galicia. En 1816 probó la nobleza de sus cuatro costados para ingresar en la Orden de Santiago.

Inició muy joven la carrera militar, combatió en la Guerra de la Independencia y alcanzó el empleo de capitán de Dragones. Durante el Trienio Liberal se alistó en la Milicia Nacional de Caballería, y hubo de exiliarse en 1823, tras la restauración del absolutismo. Residió casi una década en París, y también en el Reino Unido.

En 1817 había casado con Mariana de Pontejos y Sandoval, IV marquesa de Casa Pontejos, que era 18 años mayor que él y dos veces viuda. Su mujer le acompañó al exilio y murió en 1834, al poco de regresar.

De 1834 a 1836 fue corregidor de Madrid.[1]​ Al frente de este ayuntamiento promovió importantes mejoras en el empedrado, saneamiento, alumbrado y ordenación de la villa y corte. A él se debe el plantío de numerosos árboles, la instalación de baños públicos, el levantamiento de un nuevo plano de la villa, el cambio de nombre de bastantes calles, la iniciativa de rotularlas todas, la nueva numeración de las casas, etc. Muchas de estas reformas fueron inspiradas por su buen amigo Ramón Mesonero Romanos.[2]​ Fue también jefe político de la provincia.[3]

En 1838 abandonó la actividad política, y comenzó a trabajar en la creación de su obra más querida: la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, consiguiendo importantes apoyos como el del capitalista Francisco del Acebal. Esta institución benéfica fue erigida por Real Decreto del 31 de octubre de 1838, que encomendaba su dirección a una junta presidida por Vizcaíno. Abrió sus oficinas al público el domingo 17 de febrero de 1839.

Intervino también en la fundación del Ateneo y del Asilo de San Bernardino de Madrid, villa en la que falleció el 30 de septiembre de 1840, a los cincuenta años de edad.

ReconocimientosEditar

El marqués viudo de Pontejos fue muy querido del pueblo de Madrid. La villa y corte le recuerda en los odónimos de una calle y una plaza, ambas en las proximidades de la Puerta del Sol, y un paseo en el parque del Retiro. Tiene también un busto de bronce en la fuente de la plaza de Pontejos, construida en 1849 a iniciativa de Mesonero Romanos,[4]​ y en 1892 la Caja de Ahorros le erigió una estatua colosal en la plaza de las Descalzas, obra del escultor Medardo Sanmartí.

Notas y referenciasEditar

  1. Nombrado por Real Decreto del 19 de septiembre de 1834, publicado en la Gaceta del 21. La denominación de corregidor, recuperada durante la Década Ominosa y mantenida bajo el Estatuto Real para quienes encabezaban el gobierno de los grandes ayuntamientos del reino, era una reviviscencia meramente nominal de esta institución del Antiguo Régimen. Sus competencias eran más bien las de un Alcalde constitucional del régimen doceañista. Durante su ejercicio de este cargo, el marqués viudo de Pontejos tuvo como segundo, con la denominación de Alcalde, a Fernando Pérez del Pulgar, conde de Clavijo. GOE 1836, p. 62.
  2. En 1935, Mesonero propuso públicamente un ambicioso plan de reformas para la villa. El marqués le hizo una cortés visita para felicitarle y le ofreció colaborar en el gobierno municipal. Había entre ambos una gran comunión de ideas, según se desprende de las memorias del escritor, llenas de elogios a Pontejos. Ramón de Mesonero Romanos, Memorias de un setentón, natural y vecino de Madrid, t. II (ed. electrónica de CervantesVirtual).
  3. Siendo corregidor de la capital, sucedió fugazmente a Salustiano Olózaga como primera autoridad de la provincia, simultaneando ambos cargos durante algunos días de mayo de 1836. Y de nuevo fue nombrado jefe político por Real Decreto del 11 de septiembre de 1837, permaneciendo al frente de la Diputación Provincial durante poco más de un año: hasta el 18 de octubre de 1838. Loreto Maluenda Abadía, Los orígenes de la Diputación Provincial de Madrid (tesis doctoral, Universidad Complutense, 1997), vol. II, pp. 8 y 11.
  4. Guerra Chavarino, Emilio (2011). Los viajes de agua y las fuentes de Madrid. La Librería. p. 348. ISBN 9788498731194. 

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