Meryra Pepy

tercer faraón de la sexta dinastía de Egipto

Meryra-Pepy, Pepy I o Pepi I[N 2]​ fue un faraón del Antiguo Egipto, tercer rey de la Dinastía VI, que gobernó durante más de 40 años entre los siglos XXIV a. C. y XXIII a. C., hacia el final del período del Imperio Antiguo. Era hijo de Teti, el fundador de la dinastía, y accedió al trono tras el breve reinado del usurpador Userkara; su madre era Iput, probablemente hija de Unis, el último gobernante de la Dinastía V de Egipto. Pepi I, que tuvo al menos seis consortes, fue sucedido por su hijo Merenra Nemtyemsaf, o Merenra I, con el que puede haber compartido el poder en una corregencia hacia final de su reinado. Neferkara Pepy, que es posible que también fuera hijo de Pepi, sucedió a Merenra.

Meryra-Pepy
Faraón de la Dinastía VI de Egipto
PepiI-CopperStatue-Cropped.png
Reinado
Más de 40 años, en la segunda mitad del siglo XXIV a. C. o a principios del XXIII a. C.[N 1]
Predecesor Userkara
Sucesor Merenra I
Información personal
Entierro Pirámide de Pepi I
Familia
Padre Teti
Madre Iput
Consorte Anjesenpepi I, Anjesenpepi II, Nubwenet, Inenek-Inti, Mehaa, Sebwetet
Descendencia Merenra I

Durante su reinado se sucedieron numerosas complicaciones, empezando por el posible asesinato de su padre y el consiguiente reinado de Userkara. Más tarde, probablemente después de su vigésimo año de reinado, se enfrentó a una conspiración de su harén urdida por una de sus consortes, que podría haber intentado que su hijo fuera designado heredero al trono, y posiblemente a otra conspiración que involucraba a su visir hacia el final de su reinado. Enfrentado al prolongado declive del poder faraónico ante las dinastías emergentes de funcionarios locales, Pepi reaccionó con un ambicioso programa arquitectónico que incluía la construcción de templos dedicados a dioses locales y numerosas capillas dedicadas a su propio culto en todo Egipto, reforzando así su presencia en las provincias. La prosperidad de Egipto le permitió convertirse en el constructor más prolífico del Imperio Antiguo. A su vez propició la creación de pequeños centros provinciales y reclutó a funcionarios de extracción no noble para frenar la influencia de las poderosas familias locales. Continuando con la política de su padre, desplegó una red de depósitos accesibles a los enviados reales y desde los que se podían recaudar fácilmente impuestos y mano de obra. Reforzó su poder tras la conspiración del harén estableciendo alianzas con Jui, el nomarca provincial de Abidos, casándose con dos de sus hijas, Anjesenpepi I y Anjesenpepi II, y nombrando visires a la esposa de Jui, Nebet, y a su hijo Dyau. La política exterior egipcia bajo su mandato incluyó campañas militares contra Nubia, la península del Sinaí y el Levante meridional, desembarcando tropas en la costa levantina utilizando barcos de transporte egipcios. El comercio con Biblos, Ebla y los oasis del desierto occidental prosperó y Pepi emprendió expediciones mineras y de explotación de canteras en el Sinaí y en otros lugares.

Mandó construir un complejo de pirámides para su culto funerario al sur de Saqqara, junto al que construyó al menos otras seis pirámides para sus consortes. La pirámide de Pepi, que originalmente medía 52,5 m de altura, y el gran templo que la acompañaba, seguían la disposición habitual heredada de finales de la Dinastía V. El corpus más extenso de Textos de las Pirámides del Imperio Antiguo cubre las paredes de la cámara funeraria de Pepi I, la antecámara y gran parte del corredor que conduce a ella; por primera vez, estos textos aparecen también en algunas de las pirámides de las consortes. Durante las excavaciones se encontró un paquete de vísceras y un fragmento de momia, ambos presuntamente pertenecientes al faraón. El complejo funerario, denominado en idioma egipcio Pepy Mennefer (o Men-nefer), continuó siendo el centro de su culto hasta bien entrado el Imperio Medio y acabó dando nombre a la cercana Menfis, capital de Egipto. Su culto cesó a principios del Segundo período intermedio. Los monumentos del complejo empezaron a ser saqueados para extraer su piedra durante el Imperio Nuevo y en la época mameluca fueron desmantelados casi por completo.

FamiliaEditar

PadresEditar

Pepi era hijo del faraón Teti y de Iput.[19]​ Esto último lo atestigua de forma directa un relieve en un decreto descubierto en Coptos que menciona a Iput como madre de Pepi,[20]​ las inscripciones de su templo mortuorio que mencionan sus títulos como madre de un rey y como madre de Pepi,[21][N 3]​ la estructura de su tumba, que se modificó de su forma original de mastaba para convertirla en una pirámide tras la ascensión de su hijo al trono,[21]​ y su mención como madre de Pepi en los anales reales de la Dinastía VI.[22]​ Es posible que Iput fuera hija de Unis, el último faraón de la Dinastía V,[3]​ aunque este dato está sin confirmar y es objeto de debate.[23][24]​ Parece que murió antes de la llegada de Pepi al trono.[23]​ La afirmación de que Teti era muy probablemente el padre de Pepi se desprende de la ubicación de la tumba de Iput, junto a la pirámide de Teti, como era habitual entre las reinas consorte.[22]

ConsortesEditar

 
Anjesenpepi II en un relieve de su templo mortuorio (Museo Imhotep, Saqqara)

Los egiptólogos han identificado con casi certeza a seis consortes de Pepi I.[25]​ Las más documentadas fueron Anjesenpepi I y Anjesenpepi II,[26][N 4]​ que dieron a luz a futuros faraones y eran hijas del nomarca de Abidos Jui y su esposa Nebet.[26][28]​ Otras consortes fueron Nubwenet,[29][30]Inenek-Inti,[31]​ que se convirtió en uno de sus visires,[25]​ y Mehaa (también llamada Haaheru). Todas fueron enterradas en pirámides adyacentes a la de Pepi.[32]​ Fragmentos de relieves de la necrópolis que rodea su pirámide mencionan a otra consorte, Sebwetet.[33]

Se ha planteado la posibilidad de otras dos esposas basándose en datos parciales. La primera es Nedjeftet,[28][34]​ cuyo nombre aparece registrado en bloques excavados en la necrópolis adyacente a la pirámide de Pepi. La identificación de Nedjeftet como su consorte es dudosa debido a la falta de inscripciones que nombren explícitamente a su marido;[35]​ dada la ubicación de los bloques de Nedjeftet en la necrópolis, puede ser la ocupante de una pirámide al oeste de la de Pepi.[36][37]​ La otra sería Behenu, que fue enterrada en la segunda pirámide reina de mayor tamaño de la necrópolis de Pepi, al norte de la suya, aunque podría ser una de sus consortes o de Pepi II.[38]

Una última consorte, sin nombre, a la que solo se hace referencia por su título «Weret-Yamtes»,[39]​ («de gran afecto»),[40]​ se conoce por las inscripciones descubiertas en la tumba de Uni, un alto funcionario al servicio de Pepi. Esta esposa, cuyo nombre no es mencionado por Uni,[41]​ conspiró contra él y fue procesada cuando se descubrió la conjura.[39]

HijosEditar

Pepi tuvo al menos cuatro hijos. Anjesenpepi I probablemente fue la madre del futuro faraón Merenra I.[N 5]​ Anjesenpepi II fue la madre de Pepi II Neferkara,[43]​ quien probablemente nació hacia el final del reinado de Pepi I, ya que solo tenía seis años al acceder al trono tras el gobierno de Merenra.[42]​ Aunque la mayoría de los egiptólogos están a favor de esta hipótesis,[44]​ una alternativa sostiene que Pepi II podría ser un hijo de Merenra.[38]​ Otro de los hijos de Pepi I fue Teti-ankh («Teti vive»), cuya madre aún no ha sido identificada.[43]​ Solo se le conoce por una inscripción en tinta con su nombre descubierta en la pirámide de Pepi.[20]​ Cerca de allí está enterrado el príncipe Hornetjerkhet, hijo de Pepi con Mehaa.[43]

Se han identificado de forma imprecisa al menos tres hijas de Pepi I, todas ellas futuras consortes de Pepi II.[45]​ La primera, Meritites IV,[N 6]​ sería la hija mayor del rey y fue enterrada en la necrópolis que rodea la pirámide de su padre.[47]​ La segunda es Neith,[48][N 7]​ que tuvo con Anjesenpepi I.[50]​ Es posible que fuera la madre del sucesor de Pepi II, Merenra Nemtyemsaf II.[48]​ La tercera sería Iput II,[51]​ cuya identidad como hija de Pepi sigue siendo incierta, ya que su título de «hija del rey» podría ser solamente honorífico.[45]

CronologíaEditar

Cronología relativaEditar

 
Cartucho de Pepi I con la leyenda «Meryra» en la Lista Real de Abidos[52]

La cronología relativa del reinado de Pepi I ha quedado constatada a través registros históricos, objetos contemporáneos y evidencias arqueológicas, que coinciden en que sucedió a Userkara y fue sucedido por Merenra I Nemtyemsaf.[53]​ La cubierta del sarcófago de la reina Anjesenpepi I (conocida como «Piedra sur de Saqqara»), que es casi contemporánea y además es un anal real grabado durante el reinado de Pepi II, establece la sucesión «Teti → Userkara → Pepi I → Merenra I», lo que sitúa a Pepi como el tercer rey de la Dinastía VI. Otras fuentes históricas coinciden con esta cronología: la Lista Real de Abidos, elaborada bajo el reinado de Seti I, sitúa el cartucho de Pepi I como la 36.ª entrada, entre las de Userkara y Merenra,[52]​ y el Canon Real de Turín, lista de reyes en papiro que data del reinado de Ramsés II, registra a Pepi I en la cuarta columna, tercera fila.[54]

Una fuente histórica contradictoria con este orden de sucesión es la Aegyptiaca (Αἰγυπτιακά) o Historia de Egipto, escrita en el siglo III a. C. por el sacerdote e historiador Manetón durante el reinado de Ptolomeo II (283-246 a. C.). En la actualidad no se conserva ningún ejemplar de la Aegyptiaca y solo se conoce a través de los escritos posteriores de Sexto Julio Africano y Eusebio de Cesarea. Según el erudito bizantino Jorge Sincelo, Africano señaló que la Aegyptiaca mencionaba la sucesión «Othoês → Phius → Methusuphis» al inicio de la Dinastía VI; se considera que Othoês, Phius (en griego, φιός) y Methusuphis son las formas helenizadas de Teti, Pepi I y Merenra, respectivamente,[55][N 8]​ lo que significa que la Aegyptiaca omitiría a Userkara. La recopilación de Manetón de los inicios de la Dinastía VI coincide con la Lista Real de Karnak redactada bajo Tutmosis III; esta lista sitúa el nombre de nacimiento de Pepi inmediatamente después del de Teti en la séptima entrada de la segunda fila.[57]​ Sin embargo, a diferencia de otras fuentes, como el Canon de Turín, el propósito de la lista de reyes de Karnak no era ser exhaustiva, sino más bien enumerar una serie de antepasados reales a los que honrar. Del mismo modo, la Lista Real de Saqqara, grabada bajo el mandato de Ramsés II,[58]​ omite a Userkara y el nombre de Pepi aparece en la posición 25.ª, después del de Teti.[52]

Duración de su reinadoEditar

 
Estatuilla de alabastro de Pepi I ataviado para el Heb Sed (Museo Brooklyn)[59]

La duración del reinado de Pepi I sigue siendo algo incierta, aunque en la actualidad (2021) hay consenso en que gobernó Egipto durante más de 40 años, posiblemente 49 o 50 años o incluso más.[60][61]

Durante el periodo del Imperio Antiguo, los egipcios contaban los años desde la ascensión al trono del rey vigente. Estos años estaban referidos al número de recuentos de ganado que habían tenido lugar desde el inicio del reinado.[62]​ El recuento de ganado era un acontecimiento de gran importancia destinado a evaluar la cuantía de los impuestos que debían cobrarse a la población; se trataba de contar las vacas, los bueyes y el ganado menor.[63]​ Durante los primeros años de la Dinastía VI, este recuento era probablemente bienal.[62][64][N 9]

Tanto la Piedra sur de Saqqara como una inscripción en la cantera de Hatnub reflejan el 25.º recuento de ganado durante el reinado de Pepi I, la fecha más alta de la que se tiene constancia.[68][69]​ Si se acepta un recuento bienal, esto indicaría que reinó durante 49 años. Sin embargo no se puede descartar que también se haya registrado un quincuagésimo año de reinado en el anal real, pero que no se puede apreciar debido al estado deteriorado de la Piedra sur de Saqqara.[70]​ Otra fuente histórica que apoya un reinado de mayor duración es el epítome de Africano de la Aegyptiaca de Manetón, que atribuye a Pepi I un reinado de 53 años.[71][55][N 10]

Entre las evidencias arqueológicas que apoyan un reinado prolongado de Pepi se encuentran sus numerosos proyectos de construcción y la gran cantidad de objetos que se han conservado para celebrar su primera Heb Sed, cuyo objetivo era rejuvenecer al rey y que se celebraba por primera vez en el trigésimo año de su mandato. Por ejemplo, se han descubierto numerosos recipientes para ungüentos de alabastro que celebran la primera fiesta Sed de Pepi. En ellos aparece una inscripción tipo que reza: «El rey del Alto y Bajo Egipto Meryra, que se le conceda la vida para siempre. Primera celebración de la fiesta Sed».[73]​ En la actualidad se pueden encontrar algunos de estos recipientes en museos de todo el mundo:[5][74][75]

La Heb Sed era de gran importancia para los reyes del Imperio Antiguo.[67]​ Las representaciones de esta fiesta formaban parte de la decoración habitual de los templos vinculados al gobernante durante el Imperio Antiguo, tanto si el faraón la había celebrado realmente como si no.[76]​ Un reflojo de la importancia de este acontecimiento en el caso de Pepi es que la administración estatal parece haber tenido la costumbre de mencionar su primer jubileo reiteradamente en los años posteriores a su celebración hasta el final de su gobierno con motivo de sus obras de construcción. Por ejemplo, el 25.º recuento de ganado de Pepi que se recoge en los anales reales de la Dinastía VI se asocia a su primera fiesta Sed, aunque probablemente tuvo lugar unos 19 años antes.[67]

PolíticaEditar

Ascensión al tronoEditar

 
Estatuilla de Pepi I arrodillado (Museo Brooklyn)[77]

Es posible que su ascensión al trono se produjera en tiempos de discordia. Manetón, que vivió casi 2000 años después de su reinado, afirma que Teti, el padre de Pepi, fue asesinado por sus propios guardias.[8][55]​ El egiptólogo Naguib Kanawati apoya la afirmación de Manetón, señalando, entre otros aspectos, que durante el reinado de Teti aumentó considerablemente el número de guardias en la corte egipcia, que pasaron a ser responsables del cuidado cotidiano del rey.[78]​ Asimismo, las figuras y los nombres de varios altos funcionarios de palacio representados en sus tumbas se han borrado intencionadamente,[79]​ lo que podría ser un intento de damnatio memoriae[80]​ dirigido a tres hombres en particular: el visir Hezi,[N 11]​ el responsable de armas Mereri y el médico jefe Seankhuiptah. Estos hombres podrían estar, por tanto, implicados en el regicidio.[82]

Es posible que Pepi fuera demasiado joven para ser rey. En cualquier caso, no sucedió inmediatamente a su padre, le sucedió Userkara, aunque su identidad y su relación con la familia real siguen siendo inciertas. Es posible que Userkara solamente ejerciera de regente con la madre de Pepi, Iput,[83]​ ocupando el trono en el interregno hasta la mayoría de edad de Pepi.[84]​ La aparente falta de resistencia a la posterior ascensión de Pepi apoya esta hipótesis.[83]

Contrariamente a esta hipótesis, Kanawati ha argumentado que el corto reinado de Userkara —que tal vez duró solo un año— no pudo ser una regencia, ya que un regente no habría asumido una titulatura real completa como hizo Userkara, ni figuraría incluido en los cánones reales.[78]​ En cambio, Userkara podría haber sido un usurpador[N 12]​ y un descendiente de una rama colateral de la familia real de la Dinastía V que se hizo con el poder por un breve periodo de tiempo mediante un golpe de estado,[85]​ posiblemente con el apoyo de los sacerdotes del dios solar Ra.[78]​ Esta hipótesis cuenta con una prueba indirecta a través del nombre teofórico de Userkara, que incorpora el nombre de Ra, una práctica de nomenclatura común durante la precedente Dinastía V que había caído en desuso desde el reinado de Unis. Una prueba arqueológica de la ilegitimidad de Userkara a los ojos de su sucesor es la ausencia de toda mención a él en las tumbas y biografías de los numerosos funcionarios egipcios que sirvieron tanto a Teti como a Pepi I.[71][86]​ Por ejemplo, los visires Inumin y Khentika, que sirvieron tanto a Teti como a Pepi I, guardan un silencio absoluto sobre Userkara y en su tumba no se informa de ninguna de sus actividades durante su permanencia en el trono.[87]​ En la tumba de Mehi, un guardia que vivió bajo el mandato de Teti, Userkara y Pepi, se encontró una inscripción que muestra que el nombre de Teti fue borrado primero para ser sustituido por el de otro rey, cuyo nombre fue a su vez borrado y sustituido de nuevo por el de Teti.[88]​ Kanawati sostiene que el nombre intermedio era el de Userkara, a quien Mehi pudo haber transmitido su lealtad.[89]​ El intento de Mehi de regresar a Teti no parece haber tenido éxito, ya que hay pruebas de que las obras de su tumba se detuvieron repentinamente y de que nunca fue enterrado allí.[90]

Para el egiptólogo Miroslav Bárta, podrían haber surgido también problemas internos entre Pepi y los parientes de su padre.[80]​ Bárta (2017) y Baud y Dobrev (1995) señalan la aparente decisión de Pepi de desmantelar el complejo funerario de su abuela paterna Sesheshet,[91]​ a la vista de los bloques del complejo de esta reina que se encontraron reutilizados como material de construcción en el propio templo mortuorio de Pepi.[80][92]​ En cambio el egiptólogo e historiador Wilfried Seipel no está de acuerdo con esta interpretación de que los bloques hayan sido reutilizados por Pepi, sino que considera que los bloques dan testimonio de la fundación por parte de Pepi de un memorial piadoso a su abuela.[93]​ Paralelamente a su aparente distanciamiento de la línea paterna, Pepi transformó la tumba de su madre en una pirámide y le otorgó póstumamente un nuevo título, «Hija del Rey del Alto y Bajo Egipto», subrayando así su linaje real como descendiente de Unis, último gobernante de la Dinastía V.[80]

Pepi escogió como nombre de Horus el de Mery-tawy, que significa «Aquel que es amado por las Dos Tierras», lo que para Nicolas Grimal es una clara indicación de que deseaba un apaciguamiento político en tiempos conflictivos.[94]​ Por otra parte eligió como nombre regnal Nefersahor, que significa «Perfecta es la protección de Horus».[9]​ Bárta añade que la grafía de Pepi de su propio nombre Mery-tawy es muy inusual, ya que eligió invertir el orden de los signos jeroglíficos que lo componen, colocando el signo de «Amado» antes del de «Dos Tierras» lo que, para Bárta y Yannis Gourdon, esta elección muestra la deferencia de Pepi hacia la poderosa nobleza del país, de la que dependía.[80]​ Aunque no parece haber una relación directa entre el breve reinado de Userkara y una o varias conspiraciones posteriores contra él, esta muestra sugiere alguna forma de inestabilidad política en la época.[94]

Administración provincialEditar

 
Sello cilíndrico de turquesa de un funcionario de Pepi I «Único compañero, sacerdote lector, que hace lo que se le ordena [...] conocedor de los secretos del rey»[11]

Continuando un largo proceso iniciado a principios de la Dinastía V, el Imperio Antiguo de Egipto fue objeto de una creciente descentralización y regionalización.[95]​ Las familias de las provincias o nomos desempeñaron un papel cada vez más importante, casándose con la familia real, accediendo a los más altos cargos de la administración del Estado y adquiriendo una fuerte influencia en la corte, al tiempo que consolidaban su dominio sobre las bases del poder regional mediante la creación de dinastías locales.[96]

Estos procesos, ya en marcha durante el reinado de Pepi I, debilitaron progresivamente la primacía y dominio sobre su propia administración y acabaron dando lugar a los principados del Primer periodo intermedio.[97]​ Tanto Teti como Pepi I parecen haber puesto en marcha varias políticas para contrarrestar esta situación. Ambos cambiaron la organización de la administración territorial durante sus reinados: se nombraron muchos gobernadores provinciales, especialmente en el Alto Egipto,[98]​ mientras que el Bajo posiblemente quedó bajo administración real directa.[99]​ Además, Pepi promovió la construcción de capillas Ka[N 13]​ reales en todo Egipto[97][101]​ para reforzar la presencia del faraón en las provincias.[102]​ Estas costosas políticas parecen indicar que Egipto era próspero durante el reinado de Pepi.[54]​ Pequeños centros provinciales en zonas históricamente asociadas a la corona adquirieron mayor importancia, lo que sugiere que los faraones de la Dinastía VI intentaron reducir el poder de las dinastías regionales mediante la contratación de altos funcionarios que no pertenecieran a ellas y fueran leales al faraón.[103]​ Algunos de estos nuevos funcionarios no tienen antecedentes conocidos, lo que indica que no eran de extracción noble. Según el egiptólogo Juan Carlos Moreno García la movilidad de los altos funcionarios, que fueron trasladados de los puestos clave de poder a otras funciones, se produjo a un ritmo «sorprendente» bajo Teti y Pepi I,[96]​ en lo que podría haber sido un intento deliberado de frenar la concentración de poder en manos de unos pocos funcionarios.[98]

Los anales reales de la Dinastía VI, de los que solo se conserva legible una pequeña parte, recogen otras actividades durante el reinado de Pepi, como la ofrenda de leche y vacas jóvenes para una fiesta de Ra, la construcción de una «capilla sur» con motivo del año nuevo y la llegada de mensajeros a la corte.[104]​ Se mencionan otras ofrendas de lapislázuli,[69]​ ganado, pan y cerveza,[105]​ para deidades como Horus[106]​ y la Enéada.[107]

ConspiraciónEditar

 
Uni representado en un dintel de su tumba con el nombre de la pirámide de Pepi I, Pepi Men-nefer, en la fila superior de jeroglíficos (Museo Egipcio Rosacruz)[108]

En algún momento de su reinado,[N 14]​ Pepi se enfrentó a una conspiración urdida por una de las consortes de su harén, de la que solo se conoce su título de «Weret-Yamtes». Aunque Uni, que actuó como juez durante el juicio posterior, no informa de la naturaleza precisa de su delito, esto demuestra al menos que la persona del rey no era intocable.[110]​ Si la conspiración se produjo a principios de su reinado, como proponen Wilfried Seipel y Vivienne Callender, la reina en cuestión podría haber sido la madre de Userkara y consorte de Teti, no de Pepi.[111]​ Sin embargo, la mayoría de los expertos coinciden con la tesis de Hans Goedicke de que la conspiración se produjo después de más de dos décadas de reinado. Para Goedicke, la reina podría haber sido la madre de Merenra.[42]​ Nicolas Grimal y Baud ven esto como muy improbable y totalmente descabellado, respectivamente,[N 15][112]​ ya que el hijo de esta reina habría sido castigado junto con ella.[39]​ Otra opción es que la reina podría haber intentado sin éxito asegurar el trono para su hijo, cuyo nombre se ha perdido.[111]

Quizá en respuesta a estos acontecimientos, Pepi cambió su nombre Nefersahor por Meryra (Amado de Ra), actualizando incluso las inscripciones del interior de su pirámide.[N 16]​ Este cambio tardío en el que Pepi incorporó el nombre de Ra al suyo propio puede reflejar algún acuerdo con el influyente sacerdocio de este dios solar.[113]

Por esta época Pepi se casó con dos hijas de Jui, el gobernador provincial de Abidos,[114]​ lo que pudo haber servido para contrarrestar el debilitamiento de la autoridad del rey sobre el Medio y el Alto Egipto, asegurándose la lealtad de una familia poderosa.[115][116]​ Para Baud y Christopher Eyre, esto también demuestra que durante la Dinastía VI el gobierno y el poder seguían estando determinados en gran medida por las relaciones familiares y no por la burocracia.[117][118]​ La importancia política de estos matrimonios[118]​ se se confirma por el hecho de que, por primera y única vez hasta la Dinastía XXVI, unos 1800 años más tarde, una mujer, Nebet (la esposa de Jui), ostentó el título de visir del Alto Egipto, aunque los egiptólogos se plantean si este título era solo honorífico[119]​ o si realmente asumía las funciones de visir.[79]​ Posteriormente el hijo de Jui y Nebet, Dyau, también fue nombrado visir. Los matrimonios de Pepi podrían estar en el origen[120]​ de una pauta que continuó desde finales de la VI hasta finales de la Dinastía VIII, por la que el templo de Min en Coptos —sede del gobierno de Jui— fue el centro de gran parte del patronato real.[42]​ Los Decretos de Coptos, que recogen la concesión de exenciones fiscales al templo por parte de los faraones posteriores, así como los honores oficiales concedidos por los reyes a la familia gobernante local mientras la sociedad del Imperio Antiguo se derrumbaba, así lo evidencian.[121]

Fin del reinado. Posible corregenciaEditar

El final de su reinado puede haber sido igual de problemático que el inicio. Naguib Kanawati considera que Pepi tuvo que enfrentarse a otra conspiración contra él, en la que podría estar implicado su visir Rawer. Para apoyar su teoría, este egiptólogo señala que la imagen de Rawer en su tumba ha sido profanada, borrándole su nombre y las manos y los pies y que esta tumba está datada en la segunda mitad del reinado de Pepi basándose en su estilo;[122]​ Kanawati también afirma que el objetivo de la conspiración podría ser la designación de otro heredero al trono en detrimento de Merenra. A causa de esta conspiración fallida, Pepi I pudo haber tomado la drástica[N 17]​ medida de coronar a Merenra durante su propio reinado,[61]​ originando así la primera corregencia documentada en la historia de Egipto.[122]​ El clérigo y egiptólogo francés Étienne Drioton fue el primero en proponer que se produjera dicha corregencia. Un colgante de oro que incluye los nombres de Pepi I y Merenre I como reyes en vida,[126][127]​ así como las estatuas de cobre de Hieracómpolis, de las que hablaremos más adelante, lo apoyan de manera indirecta.[115]​ Por otra parte, Goedicke propone que una inscripción que menciona el décimo año de reinado Merenra en Hatnub, contradiciendo la indicación de Manetón de siete años, es una prueba de que Merenra fijó el inicio de su reinado antes del final del reinado de su padre, como lo haría una corregencia.[128]

Sin embargo esta corregencia sigue ofreciendo dudas. Los anales reales de la Dinastía VI no ofrecen ninguna pista ni a favor ni en contra, pero la forma y el tamaño de la piedra en la que están inscritos los anales hacen más probable que Merenra no empezó a contar sus años de reinado hasta poco después de la muerte de su padre.[129]​ Por otra parte, los anales reales mencionan la fiesta de la unión de las dos tierras relativa a Merenra, una fiesta que normalmente se celebra una vez, poco después de la muerte de un rey con el inicio del reinado de su sucesor. Dado que es muy poco probable que esta fiesta se celebrara dos veces en el caso de Merenra (es decir, una vez al inicio de la coregencia y otra a la muerte de su padre), Baud y Dobrev consideran probable que la fiesta se celebrara una sola vez a la muerte de Pepi (como sería lo normal) y, por tanto, todo lo escrito en los anales después de la mención de la fiesta debe haber registrado el único reinado de Merenra, hubiera existido o no una corregencia antes de ese momento. Aunque casi todas las inscripciones relativas al reinado único de Merenra son ahora ilegibles, el espacio disponible para ellas en los anales reales muestra que pudo ser rey único durante 11 o 14 años. Esto se puede determinar porque cada ocasión de un recuento de ganado se escribió en un cartucho dedicado y bien delimitado en los anales, y estos cartuchos son de un tamaño más o menos uniforme, lo que permite una estimación bastante aproximada del número máximo de cartuchos ilegibles. El hecho de que Merenra reinara más de una década como rey único no puede conciliarse fácilmente con la afirmación de Manetón de que solo reinó siete años haciendo referencia a siete años de reinado único más un número adicional de años como corregente, como habían propuesto los defensores de la corregencia, incluido Goedicke.[130]​ Por su parte, el egiptólogo estadounidense William J. Murnane señala también que se desconoce el significado del colgante de oro, por lo que es difícil valorar su importancia en relación con la corregencia; las estatuas de cobre tampoco las considera concluyentes, ya que la identidad de la más pequeña y si originalmente formaban un grupo sigue siendo incierto.[131]

Campañas militaresEditar

 
Autobiografía de Uni (Museo Egipcio de El Cairo)[132]

Desde el punto de vista militar, el reinado de Pepi I estuvo marcado por una agresiva política de expansión en Nubia.[133][134]​ Las paredes de las tumbas de Elefantina de nomarcas contemporáneos,[133]​ vasos de alabastro con el cartucho de Pepi encontrados en Kerma[135]​ e inscripciones encontradas en Tumas así lo indican.[84]​ Los anales reales de la Dinastía VI también relatan al menos una campaña en Nubia. Aunque la narración de la campaña en la actualidad se encuentra en mal estado, según los egiptólogos Baud y Dobrev constó de tres fases: en primer lugar se enviaron mensajeros a Nubia para negociar y supervisar, a continuación tuvo lugar la campaña militar y, por último, se trajo un botín de hombres y bienes a Egipto para ofrecérselo al faraón.[136]

Al noreste de Egipto, Pepi emprendió al menos cinco expediciones militares contra los «habitantes de la arena»[N 18]​ del Sinaí y el sur de Canaán.[115][138]​ Estas campañas se reflejan en las paredes de la tumba de Uni, que por aquel entonces era oficialmente un superintendente de palacio, pero al que se le asignaron tareas propias de un general.[139]​ Uni afirma que ordenó a los nomarcas del Alto Egipto y de la región del delta del Nilo que «convocaran las levas de sus propios súbditos, y éstos, a su vez, convocaran a sus súbditos en todos los niveles de la administración local».[140]​ Asimismo, también se reclutaron mercenarios nubios y se les dotó de la potestad de enrolar hombres y confiscar bienes,[115][141][N 19]​ con lo que decenas de miles de hombres estaban a disposición de Uni.[139]​ Este es el único texto que relata la creación de un ejército egipcio durante el Imperio Antiguo,[140]​ lo que pone de manifiesto de manera indirecta la ausencia de un ejército regular y permanente por aquel entonces.[143]​ El objetivo de este ejército era repeler a los pueblos semitas[144][N 20]​ rebeldes o apoderarse de sus propiedades y conquistar sus tierras en el sur de Canaán,[N 21]​ una acción motivada posiblemente por las intensas actividades comerciales entre Egipto y esta región.[149]​ Los egipcios emprendieron una campaña hasta lo que probablemente fuese el monte Carmelo[146]​ o Ras Kouroun (una pequeña montaña cerca del lago Bardawil),[150]​ desembarcando tropas en la costa utilizando barcos de transporte.[115][151]​ Uni informa de que se destruyeron ciudades amuralladas, se destruyeron higueras y vides, y se quemaron santuarios locales.[152]

EconomíaEditar

Notas y referenciasEditar

Notas
  1. Se han propuesto múltiples fechas para su reinado: 2390-2361 a. C.,[2]​ 2354-2310 a. C.,[3][4]​ 2338-2298 a. C.,[5]​ 2335-2285 a. C.,[6]​ 2332-2283 a. C.,[7]​ 2321-2287 a. C.,[8][9][10]​ 2289-2255 a. C.,[11]​ 2285-2235 a. C.,[6]​ 2276-2228 a. C.[12]
  2. En la bibliografía en español se puede encontrar escrito como Pepi[13][14][15]​ o Pepy.[16][17][18]
  3. Entre sus títulos, Iput ostentaba los de madre del rey (mwt-niswt), madre del rey del Alto y Bajo Egipto (mwt-niswt-biti) y madre del rey de la pirámide Mennefer-Pepy (mwt-niswt-mn-nfr-ppy).[21]
  4. Sus nombres también se traducen como Ankhnespepy o Ankhesenpepi. Los antiguos egipcios también utilizaban las variantes Ankhesenmeryre I y II.[13][26][27]
  5. En una hipótesis alternativa, Hans Goedicke proponía que la madre de Merenra era la consorte conocida solo por su título de «Weret-Yamtes», responsable de la conspiración del harén contra Pepi I. Según esta teoría, que no cuenta con muchos apoyos, los antiguos egipcios habrían presentado falsamente a Anjesenpepi I como la madre de Merenra para salvaguardar su derecho al trono.[42]
  6. También se había propuesto que Meritites fuera una de las consortes de Pepi I en lugar de su hija,[46]​ o una reina de la Dinastía VIII enterrada allí para indicar su filiación con Pepi I,[46]​ pero estas hipótesis se demostraron erróneas tras las excavaciones realizadas en Saqqara que indicaban que era hija de Pepi.[47]
  7. Vivienne Callendar la propuso como hija mayor de Pepi,[49]​ pero las excavaciones han establecido que Meritites era la hija mayor del rey.[47]
  8. En el caso de Pepi I, la evolución de su nombre del egipcio al griego se interpreta así: Pjpj ~ *Păyắpăyă > *Păyắpyă > *Pyŏ́ pyĕ > *Pyŏ́ p ~ Φίος.[56]
  9. Se han planteado algunas dudas sobre si el sistema de datación del recuento de ganado era estrictamente bienal o ligeramente más irregular a principios de la Dinastía VI. Esta última opción parece ser la que sugiere la inscripción de Uadi Hammamat n.º 74-75 «Año después del 18.º recuento, 3er mes de Shemu día 27», que menciona la «primera aparición del Heb Sed» de Pepi en ese año. Normalmente el Heb Sed o Fiesta de renovación real se celebra por primera vez en el 30.º año de reinado de un faraón, mientras que el 18.º recuento de ganado habría tenido lugar en su 36.º año, de haber sido estrictamente bienal.[65]​ El egiptólogo francés Michel Baud hace referencia a una inscripción similar fechada en el «Año después del 18.º recuento, 4.º mes de Shemu día 5» en el grafito del Sinaí nº 106.[66]​ Esto podría implicar que el recuento de ganado durante la Dinastía VI no era regularmente bienal, o que se hacía referencia a él de forma continua en los años siguientes. Baud subraya que el año del 18.º recuento se refleja en la «Piedra sur de Saqqara» e indica que: «Entre la mención del recuento 18.º [aquí] y la siguiente fórmula conmemorativa que pertenece al recuento 19.º, al final del registro D, el margen disponible para el recuento 18.º+ es la mitad esperada de la extensión media de un recuento [por año] teórico. Es difícil creer que un lapso tan reducido corresponda a la celebración del jubileo, que obviamente tuvo una importancia considerable para este (y todos) los reyes.[67]​»
    Por lo tanto, las referencias a que el primer jubileo de Pepi I se celebró en su 18.º recuento de ganado son probablemente solo como parte de esta tendencia real a enfatizar los primeros años de jubileo del rey después de que se celebrara por primera vez y Baud señala que el compendio de años más largo en la «Piedra sur de Saqqara» aparece «al principio del registro D. Fortuitamente o no, este lapso [de años] corresponde perfectamente al año 30/31, si se presume un sistema de numeración estrictamente bienal» para el reinado de Pepi I. Por lo tanto, el recuento fue probablemente bienal durante el reinado de Pepi I y la referencia a su último año —el recuento 25.º— implica que reinó durante 49 años completos.[67]
  10. El Canon Real de Turín solo menciona 20 años de reinado de Pepi I, mientras que su sucesor Merenra I habría reinado 44 años. Esta última cifra contradice las evidencias contemporáneas y arqueológicas. Por ejemplo, los anales reales no mencionan ningún otro recuento de ganado bajo el reinado de Merenra I más allá del quinto, que podría corresponder a su décimo año de gobierno. El egiptólogo Kim Ryholt sugiere que es posible que las dos entradas del Canon de Turín se hayan intercambiado.[72]
  11. Debido a una errata en Hubschmann (2011), Hezi pasó a ser conocido también como «Heri» en varios trabajos posteriores.[81]
  12. La legitimación de Pepi al trono, como hijo de Iput y, por tanto, descendiente varón de Unis, era la más sólida en opinión de Kanawati, lo que implicaría que Userkara debía ser un usurpador.[78]
  13. Para los antiguos egipcios, el Ka era la esencia vital que, cuando estaba en el cuerpo, hacía que la persona estuviera viva. A la muerte de la persona, el Ka simplemente abandonaba el cuerpo, pero seguía existiendo y debía mantenerse mediante ofrendas, realizadas en la capilla Ka asociada a la tumba.[100]
  14. La fecha exacta en la que se enfrentó a la conspiración del harén es objeto de debate. Darrell Baker propuso que ocurrió al principio de su gobierno,[54]​ mientras que Hans Goedicke propone el vigésimo primer año de reinado como terminus post quem de esta conspiración,[109]​ postulando que la fecha más probable es el cuadragésimo cuarto año de Pepi en el trono.[42]
  15. Hans Goedicke y Nicolas Grimal utilizan «Weret-Yamtes» como nombre propio y no como título,[39]​ pero otros, como Michel Baud, se oponen rotundamente a esta opción.[112]
  16. En este momento, la titulatura real del Antiguo Egipto adoptó su forma normalizada definitiva.[80]
  17. El carácter drástico de la decisión de Pepi —si es que realmente existió una corregencia— queda patente si tenemos en cuenta la concepción que tenían los antiguos egipcios de la realeza como «el gobierno de un solo individuo que ocupaba un cargo supremo durante toda su vida, que a menudo se sucedía por un principio hereditario y que ejercía [...] un gran poder personal».[123]​ El énfasis en un único titular se debe a que los antiguos egipcios consideraban al faraón como un ser divino, descendiente de Ra, que mantenía la unidad y la prosperidad de Egipto, así como el orden cósmico preestablecido por los dioses, y que desempeñaba el papel crucial de mediador entre el pueblo y los dioses, con la capacidad de transmitir los mensajes y la voluntad de éstos.[124]​ No solo desempeñaba estas funciones únicas, sino que la institución de la realeza se percibía como un orden establecido por la divinidad que protegía a Egipto del caos.[125][124]
  18. Trasliteración del antiguo egipcio ḥryw-š.[137]
  19. El decreto Dahshur de Pepi I muestra que estos mercenarios ya estaban «pacificados»,[141]​ integrados en la sociedad egipcia, por ejemplo en las ciudades piramidales, donde servían como policías y soldados.[142]
  20. Trasliteración del antiguo egipcio 3'mu, traducido generalmente como 'semita'.[145]
  21. O, mucho menos probable,[146][147]​ en el delta oriental del Nilo.[148]
Referencias
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