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Miguel Ángel Zavala Ortiz (San Luis, 24 de diciembre de 1905 - Buenos Aires, 20 de mayo de 1982) fue un abogado y político argentino, que ejerció como Ministro de Relaciones Exteriores de su país durante la presidencia de Arturo Umberto Illia, entre 1963 y 1966. Se lo recuerda especialmente por haber apoyado los bombardeos a la Plaza de Mayo y logrado la Resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que significó un marcado avance en las negociaciones sobre la soberanía de las Islas Malvinas y que sentó el criterio luego seguido para otros casos de situaciones postcoloniales. Anteriormente se había destacado por su militancia en contra de la neutralidad argentina en la Segunda Guerra Mundial, por su labor parlamentaria, por haber expuesto y denunciado desde la misma la práctica sistemática de la tortura por parte de la Policía Federal entre los años 1947 y 1955, por participar en este último año de un intento de golpe de Estado contra el presidente constitucional Juan Domingo Perón, que derivó en la Masacre de Plaza de Mayo.[1]​, y por ser precandidato presidencial por la Unión Cívica Radical del Pueblo, siendo derrotado en elecciones internas por Ricardo Balbín.

Miguel Ángel Zavala Ortiz
Zavala Ortis.JPG
Fotografía en la revista Gente de octubre de 1983.

Coat of arms of Argentina.svg
Diputado de la Nación Argentina
por la Provincia de Córdoba
30 de abril de 1948-29 de diciembre de 1951

Coat of arms of Argentina.svg
Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación Argentina
12 de octubre de 1963-28 de junio de 1966
Presidente Arturo Umberto Illia
Predecesor Juan Carlos Cordini (de facto)
Sucesor Nicanor Costa Méndez (de facto)

Información personal
Nacimiento 24 de diciembre de 1905
Bandera de Argentina San Luis, Argentina
Fallecimiento 20 de mayo de 1982 (76 años)
Bandera de Argentina Buenos Aires, Argentina
Lugar de sepultura Cementerio de la Recoleta (Argentina) Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Argentina Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político Unión Cívica Radical
Familia
Padres Juan Tulio Zavala
Carmen Ortiz
Cónyuge Lidia Sebastiana Olmos
Información profesional
Ocupación Abogado
Distinciones

BiografíaEditar

Estudió Derecho en la Universidad de Buenos Aires, donde militó en política estudiantil por el socialismo, partido al que se había afiliado pese a ser hijo de un dirigente radical puntano. En 1930 se recibió de abogado y se radicó en Río Cuarto (Córdoba), incorporándose al Estudio Jurídico que en esa ciudad había abierto sus hermanos mayores, Alfredo Zavala Ortiz y Teobaldo Zavala Ortiz, y que subsiste hasta la actualidad con el nombre de "Storani y Asociados" (los Storani, familia riocuartense de tradición política radical, son nietos de Teobaldo Zavala Ortiz). En esa ciudad fundó el diario "Tribuna", con el que fustigaba abiertamente al régimen de facto del general José Félix Uriburu. En 1931 fue encarcelado por esta oposición y el periódico fue cerrado.

En 1932, Miguel Ángel Zavala Ortiz se incorporó a la Unión Cívica Radical, denunciando públicamente el fraude practicado por el gobierno de Agustín P. Justo. A fines de la década del '30 funda la Acción Argentina, un grupo multipartidario que critica la política de neutralidad argentina en la Segunda Guerra Mundial y aboga por el apoyo explícito a los Aliados. El Día del Desembarco en Normandía, Zavala Ortiz protagoniza un festejo callejero por el que sufre un nuevo arresto, permaneciendo tres meses detenido.

Se destacó como diputado nacional entre 1948 y 1952, en el llamado Bloque de los 44, junto a otras destacadas personalidades radicales como Balbín, Frondizi, Allende, Sammartino, Santander, Dellepiane, y Mercader. Desde 1949, el bloque oficialista comenzó a intentar desaforarlo por denunciar el secuestro y las torturas del estudiante comunista Ernesto Bravo. Fue Zavala Ortiz quien logró el mayor vuelco en la causa judicial y obtuvo la libertad de Bravo, al entregarle al juez la declaración realizada por el médico Dr. Alberto Julián Caride ante un escribano en el que narraba la participación que había tenido en los hechos. Caride decía, en síntesis, que había sido requerido por José Faustino Amoresano, a quien conocía ocasionalmente, para atender a un detenido en la Sección Especial Investigaciones de la Policía Federal, dirigida por el Comisario Cipriano Lombilla, porque, según le dijeron, "se les había ido la mano". Se trataba de un joven en estado de coma con conmoción cerebral y múltiples contusiones, por lo que le dio algunas prescripciones. Al día siguiente volvió, sus indicaciones no se habían cumplido y el detenido no había mejorado, por lo que se negó a continuar atendiéndolo en esas condiciones. Los policías le dijeron entonces que lo llevarían a un lugar más tranquilo y agregaron que si no mejoraba no faltaría un accidente de tránsito que solucionara el asunto. El Dr. Caride continuó entonces la atención en una quinta ubicada en la localidad suburbana de Paso del Rey hasta que mejoró. El declarante daba detalles de los lugares donde había estado así como los nombres de quienes habían tratado con él.[2][3][4][5]​. También declaraba que ya había atendido en forma privada a pacientes detenidos en la Sección Especial. A uno de ellos le había amputado la pierna izquierda, otro había quedado estéril por los castigos.[6]

La intervención de Zavala Ortiz no sólo fue importante por haber logrado la liberación del estudiante y la condena de dos de los policías implicados en las torturas (aunque tardía; llegó recién en 1964), sino que además influyó en la opinión pública, al dejar de manifiesto el alcance de la protección que los funcionarios del gobierno otorgaban a los policías torturadores, haciéndolos así indudables responsables de tales hechos. No obstante ello, nunca ningún funcionario gubernamental fue juzgado como ideólogo ni partícipe necesario de las torturas sufridas por Bravo ni por ningún otro detenido de la Sección Especial.

El desafuero finalmente le llegó en diciembre de 1951,junto a otros tres diputados radicales Mauricio Yadarola, Silvano Santander y Reynaldo Pastor, por estar implicados en el golpe de Estado del 28 de septiembre de 1951. Por esa causa fue suspendido en el cargo [7]​, sufrió otros tres meses de detención y cesó en su cargo al año siguiente. Desde entonces, para difundir su posición política, fundó el periódico partidario "Boina Blanca".

El bombardeo de Plaza de MayoEditar

Durante el Ametrallamiento y bombardeo a la Plaza de Mayo, encabezó uno de los comandos civiles armados que tuvieron la función de tomar una radio civil para difundir la proclama del asesinato del presidente constitucional. Estaba previsto que ―si tenían éxito al perpetrar el golpe de Estado― se conformaría una Junta de Gobierno, formada por dos militares, el socialista Américo Ghioldi (que se hallaba prófugo en Montevideo), el mendocino Adolfo Vicchi (líder del Partido Conservador), Zavala Ortiz (líder de la facción radical unionista) y un representante de la Fuerza Aérea rebelde.[8]

En 2005, la causa judicial «Aníbal Olivieri y otros sobre rebelión militar, expediente 26.237/55»,[9]​ se le atribuye el haber encabezado uno de los comandos civiles que actuaron durante el intento de golpe de Estado, mientras los aviones de la Marina bombardeaban el centro de la ciudad con varias toneladas de bombas y fuego de ametralladora, causando la muerte de unos 375 transeúntes en la Plaza de Mayo e hiriendo a un número de entre 700 a 2000, de los cuales más de 250 quedaron definitivamente inválidos.[10]​considerado el peor acto terrorista de la historia argentina.[11]

Al atardecer del día del bombardeo, Zavala Ortiz habría huido en automóvil hasta Morón, donde se embarcó en uno de los aviones militares —conducido por el capitán de aviación Wilkinson de Almeyra— que volaron a Montevideo, con el objeto de pedir «asilo político» en Uruguay.

Por otro lado, el Equipo Especial de Investigación del Archivo Nacional de la Memoria, que investigó por primera vez en 54 años el bombardeo y ametrallamiento del 16 de junio de 1955, llegó a conclusiones diferentes a las obtenidas por la investigación judicial, llegando a sostener que Zavala Ortiz estuvo en uno de los aviones que ametrallaron a los civiles:[12]

Zavala Ortiz tripuló uno de los aviones, [y] huyó en la aeronave a Uruguay como muchos otros.
Equipo Especial de Investigación del Archivo Nacional de la Memoria[12]

Aun cuando existen estas dos versiones contradictorias, sí está demostrado que tras el fracaso del golpe, Zavala Ortiz se refugió en Montevideo.En esa ciudad, los refugiados recibieron asilo político de parte del presidente Luis Batlle. Anteriormente, el gobierno uruguayo ya había brindado asilo a otros dos opositores al gobierno de Perón: el militar argentino Carlos Suárez Mason y el dirigente socialista Américo Ghioldi.[13]​, ambos prófugos de la Justicia argentina desde el año 1951, por su participación en el intento de golpe de estado de ese año. Suárez Mason y Ghioldi habrían sido quienes actuaron como enlace con el gobierno uruguayo y recibieron personalmente a los nuevos asilados.

Zavala Ortiz retornó a la Argentina sólo después del 16 de septiembre de 1955 (día del nuevo golpe de Estado contra Perón). Nunca fue juzgado como ideólogo ni como partícipe en ningún grado del principal atentado terrorista cometido en Argentina, dado que las dos investigaciones que le atribuyen distintos grados de responsabilidad fueron realizadas décadas después de su muerte.[8]

Ministerio de Relaciones ExterioresEditar

Durante la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu, Zavala Ortiz fue miembro de la Junta Consultiva, desde donde propició la amnistía a ex legisladores peronistas, que habían sido inhabilitados sin proceso judicial. Poco después, renunció a la Junta, por entender que sus funciones se habían desnaturalizado. Desde entonces se dedicó de lleno a la política partidaria dentro de la Unión Cívica Radical.

En 1956 y 1957, el radicalismo se dividió, y Zavala Ortiz integró la Unión Cívica Radical del Pueblo. En 1958 fue precandidato a presidente ―en fórmula completada por Ernesto Sammartino― por el Unionismo. Fue vencido en las elecciones internas de la UCR del Pueblo frente a los candidatos de la intransigencia Ricardo Balbín y Santiago H. del Castillo.

El triunfo de Frondizi en la elección presidencial, lo alejó temporariamente del primer plano de la política. Aprovechó esos años de Frondizi y de Guido que lo reemplazó en la presidencia, para intensificar sus lecturas y estudios, especialmente en los temas económicos. Desarrolló entonces sus ideas sobre la "democracia social", que se concretarían en una nota escrita que elevó a la Junta Directiva de la Unión Cívica Radical del Pueblo, a fin de dejarla establecida como doctirna económica oficial del partido. Tal como la expresó más tarde, en una entrevista con el periodista Bernardo Neustadt, la misma consistía en una especie de estatismo y hasta de proteccionismo moderado, alejado tanto de los colectivismos como del liberalismo clásico. Proponía crear un ente regulador de la economía "con representantes empresarios, obreros, del Congreso, de las universidades". El modelo a seguir era el del Consejo del Estado de Francia.[14]

En marzo de 1963, cuando el gobierno de facto del Dr. José María Guido, buscaba concertar una salida democrática, Zavala Ortiz recibió una propuesta del Ministro del Interior Rodolfo Martínez para postularse como vicepresidente en el marco de lo que sería una fórmula "de Unidad Nacional" que tuviera el apoyo del gobierno de la época y de las Fuerzas Armadas. Zavala Ortiz rechazó la propuesta por medio de una carta abierta, en la que expresó su postura, coherente con la que había mantenido siempre: "Sigo creyendo que un gobernante tiene sólo dos títulos para llegar: una elección libre o una revolución justificada. El beneplácito del gobierno o de sectores influyentes, así como el fraude y la violencia, no son títulos sino usurpaciones del poder"[15]

Tras las elecciones de 1963, en las que Zavala Ortiz no disputó ningún cargo electivo, fue electo presidente Arturo Illia por la Unión Cívica Radical del Pueblo ―con el peronismo aún proscripto―. Este nombró a Zavala Ortiz ministro de Relaciones Exteriores, llegando a ser uno de los nombres más destacados de ese gabinete. La Argentina, durante su gestión, fue miembro de 21 consejos y comisiones de las Naciones Unidas; fue admitido como miembro no permanente del Consejo de Seguridad –con 113 votos sobre 115– y desde allí logró diversos éxitos diplomáticos significativos. La organización apoyó el proyecto argentino para la creación del Fondo Mundial de Alimentos y el país ocupó la vicepresidencia de la conferencia internacional del trigo. En su función de canciller, su actuación fue crucial para distender el litigio fronterizo entre Argentina y Chile por Laguna del Desierto, culminando en el histórico abrazo entre los presidentes Illia y Frei. También por su gestión, Argentina firmó un tratado de libre navegación con Paraguay y las tareas de acercamiento con el Brasil merecieron que la cancillería de ese país instituyera el premio Zavala Ortiz al mejor trabajo sobre la amistad entre los dos países. Firmó con Bolivia el Acta de La Paz concediéndole a ese país una salida al mar a través de un puerto franco en Rosario, amén de inaugurar el primer servicio ferroviario entre Buenos Aires y Santa Cruz de la Sierra. Colocó la piedra fundamental del puente Paysandú-Colón sobre el Río Uruguay y firmó el protocolo del Río de la Plata que liquidó los últimos litigios fronterizos con Uruguay. En 1964 lideró la reunión de ministros de exteriores latinoamericanos que suscribió la Carta de Alta Gracia, que resumió los reclamos de los países en desarrollo frente a las grandes potencias industriales, constituyendo un primer antecedente de la UNCTAD y del Grupo de los 77.

Mediante sus gestiones logró que la dictadura militar que gobernaba Brasil impidiera el retorno del general Perón del exilio, el 2 de diciembre de 1964, cuando el avión que transportaba al expresidente constitucional fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Galeão, en Río de Janeiro.[8]​Zavala Ortiz llamó por teléfono al embajador argentino en Brasilia para que le pida a la dictadura del mariscal Castello Branco que detenga el vuelo de Perón.

Pero su más importante gestión como canciller se relaciona, indudablemente, con la sanción de la Resolución 2065,[16]​ por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 16 de diciembre de 1965, mediante la cual se resolvió aceptar la posición argentina sobre las islas Malvinas, considerarla como territorio bajo estatus colonial —que deberá ser descolonizado a corto o largo plazo—, recomendar a la Argentina y Reino Unido que entablen negociaciones sobre el proceso de descolonización, y equiparar los nombres Malvinas y Falklands.[17]​ En el marco de las negociaciones para la transferencia de soberanía de las islas, el 11 de enero de 1966 llegó a Buenos Aires Michael Stewart, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores del Reino Unido, siendo la primera visita de un diplomático de esa categoría a territorio argentino. Durante su estadía de tres días en la capital argentina se reunió con Zavala Ortiz y otros funcionarios argentinos y trataron la cuestión de la disputa de soberanía de las islas. Era la primera vez, desde el inicio de las protestas argentinas en 1833, que el gobierno británico dialogaba oficialmente sobre el tema.[18]

Los dos Ministros han coincidido en proseguir sin demora las negociaciones [...] por la vía diplomática o por aquellos otros medios que puedan acordarse a fín de encontrar una solución pacífica al problema e impedir que la cuestión llegue a afectar las excelentes relaciones que vinculan a la Argentina y al Reino Unido. Ambos Ministros acordaron transmitir esta decisión al Secretario General de las Naciones Unidas.[19]

El Reino Unido lo interpretó como una derrota diplomática, manifestando el jefe de la delegación, Cecil King: "Mi delegación está sorprendida y apenada al no ver en las recomendaciones ninguna referencia al principio de autodeterminación o, por lo menos, a los deseos de la gente de las islas”. Junto con el reclamo, Zavala Ortiz, había hecho especial hincapié en el reconocimiento de los derechos de los isleños y el respeto por su idioma, su cultura,y a su propiedad privada en el caso de que las islas fuesen restituidas a Argentina. Quedó así planteada en Naciones Unidas una doctrina que pronto sería retomada por España para su reclamo territorial sobre Gibraltar. Ella consiste en que son los intereses y no los deseos de una población no autóctona los que deben tenerse en cuenta para dirimir una situación colonial. Esta estrategia fue continuada por todos los gobiernos argentinos hasta el año 1982. A la Resolución 2065 le siguieron otras resoluciones favorables al punto de vista argentino, que, sumadas a un contexto internacional donde el mantenimiento de las situaciones coloniales era políticamente inviable, llevaron al gobierno británico a modificar su posición y por primera vez negociar con la Argentina una solución pacífica para ponerle fin a la disputa de soberanía.[20]

A fin de mantener en el tiempo el reclamo por la soberanía, se creó, en el ámbito del ministerio a su cargo, el Instituto Nacional de las Islas Malvinas y Adyacencias, integrado por miembros honorarios, bajo la presidencia del académico Ernesto Fitte. El Instituto fue disuelto por decreto del 14 de febrero de 1967.[21]

Zavala Ortiz también desempeñó un rol decisivo en la firma del Concordato entre la Argentina y la Santa Sede, en 1966, que concluyó con el régimen del Patronato. El Concordato fue negociado entermente entre Zavala Ortiz y el Nuncio Apostólico Monseñor Mozzoni , fijándose como fecha para la firma el 30 de junio de 1966. Dos días antes de esa fecha, el gobierno de Illia fue derrocado por un golpe militar, por lo que el tratado definitivo fue firmado por Nicanor Costa Méndez, flamante canciller de Onganía.[22]

El siguiente Ministro de Relaciones Exteriores radical, Dante Caputo, recordó a Zavala Ortiz como uno de sus "tres maestros" dentro del partido, junto a Silvano Santander y Manuel Belnicoff.[23]

Últimos años y posterioridadEditar

Tras su forzado alejamiento de la función pública en 1966, inició contactos con el representante personal de Perón, el ex Canciller Jerónimo Remorino, a fin de organizar una salida democrática y sin proscripciones. Las coincidencias logradas fueron presentadas a Balbín, líder por entonces de la Unión Cívica Radical y al mismo Perón, conformando uno de los principales antecedente para las negociaciones que concluirían en la “Hora del Pueblo”, el documento multipartidario dado a conocer el 11 de noviembre de 1970.

A partir de 1978, durante la dictadura de Videla, participó activamente del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), creado principalmente por impulso de Carlos Manuel Muñiz y que nucleó a distintos especialistas de las Relaciones Internacionales, como Nicanor Costa Méndez, Félix Peña, Eduardo A. Roca, Brig. Carlos Alvarez, Eduardo McLoughlin, Fernando de la Rúa, Mariano Grondona, Arnaldo T. Musich, Mariano J. de Nevares, Carlos Ortiz de Rozas, Alberto Rodríguez Galán, Jorge Aja Espil, Oscar Camilión, Raúl Alberto Quijano, Lucio García del Solar, Leopoldo Tettamanti, Félix Uñó, Enrique Ros, Roberto Guyer y Jorge Casal. Zavala Ortiz no participó de su fundación, pero fue inmediatamente invitado a participar y se le otorgó el cargo de vicepresidente, que desempeñó desde 1978 y hasta poco antes de morir, en 1982, cuando se retiró aquejado ya por problemas de salud.

El 1º de diciembre de 1978 participó de la cena de homenaje de los partidos políticos al general Jorge Rafael Videla, organizada por un grupo de ex legisladores y de la que también participaron tres futuros presidentes de la Nación: Raúl Alfonsín, Fernando De la Rúa y Eduardo Duhalde, además de importantes dirigentes como los radicales Ricardo Balbín, Juan Carlos Pugliese, Antonio Troccoli, Luis León, Carlos Perette, los peronistas Luis Rubeo, Enrique Osella Muñoz, Carlos Palacio Deheza, el conservador Vicente Solano Lima, el intransigente Oscar Alende, y los comunistas Jesús Mira y Juan Carlos Comínguez, quien le dijo a Videla: «Gracias por permitirme estar aquí».[24]

Era frecuentemente consultado por los medios de prensa sobre cuestiones de Política Exterior y Relaciones Internacionales. Esto se intensificó en sus últimos días de vida, a partir del conflicto bélico de las Islas Malvinas, dado que por sus logros desde la Cancillería, se lo consideraba una de las personas más informadas sobre el tema. Nunca ocultó su desacuerdo con la opción bélica elegida por el presidente Leopoldo Fortunato Galtieri. Murió, tras sufrir un derrame cerebral, durante el transcurso de la guerra, el mismo día en que las tropas británicas desembarcaban en San Carlos, iniciando el avance que llevaría poco después a la derrota argentina. Sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta.

En su honor, 15 de junio de 2000 el exjefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Enrique Olivera, le puso el nombre de «Canciller Miguel Ángel Zavala Ortiz» a la plazoleta que se encuentra en la esquina de la avenida Leandro N. Alem entre calles Reconquista y Ricardo Rojas. Allí se emplazó un busto del ex canciller.[25]

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. «Bombardeo de la Plaza de Mayo»,
    Tropas del Batallón de Infantería de Marina 4 al mando del vicealmirante Benjamín Gargiulo (quien pocas horas antes había sido enterado y se había plegado a la sedición) avanzaría desde la Dársena Norte del Puerto de Buenos Aires para tomar la Casa de Gobierno, con el apoyo armado de grupos civiles apostados en la Plaza. Se había previsto la toma de la emisora de Radio Mitre y de la central de Teléfonos del Estado para difundir una proclama revolucionaria redactada por Zavala Ortiz.
  2. Rodríguez Molas, pp.72-3.
  3. Félix Luna, pp.37.
  4. Hugo Gambini, tomo I pp.288-289.
  5. {{cita libro |apellido= Gilbert|nombre=Isidoro |url= https://books.google.com.ar/books?id=ITIKOCNO-nQC&pg=PT250&lpg=PT250&dq=%22Alberto+Juli%C3%A1n+Caride&source=bl&ots=agLVYV-gE_&sig=KVuntb8WueF055x2LtxJp_8_Zb4&hl=es-419&sa=X&ved=0ahUKEwixzIfF8-jXAhUCGpAKHU6yAcwQ6AEIRTAH#v=onepage&q=%22Alberto%20Juli%C3%A1n%20Caride&f=false%7Ctítulo=La Fede: Alistándose para la revolución |idioma=Español |año= 2011||editorial=Sudamericana |ubicación= Buenos Aires|isbn=978-950-07-3412-7 |fechaacceso= 1 de diciembre de 2017 |páginas= |cita= }
  6. http://www.fm899.com.ar/noticias/argentina-2/las-historias-secretas-del-comisario-torturador-del-primer-peronismo-53004
  7. Tcach, César (2006). Sabattinismo y peronismo: partidos políticos en Córdoba, 1943-1955. Biblos. p. 190. 
  8. a b c «Bombardeo del 16 de junio de 1955»
    • Archivado el 27 de septiembre de 2013 en la Wayback Machine., investigación histórica de la Unidad Especial de Investigación sobre Terrorismo de Estado. Buenos Aires: Archivo Nacional de la Memoria, 2010.
  9. «El bombardeo a Plaza de Mayo. Los secretos del día más sangriento del siglo XX», Clarín, 16 de junio de 2005.
    Según la causa, al tanto de la rebelión estaban el ministro de Marina, contraalmirante Aníbal Olivieri, el vicealmirante Benjamín Gargiulo, y los tenientes primero de navío Emilio Eduardo Massera (secretario de Olivieri) y sus ayudantes Horacio Mayorga y Oscar Antonio Montes, entre otros. También, los generales Pedro Eugenio Aramburu y Justo León Bengoa. Desde los civiles, con Pardo conspiraban en un mismo bando radicales como Miguel Ángel Zavala Ortiz, conservadores que respondían a Adolfo Vicchi, y socialistas de Américo Ghioldi, entre otros.
  10. «16 de junio de 1955: la masacre de Plaza de Mayo»
    • Archivado el 19 de febrero de 2015 en la Wayback Machine., artículo del 15 de junio de 2007 en el sitio web Informe Digital.
  11. http://www.perfil.com/ediciones/elobservador/-20116-583-0068.html
  12. a b Dandan, Alejandra (2009): «Presentaron la investigación sobre el bombardeo a la Plaza de Mayo: el hilo que une el ’55 con el ’76», artículo del 17 de junio de 2009 en el diario Página/12 (Buenos Aires).
    Entre 2007 y 2009, el Equipo Especial de Investigación del Archivo Nacional de la Memoria investigó por primera vez en 54 años el bombardeo y ametrallamiento del 16 de junio de 1955. El 16 de junio de 2009, el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, entregó a la prensa el informe detallado con nombres, armas, datos de las más de cien bombas que se tiraron, localizaciones y un listado depurado de las 308 víctimas.
  13. Dandan, Alejandra (2009): «El hilo que une el ’55 con el ’76», artículo del 17 de junio de 2009 en el diario Página/12 (Buenos Aires).
  14. Archivo Bernardo Neustadt: "Reportaje al País", 11 de Febrero de 1963
  15. Primera Plana, 26 de marzo de 1963
  16. «Resolución 2065»
  17. Estrada Oyuela, Raúl: «Un vuelco fundamental», Clarín, 13 de enero de 1999.
  18. «Diplomacia de Malvinas, 1945-1989: Del inicio del diálogo al Memorándum de Entendimiento». Historia general de las relaciones exteriores de la República Argentina. Consultado el 21 de enero de 2015. 
  19. «A 50 años del "Alegato Ruda"» (PDF). Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto (Argentina). p. 45. 
  20. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas cancilleria
  21. «Historia de Malvinas». La Gazeta Federal.
  22. Frías, Pedro J. (19 de julio de 2000). «Zavala Ortiz, canciller». Diario La Nación. 
  23. Diario Perfil, 11 de Agosto de 2013
  24. Gente, 07/12/1978
  25. «Ley n.º 414»
    • Archivado el 27 de septiembre de 2013 en la Wayback Machine. (que nombra una plazoleta de la ciudad), en el sitio web de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 15 de junio de 2000.

Enlaces externosEditar