Mito nacional

Un mito nacional es una narrativa inspiradora o anécdota sobre el pasado de una nación. Tales mitos a menudo sirven como un símbolo nacional importante y afirman un conjunto de valores nacionales. Un mito nacional a veces puede tomar la forma de una epopeya nacional o ser incorporado a una religión civil. Un grupo de mitos relacionados entre sí sobre una nación pueden ser referidos como el mitos nacionales, de μῦθος, la palabra griega original para "mito".

La Disputa de Minerva y Neptuno (c.. 1689 o 1706) por René-Antoine Houasse, describiendo el mito fundacional de Atenas

Un mito nacional es una leyenda o narrativa ficcionalizada que ha sido elevada a un nivel mitológico, simbólico, serio y preciado con objeto de ser cierto a la nación.[1]​ Puede sencillamente sobredramatizar incidentes ciertos, omitir detalles históricos importantes, o añadir detalles para los que no hay ninguna evidencia; o sencillamente puede ser una historia ficticia que nadie toma como literalmente cierta, pero que contiene un significado simbólico para la nación.[2]​ El folclore nacional de muchas naciones incluye un mito fundacional, que puede implicar una lucha contra el colonialismo o una guerra de independencia. En muchos casos, el significado del mito nacional es discutido entre diferentes sectores de la población.

En algunos casos, el mito nacional puede tener un matiz espiritual y referirse a historias de la fundación nacional en las manos de un Dios, varios dioses, caudillos favorecidos por los dioses, u otros seres sobrenaturales.

Los mitos nacionales sirven muchos propósitos sociales y políticos. A menudo existen solo como propaganda auspiciada por el Estado. En las dictaduras totalitarias al dirigente podría atribuírsele, por ejemplo, una historia de vida sobrenatural mítica para hacerle o asemejarlo a un dios (ver también culto a la personalidad). Sin embargo, existen mitos nacionales en todo tipo de sociedades. En regímenes liberales pueden auspiciar la virtud cívica inspiradora y el autosacrificio, o la consolidación del poder de grupos gobernantes y la legitimación de su mando.[3]

TrasfondoEditar

Los mitos nacionales han sido creados y propagados por intelectuales nacionales, quiénes les han utilizado tan instrumentos de movilización política con bases demográficas tales como la etnicidad.[4]

Trasfondo socialEditar

El concepto de la identidad nacional está inevitablemente vinculado con alguno o varios mitos.[5]​ Un complejo de mitos está en el núcleo de cada identidad étnica.[6]​ Algunos académicos opinan que las identidades nacionales, apoyadas por historias inventadas, se crearon sólo después de que los movimientos nacionales y las ideologías nacionales hubieron emergido.[7]

Todo las identidades nacionales modernas estuvieron precedidas por movimientos nacionalistas.[7]​ A pesar de que el término "nación" se usaba ya en la Edad Media, tenía entonces un significado totalmente diferente que en la era del nacionalismo, en que estaba relacionado esfuerzos por la creación del estado-nación.[8]

Trasfondo psicológicoEditar

Aparte de su trasfondo social, los mitos nacionales tienen también una explicación psicológica, conectada a la idea de una patria estable. La complejidad de relaciones dentro del mundo exterior moderno y la incoherencia del mundo psicológico interno del individuo generan una ansiedad que se puede reducir mediante una autodefinición y autoconstrucción estables, obteniendo así una noción imaginaria de estabilidad.[9]

Métodos mitopoéticosEditar

La creación de un mito en su forma tradicional a menudo ha dependido de narradores literarios; en especial poetas épicos. La antigua cultura helénica adoptó la Ilíada de Homero como justificación de su unidad teórica, y Virgilio (70 - 19 AC) compuso la Eneida para apoyar la renovación y reunificación políticas del mundo romano después sus guerras civiles.

Generaciones de escritores medievales contribuyeron (tanto en poesía como en prosa) al mito artúrico de Britania, desarrollando lo que devino en un foco de nacionalismo inglés al adoptarse este material britano-celta. Camões (c. 1524 - 1580) compuso en Macao las Los Lusíadas como epopeya nacional para Portugal; Voltaire intentó algo similar para la historia francesa, mitologizada en su Henriada (1723). La ópera wagneriana vino a promover el entusiasmo nacional alemán.

Los creadores modernos de mitologías nacionales tienden a pensionar a los poetas y a menudo apelan a las personas más directamente, a través de fraseología en los medios de comunicación.

Panfletistas franceses extendieron las ideas de Libertad, Igualdad y Fraternidad en la década de 1790; periodistas, políticos y académicos americanos, popularizaron tropos míticos como el "Destino Manifiesto", el "Viejo Oeste", o el "Arsenal de la Democracia".

Los socialistas, que abogan por ideas como la dictadura del proletariado han promovido eslóganes pegadizos en por de la unidad nacional, como "Socialismo con características chinas y "El pensamiento de Kim-Il".[10]

Mitos primariosEditar

Dos de los mitos primarios del nacionalismo están conectados con creencias en:[11]

  1. La permanencia de la comunidad (el mito de la nación eterna), basado en su carácter nacional, territorio e instituciones y en su continuidad a través de muchas generaciones, y
  2. la ascendencia común comunitaria (mito de la ascendencia común).

Los mitos nacionalistas retratan a la nación como durmiente y esperando a ser despertada, pero el discurso erudito evita tales imágenes porque, según este, la identidad nacional, o bien existe o no, y no puede estar dormida o ser despertada.[12]

ConsecuenciasEditar

Los mitos nacionalistas a veces tienden a estimular conflictos entre naciones, aumentar características distintivas del grupo nacional y a exagerar la amenaza a la nación por parte de otros grupos, propagando el cumplimiento militante de sus objetivos.[13][14]

Ve tambiénEditar

  • Qué es una Nación?

ReferenciasEditar

  1. Renan, Ernest (1882). Qu'est-ce qu'une nation?. 
  2. Abizadeh, Arash (2004). «Historical Truth, National Myths, and Liberal Democracy». Journal of Political Philosophy 12 (3): 291-313. doi:10.1111/j.1467-9760.2004.00201.x. 
  3. Miller, David (1995). On Nationality. Oxford: Oxford University Press. ISBN 0-19-828047-5. 
  4. Safty, Adel (2002), Leadership and Conflict Resolution, USA: Universal publishers, p. 273, ISBN 1-58112-617-4, «Shnirelman (1995) considers nationalist myths ... created by national intellectuals and propagated by the intelligentsia with the aim of using this myths as an instrument of ethno-political mobilization under interethnic conflicts.» .
  5. Cameron, Keith (1999), National identity, Exeter, England: Intellect, p. 4, ISBN 978-1-871516-05-0, OCLC 40798482, «Myth is inextricably linked with the concept of national identity» .
  6. J. Kaufman, Stuart (2001), Modern hatreds : the symbolic politics of ethnic war, New York: Cornell University Press, p. 25, ISBN 978-0-8014-8736-1, OCLC 46590030, «The core of the ethnic identity is the "myth-symbol complex" — the combination of myths,...» .
  7. a b Østergaard, Uffe; Heine Andersen; Lars Bo Kaspersen (2000). Classical and modern social theory. Malden, Mass.: Blackwell. p. 448. ISBN 978-0-631-21288-1. Consultado el 8 de septiembre de 2011. 
  8. Østergaard, Uffe; Heine Andersen; Lars Bo Kaspersen (2000). Classical and modern social theory. Malden, Mass.: Blackwell. p. 448. ISBN 978-0-631-21288-1. Consultado el 8 de septiembre de 2011. «We can, for example, certainly encounter term "nation" in the Middle Ages, but the word meant something completely different than in the age of nationalism, where it is inextricably linked with the efforts to create an associated state.» 
  9. Brown, David (2000), «Contemporary nationalism», Contemporary nationalism: civic, ethnocultural, and multicultural politics, London ; New York: Routledge, p. 24, ISBN 0-203-38025-8, OCLC 43286590, «The nationalist myth of permanent, fixed, homeland community, derives its emotional power, according to psychoanalysis, from the anxieties generated by the fragility of the sense of self, the ego, in the face of both the complex ambiguities inherent in relationships with the external modern world, and also of the disintegrative incoherence of the inner, psychological world. In an attempt to escape the resultant anxiety, the individual engages in an act of self-labelling and self-construction which is essentially static, inserting him or herself into the institutions of society, so as to 'seek out a name' and thence attain an imaginary sense of stability [...].» .
  10. Portal, Jane (2005). «The Kim Cult». Art Under Control in North Korea. London: Reaktion Books. p. 90. ISBN 9781861892362. Consultado el 6 de febrero de 2020. «[...] a North Korean's conversation is full of phrases such as 'Kim Il-sung thought', 'Kim Il-sungism', 'dedication to Kim Il-sung' and 'the Great Leader Kim Il-sung'.» 
  11. Brown, David (2000), «Contemporary nationalism», Contemporary nationalism: civic, ethnocultural, and multicultural politics, London ; New York: Routledge, pp. 23, 24, ISBN 0-203-38025-8, OCLC 43286590 .
  12. M. Danforth, Loring (1995). The Macedonian conflict : ethnic nationalism in a transnational world. Princeton, N.J.: Princeton University Press. p. 15. «.. nationalist myths of a nation waiting, Sleeping Beauty like, to be awakened...In scholarly discourse this image should be avoided .. national identity is a matter of self-ascription, it either exists or it does not, it can not be asleep and then be awakened...» 
  13. Edward Brown, Michael (1997). Nationalism and ethnic conflict. Cambridge, Massachusetts: MIT Press. p. 67. ISBN 978-0-585-35807-9. «... we do argue that tendency to breed conflicts is inherent to typical nationalist myths». 
  14. Schnabel, Albrecht; David Carment (2004). Conflict prevention from rhetoric to reality: Organizations and institutions. Lanham, Md: Lexington Books. pp. 45, 46. ISBN 978-0-7391-0738-6. «overemphasize the cultural and historical distinctiveness of the national group [and its territory], exaggerate the threat posed to the nation by other groups, ignore the degree to which the nation's own actions provoked such treats, and play down the cost of seeking national goals through militant means.»