Movimiento Villero Peronista

Villa 31

El Movimiento Villero Peronista (MVP) fue una organización política que funcionó en un territorio específico, las villas de emergencias de Argentina, dentro del proyecto del peronismo revolucionario.[1]

Fue una organización compleja con características propias dentro del arco de peronismo revolucionario de la década del 70 y representó una expresión de sectores populares que también emergieron después de estar invisibilizados del relato hegemónico de la época.[1]​ Es un grupo que tuvo su especificidad, como movimiento villero y por las características de su organización político-ideológica.

Índice

Contexto histórico y religiosoEditar

 
Relevamiento de Villas y asentamientos en el Gran Buenos Aires, 2011

Luego del derrocamiento del presidente Arturo Illia en 1966, la situación político y social se radicalizó en Argentina, y la instalación de la dictadura autodenominada Revolución Argentina que dispuso la abolición de los partidos políticos, siguiendo los dictados de la Doctrina de la Seguridad Nacional establecida por Estados Unidos para América Latina en el marco de la Guerra Fría.

En ese período se producen decenas de insurrecciones populares, como el Cordobazo, el Rosariazo, el Tucumanazo, etc, con una alta movilización del movimiento estudiantil y de los sindicatos. En ese contexto surgen varias organizaciones guerrilleras,como Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) en 1968, Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en 1969 y Montoneros (1970).

Dentro de la Iglesia Católica argentina surge en 1967, el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM), una corriente que intentó articular la idea de renovación de la Iglesia subsiguiente al Concilio Vaticano II con una fuerte participación política y social. La propuesta fundacional del MSTM prosperó en un terreno perfectamente abonado por la preexistencia de grandes grupos de sacerdotes que desarrollaban su accionar en parroquias de villas y de zonas obreras.[2]

Territorio e identidadEditar

El inicio de las villas en la Argentina se sitúa en la década del 30 en la Ciudad de Buenos Aires, con la ocupación de migrantes polacos en galpones vacíos ubicados en Puerto Nuevo que se denominaron “Villa Desocupación” y “Villa Esperanza”. Su expansión se aceleró durante la década de 1940, con el surgimiento del “Barrio de Inmigrantes”, habitado por italianos, y “Villa Saldías”, por familias de ferroviarios.[1]

Entre los años 1937 y 1947 llegaron a la zona del Gran Buenos Aires y Capital Federal unos 750.000 migrantes internos provenientes de zonas rurales con expectativas de mejorar sus condiciones de vida.

Villa miseria, villa de emergencia o simplemente villa es el nombre que se le da en Argentina a los asentamientos informales caracterizados por una densa proliferación de viviendas precarias. Toman su nombre de la novela de Bernardo Verbitsky Villa Miseria también es América (1957), donde se describen las condiciones de vida de los migrantes internos durante la Década Infame.

En este periodo, los villeros se caracterizaban por ser trabajadores temporarios y precarios que ocupaban terrenos fiscales en zonas aledañas a las cuencas inundables de los ríos y sus viviendas eran construidas con materiales precarios.

Con el tiempo se empieza a delinear una identidad villera, a partir de una actitud ambivalente y defensiva ante los “otros” que los discriminan y estigmatizan, “los de afuera”.

 
Una villa en Rosario, año 2014

Las décadas del 60 y 70 son claves en el análisis sociopolítico de las villas ya que fueron años de gran expansión: se duplicó la cantidad de habitantes en el Gran Buenos Aires y según la Comisión Municipal de Vivienda de la Capital hacia el año 1966 vivían aproximadamente 500.000 personas en las villas de todo el país.[1]

La categoría “villero” en las décadas del 50, 60 y 70 se asociaba a la categoría “cabecita negra”, una connotación étnica difusa que aludía a aquellos provincianos que desde distinto origen provenían del interior del país. Luego, de dos o tres generaciones este origen provinciano se desdibujó, pero mantuvo confusamente su connotación cuasi racial. El apelativo de “negro villero” puede ser aplicado aún a quien no corresponda empíricamente con alguno de tez oscura, pero contiene la misma carga valorativa negativa que su primer uso.[3]

Surgimiento del MVPEditar

A fines de los 60 y principios de los 70 es cuando se asiste a la mayor politización en las villas de la mano de nuevos actores del campo político y religioso, embanderados en la opción por los pobres. Son mayoritariamente militantes del campo político ligados a la Juventud Peronista (JP), y del religioso, pertenecientes al MSTM, los que conjugan sus prácticas y discursos políticos en las villas en un contexto signado por la radicalización de amplios sectores de la sociedad. Un ejemplo paradigmático de la confluencia político-religiosa en este periodo es el padre Carlos Mugica que en 1965 inició su actuación pastoral en la Villa del Retiro al fundar la capilla de Cristo Obrero, para luego ser imitado por otro grupo de sacerdotes en otras villas del país.

El padre Jorge Vernazza afirmaba que el trabajo de los curas villeros se realizaba en tres niveles: lo religioso, lo asistencial y promocional y lo “revolucionario”. En este punto “los sacerdotes eran conscientes de que el problema de las villas tenía causas estructurales, y no podría ser definitivamente resuelto hasta que no se produjera un cambio social”.[1]​El cura Orlando Yorio, de la villa del Bajo Flores relata su trabajo en la villa como una experiencia que comprometía “elementos políticos”.

En 1972 comienzan a abrirse cientos de locales partidarios y Unidades Básicas en barrios y villas, además de organizarse actos políticos y movilizaciones bajo la consigna del Luche y vuelve, enmarcado en el clima de la campaña electoral y el retorno de Perón.[4]​ La JP va a desplazando a otros actores políticos de la militancia barrial, en este caso villera, para transformarse en la organización con mayor poder de convocatoria y movilización dentro del peronismo.

En febrero de 1973 se crea el Frente Villero de Liberación Nacional (FVLN), una organización que “si bien mantiene su autonomía frente a partidos o sectores de estos, va a ir definiendo ciertas posturas y articulándose dentro de la línea política de la Juventud Peronista." Pasará a llamarse Frente Villero Peronista de Liberación y luego con la incorporación del Movimiento Villero Peronista tomará esta última denominación”

El militante montonero Eduardo Astiz, intervino entre 1972 y 1975 en numerosos conflictos y movilizaciones, participando en la formación del MVP y el Frente de Lisiados Peronistas (FLP). Esta práctica determinó que Montoneros lo designara responsable político del Movimiento de Inquilinos Peronistas ( agrupación que fue desmantelada jurídicamente el 24 de marzo de 1976)[5]​ y del MVP de Capital Federal.[6]

Tres elementos convergen en el surgimiento y la actividad del MVP: 1) La experiencia organizativa que disponían las villas para principios de los setenta; 2) La coyuntura nacional que incitó a la participación política masiva de los sectores populares; y 3) El trabajo mancomunado con otras dos organizaciones: el MSTM y Montoneros.[7]

Un ejemplo paradigmático de la confluencia político-religiosa en este periodo es el padre Carlos Mugica que en 1965 inició su actuación pastoral en la Villa del Retiro al fundar la capilla de Cristo Obrero, para luego ser imitado por otro grupo de sacerdotes en otras villas de la ciudad.[1]

En diversos centros urbanos de la provincia de Buenos Aires y el país se conformaron MVP regionales: en Capital (Retiro, Bajo Flores, Barracas, Zavaleta, Villa Devoto, Colegiales), en Gran Buenos Aires (Lanús, Tres de Febrero, Merlo, Moreno, Morón, Avellaneda, Quilmes, La Matanza, San Martín), en Provincia de Buenos Aires (La Plata, Berisso, Ensenada, Vicente López), en Rosario, Santa Fe , y en otras provincias como Salta, Córdoba, Entre Ríos, Jujuy.

ActividadEditar

El MVP llevó a cabo diversas actividades en las villas como consultorios jurídicos, talleres y centros culturales, campañas de alfabetización, campamentos infantiles, organización de brigadas de trabajo, atención médica.[1]

Rodolfo Walsh, colaboró en la publicaciones del Movimiento Villero Peronista.[8]

Se realizaron dos Congresos Nacionales Villeros: el primero en Santa Fe los días 20 y 21 de octubre de 1973 y en las conclusiones se planteaba apoyar, defender y controlar al gobierno Popular. El Segundo congreso tuvo lugar en córdoba los días 19 y 20 de enero de 1974,[7]​ con la participación de 500 personas pertenecientes a villas del todo el país, lo que demuestra el crecimiento exponencial del MVP en tan solo tres meses.[1]

En el primer congreso se estableció la estructura organizativa del MVP, constituido por un Consejo Provisorio (con vigencia hasta la realización del próximo congreso) integrado por diez delegados, uno de cada provincia asistente, con excepción de Buenos Aires, que contaba con tres representantes (uno por la ciudad, otro por el Gran Buenos Aires y otro por toda la provincia) y de Santa Fe, que tenía dos representantes (uno por Rosario y otro por la capital de la provincia). Por encima de este consejo, se estableció a su vez una Mesa Ejecutiva Nacional integrada por tres delegados de Entre Ríos, Buenos Aires y Santa Fe respectivamente.[9]

MilitantesEditar

El MVP logró un alcance inédito, expresado en el Primer Congreso Nacional de la organización, que tuvo lugar en la ciudad de Santa Fe en octubre de 1973. En este congreso estuvieron representadas siete provincias argentinas: Chaco, Entre Ríos, Córdoba, Jujuy, Salta, Santa Fe y Buenos Aires alcanzando, según la revista El Descamisado, un total de 2.500 asistentes. Una de las delegaciones más numerosas fue la proveniente de Buenos Aires, que inició su recorrido un tren especial, cedido para este fin por la Juventud Trabajadora Peronista Ferroviaria. La delegación partió de la terminal de Retiro, llevando 1.200 pobladores distribuidos en 12 vagones asignados según las villas y zonas correspondientes. Este contingente no estuvo integrado únicamente por pobladores, sino que viajaron además miembros de la Pastoral de Villas, como los sacerdotes Carlos Mugica y Jorge Goñi.[9]

El comienzo del finEditar

En el final del MVP influyó la política de erradicación de villas, iniciada en 1974 y profundizada a partir de 1977. La erradicación fue una política que contenía consecuencias nefastas para la organización villera, ya que la dispersión de las familias que compartían las actividades en el territorio ocasionaba la desarticulación de la organización colectiva.[7]

También la represión durante el tercer gobierno peronista y el accionar de grupos como la Triple A, se ensañó con sus dirigentes, como le sucedió a muchos movimientos políticos de aquella época. El asesinato Chejolán en el año 1974 se considera un hecho bisagra para la historia del MVP.[10]​ Después del 1 de mayo de 1974, el MVP como tantas otras organizaciones de base ligadas a la Tendencia, quedó aún más expuesto a la embestida contra las organizaciones populares y la represión de sus dirigentes.[1]​El asesinato de Carlos Mugica sucedió el 11 de mayo de 1974. La escalada de violencia posterior, condujeron al MVP así como a otros frentes de masas a la dispersión y disolución.

Desde de ese momento, la represión ilegal sobre estos territorios se intensificó, alcanzando a los profesionales de los Equipos Técnicos y las Mesas de Trabajo. A partir del golpe militar del 24 de Marzo de 1976, la violencia estatal se incrementó hasta alcanzar niveles inéditos, dando lugar a la desaparición de numerosos delegados, curas villeros y profesionales con militancia territorial, mientras se implementaba un drástico Plan de Erradicación, que expulsó de la ciudad de Buenos Aires a unos 200.000 pobladores.[11]

Si bien aun no fueron relevadas sistemáticamente las víctimas del Terrorismo de Estado en las villas, los testimonios indican que la represión ilegal recayó sobre los principales referentes, inmediatamente después del golpe. Esto fue lo que sucedió por ejemplo en la Villa 21-24, donde los integrantes de la Comisión Vecinal desaparecieron pocas semanas después del 24 de Marzo: el presidente Teodoro Urunaga, el Vicepresidente Ricardo Daniel Ortiz, el Secretario Oscar Salazar y la Secretaria Adjunta y Tesorera, María Peralta (Entrevista a Celia González, 26 de Mayo de 2012).[9]

Las limitaciones económicas de los villeros abortó cualquier estrategia de resguardo individual como podía ser, por ejemplo, el exilio. Es muy escasa la información referida a las desapariciones de villeros, que no contaron con recursos propios para protegerse pero al mismo tiempo no contaron con el respaldo de la organización, también en plena debacle y disolución. Asimismo, las familias de los villeros víctimas de desapariciones forzadas no contaron con el mismo tiempo y los mismos recursos que otros sectores sociales para realizar las denuncias y las búsquedas de sus familiares.[7]

Si bien la represión implicó un debilitamiento de la capacidad de respuesta vigente en éstos y otros espacios, no eliminó definitivamente la tradición organizativa conformada durante las décadas previas, sino que algunas de sus características principales pervivieron hasta la recuperación democrática de 1983, superando inclusive los embates la hiperinflación, la convertibilidad y la crisis del año 2001.[9]

JusticiaEditar

La fiscal del tercer juicio de la ESMA (campo clandestino de concentración) Mercedes Soiza Reilly declaró en 2015: “Lo que ha permitido este megajuicio es visibilizar los colectivos políticos más humildes, que realizaron el verdadero trabajo territorial en los barrios carenciados. Ellos no sólo fueron silenciados por la cruda represión que fue dirigida desde las Fuerzas Armadas contra ellos, sino además porque a muchas familias no les fue posible acceder a la Justicia para denunciar los crímenes."[12]

En ese juicio declaró Alfredo Ayala, responsable del movimiento villero de zona norte, que estuvo detenido-desaparecido en ese centro clandestino desde el 07/09/77 al 23/12/79, se escapó y volvió a ser secuestrado el 15/01/80 con tres semanas de castigo, engrillado a pan y agua y después volvió a escapar.[12]

Enlaces externosEditar

  • Primer congreso nacional villero Peronista en Santa Fe 1973. 18/01/14. DiFilm
  • Movimiento Villero Peronista de Nuñez y Bajo Belgrano 1973. 14/02/14. DiFilm
  • El padre Mugica crea el Movimiento Villero Peronista 1973. 10/05/14. Soledad Vazquez

ReferenciasEditar

  1. a b c d e f g h i Satta, paula (2015). «El Movimiento Villero Peronista: Una experiencia de radicalización». Memoria Académica. Consultado el 02/03/17. 
  2. Luis Ortolani (2002). «La Iglesia de los oprimidos: Sacerdotes para el Tercer Mundo. Así en la tierra como en el cielo». Política, cultura y sociedad en los '70 6. Archivado desde el original. Archivado desde el original el 17 de mayo de 2013. Consultado el 02/03/17. 
  3. Cravino, María Cristina (enero/julio 2002). «Las transformaciones en la identidad villera... la conflictiva construcción de sentidos». Cuadernos de antropología social. Consultado el 03/03/17. 
  4. Claudia Fernanda Touris (2012). «Catolicismo y cultura política en la Argentina: La constelación tercermundista (1955-1976)». filo.uba.a. Consultado el 02/03/17. 
  5. Claudio Berón (20/11/05). «Alquileres: la rebelión de los inquilinos». lacapital.com.ar. Consultado el 02/03/17. 
  6. Roberto Baschetti (27/09/06). «Un revolucionario que pasó a la inmortalidad. Murió Eduardo Astiz, combatiente». rodolfowalsh.org. Consultado el 02/03/17. 
  7. a b c d Eva Camelli (2011). «Montoneros y los “frentes de masas”: el Movimiento Villero Peronista». IX Jornadas de Sociología. Facultad de Ciencias Sociales, UBA. Consultado el 02/03/17. 
  8. Fátima Cabrera de Rice (12/05/09). «Recordando a Carlos Mugica». pagina12.com.ar. Consultado el 26/06/17. 
  9. a b c d Snitcofsky, Valeria (2014). «Organización territorial y continuidad histórica: aportes a la luz de los congresos nacionales del Movimiento Villero Peronista (1973 y 1974)». Trabajo y Sociedad, núm. 22, pp. 377-393.Universidad Nacional de Santiago del Estero. ISSN 1514-6871. Consultado el 25/06/17. 
  10. Fátima Cabrera de Rice (12/05/09). «Recordando a Carlos Mugica». pagina12.com.ar. Consultado el 02/03/17. 
  11. Eva Camelli y Valeria Snitcofsky (2016). «Primer Plan de Radicación para la Villa 31 Un antecedente a la defensa del Derecho a la Ciudad en Buenos Aires (1972- 1974)». Quid 16 N°6 (27-46). Consultado el 25/06/17. 
  12. a b Alejandra Dandan (30/03/15). «“Los grupos de tareas nunca pudieron entrar a la villa. Tenían miedo a la villa”». pagina12.com.ar. Consultado el 03/03/17.