Movimiento social

grupo no formal de individuos u organizaciones que tiene como finalidad el cambio social
(Redirigido desde «Movimientos sociales»)
Asamblea de Indignados en 2012.

Un movimiento social es un grupo no formal de individuos u organizaciones que tiene como finalidad el cambio social. Durante el siglo XIX, el concepto de movimiento social estaba ligado a un tipo de cambio social particular (revolucionario) y a un fin específico (la instauración de un régimen socialista o comunista), así como a una identidad en concreto (identidad de clase) y a un grupo social en particular (la clase obrera).[1]​ A lo largo del siglo XX, el término comenzó a utilizarse para englobar movimientos que se sitúan en diferentes contextos, en esferas tan distintas como la cultural, social, política, económica o personal, y cuya composición incluye a clases, sectores o colectivos como obreros, campesinos, mujeres, estudiantes, vecinos y grupos étnicos.[2]

Índice

DefiniciónEditar

En su idea más general, movimiento social es definido como “una forma de acción colectiva no efímera, en la cual un grupo más o menos organizado recurre a acciones extra institucionales a fin de promover o impedir ciertos cambios".[3]

El movimiento social fue resultado de la síntesis innovadora y trascendental de tres elementos:

  1. Esfuerzo público por trasladar a las autoridades pertinentes las exigencias colectivas.
  2. Repertorio, creaciones de coaliciones y asociaciones con un fin específico, reuniones públicas, manifestaciones, declaraciones a y en los medios públicos, propaganda.
  3. Demostraciones de Valor: conducta sobria, atuendo cuidado; Unidad: insignias idénticas, pancartas; Número: recuento de asistentes, firma de peticiones; y Compromiso: desafiar al mal tiempo, participación visible (WUNC). Lo que constituye el movimiento social no son las actuaciones en solitario de los contendientes sino la interacción entre estos tres elementos.[4]

Los movimientos sociales como estructuras de cambio social surgieron históricamente como consecuencia de distintas crisis sociales y presentaron distintas orientaciones ideológicas: tanto revolucionarias como reaccionarias, y todos los estadios intermedios hasta los marginados, a veces identificados con un campo político más o menos concreto, y en otras ocasiones de forma interclasista y multipartidista.

Algunos ejemplos de estos movimientos son el movimiento feminista, movimiento ecologista, el movimiento obrero, el movimiento pacifista o antimilitarista, o, más reciente en su surgimiento, el movimiento okupa y el movimiento antiglobalización.

El término fue introducido al vocabulario académico por Lorenz von Stein en 1846 ("Historia de los Movimientos Sociales Franceses desde 1789 hasta el Presente (1850)"). Stein entiende un movimiento social básicamente como, una aspiración de sectores sociales (clases) para lograr alguna influencia sobre el Estado, debido a las desigualdades económicas. Así por ejemplo, la aspiración del proletariado a lograr representación en los sistemas de gobierno. El libro ha sido traducido al inglés (por ejemplo, Bedminster Press in 1964) pero no totalmente al castellano.[5]

La vocación de los movimientos sociales es muy grande por su diversidad, por sus muchos objetivos, desde su auge en la década de 1960. Su prestigio también es grande. Es una de las vías lógicas de participación ciudadana. No son fundaciones sociales u organizaciones no gubernamentales (ONG), que son unidades asistenciales.

 
Marcha sobre Washington por el trabajo y la libertad, donde Martin Luther King pronunció su famoso discurso "Yo tengo un sueño (I have a dream)".

El concepto revivió en Alemania hacia los años 1970 con la formación de los grupos de acción cívica (Bürgerinitiativen). Los movimientos sociales rara vez confluyen en un partido político; su labor se basa en presionar al poder político mediante reivindicaciones concretas o en crear alternativas. Estas alternativas o reivindicaciones se convierten en su principal identidad, sin tener que llegar a plasmar un ideario completo. De acuerdo con Hangan, existen cinco tipos de relaciones entre los movimientos sociales y los partidos políticos: articulación, permeabilidad, alianza, independencia y transformación. Las primeras dos limitan seriamente la autonomía del movimiento; las últimas dos son menos restrictivas.[6]

Son el equivalente a acción afirmativa o grupo de presión para la modificación de la opinión pública y de las políticas públicas (similar al lobby -cabildeo-). Tienen un carácter de permanencia en el tiempo y con un número de personas representativo, con relación a los que sufren o ignoran el problema. Su recuerdo histórico es muy antiguo, por ejemplo, los Comuneros de Castilla. Son algunas veces el nacimiento de una idea con líderes carismáticos memorables y su génesis puede derivar hacia un movimiento o iniciar una revuelta o, más contundentemente, una revolución, como la Revolución mexicana y asimismo la eventual plataforma para un partido hacia el poder.

Es una forma instantánea y continuada de insertarse en el ámbito político, con inicialmente poco esfuerzo organizativo, sin pertenecer a él, pero sí con fuerza de cambio político, como la restauración de la democracia perdida en regímenes autoritarios. Su análisis incluye su objetivo, el tipo de clientela y es interesante el desarrollo de su proceso organizativo. El impacto en la sociedad es desde meramente presencial, como una fuerza de choque perturbadora, o hasta resultar muy definitorio, como grupos de interés y presión hacia el poder instituido. Deben cuidar su progreso organizativo para ser eficaces y continuar perseverando y merecerse el honor de coartífices de eventos democráticos en las instituciones u otros más modestos, como la información de los ciudadanos.

BeneficiariosEditar

Quienes se encuentran beneficiados gracias al accionar de los movimientos sociales son:

Un movimiento ecologista, por ejemplo, decide que él representa los intereses medioambientales de una determinada comunidad, al margen de cómo, cuándo y por quién hayan sido expresados dichos intereses, y por el contrario un sindicato de pilotos de aviones sólo decide lo que sus afiliados expresamente han decidido que decida. Por otro lado los supuestos beneficiarios de la acción de un movimiento son en principio bastante indeterminados; unos vecinos, los jóvenes, las mujeres, los trabajadores, los marginados sociales; pero, al mismo tiempo, en los movimientos puede aparecer un segundo beneficiario: la humanidad entera. Por ejemplo, el movimiento ecologista que lucha por salvar la tierra o el movimiento pacifista que quiere que los jóvenes no hagan el servicio militar y que, además, pretende la abolición de los ejércitos permanentes por considerar que el Gran Mal de la humanidad es el militarismo. Indeterminación y eventual globalización no aparecen en los grupos de interés, donde los beneficiarios son una concreta, identificable y limitada categoría de individuos. En los grupos de interés entendidos en su sentido más restringido, es decir los que buscan bienes sólo para sus afiliados, esta limitación es obvia. Pero aun en los que buscan bienes comunes más “puros”, donde los resultados de su acción repercuten sobre personas que no participan en las actividades ni están afiliados al grupo, la categoría de personas beneficiada, aunque siendo más extensa, sí es más determinable que en un movimiento social.

La mención sobre las ONGs exige una breve consideración. Algunas ONGs son organizaciones de los movimientos sociales, entendidos como movimiento/comunidad. Esas ONGs se parecen a los grupos de interés en sus aspectos organizativos; son grupos más formalizados que los grupos irregulares de un movimiento social/familia. Pero se diferencian de los grupos de interés en los beneficiarios de los bienes cuya consecución promueven, y en su participación en la red e identidad colectiva de esa comunidad/movimiento. Así, por ejemplo, las ONGs dedicadas a la solidaridad con los países en vías de desarrollo, destacan por el carácter no lucrativo de sus acciones, porque es casi imposible que su actividad pueda materializarse en algún beneficio cuantificable para los afiliados a esa ONG. Sin embargo ello no es un rasgo consustancial de las ONGs integradas en movimientos sociales. Una asociación de personas que trabajan en la agricultura biológica es una ONG ligada al movimiento ecologista, y un grupo de mujeres que de forma privada se organizan para defenderse de los malos tratos, es una ONG ligada al movimiento feminista. Nos hemos referido a “algunas” ONGs. Porque, sin duda, otras ONGs, bajo la forma no gubernamental, son, sin más, grupos de interés. Buscan exclusivamente la promoción de los intereses de sus afiliados o delimitables beneficiarios.[7]

Movimientos sociales y medios de comunicaciónEditar

Medios de comunicación de masasEditar

Los medios de comunicación de masas, tales como la televisión y los periódicos, han tendido a dar mayor importancia al punto de vista gubernamental al dar cobertura a conflictos en los que se ven involucrados movimientos sociales.[8]​ Distintos factores pueden incidir en esta tendencia: la ideología de los periodistas, una estructura económica de los medios de comunicación dependiente de los gobiernos, la adopción en las organizaciones de medios de una teoría democrática que atribuye a los dichos de las autoridades el atributo de ser representantes legítimos de la ciudadanía, entre otros.

Estudios recientes han demostrado que la percepción de la política y sus instituciones de los jóvenes está ampliamente determinado por el contenido emitido por los medios de comunicación, y aún más por la información que fluye en las redes digitales. [9]

Nuevos mediosEditar

Grupos de movimientos sociales han utilizado Internet y plataformas de redes sociales para lograr objetivos organizacionales. Se ha argumentado que Internet contribuye a aumentar la velocidad, el alcance y la eficacia de la comunicación relacionada con el movimiento social, así como los esfuerzos de movilización, y como resultado, se ha sugerido que el Internet ha tenido un impacto positivo en los movimientos sociales en general.[10][11][12]

Las tecnologías de la web 2.0 han cumplido un papel en una amplia gama de manifestaciones sociales recientes, tales como WikiLeaks, las protestas de Túnez (2010-2011), la revolución egipcia de 2011, el movimento Occupy Wall street (2011), el movimiento de indignados en España (2011), el movimiento anti-austeridad en Grecia (2010-2012) , las protestas en Brasil en 2013, entre otros ejemplos.

Concepciones teóricasEditar

Para especialistas como Alberto Melucci, se debe reaccionar ante la errónea idea de que la acción colectiva es "un dato" cuyos componentes se unifican, en torno a "valores, intenciones y fines", que se dan por sentados; más importante aun, es la advertencia de que no es la ideología de sus líderes o la caracterización que externamente se hace del movimiento, lo que compone su "verdadera" realidad.[13]

Sistema de acción multipolarEditar

El sistema de Acción Multipolar se da cuando “observamos a un número de individuos actuando colectivamente”[13]​, quienes se encuentran en proceso de negociación constante, para organizar su acción y darle un sentido a su unión. Dicho sistema se organiza bajo 3 ejes, los fines (el sentido de la acción), los medios (posibilidades y limitantes) y el ambiente (lugar de acción); los cuales son interdependientes y diversos; estos se encuentran en constante tensión, pues resulta difícil mantener un equilibrio o integrarlos. Por tanto, los propios actores colectivos que son resultado de intenciones, recursos y límites, son los que dan la connotación de acción colectiva, tomando en cuenta los ejes anteriores.[13]​ Ejemplo de lo anterior son los movimientos para obtener el sufragio femenino.

Utilidad en el contexto educativoEditar

Melucci permite en primera instancia a aquellos que se encuentren en secundaria o niveles universitarios entender los movimientos sociales desde una perspectiva clara lo que representan en cuanto a su significado, organización y lucha contra el poder. Melucci[14]​ construye la idea de los movimientos sociales como sistemas agregados que combinan el accionar de 3 grandes ámbitos en los cuales tienen asidero o lógica estos movimientos de respuesta: los fines de la acción, los medios para lograrlo y el ambiente en el que se desarrolla la lucha social. El autor permite a los discentes del proceso educativo entender que los movimientos sociales por la naturaleza y el nivel de respuesta que poseen tienen la naturaleza de poseer fronteras de aceptación (capacidad de tolerar diferencias en la estructura), pero que en determinadas circunstancias estos límites que se plantean pueden romperse debido a que no se controla el nivel de diferencia que puede llegar a existir en un movimiento social sobre determinados temas. Pero todo esto tiene como norte generar fuertes rasgos de afinidades que permita que el grupo social en cuestión defienda determinadas ideas con todo vigor frente a lo que se conoce como la causa y la razón de ser del movimiento social. En este sentido, Melucci pretende brindar con claridad dos características de los movimientos sociales, por una parte el movimiento social surge como respuesta ante una causa es decir, hay evidencia de un conflicto de intereses que por la naturaleza de lo que se está haciendo está afectando a las personas de un determinado lugar, lo cual hace que estos se unan por una razón en específico, por otra parte el grupo social debe reconocerse a sí mismo como una sola unidad de lucha -con sus claras diferencias- que se encuentran en procura de mejorar la situación o el conflicto que está provocando inestabilidad social, y a su vez con esta lucha se crean las condiciones para que el movimiento se pueda observar desde afuera como un bloque unificado.

Desde el punto de la legitimidad del movimiento social: el grupo social necesita verse desde afuera como un bloque con un alto grado de cohesión para dar evidencia a la sociedad en general que son fuertes y están defendiendo determinadas situaciones debido a que de seguirse dando lo contrario o que se logre concretar la idea contra la que lucha el movimiento social provocaría un alto grado de conflicto social, y por otro lado se encuentra la visión de los que se encuentran en el poder, los cuales intentan minimizar el tamaño del grupo social y hacerlo ver como un elemento disgregado y débil.

En síntesis, la perspectiva de Melucci intenta brindar a los discentes incertos en el contexto educativo las herramientas para comprender la naturaleza del conflicto social, las dimensiones de los procesos, condicionantes para su existencia y la manera en la que estos actores sociales juegan un papel fundamental para equilibrar la balanza o cuota del poder entre los que se encuentran en mandos de control y las manifestaciones de control que ejerce la sociedad civil por medio de las manifestaciones contra determinadas acciones que emprenden desde arriba.

Agregación ColectivaEditar

El comportamiento de agregación, hace referencia a la formación de un colectivo, que en este caso, no está cohesionado por intereses o metas varias en común por parte del conjunto de personas. En esta agregación colectiva, el protagonismo está centrado en la acción de cada individuo y no de la toma de decisiones o acciones de manera grupal. Tal y como Melucci indica, el fenómeno se puede descomponer en cada individuo sin que pierda sus características inherentes, ocurre una agregación en el espacio y el tiempo pero sin solidaridad[15]​, es decir, el ente grupal aunque exista, no es un movimiento que busque el bien estar común de sus integrantes, pues a la hora de que una persona vea satisfechos sus intereses, puede desprenderse de la agrupación sin pensar en lo que es importante para los demás.

Orientaciones de la acción colectivaEditar

Alberto Melucci señala que las acciones colectivas pueden tomar distintas orientaciones y señala cuatro posibles, que son solidaridad, agregación, conflicto y consenso. Dichas orientaciones se entienden mejor si se ven como dos parejas de distintas posibilidades, por eso así se explican a continuación.

Solidaridad o agregación:  la solidaridad se da cuando los individuos que participan en la acción, se reconocen a sí mismos como parte del grupo y son reconocidos por este; en cambio, la agregación se da cuando los individuos se suman a una acción colectiva por intereses propios y no necesariamente se sienten parte del grupo.[16]

Conflicto o consenso: una acción colectiva se orienta hacía el conflicto cuando los actores compiten entre ellos por recursos a los que le atribuyen algún valor; o se orienta al consenso cuando se establecen reglas para el uso de los recursos y los actores aceptan dichas reglas.[16]

Melucci también señala que en una sociedad hay límites de compatibilidad, que son: “el rango de variación que puede tolerar un sistema sin que se modifique su estructura.” [16]​, la transgresión de dichos límites es otra orientación que pueden tomar las acciones colectivas, pero sucede pocas veces. Para poner un ejemplo de un movimiento donde no se transgredieron los límites de compatibilidad, se puede señalar el movimiento por los derechos civiles de los negros en Estados Unidos al mando de Martin Luther King, ya que buscaba el reconocimiento de sus derechos por medio de la ley y buscaron ser escuchados en la Corte Suprema de Justicia, un medio del propio sistema de gobierno estadounidense. En cambio, un ejemplo donde si se dio la transgresión de los límites lo podemos encontrar años más adelante en las luchas de los negros estadounidenses después de 1966 cuando Huey Newton y Bobby Seale crearon el partido de las Panteras Negras, el cual en 1970 llegó a incluir la formación de grupos armados, lo cual si era totalmente incompatible e inaceptable para el sistema estadounidense.[17]

Sistemas de acciónEditar

Los sistemas de acción, como indica su nombre, hace referencia a la función colectiva del grupo en pro de solidaridades y metas comunes. En un sistema cada parte es importante para la funcionalidad y una correcta marcha de hacia los propósitos, por ello es que en los sistemas de acción, el individuo es importante en tanto a la influencia y compromiso que tenga para con el colectivo. El contexto y los liderazgos no se excluyen, sino que son parte del proceso en donde se dan las interacciones entre las personas. Melucci sobre esto, apunta a que en un campo empírico, a los actores colectivos se les ve indudablemente moviéndose con cierta unidad y continuidad a lo largo del tiempo[18]​, esto, debido a que las relaciones, y sobre todo, las solidaridades, van fortaleciendo la cohesión y búsqueda continua de intereses comunes del grupo. Sin embargo, hay que tener en cuenta la subjetividad a la hora de calificar la fortaleza de estos movimientos, pues si se pertenece a uno de estos, se puede tender a "exagerar" los logros del grupo, y si se es contrario a este, podría más bien, aminorar las acciones de ese conjunto.

Un ejemplo de movimiento social que se vincula a sistemas de acción es el que representa el Foro Social Mundial, un movimiento social altermundista, en el que se encuentran las clases medias del Norte, sensibilizadas pero privilegiadas por el sistema que critican, y los colectivos que éste excluye, margina y discrimina. Incorpora a la discusión entre burguesía y proletariado las desigualdades Norte-Sur, haciendo que los problemas y luchas de un colectivo determinado sean percibidos como una lucha en la que están implicados tanto los actores locales que intervienen directamente en tal situación como el mencionado gobierno económico mundial, que son considerados cómplices de las situaciones de injusticia locales[19]​.

Definición analíticaEditar

Melucci propone que el término movimiento social es un concepto carente de significado y que para poder entender los movimientos sociales es necesario pasar de las generalidades empíricas a un abordaje desde tres conceptos analíticos:

  1. Solidaridad: implica el reconocimiento entre sus miembros o participantes y por otros como una "unidad social".
  2. Presencia de conflicto: cuando existe oposición sobre un objeto, elemento o interés común entre dos partes.
  3. Ruptura de los limites de un sistema: sobrepasar el limite de cambios que el sistema puede tolerar.

Estos elementos se evidencian dentro del movimiento de la comunidad LGTBI (lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales), donde hay un reconocimiento entre sus miembros y por parte de otros (solidaridad). Ademas existen partes que se oponen a los derechos plenos que solicitan estas organizaciones (presencia de conflicto) y finalmente estas solicitudes van en contra de los limites morales-religiosos del sistema que no esta dispuesto a ceder.

De esta manera estas tres dimensiones caracterizan un movimiento social, la falta de alguno de estos implica un tipo diferente de actividad colectiva.

Nuevos movimientos socialesEditar

Los nuevos movimientos sociales surgen a partir de la década del setenta como una respuesta a la incapacidad de los movimientos tradicionales para dar respuesta a demandas e identidades colectivas emergentes. Su objetivo está orientado a la cultura y a la sociedad civil, a las que otorgan especial importancia a la acción simbólica. Tratan de construir una identidad para que les permita actuar sobre sí mismos y sobre la sociedad, con la meta de dar sentido a las relaciones sociales que forman esta sociedad. Se caracterizan por ser movimientos fundados en la construcción simbólica de identidades, mantener y expresar su identidad. Los nuevos movimientos sociales como formas de acción colectiva se identifican con actores sociales que se movilizan por asuntos como pueden ser el feminismo, el pacifismo, la defensa de los derechos humanos, las comunidades eclesiásticas, las organizaciones no gubernamentales, los grupos étnicos y los nuevos movimientos religiosos.[20]

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. Melucci, Alberto (1991). La acción colectiva como construcción Social. Estudios Sociológicos.
  2. Tavera F, Ligia. Movimientos sociales en Léxico de la Política, pp. 450-460.
  3. McAdam y Snow, 1996: xviii, citado en Tavera, Ligia. Movimientos sociales en Léxico de la Política, p. 450.
  4. Charles T. and Lesley J.W, Los movimientos sociales 1768-2008. Desde sus orígenes a Facebook.
  5. Existe una versión española parcial, Movimientos sociales y monarquía, trad. E. Tierno Galván, Madrid, 1981.
  6. coordinadores, Ilán Bizberg y Francisco Zapata (17 de marzo de 2012). Los grandes problemas de México. Tomo 6. Movimientos sociales. El Colegio de Mexico AC. Consultado el 28 de octubre de 2016. 
  7. Pedro Ibarra. «¿Qué son los movimientos Sociales?». Consultado el 7 de noviembre de 2016. 
  8. Rodelo, Frida V. (2013). «Solidaridad, medios y verdades oficiales: el concepto del otro en las coberturas mediáticas de conflictos en México». En Rodelo Pérez, J. M. Narrativas de lo mediático y educativo. Voces y estructuras. Universidad de Occidente / Juan Pablos Editor. pp. 35-47. ISBN 978-607-711-150-4. 
  9. Cano-Correa, Ana-María; Quiroz-Velasco, María-Teresa; Nájar-Ortega, Rosario (2017). «College Students in Lima: Politics, Media and Participation». Comunicar 25 (53). ISSN 1134-3478. doi:10.3916/c53-2017-07. Consultado el 4 de noviembre de 2017. 
  10. AYRES, J. M. «From the Streets to the Internet: The Cyber-Diffusion of Contention». The ANNALS of the American Academy of Political and Social Science 566 (1): 132-143. doi:10.1177/0002716299566001011. 
  11. Eaton, Marc (1 de marzo de 2010). «Manufacturing Community in an Online Activist Organization». Information, Communication & Society 13 (2): 174-192. ISSN 1369-118X. doi:10.1080/13691180902890125. Consultado el 16 de septiembre de 2016. 
  12. Obar, Jonathan A.; Zube, Paul; Lampe, Cliff (8 de noviembre de 2011). Advocacy 2.0: An Analysis of How Advocacy Groups in the United States Perceive and Use Social Media as Tools for Facilitating Civic Engagement and Collective Action. Social Science Research Network. doi:10.2139/ssrn.1956352. Consultado el 16 de septiembre de 2016. 
  13. a b c Melucci, Alberto (1991). «La acción colectiva como construcción social». Estudios Sociológicos de El Colegio de México. Consultado el 10 de mayo de 2018. 
  14. Melucci, Alberto (Julio de 1990). La acción colectiva como construcción social. Madrid: Congreso de sociología. pp. 357-364. 
  15. Melucci, Alberto (1991). «La acción colectiva como construcción Social». Estudios Sociológicos. 
  16. a b c Melucci, Alberto; Massolo, Alejandra (1991). «La acción colectiva como construcción social». Estudios Sociológicos 9 (26): 357-364. Consultado el 3 de junio de 2018. 
  17. «Los movimientos sociales de los años sesentas en Estados Unidos: un legado contradictorio». 
  18. Alberto, La acción colectiva como construcción Social (1991). «Melucci». Estudios Sociológicos. 
  19. Calvo Rufanges, Jordi. «LOS MOVIMIENTOS ALTERMUNDISTAS Y EL FUTURO DEL FORO SOCIAL MUNDIAL (FSM)». Universitat de la pau. 
  20. Chihu Amparán, Aquiles (2000). «El análisis cultural de los movimientos sociales». Sociológica, vol. 15, núm. 42, enero-abril,. Consultado el 10 de junio de 2016. 

BibliografíaEditar

JIMÉNEZ SÁNCHEZ, Manuel (2005) El impacto político de los movimientos sociales. Un estudio de la protesta ambiental en España. Centro de Investigaciones Sociológicas-Siglo XXI, Madrid. 261 pp.

MARTÍ I PUIG, SALVADOR (2012) Curso de Movimientos Sociales y Agregación de Intereses. De libre acceso en: https://www.academia.edu/3067254/CURSO_MOVIMIENTOS_SOCIALES_Y_ACCION_COLECTIVA

TARROW, Sidney (1997) El poder en movimiento. Los movimientos sociales, la acción colectiva y la política. Alianza, Madrid 311 pp.

Enlaces externosEditar