Nacimiento virginal de Jesús

doctrina cristiana y musulmana de que Jesús de Nazaret nació de una virgen, María
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La doctrina del nacimiento virginal es la doctrina cristiana y musulmana (Véase, Jesús en el islam) de que Jesús de Nazaret nació de una virgen, María.[1]​ También incluye el entendimiento de que su esposo, José, no tuvo relaciones con ella durante el embarazo.[2]

La Anunciación representada por Guido Reni, 1621

Las referencias en el Nuevo Testamento son Mateo 1:18-25 y Lucas 1:26-38. Los cristianos creen que cumple el mensaje profético contenido en Isaías 7:14. No está expresamente mencionado en ninguna otra parte de las escrituras cristianas,[3]​ y "el consenso académico moderno es que la doctrina del nacimiento virginal descansa en un fundamento histórico bastante débil."[4]

El nacimiento virginal fue aceptado universalmente en la Iglesia Cristiana hacia el siglo II y, a excepción de algunas sectas menores, no fue desafiado seriamente hasta el siglo XVIII. A pesar de eso, existe oposición desde el ebionismo con el nacimento del psilantropismo. Está incorporado en las creencias de lo que la mayoría de los cristianos consideran normativo, como el Credo de Nicea ("encarnado de la Virgen María") y el Credo de los Apóstoles ("nacido de la Virgen María"), y es un artículo básico de fe en las creencias de católicos, ortodoxos y de la mayoría de las iglesias protestantes. Los musulmanes también aceptan el nacimiento virginal de Jesús.[5]

Esto se diferencia de la doctrina de la inmaculada concepción, que se refiere a la concepción de la propia María.

Referencias del Nuevo Testamento

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La Anunciación, por Fra Angelico
18 Así fue como ocurrió el nacimiento de Jesús el Mesías: María, la madre de Jesús, estaba comprometida para casarse con José. Antes de la boda, descubrió que estaba encinta por el poder del Espíritu Santo. 19 José, su futuro esposo, era un hombre recto y no quería que ella fuera avergonzada en público. Así que hizo planes en secreto para romper el compromiso de matrimonio. 20 Pero mientras pensaba en esto, un ángel del Señor se le apareció en un sueño y le dijo: «José, descendiente de David, no tengas miedo de casarte con María, porque el hijo que ella está esperando es por obra del Espíritu Santo. 21 Ella tendrá un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». 22 Todo esto pasó para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: 23 «La virgen quedará encinta y tendrá un hijo que será llamado Emanuel» (que significa «Dios con nosotros»). 24 Cuando José despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había ordenado: se casó con María. 25 Y sin que la conociera ella dio a luz un hijo. José le puso por nombre Jesús.
26 Al sexto mes de embarazo de Isabel, Dios envió al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret. 27 El ángel se le apareció a una joven llamada María, una virgen comprometida para casarse con un hombre llamado José, de la familia de David. 28 El ángel entró al lugar donde estaba la joven y le dijo:

—¡Salve! llena de gracia, El Señor es contigo y quiere bendecirte.

29 Pero lo que dijo el ángel la dejó muy turbada y se preguntaba qué podría significar esto. 30 El ángel le dijo:

—No tengas miedo, María, porque has encontrado gracia ante Dios. 31 ¡Escúchame! concebirás y darás a luz un hijo al que pondrás por nombre Jesús. 32 Tu hijo será grande, y llamado Hijo del Altísimo; el Señor le dará el trono, como a su antepasado David. 33 Reinará por los siglos sobre la casa de Jacob y su reinado no tendrá fin.

34 Entonces María le dijo al ángel:

—¿Cómo será esto si no conozco varón?.

35 El ángel le contestó:

—El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño que nazca será santo y llamado Hijo de Dios. 36 También escucha esto: tu parienta Isabel, ha concebido también un hijo en su ancianidad y la que se llamaba estéril está en el mes sexto. 37 ¡Porque para Dios nada es imposible!

38 María dijo:

—Soy la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra.

Y el ángel se retiró.

Doctrina de la Iglesia católica

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En el credo católico se dice que Jesús «nació de Santa María Virgen». El Concilio de Letrán del año 649 establece que María fue virgen antes, durante y después del parto.[6]​ En la Constitución Dogmática «Lumen gentium» del Concilio Vaticano II, de 1964, se dice que el nacimiento "lejos de menoscabar, consagró su identidad virginal".[7]​ El Catecismo de la Iglesia de 1992 dice: María "fue Virgen al concebir a su Hijo, Virgen durante el embarazo, Virgen en el parto, Virgen después del parto, Virgen siempre". [8][9]

Este pasaje parece hacer referencia a la figura de Jesús y la relación con José según la narrativa cristiana. Aquí se destaca que, a pesar de no ser hijo biológico de José, Jesús es reconocido como el Mesías descendiente de David. Se menciona que la genealogía ya había indicado esta conexión, pero el evangelio ahora explica cómo esto fue posible.

Este hecho se atribuye a la obra de Dios, quien tomó la iniciativa al llamar a José para ser esposo de María y padre legal del Niño. San José, acepta esta responsabilidad con obediencia y, por designio divino, ejerce una verdadera paternidad sobre Jesús. Esto implica imponerle el nombre, cuidar tanto del Niño como de la Virgen María, y desempeñar un papel importante en la historia de la vida de Jesús. Este pasaje refleja la importancia de la fe, la obediencia y la voluntad divina en la narrativa cristiana en torno a la familia de Jesús. Así lo explica san Juan Crisóstomo:

«No pienses que por ser la concepción de Cristo obra del Espíritu Santo, eres tú ajeno al servicio de esta divina economía. Porque si es cierto que ninguna parte tienes en la generación y la Virgen permanece intacta, sin embargo, todo lo que pertenece al oficio de padre sin atentar a la dignidad de la virginidad, todo te lo entrego a ti: ponerle nombre al hijo. Tú, en efecto, se lo pondrás. Porque, si bien no lo has engendrado tú, tú harás con él las veces de padre. De ahí que, empezando por la imposición del nombre, yo te uno íntimamente con el que va a nacer».[10][11]

Para el mundo, María es una virgen desposada con un varón que se llamaba llamaba José, de la casa de David; pero para Dios, es la llena de gracia, la persona más inefable que hasta ahora ha nacido; y, sin embargo, Ella piensa de sí misma que es la esclava del Señor. De la siguiente manera describe Pio IX el deseo y la acción de Dios con María:

desde toda la eternidad, la eligió y la señaló como Madre para que su Unigénito Hijo tomase carne y naciese de ella en la plenitud dichosa de los tiempos; y en tal grado la amó por encima de todas las criaturas, que sólo en Ella se complació con señaladísima complacencia [12][13]

Textos

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En todo el corpus cristiano, el nacimiento virginal sólo se encuentra en el Evangelio de Mateo y en el Evangelio de Lucas.[14]​ Los dos coinciden en que el marido de María se llamaba José, que era de la línea davídica, y que no desempeñó ningún papel en la concepción divina de Jesús, pero más allá de esto son muy diferentes.[15][16]​ Mateo no tiene el censo, pastores ni presentación en el templo, y da a entender que José y María viven en Belén en el momento del nacimiento, mientras que Lucas no tiene el pasaje de los Reyes Magos, de la huida a Egipto ni la matanza de los Inocentes, y afirma que José vive en Nazaret. [15]

Mateo subraya la virginidad de María mediante referencias al Libro de Isaías utilizando la traducción griega de la Septuaginta, de 2200 años de antigüedad, en lugar del Texto Masorético mayoritariamente hebreo, de sólo 1300 años de antigüedad y mediante su afirmación narrativa de que José no tuvo relaciones sexuales con ella hasta después del nacimiento, una elección de palabras que deja abierta la posibilidad de que sí las tuvieran después. [17]​ «Sin que la hubiera conocido» (v. 25). La Neovulgata traduce et non cognoscebat eam, donec peperit filium, siguiendo el texto griego. La versión literal de donec sería: «hasta que». Esta partícula (en griego, heos) indica de por sí lo que ha ocurrido hasta el momento, en nuestro caso, la concepción virginal de Jesús, prescindiendo de la situación posterior. Encontramos la misma partícula en Jn 9,18, donde se dice que los fariseos no creyeron en el milagro de la curación del ciego de nacimiento «hasta que» llamaron a los padres de éste; sin embargo, tampoco creyeron después.[18]

Lucas presenta a María como virgen, describe su perplejidad cuando se le dice que tendrá un hijo a pesar de su falta de experiencia sexual, e informa a María que el embarazo se producirá por obra y gracia del Espíritu Santo.[19]

Hay un serio debate sobre si la historia de la natividad de Lucas es una parte original de su evangelio.[20]​ Los capítulos 1 y 2 están escritos en un estilo muy diferente del resto del evangelio, y la dependencia de la narración del nacimiento en la Septuaginta griega está ausente en el resto.[21]​ Hay fuertes motivos lucanos en Lucas 1-2, pero las diferencias son igualmente notables: la identidad de Jesús como "hijo de David", por ejemplo, es un tema destacado de la narración del nacimiento, pero no en el resto del Evangelio.[22]​ A principios del siglo II, el teólogo gnóstico Marción elaboró una versión de Lucas que carecía de estos dos capítulos, y aunque generalmente se le acusa de haberlos recortado de un texto más largo y más parecido al nuestro, las genealogías y los relatos de nacimiento también están ausentes de Marcos y Juan.[21]

Contexto cultural

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Mateo 1:18 dice que María estaba desposada (comprometida) con José.[23]​ Tendría doce años o un poco menos en la época de los hechos descritos en los evangelios, ya que según la ley judía los esponsales sólo eran posibles para menores de edad, lo que para las niñas significaba tener menos de doce años o antes de la primera menstruación, lo que ocurriera primero.[24]​ Según la costumbre, la boda se celebraba doce meses más tarde, tras lo cual el novio se llevaba a la novia de la casa paterna a la suya. Una prometida que mantuviera relaciones sexuales con un hombre que no fuera su futuro marido era considerada adúltera.[25]​ Si era juzgada ante un tribunal, tanto ella como el joven serían apedreados hasta la muerte, pero era posible que su marido prometido emitiera un documento de repudio, y esto, según Mateo, era lo que José quería hacer antes de la visita del ángel.[26]

El contexto cultural más probable tanto para Mateo como para Lucas es el de los judeocristianos o los círculos mixtos gentiles/judeocristianos arraigados en la tradición judía.[27]​ Estos lectores sabrían que el Senado romano había declarado a Julio César dios y a su sucesor Augusto divi filius, el Hijo de Dios, antes de que él mismo se convirtiera en dios a su muerte en el año 14 d. C.; este siguió siendo el modelo para los emperadores posteriores.[28]​ La divinidad imperial iba acompañada de historias de nacimientos milagrosos, con Augusto siendo engendrado por el dios Apolo mientras su madre humana dormía, y su marido humano teniendo un sueño en el que veía salir el sol de su vientre, e incluso inscripciones describían la noticia del nacimiento imperial divino como evangelia, el evangelio.[29]​ El nacimiento virginal de Jesús era, por tanto, un desafío directo a una afirmación central de la teología imperial romana, a saber, la concepción divina y la descendencia de los emperadores.[30]

Celebraciones y devociones cristianas

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María escribiendo el Magnificat, por Marie Ellenrieder, 1833

Los cristianos celebran la concepción de Jesús el 25 de marzo[31]​ (Fiesta de la Anunciación) y su nacimiento en Navidad (25 de diciembre) o Epifanía (6 de enero). Entre las muchas tradiciones relacionadas con la Navidad están la construcción de pesebres y la representación de elementos de la historia en los Evangelios del nacimiento de Jesús, una tradición iniciada en el siglo XIII por los franciscanos.[32][33][34]

La fiesta de la Natividad que más tarde se convirtió en la Navidad era una fiesta que comenzó a celebrarse en el siglo IV en la Iglesia Occidental sobre todo en Roma y el norte de África, aunque no se sabe exactamente dónde y cuándo fue realizada la primera.[35]​ Ha habido un debate acerca de la razón de porqué los cristianos llegaron a elegir la fecha del 25 de diciembre para celebrar el nacimiento de Jesús. Una teoría es que lo hicieron con el fin de oponerse a la fiesta del solsticio de invierno existente del Natalis Solis Invicti (el cumpleaños del Sol Invicto) con la celebración en esa fecha del nacimiento del "Sol de Justicia".[36]

Otra tradición deriva la fecha de la Navidad de la de la Anunciación, la concepción virginal de Jesús.[36]​ Dado que esta se supone que tuvo lugar el 14 de Nisán en el calendario judío, que correspondería al 25 de marzo o el 6 de abril, se creía que la fecha del nacimiento de Cristo habría sido nueve meses más tarde.[37]​ un tratado falsamente atribuido a Juan Crisóstomo sostuvo que Jesús fue concebido y crucificado en el mismo día del año, calculado este como el 25 de marzo, un cómputo también mencionado por San Agustín de Hipona.[36]

Aspectos científicos

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A pesar de que la partenogénesis se ha planteado como un posible mecanismo biológico para el nacimiento virginal de Jesús,[38]​ esta hipótesis no ha recibido ningún apoyo académico general.[39][40]

En el Islam

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El Corán sigue a los evangelios apócrifos, y especialmente al Protoevangelio de Santiago, en sus relatos de los nacimientos milagrosos tanto de María como de su hijo Jesús,[41]​ pero aunque afirma el nacimiento virginal de Jesús niega las implicaciones trinitarias del relato evangélico (Jesús es un mensajero de Dios pero también un ser humano y no la Segunda Persona de la Trinidad cristiana). [42]Corán 3.35-36, por ejemplo, sigue de cerca el Protoevangelio al describir cómo la "esposa de Imran" embarazada (es decir, la madre de María, Ana) dedica su hijo no nacido a Dios, la educación aislada de María dentro del Templo y los ángeles que le traen comida.[43]

Representaciones artísticas

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Esta doctrina del nacimiento virginal es a menudo representada en el arte cristiano en términos de la anunciación a María por el arcángel Gabriel de que ella concebiría un niño que sería el Hijo de Dios, y en escenas de la natividad que incluyen la figura de la partera Salomé. La Anunciación es una de las escenas más frecuentemente representadas en el arte occidental.[44]​ Las escenas de la Anunciación también presentan las apariciones más frecuentes de Gabriel en el arte medieval.[45]​ La representación de José alejándose en algunas escenas de la Natividad o dormido es una discreta referencia a la paternidad del Espíritu Santo, y la doctrina del nacimiento virginal.[46]

Galería de arte

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Véase también

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Referencias

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  1. Ryrie, Charles Teología bíblica del Nuevo Testamento 1979 p. 38 «El significado del nacimiento virginal. El nacimiento virginal significa que la concepción de Cristo fue sin un padre humano y así contrario al proceso natural.»
  2. Dorman, T.M. (1995), «Virgin Birth», en Bromiley, Geoffrey W., ed., International Standard Bible Encyclopedia: Q-Z, Eerdmans, p. 990, ISBN 978-0802837844 .
  3. Barth, Karl (2004), Church Dogmatics: The doctrine of the word of God, A&C Black, p. 175, ISBN 978-0567050694 .
  4. Bruner, Frederick (2004) [1ª ed. 1987], Matthew: The Christbook, Matthew 1-12, Eerdmans, p. 37, ISBN 978-0802811189 .
  5. Britannica (2007). «Virgin Birth». Encyclopedia Britannica Online. 
  6. Córdoba, 1987, p. 224.
  7. «PABLO OBISPO. SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS JUNTAMENTE CON LOS PADRES DEL CONCILIO PARA PERPETUO RECUERDO CONSTITUCIÓN DOGMÁTICA SOBRE LA IGLESIA. LUMEN GENTIUM». Vaticano. 21 de noviembre de 1964. 
  8. Agustín de Hipona, Sermo 186, 1
  9. Catecismo, 2012, p. 142.
  10. Juan Crisóstomo; In Matthaeum 4,12.
  11. Facultad de Teología. Sagrada Biblia: Universidad de Navarra (p. 9041). EUNSA Ediciones Universidad de Navarra.
  12. Papa Pío IX; Ineffabilis Deus
  13. Facultad de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia: Universidad de Navarra (Spanish Edition) (pp. 9383-9384). EUNSA Ediciones Universidad de Navarra.
  14. Hurtado, 2005, p. 318.
  15. a b Robinson, 2009, p. 111.
  16. Lincoln, 2013, p. 99.
  17. Morris, 1992, pp. 31–32.
  18. Facultad de Teología. Sagrada Biblia: Universidad de Navarra (pp. 9043-9044). EUNSA Ediciones Universidad de Navarra.
  19. Carroll, 2012, p. 39.
  20. Zervos, 2019, p. 78.
  21. a b BeDuhn, 2015, p. 170.
  22. Dunn, 2003, pp. 341-343.
  23. Vermes, 2006a, p. 216.
  24. Vermes, 2006a, pp. 72, 216.
  25. Vermes, 2006b, p. 72.
  26. Vermes, 2006b, p. 73.
  27. Hurtado, 2005, p. 328.
  28. Hornblower y Spawforth, 2014, p. 688.
  29. Borg, 2011, pp. 41-42.
  30. Borg, 2011, p. 41.
  31. El 25 de marzo del calendario Juliano corresponde en el presente al 8 de abril en el Calendario Gregoriano.
  32. Brooke, Rosalind B., The image of St Francis, 2006, ISBN 0-521-78291-0, pp. 183–184.(en inglés)
  33. Thomas, George Finger, The vitality of the Christian tradition, 1944, ISBN 0-8369-2378-2, pp. 110–112.(en inglés)
  34. The tradition of Catholic prayer, por Christian Raab, Harry Hagan, St. Meinrad Archabbey, 2007, ISBN 0-8146-3184-3, pp. 86–87.(en inglés)
  35. Vischer, Lukas, Christian worship in Reformed Churches past and present, 2002, ISBN 0-8028-0520-5, pp. 400–401.(en inglés)
  36. a b c Oxford Dictionary of the Christian Church (Oxford University Press 2005 ISBN 978-0-19-280290-3), artículo Christmas (en inglés)
  37. Procter and Frere's New History of the Book of Common Prayer (see The Date of Christmas and Epiphany)
  38. Kessel, E.L. 1983. A proposed biological interpretation of the Virgin birth. Journal of the American Scientific Affiliation 35:129-136. versión web
  39. Brooke, George J., The birth of Jesus, 2001, ISBN 0-567-08756-5, pp. 62–63.
  40. Gromacki, Robert Glenn, The virgin birth, 2002, ISBN 0-8254-2746-0, p. 113.
  41. Bell, 2012, p. 110.
  42. Hulmes, 1993, p. 640.
  43. Reynolds, 2018, pp. 55-56.
  44. Guiley, Rosemary, The encyclopedia of angels, 2004, ISBN 0-8160-5023-6, p. 183.
  45. Ross, Leslie, Medieval art: a topical dictionary, 1996, ISBN 0-313-29329-5, p. 99.
  46. Grabar, André, Christian iconography: a study of its origins, 1968, Taylor & Francis, p. 130.

Bibliografía

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Lectura adicional

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