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«Oh Father» es una canción interpretada por la cantante estadounidense Madonna, incluida en su cuarto álbum de estudio Like a Prayer (1989). La compañía discográfica Sire Records la publicó como el cuarto sencillo del álbum el 24 de octubre de 1989 a excepción de Europa, donde no estuvo disponible comercialmente sino hasta el 24 de diciembre de 1995, cuando apareció en el álbum recopilatorio de baladas Something to Remember. Compuesta y producida por Madonna y Patrick Leonard, el nexo de «Oh Father» fue la presencia de figuras autoritarias masculinas en la vida de la cantante, principalmente su padre, Silvio Anthony «Tony» Ciccone. La relación con él se había agriado después de la muerte de la madre de la intérprete en 1963 y el segundo matrimonio de su padre tres años después. Mientras desarrollaba el álbum Like a Prayer, se encontraba en un estado muy emocional debido a sus problemas personales, lo que se reflejó en el tema.

«Oh Father»
Sencillo de Madonna
del álbum Like a Prayer
Lado B «Pray for Spanish Eyes»
Publicación Bandera de Estados Unidos 24 de octubre de 1989
Bandera de Unión Europea 24 de diciembre de 1995
Formato
Grabación 1988; Garment District
(Nueva York, Nueva York)
Género(s) Pop barroco
Duración 4:57
Discográfica
Autor(es)
Productor(es)
  • Madonna
  • Patrick Leonard
Cronología de sencillos de Madonna
«Cherish»
(1989)
«Oh Father»
(1989)
«Dear Jessie»
(1989)

Es una balada de pop barroco y fue grabada en un estudio ubicado en el distrito Garment de la ciudad de Nueva York. Leonard creó la melodía y Madonna escribió la letra adaptándola a la misma. La cantante utilizó un contraste de timbre mientras interpretaba la canción, que también contó con una sección de cuerdas, un piano, violines y una caja de ritmos. Recibió reseñas positivas de críticos y académicos, pero comercialmente tuvo menos éxito que los sencillos anteriores de la artista. En la mayoría de los países donde se publicó no logró llegar a las diez primeras posiciones, excepto en Finlandia e Italia, que alcanzó el sexto lugar. Sumado a ello, significó el fin de un récord de 16 sencillos consecutivos en los cinco primeros lugares de la lista Billboard Hot 100.

El videoclip fue el intento de Madonna de abrazar y aceptar la muerte de su madre. Dirigido por David Fincher y filmado en blanco y negro, muestra a una niña jugando en la nieve mientras su madre muere. Una Madonna adulta sigue a la pequeña e interpreta el tema, mientras esta última huye de su padre abusivo. Descrito por los críticos como «autobiográfico», ha sido incluido por Rolling Stone y Slant Magazine como uno de los 100 mejores vídeos de todos los tiempos. Se observó cómo el personaje de Madonna se dividía entre la niña y la adulta y un académico describió una escena en la que se veía a la madre muerta, con los labios cosidos, como una de las más perturbadoras de la historia de los vídeos populares. La misma fue inspirada por el recuerdo de la madre de Madonna en su funeral. «Oh Father» se incluyó en el repertorio de la gira de 1990 Blond Ambition World Tour, como parte de un popurrí con «Live to Tell» (1986). En la actuación, la cantante personificó a una mujer tratando de encontrar su religión y su batalla por ella.

Índice

AntecedentesEditar

 
La relación de Madonna con su padre, Silvio Anthony «Tony» Ciccone (fotografiado en 2009) luego de la muerte de su madre se convirtió en una inspiración para la composición de «Oh Father».

En 1963, cuando Madonna tenía cinco años, su madre, Madonna Fortin Ciccone, murió de un cáncer de mama a la edad de 30.[1]​ Meses antes de su muerte, la cantante había empezado a notar cambios en el comportamiento y en la personalidad de su madre, pero no entendía las razones.[2]​ La señora Ciccone, al querer explicar su condición médica, frecuentemente comenzaba a llorar, a lo que su hija respondía con un abrazo; Madonna comentó: «Recuerdo que me sentía más fuerte que ella. Era tan pequeña y sin embargo sentía que ella era la niña».[2]​ Posteriormente, reconoció que no había comprendido el concepto de su muerte: «Hubo mucho que no se dijo, tantas emociones desenredadas y sin resolver, el remordimiento, la culpa, la pérdida, la ira, la confusión. [...] Vi a mi madre, lucía muy hermosa, recostada como si estuviese dormida en un ataúd abierto. Entonces me di cuenta de que su boca se veía graciosa. Me tomó algo de tiempo darme cuenta de que había sido cosida. En ese horrible momento empecé a entender lo que había perdido para siempre. La última imagen de mi madre, a la vez tranquila y grotesca, me persigue hasta el día de hoy».[3]

Madonna finalmente aprendió a cuidar de sí misma y de sus hermanos, y volvió con su abuela paterna con la esperanza de encontrar consuelo y alguna figura materna en ella. Los hermanos Ciccone mantenían el orden en la casa y siempre se revelaban invariablemente contra cualquier persona que entrara a su hogar y tomara el lugar de su querida madre.[2]​ En una entrevista con Vanity Fair, la artista comentó que en su juventud se vio como «una niña solitaria que buscaba algo. No era rebelde en cierta manera. Me preocupaba por ser buena en algo. No me afeitaba las axilas y no usaba maquillaje como las chicas normales. Pero estudié y obtuve buenas calificaciones... Quería ser alguien».[2]​ Con temor de que su padre, Silvio Anthony «Tony» Ciccone, también se fuera, no podía dormir con frecuencia si no estaba cerca de él.[2]​ Tres años después de la muerte de su madre, el señor Ciccone contrajo matrimonio con la ama de llaves de la familia, Joan Gustafson.[1]​ En este punto, Madonna comenzó a expresar sentimientos de ira no resueltos hacia su padre, que duró décadas, y desarrolló una actitud rebelde.[2]​ En la edición de mayo de 1989 de la revista Interview, explicó:

Esa actitud rebelde creo que vino cuando mi padre volvió a casarse. Porque tres años antes de casarse, me aferré a él. Era como, «bien, ahora tú eres mío y no irás a ningún lado». Como todas las jovencitas, estaba enamorada de mi padre y no quería perderlo. Perdí a mi madre, pero luego yo lo era, mi padre era mío. Luego se alejó de mí cuando se casó con mi madrastra. Fue entonces que dije, de acuerdo, no necesito a nadie. Nadie va a romper mi corazón otra vez. No voy a necesitar a nadie. Puedo resistir por mí misma, ser mi propia persona y no pertenecer a nadie.[4]

Composición e inspiraciónEditar

«Oh Father» es como la segunda parte de «Live to Tell», de alguna manera. Era un paquete combinado, se trataba de mi padre y de mi esposo. Una vez más, estaba tratando con figuras de autoridad masculinas. Es una gran fuente de inspiración en mis composiciones.
—Madonna comentando sobre la canción a Craig Rosen, autor de The Billboard Book of Number One Albums.[5][6]

Cuando Madonna comenzó a trabajar en su cuarto álbum de estudio, Like a Prayer, se encontraba en un estado muy emotivo, luego de su divorcio con el actor estadounidense Sean Penn, su cumpleaños número 30 y las críticas negativas que recibía por sus actuaciones en las películas;[7]​ tenía ciertos problemas personales en su mente que pensó que podrían ser la dirección musical de su álbum.[8]​ Mientras componía los temas para el disco en Nueva York, también actuó en una producción de Broadway llamada Speed-the-Plow.[9][6]​ En la obra, personificó a Karen, la secretaria de un productor de cine que se acuesta con ella tras una apuesta con sus amigos. Karen se venga, pero es representada tan ruin y despreciable como los hombres que habían participado en la apuesta y en su explotación.[10]​ Se sentía frustrada con el papel y la respuesta negativa, por lo que descargó ese fracaso en la letra de las canciones. El resultado fue un conjunto de tres temas —«Till Death Do Us Part», «Promise to Try» y «Oh Father»— donde buscó deshacerse de sus demonios y su paranoia personal.[11]

Compuesta con el productor Patrick Leonard, en «Oh Father» la intérprete quería retomar el dolor y la confusión que había caracterizado la relación con su padre. Aceptado en general por los críticos y académicos como una carta de amor a Tony Ciccone o como una acusación, nunca reveló su fuente de inspiración, excepto al decir que era sobre su padre y un homenaje a Simon & Garfunkel, su banda favorita en ese entonces.[12][13]​ También añadió que el tema es lo que el oyente piensa, todo abierto a la interpretación: «Solo compuse la canción, está en los demás interpretarlas en el sentido de lo que quieren que signifique [para ellos]».[11]

Aunque la cantante jamás ha mencionado abuso físico en su familia, sí admitió que su padre era disciplinario y su madrastra era rígida con ella. La autora Lucy O'Brien, en su libro Madonna: Like an Icon, explicó que la canción provino más de la negligencia emocional que enfrentó, con su padre encerrado y en duelo después de que murió la señora Ciccone. Cuando se casó otra vez, su nueva esposa se ensimismó con sus propios hijos, por lo que a menudo los más grandes solían quedarse solos.[10]​ O'Brien creyó que por esta razón, la niñez de Madonna habría sido sin mucha alegría, y que el tema fue un ejemplo fuerte de la cantante al usar su imaginación para escapar de su infancia dificultosa y culpar a su padre.[10]​ Tiempo después, Tony dijo: «Quizá no soy el padre más grande del mundo, pero la vida no era fácil para nosotros y Nonni [el apodo de Madonna] sabe todo esto».[10]

Grabación y descripciónEditar

Cuando Madonna iba a grabar «Oh Father», su papel dificultoso en Speed-the-Plow estaba en su mente, por lo que, como resultado, descargó sus emociones en la grabación.[10]​ Bill Meyers, quien hizo los arreglos de cuerda en la mayoría de los temas de Like a Prayer, incluido este, recordó que la artista trabajó con Leonard en «este estudio realmente sucio y horrible en el distrito Garment, en Nueva York. Era grotescamente sucio y estrecho, y eso es lo que salió».[10]​ Según él, la cantante estaba conmovida mientras cantaba, ya que la trama principal sugería incesto y el tema polémico de la violencia doméstica. Sin embargo, las inseguridades sobre su infancia se notaron en las ansiedades durante su interpretación vocal.[14]​ Meyers dijo que si cambiaba una nota o cantaba fuera de tono, seguía haciéndolo de manera consistente, ya que no le gustaba variar su voz o cambiar el tono.[14]​ Por su parte, Madonna recordó que Leonard creó la melodía de la canción y, luego de escucharla varias veces, ella encontraba motivación y empezaba a escribir la letra; ambos apenas hicieron modificaciones a la música.[15][16]​ Luego de que se completara la mezcla, Meyers felicitó a la artista al decir que era su interpretación «más fuerte».[14]​ Leonard comentó al Chicago Tribune que fue la «mejor canción que habíamos hecho por lejos. Era una hermosa pieza musical que se asemejaba en gran manera al arte».[17]​ Repitió esta opinión en otra entrevista concedida a Billboard en 2014, por los 25 años del lanzamiento del disco, donde además explicó el proceso de grabación de la canción:

Lo mejor que alguna vez grabamos —o escribimos— es «Oh Father». Eso para mí es lo mejor que hemos hecho [...] porque sabíamos que cuando lo hicimos había algo que era, de alguna manera, de lo más «real». [Para] la canción, el botón de «grabar» solo se presionó tres veces. Se presionó para hacer la pista, en vivo, con su canto en vivo. Luego hicimos la orquesta y [también] un doble de su voz cuando estábamos mezclando. Eso fue todo. Así que es real. Es algo que realmente quería hacer y ella tuvo la amabilidad de decir «vamos a probar esto», y no fue fácil.[18]

Para la balada pop barroca, Madonna utilizó un contraste de timbre: su voz más alta y suave con su más baja.[19]​ Inicia con el sonido de violines durante unos veinte segundos. Después de esto, una caja de ritmos, una sección de cuerdas y un piano acompañan a los violines, mientras canta la línea del estribillo You can't hurt me now, I got away from you, I never thought I would.[20]​ Los violines y la caja de ritmos disminuyen después del estribillo, pero regresan en el siguiente puente. Cuando recita el verso Oh father I have sinned, los violines cambian su tono a uno más alto.[20]​ Después del segundo estribillo, hay un interludio instrumental donde canta sobre la comprensión de que su padre nunca quiso lastimarla, pero aun así huye.[19]​ Finaliza con la guitarra y los violines desvaneciéndose con la voz de Madonna.[20]​ En una entrevista con Paul Zollo, Madonna comentó que «Father» puede referirse a Tony, a Dios o a todas las «autoridades en su vida».[15]Stephen Holden, del New York Times, compartió la opinión de la cantante y expresó que ella «reprende a una dura figura paterna —marido, padre, autoridad religiosa—, de cuya nominación escapó pero a un gran costo personal».[21]​ Sebas E. Alonso, de Jenesaispop, observó que la composición está dedicada al trauma que puede ejercer en nosotros la figura paterna.[22]

Recepción críticaEditar

 
La autora Lucy O'Brien se refirió a «Oh Father» como una balada dramática y pretenciosa y comparó la voz de Madonna con la de Courtney Love.[14]

En términos generales, «Oh Father» obtuvo comentarios positivos de los críticos, académicos y periodistas musicales. Para el mundo académico, reseñas favorables provinieron de J. Randy Taraborrelli, quien comentó, en su biografía de Madonna, que se expuso al transformar su experiencia personal en arte, lo que es claro para cualquiera cómo se sentía en cuanto a su relación con Tony.[11]​ Rikky Rooksby, en The Complete Guide to the Music of Madonna, creyó que las frases de «psicología barata» sobre sentirse bien uno mismo la habría hecho sumamente popular a comienzos de los años 1980. Añadió que «Oh Father» fue el momento más compasivo y generoso en la carrera musical de Madonna y el tema podría haber inspirado la exploración de la infancia en la música de artistas contemporáneos como Kate Bush y Tori Amos, en particular «The Fog» de Bush, incluida en su álbum The Sensual World (1989), y «Winter» de Amos, en su trabajo Little Earthquakes (1992).[19]​ La autora Leslie C. Dunn escribió en su libro Embodied Voices que el carácter autobiográfico de la canción sacó un lado nuevo de la cantante.[23]​ Freya Jarman-Ivens, una de las autoras de Madonna's Drowned Worlds, compartió esa opinión y señaló que era una poderosa declaración sobre las relaciones de padre e hija.[24]​ Allen Metz, en The Madonna Companion, la describió como una «balada austera con un arreglo de cuerdas serio».[25]​ Lucy O'Brien sintió que las cuerdas fueron dramáticas y pretenciosas; describió la interpretación como de «un tono áspero al estilo de Courtney Love» y agregó que «ataca la canción con pasión personal».[14]

Los críticos contemporáneos también le otorgaron opiniones positivas. Greg Kot del Chicago Tribune la consideró la más poderosa y personal de la intérprete,[17]​ y Null Value, del periódico colombiano El Tiempo, la llamó «resonante y reveladora».[26]Stephen Thomas Erlewine, de Allmusic, la calificó como «evocadora» y la seleccionó como una de las mejores de Like a Prayer.[27]​ De la misma manera, Sal Cinquemani de Slant Magazine también la llamó «evocadora», con «su hook modulado y las armonías sobregrabadas».[28]​ Hadley Freeman de The Guardian comentó que la naturaleza confesional de la letra fue lo que más le atrajo en la canción.[29]​ Lennox Samuels, del Dallas Morning News, sintió que el «gran sentido de ser herido, que está presente en "Oh Father", es mucho más comprensible que cualquier otra canción de Madonna».[30]​ Por su parte, Kevin Phinney, del Austin American-Statesman, dijo que era la más fuerte e impactante en Like a Prayer.[31]​ Stephen Holden del New York Times expresó que la orquestación fue «grandilocuente» y que en la línea You can't hurt me now / I got away from you, I never thought I would, llora en un «irritado triunfo».[21]​ El periodista J. D. Considine, de Rolling Stone, creyó que a pesar del arreglo de cuerda «exuberante», algunas de las letras contienen un «inquietante grado de dolor».[32]​ En su reseña al álbum recopilatorio Something to Remember, Andy Orrell, de Entertainment Scene 360, le otorgó cinco puntos de cinco, la calificó como «otra pieza mágica» y cumplimentó la «hermosa introducción», como así también la incorporación de los violines y el piano. Agregó que las palabras son muy poderosas y emotivas y solo le añade peso al poder de la canción.[33]

En un análisis a la discografía de Madonna, Iñigo Díaz y David Ponce, del portal EMOL, destacaron que en Like a Prayer se aprecian «gratas pausas» como «Oh Father».[34]​ Sebas E. Alonso, de Jenesaispop, lo nombró «impresionante» y lo mejor del álbum, junto con «Express Yourself» y la canción homónima.[35]​ Otros periodistas reseñaron la canción con motivo de los veinticinco años del lanzamiento de Like a Prayer. Fernando Chaves Espinach, del periódico costarricense La Nación, mencionó que los ritmos del sintetizador, la letra honesta y la voz más madura de Madonna hicieron a «Oh Father», como así también a «Cherish», «éxitos seguros».[36]​ Enric Zapatero, de la revista española Cromosoma X, afirmó que baladas como esta son de las más recordadas de su carrera.[37]​ Chris Gerard, del Metro Weekly, señaló que la cantante se adentra en su material más personal con «Oh Father», que la calificó como «impresionante» y «poderosamente confesional» y a la vez «oscura» e «introspectiva». Además, elogió que su voz estuvo a la altura y mantuvo el poder de la canción, «un recordatorio impresionante de cuán grande puede ser la música pop.[38]​ Annie Zaleski, de The A.V. Club, también felicitó el esfuerzo vocal de la cantante, lo que, según ella, se volvió más agradable al conectar y transmitir el contenido emocional de la letra. Agregó que el tema «florece con orquestas almibaradas».[13]​ En una crítica contraria, Kenneth Partridge de Billboard sostuvo que, aunque «Oh Father» era apenas una pista que causara un buen sentimiento, dejaba «poco a la imaginación».[39]​ Mark Browning, autor de David Fincher: Films That Scar, sintió que era uno de los trabajos más débiles de Madonna, debido a que los versos se parecían más al teatro musical que a una canción pop.[40]​ Finalmente, Stewart Mason de Allmusic escribió en su reseña al sencillo:

«Oh Father» es una de las canciones más personales que Madonna haya interpretado, y sin dudas su mejor balada. No fue particularmente un gran éxito, quizá debido a la letra deprimente pero a la vez esperanzadora, o el hecho de que su cuarteto de cuerdas más el arreglo del slide es tan diferente a lo que se esperaba de Madonna, pero la melodía es simplemente encantadora, una de las más hermosas de su carrera. La modulación en ascenso del estribillo, acompañada por algunas armonías sobregrabadas que presentan un uso muy controlado y efectivo del registro más alto de Madonna, es genialidad pura, lo que le da una determinación de acero que quita cualquier mancha de autocompasión de los versos.[41]

ReconocimientosEditar

Si «Oh Father» no iguala la magnitud del pop/góspel de «Like a Prayer», en la cual el estribillo otorga a Madonna fuerza y confianza, eso es a propósito. Si la producción de Patrick Leonard es elegante, es porque existe para cederle a Madonna tanto poder como sea posible. No son los violines [...] ni los coros angelicales de Donna De Lory y Niki Haris los que hacen el trabajo duro aquí, sino la herida de la sensación de remembranza de Madonna, que es tan grave que la transporta a un reino de salvación espiritual.
—Ed González, de Slant Magazine, en su reseña a «Oh Father», que figuró en el octavo puesto del ranking que clasificó todos los sencillos de Madonna.[42]

«Oh Father» apareció en numerosas listas de las mejores canciones de Madonna, como es el caso de la revista Billboard, que la incluyó en el puesto 64 de las 100 mejores de la cantante; al respecto, Andrew Unterberger la consideró un «vals orquestal y melodramático» y remarcó además que no solo marcó el estilo de la siguiente década «más contemplativa y downtempo de Madonna», sino que también proporcionó un «primer modelo de las power ballads de piano para cantantes y compositoras de los '90 como Tori Amos y Jewel».[43]​ En la misma lista, Louis Virtel de NewNowNext la ubicó en la posición 39 y afirmó que es el «momento por excelencia de la sabiduría confesional». Remarcó que los traumas de la infancia en el tema sirven como la otra cara del optimismo infantil de «Dear Jessie», también de Like a Prayer, y Madonna ofrece una de sus «interpretaciones más impactantes hasta la fecha».[44]​ En 2014, en conmemoración por el 56.º cumpleaños de Madonna, Joe Morgan, del sitio en línea Gay Star News, la incluyó en la posición 28 de sus 55 mejores canciones, y cuatro años después, para el aniversario 60 de la cantante, descendió un puesto y se ubicó en el 29; en ambas listas, el autor admitió que podía interpretarse como una de sus opiniones más «perspicaces» sobre la religión.[45][46]​ Edward Pevos, del sitio MLive.com, la eligió como la cuarta mejor canción de su discografía,[47]​ y figuró en el séptimo lugar de las 20 mejores en Smooth Radio y en los puestos 35 y 48 de las 60 y 53 mejores, en The Spinoff y VH1, respectivamente.[48][49][50]​ En 2008, Sebas E. Alonso de Jenesaispop creó el top 40 de Madonna y lo situó en el puesto 31; al respecto, señaló que era especial para cualquiera que haya tenido algún problema de comunicación con su padre.[51]​ Diez años después, el mismo autor volvió a remarcar ese comentario en el conteo de las 60 canciones más destacadas de la intérprete, al decir que se había convertido en un himno para todo aquel que hubiera tenido una relación complicada con su progenitor. Además, elogió los «preciosos arreglos» y lo colocó en el puesto 41.[22]

La canción ha sido considerada por Lucy Tonic de AXS como una de las más infravaloradas de Madonna.[52]​ De manera similar, la comediante y drag queen Pandora Boxx, en un artículo para Huffigton Post, la calificó como una de las más personales y poderosas y como la segunda más infravalorada de su carrera. Asimismo, elogió la «crudeza» y vulnerabilidad en su voz, que «no se ve mucho» en ella.[53]​ En «El ranking definitivo de los sencillos de Madonna», Matthew Jacobs del mismo periódico lo colocó en el puesto 67 y admitió que, si bien tenía un arreglo de cuerdas «suntuoso», era un poco aburrido en ese entonces y lo seguía siendo ahora.[54]​ Chuck Arnold de Entertainment Weekly reconoció que Like a Prayer era uno de los mejores álbumes de la artista gracias a que profundizó tanto en la música como en la letra en canciones como «Oh Father», y que si bien otras también trataron sus problemas familiares, rara vez han sido mejores que esta. Por último, lo consideró su cuadragésimo mejor sencillo.[55]​ De sus sesenta mejores sencillos, Mayer Nissim, del periódico en línea PinkNews, lo ubicó en el trigésimo puesto y mencionó que era una «evocadora» balada autobiográfica con un sentimiento subyacente de fuerza y fe.[56]​ Ed Masley, de The Arizona Republic, también la nombró «evocadora» y la incluyó en el puesto 26 de los 30 mejores sencillos de la artista. Añadió que Madonna había mostrado un lado más serio de lo que esperaban sus admiradores.[57]​ «Oh Father» figuró en el puesto 28 del ranking que ordenó todos los 78 sencillos de la artista; Jude Rogers, de The Guardian, escribió que era «un elegante grito primario de 1989».[58]​ Guillermo Alonso, de la edición española de Vanity Fair, también clasificó todos sus sencillos y «Oh Father» obtuvo el 34.º lugar; acentuó que el resultado conmovía y cobraba sentido en Like a Prayer, en especial en el puente final en el que Madonna se pregunta de qué está huyendo.[59]​ Por último, en febrero de 2013, Matthew Rettenmund, autor de la Encyclopedia Madonnica, la incluyó en el décimo cuarto puesto de «La inmaculada percepción: cada canción de Madonna, de mejor a peor», una lista sobre las 221 pistas grabadas por la intérprete desde sus inicios en 1980 hasta ese entonces.[60]

Recepción comercialEditar

En Estados Unidos, la compañía discográfica Sire Records publicó «Oh Father» como el cuarto sencillo de Like a Prayer el 24 de octubre de 1989; «Pray for Spanish Eyes», también del álbum, se añadió como lado B.[61][62]​ El 11 de noviembre de ese año, debutó en el puesto 55 de la Billboard Hot 100;[63][64]​ el 6 de enero de 1990, llegó al 20, por lo que se convirtió en el décimo noveno top veinte de la cantante en dicha lista. Sin embargo, esto supuso su primer tema en no ocupar los diez primeros desde «Holiday» (1983),[65]​ como así también el fin de un récord de 16 y 17 sencillos consecutivos en las cinco y en las diez primeras posiciones, respectivamente.[66][67]​ Estuvo presente en la lista 13 semanas,[68]​ y en los conteos de ventas físicas y de radios, alcanzó las posiciones 16 y 22, respectivamente.[66]​ En agosto de 2017, Billboard lo nombró el 39.° tema más exitoso de la artista en la Hot 100.[69]​ En Canadá, entró por primera vez en el lugar 84 del conteo RPM 100 Singles el 11 de noviembre de 1989 y, luego de nueve ediciones, llegó a su máxima posición en el 14;[70][71]​ permaneció en total 14 semanas.[72]​ En Australia, fue su primer tema con la posición más baja en ese entonces, al ocupar el número 59 y romper una serie de 20 sencillos en el top 40.[73]​ Mientras que en Japón ocupó la décima segunda posición en Oricon y estuvo solo seis semanas en total,[74]​ en Francia se ubicó en la vigésima sexta.[75]

En la mayoría de los países europeos, el sencillo no estuvo disponible comercialmente sino hasta el 24 de diciembre de 1995, cuando apareció en el álbum recopilatorio de baladas Something to Remember (1995).[76]​ Este lanzamiento incluía una lista de canciones nueva, ya que se incorporó, además de «Oh Father», las versiones en vivo de «Live to Tell» y «Why's It So Hard», de las giras Who's That Girl (1987) y Girlie Show (1993), respectivamente. Asimismo, para la portada se utilizó una fotografía del videoclip.[75][77]​ Tras su publicación, debutó y alcanzó el número 16 en la lista UK Singles Chart el 6 de enero de 1996.[78]​ Fue el tercer sencillo de su carrera en no ingresar al top diez en el Reino Unido, luego de «Lucky Star» (1984) y «Take a Bow» (1994),[79]​ y según Official Charts Company, vendió 58 730 copias en el país para agosto de 2008.[80]​ La canción también apareció una sola semana en Irlanda, en el vigésimo quinto puesto.[81]​ Su recepción fue más favorable en Finlandia e Italia, donde llegó a la sexta posición en ambos países.[77][82]​ Finalmente, en la lista Eurochart Hot 100 Singles, alcanzó el número 62.[83]

Vídeo musicalEditar

Antecedentes y sinopsisEditar

 
David Fincher dirigió el vídeo musical de «Oh Father» y fue su segunda colaboración con Madonna, luego de haber dirigido el de «Express Yourself».

El vídeo musical fue diridigo por David Fincher, quien ya había trabajado con Madonna en el de «Express Yourself», y su filmación tuvo lugar en los estudios Culver, en Culver City, en la última semana de octubre de 1989.[19]​ El director mencionó en una entrevista con The Guardian que había convencido a la cantante de que publicara «Oh Father» como sencillo para, de esa manera, poder realizar un videoclip.[84][85]​ Rodado en blanco y negro, recrea la escena de la muerte de una mujer joven y explora la relación tempestuosa que se produce entre el esposo y la hija que esta dejó.[86]​ En una entrevista en 1991 con Vanity Fair, la cantante recordó que los labios de su madre se veían algo graciosos en el funeral y, cuando se acercó, vio que se habían cosido. Esta imagen había perseguido a Madonna por muchos años y añadió que nunca pudo resolver su complejo de Electra.[87]

Tuve que lidiar con la pérdida de mi madre, luego tuve que lidiar con la culpa de que se hubiera ido y luego tuve que lidiar con la pérdida de mi padre cuando se casó con mi madrastra. Solo era una niña enojada y abandonada. Sigo enojada. La parte de mí que va por ahí diciendo «¡Vete a la mierda! ¡Vete a la mierda!» es la que está cubriendo la que dice «¡Estoy dolida!». Supongo que todo esto salió a través del vídeo.[87]

El vídeo inicia con una niña jugando en el patio mientras la nieve cae, para luego cambiar a la escena de una cama, donde yace una joven que ha muerto. Su marido la cubre con una sábana blanca a la vez que un sacerdote reza. La cantante, que viste un largo abrigo negro, canta la canción debajo de un árbol muerto cubierto de nieve, en tanto la niña juega con las joyas de su madre fallecida. El marido se acerca, comienza a gritarle y le arranca un collar de perlas de la mujer que cae a los pies de la niña. A continuación, se muestra a la Madonna adulta acostada junto a otro hombre cantando el tema, y la nena pequeña visita la tumba de su madre. El hombre se levanta y abofetea a Madonna, mientras la niña llora frente a la tumba y luego su padre se la lleva del cementerio. Posterior a esto, las escenas se intercalan entre la madre besando a su hija, ella intentando alcanzar el pomo de una puerta y Madonna ocultando la marca del moretón en su rostro. Después, la artista camina en un bosque y el padre recurre a beber en duelo. Sigue una escena fúnebre, donde la pequeña se dirige hacia el velatorio de su madre; cuando ve sus labios sellados con hilo, huye de allí. Madonna camina por una casa y en las sombras se observa al padre regañando y gritando a su hija. Finalmente, llega al cementerio y permanece de pie junto a un anciano, lo que da a entender que ella es la niña. El vídeo finaliza con la pequeña bailando frente a la tumba de su madre mientras la nieve cae a su alrededor.

Recepción y análisisEditar

Las típicas características de Fincher están presentes: blanco y negro, sombras, movimientos pausados de la cámara, ángulos altos y extremados y algo de cámara lenta. Un escenario en blanco y negro se dispersa entre las tomas, creando una sensación de fluidez entre las escenas y las imágenes, y muchas escenas se filman en la nieve, particularmente la toma del zoom compensado en el principio, desde el paisaje nevado hacia la casa.
—Browning comentando sobre el videoclip en su libro David Fincher: Films That Scar.[40]

Madonna declaró posteriormente que el final del vídeo era su «intento de abrazar y aceptar la muerte de mi madre».[86]​ Según la escritora feminista E. Ann Kaplan, este tomó inspiración estilística de la película de Orson Welles, Citizen Kane (1941), y lo describió como una «historia típica de adolescente en términos culturales occidentales».[88]​ Destaca la «represiva» educación católica de la cantante y su relación conflictiva no solo con su padre literal en el vídeo, sino también simbólica: el Santo Padre, la Ley y el Patriarcado.[88]​ Bruce David Forbes, autor de Religion and Popular Culture in America, sintió que se basaba en las experiencias de la infancia de Madonna y escenificó sus esfuerzos para renegociar estas relaciones, en sus interacciones diarias con su amante y padre, y en relación con el catolicismo, al que la cantante se refirió en la línea Oh Father I have sinned.[88]​ Adam Sexton, autor de Buscando desesperadamente a Madonna: En busca del significado de la mujer más famosa del mundo, también recalcó que hubo influencia de Citizen Kane y lo llamó un vídeo de «excelente calidad».[89]​ Lynne Layton, en Who's That Girl? Who's That Boy?: Clinical Practice Meets Postmodern Gender Theory, lo calificó como «inolvidable y hermoso», y Carol Clerk, en el libro Madonnastyle, como «terriblemente autobiográfico».[90][86]

Leslie C. Dunn notó que, al igual que en el comercial de Pepsi para su sencillo anterior «Like a Prayer», el personaje de Madonna se divide en una niña y una mujer adulta, que se fusionan y se separan de manera reiterada. Además, señaló que a medida que se desarrollaba la historia, se mostraba a la pequeña cantando pero con la voz de la Madonna adulta, y cuando esta última aparecía en un pasillo, su sombra era la de la niña. La intérprete respondió a estas observaciones al decir: «Creo que la principal razón por la cual pude expresarme y no sentirme intimidada fue no tener una madre».[23]​ Dunn luego analizó la escena del funeral, cuando la niña temblaba al ver los labios de su madre cosidos y cerrados. Descrita como una de las tomas más inquietantes de los vídeos populares, se inspiró en el recuerdo de la madre de la intérprete en su velatorio.[23][84]​ En el especial de MTV de 1991 titulado Breakfast with Madonna, Kurt Loder, presentador del programa, lo calificó como «increíble»; luego le preguntó a la artista si su padre lo había visto, a lo que respondió: «Para ser sincera, no sé si lo ha visto. Tengo miedo de preguntarle».[91]​ Luego de que MTV estrenara mundialmente el vídeo el 11 de noviembre de 1989, quisieron retirarlo de su programación hasta que se eliminara la escena de los labios cosidos, pero Madonna no estuvo de acuerdo y amenazó con cancelar acuerdos futuros con el canal, lo que ocasionó que lo transmitieran nuevamente.[91]​ Leonard declaró que «sueles llorar cuando ves MTV porque no puedes creer lo que estás viendo. Pero la gente vio este vídeo y se quedó sin palabras porque se conmovió».[17]​ Por el contrario, Fincher lamentó posteriormente que la canción no hubiera tenido éxito en las listas, ya que por esa razón «nadie vio el vídeo» y la cantante se molestó con él, aunque ambos volverían a trabajar para «Vogue» (1990).[84]​ La visión de reconciliación en los videoclips de «Papa Don't Preach» (1986) y «Oh Father» se incluyó más tarde en el tercer nivel de Madonna Studies, un desarrollo «controvertido» de varios campos de estudio durante la década de 1990.[88]

ReconocimientosEditar

En 1991, el videoclip recibió una nominación en la categoría de mejor vídeo musical de formato corto en la 33.ª entrega anual de los premios Grammy,[92]​ aunque perdió ante «Opposites Attract» de Paula Abdul.[93]Rolling Stone lo honró como uno de los 100 mejores vídeos de la historia, en el puesto 66.[94]​ En 2015, la misma publicación lo consideró como el decimotercero más destacado de la videografía de Madonna; el equipo de redacción afirmó que ofrece algunas de las imágenes más «evocadoras» e «inquietantes» en toda su obra, como por ejemplo la escena del funeral donde se muestran los labios cosidos de la madre.[84]​ Eric Díaz de Nerdist Industries lo calificó como el cuarto mejor de la cantante, y declaró que era una «triste y hermosa mirada» a su pasado. Además, aseguró que el personaje del padre abusivo podría ser una referencia a la relación que mantuvo con el actor Sean Penn.[85]​ Louis Virtel de NewNowNext también lo incluyó en el cuarto puesto de sus 55 mejores vídeos; elogió la «actuación sombría y alucinante» de la artista y destacó que Fincher es el director que «mejor entendió el fuego, la vulnerabilidad, el descaro y el talento de Madonna», que «convierte [su] infancia sin madre en una obra maestra del cine negro digna de Orson Welles».[95]​ Para Samuel R. Murrian, de la revista Parade, «Oh Father» significó su videoclip más «autobiográfico» en ese momento, y comentó que posee una relevancia emocional que deja un nudo en la garganta a cualquier persona que haya tenido una relación tensa con un padre. Por último, elogió la colaboración entre Madonna y Fincher y lo eligió como el duodécimo mejor vídeo de la cantante.[96]

En una lista sobre los 55 mejores vídeos de Fincher, «Oh Father» figuró en la vigésima segunda posición; Jessica Kiang, del sitio IndieWire, remarcó que se las arregla para trabajar en momentos «realmente espeluznantes», como el caso del cuerpo de la madre con sus labios cosidos.[97]​ Kristy Puchko, de Vulture, compartió esa opinión sobre dicha escena y lo calificó como el 12.º mejor vídeo de Fincher. Además, expresó que el director tomó la canción «autobiográfica del trauma en la infancia de Madonna y la transformó en algo inolvidable y maravilloso», especialmente en las tomas «surrealistas» como la caída de la nieve intercaladas con las perlas cayendo.[98]​ Finalmente, en el ranking de los 100 mejores vídeos de todos los tiempos, Sal Cinquemani y Ed González de Slant Magazine lo calificaron como el undécimo mejor, y escribieron:

El segundo de una trilogía de vídeos dirigidos por David Fincher e influenciados por el cine clásico de Hollywood, «Oh Father» de Madonna se basa directamente en imágenes de Citizen Kane. La canción en sí, uno de los mayores logros de Madonna como compositora, es un homenaje a Simon & Garfunkel y cuenta la historia de una niña maltratada. Aunque no es completamente autobiográfica, es, quizás, su trabajo más personal hasta la fecha; el vídeo alude a la devota educación católica de la cantante, la muerte de su madre y su matrimonio abusivo con Sean Penn. Desde una niña pequeña que lucha por alcanzar un pomo gigante hasta los labios cosidos de una mujer embalsamada, las imágenes de Fincher son completamente sorprendentes. «Oh Father» permanece como uno de los mayores logros del director (y de Madonna) en el formato de vídeo musical.[99]

Presentación en directo y versionesEditar

 
Madonna interpretando el popurrí de «Live to Tell» (1986) y «Oh Father» durante uno de los conciertos de la gira Blond Ambition World Tour, de 1990.

Madonna interpretó «Oh Father» en la gira Blond Ambition World Tour de 1990, como parte de un popurrí con «Live to Tell» (1986) y durante el segundo segmento del concierto, de temática religiosa.[100]​ Cuando finalizó «Like a Prayer», la cantante, que vestía una sotana de clérigo con un crucifijo en el cuello y un velo alrededor de su cabeza, se arrodilló en una nave de iglesia, mientras el humo de los inciensos soplaban alrededor de ella.[100]​ Dio inicio a «Live to Tell» desde un banco de confesión con columnas romanas y una plataforma completa de velas votivas. En la mitad de la canción, comenzó a interpretar «Oh Father» mientras un bailarín, en un hábito negro, desempeñó el papel de un sacerdote;[101]​ en el final, ambos ejecutaban una coreografía.[100]​ El bailarín, Carlton Wilborn, recordó que esta actuación requirió mucho tiempo de ensayo, ya que el baile retrataba a Madonna como una mujer que intentaba encontrar su religión; explicó: «Un lado sabía que lo necesitaba, otro lado era resistente, y nuestro baile representó esa batalla interior».[100]​ Richard Harrington, del Washington Post, elogió la interpretación y el segmento en general. Señaló que no solo forma la parte más importante de su repertorio, sino que también provoca su canto más apasionado, enérgico y directo.[101]​ Por su parte, Jon Pareles del New York Times destacó la balada como la parte «seria» del espectáculo.[102]​ Para Christopher Rosa de VH1, la artista «cuestionó a la Iglesia Católica» en la actuación,[103]​ y Carol Gnojewski, autora de Madonna: Express Yourself, mencionó que en «Like a Prayer» y «Oh Father», el concierto yuxtapone el drama social y familiar.[104]​ Existen tres actuaciones diferentes: en los álbumes de vídeo Blond Ambition – Japan Tour 90, grabado en Yokohama el 27 de abril de 1990, en Live! – Blond Ambition World Tour 90, filmado en Niza el 5 de agosto de ese mismo año, y la última en el documental de 1991, Madonna: Truth or Dare.[105][106][107]

La banda alternativa británica My Vitriol incluyó una versión rock de «Oh Father» para su álbum de 2001 Finelines, y Giant Drag interpretó una en género folk rock para el recopilatorio Through the Wilderness, de 2007.[108][109]​ La primera figuró dentro de las diez versiones más «raras» de las canciones de Madonna, realizada por Mayer Nissim de Digital Spy, mientras que la segunda fue calificada por Scott Lapatine, del sitio Stereogum, como la segunda mejor versión indie rock.[110][111]​ La cantante y compositora australiana Sia cantó el tema en su quinto álbum de estudio, We Are Born (2010). Como reseña, K. Ross Hoffman de Allmusic la nombró «extravagante», y Caryn Ganz de Rolling Stone remarcó que la cantante «encuentra la dulzura» en «Oh Father».[112][113]​ Robert Ham de la revista Paste la consideró la novena mejor versión de las canciones de Madonna, y señaló que Sia canaliza su propio pozo de angustia interna, pero lo rodea con sintetizadores y texturas melódicas que «se oponen al formato en blanco y negro del original con llamativos colores primarios».[114]​ Otras bandas tributo que realizaron una interpretación de «Oh Father» incluyen a Killer Nannies In America para el disco Truly Blue: Tribute to Madonna (2000), The Pop Allstars para Madonna: The Immaculate Tribute (2008) y Strike a Pose para A Tribute To Madonna Vol 1 (2009).[115][116][117]​ En 2012, el cantante Perfume Genius realizó una versión improvisada del tema para la revista en línea Drowned in Sound; Marc Hogan, de Spin, la calificó como «austera» y «emotiva» y añadió que su voz «alta y frágil» y su interpretación «poética» te golpea en el estómago lo suficientemente fuerte.[65]​ En 2013, Pink mencionó en una entrevista con la revista Glamour que ganó su primer concurso de talentos con una interpretación de «Oh Father».[118]

Lista de canciones y formatosEditar

7" / Casete[61][119]
N.ºTítuloDuración
1.«Oh Father» (edit) 4:20
2.«Pray for Spanish Eyes» (versión del álbum) 5:15
CD[62]
N.ºTítuloDuración
1.«Oh Father» (edit) 4:20
2.«Pray for Spanish Eyes» (versión del álbum) 5:15
3.«Oh Father» (versión del álbum) 4:58
  CD (1995)[75][77]
N.ºTítuloDuración
1.«Oh Father» (versión del álbum) 4:58
2.«Live to Tell» (en vivo desde Ciao Italia) 6:22
3.«Why's It So Hard» (en vivo desde The Girlie Show) 5:12
  Casete (1995)[120]
N.ºTítuloDuración
1.«Oh Father» (versión del álbum) 4:58
2.«Live to Tell» (en vivo desde Ciao Italia) 6:22

Posicionamiento en listasEditar

País (Lista 1989-90) Mejor
posición
  Australia (ARIA)[73] 59
  Canadá (RPM 100 Singles)[71] 14
  Estados Unidos (Billboard Hot 100)[121] 20
  Estados Unidos (Hot 100 Singles Sales)[66] 16
  Estados Unidos (Hot 100 Airplay)[66] 22
  Francia (SNEP)[75] 26
  Japón (Oricon)[74] 12
País (Lista 1995-96) Mejor
posición
  Europa (Eurochart Hot 100 Singles)[83] 62
  Finlandia (Suomen virallinen lista)[77] 6
  Irlanda (IRMA)[81] 25
  Italia (FIMI)[82] 6
  Reino Unido (UK Singles Chart)[78] 16

Créditos y personalEditar

  • © 1988 WP Music Corp. / Bleu Music Disque Co. Inc / Webo Girl Publ Inc. administrado por WP Music Corp (ASCAP)
  • Johnny Yuma Music Inc. (BMI)
Personal

Créditos y personal adaptados de las notas del álbum Like a Prayer.[122]

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

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Bibliografía consultadaEditar

En inglés

Enlaces externosEditar