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Parálisis del sueño

trastornos del sueño

La parálisis del sueño es una incapacidad transitoria para realizar cualquier tipo de movimiento voluntario que tiene lugar durante el periodo de transición entre el estado de sueño y el de vigilia.[1]​ Puede ocurrir en el momento de comenzar a dormir o en el de despertarse y suele acompañarse de una sensación de gran angustia.[2][3][4][5]​ Su duración suele ser corta, generalmente entre uno y tres minutos, tras los cuales la parálisis cede espontáneamente. Durante el episodio, la persona está totalmente consciente, con capacidad auditiva y táctil, pero es incapaz de moverse o hablar, lo que puede provocar gran ansiedad. Sin embargo, no existe peligro alguno para la vida, pues los músculos respiratorios siguen funcionando automáticamente.[6]​ Este trastorno está recogido en la clasificación internacional de los trastornos del sueño dentro del grupo de las parasomnias. Está causado por una disociación entre los mecanismos que provocan la relajación muscular en el sueño de movimientos oculares rápidos (sueño MOR) y aquellos que mantienen el estado de alerta.

Parálisis del sueño
John Henry Fuseli - The Nightmare.JPG
La pesadilla, por Henry Fuseli (1781) representa la interpretación folclórica de la parálisis del sueño: un incubo o duende que oprime el pecho del durmiente.
Especialidad Medicina del sueño
Wikipedia no es un consultorio médico Aviso médico 

Índice

EpidemiologíaEditar

Se considera que ocurre por lo menos una vez en la vida a un porcentaje muy alto de la población: entre el 50 % y el 60 % según los diferentes estudios que se han realizado.[6]​ Aparece de forma repetida en el mismo individuo en el 3-6% de las personas.[7]

CausasEditar

Se han descrito varios factores que pueden asociarse a parálisis del sueño, entre ellos los horarios irregulares, por ejemplo por trabajos nocturnos, síndrome del cambio rápido de zona horaria (jet lag), privación de sueño y la postura de dormir boca arriba. La teoría más aceptada para explicar el fenómeno es que se produce una disociación entre los mecanismos que provocan la relajación muscular en el sueño de movimientos oculares rápidos (sueño MOR) y aquellos que mantienen el estado de alerta, por lo que el individuo se despierta pero permanece en el estado de relajación total característico del sueño MOR. [8]

Características clínicasEditar

 
Estructura cristalina de HLA-DQ 0602. HLA-DQ 0602 confiere una fuerte susceptibilidad a la narcolepsia.[9][10]

Si la parálisis del sueño se produce en la fase de adormecimiento, se denomina forma predormicional o hipnagógica, y si tiene lugar al despertar, es la forma posdormicional o hipnopómpica.[11][12]​ La mayor parte de las personas afectadas presentan únicamente episodios aislados a lo largo de su vida, sin embargo el trastorno puede tener lugar de forma repetida y asociarse a otros síntomas, como crisis de sueño a lo largo del día y pérdidas bruscas del tono muscular (cataplexia). En este caso, la parálisis del sueño es considerado uno de los síntomas de la enfermedad denominada narcolepsia.[6]

TiposEditar

Se reconocen tres tipos: las formas aisladas, las asociadas a otra patología y las de tipo familiar.

Formas aisladasEditar

Puede aparecer de manera aislada en individuos sanos. En estos puede asociarse a niveles altos de estrés y ansiedad, o a un sueño demasiado fragmentado y un horario irregular de descanso.[13]​ Los casos aislados ocurren más frecuentemente al levantarse, mientras que en la forma familiar y en la asociada a narcolepsia, la parálisis es más común al inicio del sueño[11]​ (forma hipnagógica).

Forma familiarEditar

La parálisis del sueño de tipo familiar sin que existan otros síntomas acompañantes como ataques de sueño o cataplexia es poco frecuente, con sólo unas pocas familias descritas en la literatura. Se produce cuando varios miembros de una familia sufren del mismo trastorno.

Forma asociada a otra patologíaEditar

Puede estar asociada a otra patología, principalmente narcolepsia. Entre el 40 y el 50 % de las personas que sufren narcolepsia presentan episodios de parálisis del sueño.[6]

Diagnóstico diferencialEditar

La parálisis del sueño debe distinguirse de otros procesos que pueden dar síntomas parecidos. Entre ellos los siguientes:[14]

  • Terrores nocturnos.
  • Trastorno de estrés postraumático.
  • Ataques de pánico nocturnos.
  • Trastorno por sueño angustioso. También llamado en la terminología médica trastorno por pesadillas, se caracteriza por despertares frecuentes en los que se recuerda con gran viveza los sueños que suelen tener un contenido terrorífico o amenazante. La persona una vez despierta recupera la tranquilidad pero recuerda perfectamente la pesadilla que ha sufrido. [15]

Características cualitativas de la experienciaEditar

La parálisis de los músculos voluntarios se asocia a un tipo especial de alucinaciones que reciben el nombre de alucinaciones hipnagógicas y pueden ser visuales, auditivas o táctiles. Se manifiestan viendo u oyendo objetos inexistentes o creyendo que una persona cercana se encuentra en las proximidades. Las alucinaciones hipnagógicas provoca en muchas ocasiones sensación de miedo o temor, especialmente cuando el sujeto experimenta el primer episodio. El fenómeno de angustia aumenta cuando el entorno cultural facilita explicaciones fantásticas, sobrenaturales o paranormales que no tienen ningún fundamento científico, son muy diversas en las diferentes partes del mundo y están influenciadas por la época y las tradiciones de cada región. De tal forma que en muchos países existen interpretaciones discordantes y supersticiosas para explicar el fenómeno. [6]​ A partir de los relatos de las experiencias de los encuestados se ha descrito la sensación de una presencia, la sensación de ser tocado en alguna parte del cuerpo, por ejemplo los brazos o las piernas, con sensación de dificultad para respirar, pensamientos de muerte y experiencias de movimiento ilusorio que incluyen sensaciones de movimiento inexistente, por ejemplo caer o flotar.[16]

Tipos de experienciaEditar

Los episodios de parálisis de sueño suelen acompañarse de diferentes sensaciones ilusorias y alucinaciones auditivas, tactiles o visuales. Por ello muchos sujetos experimentan el fenómeno con angustia y miedo. Las principales sensaciones son las siguientes:

  • Alucinaciones táctiles: Son comunes, incluyen la sensación de que el colchón se hunde, que alguien se sienta, que le retira las sábanas o que la agarra de las manos.
  • Alucinaciones visuales: más o menos vívidas, inconstantes, vagas e indefinidas, cercanas a la pseudoalucinación; el estímulo externo percibido se reconoce como real. En el caso de la presencia, esta queda fuera de la vista, o en la periferia del campo de visión, o camuflada entre las sombras de la habitación; en algunos casos se relatan imágenes detalladas de objetos y seres vivos. Un tercio de los afectados percibe imágenes vagas e indefinidas, otros ven formas más concretas, en muchos casos se percibe la proximidad de familiares cercanos o personas allegadas.
  • Alucinaciones auditivas: al igual que en las visuales, se tiene la convicción de que los sonidos son reales y que provienen del exterior más que de su mente. Son sonidos diversos, muchas veces mecánico e intensos, como zumbidos, silbidos o chillidos.[17]​ En otros casos son sonidos identificables concretos como timbres de teléfono, sirenas, herramientas, motor eléctrico, golpes de puerta, arrastrar de muebles, vidrios o vajilla que se rompe, música extraña, sonido de radio con ruido blanco o que recibe varias estaciones, sonidos de viento, rugido de olas del mar, etc.; las voces humanas son el sonido más frecuente en un 37% de los casos, en forma de griterío o leves susurros, sin mensaje identificable ni claro.
  • Sensación de presencia: sensación de una o varias presencias en la casa a las que se considera como «intrusos». Es una impresión neutra acompañada de aprehensión y temor. Se presupone la presencia sin necesidad de corroborarlo sensorialmente. La mitad de las personas relatan que saben que son observados fijamente, pero no saben identificar desde dónde. Esta presencia puede percibirse como amenazante: los encuestados interpretan que la naturaleza de la presencia y el ambiente que la rodea es peligrosa. En ocasiones se acompaña de un fuerte sentimiento de terror, peligro y urgencia; necesitan despertarse lo más pronto posible.
  • Sensación de pánico que puede manifestarse como sensaciones de presión en el pecho, dificultad para respirar, estrechez alrededor del cuello como si fuera estrangulado, y sensaciones de sofocación y asfixia. El estado de sofocación produce gran angustia, pánico y temor de morir asfixiado.[16][18][19]​ Coloquialmente en algunos lugares, la gente llama a esta alteración como «subida del muerto».[20]

TratamientoEditar

El principal método de tratamiento es la adopción de unos hábitos de sueño adecuados, lo cual incluye acostarse y levantarse según un horario lo más regular posible, pasar en la cama el número de horas adecuado, evitar las siestas prolongadas durante el día y no acumular privación de sueño. Es muy importante informar a la persona afectada de la benignidad del fenómeno, los factores que predisponen a su aparición y la falta de relación con fantasmas o seres de ultratumba, pues estas creencias folclóricas aumentan la angustia del individuo afectado. No se han realizado ensayos clínicos con fármacos, pero en algunos casos se han utilizado los inhibidores de la recaptación de serotonina por su capacidad para suprimir la fase MOR del sueño.[8]

Para poder moverse, se recomienda relajarse y no perder la calma, ya que se trata de un proceso temporal, en el que en realidad no corremos ningún peligro. Dado que la respiración se produce automáticamente, la persona solo necesita percibir que está respirando con normalidad para entender que se encuentra en una fase temporal de parálisis del sueño. Puede ser útil intentar mover zonas del cuerpo lentamente, como las piernas, manos o brazos; también abrir los ojos. Tras vencer el episodio de parálisis, es conveniente levantarse de la cama y procurar estar despierto unos minutos, antes de volver a acostarse, para evitar que aparezca de nuevo el episodio.[21]

Otras terapias que se ha utilizado la terapia cognitivo-conductual y la meditación-relajación o terapia MR que se basa en cuatro pasos: revaluación del significado del ataque (revaluación cognitiva), distanciamiento psicológico y emocional, meditación interna focalizada en la atención y relajación muscular. Hay informes de casos preliminares apoyando este tratamiento que se apoya en teorías del neurólogo hindú S. Ramachandran.[2][22][3][5][4][23][24][25][1][26]

MitologíaEditar

Desde el punto de vista mitológico, la parálisis de sueño es atribuida a diversos sucesos paranormales tales como:

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. a b Jalal, Baland; Ramachandran, Vilayanur S. (2017). «Sleep Paralysis, “The Ghostly Bedroom Intruder” and Out-of-Body Experiences: The Role of Mirror Neurons». Frontiers in Human Neuroscience (en inglés) 11. ISSN 1662-5161. doi:10.3389/fnhum.2017.00092. Consultado el 10 de junio de 2017. 
  2. a b Jalal, Baland (2016). «How to Make the Ghosts in my Bedroom Disappear? Focused-Attention Meditation Combined with Muscle Relaxation (MR Therapy)—A Direct Treatment Intervention for Sleep Paralysis». Frontiers in Psychology (en inglés) 7. ISSN 1664-1078. doi:10.3389/fpsyg.2016.00028. Consultado el 10 de junio de 2017. 
  3. a b Jalal, Baland; Hinton, Devon E. (1 de septiembre de 2013). «Rates and Characteristics of Sleep Paralysis in the General Population of Denmark and Egypt». Culture, Medicine, and Psychiatry (en inglés) 37 (3): 534-548. ISSN 0165-005X. doi:10.1007/s11013-013-9327-x. Consultado el 10 de junio de 2017. 
  4. a b Jalal, Baland; Hinton, Devon E. «Sleep Paralysis Among Egyptian College Students». The Journal of Nervous and Mental Disease 203 (11): 871-875. doi:10.1097/nmd.0000000000000382. Consultado el 10 de junio de 2017. 
  5. a b Jalal, Baland; Simons-Rudolph, Joseph; Jalal, Bamo; Hinton, Devon E. (1 de octubre de 2013). «Explanations of sleep paralysis among Egyptian college students and the general population in Egypt and Denmark». Transcultural Psychiatry (en inglés) 51 (2): 158-175. doi:10.1177/1363461513503378. Consultado el 10 de junio de 2017. 
  6. a b c d e Yagüe Alonso, A. I., C. De Gregorio González: «Parálisis del sueño: ¿síntoma o enfermedad?» Psiquiatría Pública. Vol. 11. Núm. 3. Mayo-junio 1999. Consultado el 15 de septiembre de 2011.
  7. Parasomnias: episodios anormales durante el sueño. Rev Med Univ Navarra/Vol 49, Nº 1, 2005, 46-52.
  8. a b Trastornos del sueño ¿Qué son y cuáles son sus consecuencias?. Revista de la facultad de medicina de la UNAM, Vol. 61, nº 1, enero-febrero 2018. Consultado el 14 de octubre de 2018.
  9. Siebold C, et al. "Crystal structure of HLA-DQ0602 that protects against type 1 diabetes and confers strong susceptibility to narcolepsy." ProcProc Natl Acad Sci U S A. 2004 feb 17;101(7):1999-04. PMID 14769912
  10. Chen J, et al. "MMDB: Entrez's 3D-structure database." Nucleic Acids Res. 2003 en;31(1):474-7.
  11. a b American Academy of Sleep Medicine: International Classification of Sleep Disorders.
  12. Iriarte, J., E. Urrestarazu, M. Alegre, C. Viteri, J. Artieda: «Parasomnias: episodios anormales durante el sueño.» Rev Med Univ Navarra. Vol 49, Nº 1, 2005, 46-52. Departamento de Neurología. Clínica Universitaria. Facultad de Medicina.
  13. Huamani, C. «Calidad y parálisis del sueño en estudiantes de medicina». 
  14. A clinician’s guide to recurrent isolated sleep paralysis. Autor:Brian A Sharpless. Neuropsychiatric Disease and Treatment 2016:12 1761–1767.
  15. No te rindas ante los trastornos del sueño. Autor: Julio Bobes García. Editorial RIALP, 1992.
  16. a b Cheyne, J. A. (mayo de 2001). «The Ominous Numinous. Sensed presence and 'other' hallucinations». Journal of Consciousness Studies 8 (5-7): 133-150. Consultado el 16 de mayo de 2016. 
  17. Sleep paralysis. NHS.
  18. Cheyne, J. A. (2003). «Sleep Paralysis and the Structure of Waking-Nightmare Hallucinations». Consciousness and Cognition 13 (3): 163-179. doi:10.1023/A:1025373412722. 
  19. Cheyne, J. Allan, Steve D. Rueffer, Ian R. Newby-Clark (septiembre de 1999). «Hypnagogic and Hypnopompic Hallucinations during Sleep Paralysis: Neurological and Cultural Construction of the Night-Mare». Consciousness and Cognition 8 (3): 319-337. doi:10.1006/ccog.1999.0404. 
  20. [1]
  21. Hurd, Ryan. «The sleep paralysis report. Symptoms, Causes, and How to Treat It Naturally». Consultado el 15 de septiembre de 2011. 
  22. Jalal, Baland (2017). «Response: Commentary: How to Make the Ghosts in my Bedroom Disappear? Focused-Attention Meditation Combined with Muscle Relaxation (MR Therapy)—A Direct Treatment Intervention for Sleep Paralysis». Frontiers in Psychology (en inglés) 8. ISSN 1664-1078. doi:10.3389/fpsyg.2017.00760. Consultado el 10 de junio de 2017. 
  23. Jalal, Baland (19 de octubre de 2016). «A Comparison of Self-Report and Interview Methods for Assessing Sleep Paralysis: Pilot Investigations in Denmark and the United States». Journal of Sleep Disorders: Treatment and Care (en inglés) 03 (01). doi:10.4172/2325-9639.1000131. Consultado el 10 de junio de 2017. 
  24. Jalal, Baland; Hinton, Devon E. (1 de junio de 2016). «Lifetime presence and rates of sleep paralysis in Denmark of ethnic Danes and non-ethnic Danes». Psychiatry and Clinical Neurosciences (en inglés) 70 (6): 253-253. ISSN 1440-1819. doi:10.1111/pcn.12385. Consultado el 10 de junio de 2017. 
  25. Jalal, Baland; Romanelli, Andrea; Hinton, Devon E. (1 de diciembre de 2015). «Cultural Explanations of Sleep Paralysis in Italy: The Pandafeche Attack and Associated Supernatural Beliefs». Culture, Medicine, and Psychiatry (en inglés) 39 (4): 651-664. ISSN 0165-005X. doi:10.1007/s11013-015-9442-y. Consultado el 10 de junio de 2017. 
  26. Jalal, Baland; Ramachandran, Vilayanur S. (1 de diciembre de 2014). «Sleep paralysis and “the bedroom intruder”: The role of the right superior parietal, phantom pain and body image projection». Medical Hypotheses (en inglés) 83 (6): 755-757. ISSN 0306-9877. doi:10.1016/j.mehy.2014.10.002. Consultado el 10 de junio de 2017. 

Enlaces externosEditar