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Siglo IEditar

Si bien la literatura del primer siglo del cristianismo no se puede describir aún como teología, es indudable que lo ocurrido entonces es su punto de partida y condicionante. Desde el punto de vista escriturístico se fijan los principales textos canónicos que luego serán objeto de estudio e interpretación. Asimismo, el siglo I deja a las comunidades cristianas en una situación precaria tras las persecuciones de Nerón, lo que marcará las primeras producciones literarias del siglo II, de carácter apologético.

Siglo IIEditar

Padres ApostólicosEditar

Padres apostólicos es un término consagrado por la tradición teológica moderna (siglo XVII) para referirse a la primera etapa propiamente patrológica. Se han propuesto varias definiciones para el término, pero ninguna de ellas ha conseguido perfilar de manera completa la idea, que tiene a la vez un sentido cronológico, literario y biográfico.

  • Cronológicamente, el término alude de forma imprecisa a la época comprendida entre la generación apostólica y los apologetas griegos (finales del siglo I y comienzos del siglo II).
  • Literariamente, alude a un conjunto de obras no testamentarias de contenido heterogéneo que recibieron la estima de las comunidades cristianas por diversas razones.
  • Biográficamente, se refiere a ciertas personalidades de esa época, consideradas notables por ser los autores de algunas de las obras mencionadas en el segundo punto o por ser discípulos directos o cercanos de los apóstoles y, por tanto, portadores de la tradición apostólica.

Los siguientes artículos contienen más información sobre el tema:

Apologistas griegosEditar

Escriben en el siglo II una literatura de carácter apologético como respuesta a los ataques que reciben las comunidades cristianas por parte del paganismo y del judaísmo. De todos ellos, el más célebre es Justino, que fundó en Roma una escuela para la enseñanza de la filosofía cristiana. Las apologías seguían dos líneas de argumentación. Una de ellas era desestimar el legado religioso y filosófico de la cultura no cristiana para afirmar la primacía del cristianismo, llegando en algunos casos a un exagerado desprecio. La otra línea pretendía conciliar el legado griego con la revelación cristiana, aceptando lo bueno de la primera. Justino comienza esta línea apologética que será la que predomine en el siglo siguiente.

  • Cuadrato, autor de la primera apología del cristianismo, hoy perdida. Citado por Eusebio en HE.[1]
  • Apología de Arístides: se conserva una versión griega y otra siríaca. El argumento de la apología es una comparación entre las creencias griegas, naturales, judías y cristianas. Del autor se sabe muy poco. Es citado por Eusebio en HE.[1]
  • Aristón de Pella: autor del primer texto apologético dirigido contra el judaísmo.
  • Justino Mártir (h. 112–h. 165)[2]
  • Taciano, autor del Discurso contra los griegos. Inspirador asimismo del encratismo.[3]
  • A Diogneto, apología que algunos identifican con la de Cuadrato. Es de los pocos documentos que Eusebio no cita.
  • Teófilo de Antioquía, obispo de Antioquía y autor de los tres libros a Autólico.
  • Atenágoras de Atenas, filósofo de Atenas y autor de una Súplica en favor de los cristianos.

Literatura heréticaEditar

Durante el siglo II, el cristianismo se enfrenta a la aparición de múltiples interpretaciones teológicas heterodoxas que dan lugar a otros tantos movimientos heréticos. Muchos de esos movimientos tienen trasfondos propios del gnosticismo.

Literatura antiheréticaEditar

Es la literatura nacida como reacción a la proliferación de sectas heréticas y en buena parte contribuye a una primera depuración teológica que culmina con la obra de Ireneo de Lyon.

Siglo IIIEditar

Después de la primera cima teológica alcanzada por Ireneo de Lyon aparecen nuevas figuras que desde varios rincones del Mediterráneo continuarán su labor.

RomaEditar

Son los comienzos de la literatura eclesiástica latina.

Escuela de AlejandríaEditar

Caracterizada por la interpretación alegórica de los textos bíblicos.

Escuelas de Cesarea y AntioquíaEditar

La escuela de Cesarea fue fundada por Orígenes en el destierro y hereda de la escuela de Alejandría el cultivo de la interpretación alegórica o espiritual. Por el contrario, la escuela de Antioquía es una escuela que propugna una exegética literal.

Escritores africanosEditar

Siglo IV griegoEditar

Con la legalización del cristianismo en el imperio, la teología pierde parte de su carácter apologético y se centra en cuestiones teológicas.

Controversia arrianaEditar

De la escuela de Antioquía surge una de las herejías más célebres: el arrianismo, cuya disputa teológica se trató en el Concilio de Nicea I y se resolvió en el Primer Concilio de Constantinopla contra de las tesis de Arrio.

Partidarios:

Sus detractores:

Otros temas:

Monaquismo egipcioEditar

Padres CapadociosEditar

Escritores de Asia y AntioquíaEditar

Siglo IV latinoEditar

Al mismo tiempo que en la parte oriental del imperio se producía esta pujanza de autores, occidente no se queda atrás.

Siglo VEditar

Controversia nestorianaEditar

Otra de las grandes herejías (Difisitas), disputada en el Concilio de Éfeso. Defiende la existencia de dos personas o hipóstasis en Jesucristo.

Controversia monofisitaEditar

En cierto modo, es la tesis contraria al Nestorianismo. Una sola naturaleza en Jesucristo.

Siglo VIEditar

Véase tambiénEditar

NotasEditar

  1. a b Eusebio de Cesarea: Historia eclesiástica (IV 3).
  2. Eusebio de Cesarea: Historia eclesiástica (IV 12; 16–18).
  3. Eusebio de Cesarea: Historia eclesiástica (IV 29).

Enlaces externosEditar