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El pecho, la pecha o los pechos son aquellas pagas o contribuciones que daban al Rey los hombres buenos, llamados comúnmente pecheros o del estado general por razón de su vasallaje, defensa en la guerra y conservación en la paz.

Y aunque antiguamente estaban obligados a contribuir al Príncipe, no menos que los plebeyos los nobles diferenciándose éstos de aquéllos solo en la devengación de quinientos sueldos que estaba declarada la estimación de sus injurias y con cuya pena eran multados y castigados los delincuentes en sus bienes, posteriormente y en tiempo del conde Don Sancho quedaron libres de semejantes tributos.

Se comprenden en la apelación general de pechos muchas y diferentes especies de pagas y contribuciones, cuya numeración difícilmente puede asignarse por la diversidad con que se han denominado en los anteriores tiempos y varia significación que han tenido, según el uso y distinta inteligencia de los Pueblos. Así, pues, propiamente vienen bajo esta apelación el servicio ordinario y extraordinario porque inmediatamente y según su naturaleza pertenece su paga al Rey a diferencia de otras prestaciones que, sin embargo de comprenderse bajo la denominación general de pechos, no se pagan en todas partes al Rey sino a algunos Señores como es el «buey de marzo o marzadga», «yantar» y otras de varios nombres las cuales más propiamente se entienden con el significado de concejales por repartirse entre los vecinos del Concejo.

Se distingue de todos dichos pechos la Moneda forera que se extinguió en el año de 1724 la cual, sin dejar de ser una especie de paga real, por deberse al Rey, vestía la naturaleza de personal, atendiendo a su ejecución o exacción y modo de repartimiento que se hacía per capita de siete en siete años. Dio principio a este tributo Octaviano Augusto, quien después de ejecutada la división del Imperio Romano y constituido por ella Señor de España, formó un censo o padrón general de todos los súbditos de su Imperio a quienes impuso cierta contribución personal para la manutención de su augusta persona y demás urgencias del Estado.

ReferenciasEditar

Diccionario histórico, y forense del Derecho Real de España, Andrés Cornejo, 1779