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Pedro Friedeberg (11 de enero de 1936) es un artista y diseñador de México de origen italiano, conocido por su trabajo surrealista lleno de líneas, colores y símbolos religiosos antiguos. Su pieza más conocida es la “Mano-Silla”: una escultura/silla diseñada para sentarse en la palma, usando los dedos como respaldo y descansabrazos. Friedeberg comenzó a estudiar arquitectura pero no terminó sus estudios. Comenzó a producir diseños que iban en contra de las formas convencionales de la década de los cincuenta, algunos tan increíbles como casas con techos en forma de alcachofa. Su trabajo llamó la atención de Mathías Goeritz quien lo animó a continuar su carrera de artista. Friedeberg se volvió parte de un grupo de artistas surrealistas mexicanos, entre los que se encontraban Leonora Carrington y Alicia Rahon, distinguidos por su irreverencia, rechazando el arte social y político que era dominante en ese momento. Friedeberg ha conseguido la reputación de excéntrico y afirma que el arte ha muerto porque no se ha producido nada nuevo.

Pedro Friedeberg
Información personal
Nacimiento 11 de enero de 1936 Ver y modificar los datos en Wikidata (83 años)
Florencia (Reino de Italia) Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Mexicana Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Educado en
Información profesional
Ocupación Escultor y pintor Ver y modificar los datos en Wikidata
Área Pintura y escultura Ver y modificar los datos en Wikidata
Movimiento Surrealismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Exposición El cinco de mayo de 1862. Uriarte Talavera Contemporánea en el Museo Franz Mayer en la Cd. de México. El mural es del artista.

Índice

VidaEditar

Pedro Friedeberg nació el 11 de enero de 1936 en Florencia, Italia, hijo de una familia judío-alemana.[1]​ Sus padres huyeron de Europa al estallar la Segunda Guerra Mundial y llegaron a México cuando Friedeberg tenía 3 años.[2]​ Recuerda que su abuela marcaba los nombres de familiares y amigos que sobrevivieron al Holocausto en el periódico. Dice que no habla de su infancia porque es “alemana”, que describe como “disciplina, “tortura” y castigo”. Fue obligado a aprender a tocar el violín y a hablar varios idiomas. Aborrecía quedarse en casa.[2]​ No creció con la religión judía sino con el ateísmo, aunque una vez fue llevado por un sirviente a una iglesia en secreto para ser bautizado. Friedeberg afirma que, gracias a todas esas experiencias, tiene siete religiones: una para cada día de la semana.[2]

Manifestó un interés por el arte desde pequeño.[3]​ Su madre dijo que cuando él tenía 2 años le gustaba sentarse en frente de la Basílica de Santa María Novella en Florencia e intentaba dibujarla.[2]​ En su juventud, fue cautivado por la arquitectura renacentista de las iglesias y de la Torre de Pisa. Al crecer, trazó las imágenes de los libros de arte de su padre, siendo sus trabajos favoritos los de Canaletto, Piranesi y otros artistas del siglo XVIII. También le gustaba la perspectiva de los dibujos de M. C. Escher.[2][3]

Friedeberg estudió por un tiempo en Boston antes de incribirse a la Universidad Iberoamericana en 1957 para estudiar arquitectura,[3]​ se decidió por esa carrera tanto por su propio interés como por presiones familiares pero sólo llegó hasta el tercer año. Sus profesores estaban a favor de la arquitecura simétrica como la de Ludwig Mies van der Rohe, quien diseñó el Edificio Seagram en New York, pero a Friedeberg le pareció aburrido. Él prefería los trabajos de Antoni Gaudí, creando planos circulares, y así empezó a hacer edificaciones excéntricas como edificios con techos en forma de alcachofas y rascacielos con peras en las puntas, dichos diseños ocasionaron que reprobara.[2][4]

Sin embargo, su tiempo como estudiante en la Universidad Iberoamericana le permitió conocer al artista Mathías Goeritz quien apreciaba su trabajo. Goeritz le dijo a Friedeberg que continuara con su arte e ignorara a sus padres. Durante los veranos, Friedeberg trabajó como ayudante de Goeritz. Dicho trabajo incluía colaborar en proyectos artísticos.[2]

A través de familiares y amigos conoció a otros artistas surrealistas como Remedios Varo, quien recomendó su trabajo a la Galería Diana, esto derivó la primera exposición de Friedeberg en 1960 cuando sólo tenía 22 años. También conoció a Leonora Carrington y a Alicia Rahon, después se volvió miembro de Los Hartos, en 1961.[2]​ el grupo estaba basado en los principios del Dadaísmo: la creación del anti-arte por el buen del arte, rechazando pinturas sociales y políticas. La influencia de dicho grupo llevó a Friedeberg a creer en la teoría de la teoría de la estética.[1]​ Después, junto con Javier Giron organizó un “movimiento” llamado “Chinchismo”, derivado de chinche. Preguntaron a treinta artistas que escribieran palabras derivadas de los insectos y llamaron a Pita Amor su musa con la idea de ridiculizar los movimientos artísticos.[2]

En el año de 1969, Friedeberg conoció a Diego Matthai, hoy en día un reconocido arquitecto, diseñador y artista, que estudió de igual manera en la Universidad Iberoamericana, con quien sostiene, hasta la actualidad, una gran amistad. Años después, en 1973, le ofrecieron a Friedeberg realizar una exposición con sus obras en el Palacio de Bellas Artes, oferta que declinó por su carga de trabajo, pero, en su lugar propuso a Matthai, lo que fue un trampolín muy importante en la carrera de éste. Un amigo mutuo también lo fue Mathias Goeritz hasta su muerte en 1990.

La reputación excéntrica de Friedeberg está ligada a otros artistas surrelistas y excéntricos como Edward James y Antonio Souza.[5]​ Friedeberg tenía tendencia a proteger y defender a quienes perdieron su fama y fortuna, como le aconteció a Pita Amor al ser ya mayor, cuando fue ridiculizada por la sociedad Mexicana.[6]​ Afirma consultar el I Ching diario y tener una colección de santos.[2][5]​ Su biografía en internet cita una frase: “I get up at the crack of noon and, after watering my pirañas, I breakfast off things Corinthian. Later in the day I partake in an Ionic lunch followed by a Doric nap. On Tuesdays I sketch a volute or two, and perhaps a pediment, if the mood overtakes me. Wednesday I have set aside for anti-meditation. On Thursdays I usually relax whereas on Friday I write autobiographies” (Me levanto a la primera hora de medio día y, después de darle agua a mis pirañas, desayuno las cosas de Corintio. Más tarde tomó parte de un lunch iónico seguido por una siesta Dórica. Los martes, dibujo una o dos volutas y tal vez un frontón, si estoy de humor. Los miércoles son para la anti-meditación. Los jueves usualmente me relajo mientras que los viernes escribo autobiografías)[7]​ Afirma que actualmente el mundo carece de personas excéntricas ya que la gente ha regresado a ser “ovejas” gracias al consumismo y la televisión, que pretenden uniformizar al individuo.[5]

Friedeberg se ha casado cuatro veces; su tercera esposa fue la Condesa Polaca Wanda Gonzaga Sevilla Zamoyska,[6]​ este matrimonio duró doce años que, que Friedeberg describe como "surrealista", "un circo" y "loco pero cansado".[2]​ Su actual esposa es Carmen Gutiérrez, con quien tiene dos hijos; Friedeberg dice que su esposa es una mujer muy centrada, a diferencia de sus anteriores esposas. Tener hijos cambió su vida ya que ya no puede viajar alrededor del mundo y quedarse despierto bebiendo hasta las 5 de la mañana.[2]

Actualmente está semirretirado y vive en San Miguel de Allende. Dice que cuando muera espera ser sepultado en el mismo cementerio veneciano que Stravinsky y Diaghilev, con una lápida que tenga una góndola y plumas negras.[2]

CarreraEditar

Friedeberg ha pintado y creado murales para diferentes instituciones mexicanas. En el extranjero, ha creado ilustraciones y portadas de libros, muebles y diseños completos.[8]​Friedeberg era el director de arte de un espectacular llamado el Árbol de la Vida, juntos con Sergio Villegas.[3]​ Comenzó a diseñar muebles en los sesentas, rechazando el estilo dominante internacional de la arquitectura. Friedeberg ha creado sillas, mesas y sillones con fantásticos diseños.[1][3]​ Su obra, la mano-silla es muy famosa y ha vendido más de 5,000 copias desde su creación en 1962.[5]​ La silla original fue hecha en madera y cubierta por láminas de oro.[9][10]​ Está diseñada para sentarse en la palma, usando los dedos como respaldo y descansabrazos.[3]​ Friedeberg ha declarado que nunca está muy relajado y afirma haber pintado un lienzo por semana, por 52 semanas al año por 50 años de carrera en adición a la esculturas y el diseño de sillas.[6]​ Sus pinturas, esculturas y muebles estaban muy de moda en los sesentas y setentas.[2]

Sus dos exhibiciones individuales fueron en la Galería Diana en 1959, y en la Galería Protec en 1960, ambas en la Ciudad de México. Durante los sesentas tuvo dieciséis exhibiciones en México, Francia, Nueva York, Portugal y la Unión Panamericana, en Washington D.C. en 1963. En los setentas, tuvo diecinueve exhibiciones en varias ciudades de México y Estados Unidos, Barcelona, Haifa Israel y Canadá. En los ochentas, tuvo trece, incluyendo una en el Museo de Arte Moderno en la Ciudad de México. Durante la década de los noventas, Friedeberg tuvo veintiún exhibiciones, la mayoría en México, entre ellas un tributo a su trabajo en 1997 y una exhibición en Colombia. Ya en el siglo XXI, ha tenido nueve, todas en México, a excepción de una que tuvo lugar en Alemania en el 2000 y otra en Bélgica en 2003. También participó en varias exposiciones en conjunto de 1960 a 2003. ref name="cvpage"/>

Entre sus premios se encuentran el de la Bienal de Córdoba, Argentina, en 1966 (2do lugar), la Exhibición Solar en la Ciudad de México en 1967 (1er lugar), la Trienal de Grabado, de Buenos Aires en el año de 1979, la XI Bienal de Artes Gráficos en Tokio en 1984 (Premio Especial); también fue nombrado un “Artista Creador” por el Sistema Nacional de Creadores Mexicanos y Extranjeros en 1993. Su trabajo y vida han sido presentados en varios libros desde 1972 hasta la actualidad.[8]​ Estos libros incluyen su autobiografía publicada en México llamado “De vacaciones por la vida, Memorias no autorizadas” editada por Trilce y CONACULTA.[11]

Su trabajo está en exhibición permanente en el Museo de Arte Moderno, el Museo José Luis Cuevas, el Centro Cultural Televisa, todos en la Ciudad de México, el Museo de Arte Contemporáneo de Toluca, el Museo de Arte Contemporáneo de Culiacán, el Museo de Arte Contemporáneo de Pátzcuaro, el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Museo de Arte Contemporáneo en Chicago, Museo de Arte Contemporáneo en Nueva Orleans, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos en Washington D.C., el Museo de Arte de la Rosa en la Universidad Brandeis en Boston, el Consejo Naciona de Investigación de Canadá en Ottawa, el Museo de Louvre en París, el Museo de Israel en Jursalem, el Museo Nacional de Arte Moderno en Bagdad, el Museo de Arte de Ponce en Puerto Rico, el Museo Franklin Rawson en Argentina, el Museo Ommar Rayo en Colombia y el Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsoniano en Washington, DC.[3][8]

ArteEditar

Desde su primera exhibición, su trabajo tuvo un estilo fácilmente identificable.[1][3]​ A veces se ha inspirado en planos arquitectónicos para crear diseños inusuales, e inclusive ha utilizado objetos inútiles, resultado de su aburrimento.[1]​ Friedeberg ha estudiado e incorporado elementos de las varias modas artísticas que ha vivido, desde el Art Nouveau hasta el Op art. Gran parte de su trabajo es de calidad industrial, derivado de su carrera como arquitecto.[10]​ Sin embargo, tiene una calidad algo soñadora a la vez, pintando lugares imposibles y otras estructuras, con innumerables pasillos y cuartos, pasaje secretos y escaleras absurdas.[11]

La ironía y el exceso son expresados comúnmente a través de sus casi alucinante repetición de elementos en desorden, mas ese desorden es el resultado de un pensamiento consciente.[1]​ Clasifica su trabajo como ecléctico e híbrido.[9]​ Su arte no es política, es arte, es por el bien del arte y es elitista. No cree en el concepto de hacer arte “por la gente” porque a la mayoría de la gente no le importa.[9]​ Sus obras casi siempre tienen un toque cínico y/o sarcástico y[9]​ dice que su única intención al hacer arte es burlarse de sí mismo y de los demás.[10]

Las pinturas, muebles y otras cosas de Friedeberg se caracterizan por estar llenos de ornamentos, con poco o sin espacio en blanco, llenos de líneas, colores y símbolos, que hacen referencia a esculturas antiguas, códices aztecas, al catolicismo, Hinduismo, etc.[1][6]​ Friedeberg está en desacuerdo con la crítica que expresa que él agrega ornamentos a su obra como distracción, argumentando que la ornamentación es la forma más antigua de arte fino para darles a los objetos una cualidad excepcional, e incluso religiosa.[2]​ Friedeberg ha llamado a su sobreornamentación "Churrigueresco Nintendo"[10]

Friedeberg pertenece a un grupo de artistas surrealistas mexicanos del siglo XX, entre los que se incluyen Gunther Gerzso, Mathias Goeritz, Alice Rahon, Kati Horna, Leonora Carrington, Remedios Varo y Paul Antragne, cohesionados en un grupo conocido como “Los Hartos”. Los integrantes fueron especialmente conocidos como originales, excéntricos, irreverentes e icinoclásticos.[6]​ La técnica de Friedeberg no ha cambiado desde que empezó, y sus temas sólo han cambiado ligeramente. Actualmente aún incluye animales fantásticos en algunas de sus obras.[9]​ Ha criticado el arte moderno diciendo “El arte ha muerto. Después del surrealismo no ha habido nada nuevo”.,[5]​ también dice que la gente ha perdido su gusto por la ironía, el sarcasmo y lo absurdo.[9]

ReferenciasEditar

  1. a b c d e f g «Pedro Friedeberg, Mexican (1936 - )». Ro Gallery. Consultado el 3 de junio de 2012. 
  2. a b c d e f g h i j k l m n ñ Silvia Cherem (16 de enero de 1999). «Pedro Friedeberg: El último de 'Los hartos'». Reforma (Ciudad de México): 1. 
  3. a b c d e f g h «Pedro Friedeberg - Arquitecto, pintor, dibujante, diseñador, escultor y grabador». México: Gobierno de México. Consultado el 5 de junio de 2012. 
  4. Erika P. Bucio (21 de octubre de 2009). «Recorren los caminos de Pedro Friedeberg». Reforma (Ciudad de México). p. 19. 
  5. a b c d e Vicente Gutiérrez (7 de septiembre de 2011). «Pedro Friedeberg: el último excéntrico». El Economista (Ciudad de México). Consultado el 5 de junio de 2012. 
  6. a b c d e Elena Poniatowska (11 de septiembre de 2011). «Pedro Friedeberg». La Jornada (Ciudad de México). Consultado el 5 de junio de 2012. 
  7. Friedeberg, Pedro. «Bio note». Consultado el 5 de junio de 2012. 
  8. a b c Friedeberg, Pedro. «Curriculum Vitae». Consultado el 5 de junio de 2012. 
  9. a b c d e f Myrna I. Martínez (14 de marzo de 2008). «Entrevista / Pedro Friedeberg / Retrospectiva patafísica». Ciudad de México: Reforma. p. 30. 
  10. a b c d Alejandro Alonso (8 de enero de 1999). «El arte óptico de Pedro Friedeberg». Ciudad de México: Reforma. p. 24. 
  11. a b Óscar Cid de León (9 de septiembre de 2011). «Celebran fantasía de Pedro Friedeberg». Ciudad de México: Reforma. p. 22.