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Piezas bucales de los insectos

Radiación adaptativa de las piezas bucales de los insectos.
A. Piezas masticadoras de saltamonte. B. Piezas lamedoras de abeja. C. Piezas sifonadoras de mariposa. D. Piezas chupadoras de mosquito.
lr (rojo): labro, md (verde): mandíbulas, mx (amarillo): maxilas, lb (azul): labio.
Piezas bucales de una langosta (Orthoptera), piezas masticatorias típicas:
1 Labro
2 Mandíbulas;
3 Maxilas
4 Labio
5 Hipofaringe.

Los insectos tienen una gran variedad de piezas bucales, adaptadas a distintos tipos de alimentación. Los insectos más tempranos tenían piezas masticatorias. Las especializaciones han sido principalmente para perforar y succionar; si bien hay muchas variaciones dentro de estos tipos. Por ejemplo los mosquitos y los pulgones tienen piezas perforadoras chupadoras, pero las partes involucradas no son homólogas. Además la función es diferente, los mosquitos chupan sangre y los pulgones, la savia de plantas.

La estructura primitiva de las piezas bucales de los insectos consta de los siguientes elementos:

  • Labro (labrum o labio superior). Esclerito dorsal impar que recubre las demás piezas de la boca.
  • Mandíbulas. Piezas pares con el margen interno cortante y a veces dentado que sirven para sostener y desmenuzar el alimento.
  • Maxilas. Primer par de maxilas (= maxílulas de los crustáceos). Piezas pares provistas de un pequeño apéndice formado por varios artejos, llamados palpos maxilares.
  • Labio (labium). Pieza impar, resultado de la fusión del segundo par de maxilas, dos piezas pares similares a las maxílulas; también existen palpos articulados, llamados palpos labiales.

EvoluciónEditar

Como la mayoría de las partes externas de los artrópodos, las piezas bucales de los insectos son muy derivadas. Tienen una multitud de mecanismos funcionales en la gran diversidad de especies de la clase Insecta. Normalmente se conservan importantes homologías. Pero también se dan casos de evolución convergente, en que partes no homólogas tienen apariencias similares y realizan funciones similares.

Cabe destacar que en insectos holometábolos, las piezas bucales de las larvas generalmente difieren profundamente de las del adulto o imago, por ejemplo orugas masticadoras y mariposas adultas con una espiritrompa sifonadora. Su dieta alimentaria es también muy diferente.

 
Piezas bucales de Coleoptera (Lebia chlorocephala). A. Labro. B. Mandíbula. C. Maxila. D. Labio.

Piezas bucales masticadorasEditar

Los escarabajos, saltamontes y libélulas tienen aparatos masticadores. Las larvas de muchos insectos tienen aparatos masticadores aunque los adultos tengan otro tipo de piezas bucales. Un ejemplo son las orugas de mariposas.

MandíbulaEditar

El par de mandíbulas se encuentra detrás del labro y adelante de las maxilas. En insectos masticadores son las piezas bucales más robustas y grandes; sirven para cortar, machacar o triturar los alimentos. Los músculos abductores separan las mandíbulas lateralmente y los músculos aductores las juntan en el plano medio. Además de su uso en alimentación, las mandíbulas pueden ser usadas como herramientas o como armas de defensa o ataque.

MaxilaEditar

El par de maxilas está situado detrás de las mandíbulas. Manipulan el alimento. Están compuestas de los siguientes segmentos: cardo, estipes, palpígero, palpo maxilar, lacinia y galea.

 
Ninfa de libélula alimentándose de un pez que atrapó con el labio y que sostiene con las otras piezas bucales. El labio es apenas visible entre el primer par de patas

LabioEditar

El labio es una pieza impar, generalmente de forma cuadrangular. Está formado por la fusión de un par de maxilas secundarias.[1]​ Es el componente principal del piso de la boca. Junto con las maxilas ayuda en la manipulación de la comida.

El labio está adaptado a otras funciones en algunos insectos. Uno de los casos más notables es el de las ninfas de Odonata. El labio es grande, fuerte y se mantiene plegado bajo la cabeza y el tórax. El insecto puede lanzarlo contra una presa, atrapándola e inyectándole veneno. Luego lo retrae para que las otras piezas bucales procedan a la preparación del alimento.

En la abeja doméstica y otras especies de abejas, el labio es alargado formando un tubo o lengua. En estos insectos las piezas bucales se clasifican como masticadoras, chupadoras.[2]

La mariposa silvestre de la seda (Bombyx mandarina) es un ejemplo de un insecto con pequeños palpos labiales y sin palpos maxilares.[3]

HipofaringeEditar

La hipofaringe tiene forma más o menos globular, ubicada en una posición medial. En muchas especies es membranosa y está asociada a las glándulas salivares. Así ayuda a tragar el alimento.

 
Piezas bucales de Hemiptera con mandíbulas y maxilas modificadas para perforar y con labio en forma de vaina.

Piezas bucales perforadoras chupadorasEditar

Los mosquitos y los hemípteros (chinches, etc.) tienen piezas bucales que perforan y luego chupan fluidos. Algunos son herbívoros como los pulgones y los saltahojas, otros son carnívoros como las chinches asesinas y los mosquitos hembras.

PicoEditar

El rasgo característico de Hemiptera es su pico o rostro en que las mandíbulas y las maxilas modificadas forman un estilete dentro de una vaina formada por el labio. Las mandíbulas y maxilas están modificadas formando una probóscide dentro de una vaina formada por el labio. Usan estas piezas bucales para perforar, ya sea tejidos vegetales o animales y luego chupar los fluidos.

EstileteEditar

Los mosquitos hembras adultos tienen una probóscide en forma de estilete que usan para perforar la piel y para chupar sangre. Los mosquitos inyectan una saliva con anticoagulantes con este órgano. El estilete está formado principalmente por el labro y por las mandíbulas y maxilas. Ordinariamente lo guardan dentro de una vaina o estuche formada por el labio que se pliega cuando el estilete está perforando la piel.

 
Espiritrompa de Zygaena (una polilla).
 
Macroglossum stellatarum libando néctar.

Piezas bucales sifonadorasEditar

Las mariposas y polillas tienen una lengua en forma de probóscide formada por las maxilas profundamente modificadas. Esta probóscide funciona como un sifón para absorber líquidos. No tienen partes perforadoras. Se alimentan solo de fluidos disponibles sin tener que perforar algo primero. La excepción son unas pocas especies (Serrodes y Achaea) que pueden perforar la piel de las frutas. Algunas mariposas y polillas adultas carecen de piezas bucales o solo tienen partes vestigiales, no funcionales. Tienen una vida muy corta y no se alimentan. La gran mayoría de especies de Lepidoptera carecen de mandíbulas, excepto por unas pocas en la superfamilia Micropterigoidea que tienen mandíbulas, además del sistema de sifón o proboscis.

 
Proboscis de la mosca (Gonia capitata): observe el engrosamiento del labio, labelo.

Piezas bucales chupadoras lamedorasEditar

La mosca doméstica y muchos otros dípteros pueden lamer fluidos encontrados en la superficie. Las mandíbulas y maxilas están presente pero muy reducidas y no son funcionales. El labio es articulado y termina en una parte esponjosa, llamada labelo. El labelo tiene diminutos canales que actúan por capilaridad, llevando fluidos hacia el esófago. El insecto necesita convertir los sólidos a líquidos para ingerirlos. Inyecta su saliva en alimentos sólidos y las enzimas presentes inician la digestión antes de ingerir los alimentos.[4]

ReferenciasEditar

  1. Richards, O. W.; Davies, R.G. (1977). Imms' General Textbook of Entomology: Volume 1: Structure, Physiology and Development. Berlin: Springer. ISBN 0-412-61390-5. Plantilla:Pn
  2. «Hymenoptera: ants, bees and wasps», CSIRO, consultado el 8 de abril de 2012 
  3. Heppner, John B; Richman, David B; Naranjo, Steven E; Habeck, Dale; Asaro, Christopher; Boevé, Jean-Luc; Baumgärtner, Johann; Schneider, David C; Lambdin, Paris; Cave, Ronald D; Ratcliffe, Brett C; Heppner, John B; Baldwin, Rebecca W; Scherer, Clay W; Frank, J. Howard; Dunford, James C; Somma, Louis A; Richman, David. B; Krafsur, E. S; Crooker, Allen; Heppner, John B; Capinera, John L; Menalled, Fabián D; Liebman, Matt; Capinera, John L; Teal, Peter E. A; Hoy, Marjorie A; Lloyd, James E; Sivinski, John et al. (2008). «Silkworm Moths (Lepidoptera: Bombycidae)». Encyclopedia of Entomology. pp. 3375-6. ISBN 978-1-4020-6242-1. doi:10.1007/978-1-4020-6359-6_4198. 
  4. Mehlhorn, Heinz (2001). Encyclopedic Reference of Parasitology: Biology, Structure, Function. Springer Science & Business Media. p. 310. ISBN 978-3-540-66819-0. 
  • Barrientos, J. A. (ed.), 2004. Curso práctico de entomología. Asociación Española de Entomología, Alicante, 947 pp. ISBN 84-490-2383-1
  • Borror, D. J., DeLong, D. M., Triplehorn, C. A.(1976) cuarta edición. An introduction to the study of insects. Holt, Rinehart and Winston. New York, Chicago. ISBN 0-03-088406-3

Enlaces externosEditar