Placer (geografía)

acumulación sedimentaria de minerales

Se llama placer o plácer a un banco de arena, fango o piedra llano y poco profundo,[1]​ aunque también existen placeres acantilados, es decir, que no presentan dicha forma llana. Entre unos y otros los hay igualmente que son fondeaderos adecuados para las embarcaciones o bien otros que carecen de esta circunstancia por no tener fondo suficiente.

Magnetita, hematita y oro. La arena negra se concentra a partir de gravas de placer.

Sarmiento escribe placel. Se llamaban también placeres en las islas del Caribe las pesquerías donde se buscaban perlas e igualmente se daba esta denominación a las minas ricas de metales. Por semejanza se llaman placeres a los arenales en que remansa el agua de algunos ríos que acarrean granos de oro.[2]

Placer, según Juan Pérez de Moya, es todo bajo de arena, y añade que esta denominación se dio por ironía a tales parajes porque no sería placer ir un navío navegando y asentarse en un bajo de arena sin poder ir atrás ni adelante.

Otros sin embargo lo entienden al revés que Moya: creen que la voz proviene del placer que en realidad ofrece al navegante el fondeadero de esta clase, donde la mar es mansa o nunca tan elevada como en el golfo y se considera libre de los riesgos y en realidad más descansado de las fatigas anteriores.

Referencias

editar

Diccionario marítimo español, Martín Fernández de Navarrete, 1831

  1. «geologyscience.com». 
  2. «Autor: Santamaría Torres, Luis 2021 Tipo de documento: Tesis de doctorado».