Plasmaféresis

método de extracción y procesamiento de la sangre
Máquina de plasmaféresis

La plasmaféresis es un método mediante el cual se extrae completamente la sangre del cuerpo y se procesa de forma que los glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas se separen del plasma. Las células de la sangre se devuelven luego al paciente sin el plasma, el cual el organismo sustituye rápidamente.[cita requerida]

El procedimiento se usa para tratar una variedad de trastornos, incluidos los del sistema inmune, tales como el síndrome de Guillain-Barré, el lupus eritematoso sistémico y la púrpura trombocitopénica. D. J. Wallace declara que Michael Rubinstein fue la primera persona en la que se usó la plasmaféresis para tratar una enfermedad autoinmune cuando él señaló que "salvó la vida de un adolescente con púrpura trombocitopénica en el viejo Hospital Lebanonn en Los Ángeles en 1959".[1]​ Según Wallace, el actual procedimiento de plasmaféresis se originó en el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos entre 1963 y 1968, donde los investigadores lograron modificar y perfeccionar una técnica del siglo XIX usada para separar la crema con fines terapéuticos.[1]

En agosto del 2009, se realizó con éxito el trasplante cruzado de riñón entre pacientes de diferente grupo étnico. La plasmaféresis elimina de la sangre los anticuerpos que pueden provocar el rechazo del órgano implantado.[cita requerida]

Como terapiaEditar

ComplicacionesEditar

Aunque la plasmaféresis es de gran utilidad en ciertos tratamientos médicos, al igual que otras terapias, existen potenciales riesgos y complicaciones. La inserción del catéter intravenoso para iniciar el proceso de filtrado de la sangre puede producir sangramientos, puncionar órganos vitales (como los pulmones), además de tener el riesgo típico de todo catéter de ser colonizado y servir como vía de entrada para diversas infecciones.

Además de las complicaciones relacionadas con el catéter, el procedimiento en sí tiene otra serie de complicaciones. Mientras la sangre del paciente es filtrada a través de la máquina de plasmaféresis, la sangre tiende a coagularse. Para reducir este riesgo, se utiliza citrato, según los actuales protocolos, mientras el procedimiento es realizado. El citrato es capaz de unirse al calcio, disminuyendo su concentración libre en la sangre, ion que es vital en el mecanismo de coagulación. Sin embargo, este mismo protocolo puede llegar a disminuir de manera importante la calcemia (lo que semiológicamente se puede ver por los signos de Trousseau y Chvostek); es por ello que también se suministra calcio vía oral.

Otras complicaciones:

  • Potencial riesgo de infecciones sanguíneas durante el proceso (similar a los riesgos de una diálisis)
  • Supresión del sistema inmune del paciente
  • Sangramiento o hematomas en el lugar del catéter

Pandemia de enfermedad por COVID-19 en 2019-2020Editar

La plasmaféresis comenzó a utilizarse en mayo de 2020 en algunos centros de salud para averiguar la utilidad del plasma de personas donadoras que ya se estaban recuperando de COVID-19 en pacientes que presentaban los síntomas de esta enfermedad.[2]

ReferenciasEditar

  1. a b Wallace, D. J. "Apheresis for lupus erythematosus". Lupus (1999) 8, 174-180.
  2. Redacción (2020, mayo 11). Aplican ya la sangre de pacientes recuperados. La Jornada, p. 3, sección Pandemia. (Consultado lunes, 11 de mayo del 2020.)