Arte prerrománico

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Iglesia de San Cipriano (San Cebrián de Mazote, Valladolid) es el mayor templo hispano de este periodo.[1]
Palacio de Teodorico el Grande en Rávena, representado en los mosaicos de San Apolinar el Nuevo (siglo VI).

Prerrománico[2]​ es la denominación historiográfica del primer gran periodo del arte medieval en Europa Occidental, coincidente en el tiempo con la Alta Edad Media (siglos VI al X -o desde finales del V a comienzos del XI-). Fue acuñada por Jean Hubert[3]​ en 1938 (L'Art préroman).[4]

Estilísticamente no designa un movimiento estético con formas artísticas bien definidas, sino que es más bien una expresión genérica que engloba la producción artística de la cristiandad latina entre el arte paleocristiano y el arte románico. Mientras que en Oriente la continuidad del Imperio romano permitió el desarrollo del arte bizantino, la caída del Imperio romano de Occidente y la época de las invasiones abrió en Occidente un periodo de gran inestabilidad política y decadencia cultural (la denominada "época oscura" caracterizada por la escasez y discontinuidad en las fuentes escritas) en la que los pueblos germánicos fusionaron su arte y cultura con la parcial pervivencia de la cultura clásica greco-romana seleccionada y conciliada con el cristianismo por nuevas instituciones (particularmente el monacato); por su parte, desde los siglos VII y VIII el espacio mediterráneo quedó dividido por la expansión árabe que se asentó en la ribera sur, desde España hasta Siria, donde se desarrolló el arte islámico.[5]

En el prerrománico hay determinadas características comunes, como la relativa ausencia de grandes programas arquitectónicos (incluso la reutilización de edificios anteriores y de sus elementos arquitectónicos), la escasez de esculturas de gran tamaño, la predilección por la orfebrería y la ilustración de manuscritos, y la evolución formal hacia la simplicidad, la esquematización y el simbolismo en las artes figurativas para conseguir una mayor expresividad, renunciando al realismo, y con abundancia de motivos decorativos (entrelazado,[6]funicular,[7]​ estrellado, etc.)[8]​ que llegan hasta el horror vacui. No obstante, no hay suficiente identificación entre los distintos artes locales como para hablar de un "estilo internacional" como serán los de la Baja Edad Media (románico y gótico).[9]

Índice

Estilos prerrománicos localesEditar

En Italia, la breve dominación de los ostrogodos no permitió más que unos pocos ejemplos de arte ostrogodo (mausoleo de Teodorico, palacio de Teodorico, baptisterio arriano -los tres en Rávena, ciudad donde también se encuentran notabilísimos ejemplos del arte bizantino de época de Justiniano I-);[10]​ mientras que en España sí se desarrolló más extensamente en el tiempo el arte visigodo. En las Galias y un vasto espacio de Europa Central el reino franco y las entidades políticas que le sucedieron desarrollaron notables programas artísticos (arte merovingio, arte carolingio y arte otoniano). En las islas británicas se desarrolló el arte hiberno-sajón. El arte vikingo de Escandinavia se desarrolló fuera del ámbito del cristianismo en el periodo altomedieval.

La herencia visigoda, la convivencia con el arte islámico andalusí y los contactos con el resto de la cristiandad latina produjeron en los reinos cristianos del norte peninsular formas artísticas de particular interés: el arte asturiano, y el denominado arte mozarabe. Hay discrepancias historiográficas sobre cómo caracterizarlo y denominarlo (en los condados de la Marca Hispánica posteriormente denominados catalanes se ha identificado por algún autor -Puig i Cadafalch- como un «primer románico», muy conectado con el románico lombardo[11]​ italiano -en parte heredero de la arquitectura longobarda[12][13]​-; mientras que para la Meseta Norte se viene utilizando la etiqueta de «arte de repoblación»). Ya en el siglo XI, conviviendo con el románico pleno, se desarrolló en Sicilia el arte árabe-normando.

Arquitectura lombardaEditar

 
Basílica de San Salvatore (Spoleto).

Se denomina arquitectura lombarda a la arquitectura del reino de los lombardos (en Italia), que existió entre los años 568 a 774 (con una permanencia residual en el sur de Italia hasta los siglos X y XI) y cuyas obras fueran encargadas por los reyes y duques lombardos.

Las edificaciones de los lombardos en el norte de Italia (Langobardia Maior) se han perdido como consecuencia de renovaciones o reconstrucciones, las pocas excepciones incluyen el Templo Lombardo en Cividale del Friuli o la iglesia de Santa Maria fuori Portas en Castelseprio. Sin embargo en el sur de Italia (Langobardia minor) si han sobrevivido algunas edificaciones , especialmente en lo que era el ducado de Benevento: los muros de la ciudad, la iglesia de Santa Sofia y la Rocca dei Rettori, una de las pocas estructuras militares lombardas que ha sobrevivido, como también otros sitios de menor importancia cerca de Benevento y en lo que fuera el ducado de Spoleto.

Los principales edificios lombardos que se conservan han sido declarados en 2011 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO ,[14]​ incluidos en el sitio «Centros de poder de los longobardos en Italia (568-774 d.C.)» que comprende siete sitios con notables obras arquitectónicas, artísticas y esculturas.

Arte visigodoEditar

Después de las devastaciones que en los primeros años del siglo V sufrió la península ibérica por las oleadas de vándalos, alanos, suevos y visigodos que la invadieron, quedó al fin relativamente sosegada con la dominación de estos últimos a partir del año 507 y más todavía cuando en el 589 se realizó la conversión de los visigodos arrianos al catolicismo con Recaredo, su monarca. A mediados del siglo VI llegaron a Hispania legiones imperiales de Constantinopla con objeto de ayudar y afirmar en su trono al rey Atanagildo y posesionándose de algunas plazas en las costas de Levante y Mediodía, las retuvieron por más de medio siglo (552-615) con su obligado acompañamiento de artistas bizantinos contribuyendo de esta suerte a reforzar los elementos orientales que ya formaban parte del caudal artístico de los godos.

Consta, por testimonios fidedignos de aquella época, la existencia de magníficas iglesias en España, desde los últimos años del siglo VI hasta la invasión sarracena:

Por el tesoro de Guarrazar (Toledo) del siglo VII y por las inscripciones que se conservan de la misma época se demuestra con evidencia el gran influjo que el arte visigodo había recibido del septentrional y del bizantino y el adelanto al que habían llegado las artes suntuarias en España, lo cual da derecho a inferir que no les iría a la zaga la arquitectura.

Los pocos restos de construcciones visigodas que, salvando el paso de los siglos y las terribles vicisitudes que experimentó el solar español, han podido llegar hasta nosotros demuestran que la España visigoda poseía un arte propio y nacional distinto del de otros países por lo menos desde la época de Recaredo. No constan con certeza edificios visigodos o ruinas de ellos anteriores a su reinado.

Arte asturianoEditar

 
Fachada de Santa María del Naranco (842), uno de los edificios prerrománicos asturianos más conocidos

El arte asturiano o prerrománico asturiano es un estilo artístico altomedieval englobado dentro del prerrománico y vinculado al Reino de Asturias, primer reino cristiano establecido en la península ibérica tras la conquista musulmana. Su desarrollo tuvo lugar en lo que actualmente es el Principado de Asturias entre finales del siglo VIII y comienzos del X, cuando es absorbido por el arte románico venido de Francia. Durante este periodo se cultivaron disciplinas como la pintura, la orfebrería o la arquitectura, destacando esta última por el amplio número y buena conservación de los monumentos que han llegado hasta nuestros días, los cuales constituyen el más completo y homogéneo conjunto de arquitectura altomedieval de Europa Occidental.[15]

La singularidad artística e histórica de estas edificaciones ha sido reconocida por la Unesco, declarando a seis de ellas como Patrimonio de la Humanidad bajo el nombre de Monumentos de Oviedo y del Reino de Asturias.[16]

Arte mozarabeEditar

 
Patena mozárabe del monasterio de Valcavado (siglo X)

El arte mozárabe (del árabe musta 'rab 'arabizado') se refiere al arte desarrollado por los cristianos hispánicos que vivieron en territorio musulmán en el período que abarca desde la invasión musulmana (711) hasta finales del siglo XI conservando su religión y una cierta autonomía eclesiástica y judicial.

Las comunidades de mozárabes mantuvieron para la práctica de sus ritos religiosos algunos de los templos visigodos anteriores a la ocupación musulmana y raramente construyeron otros nuevos, pues, si bien existía una determinada tolerancia religiosa, estaban muy limitadas las autorizaciones para erección de nuevas iglesias. En todo caso, estas se levantaron en el medio rural o en los suburbios urbanos, y siempre de modesta factura.

Cuando las condiciones de vida en la al-Ándalus musulmana se fueron haciendo menos soportables y, por el contrario, los reinos cristianos del norte de la península iniciaban una expansión necesitada de contingentes humanos que colonizasen las tierras conquistadas, algunos de aquellos mozárabes optaron por emigrar hacia los territorios que se les ofrecían. A su cultura hispanogoda se le fueron superponiendo elementos de la musulmana y es de suponer que aportasen a los recientes reinos cristianos elementos innovadores en todos los ámbitos. Lo que no resulta razonable es que se les atribuya toda la iniciativa artística llevada a cabo en los reinos del norte durante el siglo X.

Concluida la primera fase del proceso artístico que se engloba generalmente en el amplio concepto de «prerrománico» y que se corresponde con el arte hispano-visigodo, se inicia en España otra corriente estilística, heredera en muchos aspectos de la anterior, que se conoce como «arte asturiano» y que se identifica con las realizaciones artísticas que fueron produciéndose durante el siglo IX en los llamados «núcleos de resistencia», en concreto en los territorios que conformaron el reino de Asturias. Pero la actividad artística, en general, y arquitectónica, en especial, no se redujo a esa zona ni a ese siglo, sino que abarcó todo el norte peninsular y tuvo continuidad durante el siglo siguiente.

El desplazamiento de la frontera cristiano-musulmana a la cuenca del Duero impulsó la construcción de nuevos templos (obras en las que se concentraba toda la capacidad artística disponible) a demanda de las necesidades de repoblación. Los pujantes reinos septentrionales estaban en condiciones de abordar aquella tarea, como así lo venían haciendo, sin depender de las hipotéticas contribuciones de los incorporados mozárabes, por lo que no cabe pensar que todas las edificaciones religiosas y todas las realizaciones artísticas se debieran a estos inmigrados mayoritariamente rurales que, por otra parte, llegaban en precariedad de medios y de recursos. No parece que estuvieran en condiciones de llevar a cabo grandes logros artísticos quienes apenas habían dejado alguna muestra de ello en su lugar de procedencia.

Tras la publicación en 1897 de la documentada obra en cuatro tomos Historia de los mozárabes de España de Francisco Javier Simonet, el catedrático e investigador Manuel Gómez-Moreno publicó veintidós años después (1919) una monografía sobre Las iglesias mozárabes.[17]​ Es aquí donde se atribuye el carácter mozárabe a las iglesias construidas en los territorios cristianos desde finales del siglo IX hasta principios del XI, y donde se instituye el término «mozárabe» para designar esta forma de arquitectura y todo el arte con ella relacionado. La denominación tuvo éxito y es la que se ha utilizado comúnmente, aunque sin mucho rigor. El carácter mozárabe de los templos que Gómez Moreno trató en su libro ha sido muy cuestionado por la historiografía moderna, e incluso por la no tan moderna, pues ya José Camón Aznar en su Arquitectura española del siglo X se manifestó en contra de tal interpretación, y después de él lo han hecho Isidro Bango Torviso y otros muchos, hasta el punto de que la tendencia actual se orienta hacia el abandono de la denominación de «arte mozárabe» y su sustitución por la de «arte de repoblación» para referirse a aquel periodo.

Arte merovingioEditar

 
Aspecto actual de la nave de la iglesia Saint-Pierre de Vienne (que alberga el museo de lápidas) visto desde la entrada, la nave merovingia ha sido dividida en tres naves por arcadas románicas.

Se denomina arte merovingio al realizado en los territorios bajo el gobierno de la dinastía merovingia, una dinastía franca, que rigió parte de las actuales Francia y Alemania desde el siglo V al siglo VIII, exactamente en las generaciones consanguíneas que mantuvieron autoridad más o menos efectiva sobre Aquitania, Borgoña, Austrasia y Bretaña.

La llegada al trono de los merovingios en la Galia en el siglo V permitió grandes cambios en el arte de la época. La unificación de Clodoveo I (465511) correspondió con la necesidad de construir nuevas iglesias y especialmente monasterios. Los proyectos a menudo seguían la arquitectura de la Antigua Roma, pero a su vez reflejaban influencias más lejanas como Siria y Armenia. En el este, la mayor parte de las edificaciones estaban construidas con madera; por contra, en el oeste y en la zona sur, fueron más frecuentes las construidas en piedra. La mayoría de las iglesias han sido reconstruidas, en más de una ocasión, aunque en algunos casos han sido reconstruidas por arqueólogos.

El arte antiguo literario clásico que todavía estaba vivo en el siglo V gracias a las escuelas de gramáticos y retóricos se irá transformando lentamente en el siglo VI por el desarrollo de una cultura cristiana por la labor de los obispos y de los monasterios. La misma transición ocurrirá para las otras artes.

La escultura volvió a ser una técnica de ornamentación de sarcófagos, altares y obras eclesiásticas. Además se realizan trabajos de orfebrería, manuscritos con decoración de estilo animal con motivos de la Antigüedad tardía y otras contribuciones de Siria o Irlanda.

Arte carolingioEditar

 
Interior de la Capilla Palatina, en Aquisgrán.

El arte carolingio viene del Imperio franco en el período de aproximadamente 120 años desde alrededor 780 hasta 900 —durante el reinado de Carlomagno y sus herederos inmediatos— popularmente conocido como Renacimiento carolingio. El arte fue producido por y para el círculo de la corte y un grupo de importantes monasterios bajo el patrocinio imperial; los ejemplos que sobreviven fuera de este círculo encantado muestran una caída considerable en la calidad de la artesanía y la sofisticación del diseño. El arte fue producido en varios centros en lo que ahora son Francia, Alemania, Austria, el norte de Italia y los Países Bajos, y recibió considerable influencia, a través de centros misioneros continentales, del arte insular de las islas británicas, así como una serie de artistas bizantinos que parecen haber residido en centros carolingios.

Por primera vez, en el norte de Europa se intentó resucitar y emular las formas y estilos clásicos del arte mediterráneo, que dieron lugar a una combinación de elementos clásicos y norteños en un estilo suntuoso y dignificado, en particular introduciendo la confianza septentrional de la representación de la figura humana, y preparando el escenario para el surgimiento del arte románico y finalmente del arte gótico en Occidente. La era carolingia es parte del período en el arte medieval a veces llamado Prerrománico. Después de un intervalo bastante caótico que siguió al período carolingio, la nueva dinastía otoniana revivió el arte imperial a partir de 950, construyendo sobre, y desarrollando más, el estilo carolingio para dar lugar al arte otoniano.

Arte otonianoEditar

 
La cruz de Essen con grandes esmaltes, con gemas y grandes esmaltes senkschmelz , ca. 1000

El arte otoniano es un estilo en el arte prerrománico germano, que abarca también algunas obras de los Países Bajos, el norte de Italia y el este de Francia. Fue nombrado por el historiador de arte Hubert Janitschek por la dinastía otoniana que gobernó Alemania y el norte de Italia entre 919 y 1024, bajo los reyes Enrique I el Pajarero, Otón I, Otón II, Otón III y Enrique II.[18]​ Con la arquitectura otoniana, es un componente clave del Renacimiento otoniano (circa 951-1024). Sin embargo, el estilo ni comenzó ni terminó de manera coincidente con el gobierno de la dinastía. Surgió algunas décadas después, ya en su gobierno y persistió más allá de los emperadores otonianos en los reinados de la dinastía Salia temprana, que carece de una «etiqueta de estilo» artística propia.[19]​ En el esquema tradicional de la historia del arte, el arte otoniano sigue al arte carolingio y precede al arte románico, aunque las transiciones en ambos extremos del período son graduales y no repentinas. Al igual que el primero y a diferencia del último, fue en gran medida un estilo restringido a unas pocas de las pequeñas ciudades de la época y a importantes monasterios, así como a los círculos de la corte del emperador y de sus principales vasallos.

Después del declive del Imperio carolingio, el Sacro Imperio Romano fue restablecido bajo la sajona dinastía otoniana. De esto surgió una fe renovada en la idea de Imperio y una Iglesia reformada, creando un período de mayor fervor cultural y artístico. Fue en esta atmósfera en la que se crearon obras maestras que fusionaron las tradiciones en las que se inspiraron los artistas otonianos: modelos de origen en la antigüedad tardía, carolingios y bizantinos. El arte otoniano que sobrevive es en gran parte religioso, en forma de manuscritos iluminados y trabajos de metal, y se produjo en un pequeño número de centros para un reducido grupo de patrones en el círculo de la corte imperial, así como figuras importantes en la iglesia. Sin embargo, gran parte de ella fue diseñada para ser mostrada a un público más amplio, especialmente a los peregrinos.[20]

El estilo es generalmente grandioso y pesado, a veces excesivo, e inicialmente menos sofisticado que sus equivalentes carolingios, con menor influencia directa del arte bizantino y menos comprensión de sus modelos clásicos. Pero alrededor de 1000 una sorprendente intensidad y expresividad emergieron en muchas obras, como «una monumentalidad solemne que combina con una interioridad vibrante, una calidad mundana y visionaria con una atención aguda a la actualidad, a los patrones superficiales de líneas fluidas y ricos colores brillantes con un emocionalismo apasionado».[21]

Artes suntuarias prerrománicasEditar

Ante la escasez de monumentos de envergadura, la orfebrería y las artes suntuarias ofrecían una oportunidad para el desarrollo del arte en el periodo de las invasiones, y se acomodaban especialmente al gusto artístico y las necesidades de las nuevas clases dirigentes. La utilización de oro, plata, marfil y piedras finas (no necesariamente preciosas) era particularmente conveniente como atesoramiento. Todo tipo de objetos litúrgicos (cálices, relicarios, cubiertas de libros), así como los símbolos del poder (coronas, cetros, orbes), se convertían en joyas decoradas. También se utilizó una innovación tecnológica: el esmalte.[22]

Pintura prerrománicaEditar

Frente a la escasez de grandes programas pictóricos murales (los mosaicos y frescos de tradición paleocristiana, que se continuaron desarrollando en el arte bizantino) o incluso de iconos, la parte principal de la pintura prerrománca conservada es la que se elaboró en los talleres de miniatura vinculados a los scriptoria de los monasterios.[23]

Escultura prerrománicaEditar

Muy escasos son los ejemplos de escultura exenta (como la estatuilla ecuestre de Carlomagno). Algo más abundantes son los relieves que decoran ciertas iglesias (excepcionales son los estucos del tempietto de Cividale[24]​ o las cruces celtas), donde se fueron iniciando los modelos iconográficos de los "evangelios de piedra" del románico posterior.[25]

Arquitectura prerrománicaEditar

Se utilizó tanto la planta basilical así como la centralizada. Las cubiertas, bien planas de madera (artesonados sobre las vigas de la estructura del tejado a dos aguas), o bien abovedadas de piedra (bóvedas de cañón en los espacios longitudinales -naves-, bóvedas de arista o cúpulas en los espacios cuadrangulares, poligonales o circulares). Las dimensiones eran pequeñas (en comparación con las extraordinarias dimensiones del arte imperial romano o de Santa Sofía de Constantinopla); aunque, en algunos casos, la combinación de una planta pequeña con una altura modesta, produce espacios de una particular estilización. Comienzan a utilizarse las torres y a diseñarse algunas fachadas con las nuevas convenciones de la arquitectura medieval. El palacio, la catedral y el monasterio se definen como los edificios de mayor representatividad.[26][27]

 
Tesoro de Guarrazar, orfebrería visigoda (siglo VII).
 
Oratorio de Santa Maria in Valle, tempietto longobardo del siglo VIII.
 
Capilla palatina de Aquisgrán, arte carolingio (finales del siglo VIII).
 
Monograma "chi-rho" (crismón) del Libro de Kells (ca. 800).
 
Detalle arquitectónico de San Miguel de Lillo, arte asturiano (siglo IX).
 
Caja de marfil con relieves de Cristo y los apóstoles, talla propia de Francia Occidentalis procedente de San Esteban de Bamberg (ca. 870).[28]
 
Evangeliario de Otón III, taller del monasterio de Reichenau (ca. 1000).[29]

NotasEditar

  1. BANGO TORVISO 2001: p. 348.
  2. Aunque hay algún uso bibliográfico de la forma pre-románico, el DRAE solo incluye la palabra compuesta sin guion (Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «prerrománico». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. )
  3. Dictionary of art historians
  4. Christian Sapin, Pre-Romanesque Art, en Encyclopedia of the Middle Ages, Routledge, 2000, vol. 1, pg. 1182.
  5. Es la tesis clásica de Henri Pirenne, Mahoma y Carlomagno.
  6. Bain, George (1973). Celtic Art: The Methods of Construction. Dover Publications, Inc. ISBN 0-486-22923-8. Fuente citada en en:interlace (visual arts).
  7. La que utiliza como motivo las cuerdas (véanse ejemplos de uso bibliográfico). Es muy habitual en el arte asturiano. Se seguirán utilizando en el arte bajomedieval y en el protorrenacimiento -es el signo distintivo del manuelino-.
  8. Se suele identificar este tipo de motivos como de origen germánico, aunque muchos de ellos estaban presentes en el mundo clásico. El arte islámico reúne todo tipo de influencias decorativas, que lleva a su máxima expresión, llegando a la teselación geométrica del espacio decorado.
  9. El arte prerrománico en Artehistoria, especialmente la sección Arte germánico
  10. Deliyannis, Deborah Mauskopf. Ravenna in late antiquity. Cambridge: Cambridge University Press, 2010 ISBN 0-521-83672-7. Fuente citada en en:Ostrogothic Ravenna
  11. Giulio Carlo Argan, L’architettura protocristiana, preromanica e romanica, Bari, 1978. Fuente citada en it:Romanico lombardo. Carlo Tosco, « Architetti e committenti nel romanico lombardo », in Édition Viella, Rome - 1997 (ISBN 8885669549) Fuente citada en fr:Art roman lombard
  12. Piero Adorno, L'Alto Medioevo in L'arte italiana, Firenze, D'Anna, 1992, Vol. 1, tomo II, pp. 558-579. Fuente citada en it:Architettura longobarda
  13. J. J. Martín González, Historia del Arte, Gredos, 1974-1992, vol. 1, pg. 328:

    Tras los ostrogodos vinieron los longobardos, que desarrollaron la llamada arquitectura lombarda. No está muy claro si los edificios lombardos son auténticamente de los siglos VII y VIII o si están luego rehechos por los carolingios, o incluso pertenecen ya a la época románica. En todo caso, cabe pensar que los longobardos aporaron las bases de la arquitectura lombarda, después desarrollada.



  14. Longobards in Italy - UNESCO World Heritage Centre
  15. Centro de Recepción e Interpretación del Prerrománico Asturiano. «Monumentos». www.prerromanicoasturiano.es. Consultado el 18 de febrero de 2017. 
  16. Unesco. «Monumentos de Oviedo y del reino de Asturias». whc.unesco.org. Consultado el 18 de febrero de 2017. 
  17. Véase en: [1]
  18. Dictionary of Art Historians: Janitschek, Hubert
  19. Suckale-Redlefsen, pag. 524.
  20. Beckwith, 81–86; Lasko, 82; Dodwell, 123–126.
  21. "a solemn monumentality is combined with a vibrant inwardness, an unworldly, visionary quality with sharp attention to actuality, surface patterns of flowing lines and rich bright colours with passionate emotionalism". Honour y Fleming, pag. 277.
  22. Origen y desarrollo de los esmaltes en el período prerrománico en Orfebrería y esmaltes románicos. Artes Suntuarias.
  23. Pintura prerrománica, el arte de una encrucijada histórica - La decoración de San Julián de los Prados, San Miguel de Lillo y San Salvador de Valdediós atesora influencias que van de los romanos a la estética islámica, con innovaciones como «El músico» - Las paredes de Santullano y Lillo todavía albergan frescos originales ocultos bajo revestimientos posteriores que en el futuro podrían enriquecer unos conjuntos pictóricos ya de por sí excepcionales
  24. Piero Adorno, L'Alto Medioevo in L'arte italiana, Firenze, D'Anna, 1992, Vol. 1, tomo II, pp. 558-579. Pierluigi De Vecchi; Elda Cerchiari, I Longobardi a Cividale in L'arte nel tempo, Milano, Bompiani, 1991, Vol. 1, tomo II, pp. 315-317. ISBN 88-450-4219-7. Fuentes citadas en it:Tempietto longobardo
  25. Arthur Haseloff, Pre-Romanesque sculpture in Italy, Hacker Art Books, 1971.
  26. Antonio López, Arquitectura prerrománica en Arquitectura e historia: curso de historia de la arquitectura, vol. 1, pg. 75.
  27. Romanesque Architecture by Periods - Pre-Romanesque Architecture
  28. Helmut Glück: St. Stephan 1808–2008. 200 Jahre evangelische Kirchengemeinde St. Stephan Bamberg. Herausgegeben im Auftrag des Kirchenvorstandes St. Stephan. Privatdruck. Kirchengemeinde St. Stephan, Bamberg 2008. Fuente citada en en:St. Stephan (Bamberg)
  29. Walther, Ingo F. and Norbert Wolf. Codices Illustres: The world's most famous illuminated manuscripts, 400 to 1600. Köln, TASCHEN, 2005. Fuente citada en en:Gospels of Otto III

BibliografíaEditar

  • BANGO TORVISO, Isidro G. «Arte prerrománico hispano: El arte en la España cristiana de los siglos VI al XI». En Summa Artis: Historia General del Arte. Vol. VIII-II. Madrid : Espasa Calpe, 2001. ISBN 84-239-8732-9.

Enlaces externosEditar