Se llama quinto a la parte que la hacienda pública sacaba de la plata y oro que se obtenía en América en reconocimiento del dominio supremo que el rey tenía en las minas.

En el siglo XV se cobraba en la península el quinto de las ventas de negros que se conducían por los comerciantes desde Guinea a Andalucía.

Aunque los reyes de España, como entonces soberanos de parte de América, fueron dueños de las minas de oro y plata, se desprendieron de su propiedad por real cédula de 9 de noviembre de 1525, reservándose solamente la quinta parte de los metales que produjeran, contribución que se rebajó por reales cédulas de 19 de junio de 1723 y 1 de marzo de 1777, al 13 por ciento en la plata y al 3 por ciento en el oro.

Véase tambiénEditar


ReferenciasEditar

Diccionario de Hacienda, José Canga Argüelles, 1727