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Rafael Gambra

filósofo español
(Redirigido desde «Rafael Gambra Ciudad»)

Rafael Gambra Ciudad (Madrid, 21 de julio de 1920 - íd., 13 de enero de 2004) fue un filósofo, profesor y pensador tradicionalista español. Su trabajo desciende a la teoría del Estado y de la política. Es conocido como autor de libros centrados en la secularización de la cultura occidental y en la era de la sociedad de consumo. Como político se le reconoce más como teórico que como protagonista activo, aunque en el año 2001 fue nombrado por Sixto Enrique de Borbón Jefe Delegado de la Comunión Tradicionalista, cargo que mantuvo hasta su muerte. Estuvo casado con la también profesora y escritora María del Carmen Gutiérrez Sánchez, alias «Miguel Arazuri».

Rafael Gambra Ciudad
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Información personal
Nacimiento 21 de julio de 1920
Bandera de España Madrid, España
Fallecimiento 13 de enero de 2004 (83 años)
Bandera de España Madrid, Comunidad de Madrid, España
Nacionalidad Española
Religión Iglesia católica Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padres Eduardo Gambra Sanz y Rafaela Ciudad Villalón
Cónyuge María del Carmen Gutiérrez Sánchez (Miguel Arazuri)
Hijos 3
Educación
Educado en Universidad de Madrid
Información profesional
Ocupación Profesor y escritor
Movimientos Neotomismo, Integrismo
Lengua de producción literaria castellano
Género Ensayo
Distinciones
  • Premio Vedruna
  • "Víctor Pradera" de periodismo.

BiografíaEditar

FamiliaEditar

 
José Ciudad, fotografía de Furnells

Los antepasados paternos de Rafael Gambra habitaron durante generaciones en el Valle del Roncal (Navarra). Actualmente las casas solares de Gambra y la de Sanz son edificios emblemáticos de la zona.[1][2]​ Los Gambra se destacaron en la lucha contra los franceses en 1809.[3]​ El abuelo paterno de Rafael Gambra, Pedro Francisco Gambra Barrena,[4]​ natural de Roncal y alto funcionario de Hacienda,[5]​ se casó con Josefa Sanz y Escartín, natural de Eliondo,[6]​ hermana del político conservador Eduardo Sanz y Escartín y prima del general carlista Cesáreo Sanz y Escartín.[7]​ El hijo de Pedro Francisco Gambra, Eduardo Gambra Sanz (padre de Rafael),[8]​ fue un importante arquitecto, autor de obras destacables en la capital de España como el Círculo de la Gran Peña en la Gran Vía[9]​ o la remodelación del Palacio del Marqués de Miraflores,[10]​ marcada por el intento de recuperar el esplendor de la arquitectura histórica española.[11]​ En 1915[12]​ Eduardo Gambra se casó con Rafaela Ciudad Villalón,[13]​ natural de Sevilla[10]​ aunque criada en Madrid,[14]​ procedente de una distinguida familia de los funcionarios públicos cuyo padre, José Ciudad Aurioles,[12]​ fue presidente del Tribunal Supremo. El matrimonio tuvo un solo hijo.[13]

 
Vistas del Valle del Roncal.

Nacido y criado en Madrid, Gambra pasó gran parte de su infancia en el Valle de Roncal, y llegaría a considerarse roncalés. En la historiografía se le suele definir más como navarro que como madrileño: ha sido calificado maestro navarro, arquetipo navarro, buen navarro y vasco-navarro roncalés.[15][16]​ Educado en un ambiente profundamente católico,[17]​ políticamente su padre simpatizaba con el carlismo[11]​ y su madre era conservadora, como su familia.[14]​ Estudió en el Colegio del Pilar de los maristas y durante su juventud fue condiscípulo de Ignacio Hernando de Larramendi, moviéndose en un ambiente democristiano de animadversión hacia la Asociación Católica de Propagandistas.[18]

Rafael Gambra Ciudad contrajo matrimonio con María del Carmen Gutiérrez Sánchez (1921-1984), también profesora y escritora bajo el seudónimo de «Miguel Arazuri»,[19]​ con la que tuvo tres hijos: Andrés, José Miguel e Irene.[20]

Guerra civilEditar

En julio de 1936 la familia Gambra veraneaba en Roncal, donde les sorprendió el Alzamiento.[21]​ Con solo 16 años se alistó voluntario en el Requeté, en el Tercio de Abárzuza,[22]​ y combatió con los sublevados, tomando a los pocos días posiciones en el Alto de León[23]​ con la intención de traspasar la Sierra de Guadarrama.[24]​ Por aquel entonces, Gambra hizo amistad con José Ulíbarri, párroco de Úgar en el Valle de Yerri y comandante temporal del Tercio, que sería su mentor de por vida.[25]​ Pasó los siguientes dos años en la línea del frente estabilizada en la Sierra, hasta que en julio de 1938 salió para asistir a la formación como alférez provisional.[26][20]​ En febrero de 1939 pasó al Tercio del Alcázar,[27]​ comandando un pelotón en la 4ª Compañía de Infantería.[28]​ A lo largo de la contienda recibió varias condecoraciones militares.[11]

FormaciónEditar

Terminada la guerra, cursó Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid, junto a los profesores Zaragüeta[29]​, Manuel García Morente[30][29]​ y Fray Bruno Ibeas, obteniendo en 1942 —en sólo tres años— la licenciatura.[11]​ También fue discípulo del presbítero Manuel Mindán y de Salvador Minguijón Adrián.[31][32]​ En 1945 Gambra obtuvo su doctorado en Filosofía con una tesis dedicada al enfoque post-hegeliano de la metodología historiográfica.[33]​ El trabajo, dirigido por Juan Zaragüeta y publicado al año siguiente, representaba una revisión fuertemente crítica de Marx y Feuerbach.[34][35]

DocenciaEditar

Ya a principios de los años 40, Gambra asumió la docencia en la Academia Vázquez de Mella de Madrid, un proyecto educativo y cultural vinculado a la Comunión Tradicionalista. Se dedicaba a dar conferencias sobre la teoría tradicionalista de la filosofía, el Estado y la política.[36][37]​ El 3 de agosto de 1943 se incorporó, como Catedrático de Filosofía, al Cuerpo de Catedráticos Numerarios de Institutos Nacionales de Enseñanza Media de España,[38]​ iniciando el desempeño de su cometido como funcionario en el Instituto «Príncipe de Viana»[25][21]​ de Pamplona, un centro de enseñanza pública dirigido por las autoridades provinciales, entre las que el carlismo era predominante. Durante doce años Gambra impartió clase como profesor de filosofía.[39]

Por aquella época esbozó la idea de abrir una posible Universidad del País Vasco-Navarro, repartiendo sus centros por las capitales, con la intención de oponerse así a la amenaza separatista.[40]​ Sin embargo, cuando la Universidad de Navarra se materializó como empresa privada del Opus Dei en 1952, Gambra no se integró en el proyecto. Por aquella época colaboraba con el grupo Arbor liderado por Rafael Calvo Serer. Fue éste quien le abrió la oportunidad de perseguir una investigación becada en Inglaterra.[41]​ A mediados de la década de 1950, Gambra regresó a la capital de España[25]​ y participó en un intento gubernamental de reformar las estructuras de educación secundaria.[42]​ Asumió la tarea docente en los "centros modelos de segunda ensañanza", primero en el instituto Cervantes y, a mediados de los años sesenta, en el Lope de Vega,[43]​ del que más adelante llegó a ser vicedirector.[44]​ Como funcionario de educación, procuró con ahínco evitar la "erosión de espiritualidad", y a principios de los años sesenta se opuso a los cambios tecnocráticos, cuyas propuestas finalmente se introdujeron en la educación.[45]​ Colaboró también con la Universidad Complutense, en particular con el colegio asociado CEU-San Pablo, dirigido por la ACdP, desde mediados de los años 1960 hasta 1994, también después de la conversión del CEU-San Pablo en universidad independiente, tras su separación de la Complutense.[46]

El desarrollo del carlismo como desafío al franquismoEditar

 
Los príncipes Magdalena de Borbón-Busset, Javier de Borbón Parma y la infanta María de las Nieves a su llegada a Schiphol en 1970.

Veterano del Requeté, durante los años académicos en Madrid, Gambra participó en la Academia Tradicionalista Vázquez de Mella,[47]​ en el entorno de un carlismo de posguerra cada vez más fragmentado, con una irresoluta situación dinástica en la que Javier de Borbón Parma, reivindicado por el sector de Manuel Fal Conde, ejercía nominalmente de regente. Durante la Segunda Guerra Mundial, Don Javier, que había colaborado en el Alzamiento en España y después había sido expulsado del país, estuvo incomunicado primero en la Francia de Vichy, y detenido por la Gestapo a mediados de 1944, en el campo de concentración de Dachau. Gambra parecía inclinarse en aquel entonces por la candidatura al trono de Eduardo Nuño, con quien se entrevistó en 1941,[48]​ pero permaneció leal a la regencia instituida por Alfonso Carlos de Borbón[49]​ y finalmente abandonó su apoyo a la causa pro-Braganza[50]​ y se mostró partidario de los Borbón-Parma.[51]​ Tras trasladarse a Navarra en 1943, ayudó a los monárquicos franceses que huían de los nazis a través de los Pirineos hacia España.[25]​ A finales de los años 40, Rafael Gambra fue adquiriendo relevancia dentro del carlismo navarro y a principios de los 50 ya figuraba entre los dirigentes locales[52]​ que tenían en la región vasconavarra una indudable influencia.[53]​ En 1953 entró formalmente en la Junta Regional de la Comunión Tradicionalista en Navarra.[54]

Desde la aparición a mediados de la década de los 40 de una facción carlista pro-franquista, el Carloctavismo, Gambra deseaba que acabase la prolongada regencia de Don Javier.[55]​ Sin compromisos con el otro sector colaboracionista, los rodeznistas,[56]​ a principios de los años 50 los falcondistas estimaron que Don Javier debía revitalizar el movimiento poniendo fin a la regencia y reclamando sus derechos al trono de España. Esto se produciría finalmente en 1952, durante el Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona, en un acto, organizado por Rafael Gambra junto con Francisco Elías de Tejada y Melchor Ferrer,[57]​ que consistió en una proclamación emitida por el pretendiente y se consideró una redefinición del legitimismo carlista.[58]​ En 1954 entró en la subcomisión de cultura dentro de la Comisión de Cultura y Propaganda de la Junta Nacional de la Comunión Tradicionalista.[59]

Al referirse al carlismo de mediados de la década de los 50, algunos historiadores sitúan a Gambra entre los immovilistas, seguidores de Manuel Fal Conde opuestos a la colaboración con el régimen de Franco,[60]​ mientras que otros autores sugieren que acusó incluso a Fal Conde de poca intransigencia y que, junto a otros navarros como los hermanos Baleztena, se opuso aún más al franquismo.[61][62]​ Una vez que el carlismo viró de estrategia y optó por un acercamiento cauteloso al régimen, Gambra fue crítico con la vía colaboracionista oficial del nuevo Jefe Delegado, José María Valiente.[63][64]

Inquieto ante la continua vacilación de Don Javier, Gambra estuvo entre los carlistas que esperaban que su hijo Don Carlos Hugo, se implicase en la política española. Conoció al joven príncipe francés en 1955[65]​ y, aunque le sorprendió el desconocimiento que mostraba acerca de los asuntos españoles,[66]​ fue el propio Gambra quien lo presentó en 1957 en la concentración anual de Montejurra.[67]​ Durante esa época Gambra valoraba el estilo enérgico de Carlos Hugo y el hecho de que destacase la importancia de la cuestión dinástica. También le causaron en un principio buena impresión los jóvenes que le rodeaban,[68]​ especialmente el catalán Ramón Massó, Delegado Nacional de la Agrupación de Estudiantes Tradicionalistas y discípulo de Gambra de la Academia Vázquez de Mella. Apreciando sus dotes de oratoria,[69]​ a finales de los 50 Gambra colaboró con Massó y otros jóvenes que formaron una especie de camarilla del príncipe Carlos Hugo.[70]​ Según Manuel Martorell, en aquel momento Gambra no se percató de que la intención de éstos era explotar las ideas regionalistas y federalistas de Vázquez de Mella[71]​ y obviar al mismo tiempo sus ideas reaccionarias[72]​ de forma muy selectiva.[73]​ No fue hasta principios de los años 60 cuando Gambra se dio cuenta de que la camarilla de Carlos Hugo trataba de engañar a los tradicionalistas y modificar la doctrina carlista en sentido izquierdista. Tras fracasar en su intento de apartarlos de las estructuras de la Comunión, alrededor de 1963 Gambra se disoció del príncipe para lanzar una ofensiva de confrontación abierta.

Gambra se opuso a la Ley de la Libertad Religiosa de 1967,[74]​ que percibió como una inclinación a la invasión del progresismo y la europeización, procedente de Italia, Francia y el Vaticano.[75]​ Fue uno de los principales valedores del arzobispo Marcel Lefebvre en España y miembro de La Ciudad católica y la revista Verbo, junto con Juan Vallet de Goytisolo.

PensamientoEditar

Rafael Gambra fue un gran difusor de los principios tomistas.[29]​ En términos generales, su escuela esencialmente es la neoescolástica,[76][77]​ que bebe de las fuentes que se definen ampliamente dentro de la tradición platónica,[78]​ pero, sin duda, es deudora de Santo Tomás de Aquino.[31]​ Sus puntos de vista sobre el cristianismo estuvieron influenciados por Gustave Thibon,[77]Etienne Gilson, Romano Guardini, Henri Bergson[31][79]​ y parcialmente Max Scheler.[76]​ También suele hacerse referencia a su vinculación filosófica con Albert Camus y otros existencialistas franceses,[77]​ mientras que en la teoría de la política y del estado siguió a Alexis de Tocqueville, Karl von Vogelsang[78]​ y sobre todo a Juan Vázquez de Mella.[80]

Su obra filósofica rechaza una civilización basada en el racionalismo secular[81]​ y ensalza el pensamiento político católico tradicional. La vida humana se entiende como el compromiso con el orden divino.[82]​ En la sociedad se superponen elementos comunitarios y aglutinantes legales y organizativos unos, consuetudinarios y tradicionales otros, por lo que no debe ser concebida sólo desde un punto de vista racional. Para Gambra, el hombre está religado con Dios pública y privadamente, individual y socialmente, por lo que la sociedad se afirma como algo esencialmente religioso y la identidad humana como extendida entre el propio yo y la pertenencia a la comunidad política.[76][83]

Gambra comprende la vida humana no como la autorrealización del individualismo, sino como el compromiso con algo superior, reelaborando así, según Miguel Ayuso, las teorías del engagement expuestas por Camus y Sartre y del apprivoisement de Saint-Exupéry.[82]​ La sociedad misma está gobernada por la naturaleza, la animalidad y la racionalidad, aunque la religión como factor trascendente es un elemento indispensable de la ecuación social.[84]​ Tal política se expresa en la «sociedad de deberes», de naturaleza distinta a la sociedad de derechos, pues ésta brota del contrato y de una finalidad consciente, mientras que en aquélla la obligación política adquiere un sentido radical, pues incide en ella un orden sobrenatural que posee el primario derecho a ser respetado.[85]​ Según el pensamiento de Gambra, no puede subsistir un gobierno estable que no se asiente en una ortodoxia pública, es decir, un punto de referencia que permita apelar a un principio de superior autoridad y obligatoriedad, que en España lo constituía la unidad católica.[86]

Según Gambra, el yo social de un hombre está mejor expresado por la tradición, vista como una lenta evolución acumulada de factores y vínculos que proporciona un principio y fundamento al gobierno de las sociedades históricas[87]​ e incompatible con los patrones revolucionarios de cambio.[88]​ En el caso de España, la tradición está encarnada en la monarquía hereditaria en oposición a los jefes de estado electivos,[89]​ en la estructura federativa[90][91]​ como oposición a los Estados nación unitarios,[92][93]​ en la representación orgánica[90]​ frente a la propensa corrupción y al individualismo de la democracia parlamentaria.[94]​ La ortodoxia católica, en oposición al laicismo o una postura religiosa neutral[95]​, y estructuras administrativas generalmente limitadas, en contastre con el omnipotente Estado moderno.[96]​ Políticamente, el guardián de tal tradición[97]​ es el carlismo,[98]​ no sólo como agrupación política o vivo recuerdo que se ha trasmitido en generaciones, sino más bien, la esencia misma del yo español.[99]

El hilo recurrente del pensamiento de Gambra, considerado por algunos como su componente clave, es el enfrentamiento al moderno concepto de religiosidad, al que ve como un enemigo fundamental.[101]​ Consideró a Maritain y Teilhard de Chardin responsables de socavar el cristianismo[102]​ y convertirlo en la nueva religión humanista,[103]​ admitiendo la derrota en la lucha,[104]​ después 150 años,[104]​ contra la Revolución secularizante.[105]​ Vehementemente crítico con el Vaticano II,[106][107][108]​ consideró el documento conciliar Dignitatis humanae incoherente con la teología católica y la tradición,[109]​ y concluyó que el esfuerzo innovador del Concilio suponía la demolición del cristianismo[110]​ con patentes signos de debilitamiento en la Iglesia y la sociedad. Y la absoluta contradicción que supone con los principios del carlismo, hasta el punto de llevarlo a su propia disolución, por el hecho de ser el movimiento carlista el remanente de la secular política de Cristiandad.[111]​ De hecho, a menudo es considerado en lo religioso como un integrista.[112]​ Frente a la postura progresista de las jeraquías eclesiásticas y los teólogos modernistas, Gambra comenzó a asumir posiciones de rebeldía frente al clero y las jerarquías que asumían las nuevas convicciones del postconcilio y permitían hechos y sucesos de lo más agresivas dentro del culto cristiano.[113][114]​ Fue crítico con la idea de Europa, considerándola un eufemismo que denotaba una ideología agresivamente anticristiana[115]​ y se opuso a su aplicación en España.[116]​ Creía más en un sistema de participación política donde la democracia podría ser una forma de gobierno pero nunca su fundamento, oponiéndose a su deificación[117]​ en tanto se reclama como axioma fundamental y exclusivo de la sociedad contemporánea.[118]

Premios y condecoracionesEditar

Obras y publicacionesEditar

Las obras más populares de Gambra fueron libros de texto de filosofía: Historia sencilla de la filosofía (1961)[121]​ y Curso elemental de filosofía (1962).[122]​ Adaptados para los estudiantes de secundaria, fueron reimpresos en innumerables ediciones y cumplieron como populares introducciones a la filosofía para generaciones de estudiantes españoles[123]​ ya entrado el siglo XXI.[124]​ La primera edición de Curso elemental fue una revisión del texto de Gustavo Bueno con el que fue coautor. En las posteriores revisiones, Bueno exigió a la editorial Anaya que fuese quitado su nombre como co-autor ya que no tenía nada que ver con las posteriores revisiones. Gambra se limitó a reelaborar su anterior texto bajo la línea de su pensamiento.[125]​ En 1970 estas obras fueron complementadas con La filosofía católica en el siglo XX.[126]

LibrosEditar

  • Gambra Ciudad, Rafael (1946). Instituto "Balmes" de Sociología, ed. La interpretación materialista de la historia: una investigación social-histórica a la luz de la filosofía actual. Madrid: C.S.I.C. p. 248. 
  • La primera guerra civil de España, 1821-23. Historia y meditación de una lucha olvidada (1950)
    • Gambra Ciudad, Rafael (1972). La primera guerra civil de España (1821-1823): historia y meditación de una lucha olvidada (2ª edición). ;Madrid: Escelicer. 
  • Los tres lemas de la sociedad futura (1953)
  • Gambra, Rafael, ed. (1953). Textos de doctrina política nº2: Vázquez Mella. Madrid: Dirección General de Información.Publicaciones españolas. p. 239. 
  • Gambra, Rafael (1954). La monarquía social y representativa en el pensamiento tradicional. Madrid: Ediciones Rialp. p. 247. 
    • Gambra (2011). La monarquía social y representativa en el pensamiento tradicional. Buenos Aires: Editorial Nueva Hispanidad. p. 200. ISBN 978-987-1036-51-6. 
  • El valle de Roncal (1955)
  • El poder: Historia natural de su crecimiento (1956)
  • Gambra Ciudad, Rafael (1958). Eso que llaman Estado. Madrid: Ediciones Montejurra. p. 233. 
  • Gambra, Rafael (1961). Historia sencilla de la filosofía. Madrid: Rialp. p. 256. 
  • Gambra, Rafael. Curso elemental de filosofía: Sexto de bachillerato. Madrid. 
  • Gambra Ciudad, Rafael (1965). La unidad religiosa y el derrotismo católico. Estudio sobre el principio religioso de las sociedades históricas y en particular sobre el catolicismo en la nacionalidad española. Sevilla: Editorial Católica Española. p. 149. 
    • Gambra, Rafael (1 de septiembre de 2006). La Unidad Religiosa y El Derrotismo Católico (2ª edición). Buenos Aires: Ediciones Nueva Hispanidad. ISBN 9789871036219. 
  • Gambra, Rafael (1968). El Silencio de Dios. Madrid: Prensa Española. p. 196. 
    • Gambra, Rafael (2007). El silencio de Dios (5ª edición). Madrid: Ciudadela Libros. ISBN 9788493517373. 
  • Gambra, Rafael (1970). La filosofía católica en el siglo XX. Madrid: Speiro. 
  • Gambra, Rafael (1976). Tradición o mimetismo: la encrucijada política del presente. Madrid: Instituto de Estudios Políticos. p. 322. ISBN 84-259-0586-9. 
  • Gambra, Rafael (1979). Melchor Ferrer y la Historia del tardicionalismo español. Editorial Católica Española. p. 8. 

ArtículosEditar

  • Gambra Ciudad, Rafael (1 de noviembre de 1953). «Bases de una Inspección de Enseñanza Media». Ministerio de Educación Nacional, ed. Revista de Educación (Madrid) VI (15): 7ss. 
  • Gambra, Rafael (1 de febrero de 1957). «El García Morente que yo conocí». Estudio General de Navarra, ed. Nuestro Tiempo (Pamplona) VI (32): 131-173. 
  • Gambra Ciudad, Rafael (07-1959). «Aspectos del pensamiento de Salvador Minguijón». Revista Internacional de Sociología (Madrid: C.S.I.C. Instituto "Balmes" de Sociología) (67): 83-88. 
  • Gambra, Rafael (1969). «Maritain y Teilhard de Chardin». Verbo (Madrid: Fundación Speiro) (78-79): 781-795. 
  • Gambra Ciudad, Rafael (1973). «Al Dios -y a la Iglesia- que alegraron mi juventud». El pensamiento navarro (Pamplona): 3. 
  • Gambra, Rafael (15-06-1974). «Aperturismo, slogan de la rendición». Fuerza Nueva (Madrid: Fuerza Nueva Editorial) (388): 33. 
  • Gambra Ciudad, Rafael (1985). «Los heraldos del Anticristo». Boletín de la Comunión Católico-Monáquica: 4-5. 
  • Gambra Ciudad, Rafael (1 de agosto de 1985). «Democracia como religión: la frontera del mal». Revista Roma (Buenos Aires): 21ss. 
  • Gambra, Rafael (09-1985). «El carlismo y la "libertad religiosa"». Boletín de la Comunión Católico-Monáquica: 3-4. 
  • Gambra, Rafael (14 de junio de 1995). «Algo más sobre Monseñor Lefebvre». La Nación. p. 10. 
  • Gambra, Rafael (2001). «Mella y las autonomías». Razón española: Revista bimestral de pensamiento, (Madrid) (108): 76-78. ISSN 0212-5978. 

EntrevistasEditar

ReferenciasEditar

  1. Ayuntamiento del Roncal. «Qué visitar.». 
  2. Roncal erronkari, de película. «Arquitectura civil». «Casa Gambra Casa barroca del siglo XVIII (1739), situada en el barrio de Iriartea. Consta de dos cuerpos enlucidos en contraste con el sillar de los vanos. Como entrada cuenta con un arco de medio punto con una especie de guardalluvias y la fecha de 1759 en la clave. Sobre la entrada se halla el escudo de la villa, con decoración de rocalla y yelmo por timbre. El campo cuartelado tiene cabeza de rey moro sobre puente en el primero, en el segundo lebrel pasante, en el tercero torre y en el cuarto roquedo._Dicen que en su interior existen pasadizos y escondrijos correspondientes a una época turbulenta: la que va del siglo XVIII al XX. Casa Sanz Orrio Casa señorial de la segunda mitad del siglo XVIII. En su fachada barroca destaca la puerta y el escudo de armas. En éste se aprecia el sol: símbolo que se concedía a quienes habían servido en América. La planta de la casa es cuadrada con tres pisos y tejado a cuatro aguas que se rompe con una linterna cubierta por tejadillo. Esta linterna cobijó en tiempos una campana que sirvió para avisar a las reuniones de la Junta que aquí se celebraban. En su interior destaca la escalera central y la cocina tradicional con una gran campana y fuego bajo.» 
  3. Gambra, Rafael (1959). «El Valle de Roncal en la Guerra de la Independencia: Los orígenes de la Guerra en Navarra y el "proyecto secreto" (*)». Diputación Foral de Navarra, ed. Revista Príncipe de Viana. Año 20 (76-77): 187-215. 
  4. «ABC». Madrid: Prensa Española. 25 de mayo de 1930. p. 55. «+ EL ILMO. SEÑOR Don Pedro Francisco Gambra Barrena». 
  5. Imprenta nacional, ed. (1879). «Asesoría general del Ministerio de Hacienda». Guía oficial de España (Madrid): 654. 
  6. «Certificado de nacimiento de Eduardo Gambra Sanz». Archivo Histórico Nacional: 2. 15 de noviembre de 1892. 
  7. Santa Cruz, 2004, pp. 174ss..
  8. «ABC». Madrid: Prensa Española. 8 de noviembre de 1964. p. 132. «+ EL ILMO. SEÑOR Don Eduardo Gambra Sanz». 
  9. Gambra Sanz, Eduardo; Zumárraga Egozcúe, Antonio de (Entre 5 de enero de 1915 y 24 de abril de 1917). «Memoria de proyecto de construcción de edificio propiedad de la sociedad Casino de la Gran Peña». Archivado desde el original el 26 de noviembre de 2016. Consultado el 25 de noviembre de 2016. 
  10. a b Hernando de Larramendi, 2000, pp. 29s.
  11. a b c d «Rafael Gambra, gran filósofo tradicionalista». Fundación Nacional Francisco Franco. 
  12. a b «ABC». Madrid: Prensa Española. 10 de febrero de 1915. p. 17. «Ha sido pedida la mano de la señorita Rafaela Ciudad, hija del presidente de sala del Tribunal Supremo, D. José Ciudad Aurioles, para el arquitecto D. Eduardo Gambra y Sanz. La boda se celebrará á principios de Mayo. (sic)». 
  13. a b «ABC». Madrid: Prensa Española. 3 de agosto de 1947. p. 2. Consultado el 6 de abril de 2016. «+ LA ILMA. SEÑORA Doña Rafaela Ciudad Villalón de Gambra». 
  14. a b «ABC». Madrid: Prensa Española. 5 de enero de 1911. p. 8. «Labor cultural. Academias y centros. Juventud conservadora ha organizado para mañana, día 6, un simpático festival en beneficio de los niños pobres del distristo de Chamberí,[...]. De la repartición de los juguetes entre los niños pobres se encargarán las bellísimas y distinguidas señoritas[...], Rafaela Ciudad;». 
  15. «Rafael Gambra. Un merecido homenaje». Boletín del Círculo Tradicionalista Carlista San Mateo (39). Navidad de 1998. 
  16. de Armas, 2004, pp. 164.
  17. Gambra Ciudad, 1973, pp. 3.
  18. Ayuso, 2004, pp. 162-164.
  19. «ABC». Madrid. miércoles, 1 de agosto de 1984. p. 70. «+LA SEÑORA Dª CARMELA GUTIÉRREZ DE GAMBRA descanso enel Señor en Madrid el día 31 de julio de 1984 Habiendo recibido los Santos Sacramentos R.I.P. Su esposo, Rafael Gambra; hijos, Andrés, José Miguel e Irene;, hermanos, Fernando, Javier, Miguel, Mercedes e Isabel;». 
  20. a b «ABC». Madrid. miércoles, 14 de enero de 2004. p. 71. Consultado el 7 de abril de 2016. «+D. Rafael Gambra Ciudad. Catedrático. Alférez de requetés en la Guerra de Liberación.» 
  21. a b Díaz Hernández, Onésimo (28 de noviembre de 2011). Rafael Calvo Serer y el grupo Arbor. Universitat de València. p. 43. ISBN 9788437087351. 
  22. Santa Cruz, 2004, pp. 174.
  23. Gambra, Rafael (1993). «1936: El Alto de Leon». Siempre p'alante (Pamplona). 
  24. Hernando de Larramendi, 2004, p. 172.
  25. a b c d Santa Cruz, 2004, pp. 175.
  26. Aróstegui, Julio (2013). Combatientes requetés de la Guerra Civil (1936 - 1939). Madrid: La esfera de los libros. p. 389. ISBN 9788499709758. 
  27. Aróstegui, 2013, pp. 653-667.
  28. Aróstegui, 2013, pp. 667.
  29. a b c Forment, 1998, pp. 65.
  30. Gambra, 1957-02-01.
  31. a b c Ayuso, Miguel (miércoles, 14 de enero de 2004). «Necrológicas. Rafael Gambra». Madrid: Vocento. ABC. p. 45. Consultado el 7 de abril de 2016. 
  32. Gambra Ciudad, 1959, pp. 85ss.
  33. Gambra Ciudad, 1946.
  34. Sumarios y extractos de las Tesis Doctorales leídas desde 1940 a 1950 en las secciones de Filosofía y Pedagogía,, páginas 47-53. Madrid. 1953. pp. 61-66. 
  35. Vives, Pbro., José; Goñi Gaztambide, José. Bibliografía hispánica de Ciencias Histórico-Eclesiásticas Fase. XIV Bibliografía de 1946-47. p. 141. «16431. -R. Gambra Ciudad, La interpretación materialista de la Historia. Una investigación social-histórica a la luz de la filosofía actual. Madrid, Inst. Balmes de Sociología 1946, 260 pags. - Examen de las teorías materialistas que cotejadas con la realidad histórica manifiestan su insuficiencia para abarcar, dentro de sus límites, la complejidad de elementos de la realidad.» 
  36. Hernando de Larramendi, 2000, pp. 172.
  37. Hernando de Larramendi, 2004, pp. 59.
  38. López del Castillo, Mª Teresa (2000). La inspección del bachillerato en España (1845-1984). Madrid: U.N.E.D. (publicado el 21 de julio del 2000). p. 314. ISBN 978-84-362-4145-7. 
  39. Díaz Hernández, 28-11-2011, pp. 561.
  40. Díaz Hernández, 2011, pp. 320.
  41. Díaz Hernández, 2011, pp. 361.
  42. Gambra Ciudad, 1953-11-1, pp. 8-9. "lo peor de estos centros es su constitución misma, esto es, la forma como están concebidos y organizados. La estructura decimonónica, individualista y meramente oficial (...) el orden existente en un instituto es meramente reglamentario o externo; fundamentalmente, la mera sujeción a un horario de asistencia a clase (...) Los institutos se hallan montados sobre la sagrada independencia de cátedra (...) El claustro como entidad de gobierno, casi inexistente en la actualidad, no entiende tampoco de asuntos internos pedagógicos o educativo"
  43. «Orden del 27 de junio de 1964 por la que se acepta la renuncia de don Rafael Gambra Ciudad al cargo de Vocal del Tribunal de oposiciones a Cátedras de Filosofía.». Boletín Oficial del Estado (186). 4 de agosto de 1964. 
  44. «ORDENES de 31 de mayo de 1968 por las que se nombran las Comisiones del concurso especial de méritos de las vacantes de Directores y Directoras en las Secciones Filiales de Institutos Nacionales de Enseñanza Media que se mencionan.». Boletín Oficial del Estado (Madrid) (155): 9497s. 28 de junio de 1968. 
  45. Emilio, CASTILLEJO CAMBRA (5 de marzo de 2014). MITO, LEGITIMACIÓN Y VIOLENCIA SIMBÓLICA EN LOS MANUALES ESCOLARES DE HISTORIA DEL FRANQUISMO (1936-1975). Editorial UNED. ISBN 9788436268645. Consultado el 5 de abril de 2017. 
  46. Gambra, 2011. Ver información en la portada
  47. Martorell Pérez, 2009, pp. 203ss.
  48. de las Heras Borrero, Francisco Manuel (2004). Un pretendiente desconocido: Carlos de Habsburgo, el otro candidato de Franco. Madrid: Dykinson. p. 41. ISBN 9788497725569. 
  49. Caspistegui, 1997, p. 18.
  50. Bartyzel, 2015, p. 248.
  51. Martorell Pérez, 2009, pp. 395. Seguían las tesis de Vázquez de Mella y que se plasman en el libro de Polo, Fernando (1968). ¿Quién es el rey?: la actual sucesión dinástica en la monarquía española. Sevilla: Editorial Tradicionalista. 
  52. Martorell Pérez, 2009, pp. 344.
  53. Lavardín, Javier (1976). Historia del último pretendiente a la corona de España. París: Ruedo ibérico. p. 15. 
  54. Vázquez de Prada, Mercedes (2011). «El papel del carlismo navarro en el inicio de la fragmentación definitiva de la comunión tradicionalista (1957-1960)». Gobierno de Navarra, ed. Príncipe de Viana (Pamplona). Vol. II VII Congreso General de Historia de Navarra Historia Moderna. Historia Contemporánea. Historia de la Educación. 1512 (Año LXXII Núm. 254): 395. ISSN 0032-8472. 
  55. Bartyzel, 2015, pp. 248-249.
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  57. Junto a Francisco Elías de Tejada y Melchor Ferrer.
  58. Vázquez de Prada, Mercedes (2009,). «El nuevo rumbo político del carlismo hacia la colaboración con el Régimen (1955-56)». CSIC, ed. HISPANIA. Revista Española de Historia, (Madrid). vol. LXIX (231): 193. ISSN 0018-2141. 
  59. Vallverdú i Martí, Robert (2014). La metamorfosi del carlisme català: del "Déu, Pàtria i Rei" a l'Assamblea de Catalunya (1936-1975) (en catalán). Barcelona: Publicacions de l'Abadia de Montserrat. p. 138. ISBN 9788498837261. 
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  62. Rodón Guinjoán, Ramón María (2015). Alabrús Iglesias (dir. tes.), Rosa María, ed. Invierno, primavera y otoño del Carlismo (1939 - 1976). Barcelona: PhD thesis Universitat Abat Oliba CEU. p. 115. «otros afirman que las diferencias eran más bien de naturaleza personal». 
  63. Vázquez de Prada, 2016, pp. 67, 78.
  64. Caspistegui Gorasurreta, Francisco Javier (1997). «Navarra y el carlismo durante el régimen de Francola utopía de la identidad unitaria». Secretariado de Publicaciones, Universidad de Valladolid, ed. Investigaciones históricas: Época moderna y contemporánea (Valladolid) (17): 293. ISSN 0210-9425. «ver la carta de Gambra a Valiente en 1957, que dice: «La política de acercamiento al régimen (o de acogida de un supuesto llamamiento del Generalísimo), que Ud. siempre ha propugnado, producirá, a mi juicio, [...] los siguientes efectos: 1) resultados políticos nulos; 2) situación de ridículo general ante el país; 3) desaliento, división y aun violencias graves entre los carlistas»». 
  65. Bartyzel, 2015, p. 263.
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  87. López-Arias Montenegro, 2004, pp. 167. López-Arias hace un paralelismo entre Centennial como las personas tejen sus relaciones sociales, y esa urdibre en un determinado lugar durante el paso del tiempo irá construyendo la comunidad política
  88. Vallet de Goytisolo, 2004, pp. 180s.
  89. Bartyzel, 2015, pp. 132s. Veía el liderazgo electivo del Estado como rehén de las ideologías
  90. a b Ayuso, 1998, pp. 310s.
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  96. Gambra, 1954, pp. 49,65ss.
  97. Bartyzel, 2015, p. 74. Según otro resumen, para Gambra la esencia del Tradicionalismo era: 1) la sociedad como comunidad unida por la ortodoxia común; 2) la familia como base; 3) estructura corporativa orientada al propósito (jerarquización teleológica); 4) principio de subsidiariedad de todo poder público; 5) representación orgánica
  98. Ayuso, Miguel (2008). «El Carlismo y su signo (A los 175 años)». Anales de la Fundación Francisco Elías de Tejada, (Madrid) (año XIV): 131. ISSN 1137-117X. 
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  112. Massó Tarruella, Ramón (2005). Ramón Massó, ed. Otro rey para España: crónica del lanzamiento y fracaso de Carlos Hugo. Barcelona. p. 563. 
  113. «Cientos de clérigos hacen de su homilía una sacrílega arenga subversiva». Mediterráneo : Prensa y Radio del Movimiento (Castellón de la Plana) (11219): 13. domingo, 23 de marzo de 1975. 
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  119. «El premio Vedruna 1965, dotado con 100.000 pts, ha sido concedido a don Rafael Gambra Ciudad». La Vanguardia Española (Barcelona). domingo, 5 de septiembre de 1965. p. 16. «El premio literario-religioso más importante entre los de habla española, el Vedruna, ha sido conquistado, en edición del presente año, por don Rafael Gambra Ciudad, catedrático de Filosofía en Madrid. La labor del Jurado, compuesto por don Juan Iglesias Santos, don Blas Piñar López, don Raimundo de Miguel López y don Jesús María de Liaño Pacheco, fue ardua. El gran interés despertado por la convocatoria del concurso para estudios sobre la unidad religiosa de España, en su aspecto puramente humano o político nacional, motivó extraordinaria afluencia de originales, muchos de ellos de gran valía. En todos los órdenes, y con mayor vivencia en lo religioso, la palabra libertad estalla en duros contrastes. La Editorial Católica Española, S.A., de Sevilla, con la creación de este premio, logró suscitar la atención y el interés de los estudiosos hacia esta problemática política y social en España. La obra premiada, LA UNIDAD RELIGIOSA, Y EL DERROTISMO CATÓLICO, con certeros argumentos y culto estilo,razona sólidamente la significación religiosa y la inspiración que la FE ha tenido en la mentalidad, costumbres, estructura y hechos de nuestra patria y la proyección en el futuro de estas verdades, llegando, tras siete jugosos capítulos, a la conclusión de que hemos de luchar hasta el final por conservar comunitariamente esa unidad religiosa, considerada siempre como el bien más precioso que hemos recibido de nuestros antepasados y el mejor patrimonio que debemos legar a nuestros hijos. A esta palpitante actualidad responde la aparición de este estudio magistral, documentado, ameno, de acendrado catolicismo y patriotismo ferviente. Al editarse, la obra ha sido prologada con la vigorosa dialéctica del doctor jurista don Juan Vallet de Goytisolo, el cual apoya la tesis afirmando que: «La Unidad Católica es un bien que no debe perderse, que hay que salvaguardar en consonancia con el mensaje del Papa Paulo VI al reciente Congreso Eucarístico de León: La Unidad Católica será siempre un don de orden y calidad superior para la promoción social, civil y espiritual del país».» 
  120. Abellán, José Luis (1 de enero de 1974). El Año literario español. Castalia. p. 174. 
  121. Gambra Ciudad, 01-09-2014. 29ª ed.
  122. Gambra, 1964.
  123. Ayuso, 2004, pp. 162.
  124. Morán, Gregorio (1 de enero de 1998). El Maestro en el Erial: Ortega y Gasset y la Cultura Del Franquismo. Madrid: Tusquets Editores. p. 125. ISBN 9788483100493. 
  125. Bueno, Gustavo (mayo de 2010). «Un profesor de filosofía, autor de libros de texto, en la década del «nacional catolicismo» español». El Catoblepas (99): 2. ISSN 1579-3974. 
  126. Gambra, 1970.

BibliografíaEditar

Enlaces externosEditar