Tradicionalmente, la rasilla, era un ladrillo hueco sencillo de un espesor de 2...2,5 cm, con los que se construían tabiques muy delgados, llamados de panderete, pero cuyo uso principal era hacer tableros y bovedillas para forjados. Ya no se fabrica.

Actualmente se llama así al ladrillo hueco sencillo, y sobre todo al llamado rasillón que se distingue por ser más plano y más ancho. Generalmente, se emplea para formar tabiques y huecos de forma rápida, que no requieran mucha resistencia. Su ventaja es que, al tener mayor superficie, se cubre el hueco a tapar mucho más deprisa.

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