Respiración

proceso en el que el aire entra y sale de los pulmones

Se llama respiración al proceso mediante el cual los seres vivos intercambian gases con el medio externo. Consiste en la entrada de oxígeno al cuerpo de un ser vivo y la salida de dióxido de carbono de este mismo. Es indispensable para la vida de los organismos aeróbicos. Dependiendo del tipo de órgano encargado del proceso, la respiración puede ser pulmonar, como en los mamíferos; traqueal, en los artrópodos; branquial, en los peces; o cutánea, en los anélidos. El intercambio puede producirse con el aire atmosférico, como ocurre en las aves y mamíferos, o tener lugar en el medio acuático que también contiene oxígeno y dióxido de carbono disuelto.[1]

Movimientos de la entrada de aire a los pulmones (inspiración) y salida (espiración), en verde el diafragma.
Ubicación de los pulmones en el tórax humano

El concepto de respiración celular o respiración interna es diferente. Se llama así al conjunto de reacciones bioquímicas por las cuales determinados compuestos orgánicos son degradados completamente en el interior de la célula, por oxidación. Este proceso metabólico necesita oxígeno y proporciona energía aprovechable por la célula (principalmente en forma de ATP).[2]​ La reacción química global de la respiración celular es la siguiente:

C6 H12 O6 + 6O2 → 6CO2 + 6H2O + energía (ATP)

Por lo tanto, en el proceso de respiración celular una molécula de glucosa más 6 moléculas de oxígeno se transforman en 6 moléculas de dióxido de carbono y seis moléculas de agua liberando energía utilizable por la célula en forma de ATP.

Respiración celularEditar

La respiración celular es una reacción química de oxidación-reducción que hace posible que se suministre la energía necesaria porque una célula funcione. Porque esta reacción sea posible, hacen falta dos componentes básicos:

En el caso de los seres humanos, y de los animales en general, el carburante se obtiene mediante la digestión y llega a las células a través del sistema circulatorio. En el caso de las plantas, a menudo proviene de la degradación de la glucosa, sacarosa y almidón obtenidos al proceso de la fotosíntesis.
En el caso de los seres humanos y en la mayoría de los vertebrados, el oxígeno se extrae del aire mediante la acción de los pulmones o de las branquias y también llega a las células gracias al transporte por la vía sanguínea, viajando fijado en la hemoglobina que hay en los eritrocitos (glóbulos rojos).

Esta reacción produce dos subproductos:

Tipo de respiración celularEditar

Tipo de respiración por potencial de reducción[3]
Tipo de respiración Organismos Reacción "fundamental" Eo' [V] Rendimiento energético
Respiración aeróbica Aerobios obligados y facultativos (ej. eucariontes) O2 -> H2O + 0,82 30 ATP[4]
Respiración férrea Aerobios facultativos, anaerobios obligados (ej. desulfuromonadales) Fe3+ -> Fe2+ + 0,75
Desnitrificación Aerobios facultativos (ej. Paracoccus denitrificans, Escherichia coli) NO3- -> NO2- + 0,40
Respiración fumárica Aerobios facultativos (ej. Escherichia coli) Ácido fumárico -> Ácido succínico + 0,03
Desulfuricación Anaerobios obligados (ej. Desulfobacter latus) SO42- -> HS- - 0,22
Metanogénesis (respiración carbónica) Metanógenos y anaerobios obligados (ej. Methanothrix thermophila) CO2 -> CH4 - 0,25
Respiración sulfúrica Aerobis facultativos y anaerobios obligados (ej. desulfuromonadals) S0 -> HS- - 0,27
Acetogénesis (respiración carbónica) Homoacetógenos y anaerobios obligados (ej. Acetobacterium woodii) CO2 -> CH4 - 0,30

Respiración aeróbicaEditar

 
Esquema de la respiración aeróbica

La respiración aeróbica es un proceso metabólico en el cual los seres vivos extraen energía de moléculas orgánicas, como la glucosa, por un proceso complejo en el cual lo carbono queda oxidado y el oxígeno procedente del aire es la sustancia oxidante. El oxígeno, como muchos gases, quiniela sin obstáculos las membranas biológicas; primero la membrana plasmática y después las membranas mitocondriales.

La respiración aeróbica es el proceso activo en la mayoría de los seres vivos, y por este motivo se los denomina aerobis. En general, es propia de los organismos eucariontas y de algunos tipos de bacterias.

La glucosa es oxidada al citosol de la célula a ácido pirúvico durante la glicólisis; el ácido pirúvico penetra a la matriz mitocondrial dónde es descarboxilado a acetil coenzima A; este ingresa al ciclo de Krebs dónde será totalmente oxidado a CO2. Los electrones arrancados a los sustratos durante estos procesos son captados por los coenzimas NAD+ y FAD que los conducirán a las crestas mitocondriales, donde serán cedidos a la cadena transportadora de electrones, que en último término combi naceran dos electrones, dos protones y 1/2 O2 para formar una molécula de agua; simultáneamente, la enzima ATP sintasa generará ATP con la energía liberada en el proceso, fenómeno conocido como fosforilación oxidativa.

Es esta serie de reacciones el que se conoce con el nombre de respiración aeróbica. La reacción química global es la siguiente:

C6 H12 O6 + 6O2 ? 6 CO2 + 6 H2O + energía (ATP)

Respiración anaeróbicaEditar

En algunos casos, poco habituales, el oxidante no es el oxígeno y entonces la respiración se denomina anaeróbica.

La respiración anaeróbica es un proceso biológico de oxidación-reducción de hidrato de carbono y otros compuestos en el cual el receptor terminal de electrones es una molécula, generalmente inorgánica, diferente del oxígeno. Este tipo de respiración la realizan exclusivamente algunos grupos de bacterias.

En la respiración anaeróbica, por lo tanto, no se usa oxígeno y para realizar la misma función hace falta otra sustancia oxidante, como uno sulfato o uno nitrato.

En las bacterias con respiración anaerobia interviene también una cadena transportadora de electrones en la cual se vuelven a oxidar los coenzimas reducidos durante la oxidación de los sustratos nutrientes. Es un proceso análogo al de la respiración aeróbica, puesto que se compone de los mismos elementos (citocromos, quinones, proteínas hierro-sulfúricas, etc.). La única diferencia es que el aceptor último de electrones no es el oxígeno.

En la respiración anaeróbica todos los posibles aceptores tienen un potencial de reducción menor que el del O2, por lo cual, partiendo de los mismos sustratos (glucosa, aminoácidos, triacilglicerols), se genera menos energía que en la respiración aerobia convencional.

No se tiene que confundir la respiración anaeróbica con la fermentación, en la cual no hay en absoluto cadena de transporte de electrones, y el aceptor final de electrones es una molécula orgánica; estos dos tipos de metabolismo tienen solo en común el no ser dependientes del oxígeno.

Respiración animalEditar

InvertebradosEditar

Las esponjas y las medusas no tienen órganos especializados para el intercambio de gases y pueden tomar directamente los gases del agua que los rodea. Los platelmintos no tienen aparato circulatorio ni respiratorio;[5][6]​ el oxígeno que necesitan para su metabolismo se difunde a través de los tegumentos del animal que son muy delgados.

El aparato respiratorio de los insectos está formado por tráqueas, una serie de tubos vacíos muy ramificados que en su conjunto forman en sistema traqueal; los gases respiratorios circulan a través de él.

Los moluscos, en general, tienen branquias que permiten el intercambio de oxígeno de un entorno acuoso incorporando oxígeno el sistema circulatorio. Tienen un sistema respiratorio, en algunos aspectos, similar al de los pescados.

VertebradosEditar

La mayoría de los vertebrados tienen pulmones, con la gran excepción de los pescados que fundamentalmente tienen branquias. En la mayoría de los pescados la respiración tiene lugar a través de las branquias a pesar de que los peces pulmonados tienen uno o dos pulmones. La piel es uno de los órganos respiratorios de los anfibios; está muy vascularizada y constantemente húmeda, con la humedad mantenida a través de la secreción de moco por parte de células especializadas.

La estructura anatómica de los pulmones es menos compleja en los reptiles que en los mamíferos. También lo sistema respiratorio de las aves difiere significativamente de la que se encuentra en los mamíferos, con características anatómicas únicas, como por ejemplo bolsas de aire; debido al alta tasa metabólica requerida para el vuelo, las aves tienen una alta demanda de oxígeno.

Todos los mamíferos, incluidos los acuáticos, tienen respiración pulmonar. Se caracterizan para tener dos pulmones muy desarrollados y divididos en lóbulos; los pulmones se alojan a la cavidad pleural, y queda delimitada por el diafragma, que es un músculo que con su distensión y contracción, realiza la entrada y salida de gases. Las vías respiratorias son la tráquea que se bifurca en dos bronquios cada uno hacia un pulmón. Estos se continúan bifurcando en bronquiolos y acaba en los alveolos, en el resto de animales se llaman faveolos. El intercambio de gases (hematosis) se realiza en los alveolos. Los alveolos son sacos ciegos que están rodeados de capilares sanguíneos. La emisión de sueños es posible por la presencia de cuerdas vocales a la laringe. Entre un mamífero y un anfibio de la misma medida el primero tiene 10 veces más superficie pulmonar.

Tipos de respiraciónEditar

Los seres vivos aeróbicos han desarrollado varios sistemas de intercambio gaseoso con el medio en el que viven: cutáneo, traqueal, branquial y pulmonar. Mediante cualquiera de estos sistemas incorporan oxígeno procedente del medio exterior y desechan dióxido de carbono y vapor de agua, como producto del proceso del metabolismo energético. El ser humano y los mamíferos presentan únicamente respiración pulmonar, pero algunos organismos como los anfibios utilizan varios sistemas simultáneamente y tienen respiración cutánea y pulmonar.

 
Intercambio de gases en el alvéolo pulmonar.
  • Respiración pulmonar. Tiene lugar en la mayor parte de los vertebrados terrestres: anfibios, reptiles, aves y mamíferos incluyendo el hombre. El aparato respiratorio de tipo pulmonar está formado por unos orificios respiratorios situados en la cabeza que comunican con un conducto que se llama laringe el cual desemboca a través de la tráquea en los pulmones. Los pulmones constan de un conjunto de alveolos rodeados de capilares sanguíneos. En los alveolos es donde se produce el intercambio de gases con la sangre. La sangre oxigenada es distribuida por todo el organismo mediante el aparato circulatorio.[7]
  • Respiración traqueal. La respiración traqueal tiene lugar en muchos invertebrados, incluyendo los insectos, miriápodos y algunos arácnidos. Estos animales disponen de una serie de orificios a lo largo de su cuerpo llamados estigmas por los cuales se introduce el aire de la atmósfera. Los estigmas dan lugar a unos conductos que reciben el nombre de tráqueas que se ramifican en el interior de su organismo para permitir el intercambio gaseoso.[8]
  • Respiración branquial. La respiración branquial tiene lugar en los peces. Las branquias son órganos respiratorios de muchos animales acuáticos. Están formados por un conjunto de láminas muy finas rodeadas de vasos sanguíneos. Cuando el agua cargada de oxígeno pasa entre las branquias, se produce el intercambio gaseoso con la sangre.
 
Los anélidos como la lombriz de tierra no tienen pulmones, respiran a través de la piel (respiración cutánea)
  • Respiración cutánea. En algunos animales la respiración se produce directamente a través de la piel. Para que ello sea posible, la piel debe ser muy fina y no estar recubierta por estructuras corneas como las escamas. Entre los animales que poseen respiración cutánea se encuentran los anélidos. La respiración cutánea puede ser responsable de hasta el 20% del intercambio de gases en algunos reptiles y un porcentaje mayor en los anfibios.[9]

Respiración humanaEditar

La respiración humana es de tipo pulmonar y consta básicamente de los siguientes procesos:

  • Ventilación que a su vez se compone de inspiración o entrada de aire a los pulmones y espiración o salida de aire de los pulmones.
  • Intercambio gaseoso en los alvéolos pulmonares o hematosis. El oxígeno pasa de los alveolos a la sangre por difusión.
  • Transporte de oxígeno a través de la sangre y el sistema circulatorio hasta todos los tejidos.
  • Intercambio gaseoso interno. Es el último paso de la respiración y consiste en el intercambio de gases entre los tejidos y la sangre, de tal forma que el oxígeno pasa de la sangre a las células de todo el organismo y el dióxido de carbono realiza el camino inverso, desde las células a la sangre.

Resulta evidente la conexión entre el aparato respiratorio y el sistema circulatorio, ambos trabajan conjuntamente con el mismo fin, garantizar el suministro constante de oxígeno a todas las células que forman el cuerpo.

Inspiración o inhalaciónEditar

IRM en tiempo real de los pulmones trabajando conjuntamente con el corazón para producir la hematosis.

La inspiración o inhalación es el proceso por el cual entra aire rico en oxígeno desde el medio exterior hacia el interior de los pulmones. La comunicación de los pulmones con el exterior se realiza por medio de las vías aéreas superiores (cavidades nasal y bucal, faringe, laringe y tráquea). La inspiración es la fase activa de la respiración, para que se produzca es necesario que se contraigan diferentes músculos con la finalidad de aumentar el tamaño del tórax, lo cual hace que el pulmón se expande y el aire atmosférico tienda a entrar para igualar la presión. Los músculos principales que intervienen son el diafragma y los músculos intercostales externos e internos, otros músculos accesorios son el músculo escaleno que eleva la primera y segunda costilla y el músculo esternocleidomastoideo que eleva el esternón. Durante la inspiración aumenta el diámetro vertical del tórax por el descenso del diafragma, pero también aumenta el diámetro transversal y el anteroposterior por la acción de los restantes músculos citados que elevan las costillas.[10]

Espiración o exhalaciónEditar

 
Durante la inspiración el diafragma se contrae y desciende. Durante la espiración el diafragma se relaja y sube.

La exhalación o espiración es el fenómeno por el cual el aire pobre en oxígeno y rico en dióxido de carbono sale de los pulmones, es por tanto el proceso inverso a la inspiración. Es una fase pasiva de la respiración, porque el tórax se retrae y disminuyen todos sus diámetros por su propiedad física de elasticidad, sin intervención de la contracción muscular, volviendo a recobrar el tórax su forma primitiva. Los músculos puestos en movimiento, al dilatarse el tórax, se relajan en esta fase; las costillas vuelven a su posición inicial así como el diafragma. A medida que esto sucede, la capacidad de la cavidad torácica disminuye lo que hace que la presión intrapulmonar aumente en relación a la presión atmosférica y el aire sale de los pulmones. Para que el flujo de aire se produzca debe de existir una diferencia de presión. Se llama presión intrapulmonar a la presión del aire en los espacios aéreos del pulmón y puede ser más alta o más baja que la presión atmosférica. Cuando la presión intrapulmonar es mayor que la atmosférica el aire sale de los pulmones (espiración), en cambio cuando la presión atmosférica es mayor que la presión intrapulmonar el aire entra en los pulmones (inspiración).[11]

Cuando se realiza una espiración forzada intervienen de forma activa algunos músculos de la pared abdominal, principalmente el músculo recto abdominal que al contraerse propulsa las vísceras abdominales hacia arriba y aumenta la subida del diafragma. Este proceso no tiene lugar durante una espiración normal.

Control de la respiraciónEditar

Aunque los movimientos de inspiración y expiración pueden controlarse voluntariamente, la mayor parte del tiempo se regulan de manera automática gracias al centro respiratorio que está ubicado en el bulbo raquídeo del cerebro. El centro respiratorio recibe información procedente de quimiorreceptores situados en diferentes lugares del organismo que son capaces de detectar la concentración de dióxido de carbono y oxígeno. Cuando aumenta la concentración de dióxido de carbono, el centro respiratorio emite órdenes a través del nervio frénico para aumentar la frecuencia de los movimientos respiratorios hasta que se llega a una situación de equilibrio. Cuando se realiza un esfuerzo físico importante, la frecuencia respiratoria aumenta inmediatamente de manera automática en respuesta al déficit de oxígeno. En reposo, en un adulto medio, tienen lugar alrededor de 15 respiraciones por minuto, mientras que situaciones de ejercicio intenso pueden llegar a 60 respiraciones por minuto.[10]

Intercambio de gases en los alvéolos pulmonaresEditar

 
Esquema del alvéolo pulmonar y la red capilar que hace posible el intercambio de oxígeno con la sangre.

El intercambio externo es el movimiento de los gases entre el alvéolo del pulmón a los capilares pulmonares. Tanto el oxígeno como el dióxido de carbono se trasladan por difusión libre desde el lugar en el que están a más concentración hacia donde la concentración es más baja. Para ello los gases deben atravesar dos barreras: la pared del alvéolo y la pared del capilar sanguíneo. El aire inspirado procedente de la atmósfera tiene 21% de oxígeno y solo 0.04% de dióxido de carbono, por el contrario el aire que se elimina durante la espiración tiene 16% de oxígeno y 3.5% de dióxido de carbono.[10]

Transporte de gases por la sangreEditar

Una pequeña cantidad de oxígeno es transportado disuelto directamente en la sangre, pero la mayor parte lo hace ligado a la hemoglobina. La hemoglobina es una molécula proteica que se encuentra en el interior de los glóbulos rojos y tiene la función de transportar el oxígeno que libera con facilidad cuando alcanza los tejidos. La sangre que sale del corazón izquierdo por la arteria aorta está saturada al 97% de oxígeno, en cambio después de liberarlo en los capilares, la saturación baja hasta el 70%. La diferencia del 27% corresponde al oxígeno que ha sido captado por las células para sus funciones metabólicas.[7][10]

El dióxido de carbono se transporta por la sangre de forma diferente al oxígeno. El 15 % se combina con la hemoglobina para formar desoxihemoglobina, el 10% se disuelve directamente en el plasma, el 75% se traslada en forma de ion bicarbonato, el ion bicarbonato se forma con dióxido de carbono y agua según la siguiente reacción CO
2
+ H
2
O
  H
2
CO
3
  HCO
3
+ (H+
).

Intercambio gaseoso internoEditar

Es el intercambio de gases que se produce entre la sangre y los diferentes tejidos del cuerpo. La sangre oxigenada en los pulmones llega a las células de los distintos tejidos transportada por los capilares. En ese punto se produce el proceso de intercambio:

La sangre carboxigenada es transportada de regreso por los capilares venosos hasta las venas cavas que desembocan en el corazón, para ser enviada nuevamente a los pulmones.

 
El proceso de difusión simple hace posible la entrada de oxígeno en la célula atravesando la membrana celular.

Respiración vegetalEditar

La respiración vegetal es el proceso de respiración que tiene lugar en una planta. El proceso también se basa en la consumición de oxígeno y la liberación de dióxido de carbono. Hace falta no confundirla con el intercambio gaseoso a consecuencia de la fotosíntesis. También se llama que la respiración en los vegetales incluye agua por el hecho que en el proceso fotosintético se está capturando energía proveniente de las olas electromagnéticas del solo.

A las plantas, el intercambio gaseoso se realiza principalmente a través de estomas y/o lenticelas. Estomas o pneumatodes. Formatos por un par de células epidérmicas modificadas (células estomàtiques o células oclusives) de forma arronyonada. Para el intercambio gaseoso forman un orificio llamado ostiolo que se cierra automáticamente en los casos de exceso de CO2 o de carencia de agua. Los estomas suelen localizarse en la parte inferior de la hoja, en la cual no reciben la luz solar directa, también se encuentran en tallos herbáceos.

Las lenticelas se encuentran diseminadas en la corteza muerta de tallos y raíces. De manera típica, las lenticelas son de forma lenticular (lente biconvexa) en su contorno externo, de donde se los viene el nombre. De encomendero están orientadas vertical u horizontalmente sobre el tallo, según la especie y varían en tamaño, desde apenas visible a tan grande como de 1 cm o todavía de 2,5 de largo. En árboles con corteza con muchas fisuras, las lenticelas se encuentran al fondo de las fisuras. La función de las lenticelas es permitir un intercambio limpio de gases entre los tejidos parenquimatosos internos y la atmósfera. También se denomina en el caso de los humanos cuando el hombre inhala y exhala aire de su nariz porque el corazón tenga fuerzas y pueda seguir latiendo para darle vida tanto a los humanos como cualquier tipo de animales.

Respiración y fotosíntesisEditar

La fotosíntesis llevada a cabo por las plantas, y en un sentido más amplio en todos los organismos autótrofos, se ha mostrado a menudo como la reacción inversa o antagónica a la respiración aeróbica, puesto que la ecuación global es justamente la inversa:

6 CO2 + 6 H2O + energía (ATP) C6H12O6 + 6 O2

Las plantas realizan exactamente la misma respiración aeróbica descrita anteriormente. Durante la noche, la fotosíntesis queda en suspenso por carencia de luz. Aun así la respiración en las plantas se produce en todo momento para obtener la energía necesaria para llevar a cabo el catabolismo, del mismo modo que lo hacen el resto de eucariontes: Mediante la oxidación de glúcidos por parte de enzimas que conduce a la liberación de dióxido de carbono al medio ambiente. Aun así, la cantidad de dióxido de carbono que los autótrofos desprenden es menor que la cantidad que absorben para realizar la fotosíntesis, y el oxígeno que necesitan también es menor que el que llegan a desprender. La emisión limpia de dióxido de carbono es relativamente muy pequeña en comparación con la producción de oxígeno.

Como resultado de estas acciones metabólicas las plantas favorecen un equilibrio entre el oxígeno y el dióxido de carbono de la atmósfera.

La respiración es un proceso de vida esencial en las plantas. Es necesario para la síntesis de metabolitos esenciales incluyendo carbohidratos, aminoácidos y ácidos grasos, así como para el transporte de minerales y otros solutos entre las células. Consume un entre 25 y 75% de todos los carbohidratos producidos en la fotosíntesis.[12]

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. Gases sanguíneos, fisiología de la respiración e insuficiencia respiratoria aguda. Autores: José F. Patiño Restrepo, Édgar Celis Rodríguez, Juan Carlos Díaz Cortés. Editorial Médica Panamericana.
  2. Biología III. Los códigos de la vida, pag 72, en Google libros.
  3. «Biochemie der Metalloproteine, Universität Göttingen, 2006». Archivado desde el original el 21 de julio de 2006. Consultado el 20 de abril de 2009. 
  4. Berg, Stryer, Tymoczko: Biochemie. Spektrum Akademischer Verlag, 2007, ISBN 978-3827418005
  5. Walker, J.C.; Anderson, D.T. (2001). «The Platyhelminthes». En Anderson, D.T.,, ed. Invertebrate Zoology. Oxford University Press. pp. 58-80. ISBN 0195513681. 
  6. Ruppert, E.E.; Fox, R.S.; Barnes, R.D. (2004). Invertebrate Zoology (7a ed. edición). Brooks / Cuelo. pp. 226-269. ISBN 0030259827. 
  7. a b Principios de anatomía y fisiología. Gerard J. Tortora, Bryan Derrickson, 2013.
  8. Environmental Physiology of Animals. Autores: Graham Stone, Ian Johnston, Pat Willmer. Consultado el 2 de marzo de 2018.
  9. Fisiología Animal. Autores: Hill, Wyse, Anderson. Consultado el 2 de marzo de 2018
  10. a b c d El cuerpo humano. Salud y enfermedad. Autor: Barbara Janson Cohen. Consultado el 2 de marzo de 2018
  11. Sistema respiratorio. Enfermera virtual. Consultado el 3 de marzo de 2018
  12. Lambers, Hans; Ribas-Carbo, Miquel (eds.) (2005): Plant Respiration: From Cell to Ecosystem (Advances in Photosynthesis & Respiration). Kluwer Academic Publishers

Para más informaciónEditar

Enlaces externosEditar